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En permítanme versear, Hugo Hanisch nos comparte versos rimados en un estilo campesino, libre de elegancias poéticas, que escribió con la idea de dar a conocer las mil páginas vacías de la historia rural de Chile, cuyos anónimos héroes nunca escribieron. Una narración alegórica de las muchas tramas que pertenecen a esas extensas y sufridas leyendas nacidas de relatos dispersos que escuchó y encarnó en personajes ficticios, enredando acontecimientos cuyo inapreciable valor trató de preservar. Como riqueza adicional, incluyó ilustraciones de pinturas, también de su autoría, que le permitieron combinar sus aficiones y testimoniar esa rica vida del campo chileno, antes de que la actual vorágine social reescriba su historia.
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Seitenzahl: 131
Veröffentlichungsjahr: 2022
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PRIMERA EDICIÓNOctubre 2022
Editado por Aguja LiterariaNoruega 6655, dpto 132Las Condes - Santiago - ChileFono fijo: +56 227896753E-Mail: [email protected] web: www.agujaliteraria.comFacebook: Aguja LiterariaInstagram: @agujaliteraria
ISBN: 9789564090412
DERECHOS RESERVADOSNº inscripción: 2022-A-3289Hugo Hanisch OvallePermítanme versear
Queda rigurosamente prohibida sin la autorización escrita del autor, bajo las sanciones establecidas en las leyes, la reproducción parcial o total de esta obra por cualquier medio o procedimiento, incluidos la reprografía y el tratamiento informático
Los contenidos de los textos editados por Aguja Literaria son de la exclusiva responsabilidad de sus autores y no necesariamente representan el pensamiento de la Agencia
IMÁGENESHugo Hanisch Ovalle
TAPASImagen de Portada: Hugo Hanisch OvalleDiseño de Tapas: Josefina Gaete Silva
Dedicado a nuestra gente de campo que ha hecho grande nuestra cultura rural con abnegada devoción a Dios, al trabajo y la tradición
“La historia cuenta lo que sucedió;la poesía lo que debió suceder”
Aristóteles
“La poesía debe ser un poco secapara que arda bien”
Octavio Paz
ÍNDICE
Palabras del autor
Parodiando a Homero según Constantino
Permítanme versear
Santiago del nuevo extremo
El dieciocho
Al juego del campo
Los héroes de la vida
La retirada
Amanecer de sangre
Mapudungún nórdico
A un viejo demasiado lejos...
Las viñas del Señor
A un hermano que no pude tener
A ella
Gitanilla
Adiós al trabajo
Invierno
Barquitos
El embrujo
Versos estúpidos vol. 1
Monte abajo
A algunos de la curia criolla
Casianito sin razones
La mujer del portezuelo
Poema al silencio
Historia del Patagual
Algo sobre las pegas internacionales
Homenaje a un Quijote
A dónde quiera estés
Los héroes de la vida
Treinta octavas a dos inocentes
A un Poeta nunca editado
El celular de palo
Atacalpa
Nostalgias
Penitas de agosto
A la muerte de mi padre
A junior
Los Enanos
Versos estúpidos vol. 2
A la historia de Marchigüe
A la tierra que dejé
Caballitos (o cómo sacarme de aquí)
Politicahuín chilensis
El Circo Pobre
Versos estúpidos vol. 3
A Estambul
A mi pueblo
Copla Huasa
Una plegaria de adiós
Poesía de papel sin palabras
He aprovechado la pandemia y su prolongado confinamiento para ordenar papeles y muchas notas escritas durante los largos viajes y esperas en aeropuertos de lejanos lugares a donde mi trabajo me llevó. Fuera de las crónicas que he publicado, encontré muchos versos que escribí para intentar dar a conocer las mil páginas vacías de la historia que sus anónimos héroes nunca escribieron, en un intento por narrar alegóricamente las muchas tramas de nuestra larga y sufrida leyenda rural. Son muchos relatos dispersos que escuché y encarné en personajes ficticios enredando acontecimientos cuyo inapreciable valor he tratado de preservar. A ellos sumé mis propios sentimientos de nostalgia que me han acompañado en tantos años de travesía por el mundo intentando rimarlos en un estilo campesino, libre de elegancias poéticas que ni pretendería lograr.
No pude resistir la tentación de ilustrar esos versos menores con pinturas mías que pudiesen apoyar los relatos, aun cuando nunca fueron hechas con tal propósito ni corresponden a las narraciones. Ha sido una manera entretenida de combinar mis aficiones para testimoniar de algún modo nuestra rica vida rural antes de que la actual vorágine social y tecnológica reescriba nuestra historia.
Miami, 1995-Islamabad, 2009
IAzuza el fuego mujer que dentra mucho penetropor la ventana de ayerel frío al alma se mete,cierra con tranca la puertapara evitar ventolerasque me recuerdan la muerte en esta historia campera
IIYa pasará esta nochey así llegará el serenoni de palabras derrocheni con mentiras menos,de ese amasijo de tientosquien fuera a dar con pialespero esta historia que cuentosucedió cerca de Barriales
IIIAl costado de un pimientode una pensión de pobresen un banco de cemento descansa un viejo sin cobre,arrellanado en su escaño su mirada se ha perdidocon el paso de los añostras los muros de ladrillo
IVBajo un sol poco alentadose encoge bajo un abrigoel tiempo le ha menguadoya por nada tiene fríoquien nació a todo campocuando camino a la montañasu madre vistió de partoy su padre de buen paño
VCriado en familia bienno supo nada de escuela hasta bien pasados los diezcuando ya calzaba espuelashijo de aquel taita viejofamoso por las apuestasque jugábase el pellejocon mil historias a cuestas
VIHijo de heredad bien vastay nieto de aquel veterano ese que se jugó a las cartasel fundo en un mano a mano,ese primero fue hombre fuertepoco entendido en penasse cuentan casi por suertelos parientes por docenas
VIICriando una raza vacunaafianzó fortuna y ranchoy fue a casarse con una mujer de apellido rancioy de aquellos robles de cuñodescienden los de este cuentocon la rienda en un puñoy la azul mirada al viento
VIIIFamilia de tradiciónapegada a las costumbresde lenguas de maldicióny a mirar desde las cumbrescual gallos de buena raleay vivaz mirada francalos más dieron pelealos menos fueron de ancas
IXSe crio así aquel retoñode tamaña parentelaentre veranos y otoñosa punta de lazo y espuelasy quien enseñado en aperosentre descarne y correonessupo de andar troperoantes de estudiar lecciones
XAcostumbrado a la quinchay entrabar con las maneascuando apretaba las cinchasy ajustando pellonerasguapeó desde muy huainay la corrió siempre a conchopor ahí flequeaban polainasy por allá flameaba el poncho
XICreció José así a todo aire,como el viento de travesía.si bien montó con su padrea caballos de Andalucía,con sus amigos pate’perrosy alma pura de coliguachosse recorrió todos los cerrossudando a lomo de macho
XIIAmigo del inquilinajede ojotas o a pie peladoalgunos sin mucho trajeotros más encachadosque le enseñaron de todoaprendiendo él a su vezque el trabajo codo a codohonra una gran sencillez
XIIINi hablar de salir a puebloaunque su madre le pide que, por cuidar los establos,de su instrucción no se olvidepues, aunque hijo de patróny promete un putamadretendrá que hacerse de razóncomo hace tiempo su padre
XIVEse, un día a la querenciavolviendo de la estaciónbajo el puente de la estanciasintió llorar a un chascónno tendría aún los diezque en tono muy lastimerole lloriqueó ante sus piesun pancito pa’ el puchero
XVQuien como cimarrónnunca reculó las verijasse le apretó el corazóny aquel pequeñito ahíjale acogieron con mantaslas caseras del fundoy unas refriegas cuantasle quitaron lo inmundo
XVICon José eran casi de añoe hicieron buena amistadaunque uno vestía pañoy el otro tan solo un sayal,pero de a poco primeromás que lo pensado antestuvo buena bestia y aperoy un lugar en el pescante
XVIIDiéronle así en mentarlocomo el niñito Manuelpues la verdad hay que darlacasi nada se sabía de ély al patrón se le ha ocurridoen darle por sobrenombre sus mismos dos apellidospa’ que guacho no le nombren
XVIIIPero es muy re estrictoel Registro Civil aquelquedará entonces inscritocomo N.N. Manuely nadie le dio importanciaa que fuese fulano de tal,aunque la familia era ranciafue enseñado como igual
XIXNo faltaba parva de pajay ni una faena de esquilaque no se dieran ventajapor ganarse la maquilani menos quebrada algunaque escapara a su arrojoni cerro, bosque o lagunaque reprimiera su antojo
XXSe conocían a distanciay adivinaban sus mentestravesuras de la infanciapara molestar a la gente,y fueron creciendo juntos uno alto y bien pinteadoel otro mermando y enjuto,más bajito que delgado
XXIVistieron bien a los dosa ambos de colegialuno a la congregacióny el otro al liceo fiscal y conoció José la ciudadrecién pasados los diezmas no quiso la capitalni menos hablar francés
XXII No hizo amigos de verasy al interno le fue mal,extrañaba abrir tranqueras arreando ganado bagualy aunque estudió el latinoque los curas predicabanno le importó ni un cominosaber si de curso pasaba
XXIIIVolvió un día de nochesin más que un hato de ropamandó al diablo el gabacho pidió un buen plato de sopasin mediar más preguntas,y algunas excusas apenasrecorrió de punta a puntasu hacienda y otras ajenas
XXIVBestias se dio en domary aplicó hierro al ganado,aprendió el trigo a trillary candeal del más granadomas si bien se respetaba su buen saber del lugaralgo ahí quizás no andabapues lo debía administrar
XXVSin tener el bachilleratoeducación se le debía darpara negociar los tratosy saber al ganado vacunaren aquella escuela agrícolale enseñaron con harto afánsobre la industria vitícolade tractores y un cuanto hay
XXVIAlgo ahí se acostumbrólevantado a todo ranchovarias técnicas conocióamistando a mucho gancho,ya convertido en huainase le ve bien ahuasadocalzando buenas polainas el pueblo le ve entallado
XXVIIJosé tocaba la vihuelaaprendida en los inviernospor las notas que su abuelaanotaba en un cuadernomientras le tamborileaban entre bordona y la primay a unas cuantas enamorabaque junto al galpón arrima
XXVIIIY fue pasando de cursosentre el pueblo y los potrerosmás que por sus recursosa puro ñeque y esmeroy terminó José graduadosu estudio en la vespertinaapenas y medio apuradomás que cartón, cartulina
XXIXCuando el año ha concluidoya no comparten tortillaspues uno estudia recluidoy el otro persigue chiquillasde aquellas de por alláque gozan con los desmadresde aquel estudiante haragánaprendiendo a putamadre
XXXY así fueron creciendo,cada uno en su quehacerel uno algo aprendiendoel otro de buen bachillerlos viernes cuando se topansiempre en el último trenJosé con pícaras copasmira al otro con desdén
XXXIPero no solo ha crecidosi no destaca el adoptadopor sus dotes decididoen las letras ha triunfadoen el aula es el primerosiempre punteando el gradoantes de pasar a terceroya le auguran magistrado
XXXIISiempre buen estudianteencerrado en día de solsolo espera que cuanto antesllegue a ser buen profesoral pueblo deberá partira continuar en el liceopara allá también seguir acumulando sus trofeos
XXXIIIA Manuel le dio la tallapara estudiar en Santiagofue un bachiller sin fallay a la facultad se dio el pagomas dicen que no creyeronsu nombre al joven novatoaquellos que le inscribieron,le hicieron pasar un mal rato
XXXIVDijeron al nacido pobreen tono muy socarrónque diera su propio nombre y no los de su patrónquedando marcado a fuegopor tal diferencia enormede tanto apellido refriegode su identidad inconforme
XXXVMientras la sufre Manuelbuscando lograr excelencia,el otro ni parecido a aqueltiene también preferenciasson tiempos de cine criollopor el pueblo corre el chismeque han llegado los rollospara iniciar allí un filme
XXXVINacido de buena pintay de una facha que disfrutale dieron papel en la cintacuando a los huasos reclutan por dama le tocó una estrellade apellido muy gringoque a más de ser muy bella cabalgaba sin respingos
XXXVIITuvo muchos días de ensayopara hacer la escena bienen que el huaso como un rayola rescataba de un trende tanto ensayar los besosa los dos les fue gustandotanto, que sin mucho sesopor el civil se fueron casando
XXXVIIITerminada la películase deshicieron en halagosél canceló su matrículay se la llevó a sus pagosel éxito fue de taquillay les significó un platalcompraron un auto amarilloque al pueblo hizo saltar
XXXIXHubo un espanto maternoy escándalo sin parangón si re juró amor eterno no debió creerse el guionhabrá que casarlo cristianoaunque sea algo alocado,encomienden a ño Ciprianopara el afán del traslado
XLHubo fiesta de concurrenciacon buen aviso en el diariotres curas y gran audienciade primos y partidariosy Manuel llegó de malasdesconoció a la querenciasaludó al novio de marrasy apenas la concurrencia
XLITodos tuvieron que hacercon la actitud resabiadaque caracterizó a Manuelmientras otros festejabancuando de a poco se supoque por ir tan enrabiadosolicitó muy pronto un cupoen el partido equivocado
XLIISi no era hijo de patróna que encacharse en el fundoprefería lejos el choclóny pleitear los latifundiosla universidad le hizo maly se palabreó demasiadocon eso de la igualdadque ofrecen los diputados
XLIIIJosé, con quien fue criadole procurará por lo rudopero son muy re porfiadosy pronto se miran ceñudosy el patrón viejo le regañaque esa no es buena formay que son puras patrañasese ideal de la reforma
XLIVPara qué al campo volver si veranea en campamentosaprovechando de retorcer lo social sembrando vientosya ni retira las mesadasdesde su apartado postalno la quiere ni regaladasi el partido le paga igual
XLVY terminaron bien distanteslos que se quisieron tantoa la ciudad fue el estudiantey al campo el otro entretantodespués de la luna de miel que varios meses les duróhasta que ya harto de pieldebió volver a ser patrón
XLVIY su padre algo cansadoreservó cultivo y cierrosa él encomendó el ganadoy los desmontes del cerropara poder criar chiquillosque crecieran a todo soly no escatimarle el sencilloal partido conservador
XLVIIJosé aportaría un burrala ese gran partido cristianoque lo postularía a concejal para los tres próximos años,se luciría en los choclonespor eso de tocar guitarrarepartiendo él a montonesun buen vino pa’ la farra
XLVIIIPero hay muchos candidatosque optaron al municipioy por ahí se corre el datoque no era el más propicio, siempre jugando a ganarreaccionaría él cuanto antesy se vuelve a sobregirarpara sobornar más votantes
XLIXCometió algunos vicioscomprando a los electoresy desconoció los comiciosen las mesas de varonesy logró salir así elegidoa pura coima y cohechopor el ideal del partidoel fin justifica lo hecho
LSentado en la alcaldíapoco de progreso supose tomó cuanto podíay comió cuanto le cupodicen que no hizo nada,que se tomó el presupuestoy al no pagar la panzadatuvo que dejar su puesto
LIPor tanta vida liberalque se dio en la alcaldíasi no es por un juez radical,seguro tres años y un díani siquiera como regidorle reeligió más la genterechazando aquel vividorque no gobernó decente
LIIDe vuelta a los trigalesy a las guardas de otoñopero no había señalesde un esperado retoñobuscó él mil consejasde doctor y medicinasdesde orinas de conejahasta puras aspirinas
LIII Cuál sería su sorpresaal saber de una sirvienteque en sordina le expresaque su esposa le mientey se entera con amarguraque la actriz llena de tediopor no perder su figuraa veces se hacía remedio
LIVLa espera entonces furiososaliendo de la peluqueríay a rebencazos rabiososla echa de la monteríay quien fuera putamadrereniega de tantos honoresy cuidará de sus padresy sus hermanos menores
LVManuel se casó por fueracon un cura de chamanto y sin conocer a su nuerael taita le envió un tanto se fue a estudiar un gradoa una escuela de Parísolvidando templar aradospara cultivar el maíz
LVIQuien los matrimonió no era cura de los criollossi no un gringo que llegómuy aficionado a los rolloslo trajeron desde Holandapara aquella gran misiónacabó de una las mandasy suprimió la procesión
LVIIMal votario de castidadpues a varias cortejabahasta que una tal Piedadle soltó que ella esperaba.cuando parió al cabritoni una sola duda cabíahabía nacido gringuitoy ella era bien renegrida
LVIIIBotó las sotanas y cirios
