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El presente libro, de manera muy modesta, ha querido revisitar la historia reciente de la Argentina para comprender los meandros de sus últimos cuarenta años de política exterior. Este volumen sobre política exterior argentina posee varios méritos visibles. El primero de ellos es que está escrito por estudiosos a ambas orillas del Atlántico. El segundo de ellos es que constituye un buen ejemplo de producción bibliográfica a la que han aportado practitioners de la diplomacia argentina e investigadores académicos especializados en los temas abordados. El tercero es que se encuentra redactado de manera tal que resulta accesible tanto para público experto como para lectores neófitos.
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Seitenzahl: 264
Veröffentlichungsjahr: 2020
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Servicio de Biblioteca. Universidad Pontificia Comillas de Madrid
POLÍTICA exterior de Argentina / Pablo Biderbost, editor. -- Madrid : Universidad Pontificia Comillas, 2020
X, 106 p. -- (Cuadernos Comillas de política exterior ; 4)
Bibliografía.
D.L. M 17611-2020. -- ISBN 978-84-8468-844-0
1. Diplomacia. 2. Política exterior. 3. Relaciones internacionales. 4. Argentina. I. Biderbost, Pablo Nicolás
© 2020 Universidad Pontificia Comillas
Universidad Comillas, 3
28049 Madrid
© 2020 De todos los autores
ISBN: 978-84-8468-408-4
Depósito Legal: M-17611-2020
Diseño y maquetación: Seteseoito deseño gráfico
Conversión ebook: Dolphin Tecnologías
Reservados todos los derechos. Queda totalmente prohibida la reproducción total o parcial de este libro por cualquier procedimiento electrónico o mecánico, incluyendo fotocopia, grabación magnética o cualquier sistema de almacenamiento o recuperación de la información, sin permiso escrito de la Universidad Pontificia Comillas.
ÍNDICE
Introducción
Capítulo 1
La política exterior argentina en el contexto actual
Eduardo Michel (Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto de la República Argentina)
Capítulo 2
Los antecedentes diplomáticos del conflicto en el Atlántico Sur
Atilio Molteni (Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto de la República Argentina)
Capítulo 3
¿Qué es la Iniciativa Cascos Blancos?
Sebastián MoltenI (Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto de la República Argentina)
Capítulo 4
Pilares de la política exterior de Argentina: asuntos migratorios
Luis María Sobrón (Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto de la República Argentina)
Capítulo 5
Los extremos (geográficos) no siempre se tocan: patrones de relación entre Argentina y Estados Unidos
Asunción Taboada (Uppsala Universitet), Pablo Biderbost (Universidad Pontificia Comillas) y Guillermo Boscán (Universidad de Salamanca)
Capítulo 6
Política exterior de Argentina hacia América Latina. Continuidades y discontinuidades en cuatro décadas de democracia
Cristina Bravo (Universidad Pontificia Comillas), Raquel López Garrido (Universidad Pontificia Comillas) y Nalia Rochin (BB&R)
Capítulo 7
Relaciones de Argentina con Asia y África: diversificación y cooperación como ejes de la agenda
Florencia Rubiolo (CIECS-CONICET / Universidad Católica de Cordoba y Conicet, Argentina)
Capítulo 8
Relación España-Argentina: vínculos extraordinarios sin una política definida
Sonia Alda Mejías (Instituto Real Elcano)
Sobre los autores y autoras
Introducción: «Que cuarenta años no es nada»
Pablo BIDERBOST
Universidad Pontificia Comillas ICAI-ICADE
Este libro es el producto final de la celebración de las Jornadas de Política Exterior de Argentina organizadas en marzo de 2019 por el Departamento de Relaciones Internacionales de la Facultad de Ciencias Humanas y Sociales de la Universidad Pontificia Comillas. El éxito de este evento fue producto del enorme apoyo recibido por parte de la Embajada de la Republica Argentina ante el Reino de España.
Argentina, por diferentes motivos a lo largo de la historia, ha sido una potencia media en el escenario internacional con ascendiente sobre el devenir del subcontinente al que pertenece. Al inicio de «sus tiempos», sorprendió al mundo por su crecimiento económico extraordinario basado en su riqueza agropecuaria que atrajo a millones de inmigrantes de Europa, Medio Oriente y Extremo Oriente. A posteriori, la fortaleza relativa de su estado de bienestar y de su desarrollo científico en materia sanitaria y nuclear, en comparación al contexto geográfico que le circunda, le dotaron de voz autorizada en distintos foros. Decenios más tarde, producto del rediseño del mapa geopolítico global como consecuencia de la Gran Recesión, su inclusión como miembro permanente del G-20 le permitió tener una silla en el entorno institucional en el que países industrializados y emergentes tienen por delante definir acuerdos y políticas para hacer frente a los desafíos de este siglo XXI que no deja de sorprender.
El diseño estratégico de este libro ha dividido a la política exterior del país rioplatense según dos criterios. En primer lugar, se encuentran los temas fundamentales en tiempos recientes al interior de esta política pública. En segundo lugar, se ubican los abordajes que distintas administraciones gubernamentales han considerado como propios en este metier en los recientes 40 años de vida democrática en relacion a distintos estados y jurisdicciones politicas.
El primer acápite del texto resume, de la fina mano de Eduardo Michel, las líneas maestras de la política exterior argentina durante la gestión del Presidente Mauricio Macri. Aspectos bilaterales y multilaterales de esta política pública son brillantemente descritos como, así también la concepción que se tenía entonces sobre cuestiones tales como corrupción, narcotráfico, terrorismo, cooperación al desarrollo y desarrollo sostenible. Especial atención se presta a la integración argentina en el seno del Mercosur y al trabajo realizado para la consecución de un acuerdo entre esta organización internacional y su contraparte en el Viejo Continente, la Unión Europea.
El segundo acápite del libro aborda magistralmente, por parte de Atilio Molteni, lo vinculado a la Cuestión de la Islas Malvinas. En la identidad argentina, existe un territorio que se entiende, tanto jurídica como emocionalmente, usurpado. Con independencia del signo ideológico, desde el desembarco de las fuerzas inglesas en el archipiélago en 1833, todos los gobiernos han reclamado ante la comunidad internacional la necesidad de que este territorio sea devuelto.
El tercer apartado del libro resume de modo impecable, por parte de Sebastian Molteni, la iniciativa de los Cascos Blancos. Este es un legado de la sociedad argentina a la comunidad global. Es el órgano oficial a cargo de diseñar y ejecutar la asistencia humanitaria internacional de este Estado. Ha desarrollado sus tareas a través de un mecanismo de intervención fundamentado en «la cooperación, la solidaridad y la participación comunitaria». Teniendo como referencia los valores de «humanitarismo, imparcialidad, neutralidad e independencia», Cascos Blancos actúa a solicitud de otros Estados afectados o en el contexto de emergencias humanitarias.
El cuarto apartado del libro, bajo la prodigiosa pluma de Luis Maria Sobrón, se introduce el elemento migratorio, cuestión clave en el diseño de la política exterior de este país desde sus tiempos genésicos. El texto aborda su historia como jurisdicción receptora de migraciones globales. A la vez, atiende a la realidad de su diáspora en los cuatro puntos cardinales y sintetiza los mecanismos a través de los cuales el Estado Argentino presta apoyo a sus compatriotas viviendo en el extranjero (asistencia consular, participación política, creación de redes de cooperación científica y de innovación productiva).
El quinto capítulo del libro, a cargo de Asunción Taboada, Pablo Biderbost y Guillermo Boscán, relata la relación entre Argentina y Estados Unidos desde la recuperación democrática a inicios de los años ochenta. Procura identificar líneas de continuidad y de discontinuidad entre los países que encarnan curiosamente los extremos geográficos del gran continente americano. Se describe tanto su hermanamiento en cuestiones tales como la defensa de los derechos humanos, el combate al terrorismo y la cooperación científica como su distancia (por momentos) en materia de mecanismos entendidos como los mas apropiados para la gestión de asuntos económicos y comerciales.
El sexto capítulo del volumen, a cargo de Cristina Bravo, Raquel López y Nalia Rochin, realiza con lujo de detalles un ejercicio idéntico al anterior pero que tiene como protagonistas a Argentina y a su entorno latinoamericano. El texto describe el modo en el que la política exterior de este país hacia la región ha estado signada por el cariz ideológico de las diferentes administraciones gubernamentales.
El séptimo capítulo se encuentra escrito con maestría por parte de Florencia Rubiolo. En él, se exploran los ejes de la relación entre Argentina y Asia y África. Se enfatiza el carácter que la relación ha tenido en materia de diversificación comercial y en el ámbito de la cooperación. Se repasa la evolución de los puntos de contactos desde los tiempos del Movimiento de No Alineados hasta el presente en el que Argentina pretende, gracias a estas relaciones, mejorar sus condiciones de desarrollo doméstico.
El octavo y último capítulo, escrito con fineza por Sonia Alda, se centra en las relaciones entre dos países unidos por lazos migratorios, económicos, históricos y socioculturales como los hay pocos en el mundo contemporáneo: Argentina y España. La autora describe la profundidad de estos vínculos y reconoce, en paralelo, que no ha existido una política definida con claridad y en base a parámetros conocidos que intente acercar a ambas naciones para beneficio de sus sociedades y mercados.
Este volumen sobre política exterior argentina posee varios méritos visibles. El primero de ellos es que está escrito por estudiosos a ambas orillas del Atlántico. El segundo de ellos es que constituye un buen ejemplo de producción bibliográfica a la que han aportado practitioners de la diplomacia argentina e investigadores académicos especializados en los temas abordados. El tercero es que se encuentra redactado de manera tal que resulta accesible tanto para público experto como para lectores neófitos. Es allí donde radica su valor como texto pedagógico. Agradecemos a todos los que hicieron posible el que esta edición salga a la luz y, especialmente, al sello editorial de la Universidad Pontificia Comillas (nuestra querida universidad jesuita de Madrid).
El famoso tango Volver compuesto por los eximios artistas Carlos Gardel y Alfredo Le Pera ha sido versionado infinidad de veces porque, en su letra sencilla, delata certezas humanas casi siempre olvidadas: la rapidez de la marcha de la historia, la marca que el pasado deja en el presente y la finitud de los proyectos personales. Este libro, de manera muy modesta, ha querido revisitar la historia reciente de la Argentina para comprender los meandros de sus últimos cuarenta años de política exterior. El lector agudo encontrará que las certezas gardelianas y leperianas aplican (y explican), sorpresivamente, también al foco de estudio que nos traemos entre manos en nuestro humilde volumen. Quedáis todos invitados a leerlo y a disfrutarlo.
Introducción
La política exterior es un instrumento de política pública. Hace referencia a los instrumentos que utiliza un país en sus relaciones internacionales para alcanzar los objetivos fijados y el logro de determinadas metas. Con esa finalidad la República Argentina interactúa con otros países y actores transnacionales. Los distintos instrumentos de política exterior, tanto bilaterales, regionales como multilaterales son herramientas útiles para el logro de los objetivos de política interna y promover valores, principios e ideas fundamentales para los argentinos.
La Argentina está frente a un gran desafío, pero al mismo tiempo una gran oportunidad. Los últimos 20 años el mundo ha sido testigo de grandes cambios en términos económicos y comerciales: las economías emergentes, especialmente los países asiáticos, han crecido vertiginosamente traccionando el producto global, a la vez que se han multiplicado los acuerdos bilaterales y regionales de libre comercio. Estos efectos han contribuido a estimular un fuerte crecimiento del comercio internacional.
Sin embargo, el crecimiento de la Argentina estuvo por debajo de su potencial y prácticamente no avanzó en su integración económica y comercial. Sólo exportamos un 13% de su PBI, frente a casi el doble que vendes otros países de ingresos medios altos, y con el Mercosur tenemos acuerdos comerciales preferenciales con países que representan solo el 10% de la economía mundial, muy por debajo del promedio global y aún muy lejos del 50% que exhiben países como Colombia, Australia o los miembros del EFTA. También disminuyó la importancia de nuestro país como receptor de IED en América Latina: pasamos de absorber el 16 % de la IED en la región en 1996 al 4 % en el 2016.
En cambio, otros países, tanto desarrollados como en desarrollo, han aprovechado este período para promover activamente su integración al mundo incrementando enormemente tanto la cantidad de acuerdos firmados como su cobertura comercial. En la última década, la UE, Chile, Turquía, el EFTA y Perú lideraron la cantidad de acuerdos celebrados, aunque los tres primeros agregaron mercados marginalmente y los últimos cerraron acuerdos con países con gran participación en el PBI Global.
Esta situación mantiene a nuestras empresas en una posición de competencia desventajosa con relación a competidores que gozan de un acceso preferencial a otros mercados.
En este contexto, estamos trabajando en diferentes iniciativas que apuntan a transformarnos en un país más confiable, transparente y con reglas claras, con una economía moderna, competitiva y con mayor relevancia en la escena internacional. Así alcanzaremos el desarrollo y fomentaremos el empleo de calidad. Es una estrategia gradual que se sustenta en la estabilización macroeconómica y en el aumento de la competitividad sistémica de la economía.
Profundizar la integración del país al mundo brindará señales adecuadas para lograr esta transformación. Se trata de un proceso que involucra a todos los actores económicos: sector público, privado y la sociedad civil, y que permitirá la transformación de la estructura productiva nacional, fomentando la participación en las cadenas de valor internacionales.
Mientras en el corto plazo buscamos incrementar la apertura de nuevos mercados donde hoy la Argentina es fuerte, a mediano y largo plazo hemos encarado una progresiva agenda de inserción internacional.
Durante la segunda mitad del siglo XX el crecimiento global tuvo su eje en el hemisferio occidental, con una preponderancia de los Estados Unidos como el referente indiscutido en diferentes ámbitos internacionales y como impulsor de la cooperación y el multilateralismo que definieron las reglas de juego sobre las cuales se apalancaron la estabilidad y el crecimiento económico.
Sin embargo, el escenario mundial se ha transformado en este último siglo. Las últimas dos décadas han visto un desplazamiento del dinamismo económico hacia la zona del Asia-Pacífico. China ha incrementado sustancialmente su participación en el producto mundial y se ha convertido en la principal exportadora global de bienes, adquiriendo un posicionamiento estratégico con la firma de acuerdos comerciales y otras iniciativas de gran envergadura.
Durante el período de posguerra, el ritmo del intercambio comercial internacional se aceleró –incluso por encima del crecimiento del PBI- bajo el paraguas de un mundo que se fue integrando a partir de las reglas de juego acordadas primero en el GATT y luego en su sucesora la OMC.
No obstante, desde la década del 2000 no se alcanzaron avances sustantivos a nivel multilateral, debido a la diversidad de intereses de los principales actores del sistema y por falta de consenso en temas tradicionales como la agricultura y otras materias, tales son los casos de los servicios o de la propiedad intelectual. El progreso más destacado es del Acuerdo de Facilitación del Comercio que entró en vigor en febrero de 2017 que se espera que contribuya notablemente a reducir los costos del intercambio comercial.
Frente a este escenario, los países fomentaron su integración mediante la celebración de acuerdos comerciales de libre comercio, ya sean bilaterales o regionales. Mientras en 1990 había solo 19 acuerdos comerciales en el mundo –No existían en ese entonces el NAFTA o el Mercosur-, en 2017 se llegó a 284 acuerdos esta estrategia ha sido fundamental para mejorar el diálogo y la cooperación entre los distintos gobiernos y así lograr una mayor integración global.
Teniendo en cuenta las negociaciones comerciales en curso y los mercados con los que se pretende entablar nuevas negociaciones, los productores argentinos podrán contar, en una década, con acuerdos comerciales que le permitan acceder en mejores condiciones a mercados que representan el 50% del PIB mundial.
En síntesis, convencidos de que la globalización es un dato de la realidad, continuaremos en esta senda de búsqueda de nuevos mercados para poder liberar el potencial de nuestro país y conquistar las oportunidades que nos ofrece el mundo. El acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea es un paso en este sentido, que permitirá fortalecer los vínculos entre ambas regiones a través de una mayor institucionalidad, acceso preferencial a sus mercados y la atracción de inversiones.
La política exterior argentina procura profundizar los acuerdos existentes y concluir nuevos acuerdos con otros socios comerciales. Estas negociaciones tienen como objetivo ampliar y diversificar nuestras exportaciones, así como estimular las inversiones y la competitividad a través de una mejor inserción de nuestra economía en las cadenas de producción globales. La búsqueda de mejores condiciones de acceso a mercado abarca los cinco continentes, explotando nuestro potencial en mercados desarrollados y emergentes tanto en productos agrícolas como manufacturados.
Esta es la contribución de la política exterior, en su dimensión comercial, a la consolidación de una mayor institucionalidad, el beneficio de reglas claras y transparentes y el acceso a nuevos y más grandes mercados que atraerán inversión productiva y crearán genuinas fuentes de trabajo, mejorando la calidad de vida de los argentinos y reduciendo la pobreza.
Así alcanzaremos el desarrollo y fomentaremos el empleo de calidad. Es una estrategia gradual que se sustenta en la estabilización macroeconómica y en el aumento de la competitividad sistémica de la economía. Profundizar la integración del país al mundo brindará señales adecuadas para lograr esta transformación. Se trata de un proceso que involucra a todos los actores económicos: sector público, privado y la sociedad civil, y que permitirá la transformación de la estructura productiva nacional, fomentando la participación en las cadenas de valor internacionales.
Mientras en el corto plazo buscamos incrementar la apertura de nuevos mercados donde hoy la Argentina es fuerte, a mediano y largo plazo hemos encarado una progresiva agenda de inserción internacional. El Mercosur debe convertirse en una efectiva plataforma de integración que se proyecte hacia la región y al resto del mundo. En ese sentido, las negociaciones económico-comerciales bilaterales y multilaterales son instrumentos clave para vincularnos: brindan institucionalidad y nuevos mercados.
Más allá de la historia reciente, es innegable que la Argentina tiene el potencial para competir exitosamente y avanzar decididamente hacia adelante. Contamos con una rica y variada dotación de recursos naturales, una población de gran capacidad y diversidad y un entramado industrial rico y profundo fruto de una trayectoria productiva que generó aprendizaje y talentos.
Somos el principal oferente en el comercio mundial de productos agropecuarios y, en algunos casos, la exportación es el principal destino de la producción.Tenemos complejos industriales dinámicos, como es el caso de la industria automotriz, que, con acceso preferencial a los principales mercados de la región, se ha convertido en el sector más relevante en cuanto a las exportaciones de productos manufacturados.Somos pioneros en la revolución digital, 4 de los 9 unicornios (empresas que valen más de 1000 millones de dólares) de América Latina son originarios de Argentina.Aún más importante de lo que ya logramos es que tenemos enormes ventajas competitivas todavía sin explotar:
Minería: Chile y Perú, que están sobre las mismas formaciones mineras que nosotros, exportan U$S 31.000 millones y U$S 18.000 respectivamente, lo que representa 10 a 6 veces más que los U$S 3,5 miles de millones exportados por nuestro país.Agroindustria: solo por mencionar algunas oportunidades Brasil y Australia exportan 8 veces más carne bovina que la Argentina, mientras que Uruguay y Paraguay duplican nuestras ventas externas. Las exportaciones brasileñas de carne aviar son 22 veces mayores a las nuestras.Turismo: la Argentina hoy recibe 5,7 millones de turistas al año, pero el desempeño de los ingresos que genera esta actividad está muy por debajo de países como Sudáfrica, Chile y Brasil;Servicios basados en el conocimiento (SBC): constituye la principal y más dinámica categoría de exportación dentro del rubro servicios, con un crecimiento en torno al 9% anual durante la última década. Se han convertido en el tercer complejo exportador argentino detrás del oleaginoso y el cerealero, sin embargo, ocupamos el puesto 24 en el ranking de principales exportadores, por debajo de países como India o China;Productos diferenciados: la Argentina tiene aún mucho camino para avanzar en aquellos productos que se distinguen por su marca, diseño o contenido simbólico, esto es productos gourmet, Premium, orgánicos y ecológicos, tales como el vino Malbec o la carne argentina. Estas actividades requieren intensamente el uso de conocimientos tecnológicos, capital humano y recursos naturales que la Argentina dispone en abundancia.Aspiramos a la transformación de la Argentina, que implica avanzar en un proceso que nos lleve a ser reconocidos como un país confiable, que contribuye al diálogo multilateral y que está plenamente integrado al mundo. Ello conlleva grandes desafíos en el corto como en el largo plazo.
En el plano de la confianza, hemos afianzado la presencia de Argentina en el ámbito internacional a través de un relacionamiento externo proactivo en diversos foros y de cambios en la política económica que nos acercan a las buenas prácticas mundiales. Esto nos valió ser sede de la 11º Conferencia Ministerial de la OMC y ejercer la Presidencia del G20 durante 2018. En forma paralela, estamos expandiendo y profundizando la participación de Argentina en la OCDE, para incorporar las normas de funcionamiento de los países miembros, adoptando de esta manera los mejores estándares de gobernanza política y económica.
Bilateralismo
La Argentina lleva a cabo una profunda agenda bilateral. Esta intensa actividad bilateral tiene lugar con el objetivo de volver a reposicionar a la Argentina en el contexto internacional y superar la conflictiva relación bilateral con países amigos, relación que se había deteriorado con la administración anterior, donde llegamos a tener diferencias con países muy cercanos como son España, Uruguay o Paraguay. Desde la asunción del Presidente Mauricio Macri se llevaron a cabo 42 visitas oficiales al exterior, donde visitó por ejemplo Paraguay, India, Vietnam, España, Brasil, Emiratos Árabes Unidos, Francia, Estados Unidos, Rusia, India, Chile entre otros países, el Foro de Davos y se recibieron innumerables Jefes de Estado y de Gobierno, entre los cuales estuvieron los presidentes españoles Rajoy y Sanchez, el Presidente Michel Temer de Brasil, Enrique Peña Nieto de México, Tabaré Vasquez de Uruguay, Horacio Cartés de Paraguay, Justin Trudeau de Canadá y Matero Renzi de Italia, Juan Guaido de Venezuela y otros mandatarios de Eslovenia, Montenegro, Quatar, Japón, Francia, el Vicepresidente de China y Australia.
La relación bilateral entre Argentina y Brasil es prioritaria para ambos países, además de ser una relación histórica, son socios en materia política, económica, cultural y Turismo y son estratégicas para la inserción en la región y en el mundo. Esta sociedad entre ambas naciones, basada en la confianza y la cooperación contribuye a la construcción de un espacio de paz y cooperación en la región. Ambos países representan ceerca de dos tercios del territorio de la población y del PBI de América del Sur.
El proceso de aproximación política entre Brasil y Argentina, iniciado con la redemocratización de los dos países en la década de 1980, estuvo en la base del proyecto de integración sudamericana que llevó, en 1991, a la creación del Mercado Común del Sur (MERCOSUR). La continuidad y el estrechamiento de las relaciones ente amos países es fundamental para promover el fortalecimiento económico y político de Sudamérica.
La fuerte dinámica comercial bilateral, marcada por el alto porcentaje de productos de alto valor añadido, tiene importantes impactos en los sectores estratégicos de las dos economías, sobre todo en la industria.
La relación bilateral con el Reino de España también es estratégica. Se encuentra enmarcada en el Tratado de Amistad y Cooperación de 1988; la D La relación bilateral es de carácter estratégico, estando enmarcada en el Tratado de Amistad y Cooperación (1988); la Declaración de Buenos Aires (2005); y el Plan de Acción para Profundización de la Relación Estratégica (PAE), firmado en 2006, y renovado en 2009, 2011 y 2017.
Desde diciembre de 2015 la relación se ha fortalecido y desarrollado con un alto nivel de intensidad lo cual se ha proyectado en la cantidad de viajes y visitas de alto nivel, en importantes avances en cumplimiento del PAE y en la firma de más de 20.
El Presidente de la Nación visitó Madrid en febrero de 2017; ex Presidente Mariano Rajoy Buenos Aires en abril del 2018; encuentro entre señor Presidente de la Nación y Presidente Pedro Sánchez Castejón en la 73° AGNU en septiembre del 2018 y en la Cumbre de Líderes del G 20 el 30 de noviembre del 2019.
En España residen aproximadamente 370.000 ciudadanos argentinos. Existen seis consulados argentinos en ese país. En la Argentina residen aproximadamente 500.000 españoles, siendo la comunidad más numerosa de esa nacionalidad en el exterior.
El comercio bilateral en 2018 fue superavitario para nuestro país. La Argentina exportó por US$ 1.589,4 millones (+7 % en relación con 2017) e importó por US$ 1.430,7 millones (-1,5 % en relación con 2017).
Principales productos exportados en 2017: harina y pellets de soja (35,6 %), camarones y langostinos (25,5 %) y biodiesel (5,4 %). Importaciones en 2017: máquinas y material eléctrico (18,5 %), vehículos para transporte de personas (7,3 %) y libros (4,6 %).
Las inversiones españolas en Argentina tienen un stock de IED de US$ 13.169 millones (2016), España es el 2° inversor externo en la Argentina. Principales sectores de inversión: industria manufacturera (32 %), sociedades financieras (19 %) y sociedades captadoras de depósitos (16 %).
Desde 2016 hubo anuncios de inversión española por US$ 5.776 millones, destacándose: Telefónica, US$ 2.400 millones (Fibra óptica); Grupo Santander, US$ 1.932 millones; Gas Natural Fenosa, US$ 400 millones; Supermercados DÍA, US$ 290 millones; Cementos Avellaneda, US$ 219 millones; Global Dominion Acces, US$ 107 millones; y Fundación Favaloro (Rivera Salud), US$ 100 millones.
En el marco de la iniciativa INNOV-AL, está prevista durante 2019 una visita a España para conocer los modelos de innovación en parques tecnológicos de ese país. Esta iniciativa de la UE apunta a los responsables políticos de las áreas de innovación de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México y Perú. Durante 2018 se realizaron 4 eventos a los que asistieron los responsables políticos de los países citados que conformaron un grupo de trabajo para el abordaje de esta temática. Por Argentina participa Dirección Nacional de Servicios Basados en el Conocimiento de la SEPyME. El grupo de trabajo local es coordinado por Dirección Nacional de Políticas Regionales del Ministerio de Interior.
Situación regional
En lo que respecta a América Latina y el Caribe, la Argentina denuncia y repudia la grave situación que viven Venezuela y Nicaragua.
Deseo expresar una vez más la profunda preocupación por el régimen autocrático imperante en Venezuela, donde el respeto de los Derechos Humanos y la vigencia de la democracia y las libertades básicas han sido anulados. La crisis de Venezuela tiene alcance regional y pone a prueba las estructuras de salud, educación e infraestructura de los países de la región que recibimos a los millones de venezolanos que se han visto obligados a abandonar su país. La OEA está interviniendo y la región está impulsando diversas iniciativas para articular una respuesta coordinada.
Dada la gravedad de la situación y el compromiso con la verdad y la justicia, la República Argentina, en coordinación con otros países de la región, remitió a la Fiscalía de la Corte Penal Internacional la situación relativa a los crímenes de lesa humanidad que se habrían cometido en Venezuela a partir del 12 de febrero de 2014. Dicha remisión se basa en el Informe del Panel de Expertos Internacionales Independientes de la OEA del 29 de mayo.
Recientemente, el 23 de enero pasado la Argentina ha reconocido al Presidente Guaidó, Presidente de la Asamblea Nacional, como Presidente Encargado de Venezuela, en coordinación con restantes países miembros del Grupo Lima. El 1 de marzo pasado, Guaidó mantuvo un encuentro con el presidente Macri y luego fue recibido por el canciller Faurie en el Palacio San Martín en Buenos Aires.
En la región, también nos preocupa Nicaragua. La Argentina condena los actos de violencia, represión y violación a los derechos humanos contra la población de Nicaragua y llama al gobierno y al resto de actores sociales al diálogo y a negociar una salida pacífica a la crisis. Confiamos en que el Grupo de Trabajo para Nicaragua del Consejo Permanente de la OEA podrá realizar aportes significativos a tal fin.
Malvinas
La Argentina reafirma periódica y sistemáticamente los legítimos e imprescriptibles derechos de soberanía de la República Argentina sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes. La comunidad internacional ha solicitado en forma reiterada a mi país y al Reino Unido alcanzar una solución pacífica y definitiva a esta prolongada disputa de soberanía.
La Argentina insiste en ese llamado, e invita al Reino Unido a entablar un diálogo constructivo y sustantivo -como el que hemos impulsado en tantos otros aspectos de la relación bilateral- que nos permita avanzar hacia ese objetivo, de conformidad con las resoluciones pertinentes de las Naciones Unidas, y respetando el modo de vida de los habitantes de las islas, tal como lo establece nuestra Constitución Nacional.
El Gobierno Argentino ha iniciado una nueva etapa en la relación bilateral con el Gobierno británico que esperamos contribuya a crear las condiciones para que ambas naciones podamos sentarnos a la mesa de negociación para resolver pacíficamente esta controversia de soberanía.
Narcotráfico
El fortalecimiento de las capacidades argentinas en materia de lucha contra la delincuencia transnacional contribuye a la seguridad regional y hemisférica contra el narcotráfico, el crimen organizado y el terrorismo. En ese sentido, hemos logrado aumentar la cantidad de droga incautada en la frontera, desarticular bandas criminales vinculadas al narcotráfico, aumentar el número de prófugos nacionales (justicia argentina) e internacionales (INTERPOL) capturados tanto en los controles fronterizos como en el interior del país, y reducir el número de homicidios vinculados al narcotráfico en todo el país.
En tal sentido, hemos decidido incrementar la cooperación contra el tráfico ilícito de drogas y sus delitos conexos, la prevención de su uso indebido y la rehabilitación de drogodependientes, en el marco de los principios de responsabilidad común y compartida, integralidad y respeto de los Derechos Humanos.
Corrupción – Delincuencia organizada transnacional
La corrupción compromete el desarrollo económico, político, social y cultural de los Estados. La Argentina está comprometida en la lucha contra la corrupción. No sólo la asumimos como uno de los pilares de la política de nuestro Gobierno sino que es un objetivo de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.
Para la Argentina es prioridad reforzar la cooperación internacional para hacer frente a la delincuencia organizada transnacional, que constituye una de las mayores amenazas a la seguridad de los Estados.
Terrorismo
En materia de lucha contra el terrorismo es momento de pasar de las declaraciones a la acción. La Argentina condena el terrorismo en todas sus formas y manifestaciones, en tanto se trata de una de las más graves amenazas a la paz y la seguridad internacionales, así como a la dignidad humana, la convivencia pacífica, a la consolidación de la democracia y al desarrollo económico y social de nuestros pueblos.
De la misma manera, la República Argentina tiene un compromiso firme en materia de lucha contra el financiamiento del terrorismo. En el marco de su legislación, la Argentina congelará activos financieros de personas vinculadas con organizaciones responsables de financiar a grupos terroristas. No permitiremos que en nuestro territorio se laven activos para estas organizaciones.
La Argentina ha sufrido en forma directa el terrorismo internacional, habiendo sido víctima de dos gravísimos atentados en la ciudad de Buenos Aires: en 1992, contra la Embajada de Israel y, luego, en 1994, contra la sede de la Asociación de Mutuales Israelitas Argentinas (AMIA), que se cobraron la vida de 107 personas y cientos de heridos. En ese sentido, nuestro país no cesará en su objetivo de lograr que todas las personas involucradas en dichos ataques comparezcan ante tribunales argentinos, a fines de ser interrogadas y eventualmente condenadas.
Teniendo en cuenta que en el 2019 se cumplen 25 años del atentado a la sede de la AMIA -el ataque terrorista más brutal en nuestro territorio- la Argentina continua en sus esfuerzos para requerir a las autoridades de la República Islámica de Irán que cooperen con las autoridades judiciales de nuestro país para avanzar en la investigación de dicho atentado.
Multilateralismo
La Argentina está transitando un camino de cambios profundos en el que la clave para avanzar ha sido el consenso. Hemos apostado por una inserción inteligente que nos permita expresar nuestra identidad democrática y multilateral.
A nivel mundial, la escalada de medidas unilaterales tiene el potencial de impactar negativamente en el crecimiento de los países y afectar la eficacia del multilateralismo. Frente a esa situación, entendemos que es momento de fortalecer la gobernanza global y reafirmar la vigencia de organizaciones multilaterales como las Naciones Unidas.
El multilateralismo nos brinda la posibilidad de encontrar soluciones compartidas a problemas globales. Es un seguro contra la discrecionalidad del poder y un compromiso con la coexistencia global en paz. Con principios pero con soluciones prácticas. Es hora de demostrar que con la cooperación global podemos construir un futuro mejor para todos.
Estamos convencidos de que debemos fortalecer el sistema multilateral de comercio y trabajar para que los beneficios del comercio global y regional lleguen a cada vez más gente, generando empleos de calidad y bienestar social.
Cooperación
Entre los días 20 al 22 de marzo de 2019, la Argentina fue sede de la Segunda Conferencia de Alto Nivel de las Naciones Unidas sobre la Cooperación Sur-Sur, cuarenta años después de la adopción del Plan de Acción de Buenos Aires.
La Conferencia se inscribió en un momento histórico particular marcado por la adopción de la Agenda 2030 como expresión del más ambicioso compromiso global con la promoción del desarrollo sostenible e inclusivo. La Cooperación Sur-Sur puede contribuir de manera sustancial al éxito de los marcos nacionales establecidos para el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, ya que involucra a socios que enfrentan desafíos comparables y fomenta el desarrollo de capacidades.
