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Sean bienvenidos y bienvenidas a Power Car, una ciudad futurista, oculta a simple vista de cualquier ser humano corriente. ¡Mucho cuidado! No todo es color de rosa: en estas tierras, porque tendrás que luchar por tu libertad. Gustavo Ferrero es un chico de quince años, que junto a sus amigos, diseñan y crean el primer vehículo ultrasónico de múltiples funciones, como capacidad de vuelo, navegación por mar, navegación submarina y hasta espacial. Sobre todas las cosas, contiene armamentos incorporados y una gran capacidad de velocidad y evasión. Junto a su hermano Luciano y sus amigos Miguel y Jonathan, comenzarán sus vidas en una ciudad futurista del mismo nombre del vehículo. Su libertad se verá interrumpida por conflictos bélicos contra extraterrestres y solo dependerá de ellos alzar su bandera roja y naranja para dar inicio a una poderosa especie. ¡Vuela a este nuevo mundo!
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Seitenzahl: 445
Veröffentlichungsjahr: 2023
Producción editorial: Tinta Libre Ediciones
Córdoba, Argentina
Coordinación editorial: Gastón Barrionuevo.
Diseño de tapa: Departamento de Arte Tinta Libre Ediciones.
Diseño de interior: Departamento de Arte Tinta Libre Ediciones.
Medina, Gastón Iván
Power car: tomo 2 / Gastón Iván Medina. - 1a ed. - Córdoba: Tinta Libre, 2022.
v. 2, 332 p; 21 x 15 cm.
ISBN 978-987-817-792-2
1. Narrativa Argentina. 2. Novelas. 3. Ciencia Ficción. I. Título.
CDD A863
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Hecho el depósito que marca la Ley 11.723
Impreso en Argentina - Printed in Argentina
© 2023. Medina, Gastón Iván
© 2023. Tinta Libre Ediciones
PARTE 5
ANIQUILACIÓN UNIVERSAL
26
LAS TRES RAZAS
La paz reina en Power Car, luego de haber atravesado una de las guerras más duras y dolorosas en su historia, todos tienen una vida tranquila y sin preocupaciones.
Miguel disfruta de su noviazgo con Melisa, saliendo a caminar por la gran plaza central, admirando la ciudad iluminada por la gran estrella sin nombre.
Gustavo ya cumplió diecisiete años, junto con su amigo Miguel. Por otra parte, Manuel y Ramiro ya tienen veinte años, Luciano tiene catorce, Jonathan quince y Denise trece. Todos viven con aquellos recuerdos vivos, de un Power Car que se abrió paso por ese mundo e hizo tanta historia en tan solo dos años.
El reloj del rascacielos suena, marcando las doce del mediodía del 22 de febrero de 2009. Gustavo sale al balcón y respira el aire fresco, se apoya en el borde del balcón y piensa en su familia.
—Creo que los voy a visitar —dice—. Así no se preocupan más.
Se viste con una camisa y campera negra, pantalones de jean azul y unas botas de cuero. Sale al garaje y enciende el auto con el control, se sube y hace reversa lentamente.
Con uno de los botones, activa la luz que avisa a los conductores que pasan por ahí, volando. Momentos antes de salir la luz deja de funcionar sin que se dé cuenta. Ni bien asoma la parte trasera de su nave, un vehículo de color blanco viene a toda velocidad y frena de forma agresiva, pero con la poca inercia que le queda, lo choca.
Gustavo se enoja y abre la ventanilla para decirle algunas cosas.
—¡¿Qué te pasa?! ¡Casi me matás, loco!
Se abre la ventanilla del otro vehículo y saca la cabeza una joven rubia de ojos claros, de pelo ondulado por los hombros. Su mirada se fija en él con enojo a la hora de responderle.
—¡”Qué te pasa” a vos! ¡No diste ninguna señal de que ibas a salir!
—¡Por supuesto que avisé!, ¿no viste?
—¡No es cierto!
—¡Qué sí, carajo!
—Bueno, como digas… aprendé a avisar esas cosas, un día de estos te van a chocar de verdad y te vas a acordar de mí.
Cierra la ventanilla y desaparece en la ciudad.
—Como digas... —dice Gustavo—. ...Loca.
Se va un poco enojado hacia el mar Oxitron, se sumerge y en el camino al fondo aparece el Kraken alumbrando con sus luces. Desde el intercomunicador le habla al computador.
—¡Gustavo!, tanto tiempo... hace mucho que no vas a la Tierra.
—Sí, es que estuve demasiado tiempo acá y en la casa de mis viejos deben pensar que estoy muerto o algo.
—Claro, el T.D.R cambió todo lo que vivieron en la guerra. Bueno, te dejo tranquilo, voy a seguir construyendo mi casa submarina, los departamentos de la ciudad no me gustan, me traen malos recuerdos.
—Dale Ramiro, después te visito, suerte.
Ambos se tocan bocina para saludarse y cada quien toma su rumbo.
Una vez en el mar argentino, desde el portal emerge su nave y acelera hasta la superficie. Despega hacia la ciudad de Mar del Plata, con total serenidad.
***
Un granjero robusto, de bigote negro, que tiene unas lujosas cabañas en las afueras de Tuning Car, trabaja en el cultivo de su campo, cuando de pronto ve algo en el cielo, que le resulta inusual.
—¿Qué es eso? —dice.
Entre la luz de la estrella y el planeta Oxitron se interpone lo que parece ser un conjunto de cuerpos celestes que provocan un eclipse a nivel mundial. Los ciudadanos se percatan de que los cielos se tornan naranjas rojizos y miran hacia arriba.
El granjero nota que algo no anda bien y corre a su vehículo, para escapar de algo que se aproxima rápido. Despega horrorizado y detrás de él cae un enorme tronco de acero naranja oxido, corroído por todas partes. El espesor es de al menos cien kilómetros de diámetro y en todo el planeta se siente un temblor de gran magnitud.
La gente se asusta y miran como los edificios de sacuden de un lado a otro. Miguel y Melisa, que están sentados en el medio de la plaza, ven como se estremece todo, él no duda en preguntarle.
—Meli, ¿qué pasa?, ¿por qué tiembla?
—No puede ser —responde—. ¡No puede ser ahora!, fallé en mis cálculos.
—¿Qué cosa? decime por favor, Meli —dice Miguel.
—Va a pasar algo horrible —dice Melisa, mientras agarra su mano—. Tenemos que estar preparados.
Miguel no sabe cómo reaccionar, hasta que lo ve llegar a Ramiro.
—¡¿Sintieron eso?! —observa preocupado.
—Sí —dice Melisa—. El temblor cubrió toda la superficie del planeta.
—Esto es muy raro —dice Ramiro—. En estos dos años es la primera vez que se siente un temblor así.
Una réplica se hace sentir de nuevo en cada región del mundo, los autos que están estacionados se estremecen y hacen sonar sus alarmas. Los edificios se mecen e incluso múltiples grietas aparecen en las calles y en las afueras de la ciudad.
***
Gustavo estaciona en frente de la casa de sus padres y observa la puerta sin bajar del vehículo, suspira tratando de darse ánimos de ir a saludarlos, pero una llamada lo distrae.
—Hola —activa la llamada.
—¡Gustavo! ¡Tenemos un problema!
—Ramiro, ¿qué pasa? —se alerta.
—El planeta está temblando, también hay un eclipse que lleva minutos, ¿podés venir? parece que es serio.
—Voy, en dos minutos estoy allá.
Arranca y sale directamente para Power Car, sin pensar en más. Cuando llega a la ciudad ve que es de tarde por el eclipse, todo el cielo se muestra anaranjado. Nota algo a lo lejos que llama su atención, pasando el horizonte donde se ve a Tuning Car, una extraña columna que sube y se pierde en el cielo.
—¿Qué carajo es eso? —dice.
En la plaza Ramiro lo ve aterrizar, bajar y correr hacia él.
—Ramiro, ¿siguen los temblores?
—Hasta que llegaste, Gustavo, pasaron como diez replicas en muy poco tiempo.
—No sé qué pasa, Ramiro, pero lo que sí me parece raro es que lejos de Tuning Car, hay una columna que llega hasta el cielo, no sé de qué es ni de dónde es.
—Había escuchado que los de Tuning Car, querían armar un ascensor hasta la base espacial, debe ser eso.
—Hay que ser precavidos, Gustavo —dice Melisa—. Algo está a punto de pasar y tiene que ver con lo que te dijo MetalGB, aquellos que lo mandaron.
—Tenés razón —dice Gustavo—. Hay que averiguar que está pasando, no quiero que nos tomen por sorpresa de nuevo.
***
Esa noche, Gustavo busca en los noticieros alguna noticia de Tuning Car, pero aquellos canales se desactivaron de forma misteriosa. Por otro lado, en Power Car nadie está enterado de lo que pasó y por qué.
—Soy Roxana Contessi y estas son las noticias de Power Car. El título principal; “Caos Mundial”, los temblores ocurrieron en la ciudad al completo y en las demás regiones del planeta, pero estos movimientos sísmicos cedieron después de más de diez replicas. Las ciudades han enviado señales de que todo está bien, excepto Tuning Car, toda señal que es enviada se pierde antes de ser recibida. Un equipo de ayuda saldrá de inmediato para confirmar, de qué se trata esta ausencia repentina.
El siguiente título; “La Copa de la Ciudad, se abre de nuevo”, las competencias comenzaran mañana pospuesto por los recientes incidentes. Pero todo vuelve a la normalidad a partir del siguiente día. Ahora hablemos con Nicolás Gómez, Director de Proyecto en Techpower, nos va a hablar de los nuevos avances tecnológicos en armamento personal y vehicular.
—Gracias Roxana, primero paso a contarte del Transformador de Realidad y su efecto ralentizado al ser activado de una forma diferente, sin presionar el botón.
—Ese transformador... la última vez que lo usé casi no me funciona... —piensa—. ¡Nicolás! él debe saber que está pasando en el planeta.
***
Al día siguiente, trata de arreglar la luz de aviso del garaje y una vez que termina despega hacia Techpower, pasa entre los edificios sin causar ningún problema, crea la plaza y continúa siguiendo por un camino aéreo hasta el edificio, cerca de los límites de la ciudad.
Ni bien entra a la recepción, la secretaria de delantal blanco y anteojos, lo mira y dice.
—Gustavo, ¿cómo te va?
—Bien, gracias, vengo a...
—Sí, no hay problema, ya lo llamo —responde sabiendo.
Al rato sale de un gran portón vidriado, Nicolás, que va y lo abraza.
—Gustavo, me alegra que estés acá. Tengo que mostrarte algo.
Entran al laboratorio y van hasta el fondo, donde tiene varios proyectos terminados.
—Mirá esa arma que diseñe a partir del modelo de la tuya... Es la espada Zantriz.
—La pudiste recrear, ¡qué genio! —se asombra.
—El material de la hoja es muy raro, pero pude hacerla casi igual de resistente, pero eso no es todo. También tengo esto…
Saca de un cajón, un montón de gemas incoloras.
—Las pude conseguir en Oxitron City, por ahora están vacías, pero cualquiera pude agregarle poder, así como vos hiciste con ese ojo Metaleard.
—¡Excelente, Nico! Igual vine a preguntarte sobre los temblores. ¿Sabés algo de eso?
—Bueno estuve revisando la composición geológica del planeta y lo único que detecta de anormal es un exceso de metal, mucho hierro, eso seguro es la causa de los temblores, pero no creo que sea algo de otro mundo.
—Hay que estar seguros, Nico, la Gitana nos advirtió.
Suena su reloj y se percata que la competencia de carreras, va a dar comienzo.
—Nos vemos, Nico —se va corriendo—. ¡Avisame si sabés de algo más!
—¡Dale, mucha suerte!
Se sube a la nave y despega cruzando toda la ciudad, rumbo al estadio más grande de la ciudad, donde la gente aclama y flamean banderas negras y azules. Cuando él se posa en la línea de salida con varios competidores, Gustavo los saluda a todos, pero nota que hay poca gente, debido a los acontecimientos que está pasando el mundo. Observa a la hinchada y al grupo de porristas, a su derecha lo tiene a Jonathan y a su izquierda se encuentra de nuevo a esa joven que lo había chocado. Con todo enojo baja la ventanilla y ella también.
—¡¿Otra vez vos?! —le grita.
—¡¿Qué te pasa?! ¿Se te durmió el gallo? —dice ella para molestarlo, con una sonrisa.
Pablo se sube a la plataforma de salida y anuncia la competencia.
—¡Acá están!, los mejores participantes de la carrera, anunciamos la llegada de una nueva integrante... ella es Karen Gonzales —señala—. Su alias…”White Angel”.
Gustavo se asombra y la ve de otra manera, Pablo continúa haciendo mención de los competidores, hasta que lo llama a él.
—...Y por último el campeón del torneo pasado, Gustavo Ferrero, alias: el Genius Ballester.
Ella lo reconoce y dice.
—¿Vos sos el Genius Ballester?, ¿el que lideró a los guerreros en la guerra contra los Metaleards?
—Sí, sí soy yo —sonríe levemente.
—¡Increíble!, es admirable.
—¿Y vos?, escuché que tenés unos guantes especiales que quitan los deseos de maldad de cualquier persona.
—En realidad es lo opuesto, es para cubrir mis manos que hacen eso, todavía no lo controlo.
—Parece que nos vamos a llevar bien, Karen —sonríe.
—Lo mismo digo —responde, devolviéndole la sonrisa.
Por intercomunicador, Gustavo se enlaza con Peke, él contesta sin dejar de ver a las porristas.
—Hola, Jonathan.
Él no le presta atención, Gustavo mira y le vuelve a hablar.
—Jonathan, ¡amigo!
Él se distrae y le responde.
—Hola, hola, Gus.
—No vas a venir con que te gusta una de las porristas.
—Sí, Gus, me leíste la mente… mirá, es la del medio.
—¿Cómo se llama?
—Se llama Érica, Érica López, el otro día la vi en un bar, charlamos y bailamos un poco —se emociona—. ¡Mirá!, me dejó su número.
—¡Qué bueno, amigo!, espero que todo salga bien entre ustedes, veo que hay onda.
—¿Vos decís?
Pablo grita desde la plataforma de salida, por altavoz.
—¡Ahora!
Los vehículos despegan a más de dos mil kilómetros por hora, Pablo se va al cuarto de mando, acomodando sus rastas, pero antes de que llegue, nota que salen estacas gigantes de hierro de al menos cien metros de alto, color naranja y corroído por el óxido, estas alcanzan a cruzar todo el camino de los vehículos. El chico de ropa blanca holgada, corre a ver el tablero de control un tanto alterado y pregunta.
—¿Activaron las trampas?
—No, Pablo, no sé qué es eso, las nuestras son de madera.
Pablo no logra entender, pero aun así activa las estacas de madera. Las naves esquivan las estacas de hierro y las de madera que salen de forma consecutiva.
—¿Qué está pasando? —dice Pablo en voz baja.
Los chicos continúan la carrera, pensando que todo es parte de la competencia. Sus miradas cambian cuando ven salir los tubos flotantes y los mismos son atravesados por las estacas. El público se pone de pie, asustados y sabiendo que ya no es normal lo que presencian. Una de las estacas sale en medio de las gradas, destrozando todo a su paso.
Los chicos se detienen y miran el desastre, Gustavo tiene un mal presentimiento. Más estacas de gran tamaño y grosor salen alrededor de la ciudad, mientras suena una alarma que se escucha hasta las afueras. Entre todo el caos la gente corre, otras se suben a sus naves y se alejan lo más posible.
De pronto sienten un estruendo en la atmosfera y un destello que proviene de la estrella que alimenta el planeta, hace que las personas se detengan a observar indirectamente. Del cielo cae un rayo de plasma, que destruye la mitad de la ciudad en tan solo un disparo. Todos los que escaparon, ven como el rayo se desplaza por la metrópolis, desintegrando lo que encuentra a su paso.
White Angel se acerca al Genius Ballester y le pregunta por intercomunicador.
—Gustavo ¿qué está pasando?
Él muestra un rostro preocupante y muy serio.
—No sé, no sé quién nos está atacando.
El planeta que reemplaza la Luna en ese mundo, también genera un destello, todos escapan a tiempo, ya que se aproxima algo e impacta. Es un rayo congelante, que convierte en hielo los alrededores de la ciudad. Ave Fénix se acerca por la derecha y le dice a su hermano.
—Gustavo, ¡tenemos que preparar todo!, seguro nos van a atacar naves en cualquier momento.
—Tenés razón, Luciano, seguro tenemos otra batalla.
Cuando cesan los disparos, Gustavo se comunica con cada nave en funcionamiento, por un canal general y dice.
—Chicos, los que puedan, vayan a sus casas y equípense con todo lo que tengan, un grupo que vaya con el presidente. Reúnan todo el armamento disponible en Techpower.
Cada uno toma su rumbo y Gustavo acelera hasta su departamento parcialmente quemado por el rayo solar.
Ingresa a su casa y nota que las paredes y el techo están a punto de colapsar. Corre a su habitación, se pone su traje de combate y carga al auto todas las flechas, municiones para armas secundarias y terciarias. Mientras lo hace suena la llamada desconocida en su computador, en ese silencio de tensión, presiona el botón y habla.
—...Hola.
—Hola... Genius Ballester —suena una voz grave, pero juvenil.
—¿Quién sos? —dice con seriedad.
—Soy Radmior... Veo que su mundo pudo acabar con los Metaleards, mis enviados... Solo quedamos nosotros, los líderes de toda esta dimensión. Nuestra especie, los Roxidos, somos los más poderosos y los vamos a enfrentar a una última guerra, junto con mis razas aliadas los Fireuar y los Icewer, quienes les dieron ese regalo de bienvenida.
—¡¿Qué querés de nosotros?! ¡¿Por qué nos buscan?!
—Solo quiero el fin de su mundo y el del otro, quiero que mi especie sea la más poderosa y no vamos a permitir que ustedes nos estorben, en nuestra dimensión.
—Tu nombre… ya lo escuché una vez —dice con seriedad—. No voy a dejar que nos aniquiles, Radmior.
Se corta la llamada y él se queda un segundo impactado y furioso con la situación. A través de la salida del garaje ve en el cielo, naves de forma ovoide, color blanco y con punta azul, detrás de ellos esferas rojas que, al disparar se encienden como mini estrellas.
Se tratan de las naves Fireuar e Icewer, que llegan rápidamente a atacar a cada ciudadano sin piedad. La invasión da comienzo y Gustavo corre a subirse a su vehículo, abre enlace con casa nave y grita.
—¡Protéjanse!, ¡llegaron los enemigos!
Las naves Power Car salen rápidamente a defender, los pocos ciudadanos que quedan con vida, en las calles. Gustavo despega y sus armas secundarias se activan para derribar a esos nuevos enemigos. Luego de tantos meses sin tocar un arma, los guerreros se sienten oxidados apenas manteniendo la batalla sin decaer, las naves de hielo y de fuego se entrecruzan y buscan derribarlos, con una balacera de disparos de ambos elementos.
Las estacas gigantescas emergen en la ciudad y comienzan a formar una fortaleza junto con otras, que salen dentro de las propias estacas cual árbol, generando un centro cónico de hierros Roxidos.
Varios Fireuar la rodean con lava ardiendo que sale de su coraza, como si fuese un helicóptero lanzando agua. Los Icewer hacen lo mismo, pero se posan sobre seis estacas verticales que rodean la fortaleza y se unifican de tal forma que crean un cañón de hielo.
Una vez que la fortaleza se arma, salen de las mismas, a través del hierro, naves Roxidos, ya que pueden materializarse y desplazarse a través de ellas. Son similares a los vehículos Power Car, con la excepción de ser totalmente de acero, como el de las estacas y su frente está separado en dos puntas con forma de “V”.
Genius Ballester se pone en formación de ataque, Ave Fénix se coloca al frente y recibe cada uno de los disparos Fireuar a su favor, los rayos de fuego son absorbidos por la coraza y eso mismo alimenta el centro de energía de su arma principal.
Por otro lado, los Icewer se les hace difícil de derribar a los guerreros, ya que tienen una coraza de hielo resistente como el mismo acero. Sin embargo no decaen y avanzan, evaden yendo hacia diferentes partes del cielo y con sus armas laser, tiran cuantas veces sea necesario, para derribarlos de forma eficiente.
***
A lo lejos, en un planeta recubierto de ese mismo metal oxidado, una de las más grandes torres Roxido, reciben a un ejército, provenientes de Fireuar e Icewer. Los líderes, altos, ambos de cabello largo y con armaduras de metal moldeado, mezclado con lava o hielo, dependiendo de su mundo, bajan de las naves, se miran y avanzan hacia el interior.
El líder Roxido los recibe, vestido de armadura metálica como la de las estacas y con una máscara que cubre casi el total de su rostro, su voz grave, pero distorsionada por la misma, hace que su identidad sea un completo secreto.
—Pasen al salón central, la gran mesa los espera —dice.
Una vez allí, iluminada solo la mesa hexagonal, los reyes se miran uno al otro y se sientan equidistantes de Radmior. El rey Roxido rompe el hielo, con unas simples palabras.
—Bienvenidos, Rey Icewer, Lodyer... Rey Fireuar, Derkoros.
—Gracias —dicen ambos, con voz rasgada.
—Ahora veremos, con nosotros tres, si esos powercars pueden ganar esta disputa por la conquista de esta dimensión.
—De hecho, Radmior, cuando termine esta batalla de iniciación, nosotros nos mantendremos al margen —dice Derkoros.
—¿Qué? —se enoja Radmior—. Se supone que nosotros seriamos la alianza definitiva, para asegurarnos que ellos caigan.
—Estoy de acuerdo con Derkoros, Radmior... te apoyaremos con un pequeño ejército, pero estaremos al margen de tu disputa —dice Lodyer.
—O sea que ¿me están traicionando?
—Nunca hablamos de luchar las tres razas contra Power Car —dice Lodyer.
—Radmior, veo que tu raza es poderosa, yo creo que ustedes pueden solos contra ellos, ¿no te gustaría averiguar cuál especie es más poderosa?
—¿Qué insinúas? —dice Radmior.
—Una apuesta —dice Derkoros.
—Eso mismo —dice Lodyer.
—Bueno, ¿quieren un show?, les voy a dar un show. Mi especie va a pelear primero —dice Radmior.
—Si tu pierdes, yo sigo —dice Derkoros, subestimando la situación.
—Es un trato —dice Lodyer, sonriendo.
Radmior, les da la mano a los dos reyes.
—Muy bien, veremos quien vence primero —dice Radmior, fastidiado.
Ambos ejércitos se retiran, Lodyer piensa detenidamente.
—Pobre Radmior… cuando tu raza sea la derrotada, acabare con los powercars y después voy a aniquilar a los fireuars, el universo va a ser mío.
—¿Acaso no conocen el poder de los Fireuars? —piensa Derkoros—. Nuestra estrella domina este sistema planetario, nuestra especie ganará.
Radmior mira y se ríe de los dos, ingresa a su fortaleza y dice.
—Que ingenuos, van a lamentar haberme desafiado. Cuando termine con los powercars, los voy a aniquilar uno por uno.
En Power Car, la batalla se intensifica cada vez más, las columnas de hierro y hielo disparan hacia los guerreros, Miguel esquiva cada uno de estos y se comunica con la Gitana.
—Amor... ¿ves algo en el futuro?
Melisa cierra los ojos y después de unos segundos los abre horrorizada, con voz baja le dice.
—Todavía nada de importancia —mira hacia la torre—. ¡Cuidado!
Gusano detecta el peligro y esquiva con dificultad el rayo congelante y agradece. Varios edificios alrededor de la torre se caen a pedazos, dejando un muy mal aspecto a la ciudad.
Gustavo se coloca el símbolo de inmortalidad en la cabeza, adquiriendo de esa forma el estado inmortal. En plano vuelo, uno de los Roxidos llega volando y lo choca de costado.
El vehículo sale despedido hacia el estadio, se estrella en medio de la pista y la tierra salpica para todas partes. Él baja del auto, adolorido por las abolladuras de la carrocería. Se equipa con sus clásicas armas y deja que el auto se aleje, muy lejos de la batalla.
Corre y sube las escaleras de la tribuna, hasta llegar al borde del estadio. Saca de la funda en su espalda, la espada Zantriz, cuya hoja toma el poder sombra. Salta y cae en una de las estacas que están casi horizontales. Los enemigos emergen de la misma, con sus espadas listas y lo enfrentan.
Tres de ellos se enfrentan a Gustavo con suma precisión en cada ataque. Él puede esquivar cada uno de los ataques cortantes. Sus extremidades son separadas al completo, pero en ese corto segundo vuelven a pegarse como si nada. Por otro lado, la espada Zantriz atraviesa toda su armadura en tan solo un corte, lo cual hace que la pelea se ponga a favor del powercar.
Proyectil llega desde Tuning Car, sobrevuela y ve la batalla que se desata.
—Carajo, ya llegaron acá —dice.
Abre comunicación con Miguel y le dice.
—Gusano, te necesito… por favor ponete en los límites de la ciudad, del lado oeste y cuando te diga levanta la roca más grande que veas y lánzala... no preguntes.
El guerrero de cabello castaño, piensa un momento y responde.
—¡Dale!, ¡como digas, Manuel!
Él despliega su mejor misil y lo lanza sin dudar hacia la fortaleza.
—¡¡Ahora!! —dice.
Gusano activa la palanca de su arma principal y tira hacia él, con todas sus fuerzas para levantar una enorme roca, desde la propia superficie. Ni bien la hace levitar, la arroja hacia la torre enemiga.
La roca llega mucho antes y al impactar, crea un agujero bien grande, por donde pasa el misil de Manuel. La misma estalla, con gran potencia, pero eso no es suficiente para derribar la fortaleza. Todos se lamentan de que le haya hecho muy poco a la base enemiga, pero les dio tiempo a los guerreros para anunciar retirada.
Rogelio hace su aparición y les dice a todos.
—Retírense hacia el sur de la ciudad y entren a la gran puerta subterránea, adentro los espero para darles instrucciones.
Gustavo termina por cortar al último Roxido, que cae desde la punta de la estaca. Mientras se pone en el horizonte la luz de Fireuar, se asombra del desastre que dejaron las estacas metálicas, incluso la estaca mayor que se pierde en el cielo, donde pueden verse otros mundos conectados.
Mientras guarda su espada, contempla la zona de la batalla, sabiendo que se dio comienzo a la guerra más difícil de toda su historia, hasta el día de la fecha.
27
EL PEOR ENEMIGO
Las especies Roxido, Fireuar e Icewer, avanzan luego de tomar por sorpresa a los Power Car. Para cada uno de ellos representa una historia sin final... Un mundo que, desde que se creó, fue sede de incontables batallas.
La fortaleza que ocupa media ciudad recibe un mega proyectil, la explosión hace un gran agujero, pero no es suficiente para derribarla, todo lo contrario... Mas estacas metálicas se levantan y refuerzan ese gran daño.
Las naves que se retiran se van lo más lejos posible, hacia un centro de monitoreo que funciona de fachada, para un acceso secreto hacia túneles espaciosos, que van por debajo de la ciudad.
Estos pasillos tienen un ancho de veinte metros y un alto de treinta, iluminados por luces de led laterales, en forma de lámina. Llegando al final del camino los guerreros se encuentran con una enorme base, ubicada debajo de Techcar, a unas cuadras de la enorme fortaleza enemiga, del tamaño de toda la cuadra o más. Las naves pasan al fondo de la base, donde hay un estacionamiento completo de dos pisos o más.
En los pisos de arriba todo se reformó, para tener habitaciones temporales. Los últimos dos niveles que llegan al techo, se usan como un centro de mando, donde Nicolás, Rogelio y sus amigos revisan la superficie.
Ven como la fortaleza se levanta, con más hierros saliendo de la tierra y Nicolás sale del cuarto, para ir al piso de abajo, donde funciona de salón de reuniones, allí los encuentra a todo el Escuadrón Destrucción y les dice.
—Bueno, estas especies llegaron y en menos de una hora, destrozaron casi toda la ciudad de Power Car, ahora seguro que van a ir camino a las ciudades limítrofes.
Gustavo se enoja, mira al suelo sin cambiar su expresión y golpea la gran mesa central.
—¡Mierda! —dice—. A este paso van a destruir el planeta en un día.
—No hay que dejarlos, hay que darles con todo lo que tenemos a esos tontos, como hicimos con los Metaleards —dice Luciano.
—Él tiene razón, Gus —dice Miguel—. Voy a darles un buen golpe, con una bomba gamma de bienvenida.
—¿Vas a copiarte de Manu? —dice Jonathan, riéndose.
***
Melisa se encuentra en una de las habitaciones, llorando desconsolada, cuando de pronto, llega Miguel corriendo y la sorprende.
—Meli, ¿qué pasó, linda? —se pone serio.
Se seca las lágrimas, mientras más se le escapan cuando lo abraza.
—No puedo decirte nada, perdón.
—Es sobre mí, ¿no? —mira a sus ojos marrones.
Ella lo abraza fuerte y cerrando sus ojos, responde.
—Sí.
Miguel le muestra mucha tranquilidad, al hablarle con un tono de serenidad.
—Tranquila, Meli, no va a pasar nada.
—Es una muy mala visión, no quiero que te pase nada.
—Seguro... —concluye—. Tiene que ser así... ¿Qué viste, Meli?
—¡No! No te puedo decir nada, ¡no quiero!
Se levanta y sale corriendo, la puerta corrediza de metal se abre y ella se pierde entre los pasillos llenos de gente. Miguel sale y trata de ver a donde va, pero no la encuentra, se queda confundido y pensativo acerca de esa siniestra predicción.
Trata de desviar su atención hacia lo que va a hacer, la bomba de explosión gamma, que tiene que instalar en su nave. Continúa por ese pasillo hasta una de las habitaciones, que está cerca de un área de acceso. La puerta está abierta y Manuel está en el interior, fabricando misiles con todas sus herramientas tiradas a su alrededor.
—Manuel, tengo que fabricar la bomba gamma y necesito tu ayuda.
—Qué, ¿querés imitarme? —le sonríe.
—¡No! —responde a la broma, con algo de gracia. Pero si ellos nos conocen, sería bueno que no atacaras vos, solo por esta vez.
—Dale, dale amigo, pasá por favor...
***
Un ejército, proveniente de Tuning Car, Anticar y Oxitron City deciden ir a Power car, la cantidad de naves que se complementan a la guerra es abundante, cientos de naves ingresan por la abertura que Rogelio deja deliberadamente, preparada en un sector oculto al enemigo.
Gustavo camina por el interior de la base, cuando un ruido de motores lo lleva hacia el borde del pasillo abierto, que da al hall general. Los aviones, las naves y los autos ingresan de a montones y todo se congestiona en segundos.
Se emociona dibujando una sonrisa de oreja a oreja y camina hacia las escaleras, cuando una mano lo jala del brazo, hacia un pasillo angosto y oscuro que lleva hacia las habitaciones. Se trata de Melisa, quien lo mira llorosa y angustiada.
—Gustavo, creo que la predicción que tuve de Miguel, te concierne a vos.
Él se espanta y responde.
—¿Qué predicción? contame, por favor.
—Él... él... vi su muerte, Gustavo.
—¡No puede ser!, ¡tiene que saberlo!
—¡¡No!! Por favor Gustavo, si le decimos esto, va a pasar lo mismo que te pasó a vos. Desde que te enteraste de tu muerte, no dejaste de pensar en eso hasta que pasó.
—Tenés razón, Melisa, él no tiene por qué saberlo, si el futuro no puede ser cambiado, tenés que hablar con alguien, al que le concierne todo esto de verdad.
—Ya sé quién puede.
—Ramiro —reafirma Gustavo—. Creo que a él le concierne, más que a mí.
—Gustavo, creo que tenés que ir al Museo Power Car, hay enemigos que quieren el T.D.R.
Él, reacciona sorprendido y responde.
—Está bien, voy ya mismo al museo. Vos hablale a Ramiro.
—Muy bien, Gustavo, voy a decirle.
—Tranquila —se va corriendo—. ¡Él va a estar bien!
Desde la fortaleza ya reconstruida, una nave Roxido sale y vuela hacia la ciudad destruida, buscando un edificio en particular. Resulta ser que va al mismísimo Museo Power Car, baja de la nave un Roxido, por la parte frontal entre ambas puntas, con un arma pequeña de rayos laser, destruye todo en su interior y se adentra.
El Genius Ballester llega y lo sorprende, ni bien baja del auto, el mismo se va por un callejón y se pierde en las ruinas. De un grito llama la atención del enemigo y el mismo se da vuelta.
Muestra una forma humanoide, recubierta parcialmente por el típico metal de la armadura, su rostro se frunce de enojo al ver a Gustavo, quien le pregunta directamente.
—¡¿Quién sos?!
—Me llamo Worctron —responde con voz grave—. Soy el segundo al mando de los Roxidos.
—No vas a poder conmigo, Worctron, te aconsejo que me des el transformador que tenés en la mano, ¡ya!
—Quítemelo —sonríe—. Si puede…
Gustavo saca la espada Zantriz que se torna sombría, el Roxido cambia su expresión a serio. De su armadura y desde el hombro hasta la punta de sus dedos, se despliega una estaca que toma forma de espada.
Ambas armas chocan y comienza el combate, los dos van totalmente igualados sin cortarse el uno al otro. En un momento aleja su brazo con el poder de la espada, hace un giro e intenta atravesar su pecho, pero con su mano izquierda, Worctron lo detiene. Gustavo se asombra y el enemigo lo mira.
—Que truco tan viejo, el año pasado me han vencido, con la misma técnica y no voy a caer de nuevo.
Empuja la espada y con una patada se la saca de la mano a Gustavo, con su espada Roxido atraviesa su pecho. El joven de cabello negro, levanta la vista hacia el enemigo y le sonríe.
—Yo tampoco pienso morir, con un truco tan viejo.
—¡¡Eres inmortal!! —dice Worctron, sorprendido.
—¡Pensé que su especie ultra poderosa ya lo sabía!
Genera energía sombría que corre por sus brazos y lo empuja fuertemente contra la pared de un edificio. El T.D.R cae al suelo y rueda, Gustavo aprovecha y va a levantarlo. Intenta huir rápido, pero Worctron lo sorprende por la espalda y le corta el brazo derecho por completo, lo sufre un poco, pero solo se preocupa por recuperar el transformador.
Esquiva la espada de Worctron y se lanza al suelo para unir su brazo rápidamente al cuerpo. El aparato continúa rodando por el suelo, hasta que es destruido de una pisada por el enemigo.
Gustavo abre sus ojos bien grandes y pierde todas las esperanzas de recuperar la realidad tal como era. Él huye, se adentra en su nave y se pierde en el cielo.
Gustavo se levanta, guarda la espada y sale del museo totalmente enojado, pero lo reconforta ver que en su poder tiene el chip y un diamante con forma de rombo, del tamaño de una falange y de un color rosado pálido, que brilla un momento y se apaga.
***
Una lanza cae al suelo, Ramiro apaga la máquina que les da el filo, se saca sus anteojos y voltea a ver a Melisa, respondiendo a su premonición, mientras acomoda su cabello largo y maltratado.
—¡No!, ¿ahora él?, si Manuel se entera que estás contando esa predicción, te va a asesinar.
—¡No me interesa!, te lo dije porque vos tenés la capacidad de regresarlos a la vida.
—Lleva tiempo, Melisa —levanta la lanza—. Yo les puedo dar un empujón, un salvavidas, pero todo eso es un arma de doble filo.
—Creo que sé, lo que me querés decir.
—Lo sabés, Melisa, una persona inmortalizada y con poder, es vulnerable a los sentimientos, no sé porque, pero eso se enfoca mucho más en la acumulación de maldad. Si uno no controla eso, esa maldad puede llegar a dominar a la persona inmortal, sería un gran peligro. Eso debe ser un fuerte motivo, por el cual los oxitrons de Birious nunca lo utilizaron.
—Eso no importa, Ramiro… Miguel va a morir y tenemos que hacer algo.
—No podemos, tus predicciones no fallaron en ningún momento.
—¡Prometeme que él va a vivir! voy a ignorar lo que pase, de ahora en más.
Ramiro la mira y cierra los ojos para pensar un momento.
—...Lo prometo —concluye— él, tiene mi apoyo.
***
Manuel va al hall central, para reunirse con Rogelio y varios compañeros de otras ciudades, para planificar un ataque a la fortaleza.
—Bueno —dice el joven serio, vestido de blanco y rojo—. Tenemos poco tiempo, hay que atacar de sorpresa, para vencer su resistencia.
—No sé —dice Rogelio—. Tenemos que atacar de forma lateral, como hicimos con los Metaleards, que el Escuadrón Destrucción ataque frontalmente.
Llegan al hall, los presidentes de las ciudades limítrofes, Emiliano el presidente de Tuning Car, un joven alto y de traje ajustado al cuerpo, pelo casi rubio y mirada seria, se acerca a estrecharle la mano.
—Está perfecta tu propuesta Rogelio, pero estaría bueno que lleves a mi equipo de ataque indestructible, nuestro escuadrón élite.
El presidente de Oxitron City, Lixer, de dos metros de alto, se acerca a saludar a ambos con sus manos de tres dedos, cabeza ovoide y de grandes ojos.
—Lo mismo digo —dice—. Llévate a los guerreros de mi mundo también.
Iván, el presidente de Anticar, lo saluda a la distancia, lo mira de forma seria a Rogelio y dice.
—También lleva a las tropas de mi ciudad, nuestros mejores locos.
—Bueno —dice Rogelio—. Que sea así entonces... ¿ves Manuel? así se hace un buen acuerdo —sonríe.
—Tenés suerte, yo ya no me acuerdo de lo que hicimos con los Metaleards —se ríe.
***
Gustavo regresa y se estaciona cerca de su escuadrón, cuando de pronto, ve aterrizar a varios aviones a su alrededor, el líder, de estatura media, pelo castaño y moreno, baja del avión y lo saluda frente a frente.
—Hola, soy Agustín, nuestro presidente nos convocó, para pelear junto a ustedes. Formo parte del “Equipo Alfa” de Anticar, mis compañeros son Emiliano, Jorge, Leandro y Javier —los señala a la distancia.
—Un gusto, sus aviones son muy poderosos.
—Gracias, tienen mucha precisión y soportan los cambios bruscos de velocidad.
—Impresionante —le da la mano— bienvenidos.
Un vehículo llega y se forma a un costado, el líder de cabello colorado y de estatura media, llega a Gustavo y le estrecha su mano.
—gusto en conocerte Genius Ballester, soy Rodrigo, líder de la “Alianza Neón” de Tuning Car, vamos a ser tus compañeros en el ataque, mis amigos no están acá, pero después se los presento, cualquier cosa avísenme.
—Un gusto, Rodrigo, muchas gracias, bienvenidos.
Una formación de naves Oxitron 14 llega y una de estas desciende, el líder, muy parecido al presidente, pero de estatura media, baja para saludar a Gustavo.
—Buen día powercar, mi nombre es Reckso, líder de las “Fuerzas Oxitron”, mis compañeros son Reyxo, Riraku y Fleraku, la primer oxitroniana en las fuerzas. Vamos a contribuir en ayudarlos en lo que necesiten.
—Gracias, muchas gracias a todos, juntos vamos a vencer a estos enemigos, sin problemas.
Rogelio llega y los ve a todos reunidos en sus naves, incluyendo la Alianza Neón. Se sorprende y sonríe al ver a los representantes de cada ciudad unidos por primera vez en la historia. Desde el cuarto de control, les dice por micrófono a cada nave a flote.
—Todos a sus puestos, les voy a enviar la formación de ataque.
Cada presidente se encarga de enviar un plan de ataque acorde a la formación de Rogelio. Todos reciben y se apoyan en los líderes de escuadrón. Los cuatro gritan por intercomunicador.
—¡Ahora!
Miles de combatientes despegan en conjunto y se adentran en el pasadizo que lleva al exterior de Power Car, su dirección cambia y avanzan a la fortaleza. Al frente se ponen las naves del Escuadrón Destrucción, la Alianza Neón, las Fuerzas Oxitron y el Equipo Alfa, apuntando con sus armas correspondientes a la imponente base enemiga.
Los líderes de cada especie, ven desde un salón revestido con metal Roxido, como se acercan los enemigos y gritan.
—¡Ataquen!
De la fortaleza se abren dos grandes puertas frontales, las cuales suenan como metal retorcido y de la misma salen naves Roxido, Fireuar e Icewer, que van a toda velocidad e impactan contra las formaciones laterales y contra los escuadrones. Las explosiones iluminan las ruinas de la ciudad, naves de cada especie estallan y caen como lluvia de fuego.
Gustavo se comunica con Peke y dice.
—Jonathan, necesito que mantengas bien vigilado a Miguel.
—No sé por qué me lo pedís, pero dale —dice el jovencito rubio.
—Luciano, tornado de fuego —le dice a su hermano.
—¡A la orden! —responde el chico de traje rojo y naranja.
Su velocidad aumenta, gira en círculos, sin desestabilizarse, alrededor de la fortaleza. Crea un anillo que se expande, formando el tornado, la temperatura es tan alta que comienza a derretir de a poco el hielo Icewer y el metal Roxido. Los Fireuar van hacia el interior del tornado y disparan, los mismos rayos de fuego atraviesan el tornado, pero ni uno le da al Ave Fénix, debido a su velocidad.
Nicolás ve la batalla y encuentra la señal de Luciano, girando alrededor de una fortaleza que empieza a sobrecalentarse.
—Miguel —dice por intercomunicador—. Es momento de que lances la bomba.
—Listo —dice.
Activa el arma por el computador, la bomba se acopla, a uno de los cañones del costado y se dispara a la fortaleza, vira la nave y continúa peleando. Luciano sale del curso y se detiene de a poco, la base queda al rojo vivo.
La bomba impacta y se genera una explosión en forma esférica y luminosa como si fuese, por un segundo, una pequeña estrella blanca. Todo desaparece en un abrir y cerrar de ojos.
Una nave Roxido logra salir y apunta al vehículo de Gusano, se trata del propio líder, de estura media vestido con su armadura metálica naranja oxidada y un casco puntiagudo, que cubre parcialmente su rostro humanoide.
Dispara, en medio de la ceguera de muchos guerreros, el rayo láser impacta en la parte trasera del auto y cae en picada, Miguel, asustado intenta estabilizarse, pero se estrella entre todos los hierros Roxidos, esparcidos en la ciudad. La luz desaparece y Jonathan no logra ver a Miguel, Gustavo lo detecta estrellado en tierra y grita.
—¡No!, ¡no ahora!
Peke lo ve y desciende junto con el Genius Ballester, lo encuentran entre los escombros de un edificio rodeado de estacas metálicas. Gustavo baja y corre a ver el vehículo abollado de tantos golpes. Abre la puerta y lo ve espantado.
—Qué bueno… que estás acá, Gus —dice Miguel, desorientado. Ayudame a salir del auto, estoy atrapado.
Gustavo no deja de mirarlo y sin preocuparlo dice.
—Miguel...
—¿Qué pasa? —dice, mientras sus ojos palpitan.
Se ve el abdomen y encuentra una afilada barra de hierro, fuertemente atravesada, desde la parte de atrás del auto, hasta el tablero, pasando por su cuerpo. La sangre brota de sus labios y lo mira a Gustavo, dejando caer sus lágrimas.
—Melisa... —dice en voz baja—. Ella lo sabía.
—Sí, amigo —toma su mano fuerte—. Tranquilo por favor, no te alteres, vamos a hacer algo, no voy a dejar que te vayas así, amigo.
—Kraken —dice Miguel—. Kraken…
—¡Sí!, él puede traerte de vuelta, amigo, tranquilo —se pone nervioso.
—Espero que así sea, Gus, por favor… cuidá a Melisa por mí —cierra los ojos.
—Lo voy a hacer, Migue —deja caer sus lágrimas—. Descansá.
Ramiro aterriza y baja del vehículo, se acerca a verlo, respira profundo y les dice a los dos.
—Escúchenme una cosa, cuando él vuelva a la vida, va a ser una nueva persona, no va a recordar cosas de su vida pasada, igual que vos, Gustavo.
—¡Tenés que hacer algo para que recuerde, Ramiro, por favor!
—¡No te alterés! —grita—. Está bien... Pero tenemos que conseguir un mineral muy poderoso.
Peke acelera tirando de un arnés, el auto de Miguel, el auto sale de los escombros y cae al suelo. Mientras que Gustavo, muy enojado, sale a buscar en su nave, a aquel que tuvo que ver, con la caída de su amigo.
Entre toda la batalla ve a un Roxido, la nave es un poco más grande y robusta que las demás. Se trata del líder de la fortaleza, que abre un enlace a su nave y se comunica con él diciendo.
—Se lo merecía, Genius Ballester, nadie deja en ridículo las fuerzas del gran Sirón y vive para contarlo.
—Vas a morir, Sirón... por mi amigo —le corta la llamada.
Despega a toda velocidad hacia él, el mismo despliega sus armas y hace lo mismo. Por otra parte, el Ave Fénix se encuentra con el líder Icewer, de piel celeste pálida y ojos completamente negros, maneja el tablero de su nave a la perfección e imita cada movimiento que hace, como si fuese un espejo.
—Esto es demasiado fácil —dice Luciano.
Le dispara fuego, pero el mismo se dispersa en la coraza helada, sin hacerle daño, el líder avanza y lo choca con todo el peso. Luciano recibe un serio daño en el motor y cae desorientado. Está a punto de sufrir el mismo final que Miguel, salvo que él logra reconstruir el auto, momentos antes de tocar el suelo.
—¡Ahora vas a ver! —acelera hacia él, con furia.
Peke se integra a la batalla y se encuentra con el líder Fireuar, quien se muestra como un ser físicamente pequeño de estatura, con traje metálico, combinado con plasma de su estrella. Lo desafía lanzando fuego continuo, desde su esférica nave. Jonathan, sin perder la cordura, los esquiva y piensa en que va a ser difícil enfrentarlo, con el arma principal que tiene. Aun así, avanza y lo enviste para provocarlo, sin temor a sufrir daños en su nave.
Gustavo roza a su enemigo en cada cruce, va y vuelve junto al líder Sirón, él se aleja un poco y dispara al vehículo, el guerrero, fastidiado, esquiva con mucha suerte. Pero uno de los rayos láser, alcanza a romper el espejo retrovisor. La oreja de Gustavo de destroza y sangra. Da un grito de dolor, pero rápidamente activa la reconstrucción y enseguida el espejo se regenera, al igual que su extremidad herida.
—Los líderes están afuera —dice Gustavo a los demás equipos.
—Enterado —dice Rodrigo.
—Vamos a atacar la fortaleza de esos estúpidos —dice Agustín—. ¡Vamos chicos!
Reckso sonríe y da la orden a su equipo.
Todos vuelan en grupo e invaden la fortaleza, sincronizando sus disparos laser y velocidad. Los Roxidos intentan derribarlos, pero los oxitrons actúan como una tropa de defensa, atacando primero, para cubrir a los demás.
Ave Fénix continúa su pelea con el líder Icewer, quien intenta congelarlo con uno de sus rayos, pero él lo esquiva y hace unas maniobras, en medio de las ruinas de la ciudad, para enfrentarlo nuevamente. Lanza una esfera de fuego, tan grande que lo envuelve y lo consume como un cubo de hielo en un horno.
Peke va hacia el cielo y se pierde entre las nubes, los relámpagos cubren ese sector y caen cerca del líder para confundirlo. Jonathan cae a toda velocidad, envuelto en un relámpago inmenso, que atraviesa la nave enemiga de lado a lado, sin dejar rastro. Cuando termina con él se reintegra a la batalla, para pelear dentro de la fortaleza, junto con el resto de los escuadrones.
Sirón maniobra muy bien su nave, contra Gustavo chocando e intentando derribarse el uno al otro, con disparos láser. El guerrero nota en sus alrededores, una señal que se aproxima. Ni bien lo tiene en la mira, lanza una flecha explosiva.
—¡Perfecto! —grita.
Él se mueve hacia su derecha y la flecha pasa de largo, el líder se vuelve a comunicar con Gustavo y se ríe.
—¿Creyó que con ese disparo me detendría?
—No —responde Gustavo—. Pero sirve de distracción, ¡ahora, Meli!
La Gitana llega y con su nave violeta, le dispara una ráfaga de rayos laser que perforan toda la nave Roxido. Sirón queda enmudecido al ver que su cuerpo no sufrió daños, pero estalla su nave al completo.
Gustavo la ve y dice.
—Gracias por venir, Melisa.
—No me hacía bien estar en la base, mientras mi predicción se cumplía —desvía la mirada, con lágrimas en los ojos—. Pude vengarme…
Kraken, dentro de la estructura que está levantando para su hogar y lo tiene a Miguel recostado, sobre una roca redonda.
—Perfecto —piensa Ramiro—. Ahora falta el mineral poderoso, pero ¿dónde voy a conseguirlo? —Piensa un momento y reacciona.— ¡Ya sé! Ya sé quién me puede ayudar.
La batalla es ganada, luego de que los escuadrones logran matar a todos los Roxidos, Icewers y Fireuars de la fortaleza. Para todo el mundo, es el principio de una guerra muy poderosa, en la cual tendrán que estar más que unidos.
Una vez en la base, Gustavo llega al cuarto de Melisa y va a consolarla.
—Meli, entiendo que estés sufriendo, también me siento mal porque mi amigo se fue, pero Ramiro va a traerlo pronto.
Ella lo abraza y responde.
—Ya sé, pero no va a recordar nada, ni a mí, ni a nadie.
—No te preocupes por eso, Ramiro debe tener una forma de traerle sus recuerdos de nuevo.
Ella piensa y se adelanta un poco en el tiempo. Abre los ojos y reacciona.
—¡Ya sé!
Llega Ramiro y dice.
—¡Melisa, tengo que preguntarte algo!
—Sí, ya sé, querés saber en dónde encontrar el mineral, lo vi hace unos segundos. Eso se puede conseguir en el planeta Tormenta.
—¡Vamos! —dice Gustavo—. ¿Dónde está?
—Muy cerca de donde estaba el mundo de los Metaleards.
—Excelente —dice Ramiro—. ¡Vamos!
28
LUCHA EN EL PLANETA TORMENTA
Las estacas metálicas continúan aprisionado a todo el mundo Oxitron, los guerreros pasean por los pasillos de la base juntando sus herramientas y armas para ir en busca del mineral para Miguel.
La gente de Tuning Car, ayuda a los anticars a instalar complementos a sus aviones y hacer que soporten salir y entrar a un planeta. Iván, el presidente de Anticar ve los problemas de llevar aviones al espacio y comienza a hablar con su grupo de técnicos de Techpower de su ciudad. Rogelio se acerca al hall central, junto con Nicolás y Melisa, ven las fotos satelitales.
—Este es el Planeta Tormenta, Melisa —dice Nicolás.
—¿Estás segura que el mineral que busca Ramiro está ahí? —dice Rogelio.
—Sí, sí, definitivamente, es un lugar traicionero y como su nombre lo indica, el planeta entero está sumergido en una tormenta interminable.
—Vamos a necesitar de una nave, lo suficientemente grande como para que nos respalde al salir del planeta y los anticars no tengan tantos problemas con sus aviones. Nicolás, ¿serias capaz que armar algo así?
—Por supuesto, señor presidente, cuente conmigo.
—Bien, Nico, sos el mejor —palmea su hombro.
Rogelio activa el altavoz y se dirige a todos los presentes.
—¡Guerreros!, prepárense, en cinco minutos vamos a salir, rumbo al planeta Tormenta, lleven todo su equipo para aislarse de las cargas eléctricas.
Por esa pequeña abertura en la superficie, salen las naves como un enjambre directamente al cielo, los aviones, tienen en sus corazas un recubrimiento de polímero especial para soportar las temperaturas extremas.
En tierra, Nicolás y todo el equipo de técnicos de los Techcar y Techpower de todas las regiones, se quedan para comenzar el diseño de la primera nave nodriza del mundo Oxitron X.
***
La enorme formación avanza por el espacio y a excepción de los powercars, los demás quedan maravillados al ver todo eso por primera vez, incluyendo la estaca metálica que va hasta Tuning Car y sale por el otro extremo. Llegan a divisar que incluso los polos tienen puntas metálicas saliendo hasta el espacio. El tronco general se pierde en la oscuridad camino hacia otro planeta.
En el trayecto, Genius Ballester se acerca a Proyectil y por intercomunicador conversan.
—Si esta estaca de hierro está en el planeta Tormenta, seguro que nos esperan con sus armas listas —dice Gustavo.
—Puede ser, pero vamos a estar listos, ni bien veamos su base. Vamos a tomarlos por sorpresa.
—¿Y Nicolás?
—Rogelio lo hizo quedarse para que construya una nave especial para albergar a todos.
—Buenísimo, creo que lo va a lograr.
—Sí, hay que confiar en él.
Tomando un curso hacia la izquierda, divisan a lo lejos el planeta de color violeta oscuro, también atravesado por la estaca general. Luego de una hora de viaje, presencian su atmósfera cubriendo toda su visión. Gustavo, sabiendo que su nave va a pasar por un infierno decide sacarse la cinta de inmortalidad, para evitar algún daño físico.
—Ingreso en diez segundos —dice el computador—. Nueve, ocho...
Las naves se inclinan de tal forma que toman bien la atmósfera, los aviones anticars ven a los demás y tratan de seguirlos. Al terminar el conteo todos reciben un fuerte choque atmosférico y de gravedad, tanto a los aviones como a los vehículos les cuesta tomar el control y estabilizar.
La pintura de las naves, preparadas para soportar esas temperaturas, comienza a desgastarse. La presión aumenta y los guerreros la sienten, como si tuviesen encima, una motocicleta.
—¡Qué atmósfera! —dice Manuel.
—Si es así ahora, no me imagino como debe ser el interior —dice Gustavo.
Luego de pasar esa intensa zona, ingresan en un espacio turbio, lleno de nubarrones casi negros y con cientos de relámpagos cruzándose de un lado a otro.
—Mucho cuidado, amigos —dice Rogelio.
Son tantos rayos, que al atravesarlos comienzan a maniobrar, de forma brusca, de un lado a otro. Aun así, varios son alcanzados y destrozados en plena caída.
—¡Vamos!, ¡vamos!, ¡podemos pasar esto! —dice Gustavo.
Peke, un poco asustado por la enorme carga eléctrica, se pone al frente de toda la formación y activa el centro de almacenamiento de su arma principal y su coraza de defensa, el cual requiere muchísima electricidad. Ni bien muestra el computador que todo está activado. Los relámpagos lo alcanzan y este los absorbe como si fuese una esponja.
Érica, la joven rubia que pertenecía a las porristas, observa a lo lejos, desde su auto blanco y amarillo y se asombra. Abre comunicación con él y grita.
—¡Así se hace, Jonathan!
Él se distrae un poco mirándola, pero nuevamente se concentra en el computador y las funciones de su nave, que le indican que todo está marchando bien. Los guerreros aprovechan y pasan al otro lado sin ser alcanzados por los rayos.
Peke los sigue por atrás y cuando ve que todo está al máximo, apaga el sistema de almacenamiento y sale con la potencia al máximo nivel, para escapar de los relámpagos que impactan simultáneamente por el terreno húmedo.
Luego de un momento alcanzan un océano inmenso, con grandes olas, al frente divisan acantilados de, al menos, cien metros de altura. Pasando esto, divisan un campo de un color verde oscuro, arruinado por varias estacas Roxido, que conforman otra fortaleza, su inmensidad sobrepasa la que enfrentaron en Power Car.
En el interior del mismo, pasea por un estrecho pasillo en desnivel el líder Gedsharc, un Roxido alto y delgado, de rostro siniestro. Camina viendo en su mano un poderoso diamante violeta, el cual coloca en un recipiente, que forma parte de una estaca que está en forma horizontal, apuntando hacia el acantilado y el océano.
Los guerreros aterrizan a unos kilómetros muy cerca del precipicio. Rogelio analiza si el aire es respirable y el computador indica que hay un 48% de oxígeno y de nitrógeno 52%.
—Es un poco más del doble de oxigeno que tiene la Tierra, pero dentro del todo es seguro, pueden salir, siempre y cuando no lleven nada metálico encima.
Ni bien baja se comunica con Nicolás.
—Hola, Nico, ¿cómo está todo por allá?
—Estoy en la base subterránea de Power Car, terminando los detalles de la nave con los técnicos. Recién estamos en la fábrica de ensamblaje…
—Excelente, te esperamos, Nico, ánimos.
Comienza a llover y todos regresan a los vehículos, los computadores detectan toxicidad en el agua y aumento del nivel del océano. Rogelio aprovecha ese momento para analizar un fragmento Roxido, que agarró en Power Car, con el escáner del computador, se comunica con todos y dice.
—Según el computador, el metal Roxido que fue disparado a través de todos los planetas es como un parasito, se alimenta de tierra u otro metal Roxido para expandirse. A este paso va a consumir cada uno de los planetas hasta su núcleo y así los va a convertir en esferas metálicas. Voy a pedirles a los técnicos de Techpower para que trabajen en una fórmula capaz de desintegrarlo.
—¿O sea que a este planeta se lo están comiendo? —dice Luciano.
—Incluso a Oxitron X —concluye Rogelio.
Los vehículos detectan peligro, proveniente de la fortaleza Roxido. Todos dejan de hablar y observan a lo lejos como los cañones, con forma de picos láser se despliegan y apuntan.
—¡Nos descubrieron! —dice Gustavo.
—¡Adelante! —dice Ramiro—. Melisa dijo que el mineral está ahí.
