Erhalten Sie Zugang zu diesem und mehr als 300000 Büchern ab EUR 5,99 monatlich.
Hoy en día, para triunfar profesionalmente es imprescindible que seamos capaces de presentar nuestras ideas con impacto. Pero transmitir ideas a otras personas a menudo puede ser complicado, porque las ideas no son un objeto sólido que podamos entregar en mano, sino que su naturaleza es más bien líquida o incluso gaseosa. Por eso lo más habitual con las ideas es que sencillamente se las lleve el viento. En este libro Enric Lladó nos da su fórmula para transmitir las ideas de forma eficaz y con alto impacfto.
Sie lesen das E-Book in den Legimi-Apps auf:
Seitenzahl: 75
Veröffentlichungsjahr: 2022
Das E-Book (TTS) können Sie hören im Abo „Legimi Premium” in Legimi-Apps auf:
Categoría: Directivos y líderes
Colección: Biblioteca Enric Lladó
Título original: Presenta tus ideas con forma de virus
Primera edición: Mayo 2022
© 2022 Editorial Kolima, Madrid
www.editorialkolima.com
Autor: Enric Lladó Micheli
Dirección editorial: Marta Prieto Asirón
Maquetación de cubierta: Mercedes Galán García
Maquetación: Carolina Hernández Alarcón
ISBN: 978-84-18811-89-0
Producción del ePub: booqlab
No se permite la reproducción total o parcial de esta obra, ni su incorporación a un sistema informático, ni su transmisión en cualquier forma o por cualquier medio, sea este electrónico, mecánico, por fotocopia, por grabación u otros métodos, el alquiler o cualquier otra forma de cesión de la obra sin la autorización previa y por escrito de los titulares de propiedad intelectual.
Cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública o transformación de esta obra solo puede ser realizada con la autorización de sus titulares, salvo excepción prevista por la ley. Diríjase a CEDRO (Centro Español de Derechos Reprográficos) si necesita fotocopiar o escanear algún fragmento de esta obra (www.conlicencia.com; 91 702 19 70 / 93 272 04 45).
SOLOMILLO
EUREKA
PRIMERA PARTE. DAR FORMA
AGUA
EL VASO
LA FORMA
LA RELACIÓN
COMPRESIÓN
PRIMER PLANO
VIRUMORFISMO
SEGUNDA PARTE. AGRUPAR
CONCEPTO
EL EXTRAÑO ANIMAL
IDEA PRINCIPAL
MENTE Y FORMA
IMPACTO
LA FREGONA
NOVEDAD
EL MARTILLO
NECESIDAD
SAFETY FIRST
ARCILLA
ESCULTOR DE IDEAS
TERCERA PARTE. DIVIDIR
PAQUETES
PRÊT À PORTER
TRES VENTAJAS
MORBLOCKS
MALETERO
JERARQUÍAS MÓRFICAS
MODELOS
EL TESORO
ABC
ACRÓNIMOS AMORFOS
GARRAPIÑADAS
UNIFORMIDAD
TORTUGAS Y LEONES
DIMORFISMO
PACKAGING
PUNTO DE FLUJO
TRINIDAD
FORMA NATURAL
CUARTA PARTE. ANCLAR
BULLYING
BAUTIZO
LA LLAVE
CONTAGIO
NOMBRE MOLÓN
KATANA
PENETRAR
SMARTKETING
MARCAR
LA GRAN PIRÁMIDE
CONCEPTOGRAFÍA
DUELO
FUNCIONES
CUADROS
VISUALES ILUSTRADOS
ISOMORFISMO
TRANSPORTAR
A FALTA DE PAN
EL ANCLA PRIMERO
LA FÓRMULA
PARA TODOS
QUINTA PARTE. MÁS EJEMPLOS
PRESENTACIONES
PRISMA
TRES ESCALONES
CENTRO
SAMURAI
PODER PERSONAL
PASTEL
SEXTA PARTE. MÁS ALLÁ DE LA FORMA
EL DIOS DE LA FORMA
TIEMPO
GRATITUD
FE
LA CONEXIÓN
PODEROSO CABALLERO
LA TRAMPA DE LA FORMA
LA FORMA SIN FORMA
DAR FORMA, QUITAR FORMA
Estoy acabando mis explicaciones con unos clientes. Parece que la cosa va muy bien.
Para verificar mi sensación, les pregunto si me están comprendiendo y me contestan cada vez que sí, que está todo clarísimo.
Al finalizar la reunión, mientras tomamos un café informal, uno de ellos empieza a hablar sobre mi propuesta. Descubro con decepción que no ha entendido ni la mitad de lo que le he explicado.
Me parece un poco sospechoso. Decido que en próximas presentaciones me quedaré tomando un cafecito con algunos de los asistentes para verificar sutilmente qué han entendido.
Mis sospechas se confirman cuando descubro que lo mismo me está ocurriendo sistemáticamente una y otra vez.
Me da mucha rabia porque siempre había pensado que yo era un buen comunicador.
Lo peor del caso es que habitualmente han captado las ideas más accesorias, pero no lo más esencial.
La primera conclusión que saco es que preguntarle a alguien si me ha entendido es absurdo.
Porque siempre entenderá algo, aunque sea poco. Entonces pensará en términos absolutos que «ya sabe», que «ya ha comprendido».
Pero en realidad solo ha comprendido una parte de poco valor.
Se ha comido las patatas fritas, pero no se da cuenta de que se ha dejado el solomillo en el plato.
No sabe que no sabe y por eso piensa que sabe.
La segunda conclusión es que si esto me ocurre sistemáticamente, está claro que hay algo que no estoy haciendo bien.
Es evidente que no estoy siendo capaz de transmitir lo más esencial de manera efectiva.
Un día se me ocurre explicarlo de otra manera.
Les presento un dibujito inspirado en la famosa pirámide de Maslow, al que llamo «La experiencia de compra perfecta».
Divido esa pirámide en tres niveles que representan las tres necesidades que cubre mi producto.
Termino mi presentación y me los llevo al café.
Antes de que pueda preguntarles nada, son ellos mismos los que empiezan a hablar de mi pirámide.
Alguno lo hace de tal modo que casi parece que se la haya inventado él.
Cada vez que presento así mi producto obtengo el mismo resultado. La diferencia de impacto me parece tan abismal que decido seguir explorando para descubrir el secreto que hay detrás.
Me gustaría encontrar una fórmula que se pudiera replicar.
La fórmula de las ideas contagiosas.
Mientras tanto, sigo investigando y poniendo en práctica lo que voy aprendiendo y eso me permite posicionarme cada vez mejor en mi empresa.
Hasta que un día, con los conocimientos adquiridos, me establezco por mi cuenta como consultor en comunicación. Así puedo concentrarme aún más en mi pasión.
Continúo estudiando y perfeccionando mi fórmula, ahora para ayudar a mis clientes a comunicar sus ideas con impacto.
Y por fin hoy, quince años más tarde de aquella primera pirámide, siento que ha llegado la hora de escribir este libro.
Me apetece mucho compartir mi fórmula.
Para que cualquiera pueda comprender y aprender rápidamente lo que yo tardé años en descubrir.
Las palabras «comprender» y «aprender» tienen la misma raíz originaria del latín, el verbo «hendere», que significa atrapar, agarrar.
Esto es lo que queremos que los demás hagan con las ideas que les transmitimos: que las atrapen, que las agarren.
Pero a menudo no nos damos cuenta de que las ideas y los conceptos son tan líquidos como el agua.
A nadie se le ocurriría ofrecernos agua directamente de sus manos a las nuestras.
No resultaría muy higiénico y además, antes de que pudiéramos llevarnos el agua a la boca, se nos habría escurrido prácticamente toda entre los dedos.
Lo indicado es que nos la sirvan en un vaso.
El vaso nos permite contener el agua en su interior y transportarla de persona a persona sin perder ni una gota.
Con las ideas también podemos hacer lo mismo.
Podemos meterlas dentro de un recipiente que nos permita hacerlas llegar a los demás fácilmente y sin riesgo de perder su contenido.
Este recipiente es la forma.
La palabra «idea» viene del griego ἰδέα, que quiere decir aspecto, apariencia, o más específicamente, forma.
De esto se desprende que una idea con poca forma en realidad casi no merecería ser llamada «idea».
Y que, probablemente, si no hemos sido capaces de transmitir una idea es porque no le hemos dado suficiente forma. Tenía poca densidad, era líquida, o incluso gaseosa.
Habitualmente quien nos escucha se queda con lo más trivial porque suele ser lo más concreto y tangible.
Pero cuando subimos el listón al nivel abstracto, que es donde suelen estar las ideas de mayor valor, entonces perdemos a nuestra audiencia. Porque lo abstracto suele tener menor densidad de forma.
Y solo lo que tiene forma, informa.
«In-formar» consiste precisamente en dar forma.
Ideas líquidas y gaseosas.
Me acerco a un escaparate para ver unas zapatillas y antes de que me dé cuenta, me estrello de cabeza contra el cristal.
Es tan transparente que casi resulta imposible distinguirlo. El dueño de la tienda sale preocupado a ayudarme y me dice que va a colocar unos adhesivos rojos para que no vuelva a pasar.
Solo aquello que puede distinguirse de lo que le rodea tiene forma.
La forma surge de las similitudes y las diferencias.
Lo que la forma contiene está unido entre sí por su relación de semejanza.
Y está separado de lo externo por su relación de diferencia.
La forma es relación.
Echemos un vistazo a la siguiente tabla durante unos segundos:
Si ahora alguien tapara esta página con un papel y nos pidiera que recordáramos los números que contenía, ¿cuántos números seríamos capaces de recordar?
¿Cuántos números seríamos capaces de colocar en su correcta ubicación?
La tabla de la siguiente página contiene exactamente los mismos números, pero aparecen relacionados de distinta manera.
Si alguien tapara esta página y nos pidiera que recordáramos el contenido de la tabla, no solo seríamos capaces de recordar todos y cada uno de los números, sino que además podríamos ubicar cada uno de ellos en su celda correcta.
Al haberlos relacionado entre ellos a través del orden numérico, hemos dado forma al contenido de la tabla.
Al dar forma, todo el contenido ha quedado comprimido en la propia forma.
En lugar de tener que recordar ochenta números diferentes, solo hace falta recordar la forma, es decir, la relación que existe entre ellos.
En definitiva, la forma de las ideas comprime la cantidad de información necesaria para transmitirlas.
Entonces es mucho más probable compartir esas ideas sin pérdidas de información y además también es mucho más fácil recordarlas, porque hace falta menos «espacio de memoria» para «almacenarlas».
Es como dar forma a la ropa plegándola bien antes de meterla en la maleta. Así cabe mucha más y llega a su destino en mejores condiciones.
Como ejemplo final, vamos a comprimir en una sola frase (o forma) todo lo que hemos dicho en las tres últimas páginas:
«La forma comprime la información y la compresión facilita la comprensión».
