Relatos faunescos - Fernando Mansilla - E-Book

Relatos faunescos E-Book

Fernando Mansilla

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Beschreibung

Por mucho que nos escondamos tras enormes bloques de hormigón, siguen presentes en nuestro mundo tecnológico. Fernando Mansilla, con su inconfundible voz narrativa, nos muestra cómo nos parecemos a ellos, cómo nos influyen de un modo feroz, continuo y, a menudo, determinante. Unos relatos que, al más puro estilo Lou Reed, te llevarán por el lado más salvaje. No olvides que, a pesar de todo, el ser humano también forma parte de esta fauna. Relatos faunescos es una colección de historias donde los animales están siempre presentes, ya sea porque son los protagonistas del relato, porque el animal es la clave para el desenlace o, simplemente, porque el protagonista se parece o actúa como un animal. Así, cada relato está basado en un animal en concreto: la dorada, la mosca, el camello… Un libro donde Fernando Mansilla no solo muestra su virtuosismo a la hora de escribir, sino su amor por el lado salvaje de la vida.

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Veröffentlichungsjahr: 2018

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Fernando Mansilla

Nace en Barcelona en 1956, en el barrio de Gracia. De padre catalán y madre murciana.

Dramaturgo, actor, músico, poeta y novelista son algunas de las facetas creativas de Fernando Mansilla, un auténtico buscavidas de la cultura underground que siempre sorprende dando un toque personal y único en todos sus proyectos. Decide establecerse en Sevilla a principios de los 80 y empieza a dar sus primeros pasos en la escena del teatro independiente, donde obtiene varios premios. En la faceta musical, funda el grupo Mansilla y los Espías, en el que Fernando interpreta sus propios poemas a ritmo de funk y de blues, obteniendo un gran éxito de crítica y dando conciertos en todo el país.

En 2011 publica Poemas para la no posteridad y, en 2013,Canijo, su primera novela, donde trata con enorme delicadeza el mundo duro de la heroína y la delincuencia en Sevilla en los años 80 y que ha sido un auténtico éxito literario.

Relatos Faunescos, editado por Barrett, es su primer libro de relatos.

«¿Qué quería ser de mayor? Siempre me ha gustado escribir. También me gustaban los animales y en algún momento había pensado hacer algo con ellos, como dedicarme a la biología o la veterinaria. Pero luego, cuando llegó la hora de ir a la universidad, me pilló la época jipi, cogí la mochila y me fui a recorrer los caminos».

También ha hechoposible este libro

José Luis Ágreda

Sevillano del 71, es quizá el ilustrador andaluz más importante de nuestro tiempo. Y sin el quizá. Ha realizado proyectos para muchas y distintas editoriales, incluyendo por supuesto a Barrett, que cuenta con las magníficas ilustraciones para Roque Six, además de las del libro que tienes ahora en tus manos.

Empezó a colaborar en El País y El Jueves en 1998 y, desde entonces, no ha parado. Entre sus trabajos destaca Cosecha Rosa, que ganó el Premio a la Mejor Obra de 2001 en el Salón del Cómic de Barcelona. Ahora trabaja como director de Arte en una película de animación protagonizada por Luis Buñuel que estamosdeseando ver.

Título original: Relatos Faunescos

Primera edición: septiembre de 2017

Segunda edición: diciembre de 2017

Diseño de colección y cubierta: Estudio Lápiz Ruso

Corrección: Elia Fernández

© del texto: Fernando Mansilla, 2017

© de la ilustración de cubierta: José Luis Ágreda

© de la edición: Editorial Barrett

C/ Profesor Manuel Clavero Arévalo, 2, bloque C, 4.º D, Sevilla

www.editorialbarrett.org

[email protected]

ISBN: 978-84-948445-5-3

Índice
El hombre silla
La dorada
La mosca I
Lindo gatito
El ángel del pavo
La mosca II
Aventura con un guepardo
999 Camellos
La mosca III
El tigre de Malasia

El hombre silla

Por Alex O’Dogherty

Fernando Mansilla: m. Hombre silla que vive en Hombre de Piedra. // Señor con gabardina y sombrero. // Dibujante con palabras. // Rapero atípico. // Poeta no maldito. //

¿Te has leído alguna vez un cuadro?

Suena raro, ¿no? A mí también. Es raro. Leerse un cuadro. Lo normal es leerse un libro. Bueno, lamentablemente parece que ya no es tan normal leerse un libro...

El caso es que, aunque no sea muy normal leerse un cuadro, esa y no otra fue la idea que me vino a la cabeza cuando acabé este libro.

Tenía la sensación de que me había leído un cuadro. O, mejor dicho, varios cuadros. Uno por relato. Y dentro de cada relato, de cada cuadro grande, hay otros más pequeños, más pintura, más dibujos, más trazos, más trozos de vida que se proyectan ante tus ojos automáticamente.

Fernando Mansilla pinta cuando escribe.

Su manera de escribir es describiendo. 

Es tan fácil ver lo que cuenta, que te hace sentir que estás ahí, en la cárcel, en la playa, en la embajada... rodeado de toda esa fauna, creyendo que eres uno más, un animal más. O, tal vez, deseándolo. Creyendo que sabes de qué va la historia y dándote cuenta de que no tienes ni puta idea, porque siempre te sorprendes al final de cada frase.

Sí, lo admito: yo soy fan del Hombre Silla, yo soy fan de Mansilla.

O Sillaman, que dicho así suena a superhéroe.

Un superhéroe de las letras.

Un superhéroe de barrio, claro.

De la Alameda de Hércules, para más señas. Sí, soy fan.  

Lo soy desde que lo conozco, desde que le oí por primera vez. Porque antes de leerle, le oí, y esa, amigos míos, es una ventaja que tengo sobre la mayoría de vosotros: yo conozco la voz de Fernando. Esa oscura, profunda, rasgada y temible voz que tiene, esa manera de recitar, de rapear, tan genuina que hace que te introduzcas en su mundo sólo con oírle unas cuantas palabras.

Me gustaría que este libro viniera narrado por el autor, para que el lector le oiga, aunque fuera un par de relatos, y así me podríais entender. Algo así como un bonus track, un contenido extra. Ahí lo dejo como sugerencia para los editores…

Siempre me ha resultado muy fácil sentirme dentro del mundo de Mansilla. Y no he tenido que sentirme identificado con ninguno de los personajes. Simplemente me siento ahí, dentro, como en una de esas pelis en las que eres un fantasma, y los protagonistas pasan a tu lado sin verte siquiera. Así me siento cuando leo a Fernando. Como en una película. 

¿Pero no habíamos quedado que era como un cuadro? 

¿Qué más da? ¿Cuál es el asunto? ¿Cuál es el objetivo de leer? ¿Evadirte? ¿Divertirte? ¿Emocionarte? ¿Pasearte por otras vidas?

Harás todo eso cuando entres en este libro, en este cuadro, en esta película, en esta movida. 

Y cuando lo hagas, leerás su voz, verás sus palabras y entonces ya estarás dentro y ya serás parte de su fauna.

Entra y mira sin miedo. Camina sin cuidado.

Estos animales son inofensivos.

(O no). 

Alex O’Dogherty (San Fernando, 1973) es actor, músico y humorista. Ha hecho un hueco en su apretada agenda llena de grabaciones para el cine y la televisión y nos ha prologado la obra de su amigo y admirado compañero de profesión.

 

 

La dorada

 

Dorada: f. Pez acantopterigio que tiene una mancha dorada entre los ojos y es comestible estimado.

 

 

 

Agua. Todas las noches sueño con agua. Veo puertos de mar, ríos, embalses, océanos, lagos, acequias, pantanos... Yo estoy, en mis sueños, pescando grandes peces oscuros que se deslizan bajo las aguas transparentes, así que interpreto el acto de pescar como símbolo de quedar atrapado en algún tipo de trampa. Enganchado. Pongo por ejemplo enganchado al tabaco, al café, a una mujer... Lo que falla en el sueño es que el pescador sea yo, el enganchador, que no el enganchado, cuando en la cruda realidad no hay pescador más pescado que yo. Pescado en varios frentes, como una vulgar trucha (si bien es verdad que por causas más apetitosas que una lombriz de tierra o una bolita de masa de harina con sardina).

Más lógico sería soñar que yo era una dorada, hermosa y oblonga, surcando los mares en busca de un bocado que echarme al insaciable buche cuando, medio oculto entre las algas,localizo un suculento gusano y me dirijo hacia él sin demasiada cautela. Aguzo el oído, pero más por puro placer oceánico que por sospecha. Recojo los ecos del mar, el trote rítmico de los hipocampos, el canto de las sirenas... El mar parecetranquilo. Abajo el fondo arenoso, sin rocas, por arriba el cardume deinsignificantes pececillos. Nadie me lo puede disputar.El gusano es mío.

 

Me deslizo en línea recta, abro la boca, me lo zampo, cierro la boca y empieza la pesadilla. De inmediato un dolor agudo, el infierno que se me clava en el delicado paladar, y no sólo se hinca en mi carne, sino que, como si tuviera vida propia, me jala hacia la superficie. No, hacia la costa. Coleo con rabia, pero cada coletazo es un trallazo en el paladar y el dolor es tan intenso que me desvanezco ligeramente. Sea lo que sea, es irresistible y tengo que dejarme arrastrar, no oponer resistencia. Si no opongo resistencia, el dolor disminuye un grado y me permite pensar. Inmovilizo mis aletas, mi cola y mis agallas, eso me hace ascender y llego a la superficie, saco la cabeza fuera del agua, al aire mortífero.Analizo la situación y comprendo: allá donde se acaba el mar y empiezan las arenas de la playa, en un punto no muy lejano, un tipo con los pies metidos en las aguas del último rompiente sostiene una caña de pescar de respetables dimensiones. Con la mano derecha maneja el carrete y tensa el sedal, con la izquierda sujeta la flexible caña. Me sumerjo de nuevo y no me engaño, las doradas somos peces realistas, tengo un anzuelo clavado a fondo en el paladar y siento mucho miedo. Un pulpo, que está presenciando el lance y es testigo de mis apuros, huye temeroso por el fondo de arena. Inútil pensar en pedir ayuda. El pulpo lanza un chorro de tinta y desaparece envuelto en sus propias tinieblas.