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Este libro es una guía y también un compendio de buenas prácticas del reportero de televisión. El lector de Reporterismo de Televisión podrá conocer las herramientas que necesita un aspirante a reportero desde un punto de vista académico, pero sobre todo profesional. Se explican, de forma minuciosa, las diferentes fases por las que debe pasar el reportero a la hora de realizar su trabajo: desde la producción, el guion, la locución y el directo, hasta la edición y el montaje. A través de ocho capítulos independientes, pero interrelacionados entre sí, docentes y profesionales en activo muestran cómo debe realizarse el trabajo del reportero de TV en formatos de programa que tienen una finalidad informativa o de infoentretenimiento, y que se basan, principalmente, en los géneros de la noticia y el reportaje
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Seitenzahl: 290
Veröffentlichungsjahr: 2017
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Carles Marín(coord.)
Reporterismo
de televisión
Guía de buenas prácticas del reportero audiovisual
Reporterismo
de televisión
Guía de buenas prácticas
del reportero audiovisual
Carles Marín(coord.)
© Carles Marín, Javier Reyes, Miguel Ángel Oliver, Samanta Villar, Antonio DomínguezTorreadrado, Cecilia Encinas, Ángel Gutiérrez Morón, M.aÁngeles San Martín
© Del prólogo:Mikel Lejarza
Corrección: Rosa Rodríguez Herranz
© De la imagen de cubierta:Víctor A. Morillo
Montaje de cubierta:Juan Pablo Venditti
Primera edición:febrero de 2017, Barcelona
Derechos reservados para todas las ediciones en castellano
© Editorial Gedisa, S.A.
Avenida del Tibidabo, 12 (3º)
08022 Barcelona, España
Tel. (+34) 93 253 09 04
Correo electrónico:[email protected]
http://www.gedisa.com
Preimpresión: Moelmo, S.C.P.
Girona 53, principal
Tel. 93 507 55 58
08009 Barcelona
www.moelmo.com
eISBN:978-84-16572-30-4
Queda prohibida la reproducción total o parcial por cualquier medio de impresión, enforma idéntica, extractada o modificada, en castellano o en cualquier otro idioma.
Índice
Prólogoa cargo de Mikel Lejarza
1. Introducción y planteamiento
Carles Marín
2. El reportero de televisión en la práctica. De la vocación a la formación.
Formatos de reporterismo en la televisión actual
Carles Marín
2.1. Introducción
2.2. El reportero nace y se hace
2.3. Qué debe aprender un buen reportero
2.4. Tendencias de formatos de reporterismo televisivo actual
2.4.1. El reporterismo de televisión. El caso español
2.4.1.1. Los programas de reporterismo en cadenas públicas
2.4.1.2. Los programas de reporterismo en cadenas privadas
2.5. Bibliografía
3. La producción en el reporterismo televisivo
Javier Reyes
3.1. Introducción
3.2. Fuentes audiovisuales y documentales en la producción de reportajes
3.3.La cámara como herramienta de escritura audiovisualdel reportero
3.3.1. Resolución
3.3.2. Modelos de cámara
3.3.3. Cámaras con dispositivo grabador incorporado
3.3.4. La importancia del tamaño del sensor
3.3.5. CámarasDSLR
3.4. Conceptos tecnológicos asociados a la grabación en vídeo
3.5. Otros conceptos asociados a la producción de reportajes en vídeo
3.6. La compresión
3.6.1. Grupo de imágenes (GOP)
3.7. Presupuesto y plan de financiación
3.8. Plan de negocio
3.9. Epílogo
3.10. Bibliografía
4. El género de la noticia en la práctica. Edición, contenidos y escaleta del informativo de televisión
Miguel Ángel Oliver
4.1. Introducción
4.2. La escaleta informativa: el fruto de un trabajo en equipo
4.3. Escaleta: sus elementos más habituales
4.4. La noticia y la construcción de la realidad social
4.5. La noticia y la actualidad
4.6. La tarea del equipo de edición
4.7. Espacios informativos y programas de actualidad
4.8. Información televisada: un orden dentro del caos de la imagen
4.9. Empresas de comunicación y línea editorial
4.10. Las audiencias y su influencia sobre el contenido informativo
4.11. Conclusiones
4.12. Bibliografía
5. El género del reportaje en el factual y el docuentretenimiento.Guion y edición
Samanta Villar
5.1. Introducción
5.2. Encontrar una buena historia
5.3. Buenos personajes
5.4. Presentación, nudo y desenlace
5.5. El momento es crucial
5.6. Se busca la realidad
5.7. La intención y el guion
5.8. El reportero
5.9. Bibliografía
6. Técnicas narrativas de la imagen, montaje y posproducción
Antonio Domínguez Torreadrado
6.1. La captación de la imagen
6.1.1. Ajustes mínimos a realizar en el menú
6.1.2. Ajustes mínimos a realizar en la cámara
6.1.3. La importancia del balance de blancos
6.1.4. El manejo del iris
6.2. El montaje de la pieza informativa
6.2.1. Planteamiento del montaje según el género informativo
6.2.2. Montar una noticia
6.2.2.1. Acciones previas
6.2.2.2. La edición
6.2.3. El montaje del reportaje
6.3. Glosario
6.4. Bibliografía
7. El directo en televisión. Técnicas de expresión e imagen
Cecilia Encinas
7.1. El directo en televisión
7.1.1. Introducción
7.1.2. Objetivo del directo
7.2. Construcción del directo en televisión
7.2.1. El discurso: estructura y lenguaje
7.2.2. Entorno: planificación, interacción con objetos, paisajes o individuos
7.2.3. La entrevista en directo
7.3. Habilidades para comunicar
7.3.1. La actitud: la expresión de cuerpo y cara en el directo
7.3.2. La voz: proyección, respiración, entonación y dicción
7.4. Dominio del directo y el miedo a quedarse en blanco
7.4.1. Cómo prepararse el directo
7.4.2. Controlar los nervios
7.4.3. Qué hacer si el reportero se queda en blanco o se pierde
7.5. Estilismo
7.5.1. Vestuario
7.5.2. Maquillaje y peluquería
7.6. Bibliografía
8. La locución en televisión. Técnicas de voz en off y de entradillas en directo
Ángel Gutiérrez Morón
8.1. Introducción. La importancia de la voz
8.2. La voz. El gran invento
8.3. La respiración
8.4. La dicción
8.5. El lenguaje paraverbal. El método N
8.5.1. Naturalidad
8.5.2. Entonación
8.5.3. Énfasis
8.5.4. Intensidad
8.5.5. Intención
8.5.6. Concisión
8.6. La locución periodística audiovisual
8.6.1. Locución periodística en la radio
8.6.2. Locución periodística sobre vídeo
8.6.3. Elvoice over
8.6.4. La locución en piezas de carácter no informativo
8.6.5. Locución en directo
8.7. Conclusiones
8.8. Bibliografía
9. Ética y deontología en el reporterismo de televisión
M.aÁngeles San Martín
9.1. Introducción
9.2. Distintos modos de entender la ética
9.2.1. Factores éticos y deontológicos
9.3. La ética y el lenguaje audiovisual
9.4. La verdad y la objetividad en la imagen de televisión
9.4.1. La verdad
9.4.2. El principio de objetividad
9.5. La manipulación y la desinformación
9.6. La intimidad y la vida privada
9.7. Bibliografía
Sobre los autores
Prólogo
Mikel Lejarza1
Cuando el siempre inquieto y buen amigo Carles Marín me propuso escribir unas breves palabras a modo de prólogo del excelente trabajo que usted tiene entre manos, mi primer pensamiento se dirigió a algunos momentos clásicos que definen lo mejor del periodismo. No me siento capaz de mejorarlos en absoluto y, por tanto, pensé que recordar alguno de ellos sería el mejor modo de homenajear a quienes tan magníficamente han escrito este libro.
Hace años leí el texto que Joseph Pulitzer publicó en laNorthAmerican Review(nº 178, mayo de 1904) y que, posteriormente, sepublicó bajo el título «Sobre el periodismo». Fue escrito a principios del siglo pasado, en referencia al nacimiento de la Escuela de Periodismo de la Columbia University de Nueva York. En él, este húngaro que fuera uno de los más grandes periodistas y editores de la historia y que dio nombre al más prestigioso galardón de la profesión definía las claves esenciales de una profesión cuya salud emparejaba a ladela propia ciudadanía a la que se dirigía. Pero de aquel textoextraordinario siempre me atrajo la frase que lo encabezaba. Pertenecía a Theodore Roosevelt, y la pronunció el 7 de abril de 1904: «Aquel que escribe, aquel que cada mes, cada semana, cada día, produceelmaterial que va a conformar el pensamiento del público es, en esencia, aquel que determina, más que nadie, el carácter de la gente y el tipo de gobierno que esa gente tendrá». Así es, el periodismo camina a la par que la sociedad, la acompaña, le cuenta lo que sucede y al mismo tiempo es a través de ese relato como sabemos lo que somos. De ahí cabe concluir que a mejor periodismo, mejor sociedad y viceversa, y en consecuencia la importancia de ejercer bien y con buenos profesionales esta tarea.
Vivimos tiempos en los que los cambios tecnológicos nos han dotado de un acceso en tiempo real a todo lo que acontece, y eso ha convertido a todo aquel con un smartphone en la mano en un periodista en potencia capaz de generar noticias que serán distribuidas a todo el mundo por las redes sociales. Tal acumulación de novedades provoca una encarnizada competición por lograr la notoriedad suficiente como para llamar la atención por encima de los demás, y en esa pelea la primera víctima es, en demasiadas ocasiones, la verdad. Porqueloimportante dejan de ser los hechos y pasa a serlo cómo se cuentan éstos. Que hoy la noticia está más en los comentarios y opiniones —casi siempre interesadas— de algunos que en la realidad es fácilmente comprensible, al comprobar que alguien como Trump hayasido candidato electo a presidir el país más importante del mundo. Porque ha sido indiscutiblemente —incluso para los suyos— un pésimo candidato aun habiendo ganado; sin embargo basta con ver lanotoriedad que alcanzan sus frases para concluir que como tertuliano en uno de los muchos programas de radio o televisión que hay en todo el mundo dedicados a analizar la actualidad sería difícilmente batible. Por eso, entre otras cosas, ha ganado. Porque lo que para muchos de nosotros es zafiedad, intolerancia y matonismo, para otroses energía, decisión y fortaleza. Detrás de un asunto así se escondeuna realidad dolorosa: hoy en día se lleva más el estilo directo de conversación acalorada en unpubque el análisis informado de la realidad, lo que concluye en que hay más comentaristas que reporteros, más opiniones que periodismo, más palabrería yshowque investigación. Vivimos tiempos en que las dudas, las preguntas, son casi sinónimo de carácter débil o personalidad triste, cuando si hay algo que nuestro mundo debe despertar es la conciencia de que siempre todo tiene más de un punto de vista, que no escribimos en hojas con una sola cara y que tolerarlo y comprenderlo forma parte esencial de nuestro oficio. De todas las causas que se achacan a la crisis del periodismo, innovación tecnológica, nuevos hábitos y costumbres, redes sociales... quizás la más rotunda es la propia ausencia de buen periodismo, el hecho de que en este momento se valora más a un buen comunicador, a un showman, a un provocador, que a un reportero capaz de contar lo que ocurre y explicarlo. Dijo Kapuściński que «en el buen periodismo, además de la descripción de un acontecimiento, tenéis también la explicación de por qué ha sucedido; en el mal periodismo, en cambio, encontramos sólo la descripción, sin ninguna conexión o referencia al contexto histórico». Explicar, levantar argumentos, no la voz.
Nuestro oficio, en síntesis, consiste en contar historias. Pero para comunicarlas es preciso tenerlas, conocerlas, vivirlas. Y apasionarse por ellas. Decía el mencionado Kapuściński que éste no es un oficio para cínicos, porque las malas personas no pueden ser buenos periodistas. Tenía razón, para serlo hay que intentar comprender las razones del otro, sus intenciones, sus intereses, sus dificultades y tragedias, y hasta su fe. Por eso, para contar buenas historias y hacerlo bien no sirven las personas vacías que llenan su tiempo buscando sólo poder, gloria y dinero. El verdadero periodismo es intencional... Se fija un objetivo e intenta provocar algún tipo de cambio. El deber de un periodista es informar de lo que nos sucede y sobre aquello quehacemos de manera que ayude a la humanidad y no fomentando el odio o la arrogancia. La noticia debe servir para aumentar el conocimiento del otro, el respeto del otro. Kapuściński dixit.
Este trabajo brillantemente coordinado por Carles Marín obedece a esa idea del reporterismo y está desarrollado por excelentes profesionales cuyo conocimiento y experiencia servirán para que aquellos que se incorporen a esta profesión disfruten y aprendan. De que lo hagan bien dependerá, como ha quedado dicho, que el futuro sea mejor para todos.
Madrid, diciembre de 2016
Notas:
1. Doctor en Comunicación y presidente de Atresmedia Cine.
1. Introducción y planteamiento
Carles Marín
Desde que británicos y alemanes se disputaran los inicios de la televisión en los años 30 hasta hoy, este medio de comunicación se ha ido transformado a medida que nuevos soportes, nuevas tecnologías y otras formas de comunicarse han ido apareciendo en los países más avanzados.
Vivimos en la llamada «sociedad de la información y del conocimiento», una sociedad que en las dos últimas décadas ha evolucionado hasta etiquetarse, además, de «digital». Ni la irrupción de internet —que revolucionó y cambió para siempre la comunicación entre personas en la década de los 90 del siglo pasado—, ni la aparición de la telefonía móvil más sofisticada, ni siquiera el concepto de multipantalla o la grabación y emisión de audio y vídeo en tiempo realhan logrado que la televisión haya llegado a su ocaso y haya sucumbido a un nuevo medio adaptado y adaptable a las necesidades deestos progresos y de la ciudadanía del sigloXXI.
Es cierto que la llegada de internet lo ha cuestionado todo, pero la televisión ha salido indemne. En el caso de España, ni siquiera la malograda implantación de la Televisión Digital Terrestre (TDT), que ofrece múltiples canales gratuitos, e incluso la televisión de pago —asentada desde hace años en muchos países, sobre todo en América— han hecho menguar la aceptación, popularidad y credibilidad de este medio. Si bien la penetración de internet no ha parado de crecer en la última década (ya llega a más del 50% de la población española), la televisión sigue siendo el medio más consumido (el 90% de este país lo hace diariamente). Por esto, el medio televisivo tendrá larga vida y sólo la irrupción de nuevos soportes hará que se tambalee, pero no conseguirá que desaparezca. Sólo en el peor de los casos podría sustituirse por otro medio más evolucionado.
Si bien muchos jóvenes telespectadores de hoy en día se manejan en el anyone, anywhere y anytime que proporciona la tecnología digital, lo cierto es que el mayor consumo de productos generados para televisión se hace mediante las pantallas tradicionales, que se ubican desde hace tiempo en diferentes sitios de nuestros hogares. Además de esto, hay que tener en cuenta que ver televisión en una tableta, en un ordenador o en un móvil significa que se desplaza el cómo y el dónde, pero nunca el qué y el quién. Con esto queremos decir que mientras se sigan generando contenidos para el medio televisivo, ya sean informativos, espacios de infoentretenimiento, series, espacios documentales, de reportajes, de divulgación, de entrevistas, etcétera, éste seguirá existiendo. Y mientras haya demanda del telespectador, el medio no peligra.
Los formatos de programas de televisión van cambiando a medida que lo hace la sociedad, pero los más tradicionales, los que se configuran con la información como base, apenas han sufrido desgaste en los últimos tiempos, a pesar de la fragmentación de la audiencia. El telespectador tiene afán por informarse, por saber qué pasa en su entorno más cercano, pero también en el más lejano. El motivo es que está rodeado de una tecnología que se lo permite; en tan sólo unos segundos, puede estar conectado desde casi cualquier lugar del mundo y recibir información local, nacional e internacional.
En la última década, los formatos de programas de reporterismotelevisivo han tenido una presencia importante en las parrillas de programación. De hecho, hoy en día existe una transversalidad del reporterismo y del género del reportaje en espacios que, conceptualmente, son muy diferentes. Así, por ejemplo, las franjas matinales de las cadenas de televisión que hace veinte años eran residuales porque no tenían audiencia, y porque los directivos de las televisiones no apostaban por ellas, ahora se han convertido en verdaderos caballos de batalla, sobre todo de las cadenas de ámbito nacional. Ha habido una clara concienciación por ofrecer información desde primera hora de la mañana, algo que siempre había sido potestad de las radios, por la inmediatez que generaba, y sigue generando, este medio. La fórmula que ha dado el éxito a unas y otras cadenas de televisión es el formato «contenedor», más conocido como «magacín de actualidad».Estos magacines impregnan las mañanas de las televisiones públicas y privadas, y llegan a tener una duración de hasta cuatro horas en riguroso directo. La evolución de la audiencia ha sido ascendente y se ha consolidado con los años, aunque el número global de espectadores sea reducido de por sí. El consumo televisivo de la mañana es bajo: está conformado principalmente por jubilados, desempleados, amas y amos de casa, y estudiantes universitarios.
Estos espacios son conducidos por presentadores «estrella» de las diferentes cadenas de televisión, y cuentan con periodistas especializados y colaboradores expertos en sucesos, política, salud y temas de la crónica social. Pero donde realmente se ha producido la lucha por la audiencia y por intentar marcar la agenda periodística del día ha sido en las secciones que tienen que ver con la política y con los sucesos. Ya es habitual observar cómo los informativos de sobremesa y de noche incorporan en sus escaletas «piezas», «colas» y «totales» de noticias que han generado estos programas magacines, a través de declaraciones de los protagonistas que son noticia durante la jornada y de exclusivas de investigación periodística que generan confianza y credibilidad al telespectador. Todo ello es posible gracias al trabajo en equipo de una redacción integrada por profesionales preparados y especializados que buscan ante todo la verdad de la noticia, además de los motivos por los que ésta se ha generado. Pero van más allá. Estos programas han incorporado la figura del periodista «todoterreno», el reportero, que realiza una ardua tarea de investigación periodística y que es capaz no sólo de coordinar su trabajo, hacer el seguimiento y redactar y editar un reportaje, sino también de marcarse unos buenos «directos», acompañados de una imagen impecable, locución cuidada y, por supuesto, de un buen contenido.
El reporterismo de televisión de estos programas, por lo tanto, se ha afianzado como fórmula que da credibilidad al telespectador, pero también porque aporta inmediatez a la noticia. Así pues, el reportero que se desplaza al lugar donde han ocurrido o siguen ocurriendo los hechos tiene conexión permanente con el plató desde donde se realiza el programa. Su misión es hacer el seguimiento de la noticia que tiene asignada o, simplemente, transmitir la última hora que actualiza la información. Esa ventana abierta sin limitación de tiempo con las noticias y, por ende, con la actualidad ha hecho que estos programas computen casi el 50% delsharediario de la franja matinal de lunes a viernes, tal y como ocurre en España y también en otros países.
Esta fidelidad del telespectador hacia estos programas contenedores de actualidad viene a ser la misma que la de otros espacios de televisión de otras franjas horarias donde el reporterismo también juega un papel primordial. En la última década, en el prime time de la cadenas generalistas españolas, los formatos de reporterismo televisivo que se realizan principalmente con el reportaje y la entrevista han logrado una gran aceptación por parte de la audiencia. Comoveremos en el primer capítulo de este libro, el reporterismo de televisión se ha convertido en el protagonista de numerosos espacios de este tipo que inundan las parrillas de programación televisiva actual. Reporteros «estrella», reporteros que viven y sienten las historias como sus entrevistados, reporteros anónimos que ceden toda la atención de los temas del programa a sus protagonistas o varios reporteros en un solo espacio que ofrecen diferentes visiones de un mismo tema..., todos ellos han logrado hacerse un hueco importante entre las preferencias de consumo televisivo de los telespectadores en la actualidad.
Así pues, el reporterismo específico para televisión se ha consolidado, y la audiencia percibe los espacios con reporteros como el vehículo para hacerle llegar la actualidad, para contarle las claves de una noticia por muy enrevesada que sea, e incluso para profundizar enlos aspectos más desconocidos de una historia, a través de hipótesis de actuación de sus implicados.
***
Esta publicación tiene su razón de ser por lo que supone destacar el papel social que tiene el reporterismo en la audiencia televisiva. Pero va más allá. Pretende dar a conocer cómo nace el reportero, cómo se hace y qué debe aprender para lograr ser un buen profesional. A partir de ahí, se trata de conocer a qué se enfrenta el reportero cuando accede a la profesión y descubrir qué formatos de programas son los que triunfan en las parrillas televisivas actuales.
Desgranar por partes cómo es el reporterismo por dentro es elsiguiente cometido de este libro. Desde un punto de vista académico y profesional, y desde todos los ángulos, conoceremos las diferentes fases de producción, edición y emisión de un formato tipo de reporterismo televisivo actual. A través de ocho capítulos independientespero interrelacionados entre sí, profesionales en activo y, a la vez,docentes explicarán no sólo sus experiencias, sino también cómo serealiza el trabajo de reportero en un programa que tiene una finalidad informativa, de infoentretenimiento e incluso de docuentretenimiento.
¿Qué es lo que encontrará en las siguientes páginas el lector que quiera formarse o el que quiera simplemente satisfacer su curiosidad por saber cómo es esta profesión por dentro?
1. Partimos de la base de que esta profesión es vocacional, sea cual sea el ámbito elegido por cualquiera de las ramas del periodismo y de la comunicación audiovisual. El reportero necesita saber dónde acudir para formarse, qué background es imprescindible para lograr su objetivo y de qué herramientas dispondrá para llegar a cabo su trabajo.
2. La producción es la principal función a la que todo programa de reporterismo debe enfrentarse. Desde el planteamiento de una noticia o reportaje, pasando por la búsqueda de fuentes y gestión de entrevistas, hasta el material técnico: cámaras, iluminación y sonido, costes de producción, edición y realización.
3.Tres son los géneros informativos audiovisuales en los que se basará el trabajo del reportero: la noticia, el reportaje y, de forma transversal, la entrevista. A través del guion, la edición, la escaleta, la narración audiovisual, el montaje y la posproducción, el lector podrá conocer cómo es el trabajo completo, desde la idea hasta la emisión.
4.La locución y el «directo» con sus combinaciones: falso directo,insitu, etcétera, son fundamentales para la elaboración de todo espacio de reporterismo que se precie. Conoceremos, desde dentro, las técnicas de voz enoff, de entradillas, de expresión y de imagen televisiva.
5.Por último, haremos hincapié en la ética y la deontología en el reporterismo de televisión, donde la imagen en movimiento y el audio tienen un valor añadido por la complejidad que supone la edición y, por lo tanto, la selección y descarte de un material en detrimento de otro.
Reporterismo de Televisión es más que un libro: son muchas publicaciones en una. Es un manual, una guía y hasta un compendio de buenas prácticas, pero también es una mirada para profesionales y para interesados en esta parte de la televisión que cada día llega a millones de personas en todo el mundo. El reporterismo televisado suscita interés porque es el desarrollo público de aquellas historias que afectan a la ciudadanía tanto directa como indirectamente. Al telespectador le interesa conocer qué ocurre en su mundo más cercano, perotambién en el más lejano, y quiere saber por qué, por ejemplo, un político, un médico, un empresario, un narcisista o un presunto asesino actúan de una determinada manera ante unos hechos que los profesionales del medio deciden hacer públicos por el interés social que suscitan. Además del quién, del qué y del dónde, la audiencia querrá saber el cómo, el cuándo y el porqué de las historias propuestas por los programas de reporterismo. Por lo tanto, no descubrimos nada nuevo si decimos que se trata de dar respuesta a las seis cuestiones básicas que plantea el periodismo de siempre, el que da razón de ser y sentido al periodismo de verdad, el que la profesión define como periodismo veraz.
2. El reportero de televisión en la práctica. De la vocación a la formación. Formatos de reporterismo en la televisión actual
Carles Marín
2.1. Introducción
La profesión del periodismo siempre ha ido ligada a la vocación, sea cual sea su ámbito de acción: prensa, radio, televisión y, en los últimos años, internet.
En el caso del periodista de televisión asociado a la información, la opción vocacional se entremezcla, además, con la responsabilidad social de su trabajo, con la repercusión pública que se deriva de él y, por supuesto, con la dimensión de servicio público que conlleva, seacual sea su ámbito de acción. Precisamente, los periodistas Llúcia Oliva y Xavier Sitjà hablan de la información audiovisual como «servicio público, independientemente del tipo de empresa que la distribuya, ya que la información es un derecho constitucional de los ciudadanos, y el periodista tiene la obligación de satisfacer este derecho, de realizarlo de la manera más honesta de la que es capaz» (Oliva y Sitjà, 2007: 4).
Por todas estas razones, y por la necesidad de reglarse, el periodismo informativo —tanto el de televisión como el de radio y el de prensa— pasó a ser una profesión y dejó de ser un oficio, forjado durante mucho tiempo sólo con la experiencia e intuición del periodista. Todo ello propició la llegada en España a principios de los años 1970 de las facultades de periodismo, hoy en día llamadas facultades de comunicación. La universidad ha logrado formar, en sus más de 40 años de historia, a profesionales cualificados, gracias al trabajo de profesores experimentados tanto en la enseñanza de diferentes disciplinas periodísticas —entre ellas la disciplina informativa— como en la enseñanza de las experiencias que les aportan su día a día en la profesión.
La vocación, pero también la responsabilidad social y la obligación de servicio público, han podido canalizarse desde hace años a través de la formación universitaria y han logrado afianzarse con la especialización que sólo ofrecen los másteres y posgrados.
De ahí nacieron ofertas académicas como los másteres relacionados con el reporterismo de televisión, que tuvieron y siguen teniendo como principal finalidad formar a profesionales audiovisuales con un alto dominio de los géneros de la noticia, el reportaje y la entrevista, destinados a aquellos productos televisivos que tienen una finalidad informativa. Además, estos estudios ofrecen al futuro reportero trabajar su imagen y su voz al máximo para poder transmitir información que, necesariamente, debe aportar veracidad y credibilidad al telespectador.
Las grandes escuelas formadoras de profesionales de televisiónexistentes en Estados Unidos, en cualquiera de sus ámbitos, son elreferente de estos másteres y posgrados universitarios. A partir deeste modelo, se pretende acercar esa profesionalidad específica a aquellos alumnos que hayan cursado cualquiera de las licenciaturas y grados en comunicación y que deseen especializarse en unos estudios muy prácticos que les sitúen exactamente en el reporterismo televisado. Sirvan como ejemplos los siguientes referentes estadounidenses:
• Columbia University in the City of New York, Graduate School of Journalism.
• Indiana University, School of Journalism.
• Boston University, College of Communication.
• University of Alabama, College of Communication.
• University of Texas at Austin, College of Communication.
En el caso español, cabe destacar el máster en Reporterismo de Televisión de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid y el extintomáster profesionaltv3-Universidad Pompeu Fabra/UniversidadAutónoma de Barcelona, pioneros en este tipo de formación. Con estosmásteres, el alumno ha conseguido elaborar productos informativos y de infoentretenimiento, además de profundizar en su producción, guion y realización. Otros posgrados que también se han consolidado después de varios lustros de trayectoria son: el máster en Radio y el máster de Televisión que se imparten también en la Universidad Rey Juan Carlos, y el máster en Periodismo de Televisión de la Universidad Nebrija en Madrid.
2.2. El reportero nace y se hace
El reportero de hoy en día existe desde el momento en que siente su vocación y se forja a partir de su formación universitaria. El periodista y editor inglés, David Randall, señala además que el reportero debe contar con una disposición y un carácter adecuados para lograr triunfar en la profesión. Sus actitudes serán instintivas en parte, pero otras las habrá adquirido al formarse en las aulas (Randall, 2009: 5).
En su paso por la universidad, el futuro reportero profesional de televisión, para el caso que nos ocupa, debe lograr cinco objetivos básicos:
1. Conocer en profundidad las tendencias de la programación actual de la televisión que tienen una finalidad informativa y que se basan en el reporterismo.
2. Observar y desgranar los formatos televisivos de espacios informativos y de programas de infoentretenimiento de reporterismo de las cadenas televisivas públicas y privadas nacionales e internacionales, así como aquellos formatos más innovadores de los canales extranjeros con la misma estructura y finalidad.
3. Conseguir una formación muy práctica de la profesión de reportero de televisión a partir de la producción, del lenguaje audiovisual, del guion y de la edición en sus montajes audiovisuales, y a través de los géneros de la noticia y el reportaje, principalmente.
4. Formarse en técnicas de expresión, locución e imagen, en especial del directo televisivo.
5.Realizar prácticas profesionales en programas de corte informativo y de infoentretenimiento de productoras y de canales de televisión.
Asimismo, ese estudiante de reporterismo televisivo deberá adquirir cuatro competencias que le habiliten para su profesión:
– Competencia 1 con carácter general.
Se trata de aplicar los conocimientos adquiridos y la capacidad para resolver problemas en entornos nuevos o poco conocidos, dentro de contextos multidisciplinares. Para ello, el aspirante profesional deberá:
Discernir y profundizar en los géneros que se utilizan para el trabajo como reportero: la noticia, el reportaje y la entrevista.Manejar cámarasENGde televisión (Electronic News Gathering) y minicámaras de alta definición. También deberá aprender a grabar y editar imágenes para la elaboración de noticias y reportajes televisivos.Redactar guiones para adquirir una narrativa audiovisual adecuada.Adquirir técnicas de expresión vocal y corporal ante las cámaras de televisión. Se trata de herramientas que el estudiante usará para realizar su trabajo en directo y para que su mensaje llegue de forma correcta y profesional al telespectador. Además, deberá hacerse hincapié tanto en lo que dice como en la manera en que se exprese.– Competencia 2 con carácter general.
La integración de los conocimientos para enfrentarse a la formulación de juicios, que incluyan la reflexión sobre las responsabilidadessociales y éticas. En este caso el estudiante deberá comprender y asimilar:
La voluntad del periodismo televisivo como servicio social, entendiendo su finalidad como servicio público y como elemento central para el desarrollo de una sociedad democrática y el fomento de la igualdad social.La obligación de ser veraz, con el consiguiente compromiso ético del uso y contraste adecuado de fuentes. Para ello deberá escribir con las pautas de la deontología periodística establecida.El uso del aparato conceptual para comprender las funciones sociales de las profesiones comunicativas y la presencia social de los medios de comunicación. Deberá ser consciente de la repercusión de su trabajo y del poder de sus palabras leídas (en las piezas audiovisuales) y dichas (locutadas en directo,pregrabadas en un falso directo o comoin situen la pieza) ante la cámara.– Competencia 3 con carácter específico.
El estudiante universitario de reporterismo de televisión deberá saber comunicar sus conclusiones de un modo claro y sin ambigüedades, y por ello deberá ser capaz de discernir entre qué es noticia y qué interés puede tener para el telespectador aquello que está escribiendo, huyendo de las informaciones morbosas, así como de aquellas que puedan causarle daños morales, de juicio e incluso psicológicos.
Asimismo, su actitud ante su trabajo profesional como reportero deberá mostrar una firme decisión en la búsqueda de fuentes y documentación éticas. Deberá tener la seguridad de contar con buenas directrices profesionales y deberá saber que la dirección del programa para el que trabaje corregirá su trabajo antes de hacerlo público.
– Competencia 4 con carácter específico.
El futuro profesional deberá desarrollar habilidades que le permitan motivar su estudio continuo y de forma autónoma. Para ello, es importante que:
Disponga de una buena planificación en la estructura del trabajo y en el proceso de realización del mismo en forma de pauta o de guía a seguir. Así conseguirá reducir el tiempo de preparación de su labor y, al mismo tiempo, logrará reunir más información y de mayor calidad para poder mostrarla a su público en potencia.Ordene ideas aplicables al trabajo. Así conseguirá transmitir mejor la información al telespectador.Consiga una capacidad esquemática; de esta forma, ofrecerá un discurso más inteligible y claro hacia el telespectador.Consiga una capacidad de consulta documental, discerniendo aquello que es noticia con responsabilidad social y de servicio público de aquello que no lo es.Logre una firmeza a la hora de tomar decisiones para que éste elabore el trabajo de reporterismo televisivo de una forma coherente y creíble.Consiga un mayor compromiso cuando se adquieran más conocimientos del ámbito geográfico, económico, político y social en el que se mueve. Así, el estudiante podrá improvisar de una forma más segura y con más conocimiento de causa, logrando una mayor credibilidad no sólo de cara al telespectador, cuando realice su trabajo, sino de cara a la propia cadena audiovisual en la que sea contratado después de cursar sus estudios.Con estas competencias y habilidades implementadas en sus estudios de especialización universitaria, el futuro reportero logrará reducir las limitaciones que le planteará el día a día de su futura labor profesional (Oliva y Sitjà, 2007: 6). Veamos dos ejemplos:
Luchará contra la inmediatez de su trabajo provocado por lapresión de productoras y cadenas de televisión. El tiempo siempre jugará en contra del profesional, por lo que deberá trabajar a contrarreloj e incluso improvisar en directo.Llegará a ser consciente de que la rapidez del trabajo y la volatilidad de las fuentes consultadas —muchas veces producto de la enorme competencia sobre un mismo tema de máximaactualidad— no siempre le dejarán tiempo suficiente para conseguir toda la información prevista o no para elaborar su producto periodístico. La experiencia y elbackgroundconseguidos con los años de rodaje lograrán que su montaje televisivo en forma de noticia o reportaje se pueda explicar y entender mejor.2.3. Qué debe aprender un buen reportero
Desde su institución como licenciaturas universitarias, tal y como hemos comentado anteriormente, las titulaciones sobre comunicación en España (relacionadas específicamente con la formación en periodismo y en comunicación audiovisual) han ido desarrollándose en una situación de vivísimo debate interno sobre cuál debe ser su orientación. Ese debate ha sido particularmente intenso en cada uno de los procesos de reforma de los planes de estudio habidos en las últimas cuatro décadas y, simplificando algo, ha enfrentado a los dos posicionamientos comúnmente identificados por la comunidad científica: los que se definen comoprofesionalistasy los que forman el bloque decomunicólogos. El reto en la oferta formativa —no resuelto de forma satisfactoria durante todo este tiempo— ha sido el de compaginar la necesaria capacitación en las profesiones de la comunicación que se demanda en estas titulaciones, con la formación teórico-metodológica imprescindible para la práctica de la investigación científica de los fenómenos comunicativos. Pero no ha acabado de conseguirse, sobre todo la formación profesionalista, es decir, las universidades no han logrado del todo formar a profesionales cualificados y especializados en los diferentes puestos de trabajo en radios, televisiones e internet.
Hasta hace unos años, los planes de estudios de las antiguas licenciaturas de periodismo y comunicación audiovisual de la universidad europea no fueron capaces del todo de ejercer esta potestad que sí consiguieron las escuelas de comunicación estadounidenses. Éstas preparaban, y lo siguen haciendo hoy en día, a periodistas y especialistas de cualquier rama de la comunicación audiovisual para integrarse plenamente y con buenos resultados en el mercado laboral desde la finalización de sus estudios.
Posiblemente por la doble vertiente estadounidense —que prepa
