Sociología para Educadores - Berta Servat - E-Book

Sociología para Educadores E-Book

Berta Servat

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Contextualizado en Latinoamérica, el Caribe y especialmente en Chile, la nueva edición de este libro contiene antecedentes actualizados y análisis respecto a la educación escolarizada desde el enfoque sociológico, de cara a colaborar en la elaboración de alternativas estratégicas orientadas a la superación de los déficits de desarrollo integral existentes en las sociedades de la región. En dicho contexto, la función de las organizaciones escolares y la adecuada acción pedagógica de los maestros constituye un factor clave para el desarrollo integral de los países. El libro consta de cuatro unidades temáticas, cuyos contenidos versan sobre procesos socioeducativos significativamente incidentes en la obtención de un adecuado nivel de satisfacción en las complejas necesidades de la población. Las tres primeras versan acerca de contenidos principales de la sociología de la educación: grupo social, cultura y subculturas y socialización. En la cuarta unidad se presenta un análisis cuantitativo y cualitativo acerca de la calidad y equidad de la educación, que incorpora antecedentes obtenidos desde instituciones nacionales e internacionales especializadas en educación. Esta nueva edición de Sociología para educadores se constituirá sin duda alguna como un material de consulta fundamental para los maestros en ejercicio, así como también un valioso apoyo bibliográfico para los estudiantes del área de la pedagogía y las ciencias sociales.

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Seitenzahl: 401

Veröffentlichungsjahr: 2022

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EDICIONES UNIVERSIDAD CATÓLICA DE CHILE

Vicerrectoría de Comunicaciones y Extensión Cultural

Av. Libertador Bernardo O’Higgins 390, Santiago, Chile

[email protected]

www.ediciones.uc.cl

SOCIOLOGÍA PARA EDUCADORES

Fundamentos para el análisis de hechos socioeducativos

Berta Servat poblete

© Inscripción Nº 2021-A-9074

Derechos reservados

Marzo 2022

ISBN Nº 978-956-14-2922-2

ISBN digital Nº 978-956-14-2923-9

Diseño: Francisca galilea R.

Diagramación digital: ebooks [email protected]

CIP-pontificia Universidad Católica de Chile

Servat poblete, Berta, 1944-, autor.

Sociología para educadores: fundamentos para el análisis

de hechos socioeducativos / Berta Servat poblete.

Incluye bibliografías.

Sociología de la educación.

Antropología de la educación.

I. t.

2021 306.43 + DDC23 RDA

A mi familia.

A académicos y alumnos de Sociología y de Pedagogía.

A directivos y docentes de centros escolares.

ÍNDICE

PRESENTACIÓN

CAPÍTULO I EL GRUPO SOCIAL Y SU MANIFESTACIÓN EN EL CONTEXTO ESCOLAR

Objetivo

1.1. El grupo social. Naturaleza, participación de sus miembros, funciones y procesos

1.2. Tipologías, fuentes y unidades de análisis del grupo social

1.3. principales grupos de pertenencia para los escolares

Preguntas orientadoras a la comprensión del texto

Preguntas orientadoras a la reflexión sobre la realidad

Bibliografía temática

CAPÍTULO II CULTURA, SOCIEDAD Y EDUCACIÓN

Objetivo

2.1. Cultura. Naturaleza, ámbitos, y elementos constituyentes. Vinculación con la sociedad y con el proceso de educación

2.2. Subculturas. Naturaleza y origen. Subculturas profesionales

2.3. Subcultura pedagógica

Preguntas orientadoras a la comprensión del texto

Preguntas orientadoras a la reflexión sobre la realidad

Bibliografía temática

CAPÍTULO III EL PROCESO DE SOCIALIZACIÓN Y SU VINCULACIÓN CON EL SISTEMA DE EDUCACIÓN

Objetivo

3.1. Socialización. Naturaleza y función

3.2. Tipos de socialización, etapas, agencias y agentes

3.3. Etapas, agencias y agentes de la socialización primaria

3.4. Etapas, agencias y agentes de la socialización secundaria

3.5. Variables sociales que influyen en la socialización

Preguntas orientadoras a la comprensión del texto

Preguntas orientadoras a la reflexión sobre la realidad

Bibliografía temática

CAPÍTULO IV SISTEMA ESCOLAR Y DESARROLLO DE LA SOCIEDAD

Objetivo

4.1. Desarrollo socioeconómico. Modernización, modernidad y su concretización en el sistema educacional

4.2. Efectividad de la educación escolarizada en Chile. Calidad y equidad

4.3. Efectividad de la educación escolarizada en Latinoamérica y el Caribe

Preguntas orientadoras a la comprensión del texto

Preguntas orientadoras a la reflexión sobre la realidad

Bibliografía temática

PALABRAS FINALES A MANERA DE CONCLUSIÓN

PRESENTACIÓN

El origen de este libro se encuentra en la necesidad de contar con un texto sobre sociología de la educación –actualizado y contextualizado en la realidad latinoamericana–, que facilite la formación de los alumnos de educación superior, especialmente de las facultades de Educación y de Sociología en sus distintos niveles y el perfeccionamiento de quienes ejercen como pedagogos en centros escolares. para los primeros el libro constituye un material bibliográfico complementario de los cursos de sociología de la educación. para los segundos se recomienda la utilización del texto con el propósito de optimizar la práctica profesional.

Dado el fuerte componente social que tiene el acto educativo y considerando lo delicada y compleja que es la actividad docente, especialmente por interactuar con seres humanos que se encuentran en un proceso intensivo de formación individual y social, se ha querido aportar con un documento que proporcione conocimiento sistemático sobre materias de naturaleza sociológica.

El libro ha sido elaborado para que mediante su estudio se pueda complementar la información recibida desde otras disciplinas, y se motive y oriente la reflexión sobre la práctica docente.

De esta forma, se espera contribuir a la realización de un trabajo profesional en las organizaciones educativas que se caracterice por un alto nivel de calidad y, con ello, colaborar al logro de las expectativas que sobre la educación de los niños/ as y adolescentes en los centros escolares se ha forjado la sociedad.

En las próximas páginas se presentan cuatro apartados o capítulos. La selección de las temáticas que cada uno de ellos aborda, se ha realizado teniendo como propósito ilustrar los principales contenidos sociológicos que son aplicados al proceso de educación formal. Se ha pretendido facilitar la obtención de conocimientos básicos de la sociología como también motivar a los lectores a la realización de un análisis de carácter macrosocial mediante la presentación de materias y problemáticas socioeducativas vinculadas directamente con el desarrollo integral de la sociedad.

Al finalizar cada uno de los capítulos se incluyen guías con la intención de que orienten y organicen el trabajo individual y grupal, facilitando el logro de objetivos vinculados a la comprensión de las ideas expuestas y al análisis reflexivo del lector sobre la realidad educativa. Además, en cada uno de los capítulos se proporciona una bibliografía temática mediante la cual se facilite profundizar en los contenidos tratados.

El primer capítulo contiene una exposición y análisis del grupo social. Se trabaja esta agrupación básica de la sociedad en cuanto a su naturaleza, las funciones que cumple para el individuo y para la sociedad, los procesos que se suceden en su seno, las tipologías o clasificaciones a las cuales es afecta, las fuentes de donde suelen surgir los grupos sociales, y las unidades de análisis mediante las cuales se puede introducir al estudio científico sobre la problemática. Además, se focaliza el análisis del grupo social en la realidad del sistema escolar, mediante el tratamiento de los principales grupos a los que suelen pertenecer los escolares.

El segundo capítulo versa sobre el fenómeno cultura y su vínculo con la sociedad y con el proceso de educación. En cuanto a la cultura propiamente dicha, el capítulo contiene información respecto a su naturaleza, origen, características y elementos que la componen. Luego, se incursiona en el fenómeno subcultura, profundizando en la profesional y a partir de ello en la subcultura pedagógica.

El tercer capítulo trata el proceso de socialización y su vinculación con el sistema de educación –especialmente el formal–. Se analiza la socialización en cuanto a su naturaleza y función, continuando con la descripción de las etapas de socialización por las que atraviesa el individuo en el transcurso de su vida, las agencias socializadoras y los principales agentes. Luego, se trabaja el proceso de socialización en el contexto de la escuela, vale decir el que afecta a niñas/os y adolescentes incorporados al sistema escolar. Finaliza el capítulo incluyendo la desviación y el control social, ambos aspectos estrechamente vinculados a la socialización.

En el cuarto capítulo se expone y analiza el efecto que la educación impartida por el sistema escolar ejerce en el desarrollo de la sociedad, tratando los conceptos de modernización y modernidad, como también los de modernización educativa y modernidad educativa. Luego se presenta el tema de efectividad de la educación escolarizada –vinculada con el desarrollo integral de los países–, constructo compuesto por una dualidad de procesos complejos, a saber calidad y equidad de la educación. Finalmente, se incorpora información actualizada acerca de la situación de dichos procesos, tanto en Chile como en el resto de la región, Latinoamérica y el Caribe.

Ahora bien, estamos ciertos que el presente libro no contiene todos los contenidos de la sociología de la educación. Sin embargo, los que se presentan, a nuestro juicio son los principales para comprender la importancia de abordar el proceso de enseñanza y aprendizaje desde la mirada sociológica.

Berta Servat poblete

CAPÍTULO I

EL GRUPO SOCIAL Y SU MANIFESTACIÓN EN EL CONTEXTO ESCOLAR

OBJETIVO

El propósito de esta unidad es complementar los conocimientos que el lector se encuentra adquiriendo o ha adquirido en el pasado, acerca de la agrupación básica de la sociedad –el grupo social–, y reflexione sobre sus características, estado y manifestaciones en la realidad educativa, a nivel internacional, nacional, comunal e institucional.

Mediante el tratamiento del tema, principalmente se incursiona en los siguientes tópicos:

• Naturaleza del grupo social

• participación del sujeto en los grupos de pertenencia

• Funciones y procesos del grupo social

• Tipologías o clasificaciones de grupo social

• Fuentes de grupo social

• Unidades de análisis sobre el grupo social

• grupos sociales que integran los escolares

1.1. EL GRUPO SOCIAL. NATURALEZA, PARTICIPACIÓN DE SUS MIEMBROS, FUNCIONES Y PROCESOS

A. Naturaleza

El ser humano adquiere su máximo desarrollo como tal, mediante la integración adecuada en el ámbito social de pertenencia. por tal entendemos diversos espacios sociales, existiendo una gran cantidad, desde el más concreto y cercano afectivamente –la familia– hasta el más global –la sociedad–.

La forma o modo en que se produce la integración social, es preferentemente a partir de la incorporación del sujeto a grupos sociales manteniendo en estos una participación adecuada. De allí la gran importancia de estas agrupaciones, tanto para el individuo como para el conglomerado social del cual es parte. El contacto entre los seres humanos se constituye en causa necesaria de la existencia del grupo, y la forma como ello se manifiesta depende tanto de hechos intrínsecos a cada individualidad como de variables sociales.

En los grupos, a través de la comunicación interpersonal, se le presentan al sujeto las mayores y mejores oportunidades de captar con su intelecto la realidad en la cual transcurre su vida, educarse en forma dinámica y creadora y satisfacer sus múltiples necesidades.

Sin embargo, es posible que tanto el contenido como el método utilizado por los grupos para lograr sus objetivos pueda ser desfavorable o disfuncional para el proceso de humanización de sus miembros, entendiéndose por tal la formación integral paulatina, transitando por cada una de las etapas del proceso de la vida. De ahí que sea muy relevante el análisis educativo tanto acerca de los grupos humanos consolidados como respecto a los que se encuentran en etapa de formación, ya que este tipo de agrupación guarda estrecha relación con el tipo de hombre y con el tipo de sociedad deseable.

La importancia del grupo social la expresan Herránz y Fernández (2000), al atribuirle a los grupos –más que a los individuos– constituir los elementos básicos del análisis social, debido a que la interacción de las personas se realiza generalmente en el interior de los grupos que forman. Señalan que este es el motivo por el cual muchos sociólogos definen la sociedad como un conjunto de grupos y la sociología como el estudio científico de los grupos sociales.

Referente a este punto, Félix Tezanos expone:

“El grupo social es la realidad más inmediata y central para la sociología. La dimensión social del hombre se proyecta desde su infancia y a lo largo de su vida en el ámbito de un conjunto de grupos de muy diferente índole, desde la familia, el grupo de compañeros de clase, la pandilla de amigos, el grupo de vecinos, el grupo de compañeros de trabajo, etcétera. (…) Todos los grupos son las células o unidades básicas de la sociedad.” (1996, p. 170).

Ahora bien, es necesario establecer lo que entenderemos por grupo social. Empezaremos por señalar que todo fenómeno o hecho social puede definirse en dos planos o niveles. Uno teórico, más general, y otro concreto y más específico. En el primer caso nos encontramos ante una definición de tipo abstracta y en el segundo ante una de tipo operacional. Aplicando al grupo social estos criterios definitorios, se presenta lo siguiente:

Definición abstracta:

El grupo social comprende un conglomerado de individuos, quienes compartiendo intereses se plantean metas, se organizan para lograrlas y desempeñan actividades pertinentes a ello.

Definición operacional:

Los elementos o factores que necesariamente deben encontrarse presentes en una agrupación para que adquiera la categoría de grupo social, son los siguientes:

• Lo compartido. Trátese de valores, creencias, costumbres, o cualquier otro elemento que conlleve intereses comunes entre los miembros, teniendo un referente en una o más de sus necesidades.

• Interacción social. Los individuos se contactan rigiéndose por un cuerpo normativo y sus respectivas sanciones. El contacto no es efímero, sino, por el contrario, tiende a ser estable, dependiendo su duración especialmente de la naturaleza del grupo.

• Conciencia interna de grupo. Consiste en el reconocimiento de los miembros de aquello que comparten, de la interacción que mantienen y de la agrupación que forman, la cual se orienta al logro de objetivos comunes.

• Conciencia externa de grupo. Es un elemento importante para la existencia de un grupo social, aun cuando a diferencia de los anteriores no constituye causa necesaria de ello. Consiste en su reconocimiento e identificación por parte de entidades externas o de sujetos que no pertenecen a él y que suelen encontrarse presentes en algunos círculos o ambientes cercanos o conectados al grupo, condicionando favorablemente su existencia y desarrollo.

En situaciones excepcionales la existencia de conciencia externa representa una amenaza para el grupo. Es el caso de los clandestinos, que generalmente son de naturaleza política o económica.

B. Participación en los grupos sociales

Hasta ahora nos hemos referido a la incorporación y al funcionamiento de las personas en los grupos sociales. Sin embargo, aunque, formalmente, para que un individuo sea considerado miembro solo se requiere que lo integre, para lograr sus propios objetivos y los de la agrupación es deseable que mantenga una actitud activa.

En este momento es necesario incluir el concepto de participación social, concibiéndolo dentro del proceso de toma de decisiones y, por lo tanto, diferenciándolo de la marginalidad social el cual vendría a constituirse en su antónimo.

Para comprenderlo tenemos que incursionar en la naturaleza del ser humano, en la cual se encuentra la tendencia a tomar decisiones en lo que tiene relación con su existencia y con todo lo que ello implica. En la medida en que el sujeto se siente participando realmente en aquello que constituye su contexto o ambiente, se va a sentir protagonizando su propia vida según sus intereses y tendencias y, por lo tanto, perfeccionándose en forma continua. Si por el contrario, solamente ejecuta lo programado por otros, actúa como una pieza más de la gran maquinaria social, tendiendo a marginarse del que aparentemente es su contexto –que lo envuelve y que suele provocarle frustraciones– imposibilitando su perfeccionamiento como ser humano.

El grupo social en el cual efectivamente se desarrolla un proceso educativo entre sus miembros, que facilita y promueve el perfeccionamiento constante de ellos, cumple con la importante función de promover y canalizar la participación real del sujeto en la sociedad, mediante el cumplimiento de una función activa en cuanto a lo que a la toma de decisiones se refiere.

Así, el grupo se constituye para la persona en un canal mediante el que expresa su pensamiento hacia los niveles superiores y, por lo tanto, colabora a que el funcionamiento de la sociedad responda efectivamente al modelo concebido de ella.

Los niveles de satisfacción –para el individuo y para la sociedad–, que se pueden lograr mediante una positiva participación grupal, están absolutamente relacionados entre sí dado que, en la medida en que se produce la gratificante participación activa y creadora de cada uno de sus miembros, la sociedad va a marchar hacia un mayor desarrollo, neutralizando a la vez las posibilidades de quiebre.

Ahora bien, aunque teóricamente sea muy positiva la pertenencia a cualquier tipo de grupo y en cualquier momento de nuestra existencia, hay dos factores que debemos considerar, cuando es posible, a la hora de tomar una decisión en tal sentido. Uno, si los objetivos y actividades del grupo nos benefician, respondiendo a nuestros particulares intereses, aptitudes y desarrollo integral. por ejemplo, pertenecer a un grupo en el que lo común es su adicción a las drogas no me traerá ningún provecho, hacerlo en un grupo folclórico probablemente sí. Otro factor para evaluar –de máxima importancia tanto para el grupo como para sus miembros– se refiere a la actitud que se asume en términos de la participación. Si es adecuada se camina en la dirección correcta. por ejemplo, si mi participación como alumno en el grupo curso se limita exclusivamente a tragarme unas cuantas recetas comunicadas por el profesor durante la clase, es poco lo que puedo aprovechar esta instancia de aprendizaje; si en el grupo de amigos que conformo con Francisco y Matías siempre me corresponde hacer lo que ellos han establecido por mí y para mí, tampoco he avanzado mucho en mi formación; si nunca puedo opinar en el grupo familiar, más que crecer estoy acumulando frustraciones.

Muy por el contrario, cuando se toman decisiones conjuntas con los demás miembros del grupo; cuando se opina libremente; cuando se realizan actividades decididas por todos o por los representantes elegidos, se desarrolla la mente, se orienta positivamente la vida, se potencia el crecimiento propio y de los demás. En definitiva, se apuesta a una sociedad futura mejor participando socialmente en forma dinámica y no como un actor de secundaria importancia.

De allí que el grupo social en el cual exista una efectiva participación de todos los miembros probablemente se va a constituir en una potente fuente de formación personal y grupal. Al mismo tiempo, representa un canal mediante el cual se pueden comunicar ideas, necesidades e intereses entre los individuos que lo integran y hacia los niveles jerárquicos superiores, promoviendo, por lo tanto, las orientaciones necesarias para que el funcionamiento de los grupos y de la comunidad corresponda al ideario societal, obteniéndose la constante satisfacción de sus necesidades prioritarias y de los individuos que la integran.

En cuanto a los efectos que tiene la participación tanto en el grupo como en sus miembros, coincidimos con Francisco López cuando refiriéndose a la presencia de esta en una organización laboral, señala:

“Las organizaciones son depositarias de un enorme potencial distribuido entre sus elementos componentes, de cuya materialización depende su nivel de éxito; y es, precisamente, a través de una participación adecuadamente gestionada que es posible liberar en el personal cuotas adicionales de motivación, capacidad y competencia”. (1994, p. 134).

Luego, constituye un derecho y a la vez un deber social el participar y hacerlo en forma transparente, abierta y creadora, manteniendo estas actitudes y comportamientos tanto al ingresar al grupo como durante la permanencia en él. Si se carece de ello, poco se aprovecha la gran ventana a la vida que el grupo social ofrece.

Ahora bien, ¿pero qué estamos entendiendo por participación? En un intento de aclarar el concepto, la definiremos como sigue:

Participación consiste en un acto de intervención en los procesos de toma de decisiones por parte de quien integra un grupo –intervención voluntaria, racional, y pertinente–, mediante lo cual se manifiesta la sociabilidad de cara al logro de objetivos, tanto propios como de la unidad social de la cual se forma parte.

En cuanto al proceso de toma de decisiones, Tannenbaum, Weschler y Massarik señalan:

“La toma de decisiones implica una elección o selección consciente de una alternativa de conducta entre dos o más alternativas de conducta. El proceso de toma de decisiones comprende tres etapas. primero, una persona debe tomar conocimiento de todas las alternativas posibles de conducta que sean pertinentes para la decisión final. Segundo, debe definir cada una de estas alternativas, una definición que implica determinar todas las posibles consecuencias relacionadas con cada alternativa en consideración. Tercero, el individuo debe efectuar una elección entre las alternativas, esto es, tomar una decisión”. (1961, p. 117).

Ahora bien, aun cuando constituya un acto esencialmente humano, la participación no siempre se manifiesta en un nivel adecuado. De hecho cuesta participar, sea porque implica un esfuerzo mental que no siempre se está dispuesto a realizar, sea por temor a exponerse, sea por otros motivos. De ahí, que la efectiva participación de los individuos en los grupos no constituya una realidad permanente ni universal. para que se concrete en acciones, es necesaria la existencia de una actitud especialmente favorable a este acto.

Es estrecha la vinculación de la acción participativa con la cultura de la organización –por ejemplo, la escuela– y con la sociedad global. De hecho la participación, se encuentra muy influenciada por el contacto con otros. Sin embargo, es necesario tener presente que existen factores genéticos que influyen en la inclinación a participar. En efecto, a partir de la niñez las personas manifiestan diferentes actitudes al respecto, dando opiniones, dirigiendo actividades, etc. Esto se puede apreciar desde el jardín infantil, donde los pequeños ya suelen manifestarse como líderes o, por el contrario, como seguidores.

Sin embargo, durante el transcurso de la vida algunas características de la personalidad pueden sufrir modificaciones. De ahí que en un contexto social en el que se favorezca la participación de las personas en los procesos de toma de decisiones, los de carácter más retraído tienen oportunidades para llegar a asumir papeles protagónicos. por el contrario, en un ambiente autoritario los individuos no solo ven obstaculizadas sus naturales tendencias a participar, sino que además pueden socializarse en valores y costumbres no participativos. Es ello especialmente delicado en los centros escolares, ya que los menores y los adolescentes que han estado afectos a ese tipo de educación una vez adultos tienden a repetir y reforzar los comportamientos autoritarios de sus mayores, debido a que las actitudes de estos fueron inconscientemente aprendidas.

Ahora bien, es necesario considerar que la participación en asuntos relevantes para el grupo le otorga gran importancia al acto participativo y valor social al individuo, como también se debe tener presente que no todo acto o acción es participación, aun cuando se tilde de tal. A propósito georgy Szëll señala:

“Existe el peligro de la falsa participación a través del control de la participación, que excluye del proceso de participación las decisiones reales y más transcendentes de la organización. Esto puede llevar a una frustración, a una desmotivación y puede acabar con la esencia de la participación democrática”. (1997, p. 14).

Además de una acción social, el acto de participar implica un hecho psicológico al comprometer individualmente al sujeto, de allí que lo definamos como un proceso psicosociológico. Al respecto, Davis y Newstrom señalan:

“La participación es el involucramiento psicológico de las personas en situaciones de trabajo en equipo que las estimulan a contribuir a la obtención de las metas del equipo y a compartir las responsabilidades de estas”. (1993, p. 266).

Siguiendo con este planteamiento tenemos que Tannenbaum, Weschler y Massar (1971) consideran que las principales condiciones psicológicas para la participación son dos: una, que el subordinado sea capaz de comprometerse psicológicamente en las actividades participativas –lo que implica el no estar sujeto a bloqueos, ser suficientemente inteligente y realista y poder comunicarse–; dos, que apoye la acción participativa teniendo clara conciencia de que esta representa una actividad que le corresponde hacer, por lo tanto, deberá otorgarle importancia para su vida personal y sentir que realiza una contribución.

Centrando el análisis de la participación en la organización educativa. En primer lugar es preciso tener presente que el centro escolar se encuentra integrado por actores que desempeñan diferentes y diversos roles, encontrándonos ante una situación social en la cual las relaciones personales pueden darse y suelen darse de diferentes formas.

Así es como, en el proceso de toma de decisiones dentro de la escuela, los individuos que la integran tradicionalmente se han subdividido en dos categorías. Una, formada por quienes deciden qué se debe hacer, como también el cómo y el cuándo. Otra, en la que se ubican quienes asumen permanentemente la posición de seguidores o acatadores de lo establecido por los primeros. Quienes toman las decisiones suelen conformar una minoría –reduciéndose, a veces, solo a una persona–. También, en muchas ocasiones, estos, más que decidir, solo cumplen la función de nexo o de mero ejecutor de decisiones que son tomadas en instancias externas a la institución. por consiguiente, los seguidores representan la inmensa mayoría en los establecimientos educativos –cualquiera sea su modalidad administrativa y nivel de enseñanza–, no presentándose la participación social en el nivel requerido.

La dependencia excesiva de los miembros del grupo hacia quien lo dirige no facilita el crecimiento personal ni, por consiguiente, el desarrollo del sujeto. Ello por muchos motivos, que se podrían resumir en la insatisfacción de la necesidad de participar, la cual derivada de su propia naturaleza humana, se encuentra presente en todo individuo, aun cuando no esté permanentemente consciente de ello.

Frecuentemente los profesores se encuentran marginados de los procesos de toma de decisiones relevantes que se realizan en los centros escolares en que trabajan. No solo de aquellos de naturaleza administrativa y financiera sino también de los vinculados a temas pedagógicos, materia en las que son especialistas.

En cuanto al alumnado, la situación al respecto tiende a ser bastante peor. Al interior del grupo escuela integran grupos más pequeños –curso– y otros aún más chicos –grupos de amigos, grupos de compañeros de estudio–. En estas últimas instancias se manifiesta más la participación de los alumnos, aun cuando no se puede generalizar, dependiendo bastante del tipo de personalidad, del grado en que han internalizado valores y comportamientos participativos, de las facilidades que encuentran en la organización escolar para que se manifiesten dichos elementos culturales, de la formación recibida en la familia, etc.

Relacionando este tema con el logro de los objetivos del centro escolar, existe consenso entre los especialistas en educación en cuanto a reconocer que la mejora de los niveles de calidad y de equidad educativa, necesariamente, pasa por el implemento de medidas que posibiliten y, más aun, promuevan la participación pertinente y efectiva de los actores sociales involucrados directa o indirectamente en el proceso educativo –especialmente profesores y alumnos–.

Al respecto, Marchesi y Martín refiriéndose a la participación de los profesores señalan:

“Los sistemas de participación y control social de los centros docentes, junto con la mayor eficiencia en su organización y gestión, forman parte de los factores más estrechamente vinculados a la calidad de la enseñanza”. (1998, p. 29).

De ahí la importancia de comprometer en acciones directas a los docentes, cuyas capacidades profesionales les facilita la reflexión analítica de la realidad y la consecuente creación de estrategias de cambio, pudiendo aportar más y asumir mayores responsabilidades que otros actores de la escuela. En el seno de una organización educativa la manifestación del espíritu y del intelecto de quienes tienen bastante que decir sobre los procesos de formación y de instrucción de los alumnos, va a condicionar la motivación, la comunicación y el clima laboral del establecimiento y, por lo tanto, la satisfacción simultánea de las necesidades del personal y de la organización.

Ahora bien, la participación directa no necesariamente debe ser masiva ni extensiva a todas las instancias y espacios sociales. Mediante la acción de delegar poder es perfectamente válido que en ocasiones solo unos pocos sujetos representen al resto, como también en otras oportunidades sería deseable la presencia directa y personal de cada individuo. Al respecto resulta muy actual lo expuesto en el documento Tendencias y desafíos de la descentralización curricular en América Latina. OREALC, donde se señala:

“La cuestión de la participación: Quién hace qué. En un modelo de diseño descentralizado y colaborativo del plan y programa de estudio, la participación debe ser entendida como la conjunción de los actores y agentes involucrados en las tareas de la educación nacional, dentro de un proceso de interlocución destinado a articular intereses diferenciados y corporativos sobre los fines y contenidos de la enseñanza. Este concepto presupone que los espacios de participación son lugares en que los actores involucrados intercambian información, dialogan, discuten y expresan sus puntos de vista sin ánimo de colectivizar las funciones de gestión y de toma de decisiones que, por efectos de la racionalidad administrativa, corresponden a determinados agentes. Como acertadamente lo señala un autor, (Mayordomo, 1993, p. 21) los órganos de participación no pueden reemplazar las funciones propias de la dirección, o de la coordinación y ejecución técnica de los trabajos pedagógicos; y no han de intentar sobrepasar o falsear su cometido cuando tengan carácter consultivo, tratando de sustituir funciones de la administración o de traer a ellos las funciones o el estilo de otros foros de discusión política”. (1993, p. 87).

De lo expuesto se desprende la urgente necesidad de incorporar a la vida escolar un tipo de gestión que promueva y facilite la acción participativa de sus miembros, de tal forma de apoyar los procesos educativos que se llevan a cabo. De esta manera se puede colaborar para superar los problemas de calidad y equidad de la educación.

Afortunadamente, en sociedades contemporáneas se ha ido tomando conciencia del déficit en la participación de quienes desempeñan cargos profesionales en las escuelas. En algunos países esto ha derivado en la promulgación de cuerpos legales orientados no solo a permitir, sino que también a promover y a facilitar el aumento de participación interna como también y, muy ligado a ello, la autonomía en el desarrollo de las actividades de los individuos, de los grupos y de las instituciones. Respecto a lo último, es muy vulnerable la situación de establecimientos escolares que forman parte de una organización mayor –caso de colegios administrados por corporaciones estatales o particulares– dado que la falta de participación es concomitante con la carencia de autonomía profesional de los docentes y demás miembros de la institución, siendo extensiva esta situación en muchas ocasiones a quienes ejecutan cargos directivos en las organizaciones educativas.

Es muy necesaria la práctica participativa de los adultos debido a que, por constituirse en modelos, es formadora por excelencia, ejerciendo las actitudes de los docentes un efecto multiplicador en sus alumnos. Como señala Rogelio Medina, (1989), la apatía generalizada expresa el fracaso del sistema escolar en involucrar a los miembros de una sociedad en él; lo que es síntoma, a la vez que causa, de debilidad y extrañamiento del propio sistema.

Sin embargo, aun cuando es urgente, no constituye una meta a corto plazo el aumento significativo de la participación del profesorado y del alumnado en los centros escolares, debido a que ello se vincula con muchos e importantes factores. Entre otros: el gran número de sujetos que deberían modificar sus actitudes; que los acontecimientos de la escuela son reflejo de lo que se manifiesta en la sociedad; las dificultades implícitas en el proceso de cambio de valores y pautas de comportamiento. De allí que se requiera de un relevo generacional para contar con actores mejor dispuestos. En función de esto, es preciso trabajar eficazmente con quienes se encuentran en la etapa de formación: el alumnado de los centros escolares de nivel prebásico, básico y secundario.

Una forma de materializar el principio de participación en el centro escolar es a través del continuo trabajo en equipo. Así, la tarea individual deriva en un proyecto compartido, facilitándose simultáneamente el logro de los objetivos organizativos e individuales. De esta manera se dan pasos significativos de cara a la mantención de un ambiente organizacional adecuado, en el cual se concreten los principios de solidaridad y cooperación, la identidad corporativa del personal, del alumnado y de sus familias y su compromiso con el proyecto Educativo Institucional.

Ahora bien, para que la participación en una organización no solo sea un contenido del discurso, debe asumir ciertas características. A juicio de Samuel gento los requisitos para que se produzca una auténtica participación son:

“Que el grupo esté formado por individuos que tienen intereses comunes (lo que supone una intervención de los miembros en su propia composición); que tales individuos estén dispuestos a lograr conjuntamente unos determinados objetivos; que la consecución de tales objetivos se integre en un proyecto común; que la actitud de los individuos comprometidos en tal proyecto común asuma los principios de respeto, tolerancia, pluralismo ideológico y libre expresión de ideas (este clima actitudinal se define, a veces, como cultura participativa); que se produzca un reparto de tareas para lograr tales objetivos (una vez repartidas, serán los responsables de las mismas quienes las realicen); que las decisiones se lleven a cabo con la colaboración de todos los miembros del grupo; que exista un marco de gratificación individualizada que recompense los esfuerzos individuales y que permita una estructuración espontánea y solidaria del grupo”. (1994, pp. 71-72).

Citando a otros autores, gento (1994) agrega que la participación debe guardar proporción con el grado de responsabilidad, por lo que es conveniente que el nivel de intervención que se otorgue sea en proporción adecuada a la disposición para asumir responsabilidades. En cuanto a los niveles de participación, en orden de menor a mayor son los siguientes: información, consulta, elaboración de propuestas, delegación, codecisión, cogestión, –la participación de los implicados se produce en la toma de decisiones y en la puesta en práctica de las mismas– y autogestión en que la decisión corresponde a quienes han de ponerla en práctica, por cuyo efecto actúan con total autonomía.

Para concluir, es necesario señalar que la participación debe realizarse de acuerdo al rol que desempeña cada miembro del grupo. Es decir, participar en las instancias y en los asuntos en los cuales se puede realizar una aportación efectiva. De otro modo, la participación puede generar más problemas que beneficios, con lo cual se va desvalorizando en el grupo.

De esta forma todos los actores institucionales pueden colaborar para revertir la situación actual de falta de eficacia del centro escolar, por una en la que la escuela, en particular, y el sistema de educación, en general, se constituyan en punta de lanza del despegue de los países hacia el desarrollo integral, tan esperado en un mundo donde la globalización es ya una realidad, con todos los desafíos que ello implica.

C. Funciones y procesos del grupo social

Este tipo de agrupación cumple funciones simultáneas y distintas. Unas tienen como referente a cada integrante –funciones individuales– y, otras, a la sociedad de la cual la unidad grupal es parte –funciones societales.

Funciones individuales

Se vinculan con la satisfacción de necesidades de quienes integran el grupo. Se pueden clasificar como sigue:

• Funciones individuales “específicas”

Son las que guardan directa relación con la índole del grupo. por ejemplo, los alumnos de una facultad de educación –como tales– integran un grupo social educativo procurando, mediante el actuar en esta instancia, satisfacer necesidades referidas a la adquisición de conocimientos, desarrollo de habilidades y formación personal pertinente a una capacitación profesional que les permita en el futuro insertarse en el mundo del trabajo.

• Funciones individuales de tipo “social”

Debido a su naturaleza humana, el individuo permanentemente requiere relacionarse con otras personas, motivado por la gratificación que le proporciona el contacto mismo. Como ejemplo se encuentra el interés de un alumno de relacionarse con sus compañeros de clase –en el recreo o durante el desarrollo de actividades extra curriculares– sin que exista un motivo vinculado al aprendizaje de materias u otros aspectos educativos. Solamente es llevado por su sociabilidad o necesidad de establecer vínculos más personales, menos formales, con otras personas.

Funciones societales

Además de satisfacer necesidades de cada uno de sus miembros, el grupo social cumple importantes funciones referidas a la sociedad de la cual es parte, potenciando la mantención y el desarrollo de esta. Las siguientes son de este tipo:

• Funciones societales “específicas”

Tienen su referente en la división del trabajo que se produce al interior de la sociedad, lo cual ocurre como medio de ampliar las posibilidades de satisfacción de las necesidades del Sistema Social.

La división del trabajo afecta a las personas individualmente, pero, especialmente involucra a los grupos sociales que estas integran. Así es como a cada tipo de grupo la sociedad le asigna una labor específica, correspondiente a un tipo de necesidad a ser satisfecha por la comunidad. De allí la existencia de grupos de naturaleza educativa, económica, religiosa, política, etc.

El fruto o producto de las actividades de cada grupo lo aprovechan no solo sus propios miembros, sino también el resto de la población –sea que desempeñen actividades de similar naturaleza o no.

• Funciones societales de tipo “cultural”

Cada sociedad se identifica por la cultura que le es propia, la cual es compartida por sus miembros. Durante toda su vida los sujetos van realizando un proceso de aprendizaje social –educación e internalización de la cultura de su medio–, como también es altamente deseable que vayan generando las innovaciones culturales requeridas por los nuevos tiempos. Es respecto a dicho proceso de aprendizaje social que a los grupos les corresponde cumplir una importantísima función, tanto en el plano de la transmisión cultural de una generación a otra, como en el plano de la innovación cultural que permite que se generen los cambios que facilitan mejorar el nivel de vida. Así, a través de los grupos la sociedad asegura su propia permanencia en el tiempo.

Procesos en el grupo social

De cara a cumplir adecuadamente con las funciones asignadas por la sociedad, en el grupo social se efectúan diversos procesos. Estos se realizan en formasimultánea siendo, esencialmente, de cuatro tipos, a saber:

• Proceso de elaboración

Consiste en la realización de actividades de los actores internos o miembros del grupo, de cara al logro de las metas establecidas o resultados. El éxito del grupo se medirá por el nivel de logro de los objetivos. Ejemplo, considerando un colegio como grupo social, el proceso de elaboración fundamentalmente se encuentra orientado al logro de metas educativas en el alumnado, es decir: adquisición de conocimientos, desarrollo de destrezas, socialización en valores y pautas de comportamiento.

• Proceso de uniformización

Las diferencias iniciales existentes entre los individuos que forman un grupo, tienden a irse minimizando en la medida que se realizan las actividades propias de la unidad. Hoy por hoy, incluso en los grupos numerosos, la tendencia es que el trabajo no sea de corte individual lo cual, evidentemente, favorece que las personas se vayan conociendo cada vez más y de esa forma vayan compartiendo ideas, creencias, conocimientos, etc. Así es como, a través de la interacción continuada, paulatinamente, se va produciendo mayor homogeneización entre los miembros del grupo. Ejemplo: En el centro escolar se forma un equipo de trabajo multidisciplinario integrado por cuatro profesores. Antes de ello, por pertenecer a distintos departamentos la frecuencia con que interactuaban era escasa. Al iniciarse las actividades los contactos se reducen casi exclusivamente a asuntos pertinentes a las tareas a realizar. Sin embargo, en la medida en que van interactuando se va creando un ambiente favorable a la comunicación, lo cual deriva en compartir conocimientos técnicos y, también, elementos culturales.

• Proceso de adaptación

Comienza en el grupo en el momento en que se inician las actividades. La adaptación se produce simultáneamente en dos niveles. por una parte, la adaptación interna, referida al proceso de ajuste paulatino que se va generando entre los miembros, conjuntamente con el logro de mayor identidad pertinente a la unidad que integran. por otra parte, también se va realizando una adaptación externa, la cual se refiere a la que se genera en el grupo con el contexto en el cual funciona.

• Proceso de diferenciación

Concomitante a la uniformización entre los miembros del grupo, se va produciendo el fenómeno inverso pertinente a la posición que estos asumen respecto a quienes integran otros grupos sociales en los que el individuo participa, pero con menor frecuencia, o respecto a miembros de grupos a los que no pertenece. Esto se debe –entre otros factores– a la disminución o a la pérdida de contacto del sujeto con estas otras personas lo cual va produciendo una progresiva diferenciación con ellas. Ejemplo es el caso de un estudiante universitario que cada vez frecuenta menos a sus ex compañeros de colegio, disminuyéndose lo compartido, ya que el tiempo dedicado a la interacción con pares lo dedica casi exclusivamente a sus nuevos amigos o compañeros de universidad.

1.2. TIPOLOGÍAS, FUENTES Y UNIDADES DE ANÁLISIS DEL GRUPO SOCIAL

A. Tipologías

En primer lugar, es necesario señalar que en el contexto de este libro el término tipología se considerará sinónimo de clasificación.

Es también preciso establecer que las clasificaciones que a continuación se presentan no agotan la gama de posibilidades que al respecto se pueden dar en la realidad social. Solo se han considerado aquellos criterios clasificatorios de grupo social que universalmente suelen ser más trabajados.

– El primer criterio de clasificación se refiere a las características del contacto que se establece entre los miembros del grupo. partiendo de ello, el contacto mismo puede constituir una relación primaria o una relación secundaria, derivando respectivamente en la presencia de dos tipos de grupo social, el grupo primario y el grupo secundario. Ejemplo del primer tipo de grupo lo constituye la familia, y del segundo, el centro escolar.

Charles Horton Cooley en el año 1909 introdujo el término grupo primario, fundamentándolo en el hecho de que estos grupos constituyen para el individuo sus primeras agencias de socialización, condicionando su yo social.

Según Light, Keller y Calhoun (1991), es en los grupos primarios donde principalmente se refuerzan las normas aprendidas y son primarios también por satisfacer necesidades tan importantes como las emocionales y las psíquicas, proporcionando afecto y seguridad a sus miembros.

En lo pertinente al tipo de relación que se establece entre los miembros, las características de cada uno de estos grupos son opuestas. Teóricamente se pueden concebir como los polos de un continuo imaginario, o tipos ideales. Ahora bien, es necesario establecer que en la realidad social las características de relación no se presentan en forma tan pura como en la teoría se establecen, sino solo en forma relativa. para identificar a un grupo como primario o secundario se tiene en cuenta la tendencia o mayor presencia de un factor u otro.

Dichas características son las que siguen:

• Contacto de larga duración, versus de corta duración. La relación primaria tiende a ser más permanente, mientras la relación secundaria tiende a ser más transitoria.

• Espontaneidad versus reglamentación en la comunicación entre los integrantes del grupo. La relación primaria generalmente se realiza sin previa programación en cuanto al momento de ocurrencia del hecho, al lugar o espacio físico en que se desarrollan las actividades, al objetivo y al contenido de las comunicaciones que se efectúan. Lo contrario acontece con la relación secundaria, la cual generalmente obedece a una planificación o previo acuerdo entre las personas que interactúan, en lo que se refiere a los factores mencionados.

• Afectividad versus neutralidad afectiva entre los miembros del grupo. La relación primaria se encuentra impregnada de emociones o “sentimientos” –sean negativos o positivos–. En este escenario, las personas se vinculan no solo como medio para lograr algún objetivo o propósito debido al rol que desempeñan al interior del grupo. El contacto mismo adquiere importancia para los miembros debido a que se encuentra cargado de emociones. Nunca se presenta la indiferencia entre las partes. por el contrario, la relación secundaria es afectivamente neutra, basándose solo en la función específica que cada individuo desempeña, sin encontrarse impregnada de emociones entre los sujetos de la acción.

Es importante señalar que una característica asociada al tipo de relación que se establece entre las personas y, por ende, al tipo de grupo social, es la cantidad de miembros. Ello significa que en la medida en que sea más pequeño, las probabilidades de que la relación sea más larga, informal y afectiva es mayor que si el grupo se encuentra integrado por más sujetos.

– Un segundo criterio clasificatorio es la índole de lo compartido. Como lo señalábamos anteriormente, para que un grupo social tenga la propiedad de tal, sus miembros deben compartir algún interés que motive la relación que se establece entre ellos. Ahora bien, según cuál sea la naturaleza de lo compartido, los grupos adquieren la identificación que los diferencia en el ámbito social. A continuación se presentan tipos de grupos sociales, según el criterio señalado.

• Grupos educacionales. Ejemplo, la pontificia Universidad Católica de Chile.

• Grupos familiares. Ejemplo, la familia pérez Labarca.

• Grupos económicos. Ejemplo, el Banco Santander.

• Grupos políticos. Ejemplo, el partido Social Demócrata.

• Grupos religiosos. Ejemplo, la Iglesia Evangélica.

• Grupos deportivos. Ejemplo, el Club Deportivo Real Madrid.

• Grupo social. Ejemplo, la Junta de Vecinos Nº 3 de la Comuna de La Reina.

La existencia y funcionalidad de estos tipos de grupos u otros, depende de sus particulares necesidades y características.

– Un tercer criterio aplicable para clasificar grupos sociales, lo constituye el tamaño o número de personas que lo integran.

• Grupo grande. Ejemplo, en un colegio un curso de quinto año de básica, el cual se encuentra integrado por 50 alumnos.

• Grupo mediano. Ejemplo, una empresa que tiene una plantilla de personal estimada en 50 trabajadores.

• Grupo pequeño. Ejemplo, un instituto profesional cuyo alumnado total alcanza la cifra de 50 personas.

Como se puede apreciar en los ejemplos, la cantidad de personas no constituye causa suficiente para clasificar los grupos según tamaño. El dato cuantitativo debe cruzarse, necesariamente, con la índole o naturaleza del grupo.

– La duración o la cantidad de tiempo de permanencia de un grupo social, es también un criterio que permite establecer diferencias entre estas unidades. De acuerdo a este referente, encontramos los siguientes tipos de grupos.

• Grupos permanentes. Ejemplo, la Universidad de Buenos Aires.

• Grupos temporales o transitorios. Ejemplo, un grupo curso en un establecimiento educacional que se inicia en primero de educación básica y termina en cuarto de enseñanza media, en que la mayor parte de los alumnos han sido compañeros durante todo el período.

• Grupos efímeros. Un curso en una universidad, el cual tiene la categoría de facultativo u opcional y sus miembros solo lo comparten por un período corto de tiempo, no más de cinco meses.

– El grado de apertura del grupo respecto a su ambiente externo, constituye también un criterio clasificatorio. A partir de ello, podemos encontrar los siguientes tipos de grupos sociales:

• Grupos abiertos. Son aquellos en que sus miembros mantienen una actitud de amplia apertura hacia el medio ambiente externo que comprende su hábitat directo. Ello se concreta en actitudes y comportamientos –individuales y grupales– que denotan la existencia de interés respecto a los hechos que acontecen en el medio ambiente externo, entre otros, a la generación y funcionamiento de diferentes agrupaciones. Estos grupos poseen potencial de cambio, tanto a nivel organizacional como individual. Ejemplo es un colegio que se encuentra permanentemente contactado con otros centros escolares y agrupaciones sociales de la comunidad de barrio en que funciona. Además, su proyecto Educativo Institucional establece facilitadores para la incorporación de nuevos actores alumnos, profesores y otros.

• Grupos cerrados. Son aquellos grupos que privilegian mantener un estado de aislamiento respecto al medio externo. A diferencia de los anteriores, esta característica es concomitante con una menor posibilidad de evolución, especialmente en los aspectos culturales que les son propios. Ejemplo, un grupo de estudio universitario, establecido en el primer año de la carrera y que permanece invariable hasta el momento en que los alumnos egresan de la universidad, sin que sus miembros hayan mantenido contactos significativos con compañeros de curso que integran otros grupos de estudio.

Una diferencia importante entre grupo abierto y grupo cerrado se vincula a las oportunidades de ingreso de nuevos miembros, siendo abierto el que ofrece oportunidades de acceso y cerrado el que no las otorga.

– Un criterio clasificatorio de grupo social, que es diferente a los presentados, porque depende de la particular postura de un sujeto, está constituido por la posición del individuo relativa a los grupos existentes en su ámbito societal –sociedad, comunidad–. Desde este punto de vista, podemos identificar los siguientes tipos de grupos social:

• In group. para un sujeto es el grupo al cual pertenece. Ejemplo, la Facultad de Educación de una universidad para un alumno que se encuentra estudiando pedagogía en esa casa de estudio.

• Out group. Es aquel grupo social al cual el individuo no pertenece, pero es identificado por este como una agrupación existente. Ejemplo, la Universidad Complutense de Madrid para un alumno de la Universidad de Barcelona. En cuanto a este segundo tipo de grupo, puede ser muy variada tanto la relación que puede mantener el sujeto con él, como su actitud al respecto. De ello se deriva una nueva clasificación, a saber:

** Out group de referencia. Es aquel grupo respecto al cual el individuo mantiene una actitud de observación basada en su interés por enterarse de las actividades que acontecen en su interior. A pesar de no pertenecer a él le interesa lo que allí ocurra y su acción se va a ver influenciada, de alguna manera, por lo que provenga de ese contexto. Ejemplo, un curso de Sociología de la Educación dictado en un módulo diferente al curso de similar contenido que el alumno integra. para él, resulta interesante, respecto al primero, enterarse de las actividades académicas, criterios de evaluación del profesor, estándares de rendimiento, etc.

Existen grupos de referencia positivos y negativos. En el primer caso lo que es observado por el individuo puede constituirse en una orientación para su accionar en conformidad a lo percibido, mientras que en el segundo caso, puede generar en la persona un comportamiento radicalmente opuesto.

Para Robert K. Merton (1964) los grupos de referencia son de dos tipos:

• Normativos, los que fijan y mantienen normas para el individuo.

• Comparativos, aquellos que le proporcionan al sujeto una estructura de comparación en relación a la cual se valora a sí mismo y a los demás.

** Out group de no referencia. Es aquel tipo de grupo cuya existencia es conocida por el individuo, pero respecto al cual no mantiene una actitud de observación en cuanto a su funcionamiento. Ejemplo: para un académico de la Universidad de Sao paulo, podría ser un grupo de no referencia la Universidad Autónoma de Madrid.

Ahora bien, continuando con el análisis de los grupos sociales, es interesante la postura de Robert K. Merton, cuando establece que a partir de las actitudes de los individuos hacia sus out group y de las actitudes de quienes conforman estas agrupaciones, respecto al sujeto, este puede llegar a ocupar alguna de las siguientes posiciones.

1. Si un individuo aspira a ingresar al grupo y este lo considera admisible se constituye en candidato de ingreso. Si por el contrario, el grupo lo considera no admisible ocupa la posición de individuo marginal.

2. Si una persona es indiferente a su posible afiliación en un grupo, pero para esta unidad es admisible, se convierte en miembro potencial y si por el contrario, para el grupo es no admisible, ante similar actitud del sujeto, ocupa la posición de no-miembro independiente.

3. Si un sujeto tiene motivos para no ingresar a un grupo y sin embargo este lo considera admisible, estamos frente a un no miembro autónomo. Si el grupo no lo considera admisible, se constituye en un no miembro antagónico.

B. Fuentes de grupo social

El grupo social generalmente se forma a partir de la existencia de otras agrupaciones humanas, tengan o no la categoría de grupo.