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"En 2019 vio la luz Itzuliz usu begiak, el último hito en el catálogo ensayístico de Lertxundi hasta el momento. El autor volvía en él su mirada hacia la dialéctica permanente entre creación y traducción, no con el prop sito de ofrecer un tratado teórico en torno a la traducción, sino de poner de relieve la importancia de esta en el sistema literario: «No me ha guiado ningún propósito de exhaustividad o inflexibilidad, ni afán prescriptivo alguno. Es un ensayo literario, es decir, he tratado de que sea un texto abierto y sugerente, escrito desde mi experiencia personal». De dicha obra provienen los textos que conforman este libro, cuyo propósito es el de ofrecer a la comunidad lectora una cuidada selección de las teselas que conformaban el mosaico original en euskera. Tal propósito está en perfecta armonía con la decidida y acreditada voluntad de Lertxundi de contribuir al diálogo y encuentro entre lenguas y culturas, y ese es, precisamente, el criterio que ha guiado la selección de los textos. Imagen: Cubierta: "
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Seitenzahl: 155
Veröffentlichungsjahr: 2022
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SOMBRAS EN EL ESPEJO
Bitartean ibillico dira becatutic becatura amilduaz;
oraiñ pensamentu batean, gueroseago itz loyak gozotoro aditzean:
oraiñ escuca, edo queñada batean, guero musu edo laztanetan: oraiñ ipui ciquiñac contatzen, guero dantzan, edo dantza ondoan alberdanian.
J.B. Agirre
La versión original en euskera de los textos aquí recogidos fue editada en 2019 por ALBERDANIA en el libro titulado Itzuliz usu begiak.
Este libro ha recibido una ayuda a la edición del Departamento de Cultura
y Política Lingüística del Gobierno Vasco.
1ª edición: febrero de 2022.
© 2022,Anjel Lertxundi
© De la traducción: 2022,Jorge Giménez Bech
© De la presente edición: 2022, ALBERDANIA, SL
Istillaga, 2, behea C - 20304 Irun
Tel.: + 34 943632814
www.alberdania.net
Portada: diseño de Junkal Motxaile, sobre el cuadro de Kazimir MalévichComposición suprematista (1916).
Impreso en Ulzama (Huarte, Navarra)
ISBN digital: 978-84-9868-712-5
ISBN papel: 978-84-9868-711-8
Depósito legal: D. 101/2022
V
SOMBRAS EN EL ESPEJO
ANJEL LERTXUNDI
TRADUCCIÓNJorge Giménez Bech
ALBERDANIA
ensayo
A Mañen
NOTA DEL EDITOR
La trayectoria ensayística de Anjel Lertxundi se asienta sobre el análisis crítico de la realidad que habita como ser humano y de su experiencia artística en tanto que escritor. El Premio Nacional de ensayo que en 2010 mereció su celebrado Vida y otras dudas (versión en castellano de Eskarmentuaren paperak) supuso un reconocimiento público de la ejecutoria de Lertxundi en este ámbito, reconocimiento que venía a corroborar la excelente acogida que la comunidad lectora y la crítica vienen deparando a su obra.
En 2019 vio la luz Itzuliz usu begiak, el último hito en el catálogo ensayístico de Lertxundi hasta el momento de entregar estos textos a la imprenta. El autor volvía en él su mirada hacia la dialéctica permanente entre creación y traducción. Ofrecía en sus páginas un extenso mosaico de reflexiones sobre el hecho literario desde su punto de vista de creador en euskera, una lengua en construcción (como todas, ciertamente, pero tal vez en mayor medida, como consecuencia de su peripecia histórica).
De dicha obra provienen los textos que se han traducido para este libro, cuyo propósito editorial no es otro que ofrecer a la comunidad lectora que no tiene acceso al original en euskera una cuidada selección de las teselas que conformaban la obra original. Tal propósito está en perfecta armonía con la decidida y acreditada voluntad que siempre ha movido al autor a tender puentes de diálogo y encuentro entre lenguas y culturas, y ese es, precisamente, el criterio que ha guiado la selección de textos para este libro.
Se ha mantenido, sin adaptación alguna, la introducción de la obra primigenia, dado que informa en profundidad acerca del punto de partida y concepción de la obra, y es perfectamente válida, en consecuencia, para la presente selección.
INTRODUCCIÓN
Cuando Ibon Sarasola publicó Bitakora kaiera [Cuaderno de bitácora], estas páginas no eran sino uno más de mis proyectos. Muy probablemente no lo hubiera llevado a término, engullido por el mismo destino que corren tantas y tantas ideas que en un momento determinado cruzan nuestra mente, de no ser porque el libro de Sarasola me animó a agrupar mis apuntes dispersos. Disponía asimismo del material básico que podía configurar la osamenta de un libro: el mismo año de la edición de Bitakora kaiera, aunque unos meses antes, había pronunciado una conferencia en el Forum del euskaltegi Bilbo Zaharra de Bilbao acerca de la traducción. Dos años después, di otra conferencia sobre el mismo tema en la biblioteca de la Diputación Foral de Vizcaya. Recuperé algunos textos previos siempre en torno a la misma cuestión, escritos en su mayoría para el diario Berria. Al mismo tiempo, cada vez con mayor disciplina, comencé a escribir nuevos textos acerca de la importancia que la traducción reviste para el euskera. Son estos últimos los que componen, de largo, la mayor parte del presente trabajo.
El libro que llega hoy a sus manos no es un tratado teórico en torno a la traducción, sino que persigue, más bien, el objetivo de poner de relieve la importancia de la traducción en el sistema literario. Me han acompañado en el viaje las obras de mayor calado traducidas al euskera en estos últimos treinta años, y algunas de relevancia algo menor, y deposito en las páginas de este libro mis reflexiones acerca de los beneficios que unas y otras aportan al sistema literario vasco. No me ha guiado ningún propósito de exhaustividad o inflexibilidad, ni afán prescriptivo alguno: Itzuliz usu begiak1 es un ensayo literario, es decir, he tratado de que sea un texto abierto y sugerente, escrito desde mi experiencia personal.
Los tres pilares fundamentales de un sistema literario son la creación, la traducción y la lectura, y si uno de ellos queda corto, cojeará todo el sistema. Sin traducción, el lector –incluso si es escritor– dispondrá únicamente de la literatura creada en su propia lengua. Sin traducción, sería otra la lengua, no el euskera, que nos acompañara en nuestro viaje a lo largo y ancho de la literatura universal. Sin traducción, accederíamos en otra lengua a los textos y referencias históricas de esa literatura universal, y en otra lengua buscaríamos también las novedades. Si recibiéramos en otra lengua, igualmente, aquello que el mundo dice acerca de sí mismo y de nuestra comunidad, saciaríamos también en otra lengua nuestra omnímoda sed de cultura. Todo ello conllevaría graves perjuicios para el sistema literario vasco y para el euskera.
Es esta una cuestión llena de aristas, y se pliegan y despliegan como el fuelle de un acordeón las diversas reflexiones y ecos que suscita; tratar de danzar al son de las melodías de tal acordeón se revelará como un empeño imposible para el autor, dado el incontable número de melodías dignas de atención que proyecta. En cuanto al presente libro, se ocupa fundamentalmente del juego de espejos conformado por las idas, venidas y rodeos de quienes transitamos el camino entre la prosa traducida y la creación. Tal decisión se asienta sobre criterios lógicos y razonables: por una parte, a lo largo de los últimos años se ha traducido sobre todo literatura en prosa, especialmente novela; por otra, la mayor parte de mi obra pertenece al ámbito de la narrativa, por lo que me parecía lo más lógico darle prioridad. En cualquier caso, siempre he tratado de tomar en consideración los beneficios que la traducción aporta tanto a la creación como al euskera o a mi propia obra.
Pero, aun confinado en las lindes de la prosa, el acordeón sigue ofreciendo infinidad de melodías y variaciones, de manera que me he visto obligado a escoger temas y vías de aproximación. Se trata de textos de muy diverso tema y tono. Los denomino teselas, puesto que mi propósito ha sido ofrecer un mosaico personal en torno a la traducción. A la hora de diseñarlo, me he dejado guiar por el lazarillo de mis gustos e intuiciones, organizados unos y otras en torno a una cierta lógica, y, con la salvedad de unos cuantos paseos por las praderas de la prosa, me he centrado especialmente en la colección Literatura Unibertsala [Literatura Universal]. No tanto porque no exista una importante iniciativa privada en el terreno de la traducción, sino porque el proyecto dirigido por la Asociación de Traductores, Correctores e Intérpretes de Lengua Vasca (eizie) tiene como objetivo la publicación de traducciones de obras consideradas ya clásicas. No he dejado de lado, sin embargo, los frutos de la programación de las diversas editoriales. Del mismo modo, he realizado breves incursiones en el terreno de la poesía, y muy contadas en los de la ensayística y la literatura infantil. Lo doloroso ha sido que las traducciones y traductores de que hablo no son, ni mucho menos, los únicos que merecían ser recogidos en este libro. También quienes no son citados están presentes en estas páginas, aunque bajo el cruel anonimato que a menudo padecen quienes se dedican a la traducción. Vaya también para ellos mi reconocimiento más sincero.
El lector que he tenido en mente es el aficionado a la literatura, aunque no especialmente en un nivel experto. Aquel que, además de leer, se interesa en los avatares de la literatura y en el obrador del literato, un lector que desearía un sistema literario vasco más sólido, que disfruta tanto de la buena prosa original como de la prosa bien traducida. Leemos en castellano o en francés sin preguntarnos siquiera si estamos ante un original o una traducción. Por ventura, comienzan a no ser ya rara avis los lectores que hacen otro tanto al leer en euskera.
A.L.
1 Obra original de la que provienen los textos traducidos para el presente libro. (Nota del editor)
V
SOMBRAS EN EL ESPEJO
Sopesando acepciones
El avión se dispone a aterrizar en el aeropuerto Chopin de Varsovia. Berbelitz1 repasa por enésima vez las preguntas sobre la traducción; a continuación, guarda en una bolsa de mano el original polaco, la traducción y también una Moleskine negra en la que ha anotado abundantes cuestiones y dudas que desea comentar con el escritor, así como otros pormenores relacionados con la traducción. Baja del avión, recoge la maleta de la cinta de equipajes y se dirige a un pequeño mostrador con intención de cambiar dinero. Consulta en el panel de cambio de moneda la correspondencia entre euro y esloti. El esloti ha bajado, y el traductor, en previsión de pérdidas en sucesivos cambios de moneda, convierte lo justo para una estancia de un par de días. Toma un taxi, tras comprobar que se trata de un vehículo legal y no sin preguntar previamente la tarifa. No ha escogido la mejor profesión para zafarse de las inquietudes pecuniarias, y aprendió hace tiempo a poner la máxima atención en el cambio de moneda.
«Me comporto con el dinero como con las palabras: ¡midiendo sin cesar!», se le pasa por la cabeza.
El taxista es un hombre parco en palabras, por lo que Berbelitz apenas tendrá oportunidad de oír hablar en polaco. Y eso que el taxi necesitará media hora larga para llegar a la casa del autor. A ambos lados de la carretera, llanuras casi ocultas bajo una espesa niebla. Es la segunda vez que Berbelitz hace el mismo camino, y en ambas se ha alojado en casa de un amigo. Cierra los ojos.
Berbelitz es traductor, sopesa palabras y acepciones. Recurre con esa metáfora, se imagina a sí mismo pesando palabras y acepciones en una balanza de precisión. Eso es lo que dice a quien quiera escucharle. Que se dedica a sopesar acepciones. Y cuenta lo que le sucedió a su amiga Elene. Recién fallecida la madre de su amiga, esta cogió el tomo iii de los Ensayos de Montaigne editados en la colección Klasikoak [Clásicos], con intención, como en otras ocasiones, de leer algún pasaje. Repasando los títulos de los capítulos para decidir cuál escoger, dio en el índice con uno denominado «Dolu egiteaz» [Del duelo]. Fue directamente a él, y sus ojos lo devoraron. Su decepción fue mayúscula. El título original francés reza Du repentir. Montaigne habla del arrepentimiento, del malestar que causa no haber hecho algo o haberlo hecho mal. Dolores Picazo recoge esa misma acepción en la traducción española: Del arrepentimiento. Eduardo Gil Bera, sin embargo, titula el mismo capítulo como «Dolu egiteaz» [Del duelo]. ¿Cuál es el misterio? Que el repentir del original significa en euskera damu [arrepentimiento], pero también dolu [duelo]. ¿Por qué Gil Bera no optó por damu? Porque casi hasta ayer mismo se ha venido utilizando mayoritariamente la palabra damu en su acepción de arrepentimiento. Hoy, en cambio, se ha impuesto en euskera la segunda acepción, pesar causado por un fallecimiento, relegando a la otra a un papel claramente secundario.
Berbelitz le dio cuenta de ello y de otros extremos a su amiga en duelo.
Gil Bera seguramente atendió a la época del texto –le dice Berbelitz–, y no al uso actual. Ambas decisiones son, por supuesto, lícitas, ninguna de ellas traiciona al texto. Nos vemos en la tesitura de tomar miles de decisiones así en una traducción.
En eso consiste el oficio de Berbelitz: en sopesar acepciones. No se le ocurre una manera más precisa de referirse a su profesión. Y en los coloquios sobre traducción en que participa, siempre recurre al mismo ejemplo: en la expresión vasca dirua itzultzea [devolver el dinero], el verbo itzuli solo significa una cosa, al menos stricto sensu, mientras que liburu bat itzultzea puede significar al menos dos: traducir un libro y devolver un libro. Ciertamente, no todos los itzuli tienen el mismo significado. Como tampoco lo tienen todos los traducir del castellano. Del mismo modo, todos los tłumaczyć del polaco significan siempre llevar un texto de una lengua a otra. Quizá resulte sorprendente, pero la palabra vasca itzuli cuenta con más de treinta acepciones, ¡no es ninguna broma! Como Casanova de cama en cama, así saltamos las gentes de letras de uno a otro diccionario.
1 Berbelitz es el nombre de un traductor imaginario puesto en juego por el autor en diversos textos, acuñado a partir de tres palabras vascas que significan ‘palabra’: berba, ele, hitz. (Nota del traductor)
A la caza de la cita
Tampoco la caza de la cita es un empeño baldío, porque nadie obtiene nada de la nada, sino que siempre se necesitan guías y apoyos.
Koldo Mitxelena, Euskal idazlan guztiak, iv[Obras completas en euskera, iv]
Reconocer lo que salta a la vista no encierra mayor mérito: disfruto de la caza de citas. Soy, como Patakon, un salteador, aunque mi merodeo se limita a los caminos de la literatura; subrayo en esta y aquella página frases que llaman mi atención, o las anoto en libretas. En tal página, una frase de explosiva consistencia; en aquella, otra que susurra con la finura de la brisa; en la de más allá, una que abre de par en par las puertas de un nuevo significado…
Del mismo modo en que rebusco en los diccionarios le mot juste, sigo el rastro de la citation juste que leí a no sé quién no sé dónde. Gabriel Aresti llama argudioak [argumentos] a las citas –en la estela del clásico argumentum auctoritatis–, y no está mal traído, puesto que, cuando tiramos de una cita, recurrimos a alguien que nos supera en sabiduría con el propósito de apuntalar nuestra humilde certeza.
En el caso de Aresti, los argumentos son también puntos de luz. Líneas maestras capaces de iluminar su razonamiento y comprender su posición intelectual. Argumentos para promover el debate, argumentos para fundamentarlo. Los propios argumentos son materia de discusión. Aresti se proponía suscitar el debate, escandalizar las conciencias, con un nítido objetivo: deseaba clausurar la era cultural precedente e inaugurar una nueva.
Las citas –los argumentos– son acicates para pensar; estímulos para huir del tópico y ensayar otras vías. Una cita puede convertirse en el puente que lleva el discurso de una a otra orilla; puede ser asimismo un respiro en medio de un texto intrincado; puede imprimir otra orientación a lo que estamos escribiendo; puede dar lustre, aliento, veredicto…
Me atraen especialmente las citas que, cuando menos se espera, provocan una cierta explosión del sentido. Son buenas aliadas en la labor de sustentar lo que se pretende decir, reforzar una idea, adornar con colores ajenos la prosa propia. El autor pude también utilizar una cita al modo de saco de boxeo, sea para provocar al lector, o bien para entrenarse contra los hipotéticos rebotes que la provocación pueda causar. Y, ¿por qué no?, las citas tienen mucho de admirado homenaje, y proporcionan también mucha información sobre el pensamiento del ladrón de citas: algo querrá decir que se cite mucho a Nietzsche y poco a Camus, y viceversa.
Son también idóneas para la manipulación, para la trampa, incluso para hozar en el contexto. Para pintar negro donde la cita decía blanco. En ello reside su riesgo: valen para cualquier cosa. La cita entraña aún otro peligro, contra el que Montaigne prevenía cuando proclamaba inútil volver a decir lo que alguien había dicho antes y mejor. Y, puesto que un segundo exige un tercero, he aquí otro riesgo, en esta ocasión tipificado en el libro Diccionario del diablo de Ambrose Bierce: «Repetir equivocadamente las palabras de otro»2. Es decir, en lugar de acudir a la fuente original, confiar en alguna falsa cita no contrastada, traicionando al autor de la misma.
Existe un vicio, extendido y causante de parca vergüenza pero de abundantes errores, y muy alejado de la sana deontología de la práctica de la traducción: tal vicio consiste en tomar las citas de textos vicarios, en lugar de hacerlo de los originales. Con desconocimiento del contexto de la cita. No sería de extrañar que quien así procede utilizara una cita incluso en sentido absolutamente contrario al del original.
En cualquier caso, la cita es un recurso artístico, puede revestir el rango literario de una metáfora o de una descripción, y, bien usada, resulta muy apropiada no solo para reforzar y colorear una idea, sino, y especialmente, para imprimir al texto una velocidad distinta, acelerando a veces el ritmo, o dando aire, en otras ocasiones, a un párrafo que derivaba hacia la asfixia.
2 Traducción de Vicente Campos González.
Suspendido en el aire
Me dan vueltas por la cabeza unas palabras mágicas, una fórmula hechicera: «la cultura occidental».
Imre Kertész, Yo, otro3
Las traducciones, los medios de comunicación, Internet y el turismo nos han puesto el mundo al alcance de la mano. Son cada vez más difusos los límites de las culturas nacionales; recibimos cantidades ingentes de información, procedente tanto de lejos como de nuestro entorno, del corazón de la globalización como de su periferia; sabemos inmediatamente lo que está sucediendo en el rincón más apartado del mundo; la tradición no proviene ya de una única fuente, ni fluye en una sola dirección… Un escritor en lengua vasca puede estar más cerca de la literatura que se produce en Italia o en Dinamarca que de la de su propio país.
Antiguamente, por el contrario, los principales trasiegos artísticos eran causados por la guerra. No pocos soldados que habían ido a guerrear de España a Italia regresaban a casa escribiendo al itálico modo: revolucionaron la poesía en lengua castellana. Chaucer conoció en la guerra la tradición francesa. Von Chamisso, autor de La maravillosa historia de Peter Schlemihl,
