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¡Los dulces perfectos para la hora del café! Los pasteles y las tartas de frutas son los reyes de las pastelerías. Prometen un irresistible, fresco y afrutado sabor, se preparan sin complicaciones y, en pocas palabras, son los dulces ideales para cualquier ocasión. Déjese seducir por nuestras recetas tradicionales y refinadas que transforman tanto frutas locales como exóticas en verdaderos sueños culinarios. - Variadas recetas de repostería ideales para cualquier ocasión - Sencillas instrucciones paso a paso en cada receta
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Veröffentlichungsjahr: 2015
Los pasteles y las tartas de frutas son los reyes de las pastelerías. Prometen un irresistible sabor con el frescor de la fruta, y además son muy fáciles de preparar. En pocas palabras: son los dulces ideales para cualquier ocasión.
Déjese apasionar por unas recetas tradicionales y refinadas que transformarán tanto nuestras frutas autóctonas como otras exóticas en verdaderos sueños culinarios.
© Naumann & Göbel Verlagsgesellschaft mbH
de VEMAG Verlags- und Medien Aktiengesellschaft
Emil-Hoffmann-Straße 1, 50996 Colonia, Alemania
www.vemag-medien.de
Fotografías de las recetas: TLC Fotostudio
Fotografía de la portada: StockFood
Traducción: Isabel Vilalta para
Equipo de Edición S. L., Barcelona
Redacción y maquetación: Equipo de Edición S. L.
Producción: Naumann & Göbel Verlagsgesellschaft mbH
Reservados todos los derechos
ISBN 978-3-8155-8655-6
La editorial desea agradecer su colaboración a las siguientes empresas, agencias y organizaciones que han puesto a disposición las fotografías y recetas: Café Condito 189, 202, 206, 209; CMA, Deutsche Butter 57; Galbani 75, Goldpuder 34, 49, 54, 58, 65, 72, 123, 176, 179, 219, 223, 224 ketchum 57, Kölln Haferflocken 71, KRAFT, Philadelphia 234, 236; Nutella 125, 197; Uncle Ben’s® 108; Wasa 220
Todas la demás fotografías proceden del archivo de la editorial
Introducción
Recetas básicas
Masa batida
Masa quebrada
Masa de levadura
Bizcocho
Hojaldre
Otras masas
Estos son los utensilios necesarios más importantes para preparar masas:
Una tabla de madera sólida y lisa siempre es útil. Dura toda la vida si se cuida bien.
En todas las cocinas hay cuencos de metal o plástico con una base estable. Si le hace falta una medida en concreto, compre un cuenco de aluminio; sale más caro pero dura más y es más fácil de limpiar.
La cuchara de mango largo se ha convertido en un objeto decorativo en las cocinas modernas, que se ha sustituido por el robot de cocina y el batidor de varillas eléctrico.
El clásico rodillo ha dejado de ser grueso y de madera. Los rodillos modernos son plateados o de plástico antiadherente.
Los rodillos pequeños con mango de plástico son ideales para dar forma a la masa y colocarla en el molde. Los cortapastas lisos u ondulados cortan todas las galletas iguales.
Las rejillas para enfriar pasteles también pueden ser de metal o plástico.
Para cortar una base de tarta de forma rápida y sin desviarse utilice un cuchillo afilado y liso o un alambre de corte. El grosor del fino acero se regula según las necesidades.
Los pasteleros profesionales utilizan un cucurucho de papel vegetal con la punta cortada para decorar sus creaciones, un método que requiere práctica. La manga pastelera convencional es más fácil de usar; es más rígida y grande, y se le pueden adaptar boquillas con forma lisa o de estrella de distintos tamaños.
A pesar de la alta tecnología del robot de cocina y las varillas eléctricas, no hay nada como un buen batidor de varillas manual.
Las varillas de acero inoxidable curvadas son caras pero más estables, se agarran mejor con la mano y son más fáciles de limpiar.
Las espátulas sin mango, de borde dentado o lisas, son muy útiles para rebañar hasta la última gota de masa de cualquier recipiente. Con el borde dentado también se puede decorar la superficie de la masa.
La espátula, que parece un cuchillo ancho, romo y redondeado, también sirve para alisar. Se usa sobre todo en repostería para aplanar la superficie de tartas y pasteles tras cubrirlos con cremas o coberturas.
Otro utensilio indispensable es el rallador. La cáscara de los cítricos es más aromática si se añade a la masa recién rallada. Procure lavar bien el rallador, porque los restos adheridos favorecen la rápida proliferación de bacterias.
También hay que tener siempre a mano pinceles, cubiertos y tamices de distintos grosores y tamaños.
Respecto a la balanza, para la elaboración de pasteles basta con un modelo mecánico corriente que pese hasta 5 kg graduados en 20 g. Si prefiere precisión, use una balanza eléctrica, con la que podrá medir entre 1 y 2 kg con graduaciones de 2 a 5 g.
Y para que no haya peleas por el trozo más grande de la tarta necesitará el porcionador, una especie de plantilla de plástico con la que se presiona el pastel recién salido del horno para marcar el tamaño de las porciones.
La elección del molde adecuado es tan importante como una masa perfecta o un buen horno. Sin embargo, la oferta es tan amplia que cuesta decidirse. Nosotros hemos elegido los moldes y materiales más comunes. Nuestra única intención es darle algunos consejos y ofrecerle una información general sobre los distintos materiales. Sea cual sea el material, los moldes deben lavarse con agua caliente y sin detergentes. Si pone el molde en remojo enseguida, no le será difícil eliminar los restos de masa más pegados. Además, cuando vaya a comprar un molde debe fijarse en que esté hecho de una sola pieza o tenga pocas junturas donde pueda adherirse la masa. Es aconsejable engrasar el molde y espolvorearlo con harina sea cual sea la masa que vaya a contener. Una excepción son los moldes con recubrimiento antiadherente, tal y como ya indica el fabricante. Los moldes más baratos son los de hojalata o chapa esmaltada en negro. Son ligeros y estables, y los hay de todos los tamaños y formas. Los moldes negros tienen la ventaja de que se calientan más rápido, aunque se pueden rallar. Los moldes de cristal y cerámica tardan algo más en calentarse, pero lo hacen de forma más uniforme y no tan intensa como los de metal. Además, no suelen soportar cambios bruscos de temperatura porque conservan más el calor. Tenga cuidado al sacarlos del horno, no los coloque sobre una superficie fría.
Existen moldes antiadherentes de muchos materiales y tamaños. En algunos casos, el recubrimiento interior hace innecesario engrasar el molde (lea las instrucciones del fabricante). Pero si quiere asegurarse de que el pastel sea fácil de desmoldar, impregne el molde con una fina capa de grasa. El efecto antiadherente disminuye con el tiempo y el uso.
El tradicional molde redondo es uno de los moldes más versátiles y el más utilizado para bases de tarta y pasteles de fruta. Los moldes alargados o de plum-cake tampoco deben faltar en la cocina. Son ideales para hornear masas batidas y también pan, porque al cortarlo se obtienen rebanadas de formas bonitas.
En ocasiones especiales (como Navidad o cumpleaños infantiles) los pasteles saben mejor si se hornean en moldes con formas originales, como estrellas, corazones o animales.
El molde decorativo más conocido es el redondo concéntrico, desmoldable o fijo.
Otro molde de fantasía es el savarín, así llamado por el célebre gastrónomo francés Brillant-Savarin.
Los bizcochos y la pasta brisa para bases de tartas de fruta quedan mejor en moldes para bases de fruta. Existen moldes de distintos tamaños y materiales, con bordes lisos o acanalados, y los prácticos de base extraíble.
Para 1 molde alargado de unos 30 cm
250 g de mantequilla
250 g de azúcar
4 huevos
250 g de harina
2 cucharadas de levadura
Mantequilla para untar
Harina para espolvorear
Para el glaseado
50 g de azúcar glas
2-3 cucharaditas de zumo de limón
Una buena masa batida debe hacer honor a su nombre y batirse a conciencia. Esta tarea, hoy simplificada gracias a los aparatos eléctricos, debía hacerse antes a mano y llevaba su tiempo. Por eso en los libros de cocina antiguos se puede leer: «Bata la masa mientras reza entre diez y quince padre nuestros». La masa cogía tanto aire que subía al hornearla. Nuestras cocinas modernas nos lo ponen más fácil. Si tiene mucha prisa, basta con poner todos los ingredientes en un cuenco y batirlos durante unos minutos con las varillas eléctricas. La levadura en polvo es la principal responsable de que la masa suba.
Ponga la mantequilla ablandada en un cuenco.
Bátala con las varillas eléctricas hasta que tenga una consistencia espumosa.
Añádale 2/3 del azúcar y siga batiendo hasta que se disuelva.
Separe las claras y las yemas. El cuenco debe estar limpio y desengrasado.
Incorpore las yemas a la mezcla de mantequilla.
Mezcle la harina con la levadura en polvo.
Incorpore la mezcla poco a poco a la masa de yemas y mantequilla.
Monte las claras a punto de nieve con el resto del azúcar. Bata la masa con 1/3 de las claras montadas. Incorpore el resto con cuidado.
Engrase un molde alargado.
Espolvoree el molde con harina.
Vierta la masa preparada en el molde.
Alise la superficie con una espátula.
Compruebe el grado de cocción poco antes de que haya transcurrido el tiempo indicado.
Deje enfriar el pastel sobre una rejilla durante unos 20 minutos.
Desmolde el pastel y déjelo enfriar del todo.
Disuelva el azúcar glas en el zumo de limón y viértalo sobre el pastel.
Para 1 molde redondo de 26 cm de Ø
250 g de harina
125 g de mantequilla
1 huevo
65 g de azúcar
1 pizca de sal
Grasa para untar
Harina para espolvorear
La masa quebrada se puede preparar en muy poco tiempo y sin mucho esfuerzo. El a menudo alto contenido en grasa y la rápida preparación son los que le confieren su carácter quebradizo. Es ideal para bases de tarta finas, tartaletas y galletas sencillas enriquecidas con otros ingredientes, y se puede preparar con antelación. Se conserva entre 8 y 10 días en el frigorífico bien envuelta en film transparente.
Tamice la harina sobre la superficie de trabajo y dispóngala en forma de volcán.
Reparta los trocitos de mantequilla alrededor del volcán.
Casque el huevo en una taza (prueba de frescura).
A continuación, échelo en el volcán.
Reparta el azúcar y la sal sobre el borde del volcán.
Mézclelo todo bien hasta que toda la harina quede incorporada.
Amáselo bien y forme una bola.
Envuelva la bola de masa con film transparente y guárdela en el frigorífico durante al menos 30 minutos.
Extienda la masa fina para cubrir la base del molde.
Corte la masa presionándola con el molde.
Enrolle la masa cortada en un rodillo.
Desenróllela sobre la base del molde.
Pinche la masa con un tenedor para que no se formen burbujas al hornearla.
Monte el aro del molde sobre la base.
Forme un cilindro con la masa sobrante.
Colóquelo alrededor del borde y extiéndalo hacia arriba con los dedos.
Para la bandeja del horno
1/4 de litro de leche
40 g de levadura
500 g de harina
60 g de azúcar, 1 pizca de sal
1 huevo
100 g de mantequilla ablandada y un poco para untar
Harina para espolvorear
Para un pastel de azúcar
100 g de mantequilla
100 g de azúcar
1/2 cucharadita de canela
La masa con levadura es la base de muchos pasteles, tanto dulces como salados. La elaboración de la masa no es ni mucho menos tan difícil como se suele afirmar, pero lleva algo más de tiempo que otras. Esto se debe principalmente a los hongos de levadura, que necesitan cierto tiempo para completar su función fermentadora y hacer, así, que la masa suba. Lo mejor es dejar reposar la masa en un lugar caluroso, entre 25 y 30 °C.
Desmenuce y disuelva la levadura en la leche templada.
Agregue un poco de harina y remueva hasta que obtenga una papilla. Añada 1 cucharadita de azúcar.
Deje reposar la masa tapada durante unos 30 minutos.
Tamice el resto de la harina en un cuenco.
Forme un pequeño hueco en el centro con la mano.
Reparta el resto del azúcar y la sal en el centro.
Casque el huevo en una taza y échelo.
Reparta la mantequilla en trocitos sobre el borde.
Añada la masa previa.
Amase bien todos los ingredientes con la mano.
Siga trabajando la masa enérgicamente hasta que forme burbujas.
Forme una bola con la masa y cúbrala con un paño de cocina o film transparente.
Deje reposar la masa hasta que duplique su volumen y vuelva a amasarla.
Coloque la masa en la bandeja del horno bien engrasada y extiéndala con el rodillo.
Pinte la masa con la mantequilla derretida.
Espolvoréela con azúcar y canela molida. Déjela reposar entre 10 y 20 minutos antes de hornearla.
Lesen Sie weiter in der vollständigen Ausgabe!
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