Teología con alma bíblica -  - E-Book

Teología con alma bíblica E-Book

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Con el lema «Teología con alma bíblica» este libro de homenaje al Prof. Dr. José Ramón Busto Saiz quiere reconocer su trabajo académico y científico a lo largo de sus muchos años de docencia e investigación. Tiene por autores a un buen grupo de profesores de la facultad de Teología de la Universidad Pontificia Comillas de Madrid que expresan así su agradecimiento al profesor y maestro, al estudioso y divulgador de la Sagrada Escritura, al decano y rector.

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Seitenzahl: 984

Veröffentlichungsjahr: 2021

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Esta editorial es miembro de la Unión de Editores Universitarias Españolas UNE, lo que garantiza la difusión y comercialización de sus publicaciones a nivel nacional e internacional.

© 2021Universidad Pontificia Comillas

C/ Universidad Comillas, 3

28049 Madrid

© 2021 De los autores

ISBN: 978-84-8468-561-6

Depósito Legal: M-6749-2021

Diseño de cubierta: Belén Recio Godoy

Fotocomposición: Rico Adrados, S.L.

Abad Maluenda, 13-15 bajo • 09005 Burgos

Conversión ebook: Dolphin Tecnologías

Reservados todos los derechos. El contenido de esta obra está protegido por las leyes, que establecen penas de prisión y multas, además de las correspondientes indemnizaciones por daños y perjuicios, para quienes reprodujeran total o parcialmente el texto de este libro por cualquier procedimiento electrónico o mecánico, incluso fotocopia, grabación magnética, óptica o informática, o cualquier sistema de almacenamiento de información o sistema de recuperación, sin permiso escrito de los propietarios del copyright.

ÍNDICE GENERAL

INTRODUCCIÓNPablo Alonso – Santiago Madrigal

PRESENTACIÓNEnrique Sanz Giménez-Rico, SJ

J. R. BUSTO SAIZ, INVESTIGADOR: EL TEXTO ANTIOQUENO DE LA BIBLIA GRIEGANatalio Fernández Marcos

PUBLICACIONES DE JOSÉ RAMÓN BUSTO SAIZ

I. VERBUM DEI: El Dios que habla y el Logos abreviado

PORTADORES DE MANTOS. ELÍAS, ELISEO, BOOZ, RUT Y BARTIMEO

Dolores Aleixandre, RSCJ

PALABRA DE JOB Y PALABRA DE MOISÉS: SEMEJANZAS Y DIFERENCIAS

Enrique Sanz Giménez-Rico, SJ

LA ORACIÓN DE JESÚS EN EL EVANGELIO DE MARCOS

Pablo Alonso Vicente, SJ

DESACTIVAR EL MIEDO Y OFRECER UNA PALABRA VERDADERA DE VIDA (JN 7,53-8,11)

Elisa Estévez López

“CRISTOLOGÍA PARA EMPEZAR”. DANDO PASOS HACIA UNA CRISTOLOGÍA DEL SIERVO

Marta García Fernández, HNSC

EL ESPÍRITU DE LA VIDA EN JESUCRISTO. ASPECTOS PARA UNA SOTERIOLOGÍA PNEUMATOLÓGICA

Ángel Cordovilla Pérez

IMÁGENES EDUCATIVAS DE JESUCRISTO EN CLEMENTE DE ALEJANDRÍA: LOGOS PROTRÉPTICO, PEDAGOGO Y MAESTRO

Fernando Rivas Rebaque

ACOMPAÑAMIENTO BÍBLICO EN SAN JUAN DE LA CRUZ

Secundino Castro Sánchez, OCD

II. VERBUM IN ECCLESIA: La Palabra de Dios en la Iglesia

TRADICIÓN E INNOVACIÓN EN LA INTERPRETACIÓN BÍBLICA DE HILDEGARDA DE BINGEN

Nurya Martínez-Gayol, ACI

REVELACIÓN Y EXISTENCIA SIMBÓLICA EN EL CONORTE: MARÍA, EL EVANGELIO DE LUCAS Y LAS SANTAS VIVAS

María Del Mar Graña Cid

BIBLIA Y EXPERIENCIA ESPIRITUAL EN SAN JUAN DE ÁVILA

María Jesús Fernández Cordero

Y CON TU ESPÍRITU. LA PALABRA ECLESIAL ABRE EL ESPACIO SACRAMENTAL

Bert Daelemans, SJ

PALABRA E IMAGEN EN LA TEOLOGÍA CRISTIANA. «EL HOMBRE HA SIDO CREADO EN LA PALABRA Y VIVE EN ELLA» (VD, 22).

Eduard López Hortelano, SJ

SACRAMENTO DE LA PENITENCIA Y PALABRA: UN CIERTO DESENCUENTRO

Fernando Millán Romeral, O.CARM.

CONSIDERACIONES DE TEOLOGÍA FUNDAMENTAL SOBRE LA RAZÓN CORDIAL

Pedro Rodríguez Panizo

ESCRITURA Y DOGMA SEGÚN JOSEPH RATZINGER

Gabino Uríbarri Bilbao, SJ

III. VERBUM MUNDO: Anunciar la Palabra de Dios al mundo

EL CARÁCTER TEOLÓGICO DE LA INTUICIÓN CENTRAL DEL PENSAMIENTO DE J. J. ROUSSEAU

Pedro Fernández Castelao

USOS PERVERSOS DE LA ESCRITURA: LA JUSTIFICACIÓN BÍBLICA DEL APARTHEID

Carmen Márquez Beunza

TEOLOGÍA FUNDAMENTAL Y «CULTURA DEL ENCUENTRO». APORTACIÓN Y CAMINOS ABIERTOS

Santiago García Mourelo

LOS CIMIENTOS BÍBLICOS DE LA ECOLOGÍA INTEGRAL

José Manuel Aparicio Malo

PRESENTAR Y PREPARAR EL MATRIMONIO TRAS LA AMORIS LAETITIA. VEINTE PALABRAS DE AMOR SOBRE EL MATRIMONIO

F. Javier de la Torre Díaz

LA REVITALIZACIÓN COMUNITARISTA DEL BIEN COMÚN EN EL MAGISTERIO DEL PAPA FRANCISCO

Julio L. Martínez, SJ

ESCRITURA Y TRADICIÓN EN EL MAGISTERIO KERYGMÁTICO DE FRANCISCO

Santiago Madrigal, SJ

IV. IGNATIANA: Ite, inflammate omnia

RAÍCES BÍBLICAS DE LA DEVOCIÓN IGNACIANA AL NOMBRE DE JESÚS

Francisco Ramírez Fueyo, SJ

ASÍ LO VIERON. EL CAMINO HACIA LA SANTIDAD EN LOS PROCESOS DE SAN PEDRO FABRO (1506-1546)

José García de Castro Valdés, SJ

EJERCICIOS ESPIRITUALES SEMICERRADOS PARA EL PUEBLO EN LA NAVARRA DE 1924-1926

Alfredo Verdoy Herranz, SJ

INTRODUCCIÓN

Este libro de homenaje al Prof. Dr. José Ramón Busto Saiz SJ comenzó a fraguarse en el mes de marzo de 2020, cuando ya habíamos empezado a padecer el confinamiento causado por la severa pandemia del coronavirus y habíamos empezado a sentir sus trágicas consecuencias. Nació, por tanto, marcado con el sello del dolor y de la pregunta por el sufrimiento humano, una temática que ha estado presente de varias maneras en su reflexión teológica. Viene a la mente aquella impactante lección inaugural del curso 1989-1999 en la Universidad Pontificia Comillas titulada «El sufrimiento, ¿roca del ateísmo o ámbito de la revelación divina?».

Por otro lado, tratándose de alguien que en sus cursos y seminarios había recorrido prácticamente todos los libros de la Sagrada Escritura, no dudamos en poner en marcha el proyecto de esta miscelánea invocando las palabras introductorias de la constitución dogmática sobre la revelación del Concilio Vaticano II: Dei Verbum religiose audiens et fidenter proclamans. No obstante, como el lector ya ha podido comprobar, el resultado final ha quedado recogido bajo otro título, «Teología con alma bíblica», un lema que viene a dar cuenta tanto del trabajo científico desempeñado por el homenajeado a través de sus años de docencia e investigación como del producto final del libro que ahora ve la luz y que tiene por autores a un buen grupo de profesores de la facultad de Teología de la Universidad Pontificia Comillas de Madrid, que hemos sido alumnos suyos y le reconocemos como profesor y maestro antes de habersido incorporados al claustro que él ha presidido en diversas ocasiones como decano. También quisieron sumarse a este Liber amicorum otros profesores ya jubilados, como Dolores Aleixandre Parra, Secundino Castro Sánchez y Juan María Laboa Gallego.

El título definitivo de esta miscelánea recurre expresamente, jugando con las palabras, al artículo 24 de la constitución dogmática Dei Verbum, donde se dice que «el estudio de las Sagradas Escrituras ha de ser como el alma de la teología». Este es el principio que aglutina las diversas y variadas colaboraciones que componen este libro, concebidas desde las distintas parcelas del saber y quehacer teológico, desde la exégesis a la dogmática, desde la historia de la Iglesia a la moral y a la espiritualidad. Además, la gestación de este libro ha venido a coincidir felizmente con la conmemoración del XVI centenario de la muerte de san Jerónimo, cuyo «amor vivo y suave por la Palabra de Dios escrita» ha sido celebrado por el papa Francisco en su carta apostólica Scripturae sacrae affectus, del 30 de septiembre de 2020. Antes de presentar la estructura interna del libro merece la pena detenerse en algunos aspectos más sobresalientes de este breve y bello documento magisterial que viene a relanzar el mensaje dirigido a Timoteo: «Toda Escritura es inspirada por Dios y además útil para enseñar, para argüir, para corregir, para educar en la justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto y esté preparado para toda obra buena» (2Tim 3,16).

Francisco glosa la figura espiritual de san Jerónimo subrayando el rasgo peculiar de «su amor apasionado por la Palabra de Dios, transmitida a la Iglesia en la Sagrada Escritura». Ahora bien, este interés no obedece a un mero gusto estético, «sino solo porque lo llevaba a conocer a Cristo, porque ignorar las Escrituras es ignorar a Cristo». Quiere ello decir que este Doctor de la Iglesia nos ha enseñado que no sólo se deben estudiar los Evangelios, la tradición apostólica sedimentada en los Hechos de los Apóstoles y en la Cartas, sino también, y de forma especial, el Antiguo Testamento, como una vía indispensable para penetrar en la verdad y en la riqueza de Cristo.

No es vana y huera lisonja decir que José Ramón Busto ha amado lo que san Jerónimo amó, desde su condición de incansable estudioso, exegeta, fino intérprete de los textos bíblicos, profundo conocedor y apasionado divulgador de la Sagrada Escritura; en suma: impulsor de un conocimiento más profundodel Dios de la revelación. Así lo corrobora la lista de sus publicaciones, tanto en la perspectiva de la investigación erudita como en los trabajos de divulgación. En nuestro libro este elenco de publicaciones va precedido por una doble presentación: en primer término, la del actual decano de la Facultad, el Dr. Enrique Sanz Giménez-Rico, que traza el perfil de José Ramón Busto Saiz como profesor universitario, académico y rector; en segundo lugar, la del Dr.Natalio Fernández Marcos, profesor de investigación ad honorem del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, que traza en su colaboración el perfil de investigador del Dr. Busto, describiendo su aportación al estudio científico y a la traducción del texto antioqueno de la Biblia griega.

Las reflexiones del papa Francisco se apoyaban en la exhortación apostólica de Benedicto XVI, Verbum Domini, dedicada a la Palabra de Dios y publicada también en la fiesta de san Jerónimo, diez años antes. En continuidad con el impulso que la constitución conciliar había dado a la revalorización de la Palabra de Dios en la vida de la Iglesia, Benedicto XVI quiso recordarnos que nuestra relación personal y comunitaria con Dios depende del aumento de nuestra familiaridad con la Palabra divina, conforme a aquellas palabras del Evangelio de Lucas: «Mi madre y mis hermanos son éstos: los que escuchan la Palabra de Dios y la ponen por obra» (8,21).

Esta referencia a Verbum Domini es del todo intencionada para volver al principio que hace de la Escritura «el alma de la teología» (DV 24; cf. VD 31), y, además, resulta obligada para explicar la estructura interna de esta miscelánea. A todos los colaboradores les habíamos animado a «empuñar la espada del Espíritu que es la palabra de Dios» (Ef 6,13). Desde este hilo conductor, el esquema subyacente a la exhortación apostólica de Benedicto XVI, que está articulada en tres momentos, Verbum Dei, Verbum in Ecclesia, Verbum mundo, ofrecía la suficiente flexibilidad para dar cabida a contribuciones de muy diversa índole teológica (bíblica, dogmática, pastoral, espiritual, moral, histórica o ignaciana). A la postre, el lector encontrará que los trabajos recopilados en este volumen de «Teología con alma bíblica» presentan una distribución en cuatro secciones: 1) Verbum Dei: el Dios que habla y el Logos abreviado; 2) Verbum in Ecclesia: la Palabra de Dios en la Iglesia; 3) Verbum mundo: anunciar la Palabra de Dios al mundo; 4) Ignatiana: «Ite, inflammate omnia».

Para concluir esta introducción, volvamos sobre la figura ejemplar de san Jerónimo; a la zaga de su huella, se puede decir que José Ramón Busto ha sabido ser, para la Iglesia salida del Concilio Vaticano II, un buen actualizador de la exhortación que el Doctor de la Iglesia hacía a sus contemporáneos: «Lee muy a menudo las Divinas Escrituras, o mejor, nunca el texto sagrado se caiga de tus manos».

PABLO ALONSO VICENTE

SANTIAGO MADRIGAL TERRAZAS

PRESENTACIÓN

J. R. BUSTO SAIZ: PROFESOR, ACADÉMICO, RECTOR

El 19 de noviembre de 2020 cumplía 70 años el profesor José Ramón Busto Saiz SJ,edad con la que alcanzaba la jubilación en la Universidad Pontificia Comillas de Madrid, en la que ha pasado más de cuatro décadas de su vida como estudiante y profesor.

Burgalés de nacimiento y madrileño de adopción, el profesor Busto ingresó en la Compañía de Jesús en septiembre de 1968, mes en que llegó a Villagarcía de Campos (Valladolid) para comenzar su periodo de formación. A lo largodel mismo realizó estudios de filosofía, teología y filología bíblica trilingüe (latín, griego y hebreo) en la Universidad Pontificia Comillas y en la Universidad Complutense de Madrid, alcanzando al final de los años 70 los títulos de Bachillerato en Filosofía, Licenciado en Teología y Licenciado y Doctor en Filosofía y Letras, sección de Filología Bíblica Trilingüe.

En el curso 78-79 enseñó por primera vez en Comillas el curso “Versiones griegas del Antiguo Testamento” en la licenciatura en teología. Desde entonces y hasta el curso de su jubilación, 2020-2021, ha sido numerosa su actividad docente y de investigación en nuestra universidad. Ella ha estado acompañada durante muchos años de un fecundo trabajo de gestión en la facultad de teología y en la universidad, de la que fue Rector Magnífico entre diciembre de 2002 y abril de 2012. A lo largo de esos más de nueve años en el cargo pronunció numerosos discursos, que fueron recogidos en “El edificio de las letras y el modo de usar de ellas”, publicado por la Universidad Pontificia Comillas en 2012. Son precisamente algunas frases de dichos discursos las que ofrecen el marco de referencia a estas páginas, en las que queremos glosar sus más de cuarenta años de entrega gratuita y servicio generoso a la Universidad Pontificia Comillas, la Compañía de Jesús y la Iglesia en España.

La mejor tradición pedagógica de la Compañía de Jesús

Al comenzar el curso 2003-2004 nuestro homenajeado se refería al cambio de paradigma que traía la aprobación del crédito europeo (ECTS): el trabajodel alumno y su aprendizaje ocupan el lugar central de la enseñanza. Esta novedad del siglo XXI figura en el ADN de la tradición pedagógica de la Compañía de Jesús, cuya mejor expresión es la Ratio Studiorum, promulgada en 1599 por su Superior General Claudio Acquaviva. La pedagogía jesuítica distingue tres momentos de aprendizaje y docencia: la competencia del profesor, que incluye su preparación y exposición; el trabajo del alumno; el encuentro profesor y estudiante por medio de diversas técnicas y actividades. Muchos de los autores de las contribuciones de este volumen, antiguos alumnos del profesor Busto, podemos dar fe de su activa participación en dicha tradición pedagógica. Sus conocimientos sobre Sagrada Escritura, los Libros Sapienciales o San Pablo, brillantemente expuestos en el aula, sus acertadas orientaciones para el posterior trabajo personal de los alumnos, así como sus agudas e interpelantes preguntas para establecer un diálogo de aprendizaje con sus destinatarios son una relevante muestra al respecto.

La Compañía de Jesús nació en la Universidad de París

El 5 de octubre de 2005, al inaugurar oficialmente el curso 2005-2006, el Rector Busto recordaba la importancia que tuvo la universidad para la Compañía de Jesús desde su nacimiento en el siglo XVI: por la presencia de Ignacio, Francisco Javier y Pedro Fabro en las aulas de París, y por el trabajo realizado en la universidad por otros compañeros de Ignacio en los primeros años de la Compañía de Jesús.

En muchos de sus brillantes y cada vez más conocidos discursos universitarios, pronunciados a lo largo de sus casi 25 años como General de la Compañía de Jesús, el P. Peter – Hans Kolvenbach repitió con convicción que la universidad, la universitas, es una institución que no la forman una unión administrativa de facultades ni tampoco una acumulación cuantitativa de saberes. No, decía, la universidad es fruto de la unidad de todas las ciencias, que, a través de la interdisciplinariedad o estudio general, trata de atemperar la diversificación o fragmentación de los saberes.

La enseñanza del profesor Busto en Comillas ha sido ciertamente universitaria. En primer lugar, porque entre 1978 y 2020, y a excepción del paréntesis obligado por su cargo de Rector entre 2003 y 2012, ha cultivado la interdisciplinariedad de las ciencias bíblicas al impartir durante décadas prácticamente todas las disciplinas del Antiguo y Nuevo Testamento en el bachillerato (grado) y licenciatura (master) en teología: filología y lenguas, historia, arqueología, exégesis, teología. En segundo, porque en su magisterio siempre incorporaba saberes de otras ciencias distintas a las bíblicas, especialmente la literatura clásica y moderna, la historia, facilitando así a sus alumnos una comprensión de la Sagrada Escritura más cuidada y completa.

Un profesor universitario ha de sentirse por vocación investigador y maestro

El 21 de enero de 2006 el Rector Busto pronunciaba las palabras que titulan este párrafo en el día de la comunidad universitaria del curso 2005-2006.

Su vocación de maestro ha quedado recogida en el apartado anterior. De su vocación investigadora dan fe sus veinte años como científico titular en el Instituto de Filología del Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Trabajo que, como él mismo recordaba en su discurso de entrada en cargo como Rector de Comillas en diciembre de 2002, tuvo que interrumpir, casi de manera definitiva, cuando fue nombrado por segunda vez decano de la facultad de teología (noviembre de 1994).

Dan también fe de esa vocación sus publicaciones científicas aparecidas sobre todo en sus primeras décadas de actividad investigadora y universitaria. Entre sus libros principales, dos de ellos en colaboración con Natalio Fernández Marcos, destacan: La traducción de Símaco en el libro de los Salmos (1978), Theodoreti Cyrensis Quaestiones in Reges et Paralipomena. Editio critica (1984), El texto antioqueno de la Biblia Griega, I, 1-2 Samuel, II, 1-2 Reyes, III, 1-2 Crónicas (1989, 1992, 1996). Numerosos artículos sobre el léxico de Aquila, Teodoción, Símaco y la Vetus Latina, además de otros sobre Qohelet, Baruc o San Pablo, son también expresión de esa fecunda actividad investigadora.

Una actividad que cultivó asimismo durante los cinco años en que fue director de la revista Estudios Eclesiásticos (1999-2004), y desde 1999 hasta 2018, en que dirigió varias tesis doctorales en la facultad de teología de Comillas sobre los libros sapienciales, San Pablo o el evangelio de Juan.

Trabajar al servicio de una obra común

Hemos mencionado ya el discurso de entrada en cargo del profesor Busto como Rector de Comillas del 3 de diciembre de 2002. Ese día pronunció las palabras que titulan este apartado, que dirigía especialmente a todos los miembros que configuraban Comillas, con el fin de que las hicieran suyas.

Palabras que hacía igualmente propias en ese discurso, al comprometerse a poner su trabajo diario al servicio de la obra común, y que hizo propias durante muchos años en que desempeñó numerosos cargos tanto en la facultad de teología de Comillas como en la propia universidad: director de departamento, vicedecano, decano en dos ocasiones, Rector. Siempre con disponibilidad, entrega, generosidad, sacrificio, inteligencia y comprensión consigo mismo, con sus colaboradores más estrechos, con los destinatarios de su trabajo y servicio.

Fruto de ese trabajo al frente y al servicio de una obra común fueron: la aprobación de nuevas titulaciones y de nuevos planes de estudio de grado, master y doctorado de las seis facultades o escuelas de Comillas, y del Suplemento Europeo al Título (SET), todos ellos en el marco de convergencia del Espacio Europeo de Educación Superior; el aumento de la evaluación positiva de profesores de la universidad; la consecución del Aristos. Campus Mundus 2015, agregación de Comillas con las Universidades de Deusto y Ramón Llull; la revisión del proyecto educativo de Comillas y los avances en innovación docente; el impulso a las relaciones internacionales de la universidad mediante la captación de alumnos y la movilidad e intercambio de profesores; la construcción del edificio principal del campus de Cantoblanco y la culminación de la renovación del edificio del ICAI.

La cohesión interna y el compromiso mutuo

Complementario al anterior es este apartado cuyo título está tomado del discurso pronunciado a comienzos de curso 2008-2009, en el que se celebró el centenario del ICAI, integrado desde 1978 en la Universidad Pontificia Comillas. El profesor Busto subrayó entonces que el ICAI tuvo que reinventarse a comienzos de la década de los 30 debido a la disolución de la Compañía de Jesús en España (1932) y al incendio de su edificio principal (1931), y que ello se logró gracias a la cohesión interna y el compromiso mutuo del P. Pérez del Pulgar SJ y sus muchos colaboradores.

A partir de noviembre de 1994, cuando recibió por segunda vez el encargo de ser decano de la facultad de teología de Comillas, comenzó a promover diversas iniciativas para dotarle de un claustro de profesores cualificado, que se dedicara con rigor y seriedad a la enseñanza y la investigación teológicas. Busto fue atrayendo talento entre jóvenes y prometedores doctores, a los que convocó en torno a un proyecto común, e invitó a trabajar con cohesión interna y compromiso mutuo. Muchos de ellos sostienen todavía hoy en día dicha facultad y han contribuido a mantener y elevar su calidad docente e investigadora a través de cursos, publicaciones, actividades de divulgación, haciendo posible que Comillas sea un referente importante en el mundo teológico hispano e internacional.

La calidad y la cualidad son el fundamento de la identidad

En su último discurso de inauguración como Rector de la universidad, el 14 de septiembre de 2011, Busto recordaba las palabras pronunciadas en su discurso de entrada en cargo en diciembre de 2002, que titulan este último apartado y que quieren recoger un último aspecto del servicio prestado por él en y a la facultad de teología de Comillas.

En los meses de julio-septiembre de 1997 la revista “Estudios Eclesiásticos” publicaba un artículo del profesor Busto titulado “Situación actual de los estudios de teología en España”. En él iba recorriendo algunas de sus convicciones sobre los estudios universitarios de teología, que compartió durante décadas con colegas y alumnos de Comillas y otros centros universitarios españoles e internacionales. Entre ellas, la pena por que la teología no tenga un lugar relevante en la universidad española, el déficit de estudiantes de teología laicos y religiosas de diversas congregaciones, la pequeña preparación de los alumnos de teología en estudios complementarios a esta disciplina (filología antigua y lenguas clásicas, antropología social y cultural), la no siempre completa dedicación a la teología de muchos de sus profesores, dispersos en múltiples actividades, y la insuficiencia académica de los numerosos centros teológicos de tamaño pequeño.

Decía Olegario González de Cardedal que la teología es ese segmento tan importante de la vida de la Iglesia. Afirma el Papa Francisco en Veritatis Gaudium, que el criterio prioritario y permanente de la renovación de los estudios eclesiásticos es la contemplación y la introducción espiritual, intelectual y existencial en el corazón del kerygma. A hacer cercano y visible todo ello ha contribuido el profesor Busto en sus más de cuarenta años al servicio de la teología en la Universidad Pontificia Comillas y en otros lugares de la geografía española.

ENRIQUE SANZ GIMÉNEZ-RICO SJ

Decano de la Facultad de Teología

Universidad Pontificia Comillas

J. R. BUSTO SAIZ, INVESTIGADOR: EL TEXTO ANTIOQUENO DE LA BIBLIA GRIEGA

La historia del texto bíblico es uno de los temas de estudio más fascinantes que se pueden imaginar. En el siglo XX se produce una revolución silenciosa en este ámbito del saber. Este vuelco se debe a la aparición de nuevas ediciones críticas, pero sobre todo al hallazgo de numerosos papiros en Egipto, y al descubrimiento de los documentos de Qumrán en el Desierto de Judá en 1947, aunque su publicación completa solo se llevó a cabo en la última década del siglo veinte.

Al comienzo de los años setenta del pasado siglo se matriculó J. R. Busto en la recién creada licenciatura de Filología Bíblica Trilingüe, en la Universidad Complutense de Madrid. Era una especie de premonición de que los estudios bíblicos se convertirían más tarde en su principal dedicación y especialidad, en uno de los objetivos prioritarios de su vida académica.

Por ese tiempo volvía yo de mi estancia en Gotinga con una beca del DAAD (Deutscher Akademischer Austauschdienst) a través del CSIC. Y mi maestro, el profesor Manuel Fernández Galiano, me pasaba el testigo de la sección griega en el proyecto de la Biblia Políglota Matritense. Este proyecto del CSIC estabapromovido por investigadores del Consejo y catedráticos de las universidades de Madrid (Complutense) y Barcelona. En el imaginario de nuestros maestrosde hebreo, griego y latín, se proyectaba con fuerza la brillante tradición en filología bíblica de nuestro siglo XVI. Gracias a los filólogos, hebraístas, helenistas y latinistas de primera línea, tenía España el honor de haber publicado las dos primeras biblias políglotas: la Complutense de Alcalá entre 1514 y 1517, y la Biblia Regia de Amberes entre 1568 y 1573. La primera, gracias al impulso y mecenazgo del cardenal Cisneros, poderoso como un rey, con las rentas enormes de la diócesis de Toledo, probablemente las mayores de toda la cristiandad, y que administraba con la austeridad de un franciscano de la estricta observancia. La segunda patrocinada por Felipe II, dirigida pornuestro mejor orientalista del siglo XVI Benito Arias Montano, y publicada en las prensas de Cristóbal Plantino de Amberes, en los Países Bajos.

Terminada la licenciatura y la tesis doctoral sobre uno de los traductores judíos posteriores a los Setenta1,se incorporó sin demora al equipo de griego del nuevo proyecto de investigación Edición de textos bíblicos y parabíblicos (Biblia Políglota Matritense) del CSIC. Era este el nuevo título de un proyecto heredado de nuestros mayores acerca de una tercera Biblia Políglota Matritense. La brillante tradición renacentista de nuestro país en el campo de la filología bíblica tenía un peso decisivo en el proyecto de una nueva políglota matritense, pero el plan nos parecía demasiado ambicioso y falto de realismo para el estado en que se encontraba por entonces la filología bíblica en España. El nuevo título del proyecto abandonaba el plan inicial de una nueva políglota y se concentraba en la edición de textos bíblicos y parabíblicos en las principales lenguas antiguas en las que se habían transmitido: hebreo y arameo, griego, latín, siríaco y copto principalmente.

El momento de la incorporación de Busto Saiz al trabajo no podía ser más oportuno, ya que Ángel Sáenz-Badillos, con el que había editado yo las Cuestiones al Octateuco de Teodoreto de Ciro2, abandonaba este campo de investigación para dedicarse en Granada al hebreo medieval y a la historia dela lengua hebrea.

Pero antes de volver al itinerario del título, un par de observaciones sobre la tesis de Busto Saiz, que fue distinguida con el premio extraordinario de doctorado por la Universidad Complutense de Madrid. En torno a los años sesenta del pasado siglo, vieron la luz pública casi simultáneamente dos importantes descubrimientos en el área de la Biblia griega: el del palimpsesto O. 39 de la Biblioteca Ambrosiana de Milán3, y el de los fragmentos griegos del Dodekapropheton (Doce Profetas) descubiertos en Nahal Hever, en las inmediaciones de Qumrán, en 1952. Los documentos griegos de Nahal Hever fueron identificados por Barthélemy,4 como un eslabón de la revisión kaige de la antigua Septuaginta. Con estos hallazgos, por entonces recién editados, teníamos por primera vez ante los ojos, en el palimpsesto O. 39 de la Ambrosiana de Milán un texto seguido del traductor Símaco en el libro de los Salmos, indispensable para analizar no solamente el léxico sino también las técnicas de traducción y la sintaxis de este traductor judío del siglo II d. C. Por otro lado, el estudio de Barthélemy transformaba la historia de los primeros siglos de la Septuaginta prehexaplar, un texto griego sometido a revisiones constantes, por decirlo hiperbólicamente, desde el día siguiente de la traducción del Pentateuco en Alejandría, en la primera mitad del s. III a. C.

En la década de los setenta comenzamos también a abrir nuestra investigación situándola en el contexto internacional. Establecimos conexiones con otros centros de estudio similares, y confrontamos nuestro trabajo con el que se estaba llevando a cabo en el panorama académico del extranjero. Con mi estancia en Gotinga y mi asistencia regular a los congresos internacionales de la International Organization for the Study of the Old Testament (IOSOT) tuve la oportunidad de percibir que se nos planteaba un dilema o alternativa de no poca relevancia. Había que buscar un espacio para nuestro trabajo en el contexto internacional en el que nos movíamos. El Septuaginta-Unternehmen de Gotinga se dedicaba con éxito desde hacía un siglo a editar la Septuaginta primitiva, la Ur-Septuaginta, a través de los métodos de crítica textual esbozados por K. Lachmann en la primera mitad del s. XIX, para el Nuevo Testamento y la filología clásica. No tenía sentido repetir una obra bien hecha, ni competir con los medios de que disponía la empresa de Gotinga. Tras un diálogo continuado con los mejores especialistas de la Biblia griega en el momento, los profesores Robert Hanhart (Gotinga), Dominique Barthélemy (Fribourg, Suiza) y John William Wevers (Toronto), opté por una nueva orientación. Recogí la sugerencia del profesor Sebastian Brock, del Instituto Oriental de la universidad de Oxford, y decidí editar en Madrid una recensión de la LXX, a saber, el texto común que se leía en el área geográfica de Antioquía en los siglos IV-V d. C. Paul Anton de Lagarde había intentado llevar a cabo esta edición a finales del s. XIX, pero con resultados lamentables, por sus errores de método en la clasificación de los manuscritos, y por llevar a cabo su trabajo con excesivo apresuramiento.

Contribuyó también a fortalecer esta decisión la valoración que hacía Julius Wellhausen a finales del s. XIX de este grupo de manuscritos antioquenos: «Diese [es decir, una evaluación real de los manuscritos antioquenos 19, 82, 93 y 108, según el catálogo de Rahlfs mencionado en la nota 12] muss einer sorgfältigeren Untersuchung vorbehalten bleiben. Zum Zwecke einer solchen wäre es wünschenswert – da man nach Holmes doch nur eine sehr ungenügende Vorstellung gewinnt – dass man ihren vollen Text herausgäbe,wenn auch vielleicht nur für Ein biblisches Buch. Man sollte das um so eher thun, als man hier einmal eine ‘Familie’ von Handschriften besitzt, mitwelcher wirklich etwas zu machen ist»5.

Ahora bien, el principal criterio para determinar el texto luciánico o antioqueno6 de la Biblia griega eran las citas de los Padres del área geográfica de Antioquía. El principal de ellos era sin duda Teodoreto de Ciro que, a diferencia de Juan Crisóstomo, comentaba el texto de LXX casi al pie de la letra en sus tratados sobre las dificultades de la Escritura. Estos comentarios intentaban solucionar las aporías de la Biblia por medio de preguntas y respuestas, género de la literatura cristiana antigua denominado Quaestiones et responsiones (Zetémata kaì lýseis). En consecuencia, decidí, como paso previo para la edición científica del texto antioqueno, acometer primero la edición crítica de las Quaestiones in Octateuchum de Teodoreto. Como en todo proceso encaminado a una edición crítica, el primer paso consistía en reunir en Madrid, en microfilm, los manuscritos de las Quaestiones in Octateuchum deTeodoreto, a partir de las principales bibliotecas con fondos griegos. A continuación vendría la siguiente etapa que consistía en colacionar los veinticinco manuscritos griegos fundamentales para la edición, y a examinar y clasificar otros diez manuscritos de esta obra. Nuestra edición crítica del comentario de Teodoreto al Octateuco, a la que seguiría unos años más tarde la edición crítica de su comentario a Reyes-Crónicas, facilitó enormemente el trabajo a la especialista belga Françoise Petit, para su edición de las cadenas exegéticas del Pentateuco y de los libros de los Reyes7.

El resultado para el Octateuco fue negativo, es decir, Teodoreto no seguía sistemáticamente ningún grupo concreto de manuscritos de la LXX8. Por su parte Wevers, que por entonces había comenzado a editar en Gotinga la editio maior del Pentateuco griego, llegaba a resultados semejantes. En el caso del Génesis no se podía definir como antioqueno ninguno de los grupos de manuscritos colacionados y clasificados para la edición crítica9.

Como disponíamos ya de la mayoría de los manuscritos de Teodoreto y en los libros históricos el texto antioqueno sobresalía con una serie de rasgos singulares reconocidos por todos los expertos en la Biblia griega, dimos un paso más. Ahora ya con el apoyo imprescindible de Busto Saiz, invertimos cuatro años en la edición de las cuestiones a los libros de los Reyes y Crónicas del mismo Teodoreto. En 1984 publicamos la edición10 y constatamos con satisfacción que había valido la pena. En efecto, Teodoreto coincidía sustancialmente con el grupo de manuscritos antioquenos que en la edición más reciente de Cambridge de Brooke-McLean11 se designaban con las siglas boc2e2. Una vez editado críticamente y saneado el texto bíblico utilizado por Teodoreto, y sirviéndonos de sus citas como criterio y control del texto bíblico usado en la región geográfica de Antioquía, podíamos proceder con rigor a lo que era nuestra meta última: la edición crítica del texto antioqueno en los libros históricos de LXX.

Con este fin pedimos a la Biblioteca Vaticana los manuscritos 19 y 108 según la nueva numeración de Gotinga en el catálogo de A. Rahlfs12; el ms. 82 a la Biblioteca Nacional de París; el ms. 93 al Museo Británico de Londres, y un nuevo manuscrito antioqueno, el ms. 127, a la Biblioteca Sinodal de Moscú. Colacionamos de nuevo todos estos manuscritos, cuyas lecturas variantes incorporamos a la edición en el primer aparato crítico. En el segundo aparato de la edición recogimos los testimonios indirectos, a saber, los fragmentos hebreos de Qumrán, las citas bíblicas de Flavio Josefo, las citas de todos los Padres de la escena geográfica de Antioquía, y los testimonios de dos versiones secundarias relevantes: la Vetus Latina y la versión armenia, preparada esta última por S. Peter Cowe de la Universidad de Columbia en los Estados Unidos.

Gracias a los estudios de Sebastian Brock13 sabíamos que este texto antioqueno, transmitido por cinco manuscritos, se había separado del texto mayoritario de la LXX en el s. I d. C., y se había mantenido con sus rasgos específicos a lo largo de la transmisión textual. No pudimos encontrar unas causas históricas de ruptura que justificaran esta transmisión independiente y, en consecuencia, constatamos el hecho, pero faltaba una explicación externa que justificara esta transmisión por separado. En un espacio de tiempo razonable logramos publicar los tres volúmenes con el texto crítico antioqueno en los libros históricos de la Biblia griega: 1-2 Samuel, 1-2 Reyes y 1-2 Crónicas14.

Paralelamente se estaban produciendo descubrimientos y estudios que iban a provocar un vuelco en la historia del texto bíblico. Además estos hallazgos iban a revalorizar la Septuaginta, y en consecuencia, el texto antioqueno, como testimonio importante del texto bíblico genuino en los primeros pasos de su andadura. En efecto, en 1947 se descubrieron los documentos de Qumrán en el Desierto de Judá. A medida que se iban publicando estos escritos en la colección Discoveries of the Judaean Desert de Oxford, sobre todo en la última década del siglo XX, tanto más crecía la atención de los biblistas al texto antioqueno. Los documentos de Qumrán contenían unos 800 manuscritos o fragmentos, de los cuales en torno a 200 eran textos bíblicos, y el resto textos para-bíblicos o reescrituras de los antiguos relatos. Este factor contribuyó a situar el texto antioqueno en el primer plano del debate científico. La mayor novedad de Qumrán consistía en que teníamos delante de nuestros ojos algunos textos griegos, pero sobre todo manuscritos hebreos anteriores en mil años a los códices tiberienses medievales (Alepo, Cairo y Leningrado) en que se basaban las ediciones críticas modernas, en concreto la Biblia Hebraica Stuttgartensia15. Por un acuerdo internacional, el códice de Alepo formaría la base del Hebrew University Bible Project de Jerusalén; el Códice de Profetas de El Cairo sería editado por el equipo de hebreo del CSIC de Madrid; y el códice de Leningrado (ahora San Petersburgo) sería publicado por la Deutsche Bibelgesellschaft de Stuttgart.

El texto antioqueno se convertía en un elemento imprescindible para el estudio textual y literario de la Biblia en los libros históricos. Los manuscritos hebreos de Qumrán ponían de manifiesto que en los tres siglos anteriores a la era común, el texto hebreo no estaba unificado o estabilizado sino que circulaba en una pluralidad textual. Y además, algunos de esos textos de Qumran eran semejantes al texto hebreo que usaron los traductores de LXX en los siglos anteriores a la era común. En concreto, en los libros de Samuel y Jeremías principalmente, pero también en otros libros como Ezequiel o Daniel, los textos hebreos de Qumrán confirmaban que los traductores de LXX no habían sido arbitrarios ni habían traducido libremente el texto hebreo común recibido, sino que seguían un texto hebreo distinto del que conocíamos. Este texto hebreo solo se había estandarizado o fijado a partir del siglo I d. C. y se había convertido en nuestro texto masorético, que sería dotado de vocales y acentos a partir del siglo VII d. C. Es decir, en los orígenes del texto bíblico ya no había que situar un original o Ur-text que intentaba restaurar la crítica textual alemana desde Lagarde y Wellhausen, sino que al principio existía un pluralismo o diversidad de textos, alguno de los cuales nos llegaban precisamente a través de la traducción de LXX. La estabilización del texto hebreo llegó más tarde, cuando los rabinos seleccionaran un único texto hebreo de la Biblia, el proto-masorético, como señal y garantía de su identidad como pueblo, una vez que habían desaparecido Jerusalén y el Templo, destruidos por Tito en el año 70.

Precisamente el texto antioqueno coincidía con algunas lecturas hebreas de Qumrán (4QSama,c) y respaldaba el valor crítico de la LXX como testimoniodel texto hebreo genuino, antes de la unificación o estandarización del texto hebreo, que condenó a la desaparición a los textos hebreos disidentes, en desacuerdo con el texto proto-masorético.

Las intuiciones de algunos críticos del s. XIX acerca de la calidad del texto antioqueno recibían una confirmación en algunos manuscritos de Qumrán. La LXX no era un texto impreciso o arbitrario, sino una traducción de una Vorlage hebrea diferente. El pluralismo textual no estaba en los orígenes de la traducción o traducciones griegas (Paul Kahle), sino que se encontraba ya en el texto hebreo fuente: «In brief, Kahle postulated a plurality of translations into Greek. Nowadays scholars are more and more convinced that there were a plurality of text traditions in Hebrew at the time of the translation into Greek. In other words, the emphasis has shifted from the plurality of translations to the plurality of texts in the Hebrew Vorlage»16.

La publicación de la monografía de Barthélemy17contribuyó enormemente a lanzar al texto antioqueno de los libros históricos a la palestra de la discusión científica. Partiendo de los fragmentos griegos de los Doce Profetas descubiertos en Nahal Hever, cerca de Qumrán, Barthélemy propuso la teoría coherente de que estos fragmentos griegos representaban una revisión de la antigua Septuaginta para aproximarla al texto hebreo proto-masorético del s. I a. C. Esta revisión que designó con el nombre de kaige, por traducir mediante esta partícula griega las conjunciones hebreas we y wegam, había alcanzado a la mayor parte de la tradición manuscrita griega, incluido el códice Vaticano, en dos secciones de los libros de los Reyes(= Samuel-Reyes hebreo). Sólo habían escapado a esta revisión hebraizante los manuscritos antioquenos objeto de nuestra edición. Este nuevo panorama textual desencadenó una serie de publicaciones en torno al texto antioqueno de Reyes, en su estadio más primitivo, el llamado proto-luciánico del s.Id.C. Las consecuencias de estos estudios para la restauración del texto bíblico genuino eran obvias. Aunque el texto antioqueno no era una nueva traducción, tenía contactos intrigantes con el texto hebreo, y había indicios de un acercamiento pre-hexaplar al hebreo, que podían situarse en paralelo con los hebraísmos detectados en la Vetus Latina.

Tanto los autores antiguos como los modernos comentaristas insistían en la capacidad de la revisión antioquena para poner los materiales en su debido orden y reorganizar el relato. Uno de los rasgos específicos más sobresalientes era la prolongación del libro segundo de los Reyes (= 2 Samuel en hebreo) hasta 1 Reyes 2,11, la muerte de David, y la fijación del inicio de 3 Reyes en 2,12 con el reinado de Salomón. Es una división más lógica e inteligible, puesto que el primer libro de los Reyes (= 1 Samuel en hebreo) terminaba también con la muerte del primer rey Saúl.

Quiero llamar la atención sobre esta notable intervención que es difícilmente imaginable en los traductores si no estuviera avalada por la misma secuencia del material en el rollo hebreo utilizado como base de la traducción. Y no es preciso recurrir a sofisticadas especulaciones sobre los motivos de esta revisión y por qué sólo se extendió a dos secciones concretas de los libros de los Reyes. Comparto la opinión de Barthélemy de que la revisión kaige se extendía originariamente al conjunto de los libros de los Reyes (1-4 ReyesLXX), y el hecho de que se haya conservado solo en dos secciones de esos libros se debe a un accidente de la transmisión manuscrita. El origen radica en una alternancia en los tipos de rollo copiados por el escriba del arquetipo del códice Vaticano. Esta variación en los tipos de rollos copiados, dio como resultado un texto mixto en el que se mezclaron alternativamente secciones del tipo de la antigua Septuaginta y secciones del tipo kaige revisado. Este fenómeno tiene que ver con una etapa de la transmisión en la que el texto bíblico se copiaba en rollos, no en códices. Por el contrario, el texto antioqueno se remonta a otro arquetipo cuyos rollos de base de los que copiaba el escriba, no incluían textos corregidos según la revisión kaige.

No son estos los únicos indicios de que el texto antioqueno está enraizado en el hebreo y se remonta a un estadio de la transmisión en el que todavía no se había roto el cordón umbilical de la Septuaginta con la lengua sacra. Gran parte de los dobletes o dobles lecturas de esta revisión se remontan a lecturas o traducciones alternativas del mismo término hebreo. Y un grupo de correcciones antiguas a las que Rahlfs calificaba de intervenciones doctas (Gelehrtenkorrekturen) eran de carácter teológico o midrásico, y revelaban un medio judío de transmisión, o muy influido por la exégesis judía. De ahí que, al carecer de factores externos que explicaran el aislamiento y peculiar transmisión de este texto, para conciliar los dos rasgos más representativos de esta revisión, las correcciones estilísticas y los acercamientos al hebreo, propusiera como hipótesis de trabajo que esa revisión del s. I. d. C había sido realizada por los judíos de Antioquía18. En efecto, en Antioquía se concentraba probablemente desde su fundación en el 300 a. C., una importante comunidad judía, que solo era segunda en importancia frente a la de Alejandría. Como dice Flavio Josefo19: «la nación judía estaba muy diseminada entre la gente de todo el orbe habitado, sobre todo estaba fusionada de una forma destacada en Siria por la proximidad de este país, y era muy numerosa en Antioquía debido al tamaño de esta ciudad, y, en especial, porque los reyes que sucedieron a Antíoco habían procurado seguridad a los judíos para vivir allí… Constantemente atraían a un gran número de griegos a sus ritos religiosos y de algún modo estos formaban ya parte de la comunidad judía».

Las características de este texto editado por el equipo de Madrid han sido descritas y evaluadas en los diversos congresos del área, y publicadas en las principales tribunas de la crítica textual. Se trata de un texto que no ha sido desfigurado y corrompido por accidentes de la transmisión manuscrita como insinuaba Barthélemy, sino que es el resultado de una revisión editorial sistemática, aunque no del todo consistente, «For if Pal. has undergone a hebraising revisión, Ant. has also suffered from recensional activity, but of quite a different kind, the aim being to provide a more readable Greek text», como reclama Brock20.

Además de la aportación de Busto Saiz en la ponencia pronunciada en el Congreso de la IOSCS de París, en julio de 199221, quiero señalar otra conferencia pronunciada en el V Congreso de la IOSCS, Salamanca 198322. El texto del monje Malaquías solo se conserva en un manuscrito inédito de El Escorial y contiene el comentario de este autor desconocido a los libros sapienciales. Es tanto más interesante cuanto que los comentarios patrísticos a los libros sapienciales son muy escasos.

Busto Saiz inició su vida académica e investigadora con una brillante tesis doctoral sobre el traductor Símaco en el libro de los Salmos, que fue pionera en el estudio de los traductores judíos más recientes (Áquila, Símaco y Teodoción). A continuación, vinieron otros estudios de expertos en LXX sobre el texto de Símaco en Profetas y en el Pentateuco. Pero todavía queda abierto un prometedor campo de investigación sobre la relación entre el traductor Símaco y el texto antioqueno, que sigue siendo un enigma. Es sabido cómo Jerónimo saqueó al traductor Símaco, al que prefería antes que la LXX y Áquila, para su traducción latina que con el tiempo terminaría por llamarse la Vulgata23. En su traducción del libro de Qohelet, sus referencias a Áquila y Teodoción son ocasionales; en cambio su mención de Símaco es constante. En su comentario traduce con frecuencia versos enteros o varios versículos seguidos de Símaco.

En concreto la conexión entre Símaco y el texto antioqueno se ha detectado en los libros de los Reyes, y una conexión intrigante ha sido descubierta en el libro de Ezequiel24. No se puede decir que el autor del texto antioqueno tuviera delante de él una copia del texto seguido de Símaco. Pero sí tuvo acceso al material hexaplar conservado bien sea en la Septuaginta corregida con asteriscos y óbelos, o bien a través de los márgenes de los manuscritos de la Biblia griega. Una cosa parece clara, que los primeros copistas de los textos de Septuaginta tuvieron a su disposición un material muy superior al que conocemos hoy en día. No olvidemos que en la persecución de Diocleciano (303-311 d. C.) una gran cantidad de Biblias, entre otros escritos cristianos, fueron pasto de la hoguera. Tanto el autor Símaco como el autor o autores del texto antioqueno tenían como lectores unos mismos destinatarios, a saber, judíos con un alto grado de helenización. Símaco es sin duda un griego de traducción pero mucho más legible que el griego de Áquila o Teodoción. Y el texto antioqueno es asimismo un griego con cierto aire estilístico, destinado en buena medida para la lectura pública.

Todavía en 2005 nuestro equipo del CSIC publicó dos volúmenes de índicesdel texto antioqueno editado de la Biblia griega en los libros históricos25. Precisamente por no haber sido publicado antes, dicho texto no había sido incluido en ninguno de los léxicos y concordancias al uso del griego de Septuaginta. En estos índices se incluyen todos los términos griegos con sus correspondencias en hebreo, y los pasajes donde se encuentran. Naturalmente que no se trata de un mero recuento de pasajes y correspondencias sino de un ejercicio permanente de crítica textual ejercida a través del análisis de las dos lenguas, el griego y el hebreo. El lector se percatará de que en un número notable de casos no figura la correspondencia hebrea y en su lugar se incluye la calificación de aliter. En estos casos se sugiere en ocasiones la lectura hebrea, a modo de conjetura, que pudo tener el traductor en su Vorlage, distinta de la lectura del texto masorético. Pero por lo general esa calificación solo quiere decir que el traductor probablemente leyó una lectura hebrea distinta de la del textus receptus hebreo. En consecuencia, esos casos son ventanas abiertas por las que el lector crítico puede asomarse al texto hebreo base que tuvieron los traductores delante de sí.

La proyección internacional del texto antioqueno al nivel académico vino de la mano de los descubrimientos de Qumrán. En efecto, la Biblia griega se convirtió en la pieza clave para la historia del texto bíblico en los primeros siglos de su transmisión. De ahí que la Septuaginta comenzase a traducirse en este siglo XXI a las principales lenguas modernas de occidente y también a algunas lenguas orientales como el japonés o el coreano. Estas traducciones desempeñaron un papel esencial para la difusión de la Biblia griega más allá del campo de los especialistas en crítica textual, hasta llegar a disciplinas como la historia, la teología o las ciencias de la antigüedad.

Al nivel de la divulgación el texto antioqueno fue objeto de especial atención desde que los traductores de la Septuaginta al alemán publicaron en 2004 mi introducción al texto antioqueno traducida al alemán. Y en 2009, en las secciones kaige de los libros de los Reyes, publicaron no la traducción del texto de A. Rahlfs, sino la traducción del texto antioqueno que habíamos editado en Madrid26. Naturalmente al iniciar en 2005 el proyecto de la traducción de la Biblia griega al español, no dudamos en traducir en los libros de Samuel, Reyes y Crónicas, el texto antioqueno, como el texto griego más cercano al original que conservábamos para estos libros. Pues se trataba de un texto homogéneo a lo largo de dichos libros que no había estado sometido a la revisión kaige, como el códice Vaticano y el texto mayoritario de la Septuaginta. Y, en consecuencia, publicamos la traducción entera del texto antioqueno, por primera vez al español, en el volumen II sobre Los libros históricos (2011), con la segunda edición en 201827.

Esta es la historia del texto antioqueno que nuestro equipo de filología griega del CSIC editó críticamente en la última década del pasado siglo, gracias a la sabia contribución y ejemplar dedicación de J. R. Busto Saiz. Reciba desde aquí mi testimonio de admiración y agradecimiento, por una de las parcelas de su vida académica e investigadora que puede presentarse como modelo y exponente de un trabajo bien hecho, con el máximo rigor y acribía.

NATALIO FERNÁNDEZ MARCOS

Profesor de investigación ad honorem

Consejo Superior de Investigaciones Científicas

1 José Ramón Busto Saiz. La traducción de Símaco en el libro de los Salmos. Madrid: CSIC, 1978 (Reimpresión en 1985).

2 N. Fernández Marcos y Á. Sáenz-Badillos. Theodoreti Cyrensis Quaestiones in Octateuchum. Editio Critica. Madrid: CSIC, 1979.

3 G. Mercati. Psalterii Hexapli Reliquiae I. Codex rescriptus Bybliothecae Ambrosianae O. 39. Roma: Biblioteca Apostólica Vaticana, 1958; II. Osservazioni. Roma: Biblioteca Apostólica Vaticana, 1965.

4D. Barthélemy. Les Devanciers d’Aquila. Leiden: Brill, 1963.

5J. Wellhausen. Der Text der Bücher Samuelis. Gotinga: Vandenhoeck & Ruprecht, 1871, 223.

6 Modernamente los especialistas en la Biblia griega preferimos calificar de antioqueno a este texto o revisión, puesto que su conexión con Luciano de Antioquía (ss. III-IV) ha sido puesta en cuestión o simplemente negada.

7F. Petit. Autour de Théodoret de Cyr. La Collectio Coisliniana sur les derniers libres de l’Octateuque et sur les Règnes. Le Commentaire sur les Règnes de Procope de Gaza. Lovaina: Peeters, 2003, VI y XXVII.

8N. Fernández Marcos. “Theodoret’s Biblical Text in the Octateuch”. Bulletin of the International Organization for Septuagint and Cognate Studies 11 (1978): 27-43.

9J. W. Wevers. Septuaginta. Vetus Testamentum Graecum. I Genesis, Gotinga: Vandenhoeck & Ruprecht, 1974, 56-59.

10N. Fernández Marcos y J. R. Busto Saiz. Theodoreti Cyrensis Quaestiones in Reges et Paralipomena. Editio Critica. Madrid: CSIC, 1984.

11A. E. Brooke – N. McLean – H. St. J. Thackeray. The Old Testament in Greekaccording to the Text of Codex Vaticanus II. The Later Historical Books. 1: 1 and 2 Samuel.Cambridge 1927; 2: 1 and 2 Kings. Cambridge 1930; 3: 1 and 2 Chronicles. Cambridge: Cambridge University Press, 1932.

12A. Rahlfs, Verzeichnis der griechischen Handschriften des Alten Testaments. Berlín, 1914. Con el Suplemento Bd. I,1 Die Überlieferung bis zum VIII. Jahrhundert, bearbeitet von Detlef Fraenkel. Gotinga: Vandenhoeck & Ruprecht, 2004.

13Sebastian Brock. The Recensions of the Septuaginta Version of 1 Samuel. Turín: Silvio Zamorani, 1996; “Lucian redivivus: Some Reflections on Barthélemy’s Les Devanciers d’Aquila”. Studia Evangelica 5 (1968): 176-181, y “A Doublet and its Ramifications”. Biblica 56 (1975): 550-553.

14 N. Fernández Marcos y J. R. Busto Saiz. El texto antioqueno de la Biblia griega. I. 1-2 Samuel. Madrid: CSIC, 1989; II. 1-2 Reyes. Madrid: CSIC, 1992; III. 1-2 Crónicas. Madrid: CSIC, 1996.

15 K. Elliger y W. Rudolph, Biblia Hebraica Stuttgartensia (= BH4), Stuttgart: Deutsche Bibelgesellschaft, 1969/1977. Quinta edición revisada por A. Schenker y publicada en 1997.

16 N. Fernández Marcos. Scribes & Translators. Septuagint and Old Latin in the Books of Kings. Leiden – Nueva York – Colonia: Brill, 1994, 14.

17 Barthélemy. Les Devanciers d’Aquila.

18 N. Fernández Marcos. “El Protoluciánico, ¿revisión griega de los judíos de Antioquía?”.Biblica 64 (1983): 423-427, y J. R. Busto Saiz. “The Antiochene Text in 2 Samuel 22”. En VIII Congress of the International Organization for Septuagint and Cognate Studies (IOSCS), editado por L. Greenspoon y O. Munnich, 131-143. Atlanta, GA: Scholars Press, 1995.

19 Flavio Josefo, La Guerra de los judíos. Libros IV-VII. Traducción y notas de Jesús Mª. Nieto Ibáñez, Madrid: Gredos, 1999, VII, 43-45.

20 Brock. “Lucian redivivus”, 181

21 Cf. nota 18.

22J. R. Busto Saiz. “The Biblical Text of ‘Malachias Monachus’ to the Book of Wisdom”. En La Septuaginta en la investigación contemporánea (V Congreso de la IOSCS), editado por N. Fernández Marcos, 257-269. Madrid: CSIC, 1985.

23 Busto Saiz. La traducción de Símaco, 326-329.

24 N. Fernández Marcos. “On Symmachus and Lucian in Ezekiel”. En Interpreting Translation. Studies on the LXX and Ezekiel in Honour of Johan Lust, editado por F. García Martínez y M. Vervenne, 151-161. Lovaina – París – Dudley, MA: Peeters, 2005.

25 N. Fernández Marcos, Mª. V. Spottorno Díaz-Caro, y J. M. Cañas Reíllo. Índice griego-hebreo del texto antioqueno en los libros históricos. Volumen I: Índice General. Volumen II: Índice de nombres propios. Madrid: CSIC 2005.

26N. Fernández Marcos. “Einführung in den antiochenischen Text der griechischen Bibel in den Samuel- und Königbüchern”. En Im Brennpunkt: Die Septuaginta. Studien zur Entstehung und Bedeutung der Griechischen Bibel, editado por S. Kreuzer y J. P. Lesch, 177-213. Stuttgart: Kohlhammer, 2004. Y para la traducción del texto antioqueno al alemán, cf.W. Kraus y M. Karrer (eds.). Septuaginta Deutsch. Das griechische Alte Testament in deutscher Übersetzung. Stuttgart: Deutsche Bibelgesellschaft, 2009.

27 N. Fernández Marcos y Mª. V. Spottorno Díaz-Caro (coord.). La Biblia griega. Septuaginta. II. Libros históricos. Salamanca: Sígueme 2011; segunda edición, 2018.

PUBLICACIONES DE JOSÉ RAMÓN BUSTO SAIZ

A) LIBROS

Aa) de investigación

La traducción de Símaco en el libro de los Salmos. Textos y Estudios “Cardenal Cisneros” de la Biblia Políglota Matritense, 22, CSIC, Madrid 1978 (reimpresión en 1985), XXVI + 756 págs.Theodoreti Cyrensis Quaestiones in Reges et Paralipomena. Editio critica. Textos y Estudios “Cardenal Cisneros” de la Biblia Políglota Matritense, 32, CSIC, Madrid 1984, LXVI + 327 págs. (en colaboración con N. Fernández Marcos).El texto antioqueno de la Biblia Griega, I, 1-2 Samuel. Textos y Estudios “Cardenal Cisneros” de la Biblia Políglota Matritense, 50, CSIC, Madrid 1989, LXXXIX + 173 págs, (en colaboración con N. Fernández Marcos).El texto antioqueno de la Biblia Griega, II, 1-2 Reyes. Textos y Estudios “Cardenal Cisneros” de la Biblia Políglota Matritense, 53, CSIC, Madrid 1992, LXXI + 166 págs, (en colaboración con N. Fernández Marcos).El texto antioqueno de la Biblia Griega, III, 1-2 Crónicas. Textos y Estudios “Cardenal Cisneros” de la Biblia Políglota Matritense, 60, CSIC, Madrid 1996, LXV + 162 págs, (en colaboración con N. Fernández Marcos).

Ab) de divulgación

Flavio Josefo. Autobiografía. Contra Apión. Alianza Editorial. Madrid 1987, 273 págs. (Traducción, introducción y notas de Ma. Victoria Spottorno para “Autobiografía” y de José Ramón Busto Saiz para “Contra Apión”).Cristología para empezar, Colección “Alcance” 43, Sal Terrae, Santander 1991, 155 págs. La justicia es inmortal, Sal Terrae, Santander 1992, 166 págs.El sufrimiento, ¿roca del ateísmo o ámbito de la revelación divina? Lección inaugural del curso 1998-99 en la UPCo. Madrid 1998, 47 págs. [Publicado de nuevo en Staurós, Madrid 2009, nº 48, 51-75].El edificio de las letras y el modo de usar de ellas, Madrid 2012, 182 págs.

B) COLABORACIONES EN LIBROS COLECTIVOS

El descubrimiento de la Sabiduría de Israel, en UNIVERSITAS, THEOLOGIA, ECCLESIA, Volumen conmemorativo del centenario de la Facultad de Teología de la Universidad de Deusto (Oña 1880-Bilbao 1980) (= Est. Ecl. 56 (1981), 625-649).Baruc 3,9-4,4: Estructura y Contenido en Palabra y Vida. Homenaje a José Alonso Díaz SJ., Madrid 1984 (= Miscelánea Comillas 41 (1983), 121-129).Macarismos desarrollados: un tipo de poema sapiencial en N. Fdez. Marcos - J. Trebolle - J. Fez. Vallina (eds.), Simposio Bíblico Español (Salamanca 1982) Madrid 1984, 345-355.The biblical Text of ‘Malachias Monachus’ in the Book of Wisdom en N. Fernández Marcos (ed.) La Septuaginta en la investigación contemporánea, Textos y Estudios “Cardenal Cisneros” de la Biblia Políglota Matritense, 34, CSIC, Madrid 1985, 257-269.La intención del midrás del libro de la Sabiduría sobre el Éxodo, en Salvación en la Palabra. Targúm - Derash - Berith, Homenaje al Prof. Díez Macho, Madrid 1986, 65-78.On the Lucianic Manuscripts in 1-2 Kings, en LXX. VI Congress of the International Organization for Septuagint and Cognate Studies, Jerusalén 1986, Atlanta. Georgia, 1987, 305-310.Estructura métrica y estrófica del salmo 99, en V. Collado y V. Vilar-Hueso (eds.) II Simposio Bíblico Español (Córdoba 1985), Valencia-Córdoba 1987, 265-268.Sagrada Biblia, (Ediciones Paulinas) Madrid 1988 (Introducciones y notas a los libros sapienciales).The Meaning of Wisdom 2,9a en LXX. VII Congress of the International Organization for Septuagint and Cognate Studies, Leuven 1989, (Ed. C.E. Cox), Atlanta. Georgia, 1991, 355-359.El dolor en la tradición sapiencial del Antiguo Testamento en A. Dou (ed.), El dolor, Actas de la reunión de la Asociación Interdisciplinar “José de Acosta”, Madrid 1992, 207-230.Jesucristo en C. Floristán - J.J. Tamayo, Conceptos fundamentales del cristianismo, Madrid 1993, 642-655.Las obras en el Antiguo y en el Nuevo Testamento, en J. A. Martínez Camino (ed). Libertad de Verdad, Madrid 1995, 131-148.The Antiochene Text in 2 Samuel 22. en LXX. VIII Congress of IOSCS Paris 1992 (by L. Greenspoon and O. Munnich eds). USA 1995, 131-143.Elogio del Prof. Dr. Luis Alonso Schökel, en G. Martín Rodríguez (ed.), Saberes y Sabores, Bilbao 1998, 59-72 (= Luis Alonso Schökel, S.J. En la muerte de un maestro, Miscelánea Comillas 56 (1998), 285-296).Con el corazón dividido, en J. Bosch, Panorama de la Teología Española, Estella 1999, 165-180.El Resucitado, en J.J. Tamayo, 10 Palabras clave sobre Jesús de Nazaret, Estella 1999, 357-399.Helenismo y Judaísmo artículos en F. Fdez. Ramos (dir). Diccionario de San Pablo (Burgos 1999), 627-634 y 685-697 respectivamente.La Cuestión Sinóptica y Testimonios sobre Jesús en escritores judíos y paganos de los siglos I y II, artículos en F. Fdez. Ramos (dir.). Diccionario de Jesús de Nazaret (Burgos 2001), 1224-1227 y 1259-1262 respectivamente.Calidad y Equidad en una Universidad Católica. Una mirada desde la Teología, en J. C. Torre Puente (ed). Calidad y Equidad en la Educación Universitaria Católica, Madrid, 2002, 103-115.El demonio cristiano: invariantes en F. Del Pino Díaz (coord.) Demonio, Religión y Sociedad entre España y América, Madrid 2002, 23-32.El Diálogo Interreligioso en la construcción de Europa en S. de Tomás, E. Vaquero y J. Valle, El día de Europa: Presente y Futuro de la Unión Europea, Madrid 2003, 33-43.Teología Dogmática y Espiritualidad en P. Cebollada (ed.), Experiencia y misterio de Dios, Madrid 2009, 301-323.Sagrada Escritura en A. Cordovilla (ed.), Cristianismo y Hecho Religioso, Madrid 2013, 161-216.La antropología teológica ignaciana, en Rufino Meana Peón, S.J. (dir.), El sujeto. Reflexiones para una antropología ignaciana, Madrid-Bilbao, 2019, 31-45.Colaboración con 6 homilías en José Mª Rodríguez Olaizola, S.J., La Palabra desencadenada. Creer en tiempos de pandemia, Santander, 2020, págs..77-78; 143-145; 176-179; 233-235; 264-266; 351-353.

C) ARTÍCULOS

Ca) de investigación

Algunas aportaciones de la Vetus Latina para una nueva edición crítica del libro de Tobit, Sefarad 38 (1978), 53-69.El léxico peculiar del traductor Aquila, Emerita 48 (1980), 31-41.El texto teodociónico de Daniel y la traducción de Símaco, Sefarad 40 (1980), 41-55.La Carta de Judas a la luz de algunos escritos judíos, Est. Bib. 39 (1981), 83-105.La interpretación del relato de Susana, Est. Ecl. 57 (1982), 421-428.Estructura métrica y estrófica del Poema sobre la juventud y la vejez: Qohelet 11,7-12,7, Sefarad 43, (1983), 17-25.Bore’ka (Qoh. 12,1) reconsiderado, Sefarad 46, (1986), 85-87.El texto luciánico en el marco del pluralismo textual, Est. Ecl. 65 (1990), 3-18.La Biblia Hebrea y el A.T. cristiano, Est. Bib. 47 (1989), 435-447.“Siguiéndome en la pena también me siga en la gloria”. Miscelánea Comillas 49 (1991), 413-424.El testimonio textual de la Políglota Complutense para la edición del texto luciánico en 3 y 4 Reyes. Sefarad 52 (1992), 49-58.