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Esta pequeña novela describe un mundo no muy lejano en el que podremos controlar todos los dispositivos electrónicos con la mente a través de diademas sensoriales. Un mundo en el que a partir de esta tecnología se descubre que también es posible que alguien acceda a tus pensamientos con un mind reader o lector de mentes, e incluso inducirte pensamientos que no son tuyos para que los tomes como propios. La única forma de luchar contra esta posibilidad es llevar cascos anti-mind readers para mantener tus pensamientos privados. A partir de los mimbres de esta sociedad, surge una historia donde Ray, su protagonista, se ve envuelto en una trama en la que los conflictos morales suponen una lucha interna entre lo correcto y lo incorrecto que le llevará a un punto de no retorno donde el mundo decidirá su destino.
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Seitenzahl: 188
Veröffentlichungsjahr: 2022
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THE MIND READER
RICARDO SOTO GARCÍA
THE MIND READER
EXLIBRICANTEQUERA 2022
THE MIND READER
© Ricardo Soto García
Diseño de portada: Dpto. de Diseño Gráfico Exlibric
Iª edición
© ExLibric, 2022.
Editado por: ExLibric
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ISBN: 978-84-19269-53-9
RICARDO SOTO GARCÍA
THE MIND READER
Agradecimientos
Esta novela está dedicada, en primer lugar, a mi padre, que es el que más ha creído en ella y, en segundo lugar, a mi hermano, que ha ayudado junto con mi padre a pulir ideas para que esta salga adelante. Igualmente, ha ayudado bastante el feedback del escritor Cristian Fernández Giner, que os invito a que leáis.
Índice
Agradecimientos
1. El progreso consiste en el cambio
2. El comienzo de todo
3. Karma
4. La mejor defensa es un buen ataque
5. Inocencia destruida. 1.ª parte
6. Todo lo que se hace por amor se hace más allá del bien y del mal
7. El germen de la idea
8. El valor proviene de la motivación
9. Para encontrar oro hay que ensuciarse
10. Inocencia destruida. 2.ª parte
11. El pasado nunca está muerto. Ni siquiera es pasado
12. La venganza es dulce y no engorda
13. La clave de bóveda
14. Inocencia destruida. 3.ª parte
15. Cada acción tiene su reacción
1. El progreso consiste en el cambio
Es curioso cómo cambia el mundo en tan poco tiempo. Al principio nadie se esperaba cómo iban a cambiar las vidas de las personas. Todo eran avances tecnológicos que permitían hacer ciertas cosas sencillas usando la mente. La tecnología había avanzado hasta el punto en el que, mediante electrodos colocados en las sienes y en la nuca, era capaz de identificar en las ondas cerebrales pensamientos muy básicos, o lo que se denominó Pensamientos Universales o PU, como «sí», «no», «arriba», «abajo», «derecha», «izquierda», «calor», «frío», etc. Estos pensamientos básicos eran fáciles de identificar, incluso en distintos idiomas, porque en todas las partes del mundo son los mismos conceptos simples.
En el cerebro, cuando uno piensa en derecha o izquierda, en realidad no lo hace en su propio idioma; el idioma es una capa de representación de lo que queremos expresar. Nuestro cerebro primero identifica el deseo de ir o mirar a la derecha o a la izquierda de una manera abstracta y única que coincide en todas las culturas. Y después, para expresar esa idea o concepto de derecha o izquierda, lo traduce a nuestro idioma para que lo podamos verbalizar y comunicar a los demás diciendo «gira a la izquierda» o «quiero ir a la derecha». Para poder capturar otros conceptos se recurrió a la memoria visual, ya que, por ejemplo, para identificar el concepto coche, todos tenemos almacenadas en nuestro cerebro imágenes de coches.
Básicamente, generaron algoritmos que identificaron los PU buscando patrones comunes del funcionamiento de los neurotransmisores en miles de individuos. De este modo, se pudo crear el equivalente a lo que podría ser un diccionario, donde se traducía cada patrón identificado en los neurotransmisores del cerebro a un PU y, por tanto, al concepto que representaba.
Por el contrario, fue bastante más complejo llegar a identificar y descifrar lo que se denominó Pensamientos Abstractos Complejos o PAC, que son las ideas elaboradas más complejas.
Hay ideas que, significando lo mismo, tienen dimensiones diferentes para cada persona o son contradictorias. Si una persona dice que está lloviendo, otra podría decir: «Esto no es llover. Llover es la cortina de agua que cayó la semana pasada». Si algo es grande, pequeño, bello o feo son cosas relativas a la forma de pensar de cada uno y, además, son conceptos que referidos a una misma cosa o persona pueden variar en el tiempo. Un objeto te puede parecer bonito hoy y con el tiempo puede cambiar tu percepción sobre él y dejar de gustarte, lo cual, siendo consciente de que antes te gustaba, puede provocar pensamientos y sentimientos contradictorios difíciles de interpretar. El amor, ¿acaso hay algo más abstracto y confuso que el amor? Con su gran cantidad de variantes y niveles que te hacen dudar a veces de si quieres a alguien mucho, poco o nada. Fue todo un reto poder descifrar algo tan barroco que a veces se confunde con la obsesión de querer poseer a alguien o con el simple deseo de dominación y satisfacción de poder controlar a otra persona.
Los PU que servían para abrir o cerrar una mano o para mover los dedos de la mano fueron identificados. La gente estaba entusiasmada; la humanidad había prevalecido sobre la imposibilidad de conseguir que gente con alguna discapacidad pudiese llevar la misma vida que tenía antes de perder la movilidad de algún miembro de su cuerpo. Los avances en el campo de la medicina fueron espectaculares. Primero fueron los exoesqueletos, brazos o piernas mecánicas que permitían a la gente paralítica moverlos con el pensamiento. Los militares dieron buena cuenta de ello porque crearon exoesqueletos para soldados, consiguiendo lo que siempre habían anhelado: supersoldados.
El siguiente avance fue descubrir que, una vez identificados los PU, podían puentear la orden que daba el cerebro y que nunca llegaba a su destino por tener una lesión medular, y transmitirla directamente después de la sección dañada a través de electrodos. Se consiguió con éxito por primera vez en el año 2055, alcanzando uno de los mayores hitos logrados en el campo de la medicina.
A partir de ahí, surgieron otros avances basados en los PU y, posteriormente, en los PAC. SoftwareAP, compañía que durante la recesión americana de los años 50 se creó mediante la fusión de Apple y Meta para hacer frente a la hegemonía mundial de la tecnología de empresas chinas, fue la primera en mostrar al mundo su primer sistema operativo que permitía la posibilidad de manejarlo con la mente a través del Mindcontrol, una diadema que te colocabas en la cabeza y que se vendía por separado del sistema operativo, lo cual fue muy criticado porque era como vender un coche sin volante. En realidad, este sistema operativo conocido como MindToBusiness 1.0 estaba dirigido a las empresas, dado el incremento en productividad que suponía, pero finalmente también se extendió al uso doméstico. Gracias a la posibilidad de controlar con el pensamiento ciertos aspectos como editores de texto o las hojas de cálculo, la productividad aumentó exponencialmente con cada actualización. Al principio, cada trabajador que utilizaba el Mindcontrol era capaz de hacer cosas como cortar y pegar textos solo con pensarlo, subrayar palabras, marcar en negrita, cerrar, guardar o abrir documentos, cerrar o abrir ventanas y cosas así, medianamente genéricas. Posteriormente, usuarios que habían hecho un curso especializado en Mindcontrol pudieron ser capaces de escribir números y palabras solo con pensarlo. Podían hasta realizar operaciones matemáticas complejas solo con proponérselo. Era como tener una calculadora científica en la cabeza cuyo resultado aparecía en la pantalla. Este aspecto se convirtió en un negocio, ya que solamente los trabajadores con un título reconocido en Mindcontrol eran contratados por las empresas. El hecho de poder escribir un correo de tres líneas en doce segundos era un incremento de la productividad de un 500 % brutalmente atractivo para las empresas, que se volcaron en este nuevo método de trabajo. Luego surgió una serie de restricciones a la hora de comunicarse de este modo, dado que al poder escribir tan rápido, gran parte de las comunicaciones efectuadas eran demasiado impulsivas y no valoraban ni sopesaban su contenido de una manera pausada. Esto provocaba conflictos entre empleados, que a veces se tomaban los mensajes de manera personal. Para solucionar este problema de cohesión de empleados y equipos, se incluyó en MindToBusiness una funcionalidad que detectaba la intensidad de los sentimientos con los que un usuario estaba escribiendo. De este modo, en caso de detectarse que un usuario estaba escribiendo con alguna emoción fuera de los parámetros normales, se dilataba durante unos segundos el envío del correo dándole un aviso que le sugería que lo releyese.
Las cinco emociones básicas —tristeza, alegría, ira, asco y miedo— también son PU. Se invirtió mucho dinero en investigar cómo sacar provecho sobre estos PU porque son los que se producen en el sistema límbico. El sistema límbico es el principal responsable de la vida afectiva y el que está involucrado, junto con otras estructuras, en la formación de la memoria, el control de las emociones, las motivaciones, diversos aspectos de la conducta, la iniciativa, la supervivencia del individuo y el aprendizaje. Pero más allá de todo esto, una de las estructuras más importantes del sistema límbico es la amígdala cerebral. Esta estructura es la que genera o inicia los procesos emotivos y, paralelamente, activa las áreas cerebrales relacionadas con la liberación de la dopamina, el neurotransmisor más vital para generar una emoción. La dopamina es, de algún modo, la que controla el nivel de adicción que podemos llegar a tener sobre cualquier elemento que provoca algún tipo de placer.
Muchas empresas sacaron partido de estos estudios para temas publicitarios utilizando las mindcookies para identificar de manera más acertada qué tipo de anuncios provocaban mayores emociones. La forma de hacer publicidad también cambió.
Tras varios millones de euros en investigación para conocer cómo se producían las emociones, se averiguó que del mismo modo que la ciencia era capaz de reconocer en el cerebro las emociones, se podían inducir emociones de manera artificial como si las hubiese creado el propio cerebro. Esto provocó un gran cambio en el negocio del cine y de los videojuegos. Las películas pudieron verse por primera vez con una diadema con sensores que emitían las emociones de la propia película. En una película de miedo podías sentir el mismo miedo que tenían los protagonistas, en un drama podías sentir la tristeza, y en una comedia, la alegría. Eran emociones artificiales, pero la gente quería experimentarlas. La gente salía de los cines sobrepasada e inundada por la cantidad de emociones que había llegado a experimentar y entendiendo mucho más lo que las películas querían transmitir.
En el sector de los videojuegos, poder controlar juegos con la mente fue otro de los grandes negocios que multiplicaron los beneficios de este sector hasta límites insospechados. La posibilidad de crear una inmersión más real en un juego a través de la experimentación de emociones también provocó un antes y un después. Los juegos narrativos, en los que se van inyectando fragmentos de una historia que proporciona al juego un sentido y una dirección a través de un hilo argumental, pudieron aprovechar la misma técnica para enganchar a los jugadores a la historia y al juego.
Los jugadores podían ahuecar los brazos para sostener un arma imaginaria en sus brazos y disparar con solo hacer clic con el dedo en batallas simuladas. Eran batallas tan reales que podían sentir la inquietud, el nerviosismo, la sensación de boca seca y el pavor ante la posibilidad de ser alcanzado por una bala en la espera previa a un combate que acontece en trincheras.
Otro sector que aprovechó esta tecnología fue el del sexo. El día que salió a la luz que se podía estimular sexualmente a una persona de manera artificial, sin nada más que una diadema en la cabeza, fue el acontecimiento del año y pronto tuvo sus frutos. Ya no era necesaria medicación para resolver problemas de erección. Lo vendieron como «el sustituto de la viagra».
El concepto de sexo virtual cambió desde el momento en el que las parejas podían tener sexo a distancia del mismo modo que si lo estuviesen haciendo físicamente. Se incrementó al máximo posible la excitación sexual que puede sentir una persona que está realizando una videollamada, llegando a tener un orgasmo más completo y satisfactorio que si simplemente se masturbara con la mano. Esto fue aprovechado por el negocio del porno, donde se añadió esta tecnología a las películas.
Las mafias que controlaban los servicios de sexo virtual también añadieron esta tecnología para fidelizar a los clientes. Con el tiempo, la mayoría de los hombres y mujeres que se dedicaban a la prostitución en la calle empezaron a trabajar de manera virtual y los crímenes contra su sector se redujeron drásticamente. Se generalizó el uso del concepto de «amante sensorial», en un intento de blanquear el concepto de prostitución, para denominar a este tipo de negocio.
Un sinfín de empresas desarrollaron sus productos a partir de esta tecnología para que pudiesen ser utilizados con diademas que capturaban las órdenes que tu cerebro daba. A partir de esta tecnología, todos los dispositivos pasaron tarde o temprano a gestionarse con la mente a través de una diadema: ordenadores, smartphones, televisores, altavoces inteligentes, lavadoras, lavavajillas y, en definitiva, cualquier dispositivo que fuese susceptible de sustituir acciones manuales u orales por órdenes mentales.
Ni que decir tiene que el aumento de la productividad debido a esta tecnología, unido al auge de la robótica para realizar ciertos oficios de manera automática, como por ejemplo la recolección de las basuras con camiones autónomos, supuso que el número de puestos de trabajo se viera reducido a la mitad en muy poco tiempo.
El sistema económico no estaba preparado para un cambio tan radical y tan rápido, y este no se pudo absorber de manera paulatina, como sí ocurrió en otras revoluciones industriales en las que el cambio fue mucho más lento. Gran parte de la población se quedó sin trabajo y en la pobreza. Los Gobiernos tuvieron que hacer frente a la turba de gente que se manifestaba en las calles protestando por la situación. Para ello se generaron subsidios de desempleo permanentes que terminaron pagando las empresas con los beneficios que habían conseguido al reducir las plantillas. Esto supuso la creación de un sistema económico y social nuevo. Básicamente, se acentuó la diferencia de clases sociales que ya existía, creando de manera más diferenciada una brecha más grande entre los trabajadores de «mono azul» y los trabajadores de «mono blanco», que usaban el Mindcontrol de manera eficiente. Para evitar que los trabajadores de mono azul dejasen de trabajar voluntariamente para cobrar el subsidio de desempleo sin tener que trabajar, se crearon por ley colas de trabajo, por las que la gente trabajaba durante unos periodos y luego era sustituida por los siguientes de la cola. Los que dejaban de trabajar volvían al final de la cola, esperando para trabajar de nuevo cuando les tocase. Mientras esperaban, eran obligados a realizar tareas sociales o estatales. Podías ser llamado en cualquier momento para presentarte en el sitio que te dijesen para hacer lo que se te pidiese. Esto ocasionó una servidumbre entre los trabajadores de mono azul y los de mono blanco que trabajaban para sectores gubernamentales, porque se terminó utilizando a todo este grupo de gente «ociosa» para servir a los trabajadores de mono blanco del Gobierno en ciertas tareas, como mensajería, carga y descarga de materiales, servir cafés, etc.
A partir de todos estos cambios y descubrimientos, y sobre todo cuando hubo gente que entendió la dimensión que estaba tomando la evolución de esta tecnología, empezaron los típicos bulos conspiratorios que decían que del mismo modo que se podían provocar emociones en tu cerebro, se podrían producir pensamientos que no eran tuyos o que era posible que leyesen tus pensamientos a distancia. Algunos paranoicos comenzaron a llevar sombreros con recubrimiento interior de papel Albal. La gente se reía de ellos. En realidad, cuando estos rumores empezaron, aún no se había desentrañado cómo identificar los PAC y, por tanto, no era posible leer en la mente ideas y conceptos más elaborados. Tampoco era posible aún provocar pensamientos no propios en las personas. Sin embargo, como en un mal sueño, todo eso fue lo que terminó sucediendo más adelante.
Tiempo después, algún empleado con la conciencia intranquila, del que nunca se supo su identidad, filtró información clasificada de la compañía rusa conocida a nivel mundial como Mind Company (ум компания), donde se demostraba que esta compañía ya era capaz de leer pensamientos complejos y elaborados de cualquier individuo incluso a varios metros de distancia.
La filtración de la información clasificada de la compañía rusa detallaba cómo funcionaba esta tecnología y estuvo flotando en la inmensidad de Internet hasta que se pudo eliminar de los servidores. Sin embargo, ya se había filtrado cómo fabricar un mind reader y cualquiera con unos pocos conocimientos de informática podía construir el suyo propio. Pronto en el mercado negro aparecieron mind readers de tamaño compacto que podían leer los pensamientos a un precio bastante asequible.
Enseguida brotaron los primeros casos de chantaje a personajes públicos o no tan públicos. Se trataba de gente con mucho dinero. A partir de ese momento, el chantaje se extendió como un virus, provocando que nadie quedase a salvo. Los secretos más oscuros empezaron a ser utilizados en contra de cualquier individuo. Aquellos que no quisieron pagar vieron publicada en las redes sociales aquella información que comprometía su privacidad o destapaba entramados de actos ilegales. También salieron a la luz casos de divorcio por infidelidades descubiertas a través de mind reader; la gente quería saber si su pareja le era infiel. Todo esto significó que cualquiera podía ser objetivo de que le leyesen los pensamientos.
Algunos Gobiernos, que entendieron el peligro del poder que estaban consiguiendo las empresas que controlaban esta tecnología, las nacionalizaron con la excusa de ser un problema de seguridad nacional. A partir de ahí, el resto de países hicieron lo mismo.
En cuestión de tres meses desde que se filtró la información, se empezaron a vender cascos que cubrían toda la cabeza y la cara hechos de materiales que podían inhibir esta tecnología, evitando que se pudiese obtener información de los impulsos eléctricos de las neuronas. Los primeros cascos eran livianos, de un centímetro de grosor, con un suave acolchado aterciopelado por dentro y más holgados por la parte de las orejas. Eran tan herméticos que casi no te podían escuchar al hablar, ni tampoco se podía escuchar bien el sonido de fuera, por lo que llevaban incorporados emisores y receptores de sonido para transmitir el sonido al exterior a través de un pequeño altavoz situado a la altura de la boca y para poder escuchar lo que había en el exterior.
En breve proliferaron también las empresas de reformas que transformaban casas u oficinas de trabajo en estructuras anti-mind readers.
Los primeros en llevar los cascos fueron los empresarios y los políticos, que quisieron evitar a toda costa el peligro de que se descubrieran todos sus secretos empresariales, secretos de Estado o simplemente que se destaparan las mentiras que transmitían a los ciudadanos. También se obligó a llevar casco a aquellos investigadores de los departamentos de Investigación y Desarrollo para evitar que se descubriesen o copiasen los diseños de prototipos secretos.
A continuación, empezaron a aparecer cascos con las mismas funciones que las diademas, las cuales pasaron poco a poco a utilizarse únicamente en la privacidad de los domicilios, donde las paredes y ventanas estaban recubiertas con materiales inhibidores a prueba de mind readers.
Todos tenemos pensamientos secretos que son tan íntimos que no deseamos que se conozcan, y el miedo a que alguien conociese nuestro más íntimo secreto hizo que gran parte de la población se sumase a la moda de llevar casco inhibidor.
Aunque hubo gente que opinaba que no tenía nada que ocultar, solamente una pequeña parte de la población, que terminó por ser algo residual, no quiso llevar casco. Fueron tres grandes factores los que provocaron que todo el mundo llevase casco y cambiase la sociedad tal y como se conocía. En primer lugar, el casco protegía nuestros secretos como inhibidor de mind readers. En segundo lugar, servían para realizar las mismas funciones que las diademas. Y, por último, se terminó entendiendo como un artículo de moda. La creatividad no tiene límites y había infinitos cascos con diferentes diseños que se podían elegir. Aquel que no llevaba casco era un paria al que se le miraba por encima del hombro.
Surgieron tantas empresas con tantas utilidades que vendían sus propias diademas o cascos que finalmente se decidió estandarizar su uso para que fuese posible configurar un mismo Mindcontrol para manejar todos tus dispositivos.
Pero esta no fue la verdadera razón por la que se decidió estandarizar el sistema. Ningún país se fiaba de que otros países vendieran este tipo de dispositivos en sus territorios. Se decidió crear un statu quo de no agresión entre países para evitar utilizar esta tecnología con fines de espionaje. Se negoció a nivel mundial usar el sistema operativo creado por SoftwareAP como punto de partida para desarrollar de manera conjunta un software que funcionase en todo el mundo. El centro de desarrollo se decidió montarlo en Suiza, dado el carácter de neutralidad perpetua que marca la política oficial de este país. Cada país envió a sus mejores desarrolladores en cuotas definidas por la importancia de cada país a nivel económico mundial, lo cual se midió por el nivel del producto interior bruto de cada país.
El software, que pasó a convertirse en un nuevo sistema operativo basado en el antiguo, se llamó finalmente MCS (Mind Control System). Cada empresa que fabricase un dispositivo que quisiese ser controlado con un Mindcontrol tenía que usar los mismos protocolos y órdenes de comunicación estrictos definidos en MCS. Televisiones, smartphones, reproductores de música, neveras, lavadoras y lavavajillas inteligentes, consolas de videojuegos, etc. tenían que utilizar una interfaz de programación de aplicaciones proporcionada por el centro de desarrollo mundial de MCS para crear paquetes de software que encajasen en los protocolos del sistema operativo, como una llave encaja en una cerradura. Los paquetes de software proporcionados por las empresas eran revisados y, una vez asegurada su integridad, pasaban a formar parte del propio software MCS.
Cada usuario decidía si actualizar sus diademas o cascos con estos paquetes de software. Si te comprabas una televisión nueva, desinstalabas el antiguo paquete de software de televisión e instalabas el nuevo.
Se decidió realizar las actualizaciones de diademas y cascos en centros de verificación e instalación de software gestionados por cada Gobierno que fueron repartidos por todas las ciudades. De este modo, se quiso evitar que se pudiese instalar en una diadema o casco un software manipulado.
Las diademas y cascos no están conectados a Internet a través de las redes de telefonía. En primer lugar, porque no es seguro conectar los Mindcontrol al BLACK Internet, e incluso tampoco a la red WHITE Internet, donde se supone que la seguridad de los contenidos está verificada y certificada como segura. Y, en segundo lugar, porque nadie quiere tener un casco conectado a Internet a través de una compañía de telefonía que está controlada por el Gobierno. Nadie se fía de sus intenciones.
