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Este libro aborda el impacto que las medidas de mitigación al cambio climático, mediante la disminución del consumo de energía y a la guerra a los combustibles fósiles para reducir las emisiones de CO2, han tenido y seguirán teniendo en Occidente. En particular, expone las características principales de las energías renovables en la generación eléctrica; explica por qué es inevitable el aumento del costo de la electricidad al usarlas; revela su escasa incidencia en la disminución de emisiones de CO2; expone el daño ecológico que causan y las consecuencias económicas en extremo adversas para los países que las utilizan, desafiando abiertamente el demencial delirio de alcanzar emisiones cero-neto hacia 2050. Para Chile examina la incidencia de las renovables en el costo de la electricidad y hace un análisis comparativo del grado de penetración renovable en nuestro país con respecto a las Américas y al mundo, finalizando con un conjunto de recomendaciones para el sector eléctrico y de energía en un "Programa de Energía para Chile 2026 – 2030".
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Seitenzahl: 83
Veröffentlichungsjahr: 2025
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To ERNC or not to ERNC, that is the question
© Douglas Pollock
© EDP Sud
ISBN Edición digital: 978-956-6230-37-3
Diseño de portada: Cris Deco
Diagramación digital: ebooks Patagonia
www.ebookspatagonia.com
Todos los derechos reservados. Queda prohibida la reproducción total o parcial de esta obra sin autorización del autor.
Nota del autor:Se realizaron los esfuerzos razonables para identificar y contactar a los titulares de derechos de las imágenes y del contenido gráfico. En caso de que alguno de ellos desee establecer contacto, puede escribir directamente a [email protected].
A mis padres, por haberme enseñado a tener coraje para navegar contra la corriente; a mis hijos, con el deseo de que puedan seguir viviendo en el país libre que los vio nacer; y a Chile.
Mis sinceros agradecimientos a todos los científicos serios —mis maestros y amigos— que me inspiraron y enseñaron los verdaderos fundamentos del cambio climático, en especial a Lord Christopher Monckton del Reino Unido y al Dr. Fred Udo de Holanda; a Óscar Cabello, ingeniero civil electricista de la Universidad de Chile, quien aparte de ser un reconocido profesional, conoce en profundidad los laberintos regulatorios, normativos y legales de las telecomunicaciones y de la energía eléctrica en Chile, su aporte en la redacción del programa de energía para Chile que aquí se expone fue significativo; y a don Hermógenes Pérez de Arce, valiente chileno, de inquebrantable apego a la verdad, experto en navegar contra la corriente y quien además prologó este libro.
Conocí a Douglas Pollock hace más de una década. Nos reunió el anhelo de defender la verdad histórica nacional reciente, tan maltratada en Chile por el imperio de consignas repetidas, pero manifiestamente falsas.
Ingeniero civil industrial chileno, Douglas cotejó las tesis más publicitadas sobre el “calentamiento global” y se percató de que no se condecían con la verdad científica. Y ese largo estudio lo llevó a concentrarse en el tema del cambio climático y en el de las emisiones de CO2 antropogénicas, es decir, generadas por el hombre. Y se encontró con la sorpresa de que las verdades científicas objetivas no daban fundamento al predicamento público dominante sobre estas materias. En particular, los datos objetivos desvirtuaban las propuestas del ex vicepresidente norteamericano Al Gore, que se había hecho famoso en todo el mundo sembrando la alarma por las consecuencias del quehacer humano sobre el clima, alarma que hallaba acogida mayoritaria en la Organización de las Naciones Unidas.
En particular, Douglas probó que las emisiones de CO2 generadas por el hombre, de las cuales Chile es emisor de apenas el 0,2 %, no justificaban los cambios encarecedores introducidos en nuestra matriz energética con motivo de un supuesto “calentamiento global”.
Sintomáticamente, los que denunciaban el “calentamiento global” debieron admitir que éste había cesado, por lo que tuvieron que cambiar el nombre a su campaña, pasando a llamarla “cambio climático”. Pero todo el mundo sabe que si hay algo que ha sucedido siempre ha sido que el clima cambie.
Los estudios de Douglas Pollock, al ser divulgados, le generaron contactos con el extranjero. En particular, trabó amistad con Lord Christopher Monckton del Reino Unido, también defensor de la verdad científica en esa materia y ha estado, entre otros, con el premio Nobel de Física 2022, John Clauser, con el cofundador de Green Peace, Patrick Moore y también con alguien a quien una vez Douglas le dijo amistosamente que merecía una página en la historia de la humanidad, William Happer. Asimismo, ha tomado contacto con estudiosos del clima norteamericanos, irlandeses, holandeses y australianos y les ha dado a conocer sus conclusiones, de todo lo cual ha resultado que su nombre sea internacionalmente conocido y se le haya entrevistado, aparte de Chile, desde otros países, como Estados Unidos, Canadá, Francia, Alemania, Austria, España, Reino Unido, Italia, México, Colombia, Argentina, Brasil y Paraguay en su condición de experto en el tema.
Ahora ha resumido sus conclusiones y recomendaciones en un texto que resulta particularmente oportuno en plena contienda presidencial en Chile, centradas principalmente en las energías renovables y las adversas consecuencias que le han traído a la economía del país. Así un próximo gobierno podrá tomar en cuenta los errores de política energética cometidos, que han encarecido la energía, disminuido nuestra competitividad y aumentado la tributación en nombre de un “no problema”, como dice Pollock y se prueba en el libro.
Hermógenes Pérez de Arce
To ERNC or no to ERNC, that is the question
Las energías renovables de Chile en el contexto mundial
Hay dos cosas infinitas: el Universo y la estupidez humana.Y del Universo no estoy seguro.Albert Einstein
I. Introducción
Para “combatir el cambio climático” —cambio supuestamente causado por un “calentamiento global antropogénico”, su nombre de nacimiento original, a su vez teóricamente originado por las emisiones únicamente humanas de gases de efecto invernadero (GEI), principalmente el dióxido de carbono (CO2)— se instauraron las llamadas “medidas de mitigación”. Estipuladas en el Acuerdo de París del año 2015, tratado internacional dentro de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (UNFCCC), esas medidas, que no son otras que reducir sustancial y sostenidamente hasta eliminar las emisiones de esos gases producidos por la actividad humana, tienen como objetivo permitir que el aumento de la temperatura superficial media global del planeta se mantenga “muy” por debajo de 2°C con respecto a la media de la era preindustrial (1850 – 1900), pero “haciendo todos los esfuerzos” para que no supere 1,5°C, temperatura que rápidamente quedó establecida como límite oficial. Para tal propósito, el Acuerdo de París establece los plazos para reducir las emisiones humanas de GEI, señalados como los únicos culpables del “calentamiento global” de la era industrial.
Lo que ocurriría si no se adoptaran esas medidas de mitigación de manera inmediata y urgente lo resume dramáticamente el ex vicepresidente de EE.UU. Al Gore en su documental del año 2006 “An Inconvenient Truth”: “La humanidad está sentada en una bomba de tiempo. Si la gran mayoría de los científicos del mundo está en lo correcto, sólo tenemos 10 años para evitar una catástrofe mayor que podría lanzar en picada al sistema climático de nuestro planeta, a una destrucción épica incluyendo clima extremo, inundaciones, sequías, epidemias y olas de calor mortíferas más allá de cualquier cosa que jamás hayamos experimentado: a una catástrofe creada por nosotros mismos”.
Por más que en aquellos años Gore haya sido galardonado con los premios Grammy, Emmy, Príncipe de Asturias, Oscar y Nobel por ese documental y su libro del mismo nombre, casi una década después de la fecha de vencimiento por él decretada, esa bomba aún no ha explotado, ninguna de sus terribles profecías se ha cumplido ni remotamente y todas han sido aplastantemente desacreditadas tanto por los hechos como por la ciencia seria, incluidos tres ganadores del Premio Nobel de Física.
Este libro aborda, en general, el impacto que las medidas de mitigación al cambio climático del Acuerdo de París han tenido y seguirán teniendo en el llamado mundo libre y especialmente en Chile. Esas medidas que, como se explicó, consisten en reducir hasta eliminar las emisiones humanas de GEI, en la práctica implican necesariamente disminuir enormemente el consumo de energía a través de una guerra declarada a los combustibles fósiles, guerra cuyo objetivo apunta al corazón de las economías de Occidente. Las primeras víctimas de esta contienda, sin igual en la historia contemporánea, pero hasta ahora exitosa, han sido el transporte, la industria pesada, la industria de manufactura y, en particular, la generación de electricidad, empleando como artillería pesada para este último fin bélico las energías renovables, tema central del libro. Estas fuentes de energía, llamadas a salvar al planeta del “cambio climático”, hoy declarado como “catastrófico”, han sido etiquetadas por la publicidad oficial como limpias, verdes, sostenibles, sustentables, resilientes, económicas (sino gratuitas), motores de desarrollo e imprescindibles para evitar semejante tragedia.
Sin perjuicio de que contiene algunos pasajes de carácter más bien tecnológico pero simples en su comprensión, “To ERNC or not to ERNC, that is the question”, donde ERNC significa energías renovables no convencionales, está dirigido en especial a lectores que estén más bien alejados del mundo de las ciencias físicas y matemáticas, que tal vez puedan no comprenden del todo la supuesta “urgente necesidad” de reducir los GEI debido a la también supuesta incidencia negativa de éstos en el clima y de cómo la generación de electricidad basada en las energías solar y eólica presumiblemente los reducen, pero que sí saben que las cuentas de la luz les han aumentado sostenida y crecientemente desde hace una década, que hoy esas cuentas están en niveles casi insoportables, que inevitablemente seguirán subiendo y que quieren saber por qué.
Podrán aquí encontrar, junto a las respuestas de éstas y de otras preguntas que ciertamente surgirán durante la lectura, un oscuro panorama, que está muy a la vista, que este y los anteriores gobiernos se han negado a ver y reconocer y que de verde y económico tiene poco o, más bien, nada.
En la obra del dramaturgo inglés William Shakespeare “La tragedia de Hamlet, príncipe de Dinamarca”, el dilema “to be or not to be, that is the question” significa vivir o morir a través del suicidio. Análogamente, “To ERNC or not to ERNC, that is the question” significa vivir o morir a través del suicidio económico, autoatentado que han cometido, entre otros, Australia, la mayoría de los países de Europa, EE.UU. bajo las administraciones de Obama y Biden y ciertamente Chile, causando un enorme encarecimiento de la energía, carestía derivada en especial por la forzada introducción de las energías renovables en las matrices eléctricas de estos países y de las de gran parte de Occidente.
Más en concreto, el presente contenido expone las características principales de las ERNC en la generación eléctrica; explica por qué es inevitable que aumente el costo de la electricidad al aumentar su penetración en un sistema eléctrico; revela su escasa incidencia, de haberla, en la disminución de emisiones de CO2; expone el daño ecológico
