Erhalten Sie Zugang zu diesem und mehr als 300000 Büchern ab EUR 5,99 monatlich.
El libro contiene siete obras de teatro de Eduardo Goldman y, además, letras de canciones del autor. Las obras son: El patio de mi vecino ¡Un capo ese Stanislavski! ¡El bosque de los villanos! Una guitarra de contrabando Juegos La Cuca La última cita
Sie lesen das E-Book in den Legimi-Apps auf:
Seitenzahl: 195
Veröffentlichungsjahr: 2024
Das E-Book (TTS) können Sie hören im Abo „Legimi Premium” in Legimi-Apps auf:
¡Un capo ese Stanislavski!
Eduardo Goldman
Al Fondo a la Derecha Ediciones
Goldman, Eduardo
¡Un capo ese Stanislavski! : teatro reunido de Eduardo Goldman / Eduardo Goldman. – 1ra. ed. ampliada. - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Al Fondo a la Derecha Ediciones, 2024.
Libro digital, EPUB
Archivo Digital: descarga
ISBN 978-987-48793-2-5
1. Teatro Argentino. I. Título.
CDD A862
Diseño de tapa e interior:
Al Fondo a la Derecha Ediciones
Reservados todos los derechos.
Ninguna parte de esta publicación puede ser reproducida, almacenada o transmitida por ningún medio sin permiso de la editorial. Queda hecho el depósito que marca la ley 11.723.
EL PATIO DE MI VECINO
JUEGOS
LA CUCA
LA ULTIMA CITA
¡UN CAPO ESE STANISLAVSKI!
UNA GUITARRA DE CONTRABANDO
EL BOSQUE DE LOS VILLANOS
CANCIONES
LA CANCION DE LA DOCENA
ESCUELA DE MUÑECOS
MI HERMANITA
HOY
LOS MALOS
SOBRE EL AUTOR
Teatro reunido
El patio de mi vecino
¡Un capo ese Stanislavski!
¡El bosque de los villanos!
Una guitarra de contrabando
Juegos
La Cuca
La última cita
Nota
La foto de la tapa corresponde a Eber Olmedo en una escena de ¡Un capo ese Stanislavski! Fue acompañado por Lorena Tedeschini y Sebastián Wulff, bajo la dirección de Pino Siano.
EL PATIO DE MI VECINO
(Allí donde tiramos nuestra basura)
Primer Premio Fundación Banco Caseros 1994
PERSONAJES
VICENTE (65 años, canoso, en pijamas y bata)
SOFÍA (60 años, pelo entrecano, en bata)
JOVEN (chica de 30 años, viste jogging y campera)
LIVING COMEDOR DE UN DEPARTAMENTO EN PLANTA BAJA. SOBRE EL FONDO HAY UNA PUERTA DOBLE, DE VIDRIO, QUE NOS PERMITE VER UN PATIECITO. DEL MOBLAJE SOBRESALEN UN MODULAR Y UNA MESITA AL FRENTE, SOBRE LA QUE ESTÁ EL TELÉFONO.
ESCENARIO A OSCURAS. LA LUZ SE ENCIENDE DE A POCO Y VEMOS A SOFÍA SENTADA EN UN SILLÓN. ESTÁ TEJIENDO UNA BUFANDA. TRAS ELLA VEMOS QUE HAY UNA LUCECITA ENCENDIDA EN EL PATIECITO, DENOTANDO QUE ES DE NOCHE. DE PRONTO, SOFÍA INTERRUMPE SU TEJIDO COMO SI LA ASALTARA UN PENSAMIENTO TRISTE. SACA UNA CARTA DE SU ROPA Y LA MIRA CON TRISTEZA. SE ANGUSTIA. OYE PASOS Y LA GUARDA DE INMEDIATO, ESCONDIÉNDOLA, SIGUE TEJIENDO. SE OBLIGA A RECOMPONERSE. VICENTE ENTRA DESDE EL PASILLO. LLEVA UN LARGAVISTAS COLGADO DEL CUELLO Y CAMINA SIGILOSO HACIA LA PUERTA DE VIDRIO QUE DA AL PATIECITO. SOFÍA SE DA VUELTA Y LO MIRA.
SOFÍA: Vicente.
ÉL SE PONE UN DEDO EN LOS LABIOS DEMANDANDO SILENCIO.
VICENTE: ¡Shhhh...!
SOFÍA: (CANSADA) ¿Otra vez con eso?
VICENTE: (ABRE LA PUERTA, TENSO, EN VOZ BAJA) Van a ser las diez. En cualquier momento empieza el bombardeo.
SOFÍA: Dejate de jorobar, viejo. No hay nada que puedas hacer.
VICENTE AGITA NERVIOSO LA MANO PIDIENDO SILENCIO, ASOMA LA CABEZA AL PATIECITO, MIRANDO HACIA ARRIBA CON EL LARGAVISTAS.
SOFÍA: Vicente... dale, vení. Te vas a agarrar la tortícolis. (VICENTE NO HACE CASO) Vamos, viejo. Que después tengo que hacerte masajes en el cuello. Entrá... vas a agarrar frío. Dicen que la gripe viene fuerte este año.
VICENTE: (ENTRA, MALHUMORADO) ¿Te querés callar?
SOFÍA: ¿Qué necesidad tenés de estar a la intemperie?
VICENTE: ¿Qué necesidad? ¡Vos sabés qué necesidad! ¡Sos la primera en chillar cuando pasa!
SOFÍA: (RETOMA EL TEJIDO) Ya no. Estoy acostumbrada.
VICENTE: ¡Pero yo no me acostumbro a la bosta, Sofía! ¡No me acostumbro a la desidia de esos...!
LO INTERRUMPE UN FUERTE RUIDO QUE VIENE DEL PATIO, UNA PESADA BOLSA DE BASURA HA CAÍDO DESDE ARRIBA.
VICENTE: (MIRA HACIA AFUERA, ESTALLA) ¿Lo ves??? ¿Lo ves??? ¡Me hiciste perder la ventana! (SALE AL PATIO Y GRITA A LAS ALTURAS) ¡Hijo de perra! ¡Desgraciado! ¡Echá la mierda en tu bañadera!
SOFÍA: (DEJA EL TEJIDO Y SE PONE DE PIE, EN VOZ BAJA) Shhh... ¡Vicente! ¡Te van a escuchar los vecinos!
VICENTE: (FURIOSO, ENTRA LA CABEZA) ¿Y a quién te creés que insultaba? ¿A San Pedro???
SOFÍA: (PREOCUPADA) Te va a subir la presión. Acordate de lo que dijo el médico.
VICENTE: (OTRA VEZ AFUERA) ¡Por qué no das la cara, cagón! ¡Por qué no tirás la bolsita ahora que estoy acá!
SOFÍA: A éste lo van a matar. Le van a tirar un yunque.
VICENTE AGARRA LA BOLSA Y LA ENTRA AL LIVING.
VICENTE: ¡Pueden pagarle unos pesos al portero para que saque su basura! ¡La pueden bajar ellos mismos! ¡Pero no! ¡Me la tiran a mí! ¡Me toman por un tacho de basura!
SOFÍA: Dejá que la saco yo.
VICENTE: ¿Y quién te dijo que la voy a sacar?
VICENTE DEJA EL LARGAVISTAS SOBRE EL MODULAR, AGARRA UN DIARIO DE LA MESA, LO COLOCA EN EL SUELO Y PONE LA BOLSA SOBRE EL MISMO.
SOFÍA: Vicente... ¿qué estás haciendo?
VICENTE: (ARRIMA UNA SILLA) ¿Qué creés que hago, mujer? (SACA LOS ANTEOJOS DEL BOLSILLO Y SE LOS PONE)
SOFÍA: Pero... esa porquería hay que tirarla.
VICENTE: (SENTÁNDOSE EN LA SILLA Y EMPEZANDO A DESATAR EL NUDO DE LA BOLSA) Y la vamos a tirar... ¡a la cara del dueño la vamos a tirar!!!
VICENTE ABRE LA BOLSA Y VUELCA EL CONTENIDO SOBRE EL DIARIO.
SOFÍA: Pero... ¿te volviste loco??? ¿Qué hacés con esa basura???
VICENTE: Basura no... evidencia.
SOFÍA: (DESESPERADA) ¿Evidencia de qué?
VICENTE: (TOMA OTRA HOJA DE DIARIO Y LA ENROLLA A MANERA DE PUNTERO) Del culpable, mujer. Del culpable. Voy a cambiar la metodología.
SOFÍA: ¿Qué???
VICENTE: En vez de chillar hasta quedarme ronco... voy a averiguar quién es el culpable por medio de esta... autopsia.
SOFÍA: ¡Los pisos, Vicente!
VICENTE: (REVUELVE LA BASURA CON EL PUNTERO DE PAPEL) Voy a buscar una carta... una nota... un pequeño escrito con nombres o direcciones. Algo que nos dé una pista.
SOFÍA: Lo único que nos da es un olor terrible. ¡Tirá esa porquería, por favor! ¡Los pisos están recién encerados!
VICENTE: Mirá, Sofía... voy a descubrir a ese desgraciado así terminemos caminando sobre caca de perro.
SOFÍA: ¡Santo Dios!!!
VICENTE: (MIENTRAS SIGUE BUSCANDO) Sí... rezá... rezá. A ver si se produce el milagro y lo próximo que cae es el vecino.
SOFÍA: (ENOJADA) ¿Y de veras te pensás que vas a descubrir algo con esto?
VICENTE: En la televisión resulta.
SOFÍA: Pero esto no es una serie. Esto es la realidad. Y en la realidad... uno pone la basura en el tacho, no en el living.
VICENTE: ¿La basura está en mi casa? Entonces es mía. Y si es mía la pongo dónde quiero.
SOFÍA: También es mi casa, Vicente. Y el piso lo enceré yo.
VICENTE: ¡Demandame!
SOFÍA: (SUSPIRA) Escuchame, Vicente. Yo te entiendo. A mí también me pone furiosa esta... cretinada.
VICENTE: No te veo furiosa.
SOFÍA: ¡Lo estoy! ¡Y mucho! (ABLANDÁNDOSE) Pero... hay que hacer las cosas como se debe. Tenemos que hablar con todos los vecinos y...
VICENTE: (LA CORTA) ¡Ya lo hice! ¡Sabés que lo hice! ¡Fui a cinco reuniones de consorcio! ¡De nuestro edificio y del edificio de al lado! ¡Les canté las cuarenta y todo el mundo dijo que tenía razón! ¿Y qué fue lo que logré? ¡Dos días de tregua! ¡Dos miserables días! Después siguió el bombardeo.
SOFÍA: A lo mejor tendrías que insistir...
VICENTE: Escribí cartas a tres diarios. Mandé una nota al consejero vecinal. Fui a hablar con el administrador de nuestro consorcio...
SOFÍA: ¡Mentiras! ¡No fuiste a hablar! Trataste de ahorcarlo.
VICENTE: ¡Es que me puso furioso el inservible ése! ¡Me pedía una foto
de la bolsa cayendo!
SOFÍA: Él sólo quería una prueba.
VICENTE: Y se la di. Le probé que estaba furioso.
VICENTE SIGUE REVOLVIENDO DENTRO DE LA BOLSA.
SOFÍA: ¿Querés dejar esa basura de una vez???
VICENTE: Imposible. Actúo de oficio.
SOFÍA: ¿Qué decís?
VICENTE: Que no voy a parar, Sofía. No paro hasta encontrar alguna carta o algo que... (DE PRONTO) ¡Ajajá! ¡Mirá lo que hay aquí!
SOFÍA: ¿Una carta?
VICENTE: (LEVANTANDO ALGO CON EL PUNTERO) No, media frutilla... Y me dijiste que estaban fuera de estación.
SOFÍA: (TURBADA) Es que... vos sabés que te caen pesadas.
VICENTE: Más pesadas me caen las mentiras... como decía Sarmiento. (SIGUE BUSCANDO) Aunque a vos te importa un pepino lo que decía Sarmiento.
SOFÍA: No sé lo que decía... pero seguro que él nunca entró con basura a la casa.
VICENTE: ¿Y esto?
TOMA UNA POCO DE PAPEL PARA AGARRAR ALGO DE LA BASURA Y SACA UN CORPIÑO, MANTENIÉNDOLO EN ALTO.
SOFÍA: ¡Por favor, Vicente!
VICENTE: Es la pista que esperaba. Ahora sé que esta bolsa la tiró una mujer.
SOFÍA: (MIRA EL CORPIÑO) No. Una mujer no tiraría un corpiño nuevo.
VICENTE: Entonces fue un hombre.
SOFÍA: ¿Un hombre?
VICENTE: ¿Por qué no? A lo mejor esto era... de alguna amante de ese cretino... o de la hermana...
SOFÍA: No creo.
VICENTE: Si no era de una mujer ni de un hombre... capaz que de un... un… (GESTO)
SOFÍA: (FASTIDIADA) ¡Tampoco!
VICENTE: ¿Qué nos queda? ¿Un canguro?
SOFÍA: ¿Querés meter eso en la bolsa???
VICENTE LA MIRA Y DEJA CAER EL CORPIÑO DENTRO DE LA BOLSA.
VICENTE: Qué mal estamos, ¿eh?
SOFÍA: ¿Y cómo no voy a estar mal? ¡Me estás apestando la casa!
VICENTE: No es por eso... De anteayer que estás insoportable. Andás con nerviecitos vos.
SOFÍA: (SUSPIRA CANSADA) Primero no me ves furiosa... ahora que estoy nerviosa... ¿En qué quedamos, Vicente?
VICENTE: Estás nerviosa... pero no te veo furiosa con la basura.
SOFÍA: ¡Odio a la basura!!!! ¡La mataría!!! ¿Estás contento? Ahora sacala de acá, por favor.
VICENTE: Ya tiro todo. Dejame mirar este papelito nomás.
SUENA EL TELÉFONO. VICENTE SOSTIENE UN PAPEL CON EL PUNTERO Y SE INCLINA UN POCO A LEERLO.
SOFÍA: Teléfono...
VICENTE: (LEYENDO) Sí, teléfono.
SOFÍA: ¿Atiendo?
VICENTE: No, bailate una polka.
SOFÍA: (CORRIENDO A ATENDER) Como siempre querés atender vos...
VICENTE: Estoy ocupado, ¿no ves?
SOFÍA: (ATIENDE) Hola... Hola… (DECEPCIONADA) Se cortó... (CUELGA)
VICENTE: (DEJA EL PAPEL, DECEPCIONADO) Ya van a llamar de vuelta.
SOFÍA: (PIENSA, ANGUSTIADA) ¿Y sí era importante?
VICENTE: (ARROJA EL PUNTERO SOBRE LA BASURA, DESALENTADO) Nada, che... ni una pista. A no ser que busque huellas en la cáscara de banana.
SOFÍA: Vicente... ¿Y si era importante?
VICENTE EMPIEZA A ENVOLVER LA BASURA CON EL DIARIO.
VICENTE: ¿Importante? ¿Qué cosa?
SOFÍA: La llamada.
VICENTE: No hubo llamada. Cortaron.
SOFÍA: ¿Y si hubiera sido importante?
VICENTE: (GUARDANDO EL PAQUETE DE BASURA EN LA BOLSA) Vamos, Sofía... ¿quién puede llamamos a esta hora para decir algo importante?
SOFÍA: Y... no sé. Alguien.
VICENTE: (LA MIRA, SERIO) Ya sé en quién pensás vos. Olvidate. Nada importante puede venir de esa persona.
SOFÍA: (AZORADA) Vicente... es tu hija.
VICENTE: Era mi hija.
SOFÍA: No hables así... Ella te quiere mucho. Siempre pregunta por vos... quiere saber de vos...
VICENTE: ¡Te prohíbo que pases información al enemigo!
SOFÍA: ¡Pero si vos adorabas a Virginia!
VICENTE: Eso... la adoraba. Cuando era adorable. (DE PRONTO MELANCÓLICO) Cuando era chiquita y venía corriendo a sentarse sobre mis rodillas... Cuando era dulce... inocente... (DE NUEVO AGRIO) Pero creció, la desgraciada. (CIERRA LA BOLSA CON UN NUDO)
SOFÍA: ¡Sigue siendo tu hija!
VICENTE: ¡No es mi hija! ¡Es una... rockera que se fue de casa para vivir con un pervertido!
SOFÍA: (ATEMPERANDO) No le digas pervertido...
VICENTE: ¿Y qué le digo? ¿El concubino de mi hija?
SOFÍA: No es concubino... Es... la pareja.
VICENTE: (LA MIRA) ¿Y desde cuándo te has vuelto tan moderna vos?
SOFÍA: Es la pareja. Y se quieren.
VICENTE: ¿Y si se quieren por qué no se casaron?
SOFÍA: Pero entonces... (SE ENTUSIASMA) ¿a vos te gustaría que Virginia se case con él?
VICENTE: ¿Con ese cantante fracasado? ¿Con ese degenerado que... sube a un escenario, rompe una guitarra y muestra la cola??? ¡Antes prefiero chupar bencina...!!!
SOFÍA: Ya no muestra la cola.
VICENTE: ¿Qué? ¿Se regeneró... o le dio hemorroides?
SOFÍA: Vicente...
ÉL MONTA EN CÓLERA Y SE PASEA.
VICENTE: ¡Qué vergüenza! ¡Que insano desperdicio! ¡Una chica tan brillante como ella! (SE SACA LOS ANTEOJOS Y LOS GUARDA EN EL BOLSILLO, SOFÍA VUELVE A SU ASIENTO, ABATIDA) ¡Veintidós años! Veintidós... incluyendo tres años en la Facultad de Derecho. Todo tirado al tacho de la basura. (SEÑALA LA BOLSA EN EL PISO) ¡Igual que ésta! ¡Aquí fue a parar la carrera de tu hija! ¡Aquí! ¡Empezó en el examen de ingreso... y termina en el basurero!
SOFÍA: (EMPIEZA A TEJER, DE NERVIOS) No podés hablar así...
VICENTE: ¡Sí que puedo! ¡Sí que puedo! ¡Me decepcionó!
SOFÍA: ¿Porque no hizo lo que vos querías?
VICENTE: ¡Porque no fue lo que pudo llegar a ser! ¡No explotó su potencial! ¡Lo tenía todo! ¡Le di todo! A lo mejor ése fue mi error... (QUEDA PENSATIVO, SONRÍE) En cambio él... ¡Él sí que salió bueno!
SOFÍA: ¿De quién hablás?
VICENTE: De Alberto... nuestro hijo. ¿De quién va a ser? (SOÑADOR) La buena semilla. Él sí que me respeta.
SOFÍA: Él también se fue.
VICENTE: No se fue... Se abrió camino.
SOFÍA: Se fue a Estados Unidos.
VICENTE: Se labró un porvenir. Se hizo sólo. Fue en busca de nuevos horizontes... ¡y los conquistó! (ORGULLOSO) ¡Si hasta nos manda diez dólares por mes!
SOFÍA: ¿Y hoy qué son diez dólares?
VICENTE: ¡No importa la cantidad! ¡Es el gesto! (INDIGNADO) ¿Qué querés? ¿Que te mande todo el sueldo? ¡La plata no viene de arriba, che!
EN ESO UN GRAN RUIDO. OTRA BOLSA ACABA DE CAER. VICENTE MIRA AL PATIECITO, AZORADO. SOFÍA SIGUE TEJIENDO, COMO YA ACOSTUMBRADA.
SOFÍA: La basura sí.
VICENTE: ¡Maldito! (VA HASTA EL PATIECITO Y GRITA HACIA ARRIBA) ¡Degenerado! ¡Animal de mierda! ¡Chancho con piojos!
SOFÍA: (SIN LEVANTARSE) ¿Para qué gritás? ¡Sabés que hay noches en que tiran tres o cuatro bolsas!
VICENTE: ¡Cuando te agarre te destripo vivo, rata sarnosa!
SUENA EL TELÉFONO. SOFÍA LO MIRA, ANSIOSA.
SOFÍA: Vicente...
VICENTE: (EN EL PATIO) ¡Guacho de porquería! ¿Por qué no bajás?
Y QUEDA MIRANDO HACIA ARRIBA, VIGILANTE. SOFÍA SE LEVANTA Y ATIENDE EL TELÉFONO.
SOFÍA: (ANSIOSA) Hola... (DESILUSIONADA) Ah, sí... ¿Cómo le va, Riganti? Bien... gracias... Sí, ya le doy con él... (PAUSITA) No, no está durmiendo... está gritando. Un momentito que ya se lo llamo.
VICENTE: (ENTRA CON LA BOLSA, FURIOSO) Se esconde en su ventana... como cucaracha en la madriguera.
SOFÍA: (TAPANDO EL TUBO CON LA MANO) Vicente... teléfono.
VICENTE: ¡Pero cuando lo agarre! ¡Ah... cuándo lo agarre! (APLASTANDO CON EL PIE A UNA CUCARACHA IMAGINARIA) ¡Lo aplasto así... así... así ...!
SOFÍA: ¡Vicente!
VICENTE: ¡Como a una cucaracha lo aplasto!!!
SOFÍA: ¡Vicente!!!
VICENTE: ¿Qué pasa?
SOFÍA: ¡Teléfono!
VICENTE: ¡Maldita la hora en que te hice caso! ¡Yo me quise mudar a un departamento más grande! (SEÑALA EL PATIO) ¡Y fue antes de que empezara esta mierda!
SOFÍA: Bajá la voz, Vicente.
VICENTE: Pero vos empezaste... (IMITANDO TONO DE ELLA) Aquí nacieron nuestros hijos... éste es nuestro hogar... (EN SU PROPIO TONO) Era... nuestro hogar... ¡Ahora es nuestro bombardeo!
SOFÍA: ¡Por el amor de Dios! ¡Vicente!!!
VICENTE: ¿Qué querés ahora???
SOFÍA: ¡Teléfono!!!
VICENTE: ¿Y por qué no me avisás? (AGARRA EL TUBO) Hola... (CAMBIA DE HUMOR) ¡Hola, Riganti! ¿Cómo está, amigazo? (PAUSA) ¡Pero claro que tenemos que ir a tomar un café! (VICENTE HABLA SIN NOTAR QUE AUN LLEVA LA BOLSA DE BASURA EN LA MANO, SOFÍA LO MIRA COMO TRATANDO DE VER QUÉ VA A HACER CON ESA BOLSA) ¿Qué? ¿El Partido qué? ¿Por los treinta años de la Democracia...? (EXCITADO) Pero… ¡cómo no voy a aceptar, Riganti! ¡Usted sabe que yo me doy todo por el Partido! (EMOCIONADO, NO SE DA CUENTA DE QUE AHORA ABRAZA CONTRA SU PECHO AL PAQUETE DE BASURA, SOFÍA LE HACE SEÑAS PARA QUE LO BAJE, PERO VICENTE NI LA MIRA) ¡Es un honor para mí! (TONO DE DISCURSO) ¡Un verdadero orgullo participar en esta fiesta de la Patria y del Partido! (PAUSA) No... Para nada. Claro que llego. (SOFÍA TRATA DE SACARLE LA BOLSA, PERO ÉL SE HA AFERRADO A LA MISMA. ELLA TERMINA POR DESISTIR) Usted sabe que yo soy rápido de pluma, Riganti... No se preocupe... mañana a la mañana está listo. Sí. Lo veo, Riganti... Hasta mañana.
VICENTE CUELGA, EMOCIONADO, AÚN CON LA BOLSA SOBRE SU PECHO, ABRAZÁNDOLA AHORA CON LAS DOS MANOS.
VICENTE: (ORGULLOSO) Sofía... ¿a que no sabes qué tengo entre manos?
SOFÍA: Sí que sé... una bolsa de basura.
VICENTE TOMA CONCIENCIA DE QUE ESTÁ ABRAZANDO A LA BOLSA, Y LA ALEJA RÁPIDAMENTE DE SU CUERPO, SOSTENIÉNDOLA CON DOS DEDOS. SE PONE NUEVAMENTE FURIOSO.
VICENTE: ¡Maldito! (CORRE CON LA BOLSA AL PATIECITO) ¡Gusano asqueroso! ¡Te voy a meter la basura con enema!
VICENTE DEJA LA BOLSA EN EL PATIO Y VUELVE AGITADO.
SOFÍA: (ASUSTADA) ¡Por Dios, Vicente! ¡No grites así! ¡La presión!
VICENTE: ¡Dejame de hinchar con la presión! (DE PRONTO SONRÍE) ¡Se acordaron de mí, Sofía! ¡El Partido se acordó de mí!
SOFÍA: Sí... Como siempre, a último momento.
VICENTE: (IRRITADO) ¿Y qué importa cuándo? (EMOCIONADO) Me pidieron que integre la lista de oradores. Tengo que pronunciar un discurso... por los quince años de la Democracia.
SOFÍA: (SIN GANAS) Qué bien.
VICENTE: (LA MIRA, PONIÉNDOSE SERIO) No veo que te ponga contenta.
SOFÍA: (MIENTE) Sí, me pone.
VICENTE: No. No te pone.
SOFÍA: Me pone, me pone.
VICENTE: (IRRITADO) ¡No te pone un pito!
SOFÍA: (LO MIRA, CANSADA) Está bien. ¡No me pone un pito!
VICENTE: (ESCANDALIZADO) ¿Y así me lo decís???
SOFÍA: Pero… ¿cómo querés que me ponga contenta? Te vas a pasar toda la noche despierto... escribiendo... maldiciendo por cada palabra que no encuentres... Y seguro me despertás para decirme que te duele un dedo.
VICENTE SE HA QUEDADO MIRÁNDOLA FIJO, INEXPRESIVO.
SOFÍA: Mirá, Vicente... no es que no esté orgullosa de vos. Me parece muy bien que te llamen después de todos los años de militancia que les diste... (PAUSITA) Pero podían haberte avisado antes, ¿no? (LO MIRA) Vicente... Vicente... (AGITA LA PALMA DE SU MANO FRENTE A LOS INEXPRESIVOS OJOS DE ÉL) ¿Me estás escuchando?
VICENTE: (DE PRONTO, EN VOZ ALTA Y SOLEMNE) ¡Honorables conciudadanos aquí presentes...!
SOFÍA: (AZORADA) ¿Qué?
VICENTE: (ENTUSIASMADO) ¡Así tiene que empezar mi discurso! ¡Honorables conciudadanos aquí presentes...! (CORRE AL MODULAR, SE SACA EL LARGAVISTAS Y LO DEJA. BUSCA EN CAJONES, DESORDENADAMENTE) ¡Una lapicera! ¡Una lapicera! (IRRITADO) ¿Pero dónde hay una lapicera en esta casa???
SOFÍA AGARRA UNA DE LAS DIEZ BIROMES QUE ESTÁN DENTRO DE UNA LATITA, BIEN A LA VISTA EN MODULAR.
SOFÍA: Aquí tenés.
VICENTE AGARRA LA BIROME Y CORRE A SENTARSE EN UNA SILLA A LA CABECERA DE LA MESA. MIENTRAS TANTO, SOFÍA HA TOMADO UNA HOJA DE PAPEL DE UNO DE LOS CAJONES Y SE ACERCA POR DETRÁS DE VICENTE.
VICENTE: (BIROME EN MANO) Honorables conciudadanos aquí presentes... sí. (VA A ESCRIBIR Y ADVIERTE QUE NO TIENE DÓNDE) ¡Una hoja! ¿Pero dónde están las hojas en esta casa???
SOFÍA: (PONIENDO LA HOJA SOBRE LA MESA) Tomá tu hoja.
VICENTE: Ah, sí... (ESCRIBE) Honorables... conciudadanos... aquí presentes...
SOFÍA SE HA ACERCADO A LA BOLSA DE BASURA DISPUESTA A AGARRARLA. VICENTE, SIN DEJAR DE ESCRIBIR, LE SEÑALA EL LADO OPUESTO DE LA MESA.
VICENTE: Sentate ahí.
SOFÍA: (SORPRENDIDA) ¿Qué?
VICENTE: Ahí... quiero que hagas de público.
SOFÍA: Primero voy a tirar la bolsa.
VICENTE: (URGIÉNDOLA) Después, después... Ahora sentate y escuchá.
SOFÍA: Pero es un minuto.
VICENTE: (SIN DEJAR DE ESCRIBIR) ¡Rápido! Antes que se me vaya la idea.
SOFÍA SUSPIRA, CANSADA, Y VA A SENTARSE. ÉL SE DISPONE A LEER.
VICENTE: ¿Estás lista?
SOFÍA: (ABURRIDA) Psé... estoy bien lista yo.
VICENTE: (CARRASPEA Y EMPIEZA A LEER, SOLEMNE) Honorables conciudadanos aquí presentes... Es un alto honor para mí... (SE CORTA, DUDA) Un momento. (A SOFÍA) Seguro que viene el presidente del Partido al acto...
SOFÍA: (SE ENCOGE DE HOMBROS) Y... si no va él...
VICENTE CORRIGE EN PAPEL. CONTINÚA.
VICENTE: A ver ahora. (CARRASPEA, LEE) Honorable señor presidente del Partido... Honorables conciudadanos aquí presentes... Es un alto honor para mí... (SE CORTA. VUELVE A DUDAR) ¿Y si lo invitan al ministro del Interior? (LA MIRA, EXCITADO) ¿Te parece que vendrá?
SOFÍA: Si lo secuestran... sí.
VICENTE LA MIRA CON MALA CARA Y VUELVE A CORREGIR. ELLA CAMBIA DE POSICIÓN, CANSADA.
SOFÍA: ¿Falta mucho?
VICENTE: Pará. (SE DISPONE A LEER) Ahora sí. (CARRASPEA) Honorable señor ministro del Interior... Honorable señor presidente del Partido... Honorables... (SE CORTA. VUELVE A DUDAR) ¿Y si lo invitan a...? (SEÑALA CON EL DEDO HACIA ARRIBA)
SOFÍA: ¿A Dios?
VICENTE: ¡No, mujer! ¡Al presidente de la República!
SOFÍA: Vicente... van a ser los mismos cuatro gatos locos de siempre... ¿Por qué no ahorrás papel?
VICENTE: (OFENDIDO) No subestimes la fuerza del Partido, Sofía.
SOFÍA: (LEVANTÁNDOSE) Es tarde. ¿Qué te parece si saco la basura y nos vamos a dormir?
VICENTE: ¡Después! ¡Sentate que te leo!
SOFÍA SE VUELVE A SENTAR, CON CARA DE MÁRTIR. ÉL SE PARA CON DISCURSO EN MANO.
VICENTE: (CARRASPEA Y LEE) Honorable señor presidente de la República... (LA MIRA A ELLA) Etcétera etcétera... (ELLA SUSPIRA ALIVIADA, ÉL CONTINÚA) Es un alto honor para mí, en el día de la Democracia, venir a este honorable recinto para entregarles... (DE PRONTO, AZORADO) ¡Mi camisa!
SOFÍA: (EXTRAÑADA) Si les entregás tu camisa te vas a resfriar.
VICENTE: ¡No! ¡No, mujer! ¡Mi camisa celeste! ¿Está lavada?
SOFÍA: Sí, está lavada.
VICENTE: ¿Y planchada?
SOFÍA: Te la plancho mañana.
VICENTE: ¡No! ¡Ahora! ¡Planchala ahora!
SOFÍA: ¿Pero... por qué ahora?
VICENTE: La quiero lista para cuando me levante. Me voy temprano.
SOFÍA: Pero si los discursos son siempre al mediodía. Antes del asado para que la gente no se vaya.
VICENTE LA MIRA Y SUSPIRA CONDESCENDIENTE.
VICENTE: Vos sabés que hay una sola máquina de escribir en el comité... Si llego tarde la agarran los otros.
SOFÍA: ¿Y?
VICENTE: ¡Y tengo que tipear mi discurso!
SOFÍA: ¿Y qué pasa si no lo tipeás? Leelo así como está.
VICENTE: (ESCANDALIZADO) ¿Escrito a mano???
SOFÍA: Y claro.
VICENTE: Sofía... te lo dije como mil veces... desde que se fundó el Partido los discursos se presentan a máquina... por duplicado y a dos espacios...
SOFÍA: ¿Y quién se va a dar cuenta? Si lo vas a leer nomás.
VICENTE: Las cosas tienen que estar bien hechas... por respeto al público que escucha.
SOFÍA: ¿Escucha qué? Si la mitad se duerme... y la otra mitad es sorda.
VICENTE: ¿Qué? ¿Ahora me vas a enseñar a mí cómo se hacen las cosas en el Partido?
SOFÍA: No es eso...
VICENTE: Además voy a ir temprano porque se me canta. Quiero encontrarme con mis amigos. ¿O te parece mal?
SOFÍA: No, no.
VICENTE: Mis viejos amigos. (SOLEMNE) ¡Nobles compañeros de lucha por esta Democracia que supimos conseguir! (LE GUSTA) La voy a anotar.
VA A ANOTAR Y DE PRONTO LA MIRA.
VICENTE: ¡Dale, planchá la camisa! ¿Qué esperás?
SOFÍA: (LEVANTÁNDOSE, MOLESTA) ¿Qué espero? ¡Que algún día democraticen el planchado! ¡Eso espero!
SOFÍA SE DIRIGE AL PASILLO. ANTES DE SALIR, SE DA VUELTA Y MIRA A VICENTE, QUIEN ESTÁ MUY CONCENTRADO EN LA HOJA.
SOFÍA: (MOLESTA) Yo voy a planchar, pero vos sacá esa basura.
VICENTE: (CONCENTRADO) Ya va... Ya va...
SOFÍA SALE.
VICENTE: (CARRASPEA. LEE EN VOZ ALTA) Honorables... (ABREVIA) todo eso. (SIGUE, CON ADEMANES) Es un alto honor para mí, en el día de la Democracia, venir a este honorable recinto para entregarles… mi pequeño grano de arena. (ADEMANES CADA VEZ MÁS OSTENTOSOS) Me siento orgulloso de estos quince años de Democracia... Un orgullo cimentado en el respeto... y el amor que siento por todos mis conciudadanos...
RUIDO DE BOLSA QUE CAE AL PATIECITO, MUY FUERTE. VICENTE SE QUEDA DURO. MIRA AL PATIO Y MIRA LA HOJA.
VICENTE: (CON BRONCA, ESCRIBE) Por casi todos.
ENTRA SOFÍA, ALARMADA.
SOFÍA: ¿Qué fue ese ruido?
VICENTE: (TENSO, AUNQUE TRATANDO DE NI MIRAR AL PATIECITO) ¿Y qué va a ser? ¡La basura de la diez y media!
SOFÍA: (ANGUSTIADA) Sonó muy fuerte esta vez.
VICENTE: (MIRA RELOJ) Puntual. Mejor que el Ferrocarril Mitre.
SOFÍA: (YENDO HACIA EL PATIECITO) Espero que no hayan tirado botellas...
VICENTE PREFIERE SEGUIR DE ESPALDAS, AUNQUE SE VE QUE ESTÁ TENSO Y PENDIENTE.
SOFÍA: (MIRANDO HACIA EL PATIECITO, SIN SALIR) ¡Se rompió! ¡La bolsa se rompió y se desparramó la basura! (GIRA Y MIRA A VICENTE, QUE ESTÁ DE ESPALDAS A ELLA) ¡Hay vidrios!!!
VICENTE: (CON FURIA, VA HACIA EL PATIECITO, SIN SOLTAR SU DISCURSO) ¡Hijo de una gran perra!!!
SOFÍA: (VIENE HACIA EL SILLÓN, CASI LLORANDO) Mirá el desastre que hicieron... Y encima comieron fideos con pesto.
