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Beschreibung

«Hay cuerpos que están inventando otras formas de vida». Paul B. Preciado En este libro una treintena de autorxs narran cómo viven su identidad fuera de los rígidos límites de lo binario, hombre y mujer, cis o trans. Les coordinadores de este libro parecen haber prendido un fuego alrededor del que se sientan personas de muy diversos orígenes —desde Borneo a Reino Unido, pasando por Vietnam o Malta— para hablarnos de su infancia, su adolescencia, la manera que tienen de vivir el género y la neurodivergencia o el embarazo. Para contarnos también de qué se desprendieron para ser más libres y más felices, para hablar de sus familias y pronombres elegidos. Estas historias son un lugar donde mirar cómo será el futuro que deseamos: un futuro donde no existe una manera correcta o incorrecta de vivir el género.

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Seitenzahl: 488

Veröffentlichungsjahr: 2023

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Meg-John Barker, Kat Gupta, Jos Twist y Ben Vincent, eds.

VIDAS NO BINARIAS

Una antología de identidades interseccionales

PRÓLOGO DE ÁNGELO NÉSTORETRADUCCIÓN DE MATILDE PÉREZ

Meg-John Barker, Kat Gupta, Jos Twist y Ben Vincent, eds., Vidas no binarias. Una antología de identidades interseccionales.Editorial Continta Me Tienes, Madrid.

Primera edición: octubre de 2023

Edición a cargo de Sandra Cendal y Marina Beloki

400 pp., 21,5 x 14,5 cm.

Depósito legal versión impresa: NA 2039-2023

ISBN: 978-84-19323-46-0

IBIC: BT: HISTORIAS REALES

© Meg-John Barker, Kat Gupta, Jos Twist y Ben Vincent, eds., 2020

© de esta edición: Continta Me Tienes, 2023

Non-Binary Lives - An Anthology of Intersecting Identities. Publicado por primera vez en abril de 2020 por Jessica Kingsley Publishers.

Publicado por Continta Me Tienes por acuerdo con Jessica Kingsley Publishers.

© del prólogo: Ángelo Néstore

© de la traducción: Matilde Pérez

Corrección: Dina Camorino y Rocío Martínez

Maquetación: Marta Vega

© Imagen de cubierta: Carla Gallén

Diseño de colección: Marta Azparren

Colección La pasión de Mary Read, 46

Continta Me Tienes

C/ Belmonte de Tajo 55, 3º C

28019, Madrid

914693512

www.contintametienes.com

[email protected]

www.facebook.com/ContintaMeTienes

@Continta_mt

Lan honek Nafarroako Gobernuaren dirulaguntza bat izan du, Kultura, Kirol eta Gazteria Departamentuak egiten duen Argitalpenetarako Laguntzen deialdiaren bidez emana.

Esta obra ha contado con una subvención del Gobierno de Navarra concedida a través de la convocatoria de Ayudas a la Edición del Departamento de Cultura, Deporte y Juventud.

Índice

Prólogo ¿Y tú qué Power Ranger eres?

Agradecimientos

El poder de las historias

PRIMERA PARTE: CONTEXTO CULTURAL

El yo que soy cuando no soy yo

La delgada línea intermedia

Salir de Borneo, adentrarse en lo no binario

De los pitillo a las faldas y las blusas crop top

¿Quién necesita el género?

Viajes mediterráneos de género

Todos los dioses son el mismo dios

Latinx, no latina

Llora y explota y jura que mienten

SEGUNDA PARTE: COMUNIDADES

La experiencia no binaria en una comunidad religiosa liberal

La identidad queer como vocación espiritual

Mi gente

Fuera del armario en el establishment

Todo género es una fase

De esencialista del género a cuirgénero

La sopa de pollo de la identidad

TERCERA PARTE: EL CURSO DE VIDA

Trirremes y rodajas de piña rebozadas

Tengo tres años

Intersecciones no binarias y euforia de género

Genderation7

Pacto de sangre

El camino de le «marginade» a la aternidad

«¿Por qué usamos este vestuario?»

No hay respuestas fáciles

CUARTA PARTE: CUERPOS, SALUD Y BIENESTAR

De cucharas prestadas

Una dalia entre orquídeas

¿Sigue siendo un cuerpo?

Trans, autista y muchas más cosas

Encarnar lo no binario

Cuidar siendo no binarie

Conclusiones

Bibliografía

Hitos

Cubierta

Índice

Primera parte

Prólogo

¿Y tú qué Power Ranger eres?

Ángelo Néstore

«¿Y tú qué Power Ranger eres?». Probablemente, esta pregunta resuene en la cabeza de muches lectores que, como yo, seguían con el frenesí propio de la infancia la serie americana emitida en los noventa. La franquicia estaba inicialmente protagonizada por cinco adolescentes, seleccionades por Zordon para recibir un gran poder. Cada une estaba vinculade a un animal prehistórico y representade por un traje de un color distinto. Yo era Billie, el Power Ranger azul, un chico del montón: no tenía el carácter suficiente para ser el protagonista, el Ranger Rojo, ni las agallas para postularme como la Ranger Amarilla, Trini, mi favorita. Mientras mis amigos gozaban dando patadas voladoras, yo estaba fascinade por la idea de desaparecer detrás de un casco, que ocultaba por completo mis facciones, imaginaba traicionar el color que me había asignado y ser la chica amarilla que sentía en mi corazón.

Desde la infancia y a lo largo de todos los ciclos de nuestras vidas, el juego del espejo y de la representatividad desempeña un papel importante no solo en la forma en la que nos percibimos como sujetos sino en los límites del placer y del goce. Ante el abanico multicolor de posibilidades que desplegaban aquellos seres con poderes mágicos, yo me quedaba cegade y estupefacte, creyendo que la diversidad estallaba ante mi mirada, pero sin entender que más que colores distintos, aquellos seres, hijes de una productora norteamericana, representaban diferentes matices del mismo color, el único al que yo, percibide como hombre en un sistema binario, podía aspirar. Y, por supuesto, lo mismo se podía aplicar a todo lo demás, desde los cortes de pelo en la peluquería (¡para hombres, claro!) hasta la apagadísima sección de caballeros en la tienda de ropa de mi barrio.

Si vuelvo la vista hacia atrás, pensando como la persona no binaria que hoy me declaro, me pregunto cómo podía alcanzar el objeto de mi deseo si ni siquiera sabía que podía perseguirlo, al ser totalmente irrepresentable. Mi identidad se construía y comprendía en torno a los límites emanados por el lenguaje, las normas, los símbolos y las fantasías a mi alcance. Privado de las herramientas para nombrarme, mi cuerpo, el cuerpo otro, seguía existiendo, frustrándose en el intento imposible de encajar. Como nos ha enseñado Cixous en La risa de la medusa,nuestro cuerpo seguía siendo reconocible, no tenía que desaparecer, porque el ego occidental se fundamenta en su dominación y, para ello, era necesario que existiera. Simplemente seríamos parte de aquellas «minorías que no tienen el “color” adecuado» (Cixous, 1995: 24), un Power Ranger que no podía ser.

Ante este horizonte desolador y mortecino, brilla la luz de este libro, una supernova en el panorama editorial contemporáneo, puesto que la materialidad de vivencias disidentes desde una perspectiva no binaria ya es un hito en sí. Tras leerlo nos damos cuenta no solo de que nos habían engañado con el mito de la diversidad con los Power Rangers sino que, probablemente, la caja entera de nuestros crayones se queda corta. Vidas no binarias es una celebración de lo pluri, una exploración colectiva y virtuosa que, sin tener ningún afán de ser un trabajo representativo o excluyente, ofrece la oportunidad de alejarse del concepto del ego occidental para manifestar las potencias y las energías que habitan lo no binario, entendido no solo como un espectro, sino también como la posibilidad de la existencia en un punto intermedio de dos órbitas o la de moverse de una a otra en diferentes momentos de la vida, tal y como se deduce en las 30 aportaciones, a caballo entre el relato y el ensayo.

Si en el imaginario común lo no binario podría representarse como un lugar intermedio entre dos extremos de una línea, la variedad de relatos, posturas, ideas que desprende este libro ayuda a expandir los significados hacia direcciones inesperadas, convirtiendo las vidas no binarias en nebulosas que corren por todo lo ancho y lo alto, capaces de ocupar y okupar de una forma liviana, alegre y fantasmal lugares antes inalcanzable. A pesar de la gran variedad de voces y vivencias, subyace una idea hermosa de vulnerabilidad percibida como algo aspiracional, en pleno contraste con las expectativas, la solidez y la fortaleza dictadas por el binarismo. La búsqueda de la delicadeza, como afirma, por ejemplo, Jespa Jacob Smith en su aportación titulada «La delgada línea intermedia», esa «predisposición para que el mundo que me rodea me acaricie» es una declaración de intenciones que encuentra en el otro no la posibilidad de la violencia y del daño sino de una nueva ética de los afectos.

Lo efímero, entonces, pensado desde la interseccionalidad como punto de inflexión desde el cual se modulan las vivencias no binarias, se convierte en la celebración de la monstruosidad entendida como un estado deseable, que se abre gozoso a lo difuso, no solo en cuanto a la percepción de une misme sino también en la forma de amar a le otre, cuestionando las maneras normativas de relacionarnos con el sujeto amado.

Este libro y las vidas no binarias que contiene también señalan que no siempre es necesario un proceso de identificación para revolucionar nuestra forma de amar: el no binarismo nos entrega la capacidad crítica para entender que existen vidas que no podemos codificar o entender, pero que son igualmente válidas y tienen derecho a vivir de una forma libre y gozosa.

Las historias que aquí se despliegan nos enseñan un atlas que nos alucina, nos muestran la radicalidad de podernos imaginar como el Power Ranger que se quita el casco, abandona el traje de colores y, en lugar de propinar una patada, se cierra contigo en un abrazo.

Ángelo Néstore (Lecce, 1986 / Málaga). Artista no binaria, es autore, entre otros, de los poemarios Deseo de ser árbol (V Premio Espasa, Espasa, 2022), Hágase mi voluntad (XX Premio de Poesía Emilio Prados, Pre-Textos, 2020) y Actos impuros (XXXII Premio de Poesía Hiperión, 2017). Es fundadora y directora de la editorial Letraversal y co-dirige el Festival Internacional de Poesía de Málaga Irreconciliables. Sus últimas obras teatrales son el monólogo en homenaje a Gloria Fuertes Esto no es un monólogo, es una mujer (autor y director) y la pieza en solitario Lo inhabitable.

A Lizette. Gracias por ser parte de mi historia

Jos

Agradecimientos

Antes de pasar a nombrar a personas concretas, nos gustaría mostrar nuestro agradecimiento: es importante decir que no estaríamos aquí, editando este libro, viviendo nuestras vidas tal y como lo hacemos, si no fuese por aquelles que vinieron antes que nosotres. No solo les heroínes queer y trans que la mayoría de académiques y/o activistes conocen, sino también les que no conocemos, cuyos nombres no aparecen en los libros de historia, los documentales, las revistas, los blogs, los cómics o las canciones. Puede que aún nos quede un largo trayecto por recorrer, pero el camino es ahora más seguro para aquelles que lo transitamos gracias a los riesgos que otres han asumido.

También queremos dar las gracias a todas las personas que han colaborado en esta recopilación: por compartir vuestros relatos, sumiros de lleno en la vulnerabilidad y vivirlo con orgullo.

Jos: quiero dar las gracias a todas las personas que me animaron a poner en marcha este proyecto y a perseverar cuando las cosas se complicaban. En primer lugar, me gustaría dar las gracias a Ben Vincent por estar a mi lado en los inicios, por ayudarme tanto con las cuestiones prácticas como con ciertas decisiones emocionales ¡y por la llamada de Skype más larga que he hecho jamás! A MJ Barker y Kat Gupta, por subirse a bordo cuando Ben necesitó pasar al asiento de atrás. De no ser por vuestro apoyo, dudo mucho que hubiésemos llegado hasta aquí. También quiero agradecer a Dang Nguyen su enorme apoyo editorial y a Andrew James y Sean Townsend, de Jessica Kingsley Publishers, por dar respuesta a mis interminables listados de preguntas.

Siento un agradecimiento inmenso hacia mis amigues Liz, Stacey (y ahora Finley), Sebastian, Al y Colin, que siempre están ahí cuando les necesito y que han soportado mis demoras y mis cancelaciones de planes durante el tiempo que he estado trabajando en este libro. Querría expresar mi gratitud a todes les habitantes pasades y presentes de Room 317, así como a Claudia y Pippa, por las risas y la alegría, y también por la amabilidad, la sabiduría y la sensatez que me habéis brindado. Por último, doy las gracias a Adam, mi pareja y mi sostén. Hemos atravesado muchas transformaciones juntes, nos hemos adaptado y hemos crecido, y aun así seguimos siendo les mismes. Gracias por seguir a mi lado en la incertidumbre, por sostenerme y por quererme.

Ben: estoy muy agradecide a Jos por haberme invitado inicialmente a colaborar juntes en esta colección. Ha supuesto un trabajo enorme por nuestra parte, pero es sumamente gratificante ver el resultado obtenido. A mitad del proceso, tuve que tomar la difícil decisión de apartarme a un lado por el peso de otros compromisos, así que, después de haber regresado al equipo a última hora, es todo un privilegio inesperado para mí tener la posibilidad de escribir esto. Tengo una deuda enorme con MJ, no solo por el trabajo inspirador, sutil y prolífico que lleva a cabo, sino también por las numerosas oportunidades y colaboraciones que generosamente me ofreció en los primeros años de mi trayectoria académica. Conocer a Kat, con su mente increíble y su extraordinario humor, ha sido un placer inmenso. Me gustaría dar las gracias a todes les colaboradores con les que he trabajado estrechamente por ofrecernos su tiempo y narrarnos sus historias. Gracias también a mis querides amigues Sonja Erikainen, Stuart Lorimer y Ruth Pearce. Mi más sincero agradecimiento a Amby, John y Kat, por supuesto, y gracias, siempre, a mi madre.

MJ: quiero dar las gracias a Jos por embarcarme en la coedición de este libro. Ha sido un pilar esencial para mí en un año duro en el que he experimentado muchas (otras) transiciones: de la ciudad a la costa, de académique/terapeuta a escritore autónome, de convivir a vivir sole… En una etapa en la que no era del todo capaz de escribir algo propio (excepto un montón de anotaciones en mi diario), significó mucho formar parte de este proyecto espectacular que reúne voces no binarias, incluidas las de algunas de las personas más queridas para mí y también de nuevas amistades y colegas.

En esta época de pánico moral trans, muches de nosotres nos encontramos en situaciones de vulnerabilidad, afrontando nuestros traumas y, en ocasiones, dándonos tristemente de bruces y lastimándonos a nosotres mismes y también mutuamente el proceso. Estoy profundamente agradecide a las personas que han estado a mi lado en este tiempo de todas las formas posibles: apoyándome, sosteniéndome y, a veces, luchando conmigo. Gracias a Jos, Ben y Kat y, de manera particular, a H, Alex, Juz, Ed, Rowan, Jess, Bee, Kimwei, Ellis, Michael, Max, Tania y Arianne.

Kat: en primer lugar, querría expresar mi agradecimiento a Jos y MJ. En una época en la que la comunidad trans se ha visto sometida a numerosos ataques, este libro ha supuesto una fuente de alegría y de esperanza. Saber que existe semejante diversidad de voces (experiencias sumamente variadas, todas ellas con su propia fortaleza, su propio valor y su propia sensibilidad) ha significado muchísimo para mí.

Ha habido ciertas personas que han sido fuente de apoyo, generosidad y sabiduría para mí: me gustaría dar las gracias especialmente a Laura, Ruth, Em-Ben, Iona y Kirsty por todas las conversaciones y los tés; a mi hermana Jen, mi aliada más acérrima; y a mis adres, que aunque no siempre lo entienden, siempre me han apoyado.

Introducción

El poder de las historias

Como especie, a los seres humanos nos encantan las historias. A lo largo de los siglos y en todas las culturas, se han narrado, compartido y recordado historias de formas y modos muy diversos. Se han representado en el arte, en la cerámica, en la poesía y en las vidrieras. Nos entretienen en películas, obras de teatro, comedias y óperas. Pasan de generación en generación mediante tradiciones orales, libros, álbumes fotográficos, colchas y museos. Las historias tienen múltiples propósitos: entretienen y nos ayudan a crear vínculos, nos permiten desahogarnos y encontrar sentido a las cosas, nos ayudan a aprender sobre nuestro pasado y a forjar los cimientos de nuestro futuro.

Narramos historias acerca de nosotres mismes: dónde hemos estado, qué hemos hecho y a dónde vamos. Y también narramos historias sobre les demás: aquelles que nos interesan, que nos molestan, con les que fantaseamos… Otras personas cuentan historias sobre nosotres: qué clase de persona creen que somos y cómo nos ven. Estos relatos forman parte de nuestras relaciones. La cultura, en general, narra historias acerca de colectivos, de personas que comparten una historia, una identidad o una cultura: de unas nos dicen que debemos elogiarlas y admirarlas y de otras, que debemos temerlas o condenarlas.

Las historias que contamos, y también las que cuentan sobre nosotres, nos ayudan a llegar a comprender en cierto modo quiénes somos. Sustentan la formación de nuestras identidades. ¿Somos le niñe servicial? ¿Le trabajadore diligente? ¿Le cocinere creative? ¿Le estudiante vague? ¿La pareja complicada? ¿Le amigue fiel? Los relatos de los que formamos parte nos asignan un papel, un sitio en el mundo, un lugar en el que poder ser. Pero las historias no solo nos dicen quiénes somos y cómo nos ven, sino que, además, establecen los límites de nuestras vidas: lo que no somos, dónde están nuestras barreras y qué tenemos prohibido hacer, o ser.

Se narran historias sobre nosotres como seres individuales, pero también como pares, como unidades, como colectivos, como familias y como comunidades. Las historias que reivindicamos para nosotres tienen que ver con identidades más amplias: los colectivos o las comunidades de los que formamos parte y a los cuales pertenecemos. Sin embargo, como ocurre con nuestras propias historias particulares, las narrativas colectivas más amplias también pueden imponernos límites y fronteras: cómo se supone que tenemos que pensar, comportarnos, vestirnos y ser para formar parte de un colectivo y no de otro. Tenemos cierta autonomía sobre el modo en que se narran nuestras identidades colectivas. Sin embargo, existen a la vez otros individuos e instituciones que ejercen una poderosa influencia sobre dichas narrativas.

Historias de género

En cuanto a las personas de género diverso, existen numerosos y poderosos factores que determinan las historias y las narrativas más amplias que se cuentan de nosotres: los sistemas médicos, les historiadores, los medios de comunicación, les líderes religioses, les productores de cine y polítiques son solo algunos de ellos. No obstante, tenemos también la capacidad de contar nuestras propias historias a través de la música, los blogs, los libros, nuestras películas, los videoblogs, los zines, los eventos colectivos, el activismo, etc.

En los diez últimos años aproximadamente, se han empezado a contar más historias sobre personas no binarias, cuirgénero y agénero en el seno de las culturas occidentales1. De acuerdo con el contexto cultural de nuestra época, muchas de estas historias se narran mediante imágenes y titulares que consumimos a través de pantallas y que a menudo compartimos con nuestras amistades. Sin embargo, tienden a mostrar una visión limitada de lo que significa ser de género diverso a principios del siglo xxi y, en ellas, las personas más privilegiadas logran significativamente mayor visibilidad que las no privilegiadas.

Las personas no binarias existen de formas muy variadas, que en numerosas ocasiones no se ven representadas en las escuetas narrativas con las que actualmente contamos. El objetivo de este libro es ampliar el concepto de lo que significa ser una persona no binaria. Queremos mostrar que la gente no binaria lo es de múltiples modos, formas, tamaños, experiencias y edades; que procedemos de diversas comunidades, países, historias y familias; que no hay una forma correcta o incorrecta de ser no binarie; que ninguna persona ni ninguna forma de ser es más legítima que otra; que todes somos válides y reales; y que nuestras comunidades son más dinámicas y ricas cuando aceptan las diversidades que albergan. Como reza el hashtag:This is what non-binary looks like2.

A lo largo de este libro presentamos una recopilación de ensayos en los cuales una serie de personas no binarias procedentes de diversos contextos comparten las experiencias de sus vidas desde la interseccionalidad. No podemos concebir nuestros géneros de forma aislada puesto que estos se ven afectados por nuestras trayectorias vitales, por las culturas, los países y las comunidades en las que hemos nacido, por la gente que hemos conocido, por los lugares a los que vamos y por la manera en que les demás y el mundo en general nos ven. Les autores describen cómo estos múltiples aspectos de sus vidas han influido en sus experiencias de género y cómo sus experiencias e identidades marcadas por el género han repercutido, a su vez, en otros aspectos vitales.

Tenemos la esperanza de que esta recopilación os ayude a comprender la diversidad de las vidas de las personas no binarias. Si estás leyendo este libro y eres una persona no binaria, esperamos que seas capaz de conectar con los relatos que se narran y que encuentres en ellos elementos de tu propia historia.

No obstante, antes de pasar a los relatos, nos gustaría añadir algo más sobre el concepto de intersección y el lenguaje que se emplea en todo el libro. Así pues, para que podáis haceros una idea de lo que está por venir, presentaremos los cuatro apartados de la recopilación.

Intersecciones

El objetivo central de este libro es contar las historias acerca de cómo otros aspectos de la experiencia se entrecruzan con el hecho de ser no binarie. ¿Qué supone ser una persona no binaria que también es, por ejemplo, mestiza, o ser no binaria y neurodiversa en varios sentidos, o una superviviente no binaria?

El concepto de interseccionalidad procede de la feminista negra y académica de Derecho Kimberlé Crenshaw (Crenshaw, 1990), aunque se basa al mismo tiempo en ideas y conceptos previos extraídos del feminismo negro (Hill-Collins y Bilge, 2016). Crenshaw desarrolló el concepto de interseccionalidad para describir las experiencias de las mujeres negras en el sistema judicial penal y en qué modo estas diferían de las experiencias de las mujeres blancas o los hombres negros debido a la intersección de género y raza. La aplicación de perspectivas o leyes relacionadas con el género, o con la raza, no bastaba para plasmar la manera en que las mujeres negras sufrían particularmente la discriminación y el impacto que este hecho tenía en ellas. Es de vital importancia reconocer que, a pesar de que la teoría de la interseccionalidad sirve para comprender muchos tipos de intersecciones, surgió del feminismo negro a consecuencia de la marginación de las voces negras dentro de un movimiento feminista mayoritariamente blanco y angloamericano. Es esencial honrar sus raíces y no perder jamás de vista el impacto de las fuerzas combinadas del patriarcado y la supremacía blanca, aun cuando ampliemos nuestros horizontes para considerar otras formas de privilegio y opresión.

La interseccionalidad nos ayuda a reflexionar sobre el lugar que todes ocupamos con respecto a categorías identitarias culturales de carácter binario como masculino/femenino, gay/hetero, blanque/negre, obrere/de clase media, discapacitade/no discapacitade, trans/cis, rique/pobre, urbane/rural, joven/vieje, etc. Nos ayuda a entender en qué punto nos sitúa nuestra posición en estos planteamientos binarios en relación con el poder y el privilegio. A menudo, la gente cree erróneamente que la interseccionalidad hace referencia al modo en que diversos aspectos de nuestras identidades individuales intervienen de manera conjunta para determinar nuestra experiencia, sin embargo, se refiere al modo en que la interconexión de determinados sistemas de poder nos afecta mediante patrones de privilegio y opresión. Destacadas teóricas de la interseccionalidad como Patricia Hill-Collins, Audre Lorde y bell hooks señalan que el pensamiento binario de «una cosa o la otra» («either/or»)es un aspecto clave de la opresión que intensifica la dominación y la marginación, privilegiando a una parte del compuesto binario por encima del resto. En este libro, encontraréis muchos ejemplos de personas que exploran experiencias no binarias múltiples y solapadas que van más allá del género y observaréis cómo se relacionan y conjugan entre sí.

A lo largo del libro, muches autores abordan las distintas formas en que sus intersecciones están relacionadas con ejes más amplios de poder y opresión. Por ejemplo, algunes analizan cómo su privilegio en ciertas áreas les protege de parte de la transfobia explícita y el cisgenerismo que sufren otras personas no binarias. Muches exploran cómo las distintas formas en que son considerades «otres» en la cultura dominante se entrelazan y se ven afectadas mutuamente, marginándoles de un modo adicional y a menudo muy concreto.

Varies autores ahondan en las complejidades de los diversos privilegios y opresiones que experimentan y en el modo en que estos han cambiado con el paso del tiempo y en diferentes contextos.

Otres defienden un concepto de intersección más sutil, sin emplear necesariamente de forma explícita la teoría de la interseccionalidad, sino centrándose más bien en cómo un aspecto de su experiencia vivida (ser no binarie) se relaciona con otro aspecto concreto. Hemos tratado de abrirnos a múltiples formas de abordar el concepto de intersección (por ejemplo, desde el punto de vista de las estructuras de poder, las experiencias vividas, los orígenes o las identidades) en lugar de imponer una visión determinada. Sin embargo, esperamos que, vistos en su totalidad, los capítulos sean un fiel reflejo del espíritu de la teoría de la interseccionalidad que ha servido de inspiración para nosotres y que, aunque no se exprese de un modo explícito, le lectore sea capaz de reflexionar sobre los numerosos ejes de poder y privilegio que operan en todas las vidas que este libro engloba.

Muches de les autores aquí incluides ofrecen perspectivas particulares sobre cómo sus experiencias (y la posición que ocupan en los diversos ejes de poder y privilegio) favorecen y restringen sus posibilidades. La lectura de los distintos capítulos ofrece un panorama complejo en el cual ciertas opiniones o experiencias similares pueden suponer un motivo de celebración para una persona al tiempo que causan dolor a otra, y a menudo ambas cosas a la vez. Hay más binarios que presentan esta complejidad, como el bien y el mal, los sentimientos positivos y negativos, la disforia y la euforia de género3.

Lenguaje y definiciones

Cualquier discusión o conversación sobre el género no binario pone sobre la mesa cuestiones en torno al lenguaje y las definiciones. Así pues, antes de seguir avanzando, creemos que es importante aclarar algunas de las decisiones adoptadas con respecto al uso del lenguaje en este libro.

El primer reto es cómo hablar sobre personas de género diverso de un modo amplio e inclusivo que refleje experiencias comunes sin excluir, invalidar, borrar o marginar otras. En cierto sentido, se trata de una tarea imposible: a menudo el lenguaje falla y los matices y las complejidades pueden acabar perdiéndose en términos clave.

No binario

Con el fin de reflejar la terminología predilecta en la actualidad en las conversaciones británicas/europeas sobre género, empleamos «no binario» como término global para referirnos a cualquier persona que actualmente no se identifica con la noción binaria de ser exclusivamente de género masculino o femenino. El término «no binario» puede incluir a aquellas personas que conceptualizan el género como un espectro, en lugar de como dos categorías separadas. Hay personas que sienten que su existencia se ubica en un punto intermedio entre estos dos extremos y otras perciben que su género se va desplazando entre dichos polos en distintos momentos y/o contextos. «No binario» puede englobar también a aquelles que sienten que el género va más allá de un solo espectro o que no están en absoluto de acuerdo con la idea de que el género sea un espectro. Por otra parte, también puede englobar a la gente que siente que no tiene género o a quienes adoptan un posicionamiento político contra el concepto mismo de género.

En el fondo de nuestro posicionamiento yace la convicción de que es la persona a título individual quien debe decidir si el término «no binario» le resulta útil o no. Habrá quienes no se sientan identificades en nuestra amplia definición y empleen, por el contrario, el término «no binario» para describir un aspecto de sus experiencias genderizadas. Habrá también quienes sí vean plasmadas aquí sus experiencias de género, pero que, por diversas razones, sientan que el término «no binario» no les sirve. Y, además, habrá personas que aún no hayan dado con el término en ningún momento y, por esta razón, no hayan podido reivindicarlo.

Bajo el paraguas de lo no binario existe una variedad de palabras que describen diversas experiencias marcadas por el género. Aquellas que nos encontramos con mayor frecuencia incluyen: cuirgénero, género fluido, bigénero, transmasculino, transfemenino, demiboy, demigirl y agénero. Es imposible proporcionar un listado de todas las identidades que incluye el término global «no binario» ya que este está en continua evolución, con personas que acuñan nuevos términos para captar la individualidad de sus experiencias y otras que emplean palabras que incluyen nuevos aspectos de sus identidades, como la sexualidad, la etnia o la espiritualidad. Tampoco es posible dar una definición exacta de estos términos, puesto que muchas personas discrepan con respecto a lo que significan para ellas mismas, sumado a la percepción única de cómo los múltiples aspectos del género (roles, identidad, expresión, cuerpos, género social, etc.) se unen, se cruzan y se superponen.

Actualmente, se emplean otras palabras de un modo genérico para las personas que no se identifican con el género masculino o femenino o que no se sienten exclusivamente como tales. Entre ellas, encontramos cuirgénero, de género creativo, de género diverso, radical de género, enby4y de otro género. Hemos optado por el uso de «no binario» frente a estos otros términos puesto que, para nosotres, algunos de ellos tienen significados adicionales. Además, «no binario» es, en la actualidad, el término global más empleado en Reino Unido, donde residimos en el momento de escribir este libro. Si nos hubiésemos embarcado en este proyecto hace diez años, o dentro de diez años, tal vez habríamos empleado un término distinto.

Trans

Hemos hecho un resumen de las decisiones tomadas en torno al uso del término «no binario» pero, ¿cómo nos referimos al colectivo más amplio de personas que no se identifican con el sexo que les fue asignado al nacer? La expresión «gente trans y no binaria» se emplea a menudo para hacer referencia a todas las personas que no se identifican con el sexo que les asignaron al nacer (mientras que a las personas que sí se identifican con su sexo asignado se les suele denominar cis o cisgénero). Sin embargo, el inconveniente de esta expresión radica en el riesgo implícito de insinuar que las personas no binarias representan una categoría distinta de la de la gente trans o transgénero. Aunque hay gente no binaria que no se identifica al mismo tiempo como trans, muchas personas no binarias sí lo hacen.

En un esfuerzo por evitar esto, algunes han difundido la expresión «personas trans binarias y personas no binarias». Tal vez no os sorprenda saber que dicha expresión también ha sido cuestionada; sus críticos apuntan que el uso de la expresión «trans binarias» refuerza la idea de un sistema binario marcado por el género que oprime a aquelles que no se sienten de este modo. Sin embargo, si negamos la existencia de las categorías binarias de lo masculino y lo femenino presentes en nuestros entornos sociales, corremos el riesgo de borrar o invalidar las experiencias genderizadas vividas de mucha gente. Además, también se puede cuestionar el propio término «no binario» desde esta perspectiva. Al emplear la palabra «binario» en el descriptor, se corre el riesgo de reforzar aquello que queremos cuestionar: la centralidad de un sistema genderizado binario. Nos fallan las palabras y los significados se vuelven confusos y contradictorios y, de este modo, podemos acabar avanzando en círculos.

La expresión «de género diverso» se emplea con frecuencia como cajón de sastre para todas las personas que no se identifican con el sexo que les fue asignado al nacer. Sin embargo, no nos gusta emplearla porque todo el mundo es diverso en cuestión de género, no solo las personas trans y/o no binarias. Aplicar la diversidad de género única y exclusivamente a la gente trans y/o no binaria oculta la diversidad existente dentro de las identidades cisgénero, y también el perjuicio que origina el actual sistema de género a la gente en toda su diversidad, no solo a las personas trans y no binarias (ver Iantaffi y Barker, 2017).

En nuestra labor de edición, nos planteamos si debíamos ser coherentes en lo que respecta al lenguaje y las definiciones en todos los capítulos para ayudar así a les lectores. Sin embargo, por algunos de los motivos previamente señalados, y debido también al hecho de que cada colaboradore tiene sus propias preferencias particulares y sus significados atribuidos a las palabras, veréis ciertas diferencias en la elección de la fraseología en cuanto al modo en que se hace referencia colectivamente a las personas que no se identifican con el sexo que se les asignó al nacer.

Más allá del género

El género no es la única categoría identitaria que encuentra obstáculos cuando intentamos hablar de él o hallar palabras que plasmen lo que pretendemos decir de forma precisa, inclusiva y sencilla. Cuando pensamos en identidades marginadas interseccionales, otro de los aspectos que destacan por encima del resto (convenientemente, tal vez, dados los orígenes de la interseccionalidad) es el de la raza/identidad étnica. Es imposible reflejar debidamente las complejidades que conlleva, pero trataremos de resumir algunos retos clave, tal y como nosotres los concebimos.

En primer lugar, ¿qué diferencia hay entre raza e identidad étnica? ¿Es sencillo separarlas en categorías claras y diferenciadas? ¿Hemos consensuado lo que significan o, por el contrario, distintas disciplinas, personas y lugares las conciben de forma diferente? ¿Han cambiado sus significados con el paso del tiempo? ¿Tiene implicaciones históricas y políticas el modo en que se emplean? Son más las preguntas que las respuestas. Además, tenemos que considerar cómo hablamos colectivamente acerca de las personas que son marginadas por el color de su piel o por su herencia racial. Hay gente que prefiere la expresión «personas de color» (PoC, según sus siglas en inglés) a la de «personas negras y de minorías étnicas» (en inglés, BAME). En inglés, hay quienes añadirían «NB», de «non-Black»(no negras), delante de «PoC», mientras que otres sostienen que esta práctica borra las diferentes experiencias entre estos colectivos. Algunes se muestran contraries a emplear términos globales para agrupar colectivamente a todes aquelles que no son blanques, puesto que, con ello, nos arriesgamos a borrar la diversidad de experiencias de los distintos colectivos e individuos.

La mecánica del lenguaje y las palabras adquiere relevancia al hablar de raza/identidad étnica, culturas y lugares. El uso (en inglés) de mayúsculas o minúsculas en palabras como Black, White, Asian, Western, etc.tiene implicaciones e historias políticas y, a la vez, el significado de dichas palabras será distinto dependiendo de quién las escriba o las lea.

Tal y como ocurría al considerar la terminología adecuada para hablar de la diversidad de género, no hay respuestas sencillas y directas. Valoramos mantener cierta coherencia a lo largo de los distintos capítulos, sin embargo, no creemos que, como editores radicades en Reino Unido, debamos decir a personas procedentes de contextos raciales distintos a los nuestros y que viven en distintos países, cómo tienen que hablar de sí mismes. No hace falta saber mucho de política ni de historia geográfica para ver qué es lo que nos arriesgaríamos a recrear con ello. Así pues, puede que veáis distintes autores que optan por diversas alternativas en este sentido.

Al hilo de estas reflexiones, decidimos establecer poquísimas líneas rojas en el proceso de edición, ya que queríamos que nuestres colaboradores fuesen capaces de hablar de sus propias experiencias vividas sin que hubiese censura. La principal excepción en este sentido es la expresión, de forma directa o indirecta, de opiniones y terminologías opresivas relacionadas, entre otros, con el racismo, el sexismo, el capacitismo, la transfobia, la bifobia, la homofobia, el clasismo, la xenofobia, la putofobia y la gordofobia. Puesto que les colaboradores escriben desde sus propias perspectivas y experiencias, y dado nuestro particular enfoque al respecto, es posible que les autores expresen opiniones que se diferencian en cierto modo de las nuestras como editores. Aceptamos de buen grado la expresión de diversas convicciones, experiencias, ideas y valores, y a la vez somos plenamente conscientes de la responsabilidad que conlleva esta libertad.

Introducción al resto del libro

Como ocurre con cualquier libro sobre identidades, experiencias y dinámicas interseccionales, no es posible abordar todas y cada una de las combinaciones de intersecciones posibles, ni todos los aspectos de la diversidad. Sencillamente, no hay espacio físico suficiente para hacerlo.

Por diversos motivos, se dan ciertas limitaciones sobre quiénes han podido ser incluides en este volumen. Uno de los objetivos del libro fue incluir autores procedentes de diversos países, entre ellos, los del Sur Global. Sin embargo, el alcance de nuestro llamamiento a la colaboración se ha visto limitado en cierto modo, debido en parte a que estamos ubicades en Reino Unido y a que era más probable que nuestros contactos personales estuviesen en Reino Unido, Europa o los países anglófonos occidentales. Nuestro llamamiento a la colaboración se redactó en inglés y se distribuyó en comunidades y redes no binarias anglófonas; por lo tanto, habrá llegado esencialmente a personas que lean inglés y probablemente a aquellas que entiendan la diversidad de género en el sentido occidental actual. Es importante que admitamos desde el principio este hecho y nos comprometamos a trabajar con el resto de un modo que, con el tiempo, solucione estos sesgos.

También existen ciertos inconvenientes con respecto a quiénes tienen la oportunidad de colaborar en este tipo de recopilaciones y quiénes no, lo cual está vinculado al privilegio y la interseccionalidad. El requisito de que los ensayos estuviesen escritos en inglés y la consecuente posibilidad de que las personas que han colaborado en este volumen hayan terminado la educación secundaria y, en muchos casos, tengan algún tipo de educación superior o universitaria priva a un considerable número de personas de la oportunidad de participar. No todo el mundo tiene el privilegio de disponer de tiempo y/o energía suficientes como para destinar parte de sus recursos a escribir gratuitamente. Esto incluye a personas con responsabilidades de cuidados de diversa índole y/o con enfermedades o discapacidades que hacen que su energía sea un preciado recurso que han de preservar y destinar a otras prioridades. Lo cierto es que para muchas personas de género diverso el mundo sigue siendo un lugar hostil y colaborar en una recopilación así (a pesar de hacerlo bajo seudónimo) no es una opción por el riesgo que podría suponer para su integridad personal.

Como editores, nos comprometemos a seguir abordando estos sesgos en nuestros proyectos futuros, aunque somos conscientes de los limitados recursos de los que disponemos, una de las razones por las cuales en este caso no fue posible una mayor difusión y remuneración para autores más marginades. Por ello, hemos decidido donar los derechos de autore que habríamos obtenido por nuestro trabajo en este libro a Transgender Europe: www.tgeu.org.

Además de admitir las anteriores limitaciones en relación a la igualdad de oportunidades, queremos decir que nos sentimos tremendamente orgulloses de la recopilación de ensayos que aquí compartimos con vosotres. Sentimos un enorme agradecimiento hacia las personas que han invertido su tiempo y su energía y aportado sus historias para este proyecto, muchas de las cuales se han visto inmersas en posiciones de vulnerabilidad y han demostrado una enorme valentía al hacerlo. Nos emociona presentaros la variedad de experiencias, intersecciones, estilos de escritura y narrativas que hemos tenido la enorme alegría de reunir estos dos últimos años. Para nosotres, la lectura de estos capítulos ha supuesto una experiencia conmovedora y poderosa y, a menudo, un ejercicio de autoafirmación. También nos ha abierto los ojos ante experiencias que no conocíamos de un modo que, esperamos, nos permita ser más conscientes frente a ellas en el futuro. Albergamos la esperanza de que este libro tenga un efecto similar en vosotres como lectores.

Hemos decidido organizar el libro en cuatro partes, agrupando los temas dominantes de las narrativas en distintos apartados. La mayoría de les autores no se han centrado únicamente en sus experiencias genderizadas en relación a una sola faceta de sus vidas y en ocasiones no ha sido fácil decidir en qué apartado incluir un capítulo concreto. Es posible que al leerlos penséis que vosotres habrías tomado una decisión distinta.

Hemos titulado las cuatro partes de la siguiente forma: «Contexto cultural», «Comunidades», «El curso de vida» y «Cuerpos, salud y bienestar».

A continuación, antes de dejaros para que podáis disfrutar del libro, presentaremos brevemente cada apartado.

En la primera parte, «Contexto cultural», les escritores describen cómo la ubicación física, la espiritualidad, la religión, el color de la piel y el idioma han acentuado, complicado o impuesto restricciones a la relación que mantienen con su género no binario.

El libro comienza con un precioso capítulo de Kat Gupta en el que describe algunas de sus experiencias de inmovilidad y fluidez en relación a cómo su edad, su raza y su género confluyen para determinar la forma en que le interpretan les demás en distintos contextos y países. A continuación, Jespa Jacob Smith recurre a las ideas de fluidez al hablar sobre el lenguaje y la inestabilidad de las categorías identitarias y comparte la manera en que su concepto de delicadeza le ha dado fuerza. Vynn describe algunas de las experiencias derivadas de crecer en Borneo y detalla cómo el lenguaje, la religión, los medios de comunicación, las conversaciones online y el hecho de vivir en distintos países han influido en su forma de entender el género y la relación que esto guarda, a su vez, con sus propias experiencias de género. Por su parte, Ynda Jas detalla su camino hacia una mayor visibilidad como persona cuirgénero/no binaria transfemenina en Reino Unido, así como los obstáculos y los retos a los que ha tenido que enfrentarse en el camino. Sigue a continuación el relato de LJ, que describe algunas de sus experiencias en torno a la naturaleza restrictiva del género y su relación con las narrativas sobre el ser lo «suficientemente mujer», lo «suficientemente hombre» y lo «suficientemente trans». LJ describe, además, lo agotador que puede llegar a resultarle el género y comparte algunos relatos que muestran cómo actúa este en diversos contextos de su vida. Tras esta historia, les gemeles Ludo y Mina Tolu reflexionan acerca de las experiencias derivadas de vivir en distintos países y abordan temas como las relaciones, el activismo y las carreras profesionales, poniendo el foco en las emociones que generan estas temáticas, entre ellas, la culpa, la vergüenza, la pertenencia y la fortaleza. En el siguiente capítulo, Kimwei McCarthy describe el modo en que el concepto de lo no binario se refleja en su forma de ver y sentir no solo su género, sino también su sexualidad, su identidad étnica y su espiritualidad. Annelyn Janib detalla cómo el hecho de crecer en una familia hispana y de hablar español ha influido en su experiencia del género y reflexiona sobre cómo la naturaleza del español, tan marcada por el género, limita la forma en la que puede hablar de sí misme. Nuestro primer apartado concluye con un capítulo de Dang Nguyen, una reflexión sobre la influencia de su historia familiar y del hecho de haber crecido en un hogar vietnamita confuciano en su concepto de la masculinidad. Nguyen comparte, además, el modo en que su sensación de ser une outsider (como inmigrante residente en Australia) siempre estuvo presente cuando comenzó a explorar su sexualidad.

En la segunda parte, «Comunidades», les autores debaten sobre la pertenencia, la visibilidad, la seguridad y la inclusión/exclusión al reflexionar sobre los espacios y colectivos de los que forman parte.

Fred Langridge comienza esta sección compartiendo su experiencia como persona no binaria en el seno de su comunidad cuáquera. Fred detalla cómo los valores asociados al hecho de ser cuáquere acabaron por hacerle salir del armario como persona no binaria en un espacio que es relativamente hetero. A este capítulo le sigue la narración de le reverende Rowan Bombadil, que describe tres capas, o más bien círculos, de contexto, en las cuales su identidad cuirgénero se entrelaza con su espiritualidad. También detalla algunas de las experiencias derivadas de su pertenencia a una comunidad eclesiástica de diálogo interreligioso y el trabajo llevado a cabo en comunidades queer. Calvin Hall reflexiona a continuación sobre su proceso para encontrar su lugar en el mundo y comparte historias de su infancia, de su etapa universitaria y académica y de su activismo que muestran el modo en que su identidad étnica y su género se superponen. En el siguiente capítulo, de Edward Lord, hay más historias sobre el colegio, la universidad y la carrera profesional. En ellas, Edward describe cómo se representa la masculinidad en estos espacios y los retos que esto ha supuesto para elle. La cuestión de los espacios marcados por el género se aborda también en el siguiente capítulo, de le dramaturgue Eli Effinger-Weintraub, que reflexiona sobre el proceso que le llevó a identificarse finalmente como agénero y la cuestión de si puede seguir formando parte de los colectivos teatrales y dramatúrgicos de mujeres si ya no se identifica como tal. Al Head detalla a continuación el impacto que el feminismo ha tenido en su vida y analiza cómo la política, la espiritualidad, el activismo y la sexualidad han influido en su manera de entender su género en distintos momentos de su vida. Chai-Yoel Korn escribe el capítulo final de esta sección. En la primera mitad, detalla el modo en que sus identidades solapadas en relación al género, la sexualidad, la salud y la discapacidad le representan en el seno de sus comunidades y sus contextos familiares judíos. La segunda parte ahonda en la relevancia que adquieren estas identidades en su trabajo como terapeuta.

La tercera parte del libro lleva por título «El curso de vida». En esta sección, les escritores exploran la manera en que han expresado una identidad no binaria a lo largo de sus vidas y cómo han llegado más adelante a ser conscientes de su identidad no binaria, detallando, además, la experiencia de la crianza al margen del binarismo.

Karen Pollock abre el apartado con la maravillosa metáfora filosófica del trirreme. De la misma manera que esta nave, por mucho que se arme y se rearme, sigue siendo el mismo barco, Karen hila las diversas identidades que ha tenido en diferentes etapas de su vida para dar forma a una cadena que une sus yos pasados, presentes y futuros. A continuación, Igi Moon escribe sobre cómo llegó a entenderse a sí misme como persona no binaria y, especialmente, cómo su propia experiencia genderizada se vio determinada por el hecho de ser de clase trabajadora, por su implicación en la escena lésbica de cuero bondage y por la investigación, su labor como terapeuta y la experiencia de padecer artritis reumatoide. Como Igi, Meg-John Barker ahonda en sus orígenes de clase: en este sentido, explica el modo en que su procedencia de un entorno de clase social mixta, su discapacidad auditiva, su bisexualidad y el ser no binarie marcaron su identidad durante su infancia. También describe el sentimiento de euforia de género que halló siendo ya adulte y explora las distintas masculinidades que habita. Meg-John concluye su capítulo invitándoos a vosotres, les lectores, a analizar vuestra propia experiencia de género y las identidades que tal vez hayáis aprendido a reprimir. El siguiente capítulo, de Lucy/Luc Nicholas, es un relato sobre la exploración de su propia identidad no binaria en relación a sus orígenes de clase, su generación y sus convicciones políticas. Así, describe con claridad el miedo a que se le considerase una persona carente de autenticidad; sin embargo, al igual que Meg-John, narra la tremenda alegría que trae consigo la liberación y la apertura de posibilidades. Nuestras tradiciones pueden tener un profundo impacto en nuestras familias: en el siguiente capítulo, mud howard reflexiona sobre los pactos que hizo con su familia de sangre y su proceso, en ocasiones complicado y errático, hasta lograr la compresión familiar. Los tres últimos capítulos de esta sección se centran en la crianza. Eli aborda sus experiencias de crianza como adre queer, negre, musulmane y discapacitade. Y en particular, describe los obstáculos del embarazo como persona no binaria: del cuerpo en constante cambio a la tarea de encontrar ropa adecuada o el hecho de vivir un embarazo sin ser «madre». Además, nos habla de lo que supone enseñar a su hije un amplio abanico de ideas sobre lo que es el género y de sus esfuerzos por no sucumbir ante una cultura de género normativo. Y precisamente en esta última idea ahonda Cal Orre en el siguiente capítulo. Cal, adre no binarie, describe la crianza de su hije no binarie, Rio. A través de las experiencias de Rio, Cal observa la manera en que la sociedad impone el género a les niñes y las estrategias de Rio para resistirse a ello. En el último capítulo de este apartado, Daniel Morrison reflexiona sobre las preguntas, los comentarios y las reacciones que recibe en relación a la crianza de sus hijos.

El último apartado del libro gira en torno a «Cuerpos, salud y bienestar». Concretamente, se centra en la intersección entre la experiencia no binaria y la discapacidad, distintas dificultades relacionadas con la salud física y mental, la neurodiversidad, la forma y el tamaño corporal, las expresiones de género «femenino» o «masculino» y el trabajo con cuerpos de otro género, o bien, con cuerpos diversos (en contextos laborales terapéuticos y de cuidados, por ejemplo).

Alex Iantaffi abre este apartado reflexionando sobre las intersecciones entre la no normatividad de género y la discapacidad y aborda también el modo en que otros aspectos de su vida, como el hecho de ser una persona inmigrante, terapeuta y con un trastorno de estrés postraumático complejo (TEPT-C) condicionan sus experiencias y el trato que recibe de les demás. Después, S. W. Underwood narra en primera persona la experiencia de ser de «género caótico» y, especialmente, cómo se han abierto y anulado en su vida distintas posibilidades de género (y formas de feminidad) a través de las diversas relaciones, estilos de relación y contextos vividos. Como Alex anteriormente, H Howitt explora en su capítulo las intersecciones entre la discapacidad y lo trans, lo que dificulta los binarios entre salud física y mental. En este sentido, hace hincapié en cómo el mundo en general (con sus sistemas y estructuras) rara vez permite que la gente habite de manera simultánea la discapacidad y la no normatividad de género e incide en la situación dolorosa y restrictiva que este hecho supone para elle y para otras personas. El capítulo de Sam Hope, a continuación, ahonda en las intersecciones entre lo no binario, la neurodiversidad y el trauma, así como en la experiencia asociada de intentar enmascarar dichos aspectos en nuestras vidas y la manera en que esto nos afecta. Sam se basa en las evidencias cada vez más abundantes de que «cuando los seres humanos son diferentes en un sentido, esto aumenta las probabilidades estadísticas de que también lo sean en otros aspectos», un dato que puede resultar útil a muches lectores y que Sam analiza en profundidad en su libro de asesoramiento para personas trans y no binarias. La aportación de Francis Ray White a este apartado gira en torno a la intersección entre la gordura y el no binarismo y, en especial, en lo que el activismo gordo y el activismo trans pueden aportarse mutuamente y cómo pueden contribuir para lograr una mayor comprensión sobre el tema. Su conclusión es que ambas experiencias están absolutamente interconectadas: la gordura le ha permitido ser no binarie y el no binarismo le ha permitido ser gorde. Para concluir, en el último capítulo del libro, Drew Simms narra su historia sobre lo que implican los «cuidados pese a ser no binarie» y describe cómo influyó en su propio género el hecho de trabajar con personas de género diverso durante su periodo de prácticas y cómo ha llevado la apertura (outness) y la autorrevelación (self-disclosure)en el entorno laboral con pacientes y colegas.

Como ocurre con muches autores a lo largo del libro, son varies les escritores que en este apartado ahondan en la experiencia común del síndrome de le impostore o en el hecho de no sentirse lo suficientemente X (donde la X puede equivaler a discapacitade, loque, trans, queer, enferme, masculine, femenine, andrógine o un sinfín de categorías más), y cómo dichos sentimientos se ven exacerbados por estructuras y sistemas normativos, a menudo dentro de nuestras propias comunidades. En las conclusiones del libro, retomamos, entre otros, este tema y también reflexionamos acerca del autocuidado y nuestra propia experiencia en la edición de esta recopilación durante la actual corriente de pánico moral trans en Reino Unido.

Primera parte

CONTEXTO CULTURAL

1

El yo que soy cuando no soy yo

Kat Gupta

Tengo nueve años y estoy en India. Tengo una hermana y tres primes de edades parecidas a la mía. Lo hacemos todo les cinco juntes: subir montañas, leer cómics, representar obras de teatro para la familia, correr por el bosque… Compramos cerbatanas de bambú y nos tumbamos al sol sobre un muro, mientras disparamos guisantes secos que rebotan en el tejado de metal ondulado de la vecina, y ella sale y nos grita. Estoy rodeade de gente que se parece a mí, que son yo, en un lugar en el que puedo ir de un lado a otro con mis primes sin atraer las miradas, y me siento en casa.

De pequeñe —no, más pequeñe aún— oigo no sé cómo ese dicho recurrente de ciencia ficción sobre existir como un cerebro en un contenedor y me intriga de inmediato. Mi cuerpo es algo confuso: medicalizado, examinado, sometido a procedimientos desconcertantes y dolorosos, representado, trazado, medido… Me comparan habitualmente con un modelo estándar que, ahora que me doy cuenta, jamás fue para mí. Mi cuerpo es raro, limitante; mi piel, demasiado pequeña; y mis manos y mis piernas van a la zaga del centelleo de mis pensamientos y mi imaginación. Durante años, llego a casa del colegio con cardenales y frustrade, llorando de rabia. Si ser un cerebro en un contenedor fuera una opción, la aceptaría.

No sé qué edad tengo. Sí sé que el número de teléfono de mis adres no está en la guía telefónica, y sé que es porque la gente vería un apellido no británico en ella, llamarían y lanzarían insultos racistas por el teléfono. Y esa es la razón por la cual nuestro número lleva sin aparecer en la guía desde antes de que yo naciera.

A pesar de la realidad científica, ser un cerebro en un contenedor habría sido la opción más sencilla. Aprender a vivir en mi cuerpo (aceptar sus imperfecciones y reconocer sus posibilidades) era mucho más difícil.

Estoy en Borneo. Me fascina la facilidad con la que me integro, cómo mi piel y mi pelo y mis pliegues epicánticos pasan absolutamente desapercibidos.

Hay una amplia franja del mundo en la que parezco lo suficientemente autóctone como para integrarme. No es que parezca exactamente que soy de esa región, pero resulto lo suficientemente común como para que, tal vez, me vean como una persona mestiza o procedente de otra zona del país. Por lo que puedo deducir, a partir de mis viajes y preguntas, esta franja abarca áreas de las siguientes regiones: América Central y del Sur, el Caribe, el sur de Europa y el norte de África, Oriente Próximo, Asia Central, China, Japón, Filipinas y las islas del Pacífico y el sureste asiático.

Estoy en Liverpool y una amiga me presenta a un amigo suyo. Me mira curioso y me pregunta: «¿De dónde eres?».

«Ah, ¿por el acento?», digo. «Mis adres viven en el sur».

«Pero ¿de dónde eres en realidad?».

«Nací en Carlisle», contesto, dando por zanjada la conversación. Me pregunto si se dará cuenta de lo que está diciendo. O lo sabe y es un racista, o no se da cuenta y no es más que otre blanque ignorante que se mete de lleno en una situación embarazosa sin ser consciente siquiera de que es ofensiva. Me molesta haber tenido que idear una respuesta a este tipo de interrogatorios para zanjar el tema con una sonrisa.

Esto significa que la gente a veces se dirige a mí en su idioma y tengo que disculparme y explicar que no lo hablo. Supone admitir que podría ser de allí, que ven cierta similitud en mi piel marrón y en mi pelo negro, que encuentran cierto parentesco en mis ojos oscuros y en mis pliegues epicánticos. Estas son las pequeñas muestras de amabilidad y aceptación que me brindan, los pequeños resquicios que nos abrimos mutuamente y que invitan a entrar a la otra persona.

Estoy en Egipto, curioseando por el bazar. Un vendedor se pone demasiado insistente con una de las mujeres blancas del grupo. Sé que aquí me ven como un joven marrón. Interpreto un papel distinto y tengo diferentes opciones, así que le digo que a ella no le interesa. En respuesta, se limita a sonreír con una mueca: sin objeciones, sin más insistencia.

A veces me doy cuenta de que me pone en una situación arriesgada y de que tal vez ni siquiera sea consciente de estar en peligro. Sé que me convierto en el foco de un mayor o menor escrutinio por el hecho de que me vean como hombre, joven y no un turista evidentemente blanco. Por un lado, en los mercadillos la gente suele ignorarme; no me perciben de manera inmediata como un turista rico al que hay que atraer. Por el otro, me preocupa que mis inevitables transgresiones no se atribuyan inmediatamente a mi desconocimiento de la vida local, como lo serían si fuese una persona blanca y, evidentemente, turista. Los chicos marrones no siempre pueden cometer errores.

Tengo diecisiete años y han caído las Torres Gemelas. Les cuatro o cinco chiques marrones de mi reducida clase de sexto curso no somos todes amigues, pero hablamos entre nosotres habitualmente: nos han rayado el coche, nos han arrojado ladrillos por las ventanas, nos han insultado y amenazado a gritos por la calle… Nuestras diferencias (guyaratí, pakistaní, sije, musulmane, católique, hinduista) se desvanecen. Somos, sencillamente, marrones, y como somos marrones, somos peligroses.

Los chicos marrones no siempre pueden cometer errores. Es extraño habitar este cuerpo alterizado y exotizado, un cuerpo sobre el que se proyectan deseos y miedos e inquietudes. No puedo existir más allá de mi piel marrón. No puedo arrancarla, no puedo frotarla para que el marrón desaparezca, no puedo esconderla de ninguna manera de las personas que me miran. Mi piel marrón y mis ojos negros conjuran fantasías: una feminidad sexualmente sumisa, servil y dócil, o una masculinidad impredecible y agresiva. Con el paso de los años, mi expresión de género se inclinó hacia un torso plano y un pelo alborotado. Veo que desconfío menos de los hombres extraños que se acercan a mí. Me doy cuenta de que desconfío más de la policía. Últimamente, no llevo mochila en el metro con tanta frecuencia.