Visualidades políticas -  - E-Book

Visualidades políticas E-Book

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Desde la premisa de expandir las limitaciones teóricas que rigen la relación entre arte política, Visualidades políticas reúne cuatro análisis de acciones efímeras disruptivas durante y a propósito del estallido social en Chile en octubre de 2019 en pos de reivindicarlos no solo como prácticas que retoman, en términos temáticos y formales, conceptualizaciones políticas propias de las artes visuales de la década del 2010, sino también –y he ahí el tenor del libro– como agencias que exceden las lógicas de un campo artístico centrado en sus propias variables estéticas y discursivas. En ese sentido, este libro es una invitación a considerar que la práctica expandida de dichas acciones están en estrecha relación no solo con la reconfiguración estética de memorias históricas que marcan las luchas sociales de distintos actores disidentes, sino también en una búsqueda que dé cuenta de su urgencia y acontecimentalidad a contrachoque de las lógicas institucionales.

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Seitenzahl: 85

Veröffentlichungsjahr: 2023

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ISBN: 978-956-6203-16-2

ISBN digital: 978-956-6203-17-9

Registro de Propiedad Intelectual Nº 2023-A-645

Imagen de portada: © Cristóbal Díaz

Diseño de portada y diagramación: María Fernanda Pizarro

Corrección de estilo: Edison Pérez

© ediciones /metales pesados

© de las y los autores

[email protected]

www.metalespesados.cl

Madrid 1998, Santiago Centro

Teléfono: (56-2) 632 89 26

Santiago de Chile, enero 2023

Andros Impresores

Diagramación digital: Paula Lobiano Barría

Fondo Nacional de Fomento del Libro y la Lectura, Convocatoria 2022

Índice

Prólogo

Preámbulos del 18 de octubre: arte en Chile antes de la revuelta Lucy Quezada

Sublevación líquida: iniciativas de registro y visualización de una protesta desmaterializada Vania Montgomery

Objetos, cuerpos, vestigios: obras como reflejo de procesos de transformación política Diego Maureira

En medio de la protesta en Chile: Transfeminismo performático en Las Tesis y Yeguada LatinoamericanaAlejandro de la Fuente

Prólogo

Este libro integra cuatro ensayos que abordan desde distintas aristas el estallido social ocurrido en Chile en octubre de 2019. En él se establece un vínculo con las prácticas artísticas ocurridas en aquel periodo, desde una perspectiva expandida que considera visualidades efímeras y acciones disruptivas. A su vez, traza conceptualizaciones políticas generadas por las artes visuales de la década del 2010, que encuentran en el estallido un retorno temático y formal. Esta vez, sin embargo, puesto en marcha por agentes y urgencias que excedieron las lógicas de un campo centrado en sus propias variables estéticas y discursivas.

Visualidades políticas: fugas en torno al estallido se origina en una mesa presentada en el congreso de Latin American Studies Association (LASA) el año 2021, en que los teóricos del arte chilenos Lucy Quezada, Vania Montgomery, Diego Maureira y Alejandro de la Fuente dieron cuenta de eventos recientes ligados al hito histórico del estallido social iniciado el 18 de octubre de 2019. Se trata de cuatro lecturas que establecen un diagrama general de los vínculos posibles entre arte y disenso político. Por esta razón, precisamente, no solo contempla los modos oficiales de operar del campo del arte, sino que también incorpora los contextos desplegados a partir de la creación, registro y viralización de estas producciones; todas ligadas en última instancia a un escenario de protestas generalizadas en el país, cobijadas por la demanda de un cambio estructural del modelo político neoliberal instalado desde el periodo de dictadura, que hasta hoy acrisola la calidad y expectativas de vida de la mayoría de la población.

De este modo, se abordan temáticas como las repercusiones visuales de la revuelta, el uso de nuevas tecnologías, la apropiación del espacio urbano como escenario de acciones de arte, la exposición de obras que acontecieron de manera anticipatoria a la revuelta, entre otros. Entre los artistas y colectivos tratados en este libro se encuentran Claudia Gutiérrez, Cristián Inostroza, Comunidad Catrileo+Carrión, Paula Urizar, Las Tesis, la Yeguada Latinoamericana, Leonora Pardo, Delight Lab, Enrique Flores, Nicolás Grum, Colectivo Maygara, Valentina Maldonado, Francisco Belarmino y Samuel Cortés. Además de los grupos de registro digital y geolocalización Antesdelolvido, Voces en el muro y La ciudad como texto.

Desde la perspectiva de los estudios visuales y la teoría del arte se establecen códigos de lectura que reconocen enfoques y contextos de emergencia, para luego distinguir el peso simbólico de este tipo de prácticas, imbricadas material o discursivamente con la protesta. Así, Lucy Quezada recupera algunas de las obras que durante la última década tejieron los vínculos entre política y arte contemporáneo —como la marginalidad, la precarización de la vida, el extractivismo y la neoliberalización del país—, encontrando un eco en las demandas que enarboló el movimiento social a finales del 2019. Por su parte, Vania Montgomery aborda algunos de los fenómenos estéticos de la protesta, principalmente aquellas inscripciones callejeras de carácter anónimo y fugaz, a partir de las nuevas herramientas de registro y visualización disponibles el 2019, que permitieron documentar aquellos gestos que revistieron el espacio público durante las agitadas transformaciones urbanas que trajo consigo la sublevación popular.

Diego Maureira establece un paralelo entre el desarrollo de los eventos consecutivos al 18 de octubre con algunas de las exposiciones y acciones que tuvieron lugar dentro de aquel acotado espacio temporal, mostrando cómo este giro político afectó a ciertas obras y activó acciones colectivas ligadas a la performance y el activismo. Finalmente, Alejandro de la Fuente interpreta algunas de las acciones contextualizadas dentro de la protesta a través de un enfoque transfeminista, que toma como caso prácticas generadas en el corazón de las luchas reivindicativas que alimentaron al estallido, revelando un cruce directo entre acción política y arte contemporáneo.

Preámbulos del 18 de octubre: arte en Chile antes de la revuelta

Lucy Quezada

El 18 de octubre de 2019 ocurrió en Chile un levantamiento popular impulsado en su inmediatez por el alza del precio del metro, pero alimentado a lo largo del tiempo por más de treinta años de neoliberalismo descarnado como forma de vida. Esta revuelta social continuó su trayecto, siendo su más reciente coyuntura —al momento de escritura de este texto— las elecciones del 4 de septiembre de 2022, en donde resultó ganadora la opción del Rechazo a la propuesta constitucional emanada desde la Convención Constituyente. A dos años de iniciado este movimiento social, y con sus consiguientes consecuencias político-institucionales, este se ha ido adaptando a diferentes circunstancias, siendo especialmente impactado por la crisis sanitaria y económica producto de la pandemia de Covid-19.

Diversas manifestaciones en el espacio público se produjeron en el tiempo más álgido de esta revuelta, a través del despliegue de acciones artísticas, ya fueran concertadas o espontáneas, que plasmaban el descontento y las múltiples demandas chilenas, que pueden ser resumidas alrededor del reclamo por una vida digna. En este contexto, el siguiente texto se plantea como un preámbulo, un antes de la revuelta, problematizando una serie de trabajos de artistas visuales chilenos que desde años previos a la revuelta de octubre abordan en sus obras algunas de las problemáticas neoliberales que aquejan a la población chilena.

En este texto, abordaré trabajos de las y los artistas chilenos Claudia Gutiérrez, Cristián Inostroza, Comunidad Catrileo+Carrión y Paula Urizar, quienes trabajan en sus cuerpos de obra el malestar social vivido en Chile, a partir de diversos fenómenos, como el extractivismo, los paisajes periféricos resultado de la segregación, las demandas por una nueva Constitución en Chile y aproximaciones críticas a la memoria histórico-política en el país. Teniendo en cuenta esta suerte de cartografía artística previa a la revuelta, el siguiente ensayo busca conectar consteladamente estos cuerpos de obra, dándoles nuevas lecturas a la luz de la revuelta social chilena sucedida desde el 18 de octubre de 2019.

El trabajo de Claudia Gutiérrez gira materialmente en torno al bordado. Esta técnica, que tradicional y canónicamente ha sido asociada con el trabajo femenino (y a través de esta lectura es comúnmente despolitizada), es utilizada por Gutiérrez para representar paisajes de la periferia santiaguina, caracterizados por sitios eriazos, viviendas precarias y un planeamiento urbano que deja a la luz la profunda segregación habitacional que afecta no solo a la Región Metropolitana sino a todo el territorio chileno.

En los trabajos de Claudia Gutiérrez es posible detectar un imaginario común, parte del paisaje de quienes habitamos las ciudades y reconocemos en ellas las huellas de la desigualdad y la especulación inmobiliaria, que tiene como resultado la construcción de periferias repletas de viviendas sociales de dudosa calidad, áreas verdes casi inexistentes y sitios eriazos convertidos en microbasurales. Justamente la especulación inmobiliaria y el derecho a la vivienda son dos de las demandas de múltiples movimientos sociales que preceden a la revuelta, y que en ella solo encuentran un espacio de confluencia con una cadena de malestares que, juntos, construyen lo que significa hoy vivir en Chile.

Claudia Gutiérrez, Poco se gana hilando, pero menos mirando, Museo de la Solidaridad Salvador Allende, 2016.

El procedimiento elegido por Gutiérrez hace resaltar estos paisajes. Sus puntadas son coloridas, bien definidas, exhiben horas y horas de trabajo en el taller para dar con el orden y caos exacto para representar estas escenas. El enmarañamiento y desorden que representan, ese estado entre la inmundicia y el residuo, se ve trastocado por una técnica que exige delicadeza y cálculo para generar la organización correcta. De cierto modo, esta elección y descalce deja abierta la pregunta de cómo hacer aparecer a través de las prácticas artísticas este tipo de imaginarios. Un procedimiento como el bordado exige un trabajo meticuloso, de ensayo y error, que más allá de la mera denuncia o representación de estos paisajes, nos permite mirar qué detalles componen estas escenas cotidianas, qué residuos son los que se apropian de un lugar y que conforman aquello que por marginal se escapa de ser mirado con detenimiento. En este caso, esta acción es dada y enfatizada por colores vibrantes, una naturaleza sobreviviente entre las superposiciones de insólitos objetos, que al ser traducidos al bordado, descomponen y recomponen aquello que vemos. La política de estos paisajes es así revisitada y propuesta como un foco de atención, uniéndose a una larga tradición que entreteje al bordado con la historia política chilena, la del mundo doméstico y cotidiano que va por fuera de la épica. En este trayecto podemos ir desde las arpilleras de Violeta Parra hasta las mujeres de Lo Hermida, y de algún modo Gutiérrez es depositaria de esta tradición, para justamente contestarle a ella que el neoliberalismo ha entregado nuevos paisajes para despuntar.

Sin duda, los paisajes periféricos son espacios que los artistas visuales han decidido interpretar desde la práctica artística, y que son prueba de que los imaginarios culturales que se disputan en este preámbulo a la revuelta, y también en su trayecto, vienen de lugares que hacen sentido a las comunidades más desplazadas por las lógicas neoliberales. Y es que los propios artistas que son discutidos aquí provienen de lugares de Chile donde estos paisajes se presentan como cotidianos, y por esta razón, como creadores echan mano a lo que se encuentra más próximo de un imaginario que les pertenece. Siguiendo en esta línea, la siguiente obra que quisiera situar en este recorrido es Recomposición Periférica