50 tonos para el éxito - Jadson Edington - E-Book

50 tonos para el éxito E-Book

Jadson Edington

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Beschreibung

¿Cuando Piensa en "éxito", ¿qué viene a su mente? ¿ Dinero? ¿ Automóviles? ¿ Viajes? El éxito no es algo que se pueda comprar, tampouco es cuestión de suerte. El éxito está hecho de verbos, de acción, de mocimiento. No es un lugar de destino, es el proceso. En este libro, J.Edington usa su experiencia de veinte años como conferencista pra analizar minuciosamente las 50 principales actitudes que, inevitablemente, llevan al éxito. Con un lenguaje claro y accesible, presenta orientaciones prácticas y aplicables para transformar su vida de la manera más eficaz: de adentro hacia afuera.¿Ha luchado usted contra imposibilidades?¿Ha pensado en desistir? ¿ Cree que el éxito es una cuestión de suerte y que, lamentablemente, no le ha sonreído a usted? Al leer este libro, va a entender cómo funciona los mecanismos están a disposición de cualquier persona. La transformación de su vida está al alcnace de sus manos. Retome el control de su futuro y encuentre la Fuente inagotable del éxito.

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Seitenzahl: 319

Veröffentlichungsjahr: 2017

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COPYRIGHT © 2015 UNIPRO EDITORA

TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS Y PROTEGIDOS POR LA LEY 9.610, DEL 19-02-1998. ESTÁ PROHIBIDA LA REPRODUCCIÓN TOTAL O PARCIAL SIN LA EXPRESA ANUENCIA DE LA EDITORA. ESTE LIBRO FUE REVISADO SEGÚN LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA.

DIRECCIÓN GENERAL: A. LOBATO

DIRECCIÓN DE CONTENIDO: VANESSA LAMPERT

EDITOR: MAURO ROCHA

COORDINACIÓN DE CREACIÓN: PAULO S. ROCHA JR.

PORTADA: RAFAEL NICOLAEVSKY

PROYECTO GRÁFICO: RAFAEL BRUM

ASISTENTE EDITORIAL: REGINA DIAS

TRADUCCIÓN: PUNTO Y COMA

REVISIÓN: MARTA ANGÉLICA CORVINO (UNIVERSAL)

1º EDICIÓN

JADSON, SANTOS EDINGTON

50 TONOS PARA EL ÉXITO / JADSON, SANTOS EDINGTON - 1ª EDICIÓN

ADAPTADA.-

RIO DE JANEIRO: UNIPRO EDITORA, 2018.

REVISIÓN: MARTA ANGÉLICA CORVINO (UNIVERSAL)

ISBN 978-85-7140-836-4

I. ACTIVIDAD RELIGIOSA. I. JADSON, SANTOS EDINGTON, TRAD. II. TÍTULO.

CDD 290

Unipro Editora

Estrada Adhemar Bebiano, 3.610 — Inhaúma

CEP 20766-720 — Rio de Janeiro — RJ

Tel.: (21) 3296-9393

www.unipro.com.br

Índice

Prefacio

Introducción

1.° tono: El éxito y las quejas no combinan

2.° tono: El tiempo es precioso

3.° tono: Nadie camina hacia adelante mirando hacia atrás

4.° tono: No tenga miedo de correr riesgos

5.° tono: El poder de darse

6.° tono: El egoísmo no compensa

7.° tono: No dé excusas

8.° tono: Creer en uno mismo no es opcional

9.° tono: El éxito es ilimitado

10.° tono: Sepa dónde quiere llegar

11.° tono: El carácter hace al hombre

12.° tono: Mantenga su palabra

13.° tono: Mire hacia arriba

14.° tono: El poder de la indignación consciente

15.° tono: No le huya a la lucha

16.° tono: Fuerza y valor

17.° tono: Ni suerte ni perfección

18.° tono: Piense en grande

19.° tono: La palabra clave del éxito

20.° tono: Aproveche las oportunidades

21.° tono: Tenga visión

22.° tono: Proteja su visión

23.° tono: Los sentimientos no son buenos guías

24.° tono: El éxito es de los entusiasmados

25.° tono: No se haga la víctima

26.° tono: Evite las malas compañías

27.° tono: El lunes no es un monstruo

28.° tono: Ya es antes de ser

29.° tono: Manténgase siempre en movimiento

30.° tono: El problema no es el lugar

31.° tono: El jardín del vecino no es suyo

32.° tono: Desarrolle su capacidad de razonamiento

33.° tono: El valor de la disciplina y la planificación

34.° tono: Sin desperdicio

35.° tono: No le tema al fracaso

36.° tono: El éxito se despierta temprano

37.° tono: Comience desde donde está

38.° tono: Sea humilde

39.° tono: Hágase un lavado cerebral

40.° tono: El poder de la determinación

41.° tono: Fuera de la cajita

42.° tono: Desarrolle su creatividad

43.° tono: Sea su amigo

44.° tono: Olvídese de desistir

45.° tono: Observe sus palabras

46.° tono: Tenga sentido del humor

47.° tono: Conviértase en un influyente

48.° tono: Sea independiente

49.° tono: Cuide lo que tiene

50.° tono: Gratitud

Coloreando con los 50 tonos

Prefacio

CUANDO ME INVITARON a escribir el prefacio de este libro, sabía que no era una obra más. Acompaño el trabajo de J. Edington desde hace muchos años y la idea de registrar en un libro las enseñanzas que hicieron que personas desacreditadas se convirtieran en profesionales exitosos me pareció excelente. Cualquier persona, en cualquier lugar del mundo, podrá acceder al contenido que marca una diferencia para quienes frecuentan sus conferencias.

Sin embargo, poder acceder al contenido no significa que el mismo cambiará su vida. Este no es un libro que usted puede leer como si mirase una película. Si realmente quiere absorber todo lo que esta obra tiene para ofrecer, mi consejo es que aplique su espíritu a todos los capítulos.

En mi trabajo, aconsejo a muchas personas que dicen que quieren una vida mejor, pero no todos logran lo que quieren. ¿Por qué será?

Todo el mundo quiere tener éxito. Nadie quiere ser un fracasado. Existen innumerables libros de negocios enseñando a ser un buen líder, a alcanzar el éxito en el trabajo y algunos hasta prometen al lector el camino para volverse millonario. Sin embargo, éxito es mucho más que ganar dinero o tener un título destacado y creo que eso es lo que hace que este libro sea diferente. Este libro habla sobre el éxito en todos sus tonos, en todos sus matices. Si usted logra alcanzar el éxito en lo más íntimo de su ser, él se esparcirá por todas las áreas de su vida.

Este no es un libro para quien cuenta con la suerte, sino para quien ya se cansó de ser esclavo, de sentirse humillado, y quiere hacer algo para cambiar su situación. El lector que aprovechará mejor el contenido de esta obra es aquel que piensa que ya intentó todo sin resultados, como si estuviera destinado a nadar, nadar y morir en la playa. Ahora, siente que no tiene más nada que perder. Entonces, ¿por qué no tratar de hacer algo que nunca hizo? Lo que le falta es entender cómo provocar la transformación en su vida, de adentro hacia afuera.

Nada ocurre de forma accidental. Aunque se diga que solo un milagro es capaz de transformar su vida, no espere que una luz proveniente del cielo toque su corazón y la cambie. Si quiero un milagro, tengo que provocarlo. Y el libro muestra cómo provocar ese milagro.

¿Cómo un mendigo se convierte en un empresario exitoso? ¿Cómo una niña traumatizada, víctima de abusos, se convierte en una mujer segura de sí misma? ¿Cómo una persona sin estudios es capaz de colaborar en la formación de universitarios? ¿Cómo alguien puede volverse inspirador y no solo tener éxito en una u otra área, sino ser una fuente de éxito capaz de influir en todos los que lo rodean? ¡Con actitudes de calidad!

¿Cómo puede esperar un resultado de calidad en su vida si no hay calidad en su trabajo? ¿Cómo esperar una vida diferente con las mismas actitudes? Aunque usted crea que Dios puede cambiar su historia y se esmere en la oración, si su actitud no corresponde a su oración, olvídelo. Los resultados solo cambian cuando cambian las actitudes. Y las actitudes solo cambian cuando cambian los pensamientos. Los pensamientos solo cambian cuando cambia el interior. Y el interior solo cambia cuando hay decisión. Un cambio de modelos. Usted, que era guiado por sus deseos, ahora pasa a guiarse por una decisión.

Si comenzó a leer este libro, ya existe una chispa de decisión en su interior. La decisión de cambiar, de no ser más el mismo, de hacer lo que sea necesario para tener una vida diferente. Y hasta la chispa más pequeña es capaz de incendiar un bosque. Solo el fuego enciende más fuego. Esa pequeña fuerza que usted ni sabía que tenía será el punto de partida que lo hará absorber las enseñanzas de este libro y construir su trayectoria de éxito.

Al entender exactamente qué es el éxito y cuáles son los matices que hacen que una persona sea exitosa, usted logrará mantener esa llama encendida. Logrará mantener firme su decisión, independientemente de las situaciones a su alrededor y de sus sentimientos, que son inconstantes y lo han hecho vivir en una montaña rusa.

Yo tuve un inicio de vida de fracasos. Nací en una familia sin estructura y, siendo muy joven aún, entré en el mundo de la droga y la delincuencia. Ya no tenía ninguna perspectiva de futuro. Un día, un amigo me dio un libro que me abrió los ojos y me hizo ver lo que estaba viviendo. Me desperté a la posibilidad del cambio. Un libro fue mi puerta de salida del fracaso y la puerta de entrada para que descubriera qué era el éxito. “50 tonos para el éxito” tiene todos los requisitos para hacer lo mismo por usted. Y estoy seguro de que lo hará.

CLODOMIR SANTOS, CREADOR DEL PROGRAMAHABLA QUE TE ESCUCHO, DE RED RECORD.

Introducción

¿Qué es el éxito?

Cuando usted piensa en “éxito”, ¿qué viene a su mente? ¿Dinero? ¿Automóviles? ¿Viajes internacionales? Nuestra sociedad actual está orientada al consumo, por lo tanto, probablemente en lo primero que pensó fue en objetos que el dinero puede comprar o incrementar. También está orientada a las sensaciones y a los sentimientos, entonces, usted puede haber pensado en alguna definición emocional, como “felicidad” o “sensación de bienestar”.

Sin embargo, una persona que tiene muchos bienes materiales, pero es emocionalmente descontrolada y no logra ser feliz en la vida amorosa, ¿puede considerarse una persona exitosa? Creo que nadie la consideraría así. El éxito es un conjunto de factores. La mayoría de ellos depende exclusivamente de cada uno de nosotros. Lo que yo entiendo por “éxito” es alcanzar la excelencia en las principales áreas de la vida.

Tener estabilidad emocional y económica, mantener amistades sanas, ser feliz en el matrimonio, tener una buena relación con sus colegas, alcanzar y superar sus metas, seguir progresando… observe que el éxito está hecho de verbos, de acción, de movimiento. El éxito no es un lugar de destino, es el proceso, el desarrollo. Si realmente es una persona exitosa, usted nunca considerará que alcanzó el éxito pleno. Usted sabe que es una obra en proceso.

Mi propuesta es mostrarle el camino hacia el éxito. Creo en lo imposible, en lo improbable, en el poder de la fe y en el poder de la palabra. Creo incluso en milagros. Y, justamente por eso, necesito dejarle algo muy claro: un milagro no es magia. Después de crear al ser humano, Dios nunca más hizo nada sin la participación del hombre. Si está luchando solo y no ha tenido un resultado proporcional a su esfuerzo, es necesario entender exactamente lo que está mal.

No se moleste en cambiar a las personas o a las situaciones a su alrededor, en obtener un nuevo trabajo o en abrir su propio negocio. Lamento informárselo, pero abrir una empresa no va a cambiar su vida. Un ascenso no va a cambiar su vida. Un nuevo jefe no va a cambiar su vida. La única manera de cambiar su vida es cambiando usted mismo. Pero, por supuesto, necesitará una fuente externa a usted para orientarlo durante de ese cambio. Alguien que lo conozca muy bien y sepa dónde quiere usted llegar.

El éxito fue ideado por Dios. Siendo Él el ser más perfecto que existe, creador de todas las cosas buenas, inspirador del mayor best-seller de todos los tiempos y autor de todo lo que realmente funciona en el universo, creo que tenemos mucho que aprender de Su forma de pensar.

Por eso, muchas veces recurriré a lo que Él determinó que funciona. Es lo que llamo “inteligencia espiritual”: la inteligencia de Dios. Creo que tenemos mucho que aprender de esta sabiduría milenaria que ha demostrado que funciona, desde los antiguos judíos hasta nuestros días.

No es coincidencia que una nación tan antigua y tan perseguida tenga tantas historias de victorias militares, se haya caído y levantado tantas veces, haya escapado del exilio y de innumerables intentos de exterminio y se haya afirmado, durante miles de años, como generadora de las mentes más creativas y transformadoras de la humanidad. Mentes indiscutiblemente brillantes, como Albert Einstein, Steven Spielberg, Mark Zuckerberg, Franz Kafka y Joseph Pulitzer, forman parte de la lista de los judíos más influyentes de la historia, sin mencionar al mismo Jesús. Incluso representando menos del 1% de la población mundial, los judíos recibieron cerca de 20% de todos los premios Nobel otorgados hasta hoy. Si eso no es éxito, ¡no sé lo que es!

No es mi intención convertirlo a alguna religión o iglesia ni citar versículos todo el tiempo, pero sería injusto de mi parte no hablar sobre lo que funciona. No estoy hablando de religión. Es importante que entienda que la base para la transformación de su vida es mucho más profunda que tener fe en usted mismo, tener una religión o creer que Dios existe. Si aprende a descifrar los secretos de la inteligencia espiritual, usted y su vida se transformarán de una manera que jamás imaginó que fuera posible.

Lo que más me gusta de los relatos bíblicos es la cantidad de veces que usted ve cosas imposibles sucediendo. Y ninguna de esas cosas ocurrió por arte de magia, sino por el uso práctico de la inteligencia espiritual. Es como si hubiera dos mundos: el mundo visible, que podemos experimentar mediante nuestros cinco sentidos, y el mundo invisible, donde las cosas suceden primero, antes de que podamos verlas.

Todos los lunes doy una charla que actualmente llamamos “Congreso para el Éxito”. En ella, recibimos a miles de personas todas las semanas, con diversos problemas, en busca de una salida. Después de algún tiempo oyendo las conferencias y practicando lo que enseñamos, las personas vuelven para contar sus historias de superación y, de esa forma, motivar a otras personas.

Normalmente, las historias tienen algunas semejanzas: eran personas desacreditadas, infelices y que creían en el fracaso que vivían. Entonces, comienzan a escuchar las historias de superación de otras personas en el Congreso. Eso despierta su inteligencia espiritual y piensan: “si les sucedió a otros, ¡también me puede suceder a mí!” Prestan atención a las conferencias, entienden que necesitan luchar contra los problemas, se hacen conscientes de sus acciones y reacciones.

En lugar de creer en el fracaso que ven, comienzan a creer en la victoria que quieren alcanzar. Logran la victoria en donde no había salida y, por eso, tienen una historia de superación real para contar que, al ser resumida (el tiempo siempre es muy corto para contar todos los detalles), llega a parecer absurda. ¿Cómo alguien que dormía en la calle, sobre un cartón, se transforma en empresario? ¿Cómo alguien que vivía en una vivienda precaria hoy tiene una mansión, automóviles en el garaje y una profesión digna?

Incluso antes de que algo ocurriera, se transportaron al mundo de aquellos a los que les había sucedido algo extraordinario. En su mente, ya eran parte del equipo de ganadores. En lugar de pensar: “¿por qué esas cosas no me pasan a mí?” y victimizarse (lo que es una actitud negativa), pensaron: “si les sucedió a otros, ¡también me puede suceder a mí!”

En ese momento, comenzaron a esperar que eso les sucediera a ellas. Al actuar siguiendo las orientaciones que escuchaban, demostraron que estaban creyendo en aquello que esperaban. Todavía no veían nada sucediendo en sus vidas, pero, como tenían la convicción de que sucedería, empezaron a actuar de acuerdo a esa convicción. La vida cambió porque cambió la mente.

Ese cambio también le sucederá a usted al poner en práctica todos los tonos del éxito, uno por uno. No se apresure, simplemente trate de entender cada explicación. Si está abierto a entender y practicar, los resultados aparecerán naturalmente.

¿Por qué 50 tonos?

Cada capítulo es un tono. Cada tono representa un aspecto del éxito. Del mismo modo que para colorear un paisaje realista un artista utiliza varios tonos de distintos colores, para tener éxito es necesario observar varios aspectos diferentes. Un poco de este, otro poco de aquel, una pincelada de aquel otro… y usted transformará su vida en una obra de arte.

El número 50 remite a algo muy especial en la Biblia. Era el año del Jubileo: “Así santificaréis el año cincuenta y pregonaréis libertad en la tierra a todos sus habitantes. Ese año os será de jubileo, y volveréis cada uno a vuestra posesión, y cada cual volverá a su familia.” (Levítico 25:10).

Usted cree que no es un esclavo, después de todo, recibe un pago por su trabajo. Sin embargo, cualquier cosa que le robe el derecho a vivir su vida de la mejor forma posible, lo esclaviza. Puede estar siendo esclavizado por el miedo, por las deudas, por la ansiedad, por la depresión, por el desánimo, por el fracaso o por cualquier otra situación de la cual no logra salir. Medite sobre cada uno de estos capítulos y practique lo que aprenda. Estoy convencido de que, al final de los 50 capítulos, podrá celebrar su año del Jubileo, el año de la libertad.

1.° tono:El éxito y las quejas no combinan

La queja es una plaga que se ha propagado en nuestra sociedad. Gran parte de esta costumbre proviene del hecho de que, al quejarse, uno tiene la sensación de que está haciendo algo para cambiar su situación, pero con poco o casi ningún esfuerzo. Es mucho más fácil quejarse que actuar de forma efectiva para cambiar la situación.

Quejarse es un vicio. Y empieza temprano. En un primer momento, el niño que se queja recibe atención de los padres, de los maestros, de todo el mundo. Parece algo bueno, lo que lleva a crear el hábito de quejarse. Sin embargo, con el paso del tiempo, la persona que se queja se hace molesta. Y termina sola.

Nadie aguanta a una persona que se queja de la vida. Se vuelve aburrida, agria, porque solo abre la boca para quejarse en vez de avanzar. Es como si fuera una víctima de la situación. Es mucho más fácil verse así, porque uno tiene la falsa sensación de que no es responsable por nada de lo que le pasa. Si las cosas salen bien, es culpa de la buena suerte. Pero si salen mal, es culpa de la mala suerte, de la vida, del mundo, de los demás, de cualquier cosa, menos suya. De esa manera, no se siente tan mal cuando fracasa.

Al quejarse, muestra que no tuvo nada que ver con eso. Quiere creer que no es su culpa. Tal vez incluso pueda convencer a alguien. Tal vez pueda lograr la compasión de otras personas quejándose. O tal vez se vuelva tan fastidioso que los otros prefieran ni discutir. En ese caso, incluso podría parecer que la queja funcionó. Y el vicio continúa.

Es como si, en todo el mundo, ningún problema fuese tan complicado como el suyo. Usted incluso logra ver problemas peores en otras personas, pero sus ojos inmediatamente se dirigen a algo que hace que el suyo parezca tener menos solución, o su atención se desvía hacia alguna ventaja que la persona tiene sobre usted.

El muchacho es tetrapléjico, pero está venciendo en la vida porque, a pesar de todo, tuvo una familia unida. En cambio yo —piensa usted— nací en un hogar sin estructura, tuve una infancia complicada… O la joven tuvo una infancia difícil y hoy venció en la vida, pero también —argumenta usted— tuvo suerte porque pudo estudiar mientras trabajaba. Yo tuve problemas de salud y no pude terminar la universidad. Así, dando excusas para su fracaso, usted se entrena para nunca encontrar una salida a sus problemas.

Porque eso es lo que hace la queja con la persona: la aprisiona en una secuencia infinita de fracasos. Usted va creando un modelo de desgracia en su vida, sin darse cuenta. Y lo contrario también es verdad. Cuando deja de quejarse y se concentra en lo que puede hacer para resolver el problema, empieza a crear un modelo de éxito que va a transformar su vida.

La escritora Maya Angelou nació pobre y negra en los Estados Unidos, en 1928, en la época de la gran segregación racial en ese país. Para empeorar su situación, sufrió un terrible trauma en la infancia: fue violada por el novio de la madre un poco antes de los ocho años de edad. Cuando le contó a la familia lo que había sucedido, el novio de la madre fue golpeado hasta morir. En su lógica infantil, ella dedujo que su voz había matado a ese hombre. Profundamente traumatizada y sintiéndose culpable, dejó de hablar y permaneció muda durante casi seis años.

Incluso con un comienzo de traumas y dificultades, que hicieron que su vida empezara más complicada que la vida ya complicada de los negros norteamericanos de esa época, Maya construyó una historia memorable. A los 16 años fue la primera conductora de tranvía de la ciudad de San Francisco. Más tarde, buscando alcanzar sus sueños, comenzó a construir su carrera artística. Fue cantante, compositora, actriz, guionista, escritora y poetisa. Escribió numerosos libros, incluso algunos autobiográficos, sin miedo de exponer su historia. En los años 50, se unió a Martin Luther King Jr. en la lucha por los derechos civiles, contra la segregación racial.

Los negros no podían frecuentar los mismos lugares que los blancos y eran considerados seres inferiores. Martin Luther King Jr. y su esposa contaron con el apoyo y la amistad de Maya en la lucha contra la injusticia y el prejuicio. Maya presenció el asesinato de su amigo el día en que cumplía 40 años, pero en lugar de renunciar, se comprometió aún más en su lucha.

Ella quería ayudar a otras personas. Quería que otros negros entendieran que podían cambiar su historia, que no necesitaban aceptar lo que el sistema había escrito para ellos. Maya no fue a la universidad, pero recibió más de 30 títulos honorarios y fue profesora universitaria durante años. Fue homenajeada varias veces en vida, incluso por los presidentes Bill Clinton y Barack Obama, quienes se convirtieron en sus amigos.

Su influencia fue tan grande que, cuando murió, en 2014, Obama afirmó que fue “una de las luces más brillantes de nuestra época” y la conductora Oprah Winfrey, quien también fue su amiga, resumió: “Cuando aprendas, enseña. Cuando tengas, da. Esa es una de las mejores lecciones que aprendí de Maya”.

Una mujer extraordinaria, que venció dificultades inimaginables dentro de sí misma y también en la sociedad, luchó por sus sueños y cambió la historia que la situación a su alrededor intentó crear para ella. Maya dijo en una ocasión: “Si no te gusta algo, cámbialo. Si no puedes cambiarlo, cambia tu actitud. No te quejes.”

Aquí está su respuesta. Cada vez que surja un problema, cualquier problema, en cualquier área, y usted se dé cuenta de que la vieja costumbre de quejarse empieza a brotar en su mente, piense: ¿qué puedo hacer para cambiar esta situación? Piense en una actitud que pueda tomar para mejorar el panorama, por menor que sea. Probablemente hay algo que usted pueda hacer. Pero, si no hay nada, cambie su actitud con relación al problema. Eso siempre está a su alcance. Su forma de reaccionar ante las situaciones determina su éxito o su fracaso. Cuando todo en su vida parezca estar fuera de control, sepa que lo único que nadie puede sacar de su control es eso: su capacidad de elegir cuál será su reacción.

Entienda que, si quejarse es un hábito que aprendió, es posible desaprenderlo. Los hábitos son así. Uno aprende y desaprende. Elimina uno desarrollando otro. Si está acostumbrado a quejarse, empiece a controlarse para cambiar la queja por acción.

La acción es el antídoto contra la queja. Si no puede hacer nada al respecto de la situación, ¿de qué sirve quejarse? Cambie, entonces, su postura frente al problema, su forma de verlo. Decida que todo, absolutamente todo, trabajará por su bien. Si no puede revertir una situación, aprenda de ella. Algo bueno surgirá de allí. La elección es suya.

Su inteligencia es un farol que ilumina su vida, pero no lo hace caminar, está lleno de gente inteligente en el fondo del pozo. Lo que lo hace caminar es elegir reaccionar positivamente, independientemente de las circunstancias. Es con guerra, con lucha, con fuerza de voluntad, que usted verá cómo algunas cosas cambian en su vida, y no con quejas.

Todo el mundo tiene luchas, pero la victoria no es para todo el mundo. La victoria es solo para quien persevera. Quien quiera abrazar la queja tendrá que conformarse con una vida limitada y con la reputación de ser una persona fastidiosa y agotadora. Y, ahora, ya descubrieron que esa práctica puede hacer mucho daño a la salud.

Una investigación reciente de la Universidad de Stanford mostró que una persona expuesta a 30 minutos diarios de quejas acaba sufriendo daños físicos en su cerebro. La queja daña a las neuronas en el área del cerebro responsable por la solución de problemas. Las quejas literalmente le quitan la “cáscara” a las neuronas. Eso es muy grave. ¿Se imagina lo que le puede pasar a alguien que tiene las neuronas dañadas justamente en el área responsable por resolver problemas? Es decir, cuanto más usted se queja o convive con personas que se quejan, más difícil será resolver los problemas.

Además, el estudio demostró que quejarse también drena la energía de la persona. Por eso escuchar quejas nos deja tan exhaustos. Y tal vez sea por eso que usted termina su día arrastrándose por la casa.

Entonces, no se deje llevar por las quejas de los demás y empiece a vigilarse para no convertirse en un “descascarador” de neuronas. Busque alternativas para resolver la situación o enfrentarla de una manera positiva. Aprenda a usar sus palabras y sus pensamientos a su favor. Si su mente no piensa en cosas buenas, pensará en cosas malas. Y quien elige es usted.

2.° tono:El tiempo es precioso

Todos recibimos de regalo 24 horas diarias. Nadie tiene más, nadie tiene menos. Tal vez por saber que esas 24 horas son seguras, algunas personas no les dan ningún valor. Pero, si usted quiere tener éxito, necesita saber valorar su tiempo. Piense en sus 24 horas como en algo extremadamente precioso. Algo que usted debe darles solo a quienes realmente lo merecen. Entonces, analice cómo las ha usado. ¿Leyendo revistas de chismes? ¿Viendo un programa de TV que es solo entretenimiento? ¿Jugando videojuegos? ¿Siguiendo la vida de los demás por las redes sociales? Después usted se pregunta por qué “no tiene tiempo” y por qué su vida no avanza.

Tiempo usted tiene - todo el mundo tiene. Solo le falta entender qué ha hecho con él y descubrir cómo aprovecharlo de forma inteligente y constructiva. Aprenda una cosa: en todo momento de su vida, o usted está ganando o usted está perdiendo. Y no hablo solamente de bienes materiales. O usted se desarrolla o se atrofia. Lo que parece un término medio es solo ese momento en el que usted se está atrofiando sin darse cuenta.

Si usted se queja, cuenta chismes, se involucra en conversaciones inútiles o negativas, se está atrofiando. Está llenando su cabeza de cosas inútiles que no lo ayudarán en ninguna área de su vida. ¿Para qué gastar tiempo de esa manera?

El ser humano gasta sin darse cuenta. Gasta tiempo, gasta dinero, gasta salud. Antes de pensar en cambiar su dieta, en controlar sus gastos o reorganizar su tiempo, usted necesita entender su comportamiento actual. Sus actitudes deben salir del nivel inconsciente, irracional y emocional, y pasar al nivel consciente.

Una buena manera de hacer eso para controlar la alimentación, por ejemplo, es utilizar un cuaderno para escribir todo lo que usted come. La hora, la cantidad y el tipo de comida. Haga eso durante una semana. Al final de ese período, tendrá una idea más clara de cómo se ha alimentado y qué necesita cambiar. Del mismo modo, si le falta dinero a fin de mes, anote todo lo que gasta, hasta los centavos, detallando exactamente lo que compró o pagó y la hora, para identificar su patrón de gastos y poder entender hacia dónde está yendo el dinero. Al principio, eso puede ser engorroso, pero tener conciencia de su comportamiento es liberador.

Escriba lo que hace con su tiempo durante una semana para entender dónde lo está desperdiciando. Cada vez que cambie de actividad o que haga una pausa para hacer otra cosa, marque el horario y lo que empezó a hacer. Retome el control de su tiempo, entienda que usted es responsable por que hace con cada minuto y con cada hora que recibió. Otra manera de hacerse consciente es elegir en qué va a usar su tiempo y seguir su plan estrictamente.

Jim Whitehurst, presidente de la empresa de tecnología Red Hat, contó en un artículo sobre productividad que dedica unos minutos del domingo a escribir sus metas para la semana, que siempre tienen que ver con los objetivos más importantes que estableció para el año. De esa manera, no pierde la concentración. Cada semana hace algo que lo ayuda a llegar donde quiere. Y él está yendo a algún lugar. Y este es uno de los grandes secretos para el éxito: saber hacia dónde se está yendo y continuar en dirección a lo que se quiere.

Jim explica que no pierde mucho tiempo en esa planificación semanal, generalmente dedica tan solo 15 minutos para establecer (o recordar) las metas que perseguirá durante la semana, incluyendo todo lo que necesita hacer: “ese poco tiempo dedicado a la planificación previa define en gran medida ‘cómo’ gasto mi tiempo durante la semana. Eso garantiza que me enfoque en las cosas importantes que ayudan a conducir nuestros negocios y me hace ser cuidadoso con mi tiempo”.

La actitud de Jim es un ejemplo de organización consciente del tiempo. Él se detiene y planifica durante algunos minutos y, después, usa con inteligencia los próximos siete días para poner en práctica lo que planificó. Observe cómo eso es una prueba de equilibrio.

Las personas exitosas no se dejan llevar por la corriente, no permiten que los demás definan cómo se utilizará su tiempo. Cuando usted está siempre disponible en las redes sociales y en los programas de comunicación instantánea, está entregando a los demás el poder de definir cómo serán gastadas sus horas. Usted pierde el control. Es como si saliera de la cabina de comando y dejase su vida a la deriva.

Estudios académicos sobre la ciencia de la interrupción (sí, existe esa ciencia) han demostrado que, en la actualidad, un trabajador normal cambia de tarea cada tres minutos y, una vez interrumpido, tarda entre 20 y 30 minutos para reanudar la tarea anterior. Uno de los estudios realizados por la investigadora Gloria Mark, de la Universidad de California, reveló que cada empleado pasaba aproximadamente 11 minutos en un proyecto antes de ser interrumpido. Las consecuencias son desastrosas y pueden ser aún más graves cuando se trata de un trabajador del área de salud o de seguridad, por ejemplo. Cualquier distracción puede ser mortal.

Esa situación se ha agravado debido al mal uso de los smartphones y a la dificultad que tienen las personas para lidiar racionalmente con la avalancha de información y estímulos lanzados sobre ellas minuto a minuto.

Ahora, piense en las conclusiones de estos estudios. Si no se cuida, la persona cambia de tarea cada 3 minutos, siendo distraída por sí misma. Cuando finalmente logra concentrarse, esa concentración solo dura 11 minutos antes de ser interrumpido por alguien personalmente, a través del celular, correo electrónico o cualquier otro medio. Por eso, la única manera de ser una persona productiva es tomar las riendas de su vida, decidiendo de forma consciente cómo utilizará su tiempo. Las distracciones solo se producen cuando usted lo permite.

Conozco personas que dicen no tener tiempo para leer un libro, pero tienen tiempo para ver la novela, para leer una revista de chismes, para ver cualquier cosa en internet o conversar sobre temas sin importancia. Por favor, sea honesto. No diga que no tiene tiempo. Incluso porque, si dice eso, le estará dando una orden a su cerebro. Entonces, su cerebro hará lo máximo posible para cumplir la orden, haciendo que usted se complique en cada tarea y se distraiga con mucha facilidad. Lamentablemente, así funcionan las cosas. Declare algo y su cerebro se esforzará por hacerlo realidad.

Entonces, cambie su actitud. El mismo tiempo que gasta en cosas inútiles puede dedicarlo a cosas útiles, como leer un buen libro o hacer un curso importante. Piense que usted tiene esas horas preciosas a su disposición y que, dentro de ellas, usted puede realizar lo que siempre quiso. Basta saber elegir bien en qué las ocupará.

Cuando valora su tiempo, usted aprende a priorizar y hacer primero las tareas más importantes. Las tareas más importantes no suelen ser las más urgentes, sino las que le dan más ganas de dejar para mañana. Si concluye esa tarea, su nivel de energía aumentará tanto que no volverá de la oficina agotado.

Ver el trabajo como algo estimulante también es una manera de hacer que su tiempo rinda más. Piense en el trabajo como en un juego de metas, establezca puntuaciones, conviértase en el mejor jugador. Piense en el tiempo como dinero, conozca el valor de cada minuto. Defina lo que hará en los próximos diez minutos y hágalo. Existen millones de maneras de lidiar mejor con las 24 horas que le fueron confiadas y cabe a usted descubrir la más eficiente para su situación.

Si usted se siente sobrecargado, posiblemente es porque ha dejado que el trabajo se acumule. Ya sea en la empresa, en su casa o en cualquier área de su vida. Todo lo que deja que se acumule forma una pila que, rápidamente, se convierte en una montaña. Si cae encima de su cabeza, es el fin.

Es inútil tomarse las cosas dramáticamente, quejándose y pensando que solo las vacaciones resolverán su problema. Es muy probable que ya se haya tomado vacaciones varias veces y continúe sobrecargado. Las vacaciones no hacen milagros. La organización y la disciplina, lo hacen.

3.° tono:Nadie camina hacia adelante mirando hacia atrás

Si usted desea alcanzar el éxito, pero insiste en mirar hacia el pasado, lamentándose por lo que no salió bien, pensando en lo que perdió o culpándose por algo, ¿sabe cuándo va a lograr alcanzar lo que quiere? ¡Nunca! Porque mirar hacia atrás paraliza. Mirar hacia atrás es la receta perfecta para generar dudas y miedo al futuro. ¿Qué tipo de pensamiento le viene a la cabeza cuando piensa en lo que perdió? Sea honesto. ¿Son pensamientos positivos? Lo dudo. Pensar en lo que perdió no lleva a ninguna parte.

El pasado solo sirve para que veamos lo que funcionó y lo que no funcionó, para hacer un balance, guardar el aprendizaje en la mochila y seguir avanzando sin mirar atrás. De lo que no funcionó, usted aprende a no hacerlo más, y de lo que funcionó, aprende a repetirlo (siempre que haya sido algo correcto y dentro de la ley). Pero alimentar la nostalgia, la tristeza, los recuerdos y los remordimientos es desperdiciar una energía que podría ser mejor empleada.

La inteligencia espiritual mira hacia adelante. Hace que usted proyecte sus pensamientos hacia el futuro. Es la certeza de lo que se espera. Es la convicción de hechos que no se ven. ¿Puede ver algún pasado en eso? Jesús tenía hambre y vio una higuera que no tenía frutos. Inmediatamente determinó que ya no nacería nada de ella (Mateo 21:18-22) y siguió Su camino. Él no Se quedó pensando: “caramba, no había ningún fruto en la higuera. Yo tenía hambre… ¿por qué no apareció ningún fruto? ¿Habré hecho lo correcto? ¿Debería haber actuado de otra manera?” ¿Se da cuenta? Empezar a rumiar el pasado conduce inevitablemente a dudas e inseguridad. Es un veneno para el poder transformador.

No importa lo que sucedió en el pasado, si usted estudió o no estudió, si perdió o ganó, si nació en cuna de oro o en una casa precaria. Tampoco importa lo que está pasando hoy, si la situación es mala o si ya no puede ser peor. No son los fracasos los que determinan su futuro. El fracaso puede incluso retrasarlo un poco, pero eso no significa su derrota. Muchos fracasaron antes de alcanzar el éxito. El fracaso es una situación temporal. Solo las actitudes que decida tener hoy pueden cambiar todo el panorama de su vida.

Si hace lo que es correcto, cosechará lo que es grande. Si hace cosas incorrectas, compromete su futuro. En este exacto momento, su futuro todavía no existe, está por ser construido. No existe un destino trazado. Dios no revela lo que va a pasar. Existen millones de posibilidades, cada una de ellas es capaz de crear una realidad y es usted quien elige cuál de esas realidades existirá.

Por eso, hoy usted puede decirme que está en la peor situación del mundo, me puede decir que no tiene paz, que no tiene alegría o que no tiene éxito, pero incluso así, su futuro está intacto. Si toma las actitudes correctas, su situación cambiará.

Saber que su futuro no está predeterminado le da otra perspectiva. La fe es el canal de comunicación que conecta sus pensamientos a los pensamientos de Dios. Así, no hay desesperación por la posibilidad de un futuro incierto. Usted no necesita preocuparse por su futuro o por el día de mañana. Basta mantener esa conexión activa y tendrá la dirección correcta a seguir. Cuando actúa movido por la certeza, hasta lo que iba a resultar mal, resulta bien.

Es muy cómodo agarrarse de lo que ocurrió en el pasado para justificar sus fracasos. Muchos culpan a sus padres, a sus abuelos, a sus antiguos empleadores, a la falta de oportunidades, a sus traumas e incluso al color de su piel. Pero es tiempo de asumir la responsabilidad de sus elecciones y de empezar a definir su futuro a través de actitudes en el presente.

Me gusta una historia que ilustra bien esta situación. Un niño negro esperaba a su madre sentado frente a la puerta del colegio. Mientras esperaba, vio a un vendedor de globos en la plaza de enfrente. En su carrito había un montón de globos de varios colores diferentes. Para atraer la atención de los niños, de vez en cuando soltaba un globo. El niño lo vio soltar un globo rojo. El globo subió y fue llevado por el viento. Un tiempo después, hizo lo mismo con un globo amarillo. El globo amarillo también subió y fue llevado por el viento. Entonces, el niño cruzó la calle y, preocupado, le preguntó al vendedor:

— Señor, ¿el globo negro no sube?

Sin decir nada, el vendedor soltó el globo negro, como antes había hecho con los otros, y lo vio subir. Entonces, respondió:

— Niño, presta atención. Lo que hace que el globo suba no es el color, sino lo que tiene adentro.