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En 8 pasos para alcanzar máximo rendimiento, Marc Effron, experto en talentos y autor de bestsellers, pone en marcha su característico enfoque de "simplicidad basada en la ciencia" para mostrarles a sus lectores cómo enfocar su tiempo y esfuerzo para incrementar su nivel de desempeño. Como su nombre lo indica, esta propuesta te sugiere ocho pasos y todos son importantes para alcanzar el objetivo que anhelamos de destacarnos en nuestro campo de acción y cumplir nuestras metas. Enfócate en: *Establecer metas altas y concisas *Comportarte como un vencedor *Crecer a gran velocidad *Conectarte y ampliar tus redes de contactos *Maximizar tu capacidad de adaptación *Aprender nuevos comportamientos *Involucrar tu cuerpo y mejorar tu desempeño *Evitar tendencias de gestión que te desvíen de tus metas
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Seitenzahl: 300
Veröffentlichungsjahr: 2019
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Mucha gente ha contribuido a darle forma a mi manera de pensar y a enfocarme en el campo del alto rendimiento. Gracias a todos los que me han enseñado, desafiado, apoyado y guiado a lo largo de los años.Mi mayor agradecimiento es para mi esposa, Michelle,
por su amor inquebrantable y su apoyo durante más de treinta años.
Traducción al español: Copyright © 2019 Taller del Éxito, Inc.
Publicado por:
Taller del Éxito, Inc.
1669 N.W. 144 Terrace, Suite 210
Sunrise, Florida 33323
Estados Unidos
www.tallerdelexito.com
Editorial dedicada a la difusión de libros y audiolibros de desarrollo
y crecimiento personal, liderazgo y motivación.
Traducción y corrección de estilo: Nancy Camargo Cáceres
Diagramación: Joanna Blandon
Diseño de carátula: Joanna Blandón y Diego Cruz
9781607385707
05201907
Contenido
PRÓLOGO
PREFACIO
8 pasospara alcanzarmáximo
INTRODUCCIÓN
Primer paso
Establece
Segundo paso
Compórtate como
Tercer paso
Crece másrápido
Cuarto paso
Conéctate
Quinto paso
Maximiza tu
Sexto paso
Finge nuevoscomportamientos
Séptimo paso
Involucra tu cuerpo
Octavo paso
Evitalas distracciones
Conclusión
Apéndice
Notas
Sobre el autor
PRÓLOGO
– Marshall Goldsmith
Marc Effron, autor de Leading the Way y de One Page Talent Management, nos ofrece una hoja de ruta excepcional y útil para alcanzar nuestro mayor potencial y un nivel máximo de rendimiento en 8 pasos para alcanzar máximo rendimiento.
Cuando Marc me comentó que se había basado en una declaración hecha por Peter Drucker, el padre de la administración moderna, para escribir este libro, supe de inmediato que me encantaría. Así como muchas de mis mejores ideas sobre liderazgo se basan en lo que aprendí personalmente de ese gran maestro, Marc también fundamentó este trabajo en la filosofía de Peter que sostiene lo siguiente: “No trates de cambiarte, pues es poco probable que tengas éxito en esa tarea, pero trabaja duro para mejorar tu desempeño”.
Como su nombre lo indica, esta propuesta te sugiere ocho pasos y todos son importantes para alcanzar el objetivo de lograr ese nivel de rendimiento máximo que todos anhelamos. Sin embargo, un paso específico sobre el cual me encantaría adelantarte algo de información es el sexto: “Finge nuevos comportamientos”. ¡Me encanta ese paso! Marc lo describe así: “El emprendedor de alto desempeño se concentra en mostrar los comportamientos adecuados y no su versión ‘genuina’ de sí mismo. Mediante esta lectura, aprenderás que los comportamientos fingidos funcionan —razón por la cual, a veces, generan mejores resultados que cuando te desempeñas según tu verdadero yo— y que lo más importante es saber detectar cuáles son aquellas situaciones en las que es determinante fingir un nuevo comportamiento”.
Inspirado en el teatro, me refiero a esta actitud como “showtime”. Cada noche, los grandes artistas vierten su corazón durante la función. Algunos tendrán dolor de cabeza; otros, problemas familiares, pero eso no importa. A la hora de actuar, aquellos cuyo nivel de rendimiento es óptimo entregan en el escenario todo lo que tienen para brindarles a los espectadores. Y aunque para ellos esa sea una de las miles de veces que han actuado esa misma parte, quizá para alguno de los asistentes que hacen parte del público sea la primera vez que los estarán viendo en acción. Por eso se dice que para el verdadero actor, cada función es como si fuera noche de apertura.
Y así como les sucede a los grandes actores, los grandes triunfadores también necesitan ser consumados intérpretes. Cuando necesitan motivar a otros en el cumplimiento de ciertas metas, mantener enfocados a quienes los rodean o construir equipos específicos para ejecutar determinados proyectos —pues de lo contrario, no lo lograrían—, ellos lo hacen. No importa si tienen dolor de cabeza, ni si tienen un conflicto personal. El hecho es que hacen lo que sea necesario para ayudarle a su organización a tener éxito comprendiendo que, cada vez que necesitan entrar “en acción”, como las estrellas de Broadway, es showtime. Esa es una lección difícil de aprender, pero me la enseñaron los mejores líderes que he tenido la oportunidad de conocer hasta el momento y la aprendí muy bien.
Esta es solo una de las muchas lecciones que aprenderás con 8 pasos para alcanzar máximo rendimiento, puesto que está basado en investigaciones e incluye autoevaluaciones que te servirán para medir tu progreso con respecto al nivel de rendimiento que estás tratando de alcanzar. En otras palabras, este es un libro con el más alto grado de aplicabilidad.
¡Sigue los ocho pasos que Marc te propone a lo largo de estas páginas y lograrás tu objetivo de convertirte en un performer con un nivel óptimo de rendimiento!
La vida es buena.
—Marshall Goldsmith
Autor reconocido internacionalmente y editor de treinta y cinco libros, incluyendo What Got You Here Won´t Get You There y Triggers
PREFACIO
Me hubiera encantado que, en mi juventud, alguien me hubiera sentado y me hubiera dicho: “Marc, te voy a decir cómo ser un tipo cuyo nivel de rendimiento sea óptimo. Es verdad que algunas de las enseñanzas que te comparto llegarán a ti por simple lógica mientras que tal vez otras requieran de un esfuerzo significativo de tu parte. Quizá pienses que algunas te funcionarán a las mil maravillas y que otras no tanto, pero te prometo que todo lo que te diré te ayudará a elevar tu nivel de rendimiento y cuanto más pongas en práctica mis propuestas, más éxito tendrás”.
Sin embargo, nadie me dio ese regalo y estoy casi seguro de que a muchos de ustedes tampoco. Ese es un infortunio, porque la falta de ese tipo de perspectivas hace que nuestro intento por lograr un nivel alto de rendimiento sea más desafiante de lo necesario. Como no sabemos qué es lo que se ha comprobado que funciona, hacemos nuestro mejor esfuerzo para clasificar los consejos que recibimos en cuanto al tema a través de libros, jefes, amigos y en internet. Cada uno podría ser altamente funcional, exacto o un desastre total; lo cierto es que es muy difícil saber cuál es el más acertado de todos; lo descubriremos solo hasta cuando los pongamos en práctica. Es así como, a menudo, nuestro intento por alcanzar un alto nivel de rendimiento se guía por pruebas y errores, cuando hacemos lo que creemos correcto y luego esperamos los mejores resultados.
Por eso es que es tan desafortunado el hecho de que no ocurran estas conversaciones que nos sirvan de guía, pues a través de ellas sabríamos con exactitud cuáles serían esas pautas que nos ayudarían a convertirnos en performers de alto rendimiento. Es cierto que existe una ciencia clara y concluyente que describe a la perfección cómo hacer para elevar nuestro nivel de desempeño al máximo en el campo laboral, pero todos sabemos que alcanzarlo no es cuestión de seguir instrucciones por medio de lugares comunes como “mantener la cabeza baja y trabajar duro”, sino de realizar acciones específicas como por ejemplo, estableciendo la manera más dinámica de cumplir con ciertos objetivos, impulsarnos hacia los resultados requeridos o acelerar el crecimiento empresarial. Así que, si alguien sabe muy bien cómo lograr todas estas metas, ¿por qué no fomenta este tipo de conversaciones?
El desafío es que esas ideas poderosas, capaces de incrementar el nivel de rendimiento, se esconden en polvorientas revistas académicas y son como piezas individuales de un rompecabezas más grande, el cual hay que armar. El emprendedor promedio no posee un doctorado a nivel científico y, por lo tanto, es muy poco probable que se ponga en la tarea de buscar e investigar hasta encontrar tales pautas, ni a saber cómo ensamblar las muchas piezas hasta convertirlas en una imagen completa y coherente.
Quizá lo más desafiante es que estas ideas rara vez se presentan de una manera aplicable en el trabajo. Rara vez, cuando estas se encuentran en un libro o artículo, por lo general, fueron escritas por un consultor o periodista que entiende el tema, pero nunca ha tenido que aplicar el concepto al que se refiere en el mundo real. Lo que esto significa es que su consejo puede ser técnicamente preciso, pero, a menudo, ignora las realidades prácticas de las personas ocupadas, de las prioridades en el campo competitivo o de la falta de apoyo de ciertos jefes.
Si pudiéramos reunir estas grandes ideas, identificarlas, clasificarlas en orden de importancia y hacerlas prácticas, aplicables y fáciles de entender, estaríamos contribuyendo a que cualquiera se convierta en un performer con un nivel óptimo de desempeño. Así, lograríamos democratizar la posibilidad de llegar a obtener alto rendimiento al impartir pautas que estén a disposición de todos los interesados y no de unos pocos afortunados y privilegiados. Ese es el propósito de 8 pasos para alcanzar máximo rendimiento.
Escribí este libro para que cualquiera que lo desee pueda llegar a tener un alto nivel de rendimiento. Como ejecutivo corporativo y consultor de gestión, he conocido demasiadas personas inteligentes, pero con bajo rendimiento porque hasta el momento no conocían o no creían en la efectividad de estos ocho pasos. Estos genios en potencia descarrilaron sus carreras al confiar únicamente en su abrumadora fuerza para alcanzar el éxito (por ejemplo, trabajando más duro; desarrollando sus habilidades aún más) y, al ignorar la eficacia de estos pasos, tropezaron contra una pared que les impedía aumentar su nivel de rendimiento. Otros rechazaron el gran consejo de construir una red de contactos o cambiar ciertos comportamientos porque no creían que así incrementarían su nivel de rendimiento. El hecho es que todas estas personas inteligentes y altamente capaces terminaron por desistir de su deseo por aumentar su desempeño y se perdieron de los maravillosos beneficios que trae consigo la posibilidad de convertirse en performers con óptimo nivel de rendimiento.
Pero antes de hablar de óptimo rendimiento, definámoslo. Se conoce que un triunfador está poniendo en práctica su óptimo nivel de rendimiento cuando está produciendo resultados y comportamientos constantes de incomparable calidad, sobre una base absoluta y relativa, por encima del 75% de sus compañeros de cualquiera que sea la actividad en la que estén enfocados. Hay ciertas palabras en esa oración que valen un poco más de tu atención: por ejemplo, el término “constante” no significa que muestres un destello ocasional de brillo, ni que a veces te destaques en la realización de un proyecto. Significa que, por lo general, brillas con luz propia y te destacas. “Relativa” significa que tu desempeño suele ser mejor que el de otros y no solo superior a la meta que te trazaste. Si superas tu objetivo y todos tus compañeros también lo superan, eso es genial, pero todavía estás por debajo de tu máximo nivel de rendimiento en comparación con otros.
La jornada de ocho pasos
Si existen ocho pasos para alcanzar un nivel de rendimiento óptimo, una pregunta obvia sería ¿por qué no hay siete o nueve o veinticinco? Pues bien, a este respecto, te diré que llegar a la precisión de que eran ocho fue un viaje que comenzó con la publicación de mi último libro (con la coautoría de Miriam Ort), One Page Talent Management (OPTM). Escribimos OPTM para ayudarles a los líderes de recursos humanos corporativos a entender qué se demostró como científicamente cierto acerca de crecer, alcanzar un nivel de alta calidad, desarrollar el talento y cómo implementar de la manera más sencilla posible todas esas premisas halladas durante la investigación. A los lectores les encantó la simplicidad de OPTM aunque esté basado en la ciencia y nosotros nos sentimos muy satisfechos como autores al ver que muchas empresas cambiaron su forma en que administraban sus talentos debido a nuestros consejos.
Sin embargo, casi de inmediato, comprendí que gran parte de esos consejos nunca llegaría al cliente más importante: el empleado. El objetivo no era que las empresas construyeran mejores procesos corporativos, sino que más empleados tuvieran éxito. Fue así como me di cuenta de que, si me conectaba directamente con el cliente y le mostraba cómo incrementar su rendimiento, estaría contribuyendo a complementar el arduo trabajo que las empresas estaban haciendo en esa área y les ayudaría a cerrar la brecha donde ellas se estaban quedando cortas. Así que: tú eres mi verdadero cliente.
Transcurrieron ocho años entre la publicación de OPTM y terminar de escribir 8 pasos. Me dediqué de lleno a investigar en qué consiste la ciencia y la práctica del alto rendimiento. Mi objetivo era aplicar el concepto de “simplicidad basada en la ciencia” para identificar qué factores eran la prueba más fehaciente de alto rendimiento y determinar cuál era la forma más sencilla y fácil de aplicarlos. Esto significaba que todo lo que incluyera en 8 pasos tendría que ser probado de manera concluyente y mejoraría el rendimiento individual. Para lograrlo, tuve que eliminar algunos conceptos novedosos con tal de asegurarme de que todo lo que incluiría en este libro funciona a la perfección.
Con el propósito de entender la ciencia, revisé la extensa labor académica y los diversos trabajos de investigación que realicé sobre rendimiento, los cuales utilicé como aportes al escribir OPTM. Por ejemplo, yo sabía que establecer grandes metas y hacer ajustes estratégicos que converjan con el perfil de determinada empresa son pruebas científicas que demuestran que de esa manera se puede mejorar el rendimiento individual. Era claro que el desarrollo individual también ejercía cierto impacto en el rendimiento a pesar de que había mucho menos ideas disponibles sobre cuáles son aquellas capacidades que debería desarrollar un performer o cómo hacer para incrementarlas.
En ese punto, las preguntas comenzaron a superar a las respuestas. Yo intuía que la comprensión y el desarrollo de ciertos comportamientos debían estar vinculados a la posibilidad de conseguir mayor rendimiento, pero ¿existirían comportamientos específicos que garantizaran un mayor rendimiento en cada situación? ¿Qué pasaría con el trabajo por medio de redes? La gente hablaba de que era valioso, pero ¿existiría alguna prueba de que ese modelo mejoraba el rendimiento individual? ¿Qué pasaría con las áreas como el sueño, el ejercicio y la nutrición?
La única forma de determinar qué incluir y qué excluir era leyendo la investigación académica sobre cada tema relacionado con el desempeño y decidir si se justificaba incluir esos hallazgos en el libro. Leí cientos de artículos y revisé miles de otros en temas que pudieran conformar o no la lista final. El nivel de prueba deseado que busqué para incluir un tema era un metaanálisis que concluía que, definitivamente, estas acciones mejoran el desempeño individual en el trabajo1. Esa validación del mundo real era crítica; estudios que utilizaran ratas y estudiantes de pregrado no fueron tenidos en cuenta.
Además de leer la literatura académica, estudié con total detenimiento los libros y artículos más populares sobre cómo mejorar el desempeño individual. La mayoría de ellos, hacía afirmaciones que quedaban rápidamente socavadas por su falta de pruebas científicas. Otros estuvieron cerca a ser considerados como ejemplos de negligencia profesional; se trataba de gente que debería haber sabido que se estaba fundamentando sobre bases incorrectas. Muy pocos de los conceptos que se encuentran en los libros y artículos más populares en el tema de los negocios, así como muy escasas charlas TED, hacían aportes serios respecto al tema de cómo incrementar el desempeño.
Así las cosas, resultó ser que, después de revisar miles de artículos sobre una multitud de temas, solo ocho temas cumplieron con mis estándares para ser incluidos en 8 pasos. Si me preguntaras por qué nadie había resumido esta información antes, considera este esfuerzo. Brevemente, los ocho pasos son:
Primer paso. Establece grandes metas: cómo establecer metas que generen mayor rendimiento.Segundo paso. Compórtate como un vencedor: qué comportamientos predicen mayor rendimiento en diferentes situaciones.Tercer paso. Crece más rápido: cómo aumentar más rápidamente tus capacidades más importantes. Cuarto paso. Conéctate: con quién conectarte y por qué. Quinto paso. Maximiza tu capacidad de adaptación: cómo entender y adaptarse a la estrategia de la empresa a la que pertenezcas.Sexto paso. Finge nuevos comportamientos: por qué a veces no debes ser la versión “genuina” de ti mismo.Séptimo paso. Involucra tu cuerpo: cómo administrar mejor tu cuerpo para alcanzar tu máximo nivel de rendimiento.Octavo paso. Evita las distracciones: cómo evitar tendencias administrativas que te distraigan en tu camino hacia mejorar tu nivel de rendimiento.Personalmente, he visto que cada uno de estos pasos contribuye en la formación de performers exitosos en cada sector, industria y lugar del mundo; además, han sido probados a nivel científico. También he visto fallar a personas muy brillantes cada vez que deciden ignorar estas premisas tan fundamentales.
Por ejemplo, cuando fui parte del equipo de trabajo de un congresista de Estados Unidos, observé a dos candidatos inteligentes y capaces competir por la codiciada posición de jefe de personal. Uno de ellos, se enfocó en convertirse en un técnico experto sobre cómo elaborar y aprobar legislaciones. El otro, invirtió tiempo para conocer a profundidad a otros jefes de personal, aprender sobre el trabajo y construir una red de contactos fuerte y amplia que influyera en su futuro político. Cuando el congresista decidió a quién elegir como jefe de personal, la capacidad del candidato que se enfocó en establecer conexiones dinámicas y extensas (paso cuatro, “Conéctate”) fue el factor diferenciador y ganador.
En otras circunstancias, como en consultorías a grandes y complejas empresas de todo el mundo, he visto ejecutivos quedarse atrás porque no entendieron que las nuevas estrategias de su empresa exigían que ellos también trabajaran de maneras más novedosas. En una entidad de salud bastante prestigiosa, el CEO había conducido a la compañía desde sus inicios hasta convertirla en una próspera compañía de $5 billones de dólares con más de cinco mil empleados. Su enfoque emprendedor, su capacidad para desafiar certeramente los procesos y su carisma personal habían sido cualidades cruciales en el éxito de la empresa. Desafortunadamente para él, el crecimiento de la compañía ahora requería de un líder que tuviera la habilidad de construir la infraestructura y la organización operativa necesaria para seguir prosperando aunque hubiera alcanzado semejante tamaño, pero él se negó a adaptar su estilo para que fuera acorde a las necesidades cambiantes de la empresa (paso cinco, “Maximiza tu capacidad de adaptación”) y no solo perdió su trabajo, sino que además causó que otros ejecutivos también perdieran los suyos.
También he visto líderes que se convirtieron en emprendedores de alto rendimiento cuando dejaron de establecer quince o veinte metas y decidieron concentrarse en las pocas que en verdad eran más relevantes para su compañía en ese preciso momento (paso uno, “Establece grandes metas”). Otros líderes prefirieron una carrera que les brindara experiencias más desafiantes y se dieron cuenta de que los movimientos más grandes y arriesgados suelen acelerar el desarrollo profesional y laboral (paso tres, “Crece más rápido”).
No son nuevos, pero se ha comprobado que funcionan
Tal vez, leas algunos de los ocho pasos y te digas a ti mismo: “¡Sé todo esto desde hace años!”. Exactamente. El hecho de que los ocho pasos hayan sido comprobados una y otra vez también implica que no son nuevos. Más bien, son el producto de años de investigación conducidos por científicos inteligentes de todo el mundo que han probado que, sin lugar a dudas, cada paso funciona. Ese hecho debería hacerte sentir aún más confiado en el poder de los ocho pasos. La cuestión aquí es que muy pocos emprendedores y solo unas cuantas empresas conocen estos ocho pasos o si los conocen, no saben cómo llevarlos a la práctica para obtener los mejores resultados posibles.
La buena noticia es que está comprobado que estos ocho pasos aumentan el rendimiento y que es factible implementar todos y cada uno de ellos. Cada capítulo incluye asesoramiento específico y herramientas prácticas que te ayudarán a dar cada paso. Tu función es confiar en que son valiosos hoy y seguirán siendo valiosos durante años, porque están basados en la ciencia de mayor experiencia en el comportamiento humano. Mientras que las preferencias de las empresas en lo referente a gestionar a los miembros de sus equipos de trabajo son cambiantes y a corto plazo, las verdades fundamentales sobre el ser humano, su comportamiento y su rendimiento han venido evolucionando y asentándose con el paso del tiempo.
Quién se beneficiará de 8 pasos para alcanzar máximo rendimiento
Cuando estaba escribiendo 8 pasos para alcanzar máximo rendimiento, un colega con mucha experiencia en su campo me dijo que sería un poco embarazoso para él llevar consigo un libro sobre cómo ser un líder de alto rendimiento. Después de todo, manifestó, a su edad ya debería “saberlo todo”. Supongo que esa afirmación debería ser cierta si nos hubieran enseñado los ocho pasos cuando éramos jóvenes y tuvimos la oportunidad de ponerlos en práctica con regularidad a lo largo de nuestra vida. Desafortunadamente, hasta ahora, nadie ha revisado toda la ciencia sobre el desempeño humano, ni traducido sus hallazgos en pasos simples y prácticos.
La búsqueda de un mayor rendimiento vale la pena, no importa en qué etapa de tu vida, ni en qué circunstancia te encuentres. Puedes estar comenzando tu carrera y preguntándote cómo establecerte mejor en tu empresa o profesión. También puedes ser un profesional experimentado que no avanza tan rápido, ni se está desempeñando al nivel que quisiera. Quizá, tu nivel de rendimiento sea óptimo, pero no entiendes qué factores son determinantes en tu camino al éxito y podrían afectar tu futuro. Y a menos que seas el individuo de mayor rendimiento en tu industria o profesión, encontrarás, por lo menos, una propuesta en este libro que te ayudará a aumentar tu nivel de rendimiento.
Si bien espero que te beneficies personalmente de esta lectura, confío en que determines que los miembros de tu equipo se beneficiarían teniendo una copia. Es probable que muchos de los consejos que ofrezco se incorporen con la forma en que ya estás entrenando a tus empleados y puedas usar 8 pasos para reforzar tus mensajes. Las evaluaciones y herramientas aquí propuestas les ayudarán a responsabilizarse aún más de la necesidad de aumentar su rendimiento.
Durante mis conferencias, mucha gente se acerca a mí con sus copias de este libro ya desgastadas y me cuentan que las usan como guía de referencia siempre que tengan preguntas sobre cómo gestionar talento. Espero que tú también utilices 8 pasos de esa misma manera. Idealmente, será una referencia siempre lista que te proporcionará orientación o una herramienta o un consejo cada vez que lo necesites.
Acerca de tus límites tanto reales como aparentes
El subtítulo de 8 pasos es “Concéntrate en lo que puedas cambiar (e ignora el resto)”. Notarás que esa es la actitud reflejada a lo largo de estas páginas. Describiré con total exactitud todo aquello que te ayudará a ser un performer de alto desempeño y cómo aplicarlo en el área que desees. Te pediré que apartes cualquier clase de excusas y explicaciones de por qué no puedes alcanzar un alto nivel de rendimiento. Eso no significa que no entiendo los límites y las dificultades que cada uno afronta, ni que tengo preferencias con quienes se enfrentan a trabajos difíciles o a situaciones personales complicadas.
Quizá, tengas una vida hogareña desafiante, estés cuidando a un padre anciano, seas madre soltera o te sientas abrumado por la cantidad de asuntos que requieren de tu atención diaria. En tu trabajo, es posible que tengas un jefe difícil, un cargo que no te brinda estabilidad, compañeros desagradables o estés vinculado a una empresa en quiebra. Yo entiendo estos diversos desafíos y, si ese fuera tu caso, te preguntaría: ¿cómo podrías usar tu tiempo restante, tu atención y tu energía para ser un performer de mayor rendimiento? Elige el único paso que te sea posible dar hoy y, después de progresar en él, prosigue al siguiente. Tal vez, tu viaje hacia una vida de rendimiento óptimo avance con más lentitud que el de otros, pero, al menos, lo harás confiando en que avanzas por el camino correcto.
Acepta el reto
El camino para completar los ocho pasos es sencillo, pero no fácil. Requiere que desees con todas tus fuerzas ser un individuo de alto rendimiento, trabajar duro para lograr dar cada paso y evitar las distracciones que se te presenten en el camino. Sin embargo, los beneficios que recibirás harán que el trabajo duro y los sacrificios que hagas sean una inversión inteligente. Incrementarás tus posibilidades de ganancia, aprenderás más y ascenderás más rápido, obtendrás mayor exposición y oportunidades que no estarán disponibles para otros. Lo único que debes hacer es comprometerte a triunfar, creer en tus habilidades y dar los ocho pasos que te llevarán hacia las alturas.
8 pasos
para alcanzar
máximo
rendimiento
INTRODUCCIÓN
Cómo ser un performer con un nivel óptimo de rendimiento
Hay quienes comienzan a desempeñarse en su trabajo con una clara ventaja en cuanto a su nivel de rendimiento con respecto a quienes los rodean. Quizá, porque son más inteligentes que otros; porque provienen de una mejor posición socioeconómica; porque son físicamente más atractivos o porque su personalidad es más encantadora y atrayente. Está científicamente demostrado que cada uno de estos atributos contribuye a que, quienes los poseen, se desempeñen a niveles más altos que quienes no los tienen. Según investigaciones académicas1, esa combinación de ventajas influye hasta en el 50% del nivel de rendimiento individual, así que llamémoslas el “50% fijo”, ya que, en gran parte, una vez que nos convertimos en adultos, dichas cualidades son inmutables.
Por supuesto, no hay garantía de que alguien con más de este 50% fijo de características a su favor será un performer con óptimo nivel de rendimiento. Esto solo significa que hay quienes comienzan su vida productiva con una ventaja bastante clara sobre los demás. Es un hecho que un emprendedor con alto coeficiente intelectual, activo y trabajador por naturaleza, de clase media o alta, que sabe ser empático con quienes lo rodean, iniciará su carrera con mayores probabilidades de ser un profesional de más alto rendimiento que otros. A lo mejor, fracase estruendosamente, pero no será porque no comenzó con ciertas ventajas bastante saludables y convenientes para él.
Pensarás que eso no es justo y a lo mejor termines por creer que tener un nivel de rendimiento óptimo en el trabajo que desempeñas está, en gran medida, fuera de tu control. Pero, por fortuna, ese es solo el 50% fijo. Por lo demás, tú controlas cada otro factor que impulsa tu nivel de rendimiento: desde tus capacidades y actitudes hasta el tamaño de tu red de contactos y el empeño que le pongas a tu desarrollo personal. En mi caso, yo conozco estos factores porque me dediqué a estudiar a miles de investigadores que han indagado acerca de todos y cada uno de estos controladores de rendimiento posibles, desde el establecimiento de metas hasta cómo medir la calidad de nuestro sueño. Así que, a todas estas áreas combinadas, las llamaremos el “50% flexible” y tú tienes el poder de moldearlas a tu voluntad.
El desafío para todo el que quiere ser un performer con un nivel óptimo rendimiento es ordenar esa abrumadora cantidad de información, identificar lo que realmente le interesa y comenzar a ponerlo en práctica. La ventaja con 8 pasos es que aquí ya está simplificada toda esa voluminosa investigación y hallarás solo las pautas que, comprobadas científicamente, contribuyen a aumentar el nivel de rendimiento; y además, te indica paso a paso cuál es la mejor forma de aplicarlas y aumentar tu nivel de desempeño al máximo.
¿Por qué ser un performer con un nivel óptimo de rendimiento?
Una buena manera de comenzar a desarrollar el tema es respondiendo a la pregunta: “¿Cuál es el beneficio de ser un performer con un nivel óptimo de rendimiento?”. Primero que todo, porque esta cualidad te permitirá obtener más de lo que tú consideres valioso en tu vida, ya sea flexibilidad en el uso de tu tiempo, poder, oportunidades, salario o reconocimiento. Además, te da la base para desarrollar una carrera exitosa y acceso a posiciones dentro de cualquier empresa a las que, de otra manera, no llegarías. Recibirás todos estos beneficios porque las organizaciones aman a los performers de alto desempeño, pues saben que, gracias a sus capacidades, son ellos quienes generan y sostienen a las empresas exitosas, así que estas trabajarán duro para identificarlos y se dispondrán a darles más tiempo, mayor atención, mejores oportunidades de desarrollo y más altas compensaciones con tal de asegurarse de que ellos se sientan comprometidos con la empresa al punto de no querer irse a ninguna otra.
En pocas palabras, cualquier inversión adicional que haga la compañía para retener a sus genios de alto rendimiento es una opción inteligente porque la ciencia dice que, en cualquier lugar en el que ellos se desempeñan, producen entre el 100% y 500% más que sus compañeros de trabajo promedio o por debajo del promedio2. Y como ellos contribuyen más, también es justo que obtengan más. Eso no significa que los trabajadores con un desempeño promedio valgan menos, pero es poco probable que reciban los mismos beneficios que aquellos que demuestran que su desempeño es óptimo.
Como empleado, tú también deberías preocuparte por que tu nivel de desempeño sea óptimo, así tendrás mayores posibilidades de ascenso. Y si no las hay, ten la certeza de que estarás mucho mejor posicionado que los demás.
Si crees que tu organización es diferente, que valora a todos sus empleados por igual y que el alto rendimiento de su personal no es su principal preocupación, consideremos un estudio reciente sobre cultura corporativa publicado en Harvard Business Review, durante el cual se les solicitó a más de 250 empresas que seleccionaran su estilo de cultura dominante de entre ocho categorías que incluían culturas caracterizadas bien fuera por el nivel de compromiso, propósito, ambiente agradable y otros aspectos similares. El 89% de esas empresas definió su estilo de cultura dominante de acuerdo con los “resultados”3. Resultados significa rendimiento. Los estilos de cultura caracterizados por propósito o aprendizaje fueron seleccionados por solo el 9% y el 7% de las empresas encuestadas. Estos resultados refuerzan el hecho de que, para casi todas las organizaciones, su enfoque primordial es asegurarse de obtener el máximo de rendimiento.
Yo también sé cuánto valoran las empresas el alto rendimiento, puesto que mi labor es aconsejar sobre este tema a las más grandes y complejas organizaciones del mundo. Nuestra firma consultora crea estrategias para identificar performers cuyo nivel de rendimiento sea óptimo para ayudarles a desarrollarse en su campo y mantenerlos lo más comprometidos posible. Las empresas entienden los beneficios masivos que ellos producen y quieren tener cada vez más de ellos en sus equipos de trabajo. Por esa razón, están dispuestas a invertir seleccionando y aumentando su personal talentoso y a nivelar (que normalmente significa despedir) a aquellos que nunca llegarán a producir alto rendimiento.
¿Qué es realmente cierto con respecto al alto rendimiento?
Cuando intentas entender qué es lo que realmente está comprobado que aumenta el rendimiento, es fácil distraerte con el bombardeo diario de historias no científicas sobre el tema (“Relax Like a Pro: 5 Steps to Hacking Your Sleep”) y con todos esos enlaces que sirven como carnada para preguntar si acciones como morirnos de inanición nos ayudarán a permanecer más enfocados en nuestro trabajo4. (Nota: La respuesta de investigadores de la Universidad de Yale a esa pregunta fue sí). Típicamente, esas historias tienen poco que ver con la ciencia real o presentan fuera de contexto uno o dos hallazgos realizados. Por lo tanto, no brindan ninguna orientación práctica sobre cómo llevar a la práctica esas perlas informativas.
Debido a esto, vale la pena ser cautelosos incluso cuando alguien nos dice que cierta teoría respecto al tema del alto rendimiento está “comprobada científicamente”. En Outliers, escrito por Malcolm Gladwell y bestseller de The New York Times, el autor presenta un capítulo basado en una investigación científica que afirma que cualquiera podría dominar una habilidad mediante diez mil horas de práctica5. Los medios de comunicación difundieron esa afirmación y ha sido citada más de seis mil veces en libros y artículos académicos. Desafortunadamente, no es cierta y otros científicos se apresuraron a demostrar que menos de un tercio del desempeño de las personas se debe a sus horas de práctica6.
Si quieres ser un performer de óptimo rendimiento, te recomiendo que seas mesurado con respecto a este tipo de afirmaciones y, para evaluar si una aseveración sobre alto rendimiento es creíble, trata de ubicarla dentro de una de las siguientes tres categorías: ¿es investigación, ciencia o ciencia concluyente? Tendrás que decidir qué nivel de prueba necesitas hacer para darle credibilidad a la aseveración en cuestión.
Investigación: a menudo, ciertas firmas consultoras realizan estudios e informan sus resultados de tal manera que estos apoyen el producto o servicio que sus clientes venden. Quizá, sus hallazgos sean ciertos, pero no hay una verificación realizada por parte de otras fuentes, pues estas firmas consultoras suelen no permitir que nadie verifique si sus afirmaciones son ciertas o no.Ciencia: un consultor realiza un experimento cuidadosamente diseñado para probar una hipótesis (por ejemplo, que si una empresa selecciona a sus candidatos a un cargo basándose en su inteligencia, obtendrá empleados con mayor nivel de rendimiento) y luego, publica sus investigaciones, el proceso y los hallazgos realizados en una revista académica revisada por sus colegas, quienes leerán sobre dicho experimento y sacarán sus propias conclusiones con respecto a los hallazgos presentados.Ciencia concluyente: otros científicos conducen el mismo experimento descrito decenas o cientos de veces y, casi siempre, los resultados son los mismos. Esta es una evidencia bastante fuerte de que las conclusiones son confiables y, por lo tanto, constituye el nivel más verídico de dicha prueba.Cada uno de los ocho pasos presentados a lo largo de estas páginas está basado en ciencia concluyente. Utilizo los términos “ciencia” o “investigación” cuando me refiero a conceptos o ejemplos ubicados dentro de esos estándares más bajos de la prueba en cuestión. He incluido cientos de citas para que tengas la posibilidad de revisar la investigación, la ciencia o la ciencia concluyente que prueba el óptimo nivel de los resultados producidos por estos ocho pasos propuestos.
Los ocho pasos
¿Qué aspectos, de los que están científicamente comprobados, podrías controlar con el fin de incrementar tu nivel de rendimiento? La ciencia concluyente sugiere ocho pasos que te ayudarán a llegar a convertirte en un performer con un nivel óptimo de desempeño:
Primer paso: establece grandes metas. Las metas tienen un poder increíble para enfocarnos y entusiasmarnos; existen muchos cargos y posiciones motivantes para la gente que demuestra alto rendimiento. Te explicaré cómo identificar cuáles son esos pocos objetivos sobre los que en realidad necesitas enfocarte cuando se trata de expandir tus expectativas basándote en tu capacidad de rendimiento. Aprenderás a identificar cuál es ese tipo de entrenamiento ideal que te llevará a alcanzar tu nivel de desempeño más elevado.Segundo paso: compórtate como un vencedor. No todas las conductas son iguales, ni generan resultados iguales. Aprenderás qué conductas modelar, cómo evitar salirte de tus casillas y cómo cambiar esos comportamientos que generan bajos resultados por aquellos que te llevan a ser un performer de alto rendimiento. También aprenderás cómo identificar los comportamientos que más valora la empresa a la que pertenezcas.Tercer paso: crece más rápido. Tendrás mayor posibilidad de convertirte en un performer de alto desempeño si demuestras óptimas capacidades en las áreas de mayor interés para la empresa a la que perteneces. Aprenderás en qué consiste el equilibrio ideal entre experiencia, educación y retroalimentación; así, acelerarás tu desarrollo e irás construyendo tu propio mapa de experiencia personal que te servirá para acelerar y guiar tu proceso de crecimiento y desarrollo.Cuarto paso: conéctate. Este viejo refrán no es completamente cierto, pero hay algo de verdad cuando se dice que lo importante no es a quiénes conozcas, sino qué tan fuertes son tus relaciones interpersonales. Aprenderás cómo construir una red de contactos poderosa tanto dentro como fuera de tu lugar de trabajo, incluso si tu naturaleza introvertida hace que tu característica principal sea el temor.Quinto paso: