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¡A mediar tocan! es una narración fantástica, una fábula protagonizada por animales. La muerte sin descendientes del rey León abre una lucha sucesoria entre todos los pretendientes a ocupar el trono: la Viuda negra, el Cocodrilo, el Águila de cabeza blanca, el Oso pardo, el Zorro inglés..., quienes ponen en marcha diversas estrategias para alcanzar el poder, desde la fuerza a la persuasión, desde la adulación al consenso. Esta trama sirve para ilustrar de forma amena y didáctica las diversas técnicas utilizadas en la mediación y resolución de conflictos, lo cual hace de esta obra un útil material de consulta y ejercitación en los cursos de formación en mediación, un sector educativo en auge. Asimismo, proveerá a los ya profesionales de instrumentos que mejorarán su práctica cotidiana. Pero más allá, trascendiendo este público "especializado", ¡A mediar tocan! es una obra de divulgación "apta para todos los públicos", pues su objetivo último es facilitar una mejora de nuestras relaciones interpersonales a partir de una "cultura de la paz".
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Seitenzahl: 227
Veröffentlichungsjahr: 2008
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Antonio Sastre Peláez
MÉTODOS
Colección coordinada por Raúl Calvo Soler
Consejo asesor PARC:
Pere Led Capaz (Barcelona)
Lourdes Munduate (Sevilla)
Daniel Bustelo (Madrid)
Juan Ramón de Páramo Argüelles (Ciudad Real)
Jerónimo Betegón Carrillo (Cuenca)
Ramón Alzate Saez de Heredia (País Vasco)
Ana María Sánchez Durán (Italia)
Juan Carlos Vezulla (Portugal)
Luis Alberto Gómez Araujo (Colombia)
Rubén Calcaterra (Argentina)
Remo Entelman† (Argentina)
El conflicto es un fenómeno que ha preocupado de forma persistente a los seres humanos. Para algunos es un mal inherente a las estructuras sociales; para otros, una oportunidad que permite cambiar y progresar. Pero, ya sea porque se pretenda curarlo como una enfermedad o porque sea presentado como el nacimiento de un mejor proyecto de vida social, todos parecen estar de acuerdo en que la perpetuación de un conflicto resulta costosa.
En los últimos años ha surgido una disciplina nueva cuyo propósito es favorecer la prevención, la gestión y la resolución pacífica de conflictos. Especialmente esta última dimensión ha generado una profunda preocupación en diferentes profesiones. Abogados, psicólogos, sociólogos, entre otros, han intentado encontrar métodos para superar las posiciones irreconciliables, fomentar el diálogo y construir nuevas posibilidades de cooperación.
La colección P.A.R.C. tiene como propósito presentar las teorías y métodos más innovadores de esta joven disciplina de prevención, administración y resolución de conflictos. La colección ha sido diseñada tanto para el público general, al que ofrece la Serie Divulgación, como para los estudiosos y profesionales a los que está destinada la Serie Académica. En ésta, el lector encontrará desde trabajos que versan sobre los fundamentos para el estudio y aplicación de la prevención, administración y resolución de conflictos (Serie Académica/Fundamentos), pasando por los análisis específicos de los métodos de resolución (Serie Académica/Métodos), hasta los análisis vinculados con la aplicación de estos métodos a ámbitos particulares (Serie Académica/Aplicaciones).
SERIE ACADÉMICA / APLICACIONES
G
ENOVEVA
S
ASTRE Y
M
ONTSERRAT
M
ORENO
M
ARIMON
Resolución de conflictos y aprendizaje emocional
S
YLVIA
M. W
ARHAM
Educación primaria y negociación del poder
S
ERIE
A
CADÉMICA
/ F
UNDAMENTOS
R
EMO
F. E
NTELMAN
Teoría del conflicto
SERIE ACADÉMICA / MÉTODOS
R
UBÉN
A. C
ALCATERRA
Mediación estratégica
J
OAN
M
ULHOLLAND
El lenguaje de la negociación
R
OBERT
H. M
NOOKIN
S
COTT
R. P
EPPET Y
A
NDREW
S. T
ULUMELLO
Resolver conflictos y alcanzar acuerdos
B
ERNARD
S. M
AYER
Más allá de la neutralidad
Antonio Sastre Peláez
© Antonio Sastre Peláez, 2008
Ilustración de cubierta e interior: Kaffa
Primera edición: septiembre de 2008, Barcelona
Derechos reservados para todas las ediciones en castellano
© Editorial Gedisa, S.A.
Avda. Tibidabo 12, 3º
08022 Barcelona (España)
Tel. 93 253 09 04
Fax 93 253 09 05
correo electrónico: [email protected]
http://www.gedisa.com
Preimpresión:
Editor Service S.L.
Diagonal 299, entresòl 1ª – 08013 Barcelona
ISBN: 978-84-9784-284-6
Depósito legal: B. 39.053-2008
Impreso por Romanyà Valls
Verdaguer, 1 - Capellades (Barcelona)
Impreso en España
Printed in Spain
Queda prohibida la reproducción parcial o total por cualquier medio de impresión, en forma idéntica, extractada o modificada de esta versión castellana de la obra.
Prólogo
Agradecimientos
Introducción
1. El rey ha muerto, ¡viva el rey!
(Planteamiento del conflicto: supuesto de hecho)
2. ¡Vaya conflicto!
(Definición y naturaleza del conflicto)
3. ¿Dónde estamos?
(Marco teórico del conflicto)
4. ¡Y mi palabra es la ley!
(Sistemas de resolución o gestión de los conflictos)
5. ¿Qué tal va? A todos nos interesa que no se desate la guerra. ¿Opinas lo mismo?
(Sistema de preguntas directas, cerradas, confirmatorias, hipotéticas y confrontativas)
6. Aunque no comparto tu conducta, yo en tu lugar hubiera actuado como tú lo has hecho
(Escucha activa: empatizar y parafrasear)
7. Eres... ¡Yo no soy, yo hago!
(Connotación positiva)
8. Es lógico que actúes así, aunque lo que acabas de hacer, estratégicamente hablando, es poco útil
(Deconstruir)
9. Es normal que tú quieras ser la reina, pero eso tal vez no sea lo más conveniente para ti
(Equilibrio realidad-deseos-cualidades)
10. La situación es compleja y difícil, aunque es una gran oportunidad poder hablar de ello y superar nuestras diferencias
(Redefinición)
11. La mediación
(Ayuda a la negociación)
12. Cuéntame cómo lo viste y qué sentiste
(Descripción)
13. Había una vez...
(Parábolas, metáforas, fábulas: lenguaje analógico)
14. ¿No crees que a veces tu forma de actuar no se ajusta a tus verdaderos deseos?
(Confrontación)
15. ¡Resumiendo!
(Técnicas de sumarios)
16. La más seductora
(Técnica del cuestionamiento inductivo de Perrone)
17. Reunión de la Asamblea General de Animales Delegados
(Creación de acuerdos)
18. ¡Últimas noticias!
(Dar informaciones)
19. Algo suena en mi interior
(Doble voz reflexiva de Sara Cobb)
20. ¡Todo el mundo a trabajar!
(Prescripción de tareas)
21. ¡Por fin!
(Formalización de acuerdos y normalización)
Posdata:
No pretendemos ser felices, pero sí vivir tranquilos
Bibliografía
Que la guerra es un mal es algo que todos sabemos, y sería inútil continuar enumerando todas las desventajas que implica. Nadie se ve obligado a entrar en ella por ignorancia, ni se mantiene al margen por miedo, si cree que de ella podrá obtener ganancias. La realidad es que un bando cree que los beneficios que se obtengan superan a los riesgos que se corren, y el otro bando está más dispuesto a afrontar el peligro que a aceptar una pérdida inmediata.
TUCÍDIDES, h. 400 a. de J. C.
El autor de este libro, Antonio Sastre, es un abogado y mediador muy conocido en Castilla y León y también en el resto de España. Entre otros muchos méritos, ha contribuido con sus conocimientos técnicos y jurídicos a la redacción de la Ley caste-llano-leonesa de mediación familiar. De su gran experiencia docente en cursos de posgrado sobre gestión de conflictos nace el germen de esta obra, para que sea utilizada como instrumento didáctico para futuros mediadores, aunque también es apta «para todos los públicos» como obra de divulgación sobre la gestión de conflictos.
Después de haber leído algunos de sus artículos sobre mediación, tuve la fortuna de conocer personalmente a Antonio Sastre en noviembre de 2005, con ocasión de la presentación en Madrid de la edición en castellano de un libro de Lisa Parkinson, otra gran mediadora. Antonio Sastre me permitió leer su obra, que se había de publicar, y de ahí vino la idea de escribir su prólogo.
Encargarse del prólogo de una obra es un poco como hacer las veces de padrino/madrina de un neonato: es un honor poder presentarlo al lector y durante la fase de preparación se siente una gran emoción, anticipando las sensaciones y frutos que podrán obtenerse de su lectura.
¡A mediar tocan! es la historia de una comunidad que atraviesa por una situación de conflicto y que está llena de incertidumbre respecto al futuro, con distintas facciones que pretenden hacerse con el poder a través de los métodos más diversos, y con el riesgo de la guerra (y el miedo a ella) siempre presente.
El recurso a la fuerza, a la violencia, representa una de las modalidades más antiguas de gestión de un conflicto. La naturaleza humana, cuando de competir por el poder se trata, ha cambiado poco desde Tucídides hasta nuestros días. No obstante, junto a esta opción, en este libro se citan otras formas más «evolucionadas» de prevención y gestión de los conflictos. Los integrantes de la comunidad y protagonistas de esta historia no son personas, sino animales dotados de rasgos humanos, a la manera de las fábulas.
La primera característica que cabe destacar es que el texto induce a distintos niveles de lectura:
En un primer nivel es una narración fantástica, una fábula protagonizada por personajes prototípicos. La muerte sin descendientes del León, rey de los animales, abre una lucha sucesoria entre todos los pretendientes a ocupar el trono: la Viuda negra, el Cocodrilo, el Águila de cabeza blanca, el Oso pardo, el Zorro inglés, el Águila imperial...
En otro nivel, la historia sirve para ilustrar las distintas formas posibles de resolver un conflicto. Los candidatos para ser rey ponen en marcha diversas estrategias para alcanzar el poder, desde la fuerza a la persuasión y desde la adulación al consenso. Las reglas del juego indican que los representantes de las delegaciones de animales de los cinco continentes, reunidos en asamblea, deberán resolver la crisis consensuadamente, pero no faltan los intentos de zanjar la cuestión al margen de dichas reglas.
Además, en dicha historia se ejemplifican diversas técnicas de gestión positiva de conflictos. El autor pretende sistematizar las más utilizadas por los mediadores en su trabajo cotidiano
(sistema de preguntas abiertas o cerradas…; la escucha activa: empatía, parafraseo y connotación positiva; el ajuste a la realidad; el reencuadre; las metáforas; los resúmenes; las técnicas de negociación…
), citando técnicas indicadas por autores como Marinés Suares o Rubén Calcaterra, junto con otras como el cuestionamiento inductivo de Perrone o la doble voz reflexiva de Sara Cobb. Desde este punto de vista, la obra compendia la mayoría de las técnicas existentes y sirve como material de consulta y de ejercitación en los cursos de formación en mediación.
Por último, en este texto también es posible extraer una «moraleja», una enseñanza filosófica y coherente con su naturaleza de fábula: en palabras del propio autor, «el conflicto, bien gestionado, es una oportunidad de superación y de crecimiento». Invita a todos, y especialmente a quienes han decidido dedicarse profesionalmente a la mediación y la gestión de conflictos, a creer verdaderamente en las posibilidades intrínsecas que hay en cada conflicto. Sólo así podremos ayudar a otros a buscar soluciones. Esta vertiente es la que ofrece mayores dificultades en la formación de nuevos mediadores, porque junto al aprendizaje de conocimientos (saber) y la adquisición de técnicas y habilidades (saber hacer) se debe producir un cambio interno, personal, de forma de pensamiento (saber ser) para que «donde inicialmente se ve un obstáculo, podamos ver una oportunidad» (y citamos nuevamente al autor de este libro).
Para terminar, quisiera elogiar la gran originalidad del planteamiento de la obra en el estudio de un tema como las técnicas de mediación y de resolución de conflictos, sobre el que tanto se ha escrito hasta ahora.
Que existan tantos libros sobre mediación es algo positivo. Afortunadamente, atrás han quedado los tiempos en que la mediación era una gran desconocida en España salvo para unos pocos pioneros. Era difícil encontrar publicaciones en castellano sobre esta cuestión. Aún recuerdo las dificultades que tuvimos Daniel Bustelo y yo en 1994 cuando decidimos promover la publicación de Fundamentos de la mediación familiar, traducción y adaptación de la obra homónima del ya desaparecido maestro John M. Haynes.
Ahora parece que el cambio cultural que la mediación significa ya está en marcha y que cada vez hay más personas e instituciones que apuestan por la cultura del acuerdo, en sintonía con lo que está sucediendo en toda Europa. Se han creado aquí y allá servicios de mediación familiar, hasta ahora se han publicado seis leyes autonómicas de mediación familiar, etcétera. Y también en otros ámbitos (como el cultural o el social), la mediación está pasando de ser una promesa a convertirse en realidad.
La consecuencia es que la demanda de libros de mediación ha aumentado y con ello la cantidad de publicaciones disponibles. Aunque compartamos el objetivo didáctico de muchas de las obras nacionales y extranjeras que se ocupan de estos temas, ¡A mediar tocan! se aleja de la concepción del «manual para mediadores» para, retomando la antigua tradición de las fábulas, brindarnos ejemplos concretos de los conceptos básicos y las distintas técnicas utilizadas en mediación y resolución de conflictos, de forma original y entretenida. Un poco de creatividad, de ironía y de humor, peculiaridades tan necesarias en el bagaje del mediador, nunca están de más en este tipo de libros.
Florencia, julio de 2008 ANA MARÍA SÁNCHEZ DURÁN
Doy las gracias a todas las maestras y maestros que he tenido en mediación: a Margarita García Tomé, la directora de mi memoria final, a la que le debo el conocimiento del proceso de mediación entre otras muchas sabias enseñanzas y la constancia y la fe en el sistema ejercido por ella desde hace más de quince años de dedicación a la mediación. A Thelma Butts la eficacia práctica, la brillantez y amenidad expositiva de una «híbrida» (sevillana y norteamericana) que compagina la creatividad docente con la experiencia profesional. Respetando la autoría de las técnicas aprendidas, baso alguna de ellas en los esquemas de trabajo de Perrone, tan magníficamente divulgados por su esposa Liliana Perrone, seductora de la palabra, sistemática y cautivadora oradora, con la que diez horas seguidas escuchando su verbo se transforman escasamente en diez minutos. Liliana nos dio a conocer, sobre todo, la fabulosa técnica del cuestionamiento inductivo. A Sara Cobb, de la que destaco no sólo su esquema general de técnicas sino la maravilla que constituye, como instrumento de trabajo, la técnica de la doble voz reflexiva, todas ellas técnicas muy útiles para lograr el cambio narrativo en las partes contendientes para alcanzar acuerdos. Asimismo también doy las gracias, especialmente, a Rubén A. Calcaterra, mi estimado compañero abogado y mediador argentino, al que debo el conocimiento de algunas técnicas y sobre todo de conceptos tan interesantes como el llamado sistema de adjudicación de soluciones, eufemística metáfora del sistema judicial, entre otras «brillanteces» recogidas en una magnífica obra denominada Mediación estratégica. A Trinidad Bernal, la decana y pionera de la mediación en nuestro país, que ha visto cómo algo en lo que confió hace muchos años, incluso con renuncia a cómodas posiciones universitarias, está floreciendo por doquier. A Marinés Suares, de cuya sabiduría disfruté en el Congreso Internacional de Mediación Familiar celebrado en Barcelona en octubre de 1999, una «gurú» de la mediación a escala internacional junto con el canadiense Aldo Morrone, un habilidoso maestro de la práctica de la mediación, y también a Daniel Bustelo, uno de los primeros introductores de la mediación en nuestro país. A la maestra Lisa Parkinson, que ya es venerada y venerable. A Pascual Ortuño, Ana Carrascosa, Pilar Gonsalvez e Ignacio Bolaños, firmes defensores y difusores de la mediación desde el ámbito judicial, cuyo prestigio es reconocido en todo el territorio nacional y ya son unos clásicos en todos los foros de mediación, junto con otro clásico, Miquel Martí, catedrático de Derecho civil de la Universidad de Gerona, y la sólida y experimentada Consol Martí, compañera y mediadora de Barcelona, con la que siempre contamos para cualquier encuentro, por sus amplios conocimientos. A mi estimada y querida amiga Nuria Belloso Martín, profesora titular de la Universidad de Burgos, constante en todos los encuentros de mediación por sus conocimientos internacionales sobre este instituto, con quien el destino hizo que nos cruzáramos en nuestros caminos profesionales después de años de amistad pero de falta de contacto, y que como «sacerdotisa» me inició en la mediación a través de una magnífica obra de la catedrática de Derecho procesal de la Universidad de Valencia, Silvia Barona, sobre sistemas alternativos de resolución de conflictos. A María Teresa Crespo Sierra, profesora titular de Psicología de la Universidad de Valladolid, compañera de muchas fatigas en la labor de difusión de la mediación familiar y firme defensora de este instituto. A mi compañera Rosario Palomar del Río, gran docente y mediadora práctica, con la que comparto experiencias profesionales en mediación y a quien agradezco las aportaciones de género que ha hecho en su lectura previa de este libro. Y a mi estimado amigo Arturo Asensio, magnífico compañero, que ha «soportado» muchas horas de debate sobre la mediación con Rosario y conmigo, y con quien hice uno de los primeros viajes iniciáticos de la mediación a Barcelona en octubre de 1999, a quien agradezco la previa lectura «filosófica» que ha hecho de esta obra. Dedico una especial mención a la magistrada Ana Carrascosa, con quien mi agradecimiento se centra en el hecho de que le debo mi primer contacto práctico con la mediación familiar; es una gran impulsora de la mediación, no sólo en el ámbito de la magistratura sino en todos los ámbitos doctrinales y sociales, así como una excelente oradora con gran autoritas en cuestiones de mediación familiar, génesis de mi interés por la mediación. Un recuerdo para otra gran promotora de la mediación en nuestro país, Lucía García García, buena amiga y presidenta del Foro Nacional de la Mediación, y para otra de las grandes introductoras de la mediación en España, Fe Benito, la psicóloga del Juzgado de Familia de Valladolid. Y un agradecimiento especial a Luis María Delgado, fiscal jefe de la Audiencia Provincial de Valladolid, prestigioso profesional reconocido en el foro y docente universitario, quien ya fue mi maestro en 1984 en la Escuela de Práctica Jurídica y del que espero, de todo corazón, que, como santo Tomás, una vez que ha introducido ya su mano en el costado de la mediación, crea firmemente en este sistema complementario de gestión y resolución de los conflictos; a una gran persona, con reconocido prestigio en la magistratura y gallego «de pro», Feliciano Trebolle, por su incondicional apoyo en cuanto se refiere a la difusión de la mediación, y a Paco Salinero, ambos magistrados de la Audiencia Provincial de Valladolid, por su colaboración en la difusión de la mediación en Castilla y León. A los miembros de la Cátedra de Empresa familiar de la Universidad de Valladolid, en especial a su titular, el catedrático de Derecho mercantil Jesús Quijano, una gran persona, un magnífico docente humanista y sabio cercano a los hombres del Renacimiento; y a mi estimada amiga, la profesora titular de Derecho mercantil María Jesús Peñas, estupenda y magnífica docente y persona, y a su hermano Benjamín, compañero de fatigas docentes, por darme la oportunidad de transmitir a los alumnos de Económicas las técnicas que se recogen en este libro. Y cómo no, a un «gurú» internacional cuestionador desde lo positivo de la mediación que, como acicate intelectual, nos propone una autorreflexión para potenciar la mediación: gracias, Raúl Calvo, por la última «trepanación» que me hiciste a raíz de tu magnífica conferencia que impartiste en la Facultad de Derecho de la Universidad de Burgos en 2007, que abrió mucho más mi interés por la mediación; eso sólo lo hacen los buenos maestros. Y gracias también por las refinadas aportaciones que has hecho a este libro.
Por último, agradezco el apoyo incondicional de los magníficos responsables públicos y excelentes profesionales funcionarios de la Junta de Castilla y León, que confiaron clara y decididamente, desde un primer momento, en esta institución pacificadora de conflictos, y sin cuya decidida y dedicada asistencia en nuestra comunidad autónoma la mediación no tendría la carta de naturaleza, la difusión y la legitimación que actualmente tiene, siempre pensando en brindar un bien a la ciudadanía en general y en especial a las familias con conflictos. Quiero citarlos por orden cronológico de apoyo: el que fuera Consejero de Sanidad y Bienestar de la Junta de Castilla y León, Carlos Fernández Carriedo, un gran político y magnífico gestor público, que creyó incondicionalmente en la institución de la mediación desde el primero momento en que se la presenté y que ha sido clave en su desarrollo posterior; la que fue directora general de la mujer Ana Parra, decidida impulsora a nivel institucional en nuestra comunidad; al que fuera gerente de servicios sociales de la Junta de Castilla y León, José María Hernández, un gran gestor y responsable social de probada y eficiente capacidad organizativa que también mostró su apoyo incondicional; a Jesús Fuertes, responsable de menores de la Junta de Castilla y León, trabajador infatigable y eficiente gestor al que agradezco las gestiones para impartir, en el CREFES, cursos introductorios a la mediación familiar, y también a los responsables de ese centro; a María Antonia Gómez Carro, que fuera jefe del servicio de la mujer, estupenda y eficiente responsable pública; a la que fue consejera de familia e igualdad de oportunidades de la Junta de Castilla y León, Rosa Valdeón, que gestionó impecablemente el gran equipo que con ella desarrollaba las políticas de familia en nuestra comunidad y a quien debo un agradecimiento profundo por favorecer la difusión del concepto de mediación como instrumento de paz social; al ex director general de familia José Antonio Martínez Bermejo, con el que he compartido muchas ilusiones y muchos kilómetros para difundir la mediación en nuestra comunidad, un hombre de gran talla humana, técnica y política; ilusionado, eficiente y eficaz gestor de la cosa pública, cordial, entrañable y muy cercano a la ciudadanía, así como también padre dedicado de familia numerosa. A Javier Ruiz, ex coordinador de la Dirección General de Familia, álter ego del director general de familia, atento a cualquier desarrollo y de probado, fino y sensato criterio como asesor de esa dirección. A Aurora Romera, con la que he compartido encuentros sobre mediación. A Magdalena González de la Red, la que fuera directora general de la mujer, con la que siempre se ha podido contar para apoyar, en cualquier foro, a la mediación familiar. A Raquel Carracedo, Lourdes y Eva, de la dirección general de la mujer, magníficas compañeras en desarrollos de certámenes y congresos de mediación; eficaces, siempre atentas a cualquier detalle y estupendas profesionales. A Jaime Balmori, uno de los funcionarios técnicos de mayor calado moral y ético, de doble formación académica, licenciado en Derecho y Psicología, que ha sido el redactor que ha dejado parte de su salud en la Ley de mediación de Castilla y León, leal y cumplidor, para mi gusto demasiado responsable, ya que lo medita todo con exceso de celo y cuidado, al que también agradezco su animosa lectura previa de este libro. A Juanjo, ex chófer de la Dirección General de Familia, que nos ha «soportado», en los postres de muchas comidas, muchas horas de conversación sobre la mediación; gracias a él, los responsables de la Dirección General de Familia han llegado siempre a tiempo y en buenas condiciones a las jornadas de difusión de la mediación. Al actual consejero de Familia e Igualdad de Oportunidades, César Antón, por la difusión sociológica de la mediación. Un agradecimiento muy especial a mi amigo César del Campo, un magnífico organizador decertámenes y congresos, sin cuya labor, con el apoyo de su incondicional Fernando Trejo, un gran diseñador, no hubiera sido tan sencillo difundir la mediación en Castilla y León. También a María José Ramos Cartagena, una abogada mediadora familiar con un coraje e impulso dignos de leyenda, así como el apoyo incondicional de Purificación Abarquero, una abogada agente de igualdad de oportunidades a la que no sólo como amiga sino como técnica, vale la frase: «Nena, tú vales mucho». Por último, gracias a Purificación Castro Canal, sin cuyo apoyo logístico no hubiera podido llevar a cabo este libro, sobre todo por cargar tan eficazmente con labores administrativas en mi despacho, para liberarme de la tediosa carga de las labores burocráticas.
También quiero dar las gracias a mi esposa, María del Henar Zamora, gran compañera, que me ha sustentado, por no decir «soportado», durante muchos años; es una gran persona, de profunda bondad e inteligencia positiva, cuya mayor fuente de belleza es su constante sonrisa, que denota sabiduría universal y humana; magnífica profesora y depurada correctora, con ella lo comparto todo; y a mi primo Rafael López, estupendo economista, hecho a sí mismo y dotado de una espléndida inteligencia; es un gran trabajador que ha tenido la paciencia de leer este trabajo y aportar correcciones de estilo y sintaxis para facilitar la lectura. Y, cómo no, a nuestros cuatro maravillosos hijos: Águeda, Bernardo, Rosaura y Norberto, que son la razón vital y amorosa para continuar con nuestro proyecto de familia; y a mis padres, Seve y Jose, a los quiero agradecer todo el amor y apoyo que pusieron en mí y en toda nuestra familia, a los que espero haber correspondido; y por último a mi suegra, Águeda, y a mi tía Mari-Luz, que además de buenas mujeres han sido también un gran sustento emocional y operativo para toda la familia. Quiero también agradecer especialmente una primera lectura externa de esta obra a una diplomada en Magisterio, Loli de Lama, y a su esposo, un ingeniero humanista, Vicente Simón, e hija, Rosalía, que han sido un banco de pruebas para este libro.
Y a mis compañeros y amigos de mediación Jorge de la Parra, Verónica Olmedo, Paula Fuertes, Óscar Martínez, Beatriz Rodríguez, María-Jesús y José María Sánchez Felipe, Arancha Moretón y Ottavio Visalli, y al magnífico cuadro de profesoras que participan en nuestros cursos de posgrado y de mediación: Rocío García, Patricia López, Verónica, Eva Costilla, etcétera. Y, cómo no, a Ana María Sánchez, mi madrina literaria, toda una autoridad de la mediación a escala mundial, que tan amable y cariñosamente ha prologado este texto y con cuya sabiduría mediadora coincidí en el Congreso Internacional de Mediación Familiar de Zamora de febrero de 2007. Por último, con especial agradecimiento, quiero mencionar a una pedagoga, «devoradora de palabras y conceptos», que por razones de última hora se ha visto inmersa en la tediosa y urgente tarea de dar la última lectura a las galeradas de esta obra, en menos que canta un gallo, acercándose a la mediación por primera vez a partir de la rápida lectura de este libro. No sólo me ha honrado con su sabia opinión, sino que además no ha defraudado mi confianza en su fino y culto instinto de lectora empedernida. Con más cariño y curiosidad que afán crítico —lo sé— ha considerado que esta obra debería ser prescrita por los profesionales de la mediación a sus clientes, a modo de libro de autoayuda, para que las partes inmersas en un conflicto tengan un conocimiento aproximativo de las circunstancias por las que están pasando. Muchas gracias a Piedad Fernández.Y a tantas y tantas personas deseosas de irradiar paz en la zozobra de los conflictos.
La mayoría de los inventos han tomado como referencia mecanismos, sistemas o formas existentes previamente en la Naturaleza. El rotor del helicóptero, del constante batir de alas del colibrí; la jeringuilla, de la trompa de los mosquitos; el camuflaje militar, del mimetismo del camaleón, y así hasta casi todas las invenciones humanas. Por otro lado, atribuir comportamientos, intereses, necesidades o deseos humanos a los animales ha sido un recurso literario recurrente para fabular sobre las virtudes y defectos de las personas, alejando así el drama propio y, a través de esas descripciones, hacer más llevaderos los efectos directos del sufrimiento, del dolor, del enfrentamiento y del conflicto.
