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En ¿A quién iré, Madre? el lector será llevado en el corazón inmaculado de María hacia grandes metas de santidad. Así, cada día acrecentará el estrecho vínculo maternal. Será una oportunidad para hacer un alto, leer, meditar, orar, pasar por el corazón y volver a empezar dejando que resuene junto a Ella el "¡Sí, Padre, hágase tu voluntad!". De esta manera, a través de la oración, Ella lentamente irá labrando y transformándonos: "Tú no adviertes todavía que yo vivo y obro en ti". Será Ella la que actuará y llegará a través de nosotros, no como una promesa, sino como una realidad en el aquí y ahora. "Los estoy modelando para que sean la imagen completa de Jesús… también en la cruz de cada día". Esta transformación nos dará un nuevo modo de ver las cosas y un nuevo modo de sentir, es decir, una nueva forma de vivir. Tendremos un nuevo corazón, viviremos por Ella, sentiremos con Ella, amaremos y sufriremos los grandes momentos que ya llegaron. Vivir en el corazón inmaculado de María en medio de tanto trajín y de inmensas preocupaciones, leyendo diariamente cada una de las reflexiones que contiene esta obra, nos sumergirá en el constante crecimiento y maduración de la propia consagración bautismal. "Hoy se hace necesario volver a la simplicidad, a la humildad, a la confianza de los pequeños para encontrar a Dios. Por eso yo misma estoy preparando este escuadrón: mis consagrados, a quienes volví más pequeños para que puedan ser colmados de luz y del amor de Dios. Llegará el día en que su pequeña voz tendrá el clamor de un huracán y, uniéndose al grito de los ángeles, harán correr por el mundo todo el potente grito '¿Quién como Dios?... ¿Quién como Dios?'".
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Seitenzahl: 60
Veröffentlichungsjahr: 2022
Producción editorial: Tinta Libre Ediciones
Córdoba, Argentina
Coordinación editorial: Gastón Barrionuevo
Diseño de tapa: Departamento de Arte Tinta Libre Ediciones.
Diseño de interior: Departamento de Arte Tinta Libre Ediciones.
Lencina Giordano, Soraya Andrea
¿A quién iré, Madre? / Soraya Andrea Lencina Giordano. - 1a ed. - Córdoba : Tinta Libre, 2022.
124 p. ; 21 x 15 cm.
ISBN 978-987-817-849-3
1. Espiritualidad. 2. Espiritualidad Cristiana. 3. Crecimiento Espiritual. I. Título.
CDD 248.4
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Hecho el depósito que marca la Ley 11.723
Impreso en Argentina - Printed in Argentina
© 2022. Lencina Giordano, Soraya Andrea
© 2022. Tinta Libre Ediciones
El gran proyecto:El triunfo del ❤ inmaculado de María.
Que cada uno se confíe totalmente y en cada momento a mí: Yo les hablaré y les diré mis deseos. Ofrézcanse a mí para que Yo misma en ustedes y con ustedes pueda siempre orar e interceder junto a mi hijo Jesús para la salvación del mundo.
Celebraremos una nueva fecha: el triunfo del ❤ Inmaculado de María.Movimiento Laical Mariano
¿A quién iré, Madre?
Mi tarea es hacerlos en todo semejantes a mi hijo Jesús
#Día 1
Mi corazón inmaculado triunfará
Es la misma Santísima Virgen quien llama: te he elegido a ti para ingresar a mi movimiento. ¿Te sientes inadecuado e incapaz para realizar lo que yo quiero?: transformar el mundo.
Esta es una obra mía. A través de tu debilidad, yo manifestaré mi fuerza; a través de tu nulidad, manifestaré mi poder. Yo misma seré la conductora de este ejército. Lo estoy formando en el silencio y en la oscuridad, así como por nueve meses formé a Jesús en mi seno y por tantos años lo he criado día tras día silenciosa y ocultamente.
Así es ahora para el Movimiento Mariano. Como al pequeño Jesús, lo estoy formando en el silencio y en la oscuridad. A ti solo te pido: mucho silencio, mucha humildad, mucha confianza, mucha oración.
Que no haya entre ustedes ningún jefe. Yo misma seré la conductora. Ustedes serán todos hermanos: amándose, comprendiéndose, ayudándose.
Cinco ideas fundamentales que nos remarca la Virgen
Ella es la inspiradora y la única conductora de este movimiento.Esta obra no caminará con “carteles de luces de colores ni bombas ni platillos”, sino en silencio y en oscuridad.Seremos instrumentos en manos de María: “A través de tu debilidad, yo manifestaré mi fuerza”, nos dice nuestra Madre.Debemos ser dóciles en manos de María para dejarnos formar por Ella. Dóciles quiere decir: “Mucho silencio, mucha humildad, mucha confianza (todo esto es sacrificio) y mucha oración”. Serán todos hermanos: amándose, comprendiéndose, ayudándose.Este movimiento no tiene ninguna formalidad externa ni exigencia de reuniones o encuentros; no hay autoridades ni comisiones; solo agrupa a quienes desean vivir su consagración bautismal en el corazón de María.
#Día 2
Hacé sentir mi voz
Siempre citaremos las palabras textuales de María santísima:
“Querido hijo: si te esfuerzas por vivir tu consagración bautismal en mi corazón inmaculado cambiarás mis lágrimas en sonrisas y mi tristeza en alegría”.
El motivo de tanto llanto son estos hijos míos que en gran número viven olvidando a Dios, sumergidos en los placeres de la carne y corriendo sin remedio a su perdición. Para muchos de ellos, mis lágrimas han caído en la indiferencia y en vano. La causa de mi llanto son, especialmente, mis hijos predilectos, la pupila de mis ojos.
¿Ves cómo no me aman más? ¿Ves cómo no escuchan más las palabras de mi Hijo?, ¿cómo lo traicionan?, ¿cómo Jesús presente en la Eucaristía es por ellos ignorado, dejado solo en el tabernáculo, a menudo ofendido por ellos con sacrilegios, con fáciles negligencias?
Ya llegó el tiempo en que les hago sentir mi voz, en que yo misma me he puesto a la cabeza de este, mi regimiento, preparado para la batalla.
Deben formarse con mucha humildad y confianza. Deben dejar de apoyar su seguridad en tantas cosas vanas y ponerlas en mis manos, atentos a mis órdenes, amando y siendo todos una sola cosa con el Papa y con la Iglesia, transmitiendo y viviendo el Evangelio. Los amo y los bendigo uno por uno.
Vivan, hijos queridos, buscando, amando, mirando… el paraíso que les espera. Y aquí abajo... vivan en el paraíso creado en mi corazón de Madre. Entonces se sentirán serenos e íntimamente felices.
Serán cada vez más pequeños y abandonados. Serán cada vez más pobres y puros. Y mientras se hagan más pequeños, más pobres, más puros, tanto más podrán entrar en el paraíso de este, mi corazón inmaculado, donde ahora el tiempo es señalado solo por los latidos de un corazón que no conoce reposo.
Me serviré de ustedes para reconducir a casa a todos mis hijos arrebatados por mi adversario y los introduciré en el recinto de mi jardín.
Tengo prisa, hijos, porque los tiempos han llegado. Tengo prisa porque mi plan está en vías de completa realización. Mi jugada decisiva, la que vencerá, son ustedes: tengo necesidad de todo su amor para arrebatar de las manos de mi adversario a todos aquellos hijos de los que se ha apoderado. Solo cuando hayan entrado todos en el jardín de mi corazón comprenderán cómo mi triunfo será solo el triunfo del amor en el mundo.
#Día 3
Ore, sufra y obre
A mis queridos hijos les pido que se consagren de manera especial a mí y a mi corazón inmaculado, sin preocuparse tanto por formalidades externas, sino por darse totalmente a mí, para que yo pueda disponer libremente de su existencia y ordenar toda su vida según mis deseos. Deben dejarse guiar por mí como niños: deben volver a orar más, amar más a mi Hijo, adorarlo más en la Eucaristía, para que venga a ser el sol que ilumina toda su vida.
Reciten cada día al menos una parte del santo rosario para que se apresure mi gran retorno. Que cada uno ore, sufra y obre siempre para reconducirme otra vez en medio de todos mis hijos. Hoy más que nunca quien me encuentre a mí habrá encontrado la vida y recibirá del Señor la salvación.
El demonio teme solamente esto y hará todos los esfuerzos para alejarme aún más del corazón de mis hijos, para tenerme aún más oscurecida en la Iglesia. Ha entablado conmigo la más grande batalla, la decisiva, en la que uno de los dos quedará derrotado para siempre.
Ahora, en muchos aspectos, parece que el vencedor es él; pero están cercanos los tiempos de mi más grande retorno y de mi completa victoria. Yo misma me manifestaré en ustedes y por medio de ustedes obraré para herir al demonio en su corazón y para aplastarle la cabeza con mi talón. Ustedes son mi escuadrón invencible.
Observen los mandamientos de Dios y pongan en práctica cuanto mi hijo Jesús ha enseñado para ser sus verdaderos seguidores. Así darán a todos un buen ejemplo. Denlo especialmente con un austero modo de vivir y con el alejamiento de las costumbres cada vez más obscenas de tantos espectáculos cada vez más inmorales y de ese continuo desbordar de un mar de fango que todo lo sumerge.
Formen en torno a los sacerdotes mi escuadrón fiel, mi gran ejército blanco. Así volverá mi luz en medio de las grandes tinieblas y mi candor en medio de tanta podredumbre de muerte.
