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La figura de Andy Warhol (1928-1987) es, sin duda, una de las más carismáticas, no sólo en el contexto del pop art norteamericano, sino también en relación con las diversas tendencias que se dieron en la segunda mitad del siglo XX. Artista polifacético -grafista, diseñador, pintor, cineasta, fotógrafo, promotor de grupos musicales y escritor-, se instaló en Nueva York a principios de los años cincuenta y, tras un período en el que su tarea estuvo relacionada con el diseño, empezó a pintar. Pronto se hizo muy famoso y su obra ha llegado a influir de manera decisiva en los artistas de generaciones posteriores.
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Seitenzahl: 165
Veröffentlichungsjahr: 2016
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Andy Warhol
LOURDES CIRLOT
NEREA
La colección Arte Hoy ha contado con la colaboración del Programa de Subvenciones de la Getty Grant Program de Los Ángeles.
Ilustración de sobrecubierta: Andy Warhol, Latas Campbell’s, 1962.
Dirección de la colección: SAGRARIO AZNAR Y JAVIER HERNANDO
© Lourdes Cirlot, 2001
© Editorial Nerea, S.A., 2001Aldamar, 3820003 Donostia-San SebastiánTel. 943 432 [email protected]
Reservados todos los derechos. Ni la totalidad ni parte de este libro pueden reproducirse o transmitirse utilizando medios electrónicos o mecánicos, por fotocopia, grabación, información, anulado u otro sistema, sin permiso por escrito del editor.
ISBN: 978-84-15042-10-5
INTRODUCCIÓN
APUNTES BIOGRÁFICOS
• La familia
• Los estudios
• El trabajo
• Personalidad y look
• Obra comentada: Sin título (Natividad)
IMÁGENES PUBLICITARIAS
• Latas de sopa. Coca-colas. Retratos y autorretratos
• Temáticas
• Primeras pinturas
• Nuevos temas, nuevas técnicas
• Obras tridimensionales
• Obra comentada: 129 Die in Jet (Plane crash)(129 muertos en un Jet, catástrofe aérea)
LA MUERTE
• Desastres de coches
• Sillas eléctricas
• Otras series de desastres
• La muerte muy cerca
• Obra comentada: Self-Portrait with Skull(Autorretrato con calavera)
LAFACTORY
• Fotografía
• Films
• Obra comentada: Marilyn Monroe’s Lips(Labios de Marilyn Monroe)
EL RETORNO A LA PINTURA
• Obras abstractas
• Warhol-Beuys
• Otras series, otras colaboraciones
• Últimas series
• La última cena
• Obra comentada: Big Torn Campbell’s SoupCan (Vegetable Beef)
ILUSTRACIONES
FOTOGRAFÍAS PERSONALES
APÉNDICE: TEXTOS DE ANDYWARHOL
• Mi filosofía de A a B y de B a A
• Retrato de Andy Warhol por Demosthenes Davvetas
• El “papa del Pop-Art” en el canapé
BIBLIOGRAFÍA
La cantidad de escritos sobre Warhol existente en la actualidad es tan inmensa que puede resultar difícil e incluso arriesgado llegar a hacer una selección sobre la que basarse con objeto de documentar aspectos relativos tanto de la vida como de la obra del artista. Por otra parte, lo cierto es que existen textos que reflejan posturas no sólo diferentes, sino contradictorias respecto a la manera de enfocar determinados datos. Este hecho, sin duda, se ha visto favorecido porque el propio Warhol vertió en no pocas ocasiones datos completamente inventados. Con el transcurso del tiempo, ese tipo de información se ha ido entremezclando con los datos objetivos y reales y, así, han surgido publicaciones en las que no siempre es fácil lograr distinguir lo verdadero de lo falso. Además, como es lógico, también pueden encontrarse toda una serie de textos en los que los autores interpretan determinadas cuestiones relativas a la trayectoria artística de Warhol, y lo hacen amparándose en determinadas palabras e ideas del propio artista. Además de las entrevistas que Warhol concediera a distintas personas a lo largo de su vida, existen escritos como los reunidos bajo el título Mi filosofía deA a B y de B a A o los publicados junto a Pat Hackett titulados Popism, en los que el artista aborda los más diversos temas, incluyendo reflexiones que muchas veces inducen a llevar a cabo las más controvertidas interpretaciones. Éste sería el caso de la famosa frase: “Si quieres saberlo todo acerca de Andy Warhol, mira la superficie de mis cuadros y mis películas, y allí estoy. Detrás de ello no hay nada”. ¿Cabe entender esta afirmación al pie de la letra o, por el contrario, hay que investigar y profundizar en la obra del artista hasta llegar a encontrar significados intrínsecos?
La verdad es que cuanto más se lee en torno a este personaje más se tiene la sensación de que no existe nada superficial en ninguna de sus tareas artísticas, ni siquiera en la manera de enfrentarse a determinadas cuestiones de carácter personal. El hecho de que fuera una persona introvertida al máximo y de que además se crease una fama de mantener siempre un distanciamiento con las cosas y con las personas debió contribuir en gran medida a generar la aureola enigmática que le rodeaba y a la que tantas veces se alude. No en vano su amigo Henry Geldzahler le llamaba Mr. Mistery.
Otro factor que conviene tener en cuenta es que la literatura existente en torno a Andy Warhol y su obra siempre ha enfocado aspectos parciales. Así, quienes se han dedicado a analizar los films de Warhol no han tenido en consideración su pintura, o viceversa; quienes han abordado al personaje desde una perspectiva biográfica, no han tenido apenas ningún interés en analizar su obra artística; y, por último, aquellos que han estudiado alguna etapa en concreto de su trayectoria no se han ocupado del conjunto de la misma. De este modo, puede llegarse fácilmente a la conclusión de que, pese a la gran cantidad de escritos existentes, Andy Warhol aún no se ha estudiado en profundidad. Todavía no se han publicado tesis doctorales, auténticas investigaciones que permitan comprender y relacionar las distintas facetas de la creación warholiana, con la finalidad de que por fin pueda hablarse coherentemente de la misma.
Andrew Warhola nació en Pittsburgh el año 1928 en el seno de una humilde familia de emigrantes checos. Era el pequeño de tres hermanos y siempre fue el más mimado por su madre Julia. El padre, Ondrej, era minero, y trabajó muy duramente para poder mantener a su familia, e incluso llegó a poseer una pequeña fortuna que guardaba con todo cuidado por si un día ocurría alguna desgracia.
Desde muy pequeño, Andy Warhol –nombre que adoptaría a raíz de la publicación de un dibujo suyo en un periódico en 1949, en el que, parece que por error, se omitió la “a” de su apellido– sentía predilección por dibujar. Su madre le ayudaba y pasaba muchas horas con él, leyéndole historietas de cómics en un inglés chapurreado, de los que Andy apenas entendía una sola palabra. No obstante, valoraba mucho que su madre estuviera con él hasta que se dormía.
El hecho de que a los ocho años contrajera la enfermedad de tipo nervioso, conocida vulgarmente como el baile de San Vito, acentuó si cabe la estrecha relación afectiva que siempre existió entre Andy Warhol y su madre Julia, pues ella aún se volcó más en su hijo y le ayudó con paciencia y mucho cariño a superar la enfermedad. La intensa relación entre madre e hijo se forjó en aquella época, y lo cierto es que duró toda la vida. Warhol estuvo siempre muy unido a su madre y, prácticamente, no se separó nunca de ella. Julia tuvo además una gran influencia sobre su hijo, a quien supo inculcar su profunda fe religiosa. Como cristiana creyente asistía a misa todos los domingos y rezaba con frecuencia. Llevaba consigo su libro de oraciones y en su habitación tenía un crucifijo.
El suceso más traumático de la vida familiar de Andy Warhol se produjo cuando contaba catorce años. Fue la muerte de su padre. Tras tres años de enfermedad, causada por haber ingerido agua envenenada en una mina de Virginia donde trabajaba, el padre de Andy murió, dejando a la familia en una situación un tanto difícil. En los últimos tiempos el pobre hombre no había podido trabajar y habían gastado gran parte de los ahorros reunidos. Los hermanos mayores de Andy, Paul y John, tuvieron que ponerse a trabajar y la madre también tuvo que hacer algunas tareas para poder salir adelante.
Era la primera vez que Andy Warhol se enfrentaba a la muerte; el miedo y la angustia se apoderaron del joven, que tuvo que refugiarse en casa de su tía para no tener que estar bajo el mismo techo con su padre muerto. El horror a la muerte y todo lo que ésta implica –separación, cese, ruptura, soledad, interrogantes de todo tipo– se pusieron de manifiesto ante un Warhol adolescente que ya nunca podría olvidar ese trance. Jamás quiso asistir a un entierro y, por supuesto, no quiso volver a ver nunca una persona muerta.
Una vez concluidos sus estudios en la escuela, Warhol se matriculó en 1941 en el instituto Schenley, cuyo departamento de arte tenía una cierta fama. En Pittsburgh, tal como apunta Victor Bockris, existía una buen ambiente para desarrollar estudios de arte, porque no puede dejar de tenerse en cuenta que era el lugar de residencia de los grandes coleccionistas como los Carnegie, los Frick o los Mellon, y esto tenía una serie de consecuencias, pues se convocaban becas y premios y, de este modo, se promovía el interés por el arte. Por aquellos años Warhol realizaba ya una obra dibujística bastante interesante e incluso buena. Fue una época en la que el joven aprendió a someterse a un horario, a trabajar a un ritmo determinado, y lo que es más importante, a desarrollar ideas propias y a tener sus enfoques, distintos de los de sus profesores.
Ya por aquel entonces los medios de comunicación ejercieron una notable influencia sobre Warhol y, aunque la mayor parte de las noticias que se oían por la radio o se leían en la prensa estaban relacionadas con la segunda guerra mundial, también había toda una serie de informaciones dedicadas a desastres como los relacionados con accidentes de coches, ferrocarriles o aviones. Pero quizás fue el cine lo que más atrajo a Warhol desde siempre. Ese mundo irreal en el que cobraban vida los más diversos personajes, interpretados por aquellos grandes actores del star system, tuvo una importancia decisiva, no sólo en la vida del artista, sino en la concepción de su obra, así como en el desarrollo de la misma. Sentía una auténtica fascinación por las películas musicales y, en más de una ocasión, se le pudo oír decir que le hubiera gustado ser bailarín de claqué.
Después del instituto, Warhol fue aceptado por la Universidad de Pittsburgh y por el Instituto Carnegie de Tecnología. Decidió asistir a las clases de este último, porque el departamento de Bellas Artes se consideraba mucho mejor que el de la universidad. El Carnegie Tech –así era como se le llamaba– estaba situado en uno de los barrios residenciales de la ciudad y contaba con un profesorado especializado en diseño que, desde un punto de vista metodológico, poseía ciertos puntos de contacto con la escuela de la Bauhaus alemana. Se recomendaban los textos de Moholy-Nagy y de Paul Klee y, de algún modo, este hecho debió de tener su influencia, años más tarde, en la obra de Warhol, aunque él no lo reconociese. El carácter multidisciplinar y, al mismo tiempo, capaz de conjugar aspectos propios del humanismo con otros tecnológicos, inherente a la obra de Moholy-Nagy, es quizás uno de los factores a considerar cuando se plantean las posibles influencias recibidas por Warhol. En este caso no se trata tanto de una influencia directa de la obra de Moholy sobre la de Warhol, sino más bien de que la concepción amplia y abierta del artista bauhausiano es compartida plenamente por un Warhol que se caracterizará siempre por trabajar en ámbitos distintos. Basta recordar que Andy Warhol fue publicista, pintor, director de cine, fotógrafo, realizador de anuncios para la televisión, dramaturgo, escritor, actor, manager y productor de grupos de rock.
En relación con Klee, puede decirse que el propio Warhol admitió en más de una ocasión que los dibujos del pintor alemán le gustaban mucho, y lo pudo ratificar en su primera visita a Nueva York en 1948. Fue en el MOMA donde pudo ver directamente del natural las pinturas de los artistas que en aquella época más le interesaban, como Picasso, Matisse o Klee, y el realista americano Ben Shahn.
La etapa de estudios en el Carnegie Tech estuvo marcada por la adopción por parte del joven Warhol de nuevos comportamientos. Así, prefería trabajar y estudiar por las noches, porque podía concentrarse mejor en lo que estaba haciendo y no distraerse con ningún comentario de su madre o de alguno de sus amigos. Durante el segundo curso se inscribió en un club de estudiantes que, además de proyectar películas en el MOMA, pedía a personas importantes relacionadas con el mundo del arte que pronunciasen conferencias. Uno de los conferenciantes fue John Cage, músico que, más tarde, llegaría a ser amigo de Warhol y a tener una cierta influencia sobre su manera de concebir la obra artística.
Uno de los logros más significativos de la época de estudiante de Warhol fue, sin duda, el descubrimiento de la técnica de dibujo conocida como blotted line (línea esbozada o línea interrumpida), cuya aplicación daba como resultado unos dibujos sumamente personales y de innegable interés.
Un año antes de concluir sus estudios en el Carnegie, es decir, en 1948, Warhol empezó a realizar algunos trabajos. El primero que desempeñó fue el de escaparatista en los almacenes más importantes de Pittsburgh. Su tarea consistía en organizar el espacio del escaparate con toda una serie de objetos y productos que podían adquirirse en el interior. Gracias a este trabajo pudo empezar a ganar dinero y también plantearse la posibilidad de trasladarse a vivir a Nueva York.
Hacía tiempo que Andy Warhol deseaba ardientemente marcharse de Pittsburgh, ciudad industrial, en la que muchas veces el aire resultaba irrespirable como consecuencia de la polución ambiental existente. Si algo horrorizaba a Warhol eran los días grises y lluviosos; en cambio, los días soleados le proporcionaban una sensación de bienestar que se traducía en un estado de ánimo optimista y marcado por el buen humor.
En la misma medida en que deseaba irse de Pittsburgh, anhelaba establecer su residencia en Nueva York, ciudad plena de luz, amplia y llena de posibilidades para un joven cargado de ambiciones. No esperó demasiado. En cuanto obtuvo su título de licenciado, al concluir sus estudios en el Instituto Carnegie, Warhol se trasladó a Nueva York junto con su amigo Philip Pearlstein. Allí ocuparon un sucio y desastroso apartamento en un sexto piso sin ascensor.
Pese a que los primeros tiempos en Nueva York no fueron demasiado buenos, Warhol no dejó de luchar para abrirse camino en un mundo como el de la publicidad. Contó siempre con el apoyo de su madre, a la que escribía con gran frecuencia para explicarle todo lo que le sucedía. Algo después, en 1952, Julia se trasladaría a Nueva York para vivir con su hijo y ya no se separaría de él hasta el momento de su muerte, en 1972.
A lo largo de toda su vida Andy Warhol demostró tener una gran capacidad para trabajar en diferentes cosas al mismo tiempo. Era extremadamente riguroso y constante; por ese motivo cuando tuvo su taller en la famosa Factory, donde se reunían gran cantidad de personas para charlar, organizar fiestas o simplemente para visitar a Warhol, él tenía que buscarse algún rincón tranquilo al que poder retirarse para trabajar.
De todos modos, Warhol necesitaba colaboradores y ayudantes para poder desarrollar de manera adecuada determinadas facetas de su obra. Así, sobre todo a partir de la apertura de la Factory en 1963, contó siempre con personas que le ayudaban no sólo a llevar a la práctica algunos de sus proyectos, sino que incluso llegaba a utilizar algunas de las ideas que tenían sus colaboradores como punto de partida para la elección de determinados temas tanto de su obra pictórica como fílmica.
No obstante, el control de las obras y la toma de decisiones importantes siembre eran competencia exclusiva de Warhol. En realidad su sistema de trabajo no difería demasiado del habitual existente entre los dibujantes publicitarios de más prestigio. En definitiva, se trataba de contar con un equipo que le permitiera hacer cosas muy diversas y hacerlas bien. En más de una ocasión se ha señalado que Warhol actuaba en plena segunda mitad del siglo XX de modo parecido al de los artistas del pasado, de la época del renacimiento o del barroco. La idea de que los ayudantes de taller se especializasen en determinadas tareas y de que el maestro se limitase a supervisar y dar el último retoque a la obra es algo que posee una larga tradición en el mundo del arte. No obstante, esa tradición se había interrumpido precisamente en los primeros años del siglo XX, porque la mayor parte de pintores y escultores vanguardistas creyeron siempre que era su deber realizar la obra desde el comienzo hasta el fin.
La inseguridad que le producía al joven Warhol su aspecto físico –piel demasiado blanca, el rostro lleno de granos y con una nariz gruesa, cuerpo un tanto desgarbado y sin muscular, así como una estatura mediana– tuvo que incidir en su manera de ser. Era una persona introvertida y muy tímida. Si a esto se añade que le costaba hablar inglés correctamente y que su pronunciación dejaba mucho que desear, puede comprenderse fácilmente que, tanto en su infancia como en su adolescencia, le fuese bastante difícil llegar a hacer amigos. En general, le resultaba más sencillo entablar conversaciones con chicas que con chicos, pues ellas adoptaban hacia él una actitud protectora y tierna que le facilitaba la comunicación.
Durante toda su época de estudiante Warhol vestía muy mal e incluso llevaba prendas y zapatos rotos, dando la sensación de que realmente todas las cuestiones relativas al vestir no le preocupaban lo más mínimo. Sin embargo, con el paso del tiempo y, sobre todo, en cuanto comenzó a trabajar y a ganar dinero, su aspecto empezó a cambiar. En un primer momento sólo se preocupó de adquirir ropa adecuada –un traje de pana de color crema– gracias a lo cual mejoró bastante. Fue a partir de 1948 cuando probablemente Warhol empezó a forjarse una imagen de sí mismo, en la que se veía como dandy y como artista.
Aunque hasta aquellos momentos nunca se había atrevido a plantear la cuestión de su homosexualidad, el viaje que hizo a Nueva York le abrió los ojos. Además de visitar el MOMA, también fue a las oficinas de la revista Theater Arts, donde pudo ver una fotografía del escritor Truman Capote. De inmediato se sintió atraído por él y deseó parecerse a él. Pronto supo que Capote vivía en Nueva York; era joven, rico y famoso hasta el punto de que en su casa organizaba cenas a las que asistían distinguidas personalidades del mundo del cine y del teatro. Sin duda, ese tipo de vida le gustaba, pero sabía que no le iba a resultar demasiado fácil conseguir ocupar un lugar parecido al que ya tenía el escritor. Primero tenía que llegar a ser famoso.
En 1954, ya instalado en Nueva York, Warhol se enamoró de Charles Lisanby y, quizás, este hecho fue el desencadenante de que el artista desease más que nunca tener buen aspecto. Así, acudió a un gimnasio y empezó a adelgazar, consiguiendo por primera vez en su vida un aspecto que ya no le desagradaba tanto. No obstante, la transformación total aún no se había producido. Sería a principios de los años sesenta cuando su imagen adquirió unas características que apenas se modificarían con el paso de los años. Un Warhol muy delgado, vestido completamente de negro, con pantalones tejanos y cazadora de cuero, con gafas grandes y oscuras, se presentaba con el rostro enmarcado por una peluca de color platino, en la que el cabello liso aparecía cortado en desfilado, lo que le confería un aspecto un tanto extraño, no exento de atractivo.
El hecho de haber conseguido finalmente un look que se adecuaba a lo que él deseaba favoreció en parte que su extrema timidez disminuyera y, sobre todo, que una faceta de su carácter –su capacidad para reaccionar con humor ante determinadas situaciones– se desarrollase y le ayudara a que las relaciones con los demás no fuesen tensas.
Los testimonios de sus amigos son, en general, un tanto contradictorios. Algunos critican la dureza con que era capaz de tratar a la gente en determinados momentos. Otros, por el contrario, hablan de un Warhol condescendiente y de fácil trato. A veces se destaca su tacañería, mientras que, en ocasiones, se dice que era extraordinariamente generoso. Lo cierto es que se tiene la sensación de que uno se enfrenta a un personaje polifacético y camaleónico que era capaz de adaptar su personalidad a cada circunstancia con la finalidad de conseguir lo deseado.
Sin Título (Natividad), ca. 1957. Tinta y acuarela sobre papel.
