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Alumnos principiantes, padres con interés en que su hijo se inicie en la música, profesores de música de secundaria, solistas, directores de orquesta y coro, concertistas… Este libro está destinado a aquellas personas que creen en el poder de la música como motor de sus emociones. Como tal, su forma de sentirla no ha ido variando significativamente durante tiempo. Pero sí que ha cambiado (y mucho) su aprendizaje. Hoy, con el avance de las modernas tecnologías, nos vemos abocados a una nueva manera de entender su enseñanza. Con este libro conocerás un abanico de aplicaciones móviles que pueden hacer del aprendizaje de la música una experiencia absolutamente enriquecedora. •Apps para iniciarse en un instrumento. •Apps para mejorar la lectura, la entonación, el oído y el sentido del ritmo. •Cómo preparar conciertos y audiciones con la ayuda de una aplicación. •Propuestas metodológicas en el aula utilizando dispositivos móviles. •Apps para iniciarse en pop/rock, jazz, flamenco, música étnica o electrónica. •Apps para compositores. •Apps para promocionarse y vender música por Internet.
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Veröffentlichungsjahr: 2018
Prólogo
IntroducciónTecnología y música: ¿por qué unirlos?Cómo utilizar este libro
1. Apps para iniciarse en la músicaEstimulación musical prenatalJugar con la música: aplicaciones para preescolaresAprende a leer partiturasConoce la teoría musicalDespierta el oído musical
2. Apps para iniciarse en un instrumentoAprende a tocar el pianoAprende a tocar la guitarraAprende la técnica del cantoAprende a tocar instrumentos de cuerda frotadaAprende a tocar instrumentos de vientoAprende a tocar instrumentos de percusión
3. Apps para complementar los estudios regladosMejora la lectura, la entonación, el oído y el sentido del ritmoAumenta tu productividad en el estudio del instrumentoPrepara tus conciertos y audiciones
4. Apps para mejorar tus clases (profesores)Dispositivos móviles en centros educativosIntroducir el móvil en el aula: ¿por dónde empiezo?Apps para gestionar tus clases de forma productivaPropuestas metodológicas en el aula
5. Apps para iniciarse en otros estilos de músicaPop/rockJazzFlamencoMúsica étnicaMúsica electrónica
6. Apps para lanzar tu carrera como músicoApps para compositoresApps para hacer coversGraba tu maqueta con calidad profesionalHaz tus propios videoclipsPromociónate y vende tu música en líneaGestiona tus redes sociales y seguidores
Epílogo
Anexo: otros recursos interesantes en la red
Índice de aplicaciones
Bibliografía
A mis padres, Jaime Muñoz y M.ª Ángeles Ruiz, por regalarme tanto amor y felicidad.
A mi familia y amigos, por quererme, ayudarme en cada momento y hacer de mi vida algo tan especial. A mis tías Carmen Muñoz y Laura Cañete, por ayudarme con la revisión de este libro sin contar las horas.
A Brían Martínez, por enseñarme tanto y de tantas cosas. A Isabel Villagar y Agustín Martínez, por inspirarme y apoyarme desde el primer minuto. A Leyre López, Raquel García y Belén Sánchez, por su docencia y cariño a lo largo de mi vida. A Mariela Gómez-Pardo, por plantar en mí la semilla de la innovación y confiar en que mi blog podía dar frutos; y a M.ª Carmen Sansaloni, por enseñarme tanto y transmitirme su vocación docente. A Daniel Burgos, por introducir este libro con tanta estima. A Martí Pallàs, por poner en tinta estas palabras.
A ti, por liberar mi voz del papel.
Si algo potencia el acceso masivo a información, servicios, recursos, productos, relaciones y tanto de todo que facilita Internet, es la diversidad. Diversidad para acertar y para fallar. Diversidad para consumir y para aportar. Diversidad para criticar y ser criticado. Y también diversidad para aprender como nunca antes. Aplicaciones de texto, imagen, mundos virtuales, realidad aumentada, vídeo, dictado, juegos y tantas otras se pueden convertir en vehículos de estudio, en unidades de aprendizaje. Gracias a las aplicaciones en cualquier dispositivo y, en especial, en móviles y tabletas, las posibilidades de medios, mensajes y actores se multiplica exponencialmente. Casi cualquier persona con casi cualquier conexión y un dispositivo de mediana calidad puede acceder a fuentes de información y redes de aprendizaje.
Internet también aporta una diversidad de metodologías de enseñanza y de estrategias de aprendizaje: colaborativo, personalizado, adaptativo, inverso, semi-presencial y, así, un largo etcétera. Sobre estos, dos resaltan al hablar de música: la posibilidad de practicar sin límite el método de ensayo y error, y la tutorización automática o semiautomática. Mediante estudios de grabación, afinadores, piezas de acompañamiento, lectura de partituras, simuladores de instrumentos, seguimiento de los estudiantes, estudio de los diversos estilos musicales y hasta el marketing musical, este libro de Jame Day propone ideas y pistas para que cada lector haga suyas la curiosidad y el espíritu de superación que todo músico posee necesariamente. El lector podrá probar sin restricción y recibir apoyo para cualquier enfoque que le interese.
Como antiguo profesor del autor en un posgrado sobre tecnología e innovación educativas, pero también como músico aficionado que soy, encuentro con interés esquinas y matices en la aproximación del texto. Y lo veo no como un manual ni como un ensayo, sino como un iniciador. Ese siempre relevante elemento que hace que algo ocurra, que una persona reaccione o desarrolle una pasión y empuje su motivación para aprender más, para aprender mejor. Sirva, pues, este breve prólogo como la antesala de ese disparador que hará que el lector avive su curiosidad por las aplicaciones móviles sobre música.
Daniel Burgos,director de UNIR iTED y de la Cátedra UNESCO en eLearning y vicerrector de Transferencia y Tecnología de la Universidad Internacional de la Rioja (UNIR)
Admitámoslo: todos somos cómplices de la evolución tecnológica que está experimentando la sociedad. No tiene nada que ver nuestro conocimiento sobre tecnología, nuestro oficio o nuestros intereses. ¡Nos arrastra a todos!
Por poner un ejemplo, hace nada escuchábamos música desde un compact disc, más conocido como CD, que introducíamos en minicadenas –que de «mini» no tenían nada–, y hoy en día tenemos altavoces con tecnología Bluetooth que caben en la palma de la mano y que, además, son sumergibles, tienen manos libres, decoran, iluminan y contienen un sinfín de opciones complementarias a la audición de música.
Aún recuerdo mi primer reproductor de mp3. Era cuadrado, pequeño, con dos gigabytes de capacidad y una opción que lo convertía en especialmente útil: permitía aumentar o disminuir la velocidad de los audios que almacenaba hasta en un 25%. Yo, por aquel entonces, ya disfrutaba escuchando a mis pianistas favoritos (estudiaba piano en el conservatorio), pero sentía que jamás podría tocar como ellos. Sin embargo, con esta opción de disminuir la velocidad podía hacerlo, a mi ritmo (en ocasiones a velocidades extremamente lentas), pero podía tocar junto a ellos, acompañarlos con la mano izquierda e incluso improvisar un contrapunto a lo que tocaban. ¡Era increíble!
Cuando somos niños nuestro mundo interior es fantástico, somos capaces de imaginar cualquier cosa y vivirla de forma tan real e intensa que a veces no sabemos distinguir qué fue real y qué fue soñado. Así pues, gracias a ese viejo reproductor, en un abrir y cerrar de ojos mis sesiones de estudio se convertían en recitales a cuatro manos en grandes y lujosas salas de concierto junto a los más grandes pianistas, recibiendo, por supuesto, ovaciones, halagos y aplausos por mis brillantes (y ralentizadas) sesiones de estudio.
Lo curioso de esto es que, sin buscarlo ni ser consciente, estaba ahí, a mis doce años de edad y en el salón de mi casa, siendo partícipe del cambio que acontecía: estaba fusionando la tecnología y la música para aprender y hacer del estudio algo mucho más interesante. ¡Y eso antes de que la expresión «tecnología educativa» estuviese en boca de todos!
Comprendo que este no es el caso de todos. Aquí florece lo que conocemos como nativos e inmigrantes digitales, términos acuñados por Marc Prensky:
■ Inmigrantes digitales: personas nacidas y educadas antes del auge de las nuevas tecnologías. Todos mis profesores de infancia pertenecían a este grupo. Con ellos las clases acontecían con la metodología tradicional, e intuyo que sus sesiones de estudio también. Aun así recuerdo que muchos de ellos innovaban a su manera dando a los alumnos grabaciones interesantes de las obras para que las escucharan en casa. Puedo decir que sí, que los que lo hicieron fueron auténticos visionarios.
■ Nativos digitales: personas nacidas y educadas después del auge de las nuevas tecnologías. Yo he crecido rodeado de tecnología, la hice partícipe de mi estudio cuando era niño, y ahora, de adulto, inevitablemente la incluyo en las clases de piano con mis alumnos.
Soy un claro nativo digital. Pero la tecnología no lo es todo en mis clases, tan solo es un complemento. No obstante, sí pretendo que mis alumnos experimenten y descubran (como yo hice en mi niñez) las infinitas posibilidades que ofrecen estos recursos en el aprendizaje musical.
El ejemplo explicado en esta introducción es solo un caso personal, pero creo que refleja una clara respuesta a lo que se plantea en el epígrafe «¿Por qué unir tecnología y música?».
Es evidente que la tecnología me ha ayudado a desarrollar mi carrera musical de una forma mucho más completa. Conforme crecía y veía los avances que la tecnología me ofrecía, más se enriquecían mis sesiones de estudio y las clases con mis alumnos.
Tal fue mi entusiasmo que, en el último año de carrera, decidí comenzar a escribir un blog sobre apps para músicos (www.appsparamusicos.com) para compartir la multitud de posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías para el estudio musical.
Ese entusiasmo rápidamente se contagió como un virus (ya sabéis cómo es Internet) y a las pocas semanas empecé a recibir correos electrónicos y mensajes de músicos amateurs y profesionales de todas partes del mundo pidiéndome sugerencias sobre los recursos tecnológicos que podían utilizar para su circunstancia concreta.
Alumnos principiantes, padres con interés en que su hijo se iniciara en la música, profesores de música de secundaria, solistas, directores de orquesta y coro, concertistas... Fue entonces cuando descubrí que la música pide unirse a la tecnología. Con este libro y a tu lado quiero que lo hagamos posible. ¿Me acompañas?
Este libro está pensado para complementar la formación musical y profesional de cualquier persona, sin importar su nivel de aprendizaje anterior, pero en ningún caso está pensado para sustituir a un docente.
Se estructura en seis bloques, en los que se presentan aplicaciones móviles, recursos e ideas para emplearlos en los diferentes contextos. Cada uno de estos bloques es independiente, y puedes leerlos en el orden que consideres según tus necesidades.
El primero está destinado a la iniciación musical y presenta aplicaciones que ayudan a tener una primera toma de contacto con la música, tanto para niños como para adultos. La música es un lenguaje, el lenguaje universal, dicen. Comenzar a aprender una nueva lengua es complejo y requiere un sobreesfuerzo muy grande y una alta motivación. Los recursos tecnológicos pueden, además de facilitar esta inmersión, acelerar el proceso de aprendizaje para que el alumno pueda entrar de lleno en la interpretación de un instrumento.
El segundo bloque presenta diferentes aplicaciones para aprender a tocar un instrumento. Bueno, o al menos para experimentar con él y tener una primera cita musical divertida y no traumática. En mis años de experiencia como profesor de piano he visto cientos de veces cómo los alumnos observan con admiración y estupor el instrumento la primera vez. Los más pequeños no suelen resistirse a juguetear con él nada más entrar en clase, y los adultos atienden a mis explicaciones iniciales conteniendo sus ansias y, seguramente, pensando: «Vale, pero ¿cuándo voy a poder tocarlo?». Estas aplicaciones no te harán esperar.
En el tercer bloque, los alumnos que ya están estudiando música en escuelas o conservatorios encontrarán aplicaciones e ideas para mejorar en sus estudios. Recursos para perfeccionar su técnica, entender la teoría musical, ser más productivos y organizarse mejor (algo fundamental en los alumnos que tienen que compaginar el conservatorio con otros estudios).
El cuarto bloque de este libro está destinado a docentes que quieren introducir las nuevas tecnologías en el aula, pero no saben muy bien cómo hacerlo ni por dónde empezar. Se dan propuestas metodológicas, así como ideas para gestionar a sus alumnos, crear proyectos innovadores o convertir sus clases en más interactivas mediante las nuevas tecnologías.
El quinto bloque muestra cómo con algunas aplicaciones podemos iniciarnos y adentrarnos en estilos musicales diferentes al clásico como el pop, rock, jazz, flamenco o la música electrónica.
Finalmente, el sexto y último bloque del libro está destinado a los músicos profesionales (o aspirantes) que quieran promocionarse y vender su música en Internet. En esta sección se ofrecen consejos y recursos que permiten desarrollar una estrategia de promoción efi- caz y de calidad por medio de diversas plataformas y redes sociales.
Uno de los principales objetivos de este libro es cambiar tu comportamiento con respecto a la forma en la que aprendes y enseñas música, utilizando aplicaciones móviles que hagan de tu aprendizaje una experiencia más enriquecedora.
La mayoría de las aplicaciones aquí indicadas son fáciles de aplicar en un contexto educativo de gamificación. Este término se refiere al uso de técnicas propias del juego para cambiar el comportamiento de las personas. Comenzó como un término propio del marketing y curiosamente una de las primeras campañas publicitarias que triunfó con esta técnica incluyó la música (venga, voy a contártela).
Es la que hizo la empresa automovilística Volkswagen, que instaló un piano gigante en unas escaleras de una estación de trenes de Estocolmo. Con estas escaleras, que sonaban mientras los viajeros las subían o bajaban, demostraron que, al ser más divertidas, la gente prefería realizar el esfuerzo de subir por las escaleras estáticas antes que por las mecánicas, mucho más cómodas pero más «aburridas». Es decir, demostraron cómo la gente cambia de actitud frente a la diversión.
Por tanto, este libro pretende eso: que tanto tú como tus alumnos cambiéis de actitud disfrutando de la música. Toma este libro, úsalo y diviértete. Ten tu instrumento cerca y coge tu móvil, tableta u ordenador para buscar las aplicaciones que encuentres más interesantes. Pero no te limites a las que aquí aparecen. Ten en cuenta que las aplicaciones son efímeras, pueden desaparecer en cualquier momento (el autor de este libro no se hace responsable en ningún momento de la situación, cambios de precio o condiciones de ninguna de las aplicaciones mencionadas en esta obra).
Yo aquí planto una semilla, dejar que el árbol crezca es labor tuya. Indaga sobre la existencia de muchas más aplicaciones, sé creativo, busca diferentes maneras de utilizar los recursos tecnológicos que se nos van ofreciendo año tras año, combínalos y hazlo siempre con el fin de que tu experiencia musical y tu desarrollo como músico y docente sea una explosión de sueños y emociones, tal y como descubrí yo a los doce años desde el salón de mi casa. ¡Que disfrutes!
Muchos son los profesionales que recomiendan la estimulación temprana incluso durante los meses de gestación, pues afirman que las experiencias previas al nacimiento condicionan el posterior aprendizaje del niño.
Con la música sucede lo mismo. El feto termina de desarrollar el sentido auditivo durante la semana 24, pudiendo escuchar lo que hay fuera del vientre, como la voz de sus progenitores, algunos sonidos y cómo no, la música.
Seguro que alguna vez has visto la fotografía que encabeza este capítulo: una mujer embarazada poniendo en su vientre unos cascos. Posiblemente habrás escuchado que esta práctica hace que los bebés nazcan más inteligentes. Obviamente no hay que malinterpretar esto: no vamos a tener hijos prodigio o un futuro Einstein por el mero hecho de ponerles música durante el embarazo.
A lo que nos referimos es que esta práctica influye positivamente en el desarrollo del bebé. Mediante la música ayudamos a estimular distintas zonas del cerebro durante su evolución, le iniciamos en la concentración y escucha atenta y ayudamos a reducir los episodios de ansiedad y estrés de la madre durante el embarazo y, por tanto, del hijo. Existen cientos de aplicaciones con piezas seleccionadas para este fin, estos son algunos ejemplos:
■ Sonidos de Cuna (Android, iOS): esta aplicación ofrece la posibilidad de escuchar tus propias canciones o reproducir una selección de audios que se incluyen en la misma, entre los que hay sonidos relajantes de la naturaleza o sonido blanco, así como un temporizador para controlar el tiempo de escucha.
■ Nuryl (Android, iOS): el nombre de esta aplicación viene dado directamente por la compañía homónima que la ha creado, Nuryl, especializada en estimulación musical del cerebro de bebés desde los 5 meses de gestación hasta los 2 años de edad. Requiere una suscripción, con la que se recibe una nueva lista de reproducción de música cada mes, adaptada a la etapa de desarrollo en que se encuentra. Defiende que, al contrario de otras apps similares, la música de Nuryl activa el cerebro (en vez de relajarlo), ayudando al desarrollo activo. Curiosamente, uno de sus creadores es Rick Beato, padre de Dylan, un pequeño que con 10 años de edad dio la vuelta al mundo con un vídeo viral en el que demostraba su asombroso oído absoluto (habilidad de identificar cualquier nota con solo oírla, sin necesidad de una referencia anterior), identificando y entonando todas las notas de complejos acordes al piano. Fuese o no por el uso de esta aplicación, ¿a quién no le gustaría tener un fenómeno así en casa? (Puedes ver el asombroso vídeo de Dylan en YouTube buscando «Perfect Pitch: The World’s Greatest Ear!!».)
Pese a que existen estas aplicaciones y su uso está muy extendido, se suele tener la creencia de que poner música relajante al feto es el único modo de estimular de forma prenatal al bebé. Pensar esto es un error, pues no hay que olvidar que el feto puede escuchar sonidos del exterior, por lo que aprender a tocar un instrumento, cantar y asistir o participar a conciertos son otras maneras muy recomendables de estimular al bebé.
Muchas veces la mejor forma que tenemos de desbloquear las tensiones físicas y emocionales es escuchar música y relajarnos. Si estás embarazada, cuando te sientas estresada o con ansiedad, escucha la música que te guste pero de una forma más original: busca la versión instrumental (karaoke) de una canción y ponla en un equipo de música próximo a tu vientre.
Canta tú la parte vocal o tócala con un instrumento con la música de fondo. Alterna esto con audiciones de la parte instrumental únicamente. Tu bebé comenzará a disociar la melodía que tú cantas de la música de fondo y se fomentará que comience a recordar cómo es la melodía sin escucharla.
Si me detengo a pensar en mis primeros recuerdos de la etapa preescolar incluiría algunos momentos puntuales que me llamaron la atención: las celebraciones familiares, momentos con juguetes que para mí fueron significativos y alguna canción que cantaban mis padres para que no me aburriera en el coche, pero poco más. Posiblemente tus recuerdos no difieran mucho de los míos.
Pero realmente en la etapa preescolar (antes de los 3 años) no albergamos ningún recuerdo como tal; es lo que se conoce como amnesia infantil. Los «recuerdos» de esta etapa son más bien un cúmulo de imágenes, sentimientos y vivencias inconexas muy influenciadas y moldeadas por la información que posteriormente vamos adquiriendo.
Por poner un ejemplo, ¿cuántas veces has pensado que son recuerdos de infancia lo que en realidad son escenas que has visto en vídeos familiares o fotografías? Realmente nos resulta muy difícil «recordar» escenas de nuestra infancia de las que no tenemos imágenes o que no podemos contextualizar en un escenario concreto que hemos vuelto a ver a posteriori. Esto lo causa la amnesia infantil.
Este fenómeno se debe a que antes de los tres años de edad nuestro cerebro, en concreto el hipocampo, se encuentra todavía en desarrollo generando nuevas neuronas, por lo que la poca información que retenemos a esa corta edad queda dispersa y solo es reconstruida si posteriormente obtenemos información que permita hacer conexiones más o menos fidedignas y lógicas sobre lo que nos ocurrió.
No obstante, pese a que las experiencias que vivimos en esta etapa no perduran de por vida en nuestra memoria, sí que lo hacen en nuestro desarrollo cognitivo, y es por ello que existe la estimulación temprana en muchas facetas educativas. Una de las más completas y de las más utilizadas en la educación infantil es la música, ya que permite desarrollar habilidades como el habla (cantando), la coordinación motriz (tocando instrumentos o bailando), la memoria y el sentido auditivo.
Además, tocar un instrumento nos permite desarrollar lo que se conoce como psicomotricidad fina. La psicomotricidad es la capacidad que tenemos de enviar un determinado movimiento del cerebro al músculo y que este lo sepa realizar. Podemos distinguir entre psicomotricidad fina, que coordina los movimientos que se realizan con las manos y los dedos, y gruesa, que coordina los grandes movimientos realizados con todo el cuerpo.
Para esta estimulación existen varias aplicaciones con las que los pequeños pueden manipular, escuchar y experimentar con sonidos para explorar el mundo que les rodea:
■ ArtBaby Music (Android, iOS): es una aplicación ideal para la estimulación infantil, ya que permite que los bebés compongan música mientras dibujan, de manera que ellos solos acaban descubriendo cómo con sus movimientos pueden dibujar una melodía, en sentido literal.
■ Piano Dust Buster (iOS): va a ser el primer piano en el que los más pequeños podrán experimentar con sus teclas y con las partituras. En ella se va a guiar al niño para que acuda a las teclas necesarias para así tocar canciones sencillas y con un acompañamiento instrumental de fondo muy atractivo. Además, podemos utilizar tanto el teclado que aparece en la pantalla de nuestro iPad como uno real, ya que tiene un sistema inteligente de escucha y reconoce las notas que suenan en nuestro piano.
■ Toca Band (Android, iOS): es otra aplicación genial en la que los pequeños pueden crear su gran concierto. En ella deberán elegir a los músicos entre 16 personajes diferentes, arrastrarlos al escenario y crear su propia orquesta. Cada uno de ellos toca un instrumento o canta en diferentes estilos, con distintos ritmos, más rápidos o más lentos. Pero si los juntas siempre crean música realmente fantástica. ¡La combinación de todos ellos les resulta divertidísimo!
Si eres músico (profesional o aficionado) seguro que deseas que tu hijo desarrolle el gusto por la música como tú. Una de las actividades más estimulantes a cualquier edad es hacer música en conjunto. Puedes acompañarlo con un instrumento mientras esté jugando, e incluso intentar sacar de oído las melodías o patrones armónicos que utilizan las aplicaciones de este capítulo, o las canciones populares que más le gusten, e improvisar acompañamientos con tu instrumento mientras tu hijo juega. Será una manera divertida en la que ambos desarrollaréis habilidades musicales.
