Ayudas naturales para el corazón - Patrick Holford - E-Book

Ayudas naturales para el corazón E-Book

Patrick Holford

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Beschreibung

Las enfermedades coronarias son una de las mayores amenazas para la salud. En Ayudas naturales para el corazón, Patrick Holford muestra cómo una dieta sana y equilibrada puede ser la mejor defensa para tu corazón. ¿Cómo funciona tu sistema cardiovascular? ¿Cuáles son los mayores enemigos de tu corazón? ¿Y sus mayores aliados? ¿Cuáles son los mayores factores de riesgo para las enfermedades coronarias? ¿Qué superalimentos pueden ayudar a mantener tu corazón sano? Este libro resolverá todas tus dudas y te dará las claves para mejorar tus hábitos alimenticios y tu salud.

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Seitenzahl: 185

Veröffentlichungsjahr: 2015

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Ayudas naturales para el corazón

PATRICK HOLFORD

Ayudas naturales para el corazón

Superalimentos, dieta y estilo de vida cardiosaludable

Traducción de Glòria Bohigas

NOTA IMPORTANTE: en ocasiones las opiniones sostenidas en «Los libros de Integral» pueden diferir de las de la medicina oficialmente aceptada. La intención es facilitar información y presentar alternativas, hoy disponibles, que ayuden al lector a valorar y decidir responsablemente sobre su propia salud y, en caso de enfermedad, a establecer un diálogo con su médico o especialista. Este libro no pretende, en ningún caso, ser un sustituto de la consulta médica personal.

Aunque se considera que los consejos e informaciones son exactas y ciertas en el momento de su publicación, ni los autores ni el editor pueden aceptar ninguna responsabilidad legal por cualquier error u omisión que se haya podido producir.

Título original inglés: Say no to Heart Disease Publicado por primera vez en Gran Bretaña en 1998 por Piatkus Books, un sello de Hachette UK Company.

Edición ampliada y actualizada por el autor en 2010.

© Patrick Holford, 1998

© de la traducción: Glòria Bohigas, 2012

© de esta edición: RBA Libros S.A., 2012

Avda. Diagonal, 189 – 08018 Barcelona

rbalibros.com

Primera edición: octubre de 2012

REF.: OEBO891

ISBN: 9788416267729

Queda rigurosamente prohibida, sin autorización por escrito del editor, cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública o transformación de esta obra, que será sometida a las sanciones establecidas por la ley. Pueden dirigirse a Cedro (Centro Español de Derechos Reprográficos, www.cedro.org) si necesitan fotocopiar o escanear algún fragmento de esta obra (www.conlicencia.com; 91 702 19 70 / 93 272 04 47).

Todos los derechos reservados.

Contenido

Agradecimientos

Introducción

Las enfermedades cardíacas: ¿una epidemia moderna?

Primero las malas noticias • El poder de la prevención • Entender la presión arterial y el pulso • Entender las enfermedades cardíacas y los accidentes cerebrovasculares

¿Por qué hay enfermedades cardíacas? Nuevos avances

El mito del colesterol • Realidades y leyendas de la grasa • La lipoproteína (A): conexión con la vitamina C • La resistencia a la insulina: el factor azúcar • La homocisteína, una de las principales amenazas para el corazón • El magnesio y el misterio del infarto • ¿Predisposición adquirida o heredada? • Cómo tener una enfermedad cardíaca: resultados garantizados

El estado de salud de su corazón

Factores de riesgo • Chequeo cardiológico

Supernutrición para un corazón saludable

Los inhibidores de ECA • El AEP: el secreto de los esquimales • Cómo bajar la presión con minerales • Alimentos nocivos • Los beneficios del ajo • La coenzima Q y el corazón

¿Cómo evitar las enfermedades cardíacas?

La dieta ideal • Beneficios de los suplementos • Cambios en su estilo de vida • Cómo favorecer la recuperación

Notas

Direcciones útiles

Libros del mismo autor en español

Agradecimientos

Este libro no hubiera sido posible sin la ayuda de Jan Shepheard, que ha tomado las riendas en mi ausencia y ha sido capaz de aguantarme cada mañana a primera hora. En cuanto a la investigación, quiero dar las gracias a Anne McKeever, documentalista del Instituto de Nutrición Óptima; a mi ayudante, Pam Self; a Antony Haynes, por su colaboración en el estudio sobre la insulinorresistencia y su permiso para utilizar el cuestionario de la página 77, así como a los numerosos científicos que me han facilitado el acceso a sus más recientes investigaciones. Por último, mi más sincero agradecimiento a Natalie Savona, por su trabajo de edición, y a Heather Rocklin y al equipo de Piatkus por su consejo, ayuda, aliento y asesoramiento editorial.

Introducción

Abordar el tema de las cardiopatías implica cierta complejidad, por lo que he estructurado este libro para que al lector le sea fácil entender qué debe hacer para mantener su corazón en perfecto estado de salud.

En la primera parte del libro se explica el funcionamiento del sistema cardiovascular, en qué consiste la enfermedad cardiovascular y cómo puede lograrse una protección casi completa siguiendo los consejos que se ofrecen a lo largo de la obra.

En la segunda parte del libro se describen las nuevas teorías sobre los principales factores que, según se ha demostrado, contribuyen a provocar enfermedades del corazón. La lectura de este apartado le ayudará a entender la base de las recomendaciones prácticas que se indican al final del libro.

En el tercer apartado los lectores conocerán cuáles son los factores de riesgo, aprenderán a calcular su propio riesgo y en qué áreas de su dieta y estilo de vida deben centrarse para minimizarlo.

En la cuarta parte del libro se muestra de qué forma los nutrientes y los cambios alimentarios pueden ayudar a evitar las cardiopatías, mientras que la quinta ofrece consejos claros y prácticos para evitarlas.

CONSEJO MÉDICO

Aunque, en realidad, muchas de las estrategias que aquí se proponen han demostrado ser más efectivas que cualquier terapia farmacológica convencional, las recomendaciones de este libro no pueden sustituir en ningún caso las indicaciones de un médico. Si desea cambiar de medicación, consulte a su médico.

GUÍA PARA USAR LAS ABREVIATURAS Y MEDIDAS DESTE LIBRO

La mayoría de vitaminas se miden en miligramos o microgramos. Las vitaminas A, D y E también se designan en unidades internacionales (UI), una medida diseñada para estandarizar las distintas formas de estas vitaminas, que poseen distintas potencias. En este libro, calorías significa «kilocalorías» (kcal).

REFERENCIAS Y OTRAS FUENTES DE  INFORMACIÓN

Para escribir este libro se han usado cientos de referencias procedentes de la bibliografía científica. En la bibliografía se indican los autores y títulos de cada estudio. Las investigaciones que secundan algunas de las afirmaciones de esta publicación pueden consultarse en la Biblioteca Lamberts del Instituto de Nutrición Óptima (ION, por sus siglas en inglés), a la que pueden acceder sus miembros. ION también ofrece servicios de información, así como búsqueda de bibliografía y consulta en la biblioteca para los lectores que deseen examinar la bibliografía científica sobre un tema determinado.

www.ion.ac.uk/information/publications

y www.ion.ac.uk/information/onarchives.

PRIMERA PARTE

Las enfermedades cardíacas:

Primero las malas noticias

Una de cada dos personas muere como consecuencia de una cardiopatía.

Cada año casi 300 000 personas fallecen prematuramente en Gran Bretaña a causa de un infarto o un accidente cerebrovascular. Uno de cada cuatro hombres tendrá un ataque al corazón antes de llegar a la edad de jubilación y una cuarta parte de los fallecimientos por esta causa se producirá en personas menores de 65 años. En las mujeres, las cardiopatías y accidentes cerebrovasculares son la segunda causa de muerte, después del cáncer, entre los 35 y los 54 años. Aunque en general las enfermedades del corazón suelen aparecer a partir de los 45, incluso a los diez años los depósitos grasos (que marcan el inicio de un trastorno arterial) ya están presentes en un gran número de personas. Esta epidemia moderna está tan extendida que casi la damos por supuesta, y no somos capaces de protegernos de una enfermedad cuya causa es bien conocida y cuyo tratamiento ha sido demostrado con creces, pese a ser potencialmente más mortífera que el sida. Según la Dirección General de Salud Pública de Estados Unidos, de los 2,2 millones de norteamericanos que fallecen cada año, casi 1,6 millones mueren por trastornos relacionados con la alimentación, mayoritariamente enfermedades arteriales y cardíacas.

No es natural fallecer como consecuencia de una cardiopatía. En muchas culturas del mundo no se registra una incidencia particularmente alta de accidentes cerebrovasculares e infartos. Los británicos de mediana edad, por ejemplo, cuadruplican la tasa de enfermedades cardíacas de los japoneses. Las autopsias practicadas en momias egipcias que fallecieron en el año 3000 a. C. muestran indicios de depósitos de grasa en las arterias, pero sin obstrucciones causantes de infarto o accidente cerebrovascular. A pesar de lo obvios que resultan los signos de ataque al corazón (dolor torácico agudo, sudor frío, náuseas, descenso de la presión arterial y pulso débil), en los años treinta del siglo pasado eran tan poco frecuentes que la gente necesitaba acudir a un especialista para que realizara el diagnóstico. Según los registros sanitarios de Estados Unidos, en 1890 la incidencia de infarto por cada 100 000 personas era cero; en 1970 había llegado a 340. Aunque las muertes se produjeran por causa de otras cardiopatías (como válvulas calcificadas, corazón reumático y otros defectos congénitos), la incidencia de obstrucción arterial causante de accidente cerebrovascular o infarto era mínima.

En 1890 la incidencia por infarto en Estados Unidos era cero por cada 100 000 personas

Más preocupante es, incluso, que las enfermedades del corazón ataquen a personas cada vez más jóvenes. Autopsias practicadas en Vietnam demostraron que uno de cada dos soldados muertos en acción, con una edad media de 22 años, presentaba aterosclerosis (depósitos en las arterias). Hoy en día, se prevé que la mayoría de los adolescentes presenten signos de aterosclerosis, lo que señala el comienzo de una cardiopatía. Es obvio, pues, que en nuestro estilo de vida, alimentación o entorno algo ha cambiado radicalmente en los últimos sesenta años para desencadenar esta epidemia moderna.

VEINTE AÑOS MENOS DE VID A

El coste de las enfermedades del corazón representa, por término medio, 20 años menos de vida. Aunque la esperanza de vida del ser humano es por lo menos de 100 años, la gran mayoría fallece prematuramente a consecuencia de un cáncer o una cardiopatía. Incluso las personas que llegan a los 90 años presentan muchas veces problemas de salud derivados del Alzheimer o la artritis invalidante. Con razón, a veces nos preguntamos si vale la pena vivir tanto tiempo.

Pero sí que se puede llegar a los 100 años disfrutando de buena salud. Pensemos, por ejemplo, en los cuatro pioneros de la nutrición óptima. El doctor Linus Pauling, dos veces ganador del Premio Nobel, descubrió el valor de la vitamina C cuando tenía 65 años; murió a los 93, después de haber realizado algunos de sus estudios más significativos tras cumplir los 90. El doctor Roger Williams, descubridor de la vitamina B5 y del ácido fólico, falleció a los 96 años, pero estuvo enseñando y escribiendo activamente hasta los 95.1 El doctor Carl Pfeiffer, pionero de la terapia nutricional para las enfermedades mentales, tuvo un grave ataque al corazón a los 51 años; le dijeron que no sobreviviría sin marcapasos y que no pasaría de los 10 años, pero cambió sus pautas alimentarias y vivió hasta los 80 años, activo hasta el final. El doctor Abram Hoffer, otro pionero de la alimentación óptima, descubrió el valor de la vitamina B3 cuando tenía 35 años y vivió hasta bien entrados los 90, escribiendo, investigando y visitando a sus pacientes hasta los 80 años. Todos ellos habían llegado a la madurez cuando empezaron a cambiar realmente su alimentación y su estilo de vida.

Sin embargo, uno de cada cinco hombres y una de cada nueve mujeres fallecen a consecuencia de una cardiopatía antes de llegar a los 75 años. Si elimina el riesgo de padecer una enfermedad cardíaca puede esperar vivir saludablemente de 10 a 20 años más, siempre que no muera de cáncer o sufra artritis o Alzheimer. Aun así, los simples cambios que introduzca en su alimentación y estilo de vida para reducir el riesgo de enfermedad cardíaca, también minimizarán la posibilidad de sufrir otras enfermedades invalidantes. Si sigue los consejos de este libro podrá añadir años a su vida y vida a sus años.

El poder de la prevención

Ningún otro trastorno ha sido investigado de forma más exhaustiva que las enfermedades cardíacas. Sin embargo, aunque increíble, hasta el momento no se han compilado todos los datos dispersos ni se han presentado formando una estrategia clara de prevención. Estos son los objetivos de este libro, y le sorprenderá comprobar que probablemente puede llegar a eliminar por completo el riesgo de padecer una cardiopatía.

La siguiente tabla muestra los principales factores de riesgo conocidos (incluyendo las estadísticas médicas, que se explican en los siguientes capítulos) y el porcentaje de disminución de riesgo que se espera obtener con su erradicación. La buena noticia es que todos estos factores pueden eliminarse, excepto la predisposición genética, mediante cambios relativamente simples y llevaderos en la alimentación y el estilo de vida.

¿CUÁLES SON LOS FACTORES DE RIESGO?

Eliminar los factores de riesgo mediante simples cambios en la dieta y el estilo de vida puede minimizar las posibilidades de padecer una cardiopatía en los siguientes porcentajes:

ESTADÍSTICASMÉDICAS

PORCENTAJE

Nivel alto de colesterol en la sangre (HDL bajo; LDL alto)

60

Nivel alto de grasa en la sangre (triglicéridos)

60

Hipertensión arterial

222

Nivel alto de homocisteína en la sangre

70

Nivel alto de lipoproteína (A)

50

Resistencia a la insulina

30

DIETA

Demasiadas grasas saturadas

50

Demasiada carne

50

Demasiada sal (sodio)

25

Demasiado alcohol

50

Pocas vitaminas antioxidantes C y E

50

Poca vitamina B

50

Poco potasio, magnesio y calcio

50

Pocas grasas esenciales (pescado y semillas)

40

Pocas verduras y frutas frescas

30

ESTILODE VIDA

No realizar ningún ejercicio aeróbico

50

Tener sobrepeso

30

Fumar (20 cigarrillos al día)

70

Tener demasiado estrés

50

Presentar predisposición genética

5

Reducción total del riesgo:

¿cien por cien?

Estos porcentajes, basados en estudios actuales, son muy aproximados. Véase una visión general de la investigación y los factores de riesgo en «Nutritional Aspects of Cardiovascular Disease», Department of Health, 1994.

Por supuesto, no pueden sumarse simplemente todos los porcentajes, ya que muchos de estos factores se superponen, aunque lo cierto es que, si se hiciera caso de la mayoría, se llegaría a una reducción del riesgo del cien por cien. En otras palabras, sabemos cómo eliminar efectivamente la gran mayoría de factores de riesgo relacionados con las enfermedades del corazón.

El control de la presión arterial reduce el riesgo de cardiopatía en un 30%

Para ilustrarlo, supongamos que usted es una persona corriente, con una dieta y un estilo de vida parecido al de la media de la población, y con un riesgo medio del 50% de fallecer a causa de una cardiopatía. En un momento dado, decide consumir más fruta y verdura (rica en vitaminas antioxidantes, potasio, magnesio y calcio) y dejar de añadir sal a las comidas. Esto controlará su presión arterial, reduciendo el riesgo en un 30%. Luego deja de fumar 20 cigarrillos al día, lo que disminuye su riesgo en otro 70%, y decide suplementar su dieta con vitamina C, E y un complejo de vitamina B. El complejo de vitamina B rebajará sus niveles de homocisteína (una toxina para las arterias), atenuando el riesgo en un 70%. Las vitaminas C y E reducen el riesgo en un 50% y bajan los índices de colesterol. Si, además, modera el consumo de alcohol hasta una media de una copa al día, reducirá su riesgo al 50%, y si empieza a hacer ejercicio tres veces por semana, conseguirá otra reducción del 50%. Empiece también a consumir mayor cantidad de pescado, por ejemplo, salmón y atún, y coma menos carne. Los pescados citados proporcionan grasas esenciales Omega-3 y una reducción del riesgo del 40%.

¿Hasta dónde debe llegar para tener un riesgo cero? En realidad, no se sabe exactamente porque no se han hecho estudios sobre los efectos combinados de estas medidas de prevención. Las posibilidades de eliminar prácticamente cualquier riesgo son, sin embargo, muy elevadas, aunque usted esté predispuesto genéticamente a padecer una cardiopatía.

Entender la presión arterial y el pulso

En nuestro organismo existe una increíble red de vasos sanguíneos; si los colocáramos uno detrás de otro, de extremo a extremo, ¡llegarían a la Luna! En su punto más ancho miden 2,5 cm de diámetro. En su punto más estrecho –los capilares– solo miden una cuatrocientosmilésima parte de un centímetro.

El sistema cardiovascular está compuesto por el corazón y los vasos sanguíneos, que transportan oxígeno, combustible (glucosa), materiales de construcción (aminoácidos), vitaminas y minerales a todas y cada una de las células de nuestro cuerpo. La sangre se oxigena en los pulmones, donde unos pequeños vasos sanguíneos llamados capilares absorben oxígeno y, a su vez, liberan el dióxido de carbono que exhalamos. La sangre oxigenada va a parar al corazón, que se encarga de bombearla a todas las células. En las células, los vasos sanguíneos se convierten de nuevo en una red de capilares extremadamente finos por los que circulan el oxígeno y otros nutrientes. El oxígeno y la glucosa son necesarios para aportar energía a cada célula. Los productos desechables son el dióxido de carbono y el agua, que pasan de las células a los capilares.

Fig. 1. El sistema respiratorio y cardiovascular

Los vasos sanguíneos que aportan nutrientes y oxígeno a las células se llaman arterias, mientras que los que transportan productos de desecho y dióxido de carbono se denominan venas. La sangre arterial es más roja porque el oxígeno es transportado por una sustancia llamada hemoglobina, rica en hierro, que proporciona un tono rojizo. La presión en las arterias es también mayor que en las venas. Además de regresar al corazón, toda la sangre pasa por los riñones, donde se eliminan los productos de desecho, convirtiéndose en orina. La orina se almacena en la vejiga urinaria y se prepara para ser excretada.

¿QUÉ CAUSA HIPERTENSIÓN ARTERIAL?

Uno de los primeros signos de enfermedad cardiovascular es el aumento de la presión sanguínea. Imaginemos una manguera sujeta a un grifo que se abre y se cierra. La presión es mayor cuando el grifo está abierto y menor cuando está cerrado. Con la presión arterial ocurre lo mismo. Una presión de 120/80 significa que el índice máximo, justo después del latido, es de 120 unidades; y que el valor mínimo, cuando el corazón se relaja, es de 80 unidades. Imaginemos que la manguera es de metal y no de goma. Esto incrementaría la presión, ¿verdad? Si la manguera estuviera forrada de piel o el fluido fuera más espeso, también subiría la presión. Por lo tanto, una presión arterial alta es un indicador fiable de que algo no va bien. Las compañías de seguros de vida confían en gran medida en la presión arterial para calcular la esperanza de vida.

Aproximadamente una de cada cuatro personas padece hipertensión, mientras que solo la mitad de la población tiene unos niveles óptimos de presión arterial (por debajo de 120/80).

La presión arterial alta, también llamada hipertensión, puede ser consecuencia de tres cambios principales en la arteria, y, en general, suele estar causada por una combinación de los mismos:

•Mayor constricción: los vasos sanguíneos contienen una capa de músculo. Si este músculo se contrae en exceso, la presión aumenta. El tabaco y el estrés pueden provocar este tipo de constricción, así como el exceso de sal (sodio) o la falta de magnesio, calcio o potasio, porque estos minerales controlan la contracción y la relajación muscular.

•Sangre más espesa: la sangre espesa o viscosa puede provocar un aumento de la presión sanguínea. La sangre contiene unas pequeñas placas, llamadas plaquetas, que se adhieren entre sí. Esta capacidad para coagularse es lo que evita que nos desangremos hasta la muerte cuando nos cortamos, aunque, si la sangre se coagula en exceso, existe el riesgo de que se produzcan coágulos que pueden suponer una amenaza para la vida, especialmente si las arterias ya son estrechas de por sí.

•Aterosclerosis: el estrechamiento de un vaso sanguíneo (causado por el endurecimiento y el deterioro de la pared arterial) suele producir un aumento de los depósitos de colesterol y otras sustancias. El vaso sanguíneo también puede volverse menos elástico, lo que incrementa la presión.

NIVELES ÓPTIMOS DE PRESIÓN ARTERIAL Y PULSACIONES

El nivel óptimo de presión arterial es de 120/80 o inferior. Una presión máxima (sistólica) superior a 140 o una presión mínima (diastólica) superior a 90 indican un problema potencial. Cuando la media es de 150/100 indica un grave riesgo de problema cardíaco. Por ejemplo, una mujer de 55 años con una presión arterial de 120/80 vivirá, por término medio, hasta los 78 años. En cambio, la esperanza de vida de un hombre de 55 años con una presión arterial de 150/100 será de 72 años. La hipertensión es una enfermedad silenciosa, solo una de cada diez personas con presión arterial elevada es consciente de que tiene este problema. A partir de los 25 años la presión sanguínea de la mayoría de las personas se incrementa con cierta rapidez, por lo que es recomendable que se tome la presión una vez al año. Si usted es una persona sana no hay razón para que la presión arterial le aumente con la edad. En muchas culturas primitivas no experimentan esta subida.

NIVELES DE PRESIÓN ARTERIAL Y PULSACIONES; RIESGO BAJO, MEDIO Y ALTO

Las pulsaciones (las veces que late su corazón por minuto) no son tanto una medida del estado de salud de sus vasos sanguíneos, como un indicador de la forma física de su corazón. Por ejemplo, un ciclista que esté muy en forma puede tener un pulso de 40, mientras que el ritmo cardíaco de la mayoría de las personas es de 80 latidos por minuto. Como consecuencia, el corazón del ciclista puede bombear la sangre por todo su cuerpo con la mitad de latidos. Su corazón, que es esencialmente un músculo, es mucho más fuerte. Las personas más sanas tienen un pulso inferior a 70 latidos por minuto. Curiosamente, existe una estadística relativamente constante en todo el reino animal: todos tenemos una media aproximada de tres mil millones de latidos a lo largo de nuestra vida. De lo que se desprende que alguien con un pulso de 80 tendrá una esperanza de vida de 71 años; y si tuviera un pulso de 60, viviría hasta los 95. Cuanto mejor sea su dieta y mayor su ejercicio físico, menor será su ritmo cardíaco.