Biblioteca Studio Ghibli: Porco Rosso - Manu Robles - E-Book

Biblioteca Studio Ghibli: Porco Rosso E-Book

Manu Robles

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Beschreibung

Porco Rosso es una de las películas más personales e introspectivas de la filmografía de Hayao Miyazaki. Su éxito confirmó la dinámica positiva que logró Studio Ghibli a principios de los noventa, cuyos puntos culminantes fueron La princesa Mononoke(1997) y El viaje de Chihiro (2001). La historia, situada en 1929 durante la Italia fascista gobernada por Benito Mussolini, tiene como protagonista a un solitario piloto de hidroaviones que, tras vivir el horror de la Primera Guerra Mundial, regresa milagrosamente transformado en un cerdo antropomorfo. Convertido en cazarrecompensas, vive apartado de todo y de todos, a excepción de su amiga de la adolescencia Gina. Miyazaki insufla en esta atípica película sus más grandes aficiones y confiere a su protagonista algunos de sus demonios internos. Con un tono en ocasiones cómico y en otras crítico, en Porco Rosso tenemos la ocasión de ver a un Miyazaki diferente. En este tercer volumen de la colección Biblioteca Studio Ghibli, Manu Robles explora el universo de Porco Rosso a través de su contexto, sus personajes, sus temas, sus influencias, su música y sus referencias, sin olvidarse de su trasfondo histórico.

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Seitenzahl: 337

Veröffentlichungsjahr: 2023

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Biblioteca Studio Ghibli:

Porco Rosso

Primera edición: Septiembre 2018

ISBN: 978-84-19084-38-5

©2018 Ediciones Héroes de Papel, S.L.,sobre la presente ediciónP.I. PIBO. Avda. Camas, 1-3. Local 14.41110 Bollullos de la Mitación(Sevilla)

Autor: Manuel Robles Pacheco

Edición: Ricardo Martínez Cantudo

Diseño de colección: Juan Alberto Brincau BerlangaArte y maquetación: Ezequiel SonaCorrección: Isaac López Redondo y Daniel García Raso

Producción del ePub: booqlab

Libro no oficial. Porco Rosso es una marca registrada de Nibariki – GNN ©1992.

© Todas las imágenes incluidas en el libro tienen sus respectivos propietarios, licenciatarios y/o titulares de contenido, y han sido incluidas en el libro a modo de complemento para ilustrar el contenido del texto y/o situarlo en su contexto histórico y/o artístico. En caso de que existiera cualquier tipo de error en la identificación de los respectivos titulares o ausencia en la identificación de los mismos, puede ponerse en contacto con la editorial para subsanar el posible error en futuras ediciones.

Cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública o transformación de esta obra solo puede ser realizada con la autorización de sus titulares, salvo excepción prevista por la ley. Diríjase a CEDRO (Centro Español de Derechos Reprográficos) si necesita fotocopiar o escanear algún fragmento de esta obra (www.conlicencia.com; 91 702 19 70 / 93 272 04 47).

Dedicado a mi abuela.

Nota aclaratoria:

En la traducción de la edición española de la película al antiguo camarada de Porco se le llama Ferrari cuando su apellido correcto es Ferrarin, en homenaje al piloto italiano Arturo Ferrarin (1895-1941). Por esta razón en este libro se usará la nomenclatura correcta.

Porco Rosso, una película que los hombres de negocios cansados en vuelos internacionales podrán disfrutar incluso cuando sus mentes estén entumecidas por la cabina mal ventilada. Por supuesto, deberá entretener a niñas, niños y mujeres, pero ante todo se trata de una película cómica para exhaustos hombres de negocios de mediana edad.

Alegre pero no escandalosa.

Dinámica pero no destructiva.

Habrá romance, pero no lujuria.

El orgullo y la libertad son los temas cruciales de esta historia, por lo que no dependemos de trucos de fantasía. Los personajes y sus motivos serán claros. Los hombres son alegres y llenos de vigor, las mujeres son atractivas y disfrutan de la vida. Y el mundo es increíblemente brillante y hermoso. Ese es el tipo de película que haremos.

Hayao Miyazaki. The Art of Porco Rosso (1992)

ÍNDICE

INTRODUCCIÓN A LA BIBLIOTECA STUDIO GHIBLI

PRÓLOGO POR KENNY RUIZ

CAPÍTULO 1: EL EQUIPO QUE CREÓ PORCO ROSSO

CAPÍTULO 2: CONTEXTO

CAPÍTULO 3: PUNTO DE PARTIDA

CAPÍTULO 4: PERSONAJES

CAPÍTULO 5: PRODUCCIÓN

CAPÍTULO 6: MÚSICA

CAPÍTULO 7: HISTORIA

CAPÍTULO 8: REFERENCIAS

CAPÍTULO 9: FICHA TÉCNICA

CAPÍTULO 10: EPÍLOGO

MERCHANDISING

BIBLIOGRAFÍA

AGRADECIMIENTOS

Esta película es una historia de un cerdo, conocido por «Cerdo Rojo», que batalla contra piratas del cielo por el orgullo, la mujer y el dinero, con el mar Mediterráneo en la era de los hidroaviones como escenario.

INTRODUCCIÓN A

LA BIBLIOTECA STUDIO GHIBLI

El valor emocional de la animación es indiscutible en nuestros días. Son muchas las series y películas de dibujos que perduran en la memoria y el corazón de generaciones enteras de niños que en algún momento de su infancia se asomaron a través del televisor a fascinantes mundos de ficción. Experiencias que conformaron recuerdos imborrables de héroes, seres fantásticos, niños especiales y criaturas del espacio, construyendo parte de la identidad y personalidad de los que ahora somos adultos.

Es innegable, también, el valor didáctico de la animación. A través de los dibujos todos hemos aprendido algo siendo niños: la importancia de la amistad, el poder del trabajo en equipo, la recompensa al esfuerzo… una forma inmejorable de enseñar, de dar a conocer experiencias aún ajenas, de formar en aspectos tan importantes como el civismo, la solidaridad y el altruismo.

No obstante, la animación no se quedó ahí. El inevitable paso del tiempo y la consecuente madurez del espectador han llevado a esta forma de hacer cine a un nuevo nivel, en el que se han descubierto sus infinitas posibilidades narrativas. Gracias a la animación no solo es posible imaginar nuevos mundos, sino reflejar el nuestro a través de un espejo sin igual. Y es que sin las limitaciones de la imagen real, la animación puede llevar al espectador a lugares inexistentes desde los cuales observar desde otra perspectiva nuestra realidad.

Pocos artistas a lo largo de la historia han sido tan conscientes de esta cualidad única de la animación como los genios detrás de Studio Ghibli. Nombres como Hayao Miyazaki o Isao Takahata resuenan ya en el imaginario colectivo tras haber dado vida a algunos de los personajes más memorables de la historia de la animación japonesa: Totoro, Chihiro, Nicky o San han robado el corazón de millones de espectadores con historias únicas, cargadas de épica, nostalgia y ternura. Películas de gran profundidad argumental, artísticamente inigualables y con esa capacidad tan especial para atraer tanto a niños como adultos. Un estudio que a lo largo de más de treinta años de carrera se ha consolidado como el más importante de la historia del cine de animación nipón, y el más reconocido por crítica y público a nivel mundial.

La Biblioteca Studio Ghibli es un sentido homenaje a la legendaria filmografía del célebre estudio japonés. A lo largo de una colección de libros monográficos, los autores repasan pormenorizadamente los detalles que rodearon al proceso de producción de todas y cada una de las películas de Studio Ghibli, así como el contexto histórico en el que se estrenaron y las personas que estuvieron detrás de su creación. Cada volumen analiza con detenimiento las distintas escenas de cada filme, mientras reflexiona acerca del significado de las mismas y muestra al lector las influencias de sus creadores a la hora de imaginar personajes, situaciones y escenarios. Además, cada volumen de la Biblioteca Studio Ghibli incluye entrevistas exclusivas, ilustraciones y fotografías originales, todo ello en una edición de lujo ideal para coleccionistas.

Una colección necesaria para abordar con profundidad y madurez la obra de uno de los estudios de animación más importantes y aclamados de todos los tiempos.

El editor

PRÓLOGO

HAY UNA PLAYA

Una de mis conversaciones favoritas con los colegas es discernir cuál es nuestra peli favorita de Ghibli.

Es casi un debate imposible, porque cuando estás a punto de decidirte por Nausicaä del Valle del Viento y su amplísimo universo, alguien recuerda el encanto de Mi vecino Totoro o la intensidad de La princesa Mononoke y la discusión vuelve a empezar.

Cuando conocí a Manu nos embarcamos en uno de estos debates que me llevó al mismo punto de siempre. En algún momento, entre argumentos contra Laputa o a favor de Kiki, me viene la imagen de aquella playa, que aparece en mi cabeza cargada de emociones, olores, sonidos e ideas que no están en el plano. Su pureza y sencillez dejan espacio para que mi imaginación complete y rellene con mis propias ideas todos los enigmas que esa apertura no resuelve por sí misma. Es cuando me doy cuenta de que define a la perfección lo que me fascina de este estudio y, en concreto, del trabajo del director de estas películas: evoca más de lo que ves.

Su aparente sencillez puede ser un fin en sí mismo, pero al mismo tiempo es un complejísimo puzle de sugerencias, de ideas que quedan en el aire, interpretaciones personales plausibles con el contexto de la historia. Espacio para el espectador, al tiempo que sinceridad de intenciones del autor. Esa es la magia de Ghibli.

Todo eso, para mí, lo define esa playa. La música jazz, la vida austera, el día espléndido, el fantástico hidroavión listo para arrancar, el carácter disgustado, los modales ásperos, el traje de piloto como el que no tiene un descanso ni en el paraíso, la desgana con que acerca el teléfono y la pereza con que negocia... incluso el sutil detalle de que es un cerdo. Todo produce una suerte de contrastes que esconden enigmas: ¿qué hace ahí? ¿Por qué esta tan disgustado? ¿Esperaba esa llamada? ¿De dónde sacó ese avión? ¿Es buena persona? ¿Solo trabaja por dinero? ¿Por qué es un cerdo? ¿Siempre lo ha sido?... Casi nada de esto es necesario para entender la historia, ni siquiera la escena, pero la elegante selección de los elementos a intervenir hace que desde la primera secuencia entienda quién es Porco Rosso, y os aseguro que lo que menos me importa es que sea un cerdo.

Así me definí en aquella cena junto a Manu y otros amigos, con la determinación de que mi película favorita de Ghibli, y por tanto del maestro Hayao Miyazaki, es Porco Rosso. Fue entonces cuando me habló de este libro que tenéis en las manos, y pasé el resto de la velada inmerso en la cantidad insondable de detalles y anécdotas que conocía sobre el piloto de hidroavión. Muchas de las cosas que me contó coincidían con lo que yo sospechaba y otras me dejaron descolocado, pero os dejaré que las descubráis por vosotros mismos cuando disfrutéis de su lectura.

Sí me gustaría compartir con vosotros mi conexión con este personaje; ya que no os puedo invitar a todos a una birra para que me contéis cual es vuestra peli favorita de Ghibli, al menos permitidme que os dé mis razones. Veréis, Porco es un autónomo, en el sentido más amplio de la palabra, es la más elevada metáfora del autónomo como concepto. Trabaja por cuenta propia, sin comprometerse con ningún bando o cliente, acepta solo los encargos que le interesan, bien por dinero o motivación, cuenta con una nutrida red de contactos, todos autónomos como él, a los que les une una vieja relación en la que los negocios y la amistad se han difuminado. No promete lealtad a ninguno de ellos, pero saben que pueden contar con ella, al igual que él con la de ellos. Tiene, por tanto, relaciones de confianza no declarada, que lo hacen mantener el continuo cuidado de la misma, acercándose lo que necesita, pero distanciándose lo obligado. No tiene apegos, pero sí amores; ama su libertad, y asume que conlleva soledad, y se odia a sí mismo, sí, se odia, y aquí, amigos, es donde entro en el terreno de la interpretación personal.

Porco ama quien es, pero odia lo que ha tenido que hacer para conseguirlo. ¿Cuántos amigos dejó atrás?, ¿cuántos amores no resueltos?, ¿cuántas veces ha contenido sus verdaderos sentimientos para no enfrentarlos a su necesidad de independencia?, ¿ha merecido la pena? Es malhumorado, despechado e incluso arisco, pero vuela, aún vuela, y mientras lo haga sus demonios del pasado no le alcanzarán, no pagará por sus pecados mientras siga siendo fiel a sí mismo. Esa es su única bandera, y está atada por muy pocos hilos a la verdad.

En el fondo de su ser duda de si no debería dejarlo, amerizar junto al jardín de Gina, pertenecer a algo y dejar las alas atrás, pero... «un cerdo que no vuela solo es un cerdo». Cuando le dice esa frase a su viejo amigo Ferrarin en el cine, yo percibo todo esto que os he contado, sé que especulo de más, y que probablemente proyecto mis propias ansiedades. Es muy pretencioso suponer que eso es exactamente lo que quería el autor, pero esa es la genialidad de la que antes os hablaba; la película me da espacio para suponer todo esto sin equivocarme, siendo al mismo tiempo posible que sea una paranoia que me he montado yo solito.

Ferrarin en cambio, que sí se ha vendido, que sí se ha comprometido con algo más que su propia independencia, se repite a sí mismo «aunque un cerdo vuele, sigue siendo un cerdo», ¿es esto una metáfora aún más profunda?, ¿es Porco un cerdo porque, sencillamente, es lo que todos somos, pero él lo lleva a la vista?, ¿quizá porque no se avergüenza del egoísmo de sus decisiones? ¿Necesita Ferrarin autoconvencerse de que sus decisiones, aunque politizadas, son más válidas que las de Porco? Me consta que no, o al menos no es la principal razón. Sencillamente a Miyazaki le encanta dibujar cerdos, los hacía mucho antes de escribir Porco Rosso, y quizá ese animal no representa en absoluto para él los conceptos de «mezquino» o «sucio» que pueden significar en Occidente. En cambio, todo encaja en mi cabeza con la narración del día en que se convirtió: «Los mejores se quedan atrás y tu volarás siempre solo». Se odia a sí mismo, pero necesita ser así. Aunque haga daño a quien le rodea, aunque deba estar siempre solo, necesita volar para sentir que tiene sentido ser un cerdo.

Hay una lectura más sencilla, un beso de Fio al final que podría haber terminado con todo este conflicto y convertirlo en un encantador cuento de hadas, pero Miyazaki no lo desvela, quizá consciente de que la duda en el espectador es evocadora y atrayente, o quizá ni siquiera él puede dar una respuesta clara a qué es lo que ocurre realmente. No importa. Todos sabemos quién es Porco, todos entendemos lo que hace y por qué sin que nadie nos lo tenga que explicar; de alguna forma entendemos su honestidad, sus cuestionables valores, todos conectamos con él enseguida, desde aquella playa, quizá porque todos nosotros somos un poco cerdos con ganas de volar.

Kenny RuizMadrid, 10 de Febrero de 2018

CAPÍTULO 1

EL EQUIPO QUE CREÓ

PORCO ROSSO

HAYAO MIYAZAKI(DIRECTOR/GUIONISTA)

Nació el 5 de enero de 1941 en Akebonocho (Tokio), como el segundo de cuatro hermanos. Su padre, Katsuji Miyazaki (1915-1993), era un ingeniero aeronáutico que, junto a su hermano, fundó Miyazaki Airplanes. En esta empresa se encargaron de construir piezas de aviones, como el timón de dirección del avión Mitsubishi A6M Zero. Su madre, ávida lectora, inconformista y con mucho carácter, fue una gran influencia para el joven Miyazaki; entre 1947 y 1955 sufrió una tuberculosis espinal que la mantuvo en cama.

Durante sus primeros años, Hayao Miyazaki y su familia cambiaron de domicilio en varias ocasiones. Él era un lector empedernido y le gustaba dibujar barcos, tanques y aviones de guerra. Tenía el sueño de convertirse en dibujante de manga como sus ídolos Osamu Tezuka, Tetsuji Fukushima o Sanpei Shirato; sin embargo en 1958, tras ver en el cine Panda y la serpiente mágica (Hakuja-den, 1958), decidió convertirse en animador. En 1959 empezó sus estudios en Gakushūin University. Allí se unió al club de estudio de literatura infantil, donde cayeron en sus manos numerosas novelas juveniles de autores occidentales. En 1963 se graduó en Ciencias Políticas y Económicas.

En abril de 1963, después de tres meses de instrucción, empezó a trabajar en Toei Dōga. Sus primeros proyectos, como intercalador, fueron para la película Rock el valiente (Wan wan chūshingura, 1963) y para la primera serie de televisión de la compañía: Ket Pepito, el niño lobo (Ōkami shōnen Ken, 1963). Durante esa época fue vital la figura de Yasuo Ōtsuka, a quien el propio Miyazaki considera su mentor. El joven animador pronto se convirtió en el secretario jefe del sindicato de trabajadores. Allí conoció a Isao Takahata, que era el vicepresidente, con quien empezó a trabar amistad. En ese mismo año inició su relación sentimental con la animadora Akemi Ōta, quien dos años después se convertiría en su esposa y con la que ha tenido dos hijos: Gorō y Keisuke (en 1967 y 1970 respectivamente).

Hayao Miyazaki demostró iniciativa y buen talante profesional desde el principio: fruto de su tenacidad, y gracias a sus aportaciones, fue acreditado de forma excepcional como «artista conceptual» en la película Las aventuras de Hols, el príncipe del Sol (Taiyō no ōji Horusu no daibōken, 1968), dirigida por su amigo Takahata.

En 1971, precisamente junto a Isao Takahata, dejó Toei Dōga para entrar en la productora A Pro en busca de nuevos retos. Allí se reencontró con Yasuo Ōtsuka, con quien colaboró en series como Lupin III (Rupan Sansei, 1971–1972) o Las aventuras de Panda y sus amigos (Panda kopanda, 1972–1973), además de conocer a Yoshifumi Kondō. En 1973 dejó A Pro por Zuiyō Eizō (Nippon Animation) compañía en la que trabajó en clásicos de la animación como Heidi (Alps no shōjo Heidi, 1974), Marco, de los Apeninos a los Andes (Haha wo tazunete sanzenri, 1976), Conan, el niño del futuro (Mirai shōnen Konan, 1978) —que fue su debut como director de una serie de televisión— y Ana de las Tejas Verdes (Akage no An, 1979), proyecto que abandonó para abordar su primer largometraje como realizador: El castillo de Cagliostro (Rupan Sansei, Kariosutoro no shiro, 1979) para el estudio TMS Entertainment.

A principios de la década de 1980 trabajó como director en diversos proyectos: dos episodios de la cuarta temporada de la serie de televisión Lupin III (Rupan Sansei shin-shiriisu); seis capítulos de la coproducción italo-japonesa Sherlock Holmes (Meitantei Hōmuzu, 1984-1985), y El pequeño Nemo –que finalmente se estrenaría en 1989 con el nombre de Little Nemo: Adventures in Slumberland (Nemo)–, una coproducción americano-japonesa de la que se desvincularía por razones artísticas.

Por aquel entonces Hayao Miyazaki anhelaba disponer de un espacio de trabajo que le permitiera crear una animación de gran nivel técnico y artístico. En sus ratos libres, en un periodo de inactividad laboral, esbozó algunas ideas de posibles argumentos y se las presentó a Toshio Suzuki, un joven editor que por aquel entonces trabajaba para la revista de animación Animage, y a quien conoció gracias al estreno de El castillo de Cagliostro. Suzuki decidió presentar a sus superiores en Tokuma Shoten Sengoku majō [El castillo diabólico de los Estados Guerreros]1, uno de los proyectos en los que Miyazaki había estado trabajando, pero estos lo rechazaron por no estar basado en ninguna obra ya publicada, algo que les permitiría asegurarse un cierto margen de éxito en el mercado.

Aún sin empleo, Miyazaki aceptó la propuesta de Suzuki de dibujar un manga para su revista. Así, en febrero de 1982 empezaría a serializarse Nausicaä del Valle del Viento (Kaze no tani no Naushika, 1982-1994). La serie tuvo un éxito inmediato y, finalmente, consiguió la financiación para hacer la película homónima que se estrenó en 1984. Para ello contó con la ayuda de su compañero Isao Takahata y el estudio de animación Topcraft. La experiencia fue positiva y, en 1985, Miyazaki pudo por fin fundar su propia empresa: Studio Ghibli.

Para esta ha dirigido películas como El castillo en el cielo (Tenkū no shiro Rapyuta, 1986), Mi vecino Totoro (Tonari no Totoro, 1988), Nicky, la aprendiz de bruja (Majo no takkyūbin, 1989), Porco Rosso (Kurenai no buta, 1992) y La princesa Mononoke (Mononoke hime, 1997). Esta última le abrió las puertas al mercado internacional gracias al acuerdo firmado entre Studio Ghibli y Disney, y se convirtió en el año de su estreno en la película más taquillera de todos los tiempos en Japón; una proeza absoluta para un filme de animación en la época. Su corto reinado en la taquilla concluiría con el estreno en el país de Titanic (1997) de James Cameron. Tras la gran acogida de La princesa Mononoke, Miyazaki realizó El viaje de Chihiro (Sen to Chihiro no kamikakushi, 2001), su mayor éxito, tanto de crítica como de público, y se ha convertido en la única película de animación japonesa que ha logrado ex aequo el Oso de Oro del Festival de Cine de Berlín a la mejor película y el Óscar a mejor película de animación, ambos en 2002. Posteriormente ha dirigido El castillo ambulante (Hauru no ugoku shiro, 2004), Ponyo en el acantilado (Gake no ue no Ponyo, 2008) y El viento se levanta (Kaze tachinu, 2013).

Además de sus películas, ha dirigido videoclips musicales, cortometrajes, anuncios para televisión; ha dibujado también mangas, diseñado edificios, mascotas, logotipos y colaborado en numerosas causas benéficas.

El 5 de septiembre de 2013, en una multitudinaria rueda de prensa, Hayao Miyazaki anunció que dejaba de dirigir largometrajes de animación. Desde entonces se ha dedicado a preparar exposiciones para el Museo Ghibli, a dibujar manga y a la beneficencia. Tras finalizar la producción de su primer cortometraje en 3D para el Museo Ghibli, el cineasta ha anunciado que volverá a dirigir un largometraje cuya fecha está prevista para 2019-2020.

TOSHIO SUZUKI(PRODUCTOR)

«Si no fuera por el señor Suzuki, no habría existido Studio Ghibli». Es la contundente afirmación con la que Hayao Miyazaki reconoció el papel primordial del productor, director y mánager general de la compañía. Mucho menos visible en Occidente, Suzuki ha sido responsable de la gestación de Nausicaä del Valle del Viento, de la fundación del estudio y del diseño de sus magníficas campañas de marketing.

Nació en Nagoya en 1948. Tras finalizar sus estudios en Literatura en Keio University, Suzuki fue contratado en 1972 por el emporio editorial Tokuma Shoten para trabajar en la publicación semanal Asahi Geinō como miembro de la redacción para la sección de astrología y manga. Seis años después, en 1978, cuando estaba colaborando para la revista mensual sobre programas infantiles TV Land, se le brindó la oportunidad de encargarse de la primera revista japonesa dedicada exclusivamente al anime: Animage. Aquí trabajaría doce años, primero como director adjunto y luego como director de redacción. El primer número de Animage gozó de una calurosa acogida y agotó sus primeros 70.000 ejemplares en tres días. La apresurada elaboración del mismo, que se realizó en un tiempo récord de tres semanas, permitió a Suzuki hacer una primera y bizarra toma de contacto telefónica con Isao Takahata y Hayao Miyazaki para realizar un reportaje sobre Las aventuras de Hols, el príncipe del Sol; un intento frustrado por la negativa del primero y las demandas desmedidas del segundo.

Su primer encuentro real con Hayao Miyazaki se produjo con la llegada de su ópera prima: El castillo de Cagliostro. Animage quería hacer un reportaje sobre ésta, pero Miyazaki se negaba a ser entrevistado. Por un tiempo aproximado de una semana, Suzuki y un compañero de la publicación fueron al estudio donde Miyazaki trabajaba para verle dibujar desde las nueve de la mañana hasta las dos de la madrugada; finalmente el silencio fue roto por el animador cuando empezó a mostrarle el storyboard y a pedir su opinión. A raíz de este encuentro surgió una amistad y una trayectoria profesional entrelazadas que se mantienen hasta nuestros días. El pasaje, que podría ser puramente anecdótico, revela el fuerte carácter de dos voluntades no dispuestas a dar su brazo a torcer sin una buena razón.

A partir de este momento, Suzuki, Miyazaki y Takahata se convirtieron en inseparables. El trío pasaría largas horas charlando y discutiendo sobre diversos menesteres; en estas primeras reuniones, Suzuki llevaba consigo un cuaderno de notas para apuntar todo lo que decían sus interlocutores. Posteriormente estudiaba a fondo todas las referencias cinematográficas y literarias que le habían sugerido; después de todo uno de los lemas de Suzuki es que «para codearte con alguien, tienes que compartir su cultura». Sin embargo, la relación que se estableció entre ellos no se basaba en una mera admiración, dado que el joven redactor vio el potencial de Miyazaki y quiso ayudarle a desarrollar su carrera profesional. El primer paso, en 1981, fue proponer a Yasuyoshi Tokuma la producción de una película llamada El castillo diabólico de los Estados Guerreros, quien la descartó por no estar basada en una obra original. Esto provocó que la pareja de amigos concibiera la creación del manga de Nausicaä en Animage, en febrero de 1982, con un objetivo claro: conseguir el visto bueno para llevar la historia a la gran pantalla. Con esta estrategia, Suzuki dejó claras sus grandes dotes para la negociación y se convirtió en el interlocutor entre Tokuma Shoten y el equipo que se acabaría constituyendo como Studio Ghibli.

A pesar del éxito de Nausicaä, Takahata y Miyazaki no encontraban lugar en el que realizar sus siguientes proyectos. Los tres compañeros vieron como única posibilidad viable la creación de su propia compañía. Así, desde 1985 Suzuki asumiría un doble papel: como editor de Animage y como colaborador de Ghibli, donde no ostentaba ningún cargo oficial. Durante esos años y bajo el ala de Isao Takahata, Suzuki se encargó de la producción de películas. En 1989 se incorporó a tiempo completo a la compañía de animación, mientras que en 1991 firmó su primer filme como productor: Recuerdos del ayer (Omohide poro poro, 1991) de Isao Takahata y pasó a ser el presidente de Ghibli tras la partida de Tōru Hara. Suzuki ha producido la mayor parte de las películas del estudio y ha diseñado inteligentemente sus campañas de promoción asegurando unos beneficios económicos que ningún título de anime había conseguido hasta la aparición de Ghibli. Entre las medidas que tomó para asegurar la visibilidad internacional de sus obras, se encuentra el acuerdo que firmó con Disney en 1996. Asimismo, también ha producido trabajos ajenos a Ghibli como Shiki-jitsu [Día de la ceremonia] de Hideaki Anno en 2000 y Ghost In The Shell 2: Innocence (Kōkaku kidōtai 2: Innocence, 2004) de Mamoru Oshii.

En 2005 asumió el cargo de director general cuando el estudio se independizó de Tokuma Shoten, y en marzo de 2014 anunció que se retiraba como productor, si bien a día de hoy sigue ejerciendo el cargo de mánager general. Desde 2007 a través de su programa de radio, en Tokyo FM, Suzuki Toshio no Jiburi ase mamire [Toshio Suzuki, Ghibli con sudor], y gracias a libros como Shigoto dōraku: Sutajio Jiburi no genba [En Studio Ghibli: trabajar divirtiéndose, 2008] o Ghibli no nakama-tachi [Mis amigos de Ghibli, 2016], Toshio Suzuki se perfila como voz pública, estratega y mano de hierro de la compañía de animación. Él es el pilar indiscutible de la empresa y quien ha encauzado el trabajo de Miyazaki para conducirlo hacia narrativas más familiares o ha modificado profundamente algunos conceptos de sus guiones. También consiguió que Takahata se encargara de la producción de Nausicaä y convenció a Miyazaki para que cambiara la escena final de esta película; persuadió a Miyazaki para que Totoro apareciera a mitad de la película y no al principio, o para que realizara La princesa Mononoke en lugar de Boro, la oruga (Kemushi no Boro, 2018); historia que ha terminado utilizando para la creación del proyecto en 3D del cineasta.

JOE HISAISHI(COMPOSITOR)

Mamoru Fujisawa, conocido artísticamente como Joe Hisaishi, es responsable de las inconfundibles bandas sonoras de todas las películas de Hayao Miyazaki desde 1984 y de la última película de Isao Takahata hasta la fecha, El cuento de la princesa Kaguya (Kaguya-hime no monogatari, 2013).

Hisaishi nació en Nagano en 1950. Desde pequeño mostró una clara inclinación por la música y empezó a practicar el violín a la temprana edad de 4 años. Más adelante se formaría como arreglista, intérprete, director de orquesta y tipógrafo, además de compositor. En su juventud fue aprendiz de Takeo Watanabe, el experimentado músico que trabajó con Isao Takahata y Hayao Miyazaki en Heidi (1974). Cuando comenzó a dedicarse de manera profesional a la música, adoptó el pseudónimo de Joe Hisaishi, en homenaje al compositor Quincy Jones. En 1983 fue recomendado por Tokuma Shoten y por Isao Takahata para que compusiera el Image Album de Nausicaä del Valle del Viento (1984), de Hayao Miyazaki, con lo que comenzó así una amistad y vinculación profesional que le llevaría a colaborar en todos y cada uno de los siguientes largometrajes del director. En 1998 creó la música de los Juegos Paralímpicos de Invierno de 1998 y en 2001 compuso su primera banda sonora para una película extranjera, Le petit poucet de Olivier Dahan. Ese mismo año colaboraría con Miyazaki en El viaje de Chihiro con una partitura que le valió la condecoración a la Mejor Banda Sonora en la 56ª Edición del Mainichi Film Awards y el premio Japan Gold Disk Award al mejor álbum de animación.

Su música, de una poderosa fuerza evocadora y emocional, presenta tintes tradicionales japoneses y estilo clásico europeo, además de una gran influencia del minimalismo y, en ocasiones, de la electrónica. En la actualidad, Joe Hisaishi cuenta con más de cien álbumes, goza de un gran reconocimiento internacional y ha sido galardonado con más de una veintena de premios.

YASUYOSHI TOKUMA(DIRECTOR DE PRODUCCIÓN EJECUTIVA)

Nació el 25 de octubre de 1921 en Yokosuka, en la prefectura de Kanagawa. Estudió en el Instituto Zushi Kaisei y se licenció en Empresariales por la prestigiosa Universidad de Waseda. Desde joven formó parte del Partido Comunista. A los 22 años comenzó a trabajar en el diario Yomiuri Shimbun, pero fue despedido durante de la purga de comunistas que la empresa llevó a cabo después de la guerra. En 1950 se hizo cargo de la imprenta Shinko.

En 1954 fundó la editorial Tokuma Shoten, de la que se convirtió en presidente. El éxito de la compañía se vería catapultado con la aparición de la publicación semanal Asahi Geinō. Durante la década de 1970 compró Tokuma Japan Communications, una compañía especializada en música, y Daiei Films, un estudio de cine. Gracias a estas adquisiciones amplió el negocio y convirtió Tokuma Shoten en una de las empresas de entretenimiento más importantes del país, produciendo libros, revistas, mangas y videojuegos. Fue responsable de la creación de la revista Animage, la primera en el país dedicada en exclusiva a la animación japonesa y en donde Toshio Suzuki trabajaría primero como director adjunto y, más adelante, como director de redacción. La compañía fue una de las empresas más poderosas del país hasta la década de los noventa.

Yasuyoshi Tokuma fue una de las figuras que hizo posible la creación de Studio Ghibli, gracias a su apoyo económico y a la fe que tenía en los proyectos de Hayao Miyazaki e Isao Takahata. El estudio de animación se convirtió en filial de Tokuma Shoten durante los primeros años. Tras unos inicios complicados, gracias a los estrenos de Nicky, la aprendiz de bruja y Porco Rosso se logró la rentabilidad del estudio. En agosto de 1996, gracias a las negociaciones de Toshio Suzuki y Tokuma, el gigante editorial firmó un importante acuerdo para distribuir internacionalmente La princesa Mononoke y el resto de obras del Studio Ghibli. Fue productor ejecutivo de todas las películas de la compañía hasta El viaje de Chihiro, con excepción de La tumba de las luciérnagas (Hotaru no haka, 1988).

Tras la muerte de Yasuyoshi Tokuma, el 20 de septiembre del 2000, su sucesor decidió vender algunas empresas del grupo y regresar a sus orígenes, al negocio editorial, consiguiendo sanear sus cuentas. En 2005, Studio Ghibli se independizó y dejó de formar parte del conglomerado Tokuma Shoten.

ATSUSHI OKUI(SUPERVISOR DE CÁMARA)

Nació en 1964 en la prefectura de Shimane y comenzó su labor cinematográfica en Asahi Production en 1981. En los inicios de su carrera fue supervisor de cámara de Dirty Pair (Dāt pea, 1985), de Mobile Suit Gundam: Char’s Counterattack (Kidō senshi Gandamu: gyakushū no shā, 1988) y de Mobile Suit Gundam: F91 (Kidō senshi Gandamu F91, 1991), labor que también desempeñó en su primer trabajo con Studio Ghibli: Porco Rosso. Posteriormente, se unió a la empresa cuando el departamento de cámara y fotografía tomó forma en 1993. Entre sus múltiples aportaciones, Atsushi Okui diseñó para Ghibli una mesa de filmación rotatoria que se empleó para La princesa Mononoke, en la secuencia en la que San ataca la Ciudad del Hierro.

Para la compañía fundada por Hayao Miyazaki, Okui ha trabajado en películas como Puedo escuchar el mar, Pompoko, Susurros del corazón, La princesa Mononoke, El viaje de Chihiro, Mis vecinos los Yamada, El castillo ambulante, Ponyo en el acantilado, Arrietty y el mundo de los diminutos, La colina de las amapolas y El recuerdo de Marnie; así como en diversos cortometrajes creados para el Museo Ghibli.

TOKIKO KATO(CANTANTE Y ACTRIZ DE DOBLAJE)

Tokiko Kato nació en 1943 en Harbin, Heilongjiang (China) en una familia de origen japonés. Su carrera como cantante despegó en 1965, mientras estudiaba en la Universidad de Tokio, cuando venció en un concurso de música amateur. En 1966 logró el premio a mejor artista novel en el Japan Record Grand Prix con la canción A Red Balloon. En 1969 y 1971 consiguió el premio a mejor artista en el mismo certamen, lo que la catapultó al estrellato. Durante su extensa carrera ha escrito letras de canciones que se han convertido en grandes éxitos.

Al margen de su faceta musical, a partir de 1983 empezó su carrera como actriz, habiendo actuado en seis películas y dos series de televisión. En Porco Rosso trabajó no solo como cantante y compositora, sino que debutó como actriz de doblaje dando vida a Madame Gina, siendo su única colaboración en el mundo de la animación.

En 1998 se convirtió en embajadora de la ONG ecologista Fondo Mundial para la Naturaleza de Japón y dos años después, el Ministerio de Medio Ambiente japonés la designó como enviada especial del PNUMA (Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente), y tuvo la ocasión de visitar numerosos países. Entre sus aficiones se encuentra la alfarería y la caligrafía japonesa, de la que se han hecho exposiciones de su trabajo en Japón.

YOSHIFUMI KONDŌ(ANIMADOR CLAVE)

Fue uno de los pilares imprescindibles de Studio Ghibli prácticamente desde su incorporación a la empresa en 1987 y hasta su muerte en 1998. Nacido en la prefectura de Niigata en 1950, desde joven ya mostró su predisposición por el arte al unirse al Club de Arte de Muramatsu High School. En 1968, siguiendo su vocación profesional, entró en el departamento de Animación de Tokyo Design College.

Más tarde, fue contratado como animador por A Production; allí coincidió con unos jóvenes Isao Takahata y Hayao Miyazaki, con quienes colaboraría en Las aventuras de Panda y sus amigos, así como en Conan, el niño del futuro (1978) y Ana de las Tejas Verdes (1979) para Nippon Animation. El trabajo en estas series, adaptaciones de obras literarias pero con una fuerte personalidad estética y artística, sentó las bases de una compenetración y una admiración mutua que se proyectaría en los primeros trabajos del Studio Ghibli. De hecho, el mismo Isao Takahata recordaría sentidamente, tras su muerte, la influencia que tuvo la labor de diseño de personajes de Kondō en sus obras posteriores.

Yoshifumi Kondō desempeñaría la labor de diseñador de personajes a lo largo de su carrera en obras como la ya citada Ana de las Tejas Verdes o The Blinkins: The Bear And The Blizzard (1986), Mujercitas (Ai no wakakusa monogatari, 1987), Sherlock Holmes (1984) y ya en Studio Ghibli en La tumba de las luciérnagas y Recuerdos del ayer, películas en las que también tuvo el rol de director de animación. Asimismo, en el ámbito editorial, fue coautor de un manual para animadores principiantes en 1978, Animēshon no hon ― ugoku ewokaku kiso chishiki to sakuga no jissai [Libro de animación: Conocimientos fundamentales para dibujar movimiento y prácticas de dibujo] y, a partir de 1993, colaboró en la publicación de distintos bocetos de corte costumbrista para la revista Animage, un trabajo que la editorial Tokuma Shoten recopilaría en 1998 en un libro llamado Futo furikaeru to [Y sin pretenderlo vuelves la vista atrás].

Kondō fue una figura clave dentro del estudio y, además de ocuparse de la supervisión de la animación de Nicky, la aprendiz de bruja o de la animación de Porco Rosso (fue el responsable de animar el combate final entre Porco y Curtis) y Pompoko, tuvo allí la oportunidad de dirigir su primer y único largometraje en 1995: Susurros del corazón. Esta película, que contaba con guion de Hayao Miyazaki, le granjeó reconocimiento por su éxito y calidad, así como por su sensibilidad y su delicadeza artística, lo cual no hizo más que reforzar el conocimiento compartido y tácito de que era el sucesor del afamado director.

Posteriormente, Kondō desempeñó la labor de supervisor de animación en La princesa Mononoke, pero tras la dura producción del filme, en 1998, falleció de un aneurisma pulmonar dejando a Isao Takahata, Hayao Miyazaki y el resto de trabajadores del estudio profundamente afectados. Los mismos directores, en sendas cartas de homenaje que dedicaron al que había sido su fiel compañero durante décadas, expresarían una profunda desolación, así como culpabilidad ante la posibilidad de que el excesivo trabajo pudiera haber influido en el fallecimiento de quien podría haber sido el futuro de Studio Ghibli, aquel a quien llamaban afectuosamente «Kon-Chan».

YOSHIYUKI MOMOSE(ANIMADOR CLAVE)

Nació en Tokio en 1953. Empezó muy joven a trabajar como animador para series de televisión como El hombre tigre (Taigā masuku, 1969-1971), La panda de Julia (Atakku No. 1, 1969-1971) o Cosas de locos (Tensai bakabon, 1971-1972). Posteriormente trabajó en Raponchi, la rana valiente (Dokonjō gaeru, 1972-1974), Perrine, sin familia (Perīnu monogatari, 1978) y Lensman: La lente (SF Shinseiki Lensman, 1984), entre otros proyectos. Curiosamente, durante estos años de trayectoria profesional no coincidió en ningún proyecto ni con Hayao Miyazaki ni con Isao Takahata.

En 1987, debido a la producción simultánea de Mi vecino Totoro y La tumba de las luciérnagas, el estudio buscaba nuevos talentos y Yoshifumi Kondō sugirió a Yoshiyuki Momose, que trabajó a las órdenes de Isao Takahata. Posteriormente colaboró con otros estudios de animación hasta que regresó a Ghibli para trabajar en Recuerdos del ayer y, a partir de entonces, se convirtió en un valioso miembro del estudio. Su carrera dio un giro cuando se hizo cargo de los efectos visuales de La princesa Mononoke y Mis vecinos los Yamada, proyectos en los que entró en contacto con la animación por ordenador. Para Porco Rosso se encargó de la primera escena de la película, en la que Porco está descansando en su atolón y recibe una llamada telefónica.

En el año 2000 fundó Studio Kajino, una filial de Studio Ghibli responsable de la producción de películas de imagen real —como Shiki-jitsu (2000) o Transparent: Tribute to a Sad Genius (Satorare, 2001)— y otros proyectos animados de corta duración, como la trilogía de videoclips creada para el grupo musical Capsule, dirigidos por el propio Momose. Paralelamente a su labor en Studio Kajino, participó en obras del Studio Ghibli como Ghiblies (Giburīzu, 2000), El viaje de Chihiro, Ghiblies: Episode 2 (Giburīzu episōdo tsū, 2002) y Cuentos de Terramar. Tras dirigir el videoclip animado «Piece», para la cantante Yui Aragaki en 2009, Yoshiyuki Momose trabajó como director de animación de dos videojuegos: Ni no Kuni: Dominion of the Dark Djinn (Ni no kuni: shikkoku no madōshi, 2010), para la consola Nintendo DS, y Ni no kuni: La ira de la Bruja Blanca (Ni no kuni: Shiroki Seihai no joō, 2011), para PlayStation 3, ambos producidos por la empresa Level-5. A continuación participó como animador en la compleja película de Isao Takahata El cuento de la princesa Kaguya y, en 2015, realizó el anuncio para televisión JR Summer Train para el Studio Ponoc. También ha trabajado en Ni no Kuni II: Revenant Kingdom (Ni no kuni tsuu revananto kingudamu) para la consola PlayStation 4.

En 2011 se publicó Yoshiyuki Momose Studio Ghibli Works, un libro de ilustraciones en el que se hace un repaso a su trayectoria profesional.

KATSUYA KONDŌ(ANIMADOR CLAVE)

Nacido en 1963 en Niihama (prefectura de Ehime), Katsuya Kondō es un artista polifacético que se ha convertido en pieza fundamental dentro del organigrama de Studio Ghibli. Tras graduarse en el instituto, empezó a trabajar para el Studio Annapuru a las órdenes de Osamu Dezaki y Akio Sugino. Posteriormente participó en la serie de televisión Cat’s Eye (Kyattsu ai, 1983-1984) y, ya como freelance, trabajó en series como The Mighty Orbots (1984) y Rainbow Brite (Mahō shōjo reinbō buraito, 1984-1986). En 1985 realizó su primer trabajo para Studio Ghibli en funciones de animador clave para El castillo en el cielo. A continuación formó parte del equipo de Royal Space Force (Ōritsu uchūgun: oneamisu no tsubasa, 1987), ópera prima de Gainax. Tras trabajar en las OVA de Devilman (Debiruman, 1987) y Mystery Article File 538 (Meikyū bukken file 538, 1987), Kondō volvió a trabajar en un proyecto de Studio Ghibli: Nicky, la aprendiz de bruja.

A pesar de haber participado en la mayoría de largometrajes de Studio Ghibli, Kondō ha tenido ocasión de trabajar en otros interesantes proyectos. Como diseñador de personajes, ha colaborado en Como las nubes, como el viento (Kumo no yō ni kaze no yō ni, 1990), las dos partes del videojuego Jade Cocoon (Tamamayu monogatari) y la serie de televisión Ronia, la hija del bandolero (Sanzoku no musume Ronja, 2014); como animador clave ha colaborado en el videoclip musical «The Path of Wind» («Kaze no tōri michi», 2004), en la serie de televisión Dennō Coil (Dennō koiru, 2007), en los tres anuncios, protagonizados por un perezoso gato llamado Konyara, para la compañía Nisshin Seifun (2010, 2012, 2015) y para los tres anuncios de Tonari no Onigiri-kun (2016). A lo largo de su carrera ha realizado las ilustraciones de portada de diversas novelas y, junto al escritor Ken’ichi Sakemi, dibujó el manga D'arc: Histoire de Jeanne D’arc [D’arc: la biografía de Juana de Arco] publicado por Tokuma Shoten entre 1995 y 1996. Una parte de su obra fue publicada en el libro de arte Kondo Katsuya ArtWorks, publicado en 2002. En julio de 2012, con motivo del 75 aniversario del Museo de Arte de Niihama, se creó una exposición titulada Studio Ghibli animation House Kondō Katsuya exhibition con una recopilación de su obra.

MASASHI ANDO(ANIMADOR CLAVE)

Nacido en 1969 en Hiroshima, dejó sus estudios universitarios y fue contratado como asistente en Studio Ghibli, donde comenzó como intercalador en Recuerdos del ayer. Un año más tarde trabajó en Porco Rosso y, durante los noventa, supervisaría la animación de obras memorables como Puedo escuchar el mar (Umi ga kikoeru, 1993), Pompoko (Heisei tanuki gassen Ponpoko, 1994),