Biciosas - Ana Amigo Ventureira - E-Book

Biciosas E-Book

Ana Amigo Ventureira

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Beschreibung

«No sabría deciros muy bien de qué va mi libro porque trata de muchas cosas. En él analizo de qué manera los discursos de señores como Freud nos siguen afectando; también es un trabajo de recuperación de una historia necesaria para muchas, de defensa de la bisexualidad como herramienta de desestabilización y como identidad política. Y, por supuesto, este libro va de feminismo y de teoría queer, de mantener luchas hermanas y de generar alianzas inesperadas. Aquí encontraréis unas pinceladas al aire que, quizá, a alguien, igual que a mí, también le hagan falta». Ana Amigo «Este libro tiene los ingredientes necesarios para seguir pensando de manera crítica y avivando la reflexión colectiva frente a las ortodoxias, las intransigencias y los actuales marcos discursivos del conmigo o contra mí… vengan de donde vengan». Gracia Trujillo

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Seitenzahl: 232

Veröffentlichungsjahr: 2023

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© Texto original: Ana M. Amigo-Ventureira

© Prólogo: Gracia Trujillo

© Imagen de cubierta: Yana y Ravie’s factory (Adobe Stock)

© Diseño: Kaótica Libros

© Edición: Kaótica Libros

kaoticalibros.com

[email protected]

Colección Teorías del Caos, 8

Editado en Madrid, España

Primera edición: septiembre, 2022

Segunda edición: abril, 2023

Depósito Legal: M-21029-2022

ISBN: 978-84-124055-6-9

eISBN: 978-84-127315-0-7

Todos los derechos reservados All rights reserved

Cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública o transformación de esta obra solo puede ser realizada con la autorización de sus titulares salvo las excepciones previstas por la ley. Si precisa fotocopiar o digitalizar algún fragmento de esta obra contacte con el Centro Español de Derechos Reprográficos mediante el correo electrónico [email protected].

BICIOSAS

O LA NECESIDAD DE QUEERIZAR LO QUEER

(HISTORIA DEL ACTIVISMO Y EL DISCURSO BISEXUAL EN EL CONTEXTO ESPAÑOL)

Ana M. Amigo-Ventureira

ÍNDICE

PRÓLOGO Bengalas en el bosque (G. Trujillo)

AGRADECIMIENTOS

DECLARACIÓN DE INTENCIONES

INTRODUCCIÓN

ESTADO DE LA CUESTIÓN

La bisexualidad como categoría política

La no-identidad: de Hermafrodita a Kinsey

Etiquetas sí, etiquetas no: la bisexualidad como categoría inestable

Bifobia

Opresiones y estigmas

La invisibilidad que nos envuelve

MARCO TEÓRICO: BISEXUALIDAD Y TEORÍA(S) QUEER

Metodología

CONTEXTO ESPAÑOL

De 1974 a 1980

La crisis del sida y el impacto sobre las personas bisexuales

De 1990 al cambio de siglo

Del 2000 a la actualidad: la prensa, las redes y las calles

EVOLUCIÓN DEL DISCURSO

DEBATES ACTUALES

Debate Bi/Pan

Heterocuriosa, heteroflexible, heteroconfusa

Feminismo, justicia social, terminología y alianzas

CONCLUSIONES Y LIMITACIONES DEL ESTUDIO

BIBLIOGRAFÍA

ANEXOS

Anexo I: Modelo entrevista

Anexo II: Personas entrevistadas

Anexo III: Clasificación Bicicleta

Anexo IV: Clasificación Ajoblanco

Anexo V: Clasificación El País

BIOGRAFÍA

PRÓLOGO

BENGALAS EN EL BOSQUE

Gracia Trujillo Barbadillo

Este libro que tienes en las manos se echaba mucho en falta. Idealmente, debería interesar no solo a la gente bisexual, sino a todas las constelaciones feministas- lgbti- queer y +, y a nivel social en general. En los últimos años se han publicado algunos trabajos sobre bisexualidad (como Resistencia bisexual: mapas para una disidencia habitable, de Elisa Coll, o Bifobia: etnografía de la bisexualidad en el activismo LGTB, de Ignacio Elpidio Domínguez), a los que ahora se suma este de Ana Amigo que, esperemos, sea seguido a su vez por otros. La autora recuerda en estas páginas la emoción que le produjo la lectura del final de Resistencia bisexual, cuando Elisa Coll escribe: «No estoy segura de este libro ni de hacia dónde llevo mi vida en general así que me expongo de esta manera, abriéndome en canal y disparando esta bengala en el bosque, esperando que podamos estar así un poco menos solas en nuestras dudas». Y es que estas investigaciones vienen a cubrir una amplia laguna sobre la bisexualidad tanto en el ámbito activista como el académico: son −y voy aquí a tomar prestada la expresión de Elisa Coll−, bengalas disparadas en el bosque, que irradian luz en estos espacios, y otros como el de los medios, los grupos políticos, etc.

Ana Amigo combina en este libro la investigación de corte académico y su experiencia activista, algo muy de agradecer, y que explica que los temas que analiza, y su metodología de trabajo sean otras. O que la forma lingüística elegida sea ese «femenino de rebeldía» al que se refiere Brigitte Vasallo (2018). Podemos llamarla metodología queer, o “collage”, para usar un término acuñado por ella misma: una combinación de un análisis exhaustivo de las referencias sobre el tema, con el de archivo y prensa, la realización de cinco entrevistas a activistas, otras fuentes (como posts de Twitter), y un díario, en el que recoge reflexiones personalespolíticas y relativas al proceso de investigación. Me ha gustado mucho, además, ver cómo se pone aquí en valor que el conocimiento es siempre colectivo; este libro, como tantos otros, bebe de todas estas fuentes señaladas, y de intercambios, debates y conversaciones, muchas veces cotidianas, con otres y otras.

Escribo este prólogo con la alegría también que da ver un trabajo de investigación, que tuve el placer de dirigir, convertido finalmente en libro-bengala, disponible ahora ya para toda la gente interesada en estos temas. Ana reflexiona en estas páginas sobre los discursos acerca de la bisexualidad desde los años setenta hasta principios de los dos mil en nuestro contexto, la invisibilidad de esta opción sexual en general, y la ausencia de activismos organizados hasta la última década, intentando explicar los porqués y cómos de todo esto. Hay aquí un análisis también de cuáles han sido sus demandas principales, su relación con las organizaciones políticas de gays y lesbianas, y sus dificultades para crear un espacio político propio. El libro concluye con un análisis sobre los debates actuales, y las posibles alianzas políticas entre activistas bisexuales y otras luchas hermanas. En otras palabras, la autora nombra una serie de problemas (la invisibilidad de la gente bisexual, la ausencia de organización colectiva hasta estos últimos años, la bifobia, entre otros) y visibiliza su dimensión política y social, problematizando la propia bisexualidad al mismo tiempo. Y lo hace de una manera nada pedante ni complicada, como si le diera la mano a la persona que lee desde el principio del libro y le dijera, ven, que te voy a contar.

Este libro desmonta muchos lugares comunes, estereotipos y prejuicios hacia la bisexualidad que seguimos oyendo a día de hoy, como que todo el mundo es bisexual, es una fase, no es política, etc. Ana muestra sus dudas, plantea preguntas, contradicciones, limitaciones… y las pone sobre la mesa, compartiéndolas con la persona que lee. Esto es algo muy valioso de este libro: son estos los ingredientes necesarios para seguir pensando de manera crítica y avivando la reflexión colectiva, frente a las ortodoxias, las intransigencias, y los actuales marcos discursivos del conmigo o contra mí… vengan de donde vengan (tanto desde la ultraderecha como desde el feminismo conservador y transodiante).

Problematizando los binarismos

El libro analiza las categorías de bisexualidad y hermafroditismo, explicando cómo la primera «no se convierte en una categoría política, una etiqueta identitaria, hasta entrados los 80 en el ámbito activista y teórico angloparlante. Por lo que parece, esta realidad se da antes en el contexto español que en el anglosajón, pudiendo encontrar textos del año 1976 en revistas libertarias» (pág. 16). La autora señala cómo, a pesar de encontrar fuentes que hablan sobre bisexualidad en los años 70 y 80, no se organizan grupos políticos bisexuales como tal sino que la bisexualidad formó parte del movimiento por la liberación sexual. En las entrevistas que realiza hay asimismo menciones a mujeres que se identificaban (o eran identificadas) como bisexuales en los colectivos de feministas lesbianas en las décadas de los ochenta y noventa.

El recorrido histórico que realiza la autora, estudiando el impacto del VIH/sida en el colectivo bisexual, o la intersección con el movimiento feminista (MF), es fundamental para entender los debates y problemáticas actuales en relación con la(s) bisexualidad(es). La pandemia del SIDA supuso el señalamiento de los gays como «grupo de riesgo» (expresión que, posteriormente, se conseguiría cambiar a la menos estigmatizante «prácticas de riesgo»), y también de las personas bisexuales, como agentes de transmisión del VIH y de otras enfermedades de transmisión sexual (ETS). Los medios apuntaron a la bisexualidad como una amenaza a la familia nuclear (se hablaba, entre otros temas, de cómo los varones bisexuales podían contagiar a sus mujeres y sus hijes). En relación con el movimiento feminista, este (o más bien, los colectivos de feministas lesbianas) hicieron una importante labor durante años de cuestionamiento de la heterosexualidad obligatoria. Como recuerda Lola Robles, escritora y activista feminista, en una de las entrevistas, «te tenías que definir», y la bisexualidad se percibía como una fase, como algo poco claro, no visible, no político, cuando el resto de las activistas estaban batallando, cada una como podía y/o quería, con la salida del armario en su entorno familiar y laboral.

Hay otro tema en el que Ana se detiene más adelante, y es el análisis de la bisexualidad como una identidad (o no). Y aquí, como en otras ocasiones a lo largo del libro, entreteje la reflexión teórica con su propia vivencia: «Yo no me defino como bisexual porque reconozca el potencial para sentirme atraída romántica y/o sexualmente hacia más de un género; me defino como bisexual porque reconozco el potencial para sentirme atraída romántica y/o sexualmente hacia más de un género y eso se encuentra penalizado socialmente. Si no fuese así, si no hubiese una norma, no tendríamos necesidad de definirnos, de nombrarnos en disidencia» (pág. 22).

Llamarse bisexual también es más complejo de lo que se tiende a pensar: te pueden atraer al mismo tiempo mujeres y personas no binarias, por ejemplo. Ana reflexiona también, en clave queer, sobre un posible uso estratégico y antiesencialista de las categorías identitarias (es el caso, por ejemplo, de bisexuales que se autodenominan bolleras como estrategia política).

Queerizando «lo queer»

Nuestra forma de concebir el sexo/género y las opciones sexuales sigue siendo binaria en muchos ámbitos (como el educativo o el médico), y los discursos y prácticas sobre la bisexualidad han contribuido a cuestionar estos binarismos. Desde los feminismos decoloniales, autoras como María Lugones, mencionadas en estas páginas, ya denunciaron hace años cómo esos binarismos son parte de un pasado y una agenda colonial que no cuestiona la dicotomía de género propia de la sociedad occidental. Otras dicotomías coloniales son la raza o la capacidad y, como recoge aquí Ana, «entre estos cruces coloniales o puntos de encuentro entre cuerpos no blancos y bisexuales se encontraría, por ejemplo, afirmar que son promiscuos en esencia, poco fiables o transmisores de enfermedades y/o infecciones de transmisión sexual» (pág. 25).

Las teorizaciones queer abrieron, ya a finales de la década de los ochenta, la Caja de Pandora al hablar de múltiples identidades sexo-genéricas, corporalidades, prácticas, etc., y al cuestionar el cisheterosexismo y la monogamia como sistema. La bisexualidad, que había sido vista históricamente en los activismos, en general, como una «traición», y como algo no político, se comienza a analizar con otra mirada. Muy interesante la cita que se recoge aquí del trabajo de Amherst (2017), cuando señala que «si bien la sexualidad puede constituir un lugar de certidumbre inamovible para algunas personas, no tiene por qué ser así para todo el mundo. La sexualidad puede presentarse como una forma de confusión radical» (pág. 19). Y Ana continúa, ahondando en esta idea: «Como una forma de confusión que nos sirva como arma política contra aquello que se encuentra socialmente naturalizado. Porque dejar espacio para la inestabilidad, la incertidumbre, lo impredecible, incontrolable y lo incómodo, también es político. Porque esas realidades existen, están ahí, habitando las fronteras… difuminándolas» (pág. 24)

Sin embargo, la bisexualidad, esa opción sexual, y esa etiqueta identitaria que ha contribuido a fragmentar el binarismo heterosexual/homosexual, y a recordarnos la fluidez del deseo, apenas ha sido analizada dentro del marco de las teorías queer. En nuestro contexto, como he mencionado anteriormente, hay muy poca bibliografía sobre bisexualidad en general, y llama la atención, como bien se señala aquí, «el hecho de que apenas se haya abordado esta temática en profundidad desde los estudios queer en el contexto español» (pág. 30). «Este curioso silencio», señala la autora más adelante, «limita el análisis que se hace de la sexualidad, al tiempo que dificulta que el discurso y la teoría bisexual se desarrollen de manera no esencialista» (pág. 38). Silencio que contribuye, a su vez, a fortalecer unos binarismos que, desde las teorizaciones queer, se ponen en cuestión. De ahí la apuesta de la autora: «Cabe reflexionar entonces sobre la necesidad de queerizar las teorías queer introduciendo la bisexualidad como elemento desestabilizador del discurso» (pág. 38).

De especial interés me parece, no solo seguir incidiendo en las necesarias «gafas interseccionales» en los feminismos, sino también las fértiles intersecciones entre bisexualidad y teorías queer y crip, con su cuestionamiento de la normalidad y su crítica al capacitismo. El libro se cierra con un análisis de los debates actuales, y con una invitación a seguir pensando en las vías abiertas para el futuro del activismo bisexual: en concreto, las alianzas bi-bolleras, las bitrans, las bi con las personas no binarias, las bi con las asexuales, etc.

«Creo que estaremos de acuerdo en que es necesario comenzar a (re)generar un discurso político bi en el estado español que vaya más allá de denunciar la bifobia y la invisibilización. Necesitamos organizarnos, pensar(nos) y teorizar(nos) para que nuestros enfoques sean tenidos en cuenta a la hora de seguir generando discurso. Sin embargo, debemos tener en cuenta que si algo tiene de bueno que el discurso teórico de la B haya tardado tanto en empezar a ganar peso es que nos aporta la posibilidad de elaborarlo estableciendo como base una alianza feminista y queer» (pág. 94).

Os recomiendo mucho este libro, que viene a contribuir a ir reduciendo los silencios y fantasmas sobre la(s)bisexualidad(es) en los activismos y el ámbito académico, al tiempo que anima a la auto-organización colectiva y a las alianzas políticas con otras luchas, ambas clave en los tiempos que corren. Ojalá en un futuro nadie tenga que lanzar bengalas en el bosque, ni en la noche pero, de momento, este libro-bengala, aquí y ahora, brilla con luz propia y puede ser muy útil para que la gente se sienta menos sola en sus dudas y se anime, nos sigamos animando todas y todes, a la reflexión y la acción colectivas.

REFERENCIAS

Amherst, M. (2017). Las intermitencias del deseo: sobre la verdad, la bisexualidad y el deseo. España: Melusina

Coll, E. (2021a). Resistencia bisexual: mapas para una disidencia habitable. España: Melusina

Domínguez, I. (2017). Bifobia: etnografía de la bisexualidad en el activismo LGTB. Madrid/Barcelona: Egales

Vasallo, B. (2018). Pensamiento monógamo, terror poliamoroso. Madrid: La oveja roja.

AGRADECIMIENTOS

Este libro no es solo mío, este libro es de mucha gente ya que son muchas, muchísimas, las personas que lo han hecho posible. Desde aquellas que han luchado antes, a quienes escribieron los textos en los que me he basado para desarrollar todo lo que aquí planteo. Gracias por la lucha en las calles y en la academia. Porque fuisteis, somos.

A Ana y Lidia por su apoyo y por hacer posible que hoy este libro esté en las manos de quien lo lee. Estoy enamorada de Kaótica Libros desde que la conocí hace tiempo, es un placer formar parte de esta familia en la que tan bien acompañada me encuentro.

A Lucas por haberme recomendado el máster en el que surgió la idea de este proyecto y durante el cual aprendí tanto. También a mis directoras de tesis, Montse y Renée, que me animaron, como siempre me animan a todo, a inscribirme a pesar del poquito tiempo que faltaba para la fecha de la defensa.

A Gracia, por haber dirigido lo que originalmente fue el trabajo final de dicho máster y que ha acabado por convertirse en Biciosas. También por su tesis doctoral, que ha inspirado en gran medida este trabajo, por su interés en el mismo y por sus aportaciones. Le agradezco, además, que haya invertido tiempo en redactar el prólogo que acompaña a este libro y que tanta ilusión me hace que haya escrito ella.

Gracias también a las personas que pacientemente me dedicaron un hueco en sus, me consta, ajetreadas agendas para participar en las entrevistas. He reflejado vuestras vivencias y percepciones de la mejor manera que he sabido hacerlo. Espero que todas os sintáis representadas.

A todas las compas y amigas a las que cito en el texto, que han dedicado tiempo a debatir conmigo, a contarme sus experiencias y a explicarme sus perspectivas. A Daniela por acordarse de mí y mandarme referencias, a Kiko por recomendarme las revistas. También a las que no aparecen (en algún momento tengo que parar de mencionar a gente) pero que han estado igualmente apoyándome a lo largo de este proceso de aprendizaje.

A Salu, por las horas hablando sobre bisexualidad, por el apoyo, las shandies, los pitis en el salón (aunque ahora ya no fume), las camisas de palmeras y las lecturas conjuntas de este texto. Esta noche cenamos pizza, Tuki.

A Adriana y a Traba, por aquel espacio hablando de comunismo, feminismo y bisexualidad. Gracias por ese tiempo tras una asamblea de cinco horas que acabamos prolongando dos horas más, mientras Ana escuchaba atentamente, porque era necesario. También a Ana, la mejor bolloaliada de debate que una biciosa puede tener para profundizar en determinados temas.

A Avante LGBT+ y a la Rede Galega de Estudos Queer (RGEQ) por proporcionar espacios de debate, de con-tacto (como diría Fefa) y de crítica. Es un orgullo y una suerte estar cada día a vuestro lado. Sois casa, esa de la diferencia de la que hablaba Lorde.

A Elpi, por el apoyo emocional previo a la publicación de este libro, cuando chorimicaba por no poder incluir todo lo que quería. También por haber escrito Bifobia. Todavía recuerdo el día que lo fui a encargar en una pequeña librería de Ferrol, lo había visto unas semanas antes en Antinous y no había podido llevármelo bajo el brazo. Me alegro de haberlo leído, releído, citado y recitado. A Elisa, a quien nunca podré dejar de agradecerle que publicase Resistencia Bisexual. Has posibilitado mapas para una disidencia habitable, querida, y cambiado más cosas de las que seguramente seas consciente. Siempre lo recomiendo y me consta que, lectura tras lectura, nos emocionamos al vernos reconocidas.

A Ira, por la revisión del marco teórico, los debates necesarios, las aportaciones bibliográficas y las hermanaciones teóricas dentro de ese maravilloso grupo de «amigas mutantes».

A Ártemis, por las micro-lecturas de sensibilidad destinadas a evitar que la pifiase demasiado. Sin duda, eres mi rubber duck favorite.

Por último, quiero dar las gracias a mi familia tradicional que, por suerte, siempre ha estado ahí. Soy consciente del privilegio que eso implica y no quiero pasar sin mencionarlo. A mi hermano, mi cuñada y mis sobris por ser capaces de darme ilusión y fuerzas en los momentos más complicados. A mi madre, por todas las conversaciones y debates, por el apoyo incondicional para que pueda ser yo misma y para que pueda dedicarme a aquello que me apasiona. A mi padre.

A mi padre.

DECLARACIÓN DE INTENCIONES

El texto que aquí se inicia no pretende hablar de verdades absolutas, sino presentar un trabajo de investigación elaborado desde una perspectiva concreta: blanca, «no-discapacitada», feminizada y bisexual. No pretende tampoco huir de las incoherencias y contradicciones, sino analizarlas desde un enfoque que las abraza y considera que esas contradicciones tienen mu-cho que aportar tanto al estudio y activismo bisexual como queer.

Como cariñosamente me ha recordado Curro Sánchez que le dije una vez: «yo no quiero visibilizar la bisexualidad, quiero hacer de ella un problema» y creo que esa es la base de la que cualquier persona debería partir al iniciar la lectura de este libro.

En este trabajo se plantea, entre otras cosas, que el conocimiento es siempre colectivo y, en consecuencia, he buscado la manera de citar a mis amigas. Porque mucha información la encontramos en los libros y artículos, pero otra se genera en conversaciones cotidianas. Y es esa la que muchas veces nos aporta el giro necesario para seguir avanzando en nuestras investigaciones.

Esta pequeña obra es un reconocimiento a la historia que nos precede y que, aunque muchas veces la desconozcamos, forja en cierta medida quienes somos –y quienes podemos ser– hoy. Tengo la firme convicción de que es necesario conocer la historia para –tratar de– evitar tropezar con las mismas piedras una y otra vez. Esta es mi modesta contribución.

Escribo todo esto desde un sincero respeto y agradecimiento hacia todo lo aquí narrado, así como hacia las personas que, de una u otra forma, lo han hecho posible. Podría escribirse de muchas otras maneras, con muchos otros enfoques, pero he elegido este porque este es el punto en el que ahora mismo me encuentro. Seguro que faltan análisis o reflexiones y que algunas de las aquí presentes están equivocadas o se pueden mejorar, espero que al menos sirva para continuar el debate.

Además, me gustaría comentar algo con respecto al lenguaje. He elegido redactar este trabajo en lo que Vasallo (2018) denomina femenino honorífico y masculino intencional. Un femenino que no pretende feminizar a quien lo lee ni invisibilizar los géneros no binarios, sino hacer honor «a todas las personas que, más allá de su identidad de género y orientación sexual, merecen ser nombradas en un femenino de rebeldía» (Vasallo, 2019, p.19). Como afirma Vasallo (2018, p. 19):

«Posiblemente el femenino sea también un filtro para los y las lectoras. Quien se ofenda por ser nombrad* en femenino, encontrará en este libro motivos muchísimo mayores de ofensa. Porque es un libro escrito desde la disidencia para personas que se sienten orgullosas de ser nombradas en disidencia. Para personas que no se sienten amenazadas por unos cuantos géneros desplazados aquí y allá».

Me gustaría también animar a la lectora a que juegue con esta historia-libro de la manera en la que se sienta más cómoda sin dejarse afectar por esa culpa cristiana que nos provoca no leernos un texto de principio a fin. Quizá estés interesada en la parte del VIH/sida, quizá en el análisis de las teorías queer, igual llegas a la mitad del libro y te aburre –espero que no–. Sea como sea, date permiso para hacer con el texto que tienes entre las manos lo que te apetezca, porque para eso está.

Para finalizar, me gustaría dedicarle este texto a Hilda Doolittle (1886-1961), a la que Sigmund Freud definió como la perfecta bisexual (Castro, 2021). Estoy segura de que no era tan perfecta.

(…)

tende coidado: ignorádeme,

negádeme, non me recoñezades,

rexeitádeme; pois é contaxiosa

esta realidade: euforia

INTRODUCCIÓN

Paco Vidarte (2007: 137) decía en Ética Marica: «Nos gusten o no, sirvan para mucho o para poco, las iniciativas legislativas que se han conseguido, las han conseguido todas las maricas, bollos y trans de nuestra historia, cada grupo, cada colectivo, cada panfleto, cada cartel, cada graffiti, cada acción, cada performance, cada línea escrita (…) es el fruto de una multitud de bollos, maris y trans que llevan luchando toda la vida». A Paco no le faltaba razón, pero ¿dónde estaban las bisexuales, las viciosas, las otras degeneradas?

Las bisexuales siempre hemos estado ahí, incluidas dentro de otros grupos. Si bien en el siglo XX se extendieron prácticas políticas que se podrían calificar de bisexuales, han tendido a no nombrarse, a no concebirse; a ser entendidas y pensadas en términos de gays y lesbianas incluso dentro de los ambientes de la disidencia sexual y queer (Arnés, Correa e Itoiz, 2019).

Esta realidad se ve reflejada en el contexto español a través de, entre otras cosas, el hecho de que apenas exista tejido activista bisexual que se enuncie como tal. Así como de que las pocas organizaciones y colectivos que existen, como Moebious (2014), Taberna Bi (2018), Bisexuales y combativas (2019) o DisturBi Col·lectiu (2021), se hayan creado particularmente tarde.

Las bisexuales nos sentimos solas porque el activismo bisexual está en las antípodas comparado con otros activismos. Necesitamos hablar de bisexualidad y hablar de opresiones específicas; pero, sobre todo, necesitamos rellenar los huecos de la Historia Queer que nos faltan (Coll, 2021a). Esos huecos invisibles, invisibilizados, donde poder encontrarnos y reconocernos.

El de la invisibilización no es un problema nuevo para el colectivo bisexual. El hecho de que la bandera bisexual fuera creada en 1998, el día de la Bisexualidad asignado en 1999, la B entrase a formar parte de la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (FELGTB) en 2007, que multitud de personas famosas que se llegaron a declarar bisexuales en su día fuesen asumidas socialmente como gays o lesbianas (Amherst, 2017; Coll, 2021a), el tiempo que tuvo que transcurrir para que se celebrase el Año de la Visibilidad Bisexual en la Diversidad (Domínguez, 2017) o el hecho de que la categoría más similar en la que se pudo encuadrar el libro de Resistencia bisexual: mapas para una disidencia habitable, escrito por Elisa Coll, dentro de las Materias BIC fuese «de interés específico para gais y lesbianas» (Amigo-Ventureira, 2021; Coll, 2021b), son ejemplos de ello.

Así pues, el objetivo de este trabajo es aportar un marco histórico desde el que empezar a desvelar esos silencios. Conocer nuestras genealogías es imprescindible para organizarnos políticamente, situarnos en la historia es esencial para ser visibles en el presente y en el futuro.

La idea es que «un análisis como este (…) funcion[e] al final, paradógicamente, como un archivo incompleto: (…) una compilación de las huellas, fracasos, desviaciones y violencias (…) Más que un análisis de las representaciones (…) [será] un análisis de las geografías de las invisibilidades, silencios, ocultamientos…» (Trujillo, 2015: 22).

Porque como afirma Trujillo (2008, p. 57), «ahora que se ha empezado a hablar de memoria histórica es necesario, urgente, que empecemos a rescatar la(s) nuestra(s). Sin memoria no hay análisis ni historia posible, simplemente no existimos».

Además, debemos tener en cuenta que la última forma de resistencia del cisheteropatriarcado es el pasado, un pasado construido, y que su forma de proteger ese ideal establecido es desposeernos de la memoria y convencernos de que somos algo nuevo (Sánchez, 2022: párr. 17). Volvernos, como dice Curro, criaturas desmemoriadas.

Así, con la finalidad de arrojar algo de luz sobre el pasado y el presente de la bisexualidad en el contexto español, se plantean en este trabajo las siguientes preguntas de investigación en torno a las que se estructura el presente texto:

•¿Qué papel tenían las activistas bisexuales dentro del activismo lésbico/gay entre los años 70 y principios de los 2000 en España?

•¿Qué ha sucedido para que no haya más colectivos autónomos y potentes de activismo bisexual en la actualidad?

•¿Cómo afectó la crisis del VIH/sida al colectivo bisexual?

•¿Cómo han evolucionado las demandas del colectivo bisexual a lo largo del tiempo?

•¿Cuál es la situación actual del activismo bisexual en España? ¿Cuáles son las principales demandas y reivindicaciones?

•¿Cuáles son los debates abiertos? ¿Qué alianzas podrían establecerse con otros colectivos?

•¿Qué vías hay abiertas para el futuro del activismo bisexual?

En función de la bibliografía consultada y partiendo de las preguntas de investigación aquí recogidas, se presentan una serie de hipótesis. Por una parte, que quizá los colectivos bisexuales autónomos habían aparecido tan tarde, en comparación con otros grupos, porque hasta entonces las activistas bisexuales se habían visto incluidas en asociaciones generalistas, dentro del activismo lésbico y/o gay o del movimiento feminista. También que la invisibilización histórica de este colectivo era clave a la hora de analizar la tardía inclusión de este colectivo en organizaciones LGBT+ de corte generalista, así como en su posterior organización autónoma. Por otra parte, que las personas bisexuales se habían visto particularmente afectadas por la pandemia del VIH/SIDA al ser percibidas como vías de transmisión por su orientación sexual. Por último, que el discurso bisexual fue rompiendo con el binarismo con el paso del tiempo.

También se plantearon una serie de objetivos –generales y específicos– que se explican a continuación:

El primero de ellos era conocer la realidad de las activistas bisexuales en el movimiento gay y lésbico de entre los años 70 y principios de los 2000 en España. Para esto era necesario, por una parte, indagar sobre los motivos que llevaron a que el colectivo bisexual tardase tanto tiempo en organizarse de manera autónoma y, por otra, obtener información sobre el impacto de la crisis del VIH/SIDA en personas bisexuales.

El segundo objetivo consistía en explicar la evolución del discurso y la realidad bisexual en el contexto español a lo largo de las últimas décadas, para lo que era preciso identificar posibles diferencias entre el discurso propio de publicaciones contraculturales (Ajoblanco y Bicicleta) y el presente en medios generalistas (El País).