Braden o Perón - Rodrigo Mas - E-Book

Braden o Perón E-Book

Rodrigo Mas

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Beschreibung

La presente edición compila dos textos, el llamado Libro Azul, documento elaborado por el Departamento de Estado de los Estados Unidos y su respuesta, el libro Azul y Blanco de Juan D. Perón. Ambos escritos fueron publicados originalmente en el contexto de las elecciones presidenciales de febrero de 1946, en las que Perón llegaría por primera vez a la presidencia. El Libro Azul intentó vincular a Perón con el nazismo, mediante la recopilación amañada, arbitraria y tendenciosa de una serie de testimonios, informes de prensa y registros diplomáticos. El sentido político del libro era lograr una victoria de la Unión Democrática, la coalición de partidos opositores. Esos esfuerzos estuvieron comandados por el entonces embajador norteamericano en Argentina Spruille Braden. El Libro Azul y Blanco fue la categórica respuesta de Perón a esas acusaciones. En él, ataca no solo a Estados Unidos, sino a todos sus aliados locales, que van desde el Partido Comunista hasta sectores del radicalismo y conservadurismo. La edición cuenta con una traducción integral e inédita del Libro Azul, y un exhaustivo trabajo de notas aclaratorias sobre los acontecimientos del periodo y los actores implicados, que acercan el texto al público contemporáneo. "El enfrentamiento entre Braden y Perón fue uno de los episodios más dramáticos de las relaciones entre los Estados Unidos y la Argentina en el siglo XX y tuvo un impacto duradero en los lazos bilaterales durante décadas. En este sentido, el llamado Libro Azul fue uno de los documentos más importantes en la creación del mito de que la Argentina es una nación pro-nazi y antisemita […] Si Braden había sido enviado a Buenos Aires para ayudar a mejorar las tormentosas relaciones entre los dos estados, claramente fracasó. Si su objetivo era detener la campaña presidencial de Juan Domingo Perón, su fracaso fue humillante […] Se trata de un caso paradigmático, fundamental, para entender la compleja relación entre Argentina y los Estados Unidos" (de la Introducción de Raanan Rein).

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Seitenzahl: 395

Veröffentlichungsjahr: 2021

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Braden o Perón

Rodrigo Mas y Martín PrestíaCompiladores

Braden o PerónEl Libro Azul y el Libro Azul y BlancoLos documentos que marcaron la campaña electoral más importante de la historia argentina

Investigación y notasJonás Chaia De Bellis

Traducción del Blue BookMartín Prestía

Índice de contenido
Portadilla
Legales
Palabras preliminares, por Andrés Rodríguez
Prólogo, por Kelly Olmos y Daniel Romero
Introducción, por Raanan Rein
Aclaraciones sobre la presente edición
LIBRO AZUL [Blue Book on Argentina. Consultation among the American Republics with respect to the Argentine situation]
Parte I. Declaración preliminar
Parte II. Complicidad Nazi-Argentina
Parte III. Carácter nazi-fascista del régimen argentino
Parte IV. Declaración final
LIBRO AZUL Y BLANCO
El Libro Azul y Blanco
El Libro Azul
Falsedad fundamental del planteo
Oligarquía y nazismo
Las fuerzas vivas y la revolución
La acción de Braden
El desorden en la Universidad
Cómo se formó la U.D.
Fracaso del golpe de fuerza
Verdadero planteo del problema argentino
Valor de las pruebas presentadas
Las informaciones de Meynen
Expansión americana de la revolución argentina
En defensa de la Standard Oil
Quién coarta la libertad de prensa
Organización del trabajo
La Confederación General del Trabajo
Formación de dos centrales obreras
El “Primer Trabajador Argentino”
Más acusaciones falsas
La validez legal de la obra realizada
Braden y la conducta del Partido Comunista
Del antiimperialismo al imperalismo
La explicación de la desviación comunista
Orientación y tácticas distintas de otros Partidos Comunistas
Apéndice documental
La cátedra de Defensa Nacional de La Plata
El círculo Braden
Braden y Bemberg
Exacciones mediante las listas negras
Espionaje en la Argentina
Intervención de Braden en los asuntos internos de Cuba
Durán y Chibas, asesores de Braden
Filiación totalitaria de algunos “demócratas”
Documentos complementarios
Apéndice fotográfico

Olmos, Orlando

Braden o Perón : El Libro azul y el Libro azul y blanco : los documentos que marcaron la campaña electoral más importante de la historia argentina / Orlando Olmos ; comentarios de Jonás Chaia De Bellis ; Rodrigo Mas ; Martín José Prestía ; compilado por Rodrigo Mas ; Martín José Prestía. - 1a ed revisada. - Pismanta : Orlando Olmos, 2021.

Archivo Digital: descargaTraducción de: Martín José Prestía.ISBN 978-987-86-9959-2

1. Agrupaciones Políticas. 2. Peronismo. 3. Estados Unidos. I. Chaia De Bellis, Jonás, com. II. Mas, Rodrigo, com. III. Prestía, Martín José, com. IV. Título.

CDD 320.0982

Fecha de catalogación: 03/2021

BRADEN O PERÓN

El Libro Azul y el Libro Azul y Blanco. Los documentos que marcaron la campaña electoral más importante de la historia argentina

© Chaia De Bellis, Jonás; Mas, Rodrigo; Prestía, Martín

© De esta edición: Orlando Olmos, Ediciones IFAP SAS

Reservados todos los derechos. Quedan rigurosamente prohibidas, sin la autorización escrita de los titulares del copyright, bajo las sanciones establecidas en las leyes, la reproducción parcial o total de esta obra por cualquier medio o procedimiento, incluidas la reprografía y el tratamiento informático.

* * *

Diseño de tapa. Lorena Burgos

Diseño de interior. Mariela Cucciolla

Coordinación editorial

Rodrigo Mas · Jonás Chaia De Bellis · Martín Prestía

Colaboradores

Clara Nazabal · Lautaro López Garro

* * *

ISBN · 978-987-86-9959-2

Primera edición · Marzo de 2021.

Digitalización: Proyecto451

Palabras preliminares

Siempre es un gusto prologar una nueva publicación y contribuir a que la misma salga a la luz. Pero en este caso aún más, porque la misma es producto del trabajo de una institución, de un equipo, el IFAP, cuya tarea en la capacitación, formación y acción política cobra una significativa trascendencia en los difíciles momentos que estamos viviendo. No por la pandemia, sino porque ésta vino a resaltar aún más, a nivel mundial, el escenario previo de pobreza y exclusión para muchos y de acumulación de riqueza y poder por parte de unos pocos.

Y, en este escenario, descripto muy brevemente, y en el que parece triunfar el modelo globalizador, cobran un significado enorme, diría que de vital importancia, tanto la historia de los pueblos como sus culturas, verdaderas resistencias a dicho modelo.

Por lo tanto esta tarea, que han desarrollado los compañeros y compañeras del IFAP es una contribución al esclarecimiento de un momento fundamental, y fundacional, de nuestra historia reciente.

En la misma, se exponen las maniobras y operaciones que se llevaron a cabo en América y en Argentina durante la Segunda guerra mundial, y a finales de esta, por sus contendientes, pretendiendo involucrar al entonces Coronel Perón (*) en cuestiones que los hechos claramente desmienten, al tiempo que demuestran sus diferencias en relación a sus precedesores a cargo de la presidencia del país.

En efecto, esas diferencias profundas alcanzaron el nivel máximo con su encarcelamiento previo al 17 de octubre (1945), la construcción de un poder popular que lo llevó a ser presidente a través de elecciones democráticas (1946) y las acciones posteriores de un gobierno revolucionario que enfrentó decididamente a quienes se habían repartido el mundo en Yalta y Potsdam. Acciones basadas en los pilares de la Tercera Posición y la Unidad Latinoamericana como respuestas geopolíticas a un nuevo orden mundial de dominación; razón por la que muchos pueblos emprendieron el camino de su liberación, utilizando como armas principales, su historia, su cultura y sus valores.

Buenos Aires, julio de 2020.

Andrés Rodríguez

Secretario General de la Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN)

Secretario Adjunto de la Confederación General del Trabajo de la República Argentina (CGT)

Congresal Nacional del Partido Justicialista y Vicepresidente Primero de la Capital Federal

*- En el período en cuestión fue sucesivamente Capitán, Mayor y Coronel.

Prólogo

El Instituto de Actualización y Formación Política (IFAP) se propuso, como uno de sus objetivos fundamentales, colaborar a través de su tarea académica y docente con el análisis y el conocimiento del pensamiento y la doctrina de Perón.

Esta tarea se hace aún más necesaria en estos momentos de crisis mundial. En efecto, los modelos que intentaron hegemonizar el mundo en lo político, económico y social desde la Segunda guerra mundial hasta el presente, han mostrado su fracaso. El justicialismo, por su parte, ha demostrado la poderosa vigencia de sus ideas.

Qué es el peronismo es una pregunta permanente en los foros académicos y políticos de todo el planeta. La identidad del peronismo nos parece, por lo tanto, un tema estratégico.

Con esta vocación es que presentamos esta publicación que tiene características de inédita, ya que nunca El Libro Azul fue publicado en su totalidad, ni en inglés ni en castellano.

Se trata a nuestro juicio de un documento trascendente y contundente, que muestra cómo los enemigos del peronismo desplegaron su inmenso poder internacional para calumniar y desfigurar la identidad del peronismo.

En la Introducción, realizada por el muy prestigioso historiador de la Universidad de Tel Aviv, el Profesor Raanan Rein, éste hace una sólida y detallada caracterización de esta operación de prensa internacional destinada a evitar el triunfo electoral de Perón en 1946 y, en caso de no ser posible esto, de aislarlo internacionalmente a través de la falsa acusación de nazi-fascista.

Acusación que cobraba especial relevancia en momentos en que los países que promovieron esas doctrinas habían sido derrotados en la guerra y salían a la luz los crímenes de lesa humanidad ligados al racismo y el antisemitismo.

Cualquier análisis serio y bien intencionado de los miles de discursos y documentos y, mucho menos todavía, del accionar concreto de los gobiernos del peronismo, no da lugar a ninguna duda respecto a lo mentiroso de estas acusaciones. Sin embargo, la fuerza de esta propaganda internacional desplegó durante años una sombra de duda en muchos sectores de la izquierda europea y latinoamericana especialmente.

Durante décadas de proscripción y dictadura, la superestructura de la cultura y la educación argentina promovió un velo de silencio y ocultamiento sobre los hechos y las ideas del peronismo. Sólo en el pueblo se guardó desde 1955 ese acervo que afortunadamente las nuevas generaciones de estudiosos y académicos empiezan a descubrir, ya con menos preconceptos impuestos.

Muchos son los ejemplos que ilustran esta situación.

Uno de ellos, muy significativo y ligado directamente a la demostración de la falacia que constituyó El Libro Azul, es la relación histórica que el primer gobierno peronista tuvo con el recientemente creado Estado de Israel. El 14 de febrero de 1949 fue el primero de la región en darle reconocimiento legal (Decreto 3668), continuando de este modo un estrecho contacto de colaboración entre el Gral. Perón con David Ben Gurión, el histórico líder judío, y con Chaim Weizmann, el primer jefe de Estado. A tal punto llegó esa relación, que viendo las enormes dificultades sociales que afrontaba el nuevo estado, la Fundación Eva Perón envió su ayuda solidaria como lo hacía en esos momentos con todos los pueblos necesitados en el mundo. Golda Meir, futura Primer Ministra, visitó la Argentina en 1951—era en ese entonces Ministra de Trabajo— y se reunió con Evita para interiorizarse del funcionamiento de la Fundación que tanto había ayudado a los Kibutzim de Israel.

Ningún aspecto doctrinario del peronismo difunde otra cosa que no sea la hermandad y la solidaridad entre los pueblos.

En otro orden de ideas, pero siempre respondiendo a esta campaña, los sectores empresarios y liberales han ligado a la organización sindical del peronismo con la “Carta del Lavoro” del fascismo italiano, con el único objeto de debilitar la organización sindical y, por lo tanto, la defensa de los intereses de los trabajadores. La característica esencial del pensamiento peronista es que el poder de la comunidad proviene del pueblo organizado y no del Estado. Los sindicatos que por otra parte han tenido una rica historia en la Argentina antes de la creación del peronismo, nunca fueron parte del Estado, como establece la concepción del fascismo. Por el contrario, constituyen un sólido ejemplo del concepto justicialista de “Organizaciones Libres del Pueblo”, tan independientes del estado y del gobierno que fueron la base central de la resistencia peronista en los larguísimos años en que el movimiento estuvo proscripto y, por lo tanto, fuera del Estado y del gobierno.

Volviendo a la poderosa campaña difamatoria orquestada por el gobierno de Estados Unidos de aquel entonces, es evidente que la misma tuvo un fuerte impacto en el mundo y en especial en Latinoamérica.

La importancia de la publicación que hoy presentamos es que pone de relieve el origen y el sentido de esa difamación. Y por lo tanto pone en evidencia los intereses que defienden aquellos que la vienen repitiendo.

Esto incluye, lamentablemente, tanto a muy prestigiosos y encumbrados académicos de las ciencias sociales que fueron cómplices directos de la campaña de Braden como parte de la Unión Democrática, como a publicistas y políticos que repiten acríticamente estos clichés con el objeto de descalificar la lucha por la justicia social que encarna el justicialismo.

La vigencia y la fuerza política del peronismo, sumado a que la verdad histórica está siempre allí para quien quiera encontrarla, han desmentido categóricamente a estos operadores del odio antiperonista.

Por todas estas consideraciones, constituye una gran satisfacción para el IFAP presentar esta publicación que contiene también el llamado Libro Azul y Blanco que fue publicado el 22 de febrero de 1946 como respuesta inmediata y certera a estas calumnias que el Departamento de Estado de Estados Unidos había difundido a través de la agencia Associated Press.

Asimismo, el Instituto manifiesta su reconocimiento al trabajo de investigación y a la iniciativa del Lic. Rodrigo Mas, el Mg. Martín Prestía y el Dr. Jonás Chaia De Bellis, quienes han llevado adelante la tarea académica y la edición de esta publicación.

Debemos un agradecimiento muy especial al Profesor Raanan Rein que, con la solvencia que lo caracteriza, ha elaborado la Introducción histórica que permite contextualizar el documento y que sin duda prestigia esta publicación con su presencia.

Del mismo modo, corresponde un especial agradecimiento a la Unión del Personal Civil de la Nación y a su Secretario General, el compañero Andrés Rodríguez, que han apoyado esta iniciativa.

Desde su creación, el IFAP viene realizando trabajos de capacitación y difusión de la obra del peronismo en conjunto con el Movimiento Obrero Organizado y eso constituye un verdadero orgullo para quienes lo integramos.

Kelly Olmos y Daniel Romero

Instituto de Actualización y Formación Política (IFAP)

Introducción

Raanan Rein

El enfrentamiento entre Braden y Perón fue uno de los episodios más dramáticos de las relaciones entre los Estados Unidos y la Argentina en el siglo XX y tuvo un impacto duradero en los lazos bilaterales durante décadas. En este sentido, el llamado Libro Azul fue uno de los documentos más importantes en la creación del mito de que la Argentina es una nación pro-nazi y antisemita. De hecho, la publicación de la oficialmente titulada Consulta entre las Repúblicas Americanas sobre la Situación Argentina el 11 de febrero, menos de dos semanas antes de las elecciones generales del 24 de febrero, causó sensación en Buenos Aires. Fue, para utilizar las palabras de John M. Cabot, el Encargado de los Asuntos de EE.UU. en Argentina, como lanzar una bomba atómica. El embajador cubano en Washington usó la misma metáfora nuclear.

Braden llegó a la Argentina el 19 de mayo de 1945. Estuvo sólo unos cuatro meses en Buenos Aires, causando un grave daño a las relaciones bilaterales, antes de que el nuevo Secretario de Estado James Byrnes le pidiera en agosto que regresara a Washington para sustituir a Nelson Rockefeller como Subsecretario Adjunto para Asuntos Latinoamericanos. Desde la capital estadounidense continuó su campaña antiargentina y demostró ser aún más perturbador para las relaciones entre ambos países. Si Braden había sido enviado a Buenos Aires para ayudar a mejorar las tormentosas relaciones entre los dos estados, claramente fracasó. Si su objetivo era detener la campaña presidencial de Juan Domingo Perón, su fracaso fue humillante. La impresionante victoria de Perón en las elecciones, caracterizada por Cabot como la «más justa de la historia [argentina]», exigió un cambio en la política de los Estados Unidos. Un veterano diplomático estadounidense, con gran experiencia en asuntos latinoamericanos, Sumner Welles, consideró que el Libro Azul fue «un error garrafal casi increíble» y que la elección de Perón fue «la peor derrota diplomática que [Estados Unidos] ha sufrido en el hemisferio occidental».

Braden no era un diplomático de carrera, sino un ingeniero de minas y su conducta no se ciñó a las funciones habituales de la práctica diplomática. Con su comportamiento imperial, hizo todo lo que tuvo a su alcance para evitar que Perón fuera elegido Presidente, convirtiéndose él mismo en un líder de facto de la oposición al gobierno militar. Su fracaso puso de manifiesto los límites de la diplomacia personal y las percepciones erróneas de Washington sobre los cambios socioeconómicos que se habían producido en la Argentina durante la década anterior. Por lo tanto, se trata de un caso paradigmático, fundamental para entender la compleja relación entre Argentina y los EE.UU.

Si usamos una metáfora tomada de la jerga del boxeo, Braden tenía puntos de ventaja cuando Perón fue obligado a renunciar y fue detenido. Lejos de tirar la toalla, Perón se recuperó tras su liberación y el apoyo masivo que recibió el 17 de octubre de 1945. El Libro Azul era el contragolpe, el counter-punch que intentó usar el estadounidense, «luego de toda la bravuconada del Sr. Braden y su éxito fugaz como resultado de la renuncia de muy corta duración del coronel Perón», por citar a Halifax, embajador británico en Washington, el 26 de octubre de 1945. Pero este contragolpe no noqueó a Perón, que respondió con La República Argentina ante el “Libro Azul”, conocido como Libro Azul y Blanco, elaborado por el canciller Juan Cooke y estrenando el slogan «Braden o Perón», presentando la elección presidencial como si Braden fuera el otro candidato y la disputa fuera entre Argentina y EE.UU. Perón, que no había buscado el conflicto con el diplomático del norte, una vez producido supo aprovecharlo como una de las claves de su triunfo electoral, que no parecía inevitable pocos meses antes. Las calles porteñas aparecían empapeladas con dicho slogan, que lo llevaría al poder. «Braden o Perón» se convirtió a partir de aquel momento en uno de los principales lemas del peronismo. Tanto éxito tuvo esta consigna, que ya prácticamente nadie recuerda que el rival de Perón se llamaba José Pascual Tamborini, candidato a la presidencia por la Unión Democrática.

Cabot, según lo descrito por el politólogo Fabián Bosoer, manifestó su disenso y recomendó no publicar el Libro Azul. Predijo que su publicación sería contraproducente, ayudando más bien a fortalecer a Perón. Los diplomáticos británicos tenían la misma opinión. Como ha demostrado el historiador Roger Gravil, los enviados de Su Majestad se mostraron reacios a colaborar con los esfuerzos norteamericanos para compilar un dossier sobre las supuestas inclinaciones nazis de Perón. En palabras de otro diplomático británico, Hadow, los norteamericanos «de una manera un tanto patética pidieron cualquier tipo de prueba condenatoria que pudiéramos ofrecerles pronto».

El Libro Azul era una acusación a la neutralidad argentina durante la Segunda guerra mundial, señalando como responsables a todos los líderes, desde Ramón S. Castillo hasta Perón, de colaborar con el espionaje alemán y los esfuerzos de la quinta columna, burlándose de los compromisos hemisféricos de la Argentina. Pero esta posición a favor de la neutralidad la compartía aparentemente una mayoría de los argentinos. ¿Era pro-nazi esta mayoría? Basándose en parte en la neutralidad argentina durante la Primera guerra mundial, liderada por el presidente Hipólito Yrigoyen, cuatro presidentes, dos civiles y dos militares, favorecieron esta política neutralista por diversas razones. Hasta el ataque japonés sobre Pearl Harbor, esta política no provocó fuerte tensión entre ambos países. Sin embargo, a partir de 1942, una vez que los EE.UU. entraron en la guerra, la política de neutralidad enfrentó a la Argentina con la potencia del Norte. De hecho, esta política servía a los intereses de los británicos y aportaba a la supervivencia de la población civil bombardeada por los alemanes, con envíos de víveres desde puertos argentinos. De esta manera, Argentina aportaba a la victoria aliada sobre los nazis. Si hubiera declarado la guerra contra el Tercer Reich, los submarinos alemanes hubieran torpedeado los barcos en su camino hacia las islas británicas.

Una perspectiva comparativa podría ser quizás esclarecedora para el análisis de la neutralidad argentina. El Libro Azul documentó bien en sus 131 páginas el fracaso de Argentina en comprar equipo militar a Alemania. Específicamente, detalló el decomiso del argentino de origen alemán Oscar Hellmuth en octubre de 1943 por la marina británica en Trinidad en ruta hacia España. Hellmuth, quien se hizo pasar por cónsul de España, iba a elaborar supuestamente un acuerdo triangular entre Argentina, España y Alemania por el cual Berlín suministraría municiones a cambio de una mano libre en la recolección de inteligencia y operaciones de la quinta columna en Argentina. Debemos contrastar este fracaso argentino con las políticas de otros países neutrales. Turquía, por ejemplo, compró con éxito armas de Alemania y la neutral Suecia incluso vendió las armas de los nazis, sin que los EE.UU. denigraran la imagen de estos dos países durante décadas.

De hecho, el grueso de las pruebas contra la supuesta complicidad argentina con el Tercer Reich incluidas en el Libro Azul se relacionaba con la presidencia de Ramón Castillo, quien fue depuesto por el golpe de Estado del 4 de junio de 1943. Sospechando del encargado de asuntos alemán en Buenos Aires, el Dr. Erich Otto von Meynen, quien fue una de las principales fuentes de información para el Libro Azul y que tenía todas las razones para complacer a los norteamericanos, los británicos consideraron que las acusaciones de los EE.UU. contra el gobierno militar se basaban más en prejuicios que en hechos consumados.

El objetivo de Braden era retratar a Argentina como una amenaza para el sistema interamericano. ¿Por qué lo era? Porque su gobierno era nazi-fascista. ¿Y por qué se lo consideraba nazi-fascista? Porque conspiró para comprar armas y conseguir técnicos del Tercer Reich; porque planeó formar un bloque sudamericano favorable a Alemania y hostil a los EE.UU.; porque permitió el espionaje del Eje; porque dejó que los nazis usaran sus medios de comunicación y su sistema escolar para difundir la propaganda nazi; y porque no repatrió a nazis.

Aunque se titula, como hemos indicado, Consulta entre las Repúblicas Americanas sobre la Situación Argentina, en la práctica no se realizó ninguna consulta de este tipo antes de la publicación de este documento. Además, no hubo una traducción autorizada al español o al portugués. Incluso los embajadores en Washington de fuertes aliados de los EE.UU., como Colombia, Ecuador y Cuba, consideraron el Libro Azul como una gran exageración. Amargos enemigos del régimen como Nicolás Repetto y Carlos Saavedra Lamas también instaron a Braden en julio de 1945 a tener cuidado de no exagerar la campaña antiargentina. Pero sus esfuerzos no rindieron frutos.

Los británicos explicaron a los estadounidenses una y otra vez que, si bien era cierto que varios prominentes argentinos coquetearon con los nazis, el flujo de productos necesarios para el esfuerzo bélico aliado nunca se detuvo y que la neutralidad argentina aseguraba que no se produjera ningún acto de sabotaje contra las plantas empacadoras de carne, los elevadores de granos o las instalaciones portuarias argentinas que servían a la causa aliada. Insistieron en que no había pruebas de que agentes alemanes en la Argentina causaran el hundimiento de un solo buque aliado; y que el Libro Azul mostraba que el gabinete original de Pedro Pablo Ramírez estaba dividido por igual entre moderados y extremistas. Fue precisamente la política estadounidense la que causó la eliminación de los moderados en este gabinete. Además, el gobierno argentino se acercó a regañadientes a los alemanes para obtener armas sólo después de que los EE.UU. se negara a suministrarlas, a pesar de que los norteamericanos estaban entrenando a las Fuerzas Armadas argentinas. De hecho, Argentina hizo más para expulsar a nazis que países como Brasil, Chile, Ecuador o México, sin que estos últimos fueran criticados y mucho menos castigados por la administración estadounidense. Los argentinos, insistieron repetidamente los británicos, perseguían sus propios intereses y no los de Alemania.

Según el punto de vista británico, el Libro Azul tenía tres propósitos: convencer a los gobiernos latinoamericanos de que Argentina no debía ser admitida en las conversaciones de defensa interamericanas, pero sobre todo evitar una victoria electoral de Perón. Si ganaba, el documento debía ser un instrumento para convencer a las demás repúblicas latinoamericanas de que no reconocieran al gobierno de Perón y negaran su aceptación en el concierto de las naciones, empujándolo hacia el aislamiento. Los británicos también sospechaban que los EE.UU. tenían una motivación económica detrás de su campaña: «existe una sospecha generalizada de que el interés que tienen los EE.UU. en la eliminación de las empresas alemanas está vinculado con el deseo de los competidores comerciales norteamericanos de ingresar en sus mercados. Esta sospecha se vio fortalecida por las indiscreciones cometidas por algunos funcionarios estadounidenses aquí», de acuerdo a un informe del 27 de febrero de 1946 del embajador británico en Buenos Aires, David Kelly.

El Libro Azul y Blanco pretendía presentar las acusaciones de Braden como falsas y retratarlas como una intervención en los asuntos internos de Argentina. Su publicación pasó casi desapercibida por los periódicos argentinos, ya que la mayoría de ellos reflejaba por aquel entonces una visión opuesta a la de Perón. Quedó en manos de La Época el dar voz a la respuesta peronista.

Historiadores norteamericanos, como Joseph Tulchin o el canadiense David Sheinin, que han estudiado la historia de las relaciones entre Estados Unidos y Argentina, utilizaron vocabulario médico y psicológico para describir la campaña de Braden: irracional; obsesiva; patológica. Los medios de comunicación estadounidenses, bajo la influencia de Braden y de liberales y sindicalistas de ideas afines, consideraban a la Argentina como un país enemigo. El jefe del Departamento de América del Sur del Ministerio de Relaciones Exteriores británico describió la política de Braden de la siguiente manera: «su objetivo es humillar al único país latinoamericano que se ha atrevido a desafiarlo».

Robert Potash fue uno de los primeros historiadores en concluir que la estrechez de la victoria de Perón sugiere que fue «más que probable que el Libro Azul sirviera para inclinar la balanza a favor de Perón». El propio Perón reconoció décadas más tarde que si Braden no hubiera existido «habría debido inventarlo», mientras que Braden admitió años después en una entrevista que «el slogan “Braden o Perón” fue una brillante maniobra del ex dictador».

The Ruling Few, el libro de memorias del mencionado embajador británico David Kelly, publicado en 1952, resulta de gran utilidad para analizar el conflicto entre Braden y Perón. Diplomático con vasta experiencia, su primera misión en la Argentina finalizó en abril de 1921 y regresó como embajador en junio de 1942. Kelly describe las dificultades que surgieron a partir de la llegada de Braden: «Vino a Buenos Aires con la idea fija de que había sido elegido por la Providencia para derrocar el régimen de Farrell-Perón. Alentado y halagado por la oposición, especialmente por los miembros más ricos de la “sociedad”, lanzó una serie de discursos violentos contra el régimen. Tenía cierto magnetismo; personalmente, me gustaba bastante y traté de advertirle que su campaña debía acabar derrotando su propio objeto, reuniendo las fuerzas del nacionalismo y el sentimiento antiamericano en torno al Coronel Perón». Cuando Braden fue nombrado Subsecretario Adjunto para Asuntos Latinoamericanos, Kelly creía que «siempre me ha parecido que este fue uno de los mayores errores cometidos por el Gobierno de los Estados Unidos al tratar con la Argentina». En cuanto al Libro Azul, resultó ser un estímulo para Perón: «el odio histérico de los ricos y la campaña mal calculada del embajador Braden, fortaleció tanto su control sobre las masas que pudo prescindir de cualquier otro apoyo. Si bien su mayor ventaja fue su propia popularidad entre las masas, también obtuvo una inmensa ventaja al poder pegar en las paredes carteles con el lema “Perón contra Braden”, apelando así a la arraigada desconfianza de los argentinos hacia los norteamericanos... Se benefició sobre todo, sin embargo, del hecho de que el Sr. Braden mantuvo desde Washington su dramática intervención mediante continuos pronunciamientos y discursos». Kelly termina su testimonio diciendo: «Sin ninguna de las intimidaciones y falsificaciones que habían sido comunes en las elecciones anteriores —sin ellas porque no había necesidad de ellas—, Perón barrió el tablero de un extremo al otro del país, y regresó con una mayoría abrumadora en medio de las ruinas de los viejos partidos».

Aclaraciones sobre la presente edición

Los textos recogidos en el presente volumen corresponden a:

- Blue Book on Argentina. Consultation among the American Republics with respect to the Argentine situation.Memorandum of the United States Government. Washington D.C., New York: Greenberg Publisher, February 1946.

- Coronel Perón [Perón, Juan Domingo]. Libro Azul y Blanco. Buenos Aires: Editorial Azul y Blanco. 1946.

Con respecto a la traducción del Blue Book [Libro Azul], hemos consignado mediante notas a pie de página las palabras que estaban escritas en español en el original.

Con respecto al Libro Azul y Blanco,hemos aclarado entre corchetes algunas expresiones en desuso, corregido la ortografía en un contado número de casos, y reemplazado la grafía en mayúsculas de algunos nombres por una en minúsculas, para uniformar el texto [en la sección “Apéndice Documental”]. También hemos mantenido el destacado de ciertos pasajes del texto, si bien optamos por convertir las negritas en itálicas. Finalmente, hemos decidido reproducir de modo facsimilar el apartado final del Libro Azul y Blanco, compuesto por documentos de diversa índole, recortes de periódicos y fotografías [páginas 43-125 del libro original, sección “Apéndice Documental”].

Ambos documentos incluyen notas a pie de página que tienen como finalidad ofrecer una mayor comprensión del período y de los actores implicados. Hemos buscado esclarecer algunos acontecimientos que al lector contemporáneo no iniciado en el tema pueden resultarle ajenos —eventos de la Segunda guerra mundial, por ejemplo— pero también la trayectoria biográfica de algunos de los protagonistas, cuando creímos que resultaba significativa para comprender mejor el contexto de producción de ambos documentos y los años subsiguientes, dado que muchos de ellos serán parte activa del peronismo o anti-peronismo. Las escasas notas que no tienen aclaración del Editor [N.d.E.] o del Traductor [N.d.T.] pertenecen a los textos originales.

Los Editores.

Parte IDeclaración preliminar

I

El 3 de octubre de 1945 el Departamento de Estado inició una consulta entre las Repúblicas americanas con respecto a la situación argentina. El resto de las Repúblicas americanas acordó participar en esta consulta. Durante el período transcurrido, el Gobierno ha realizado un cuidadoso estudio y evaluación de toda la información a su alcance sobre Argentina. Un enorme volumen de documentos del enemigo derrotado, encontrado en muchos casos con enorme dificultad y después de una prolongada búsqueda, ha sido estudiado y verificado. Funcionarios alemanes e italianos acusados de tener responsabilidad en actividades en y con Argentina han sido interrogados. Aunque este trabajo de investigación continúa, en la actualidad el Gobierno de los Estados Unidos tiene en su poder información que establece que:

1. Miembros del gobierno militar colaboraron con agentes enemigos en importantes asuntos de espionaje y otras actividades perjudiciales para el esfuerzo de guerra de las Naciones Unidas.

2. Líderes, grupos y organizaciones nazis se combinaron con grupos totalitarios argentinos para crear un Estado nazi-fascista.

3. Miembros del régimen militar que controlan el gobierno desde junio de 1943 conspiraron con el enemigo para socavar los gobiernos de los países vecinos y destruir su colaboración con los Aliados, en un esfuerzo por alinearlos a un bloque pro-Eje.

4. Los sucesivos gobiernos argentinos protegieron al enemigo en materia económica, con el objetivo de preservar el poder industrial y comercial del Eje en Argentina.

5. Los sucesivos gobiernos argentinos conspiraron con el enemigo para obtener armas de Alemania.

Esta información permite llegar a las siguientes conclusiones:

1. El gobierno de Castillo (1) y aún más el régimen militar actual siguieron una política de ayuda activa al enemigo.

2. Las solemnes declaraciones de cooperar con las otras Repúblicas americanas fueron completamente incumplidas, y se ha demostrado que fueron diseñadas para proteger y mantener los intereses del Eje en Argentina.

3. Las políticas y acciones de los recientes regímenes militares en Argentina tenían por objeto socavar el Sistema Interamericano.

4. Los individuos y grupos totalitarios, tanto militares como civiles, que controlan el actual gobierno en Argentina han perseguido, junto con sus colaboradores nazis, una meta común: la creación de un Estado totalitario en este hemisferio. Este objetivo, en parte, ya se ha alcanzado.

5. De manera creciente a partir de la invasión de Normandía (2), y más claramente desde el fracaso de la última contraofensiva alemana en enero de 1945 (3), el régimen militar argentino ha tenido que recurrir a una estrategia defensiva de camuflaje. La asunción de las obligaciones dictadas por la Conferencia Interamericana sobre Problemas de la Guerra y la Paz (4) para acabar con la influencia nazi y las repetidas declaraciones sobre intenciones pro-democráticas procedieron de esta estrategia de camuflaje.

6. Por el brutal uso de la fuerza y de métodos terroristas para derribar toda oposición del pueblo argentino, el régimen militar ha hecho una burla de su compromiso con las Naciones Unidas de “reafirmar la fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana”.

II

Antes de la Conferencia Interamericana sobre Problemas de la Guerra y la Paz, veinte Repúblicas americanas concluyeron unánimemente que el gobierno argentino no había colaborado en el esfuerzo de guerra y no podía, por tanto, participar debidamente de la Conferencia. Hacia el final de la reunión, deploraron el hecho de que “las circunstancias previas a la reunión no experimentaron cambios que justificasen a la Conferencia la adopción de medidas para restablecer la unidad continental”. Jamás se ha dictado un juicio tan claro por parte de una comunidad de naciones en relación a la conducta del gobierno de uno sus miembros. Y para que su juicio no fuera malinterpretado, la Conferencia distinguió cuidadosamente —como debemos distinguir actualmente— entre el pueblo argentino y el régimen imperante: “la unidad de los pueblos de América es indivisible… la Nación argentina es y siempre ha sido una parte integral de la unión de las Repúblicas americanas”.

Fue en gran medida debido a este espíritu de unidad entre los pueblos, y a la fe que anima el Sistema Interamericano, que las Repúblicas americanas se inclinaron por aceptar, una vez más, la palabra dada por el gobierno de Farrell-Perón.

Con su adhesión al Acta Final de la Conferencia de México (5), el régimen de Farrell dio un paso necesario para poder participar del tratado contemplado por la Parte II del Acta de Chapultepec. Pero el empleo de los beneficios del Acta de Chapultepec, así como de otros derechos del Acta Final de la Conferencia, estuvo condicionado por la buena fe del Gobierno de Farrell tanto en la asunción como en la ejecución de los acuerdos y declaraciones aprobadas por la Conferencia.

El reconocimiento del régimen de Farrell y su admisión a la Organización de las Naciones Unidas no se basaron en la conclusión de que el régimen había satisfecho sus obligaciones. El reconocimiento y la admisión a la Organización de las Naciones Unidas se basaron, en cambio, en un compromiso tomado por el gobierno de Farrell de cumplir con los acuerdos de la Conferencia de México. Como fue anunciado el 28 de mayo de 1945 por el Secretario de Estado Stettinius, Presidente de esta delegación del Gobierno tanto en México como en San Francisco:

“Al votar para admitir a Argentina en estas circunstancias, los Estados Unidos… no han cambiado en absoluto su posición y esperan que Argentina cumpla efectivamente todos los compromisos tomados bajo las Declaraciones de la Ciudad de México. Más aún, consideramos que su admisión a la Conferencia de San Francisco aumenta sus obligaciones de hacerlo. Esperamos que la Nación argentina cumpla esta obligación”.

Varios meses después, el Secretario de Estado adjunto para los Asuntos de las Repúblicas Americanas y delegado suplente de los Estados Unidos en la Conferencia de la Ciudad de México, el Sr. Nelson Rockefeller, declaró:

“El registro muestra que, mientras se han tomado algunos pasos para llevar adelante los compromisos, hay varios importantes fracasos que tienen serias implicancias. Con frecuencia han comenzado esos pasos o promesas y no se han llevado a término. Es un hecho que varios de los compromisos vitales que Argentina ha tomado con sus vecinos americanos se mantienen incumplidos por su Gobierno”.

La aceptación de la palabra dada por el gobierno de Farrell repitió un proceso en el que las Repúblicas americanas, en un espíritu de genuina buena voluntad hacia el pueblo argentino, han participado pacientemente durante cuatro años de guerra. Desde poco después de Pearl Harbor hasta la rendición incondicional del enemigo (6), los sucesivos gobiernos argentinos combinaron afirmaciones de pleno cumplimiento con solemnes promesas de desempeño futuro. Esta evidencia, en sí misma, demostró insinceridad y podría haber servido como base para un cargo de engaño deliberado. Hoy sabemos las razones detrás de los importantes fracasos, la aparente reticencia, los compromisos vitales incumplidos, las promesas de mantener las promesas. Detrás de este registro de promesas incumplidas y de repetidas palabras de cooperación, tenemos pruebas de una real complicidad con el enemigo.

Esta complicidad nos obliga a dudar de la motivación, el plan y el propósito de cada acto del actual régimen argentino. Tal falta de confianza no será redimida por decretos u órdenes administrativas, por firmas de pactos o por adhesiones a actas finales de conferencias. Sólo se recuperará la confianza cuando nuestro pueblo hermano de Argentina sea representado por un gobierno que inspire completamente fe y confianza, tanto en el país como en el exterior.

III

La información que sustenta estos cargos es enviada respetuosamente a los gobiernos de las Repúblicas americanas para su consideración en relación al Tratado de Asistencia Mutua que será negociado en la próxima conferencia en Río de Janeiro (7).

Por sus propios términos, el Acta de Chapultepec sienta las bases para establecer un pacto de asistencia mutua que demandará a los gobiernos miembros a asistirse unos a otros ante un ataque o amenaza de agresión, cualquiera sea su proveniencia. Además, de conformidad con la Resolución IV de la Conferencia sobre Problemas de la Guerra y la Paz, el pacto se aplicará mediante la creación de un organismo militar permanente encargado de preparar propuestas para una colaboración militar más estrecha entre las Repúblicas. Esta implementación requerirá una estrecha cooperación en el desarrollo de planes de seguridad de vital importancia para cada República americana. También requerirá cooperación en el mantenimiento de establecimientos militares adecuados para la defensa del continente.

Una estructura de defensa tal puede ser construida únicamente sobre la base de una confianza absoluta. En octubre de 1945, en razón de que el Gobierno de los Estados Unidos no tenía tal confianza en el actual régimen argentino, decidió que no podría firmar un tratado de asistencia militar con este.

La información transmitida a los gobiernos de las Repúblicas americanas en este memorándum muestra claramente un patrón que incluye ayuda al enemigo, tergiversación y engaño deliberados en las promesas de cooperación en el hemisferio, actividad subversiva en contra de las repúblicas vecinas, y una asociación corrupta entre nazis y fuerzas totalitarias locales. Este patrón plantea un interrogante más profundo y fundamental que el de la adecuación de los decretos y medidas administrativas presuntamente promulgadas en cumplimiento de las obligaciones de la Argentina en virtud de la Resolución LIX de la Conferencia de México. Este interrogante es si el régimen militar, o cualquier gobierno argentino controlado por los mismos elementos, pueden merecer la confianza necesaria para integrar un tratado de mutua asistencia militar entre las Repúblicas americanas.

1- Ramón Castillo (1873-1944) fue el último presidente de la llamada “década infame” (1930-1943). Gobernó brevemente entre 1942 y 1943, aunque ya controlaba el Poder Ejecutivo desde que el presidente Roberto M. Ortiz enfermó y le delegó, en tanto que su vicepresidente, el liderazgo del país. Ocupó diferentes cargos durante todos los gobiernos fraudulentos de la década: gobernador de facto de Tucumán (1930-1931), Ministro de Justicia e Instrucción Pública de la Nación (1936), Ministro del Interior (1936-1937), y Vicepresidente (1938-1942). No obstante, Castillo pudo comprender las transformaciones que estaban teniendo lugar en la estructura económica argentina e intentó darle a su gobierno un contenido nacional e industrial. Por ejemplo, creó la Dirección General de Fabricaciones Militares, la Flota Mercante de la Argentina, y sostuvo el “Plan Pinedo” (ver nota 128, Libro Azul y Blanco). Sin embargo, este contenido nacional en lo económico estuvo limitado por el hecho de que en lo político Castillo seguía expresando los intereses de la oligarquía, lo que quedó plasmado en la elección de Robustiano Patrón Costas como su sucesor (ver nota 89, Libro Azul y Blanco), siendo ésta una de las principales razones que llevaron a los oficiales del G.O.U. (Grupo de Oficiales Unidos o Grupo Obra de Unificación, entre los que se contaba Juan Domingo Perón) a hacer la Revolución del 4 de junio de 1943 [N.d.E.].

2- El 6 de junio de 1944 los ejércitos Aliados desembarcaron en Normandía, norte de Francia, dando inicio al proceso de sucesivas derrotas militares de la Alemania nazi en todos los países de Europa occidental, cuya ocupación había iniciado en 1938 con la anexión de Austria [Anschluss] [N.d.E.].

3- Entre el 16 de diciembre de 1944 y 25 de enero de 1945 tuvo lugar la Batalla de Ardenas, también conocida como Contraofensiva de las Ardenas. Con esta operación, la Alemania nazi pretendía retomar la iniciativa en la contienda mediante un pasaje a la ofensiva, pero no sólo perdió esta batalla, sino que, además, los recursos movilizados implicaron que la Alemania nazi debilitara aún más el Frente Oriental, de modo tal que la derrota alemana en esta contraofensiva fue crucial para el desenlace final de la guerra [N.d.E.].

4- Conferencia que tuvo lugar el 21 de febrero de 1945 en el Distrito Federal de México, en la que los países americanos suscribieron acuerdos para relacionarse pacíficamente entre sí. Algunos artículos que pueden ser útiles para ilustrar la relevancia de estos acuerdos son el 7° (“los conflictos entre los Estados solamente tendrán solución pacífica”), el 8° (“se proscribe la guerra de agresión en cualquiera de sus formas”), y el 9º (“la agresión a un Estado americano constituye una agresión a todos los Estados de América”). Esta Conferencia fue el antecedente de las Actas de Chapultepec, que además de ratificar estos acuerdos servirá como base para la creación posterior del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) y de la Organización de Estados Americanos (OEA) [N.d.E.].

5- Se refiere a la Conferencia Interamericana sobre Problemas de la Guerra y la Paz, descripta en la nota anterior [N.d.E.].

6- Pearl Harbor es el nombre de la base naval norteamericana en Honolulu, Hawái, que fue atacada por el Ejército Imperial de Japón el 7 de diciembre de 1941, ataque a partir del cual Estados Unidos pasó a participar directamente en la guerra. Por otra parte, la rendición de la Alemania nazi a la que se refiere el documento se produjo el 7 de mayo de 1945 [N.d.E.].

7- El Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) fue un acuerdo de cooperación en materia de defensa militar firmado por 18 países americanos en Río de Janeiro el 2 de septiembre de 1947, en el que se ratifican y amplían los acuerdos mencionados en la nota 4. Es posible destacar, no obstante, una novedad de suma importancia que incorpora este tratado: en su artículo 6° se indica que, además de las agresiones entre Estados, los países firmantes podrán adoptar medidas contra todo Estado americano que “por cualquier otro hecho o situación pueda poner en peligro la paz de América”. La vaguedad de este artículo permitirá en adelante apelar a estos tratados para buscar sanciones o justificar diversas formas de intervención en la política interna de los Estados americanos. Dos ejemplos, en este sentido, hablan por sí solos: el TIAR fue invocado para justificar el derrocamiento del presidente de Guatemala Jacobo Arbenz en 1954, pero no durante la Guerra de Malvinas en 1982 [N.d.E.].

Parte IIComplicidad nazi-argentina

Los compromisos anunciados por aquellos que han tenido los poderes de gobierno en Argentina desde el 7 de diciembre de 1941 han sido, de forma sucesiva, los siguientes:

1. Una política de neutralidad, no obstante favorable a sus Repúblicas hermanas en la lucha contra el Eje;

2. Una ruptura de relaciones con Alemania e Italia, para librar al suelo argentino de foráneos “sistemas que están completamente divorciados de la conciencia nacional” y para establecer con sus Repúblicas hermanas “un completo acuerdo, una completa solidaridad, en una palabra: la Unidad Americana” (8);

3. Una declaración de guerra definitiva al Eje y plena aceptación de los objetivos, propósitos y pactos de las Repúblicas americanas y las Naciones Unidas para la total victoria sobre el Eje y la total extirpación de su poder e influencia sobre la tierra.

Actualmente se sabe que quienes controlan el Gobierno de la República Argentina desde el día de Pearl Harbor al presente han establecido una grave complicidad con la Alemania nazi.

La fuente básica de esta complicidad consiste en la preferencia por una victoria del Eje, secretamente mantenida (a excepción de su comunicación a la Alemania nazi) por quienes estuvieron a cargo del gobierno argentino durante todo este período.

En mayo de 1942, el Presidente Castillo transmitió francamente a Alemania a través de canales autorizados que creía y tenía esperanzas en “la victoria de los Poderes del Eje”; que había “basado su política en relación a” ese resultado deseado; y que, en lugar de romper relaciones, había determinado, si era necesario, “eventualmente unirse de manera abierta a los poderes del Eje”. Los que tomaron las riendas del poder en junio de 1943 compartían este apego aún más profundamente y lo implementaron de varias maneras, que más adelante se describen minuciosamente.

La consecuencia de esta elección básica entre las fuerzas del fascismo y las de la democracia fue un patrón íntimo e integrado de entendimientos mutuos, cooperación y asistencia, que comenzó en los días de Castillo y fue continuado y completado bajo el actual régimen militar, hasta que alcanzó cada esfera de interés significativa en las relaciones argentino-alemanas.

Puesto de manera sencilla, el acuerdo básico a partir del cual todas estas ramificaciones no eran sino detalles, fue que los que gobernaban Argentina buscaron de la Alemania nazi el apoyo político y militar para su política de aislamiento, que no podían encontrar en ninguna otra parte, mientras que los nazis se libraron de cualquier acción que tendiera materialmente a interferir con sus operaciones o a perjudicar sus intereses en Argentina, durante o después de la guerra. El crecimiento, perfeccionamiento e implementación de esta conspiración está descripta a continuación, bajo subtítulos correspondientes a cada una de las áreas de interés.

A. Negociaciones argentino-nazis para asistencia militar a Argentina

Una de las esferas más destacadas de la colaboración consiste en los esfuerzos realizados por la Argentina para obtener asistencia militar de Alemania.

Puesto brevemente, en los días de Castillo, las negociaciones llevadas a cabo por sus agentes para obtener armas alemanas fueron diseñadas para dar a Argentina equipamiento para su uso en contra de las otras Repúblicas Americanas en caso de que, al romper relaciones —lo cual Castillo estaba determinado a resistir— las protestas de aquellas forzaran a su gobierno a alinearse formalmente con el Eje, de acuerdo a su secreta elección. Las negociaciones se extendieron más activamente durante los meses de julio, agosto, septiembre y octubre de 1942, e implicaron solicitudes de submarinos, aviones, tanques, cañones antitanques, cañones antiaéreos, ametralladoras, pólvora y otras municiones y armas.

Estas negociaciones fueron cautelosamente retrasadas por los nazis desde fines de 1942 hasta mediados de 1943 a instancias del Alto Mando Alemán, en razón de las necesidades de equipamiento de la propia Alemania.

No obstante, luego del golpe de estado de junio de 1943, el régimen de Ramírez (9) reanudó inmediatamente estas negociaciones, asegurando a los nazis que mantenía firme su propósito de no romper relaciones y su necesidad de equipo militar para sostener esa posición. Al manifestar estas solicitudes, el régimen de Ramírez se refirió también al plan de subversión contra los países vecinos que se había determinado a poner en marcha. Estas negociaciones continuaron durante el verano de 1943, y culminaron en octubre de ese año, en la misión malograda de Hellmuth. Con respecto a ese asunto, el gobierno argentino y los agentes del servicio de inteligencia secreto de Himmler (Sicherheitsdienst) (10) en Argentina eligieron a Oscar Hellmuth, ciudadano argentino, como un representante en común para llevar adelante negociaciones más amplias con el gobierno alemán en Berlín, no sólo para obtener armas, sino también para muchos otros tipos de asistencia mutua. Esa misión fracasó debido a que Hellmuth fue arrestado por los Aliados en plena tarea.

Considerando la grave amenaza que esta complicidad representa, no sólo para las Repúblicas hermanas de la Argentina en el hemisferio occidental, sino para el destino del mundo entero en su lucha por la preservación de la civilización, algunos datos contrastantes pueden ser iluminadores. Cuando la Argentina realizó su aproximación inicial a los nazis en julio de 1942, Singapur había caído, las fuerzas norteamericanas se habían rendido en Corregidor y los japoneses habían ocupado todos los puntos estratégicos en el Lejano Oriente y las Indias Orientales, cerca de sus principales bastiones. En muchos sectores, sólo se albergaba la más débil esperanza de que el General MacArthur (11)