Breve historia de Corea - Rubén Almarza González - E-Book

Breve historia de Corea E-Book

Rubén Almarza González

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Beschreibung

Adéntrese en la apasionante cultura de la península de Corea: señores feudales, hambrunas, guerras, los intentos de independencia y continuos ataques extranjeros. Un devenir histórico que ha formado dos mundos radicalmente dispares; desde la prehistoria hasta su división actual y la Guerra de Corea. Hasta hace treinta años, lo poco que se sabía de Corea en España venía dado por la división política por la que actualmente se encuentra marcada la península. Sin embargo, a comienzos de los años 90, la cultura de Corea del sur ha ido recibiendo cada vez mayor atención gracias a sus producciones musicales y audiovisuales. Sin embargo, poco o nada se sabe sobre la rica historia de estos países que han sufrido uniones, desuniones, ocupaciones y liberaciones. En este libro intentaremos dar claridad a la historia de una península que ha afrontado sus procesos evolutivos de formas dispares y no siempre a la par. Abarcando desde la prehistoria hasta la actualidad, estudiaremos la influencia china en la zona, los diferentes reinos que se han ido sucediendo, las producciones culturales y su filosofía. Atenderemos a personajes emblemáticos sin los que hoy no se podría entender su devenir, e intentaremos comprender a dos culturas que hoy por hoy resulta curioso que sean tan dispares estando tan cerca.

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Seitenzahl: 444

Veröffentlichungsjahr: 2021

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Índice

Portada

Créditos

Prólogo

1. La prehistoria y el reino Gosojeon

EL PALEOLÍTICO

EL NEOLÍTICO: EL PERIODO CHUMUN

LA EDAD DE BRONCE: EL PERIODO MUMUN

EL REINO DE GOJOSEON

2. La era de los tres reinos: Silla, Baekje y Goguryeo

EL ESTADO JIN Y LA CONFEDERACIÓN SAMHAN

EL NORTE DE LA PENÍNSULA TRAS LA CAÍDA DE GOJOSEON

BUYEO

CONSIDERACIONES GENERALES SOBRE LA EDAD DEL HIERRO EN COREA

GOGURYEO

BAEKJE

LA CONFEDERACIÓN GAYA

SILLA

ARTE DEL PERIODO DE LOS TRES REINOS

3. El reino unificado de Silla y Balhae

ÚLTIMOS COMPASES DE LA UNIFICACIÓN DE SILLA

EL GOBIERNO DE SILLA UNIFICADO: EL ESPLENDOR DE LAS ARTES

EL BUDISMO EN SILLA

UN NUEVO REINO EN M ANCHURIA Y EL NORTE DE COREA: BALHAE

EL DECLIVE DE SILLA Y SU DESAPARICIÓN

4. La Dinastía Wang de Goryeo

LOS SIGLOS X, XI Y XII

LOS GOBIERNOS MILITARES

GORYEO BAJO EL CONTROL DEL IMPERIO MONGOL

ÚLTIMOS AÑOS DE GORYEO

CULTURA DE GORYEO

REPRESENTACIÓN DEL PERIODO EN LA CULTURA

5. La dinastía Yi de Joseon (I): el hermanamiento con la China Ming y la resistencia a los manchúes

ESTABLECIMIENTO Y CONSOLIDACIÓN DE LA FAMILIA Y I

LOS SUCESORES DE TAEJO

EL S. XVI HASTA LA INVASIÓN JAPONESA

JOSEON TRAS LAS INVASIONES JAPONESAS HASTA LA CAÍDA DE LA DINASTÍA MING

REPRESENTACIÓN DEL PERIODO EN LA CULTURA

6. La guerra Imjin

SITUACIÓN DE JAPÓN ANTES DE LA GUERRA

LA SITUACIÓN EN CHINA

LA PRIMERA INVASIÓN (1592-1593)

LOS ACERCAMIENTOS HACIA LA PAZ

LA SEGUNDA INVASIÓN

EL FIN DE LA GUERRA Y LA PAZ INEVITABLE

7. La dinastía Yi de Joseon (II) tras la caída de la dinastía Ming: el reino ermitaño

EL S. XVII EN COREA

LOS REINADOS DE YEONGJO Y JEONGJO

LA PRESENCIA EUROPEA EN COREA

EL DECLIVE DE LA DINASTÍA EN EL S. XIX

LA CULTURA EN EL PERIODO

LA REPRESENTACIÓN DEL PERIODO

8. La ocupación japonesa

LA SITUACIÓN DE JAPÓN: LA RESTAURACIÓN MEIJI

LA INDUSTRIALIZACIÓN Y EL AUGE DEL NACIONALISMO JAPONÉS

LAS ÚLTIMAS DÉCADAS DE LA DINASTÍA JOSEON

LA REVOLUCIÓN DONGHAK Y LA PRIMERA GUERRA SINO-JAPONESA

EL ASESINATO DE LA EMPERATRIZ MYEONGSEONG Y EL ESTABLECIMIENTO DEL IMPERIO COREANO

LA GUERRA RUSO-JAPONESA Y EL PROTECTORADO JAPONÉS EN COREA

EL GOBIERNO DE JAPÓN EN COREA

RESISTENCIAS Y MOVIMIENTOS INDEPENDENTISTAS

EL FIN DE LA OCUPACIÓN

LAS REPRESENTACIONES DEL PERIODO EN LA CULTURA

9. La Guerra de Corea

CONTEXTO

PRIMERA FASE DE LA GUERRA

LA ENTRADA DE CHINA EN LA GUERRA

ESTABILIZACIÓN DE LA GUERRA Y FIRMA DEL ARMISTICIO DE PANMUNJOM

10. Breve historia de la República Popular Democrática de Corea

LA CONSOLIDACIÓN DEL RÉGIMEN

LOS AÑOS SESENTA Y SETENTA

LA IDEOLOGÍA J UCHE Y LA PERSONALIZACIÓN DEL RÉGIMEN

CONSTITUCIÓN ADMINISTRATIVA Y POLÍTICA DE LA RDPC

LAS DÉCADAS DE LOS OCHENTA Y LOS NOVENTA HASTA LA MUERTE DE KIM IL-SUNG

EL RÉGIMEN BAJO EL GOBIERNO DE KIM JONG-IL

EXPRESIONES ARTÍSTICAS

11. Breve historia de la República de Corea

LA DÉCADA DE 1950 Y LA PRIMERA REPÚBLICA

LA SEGUNDA REPÚBLICA

PARK CHUNG-HEE Y LA TERCERA Y CUARTA REPÚBLICAS

EL INTERREGNO Y LA QUINTA REPÚBLICA

LA SEXTA REPÚBLICA: EL GOBIERNO DE ROH TAE-WOO

LOS GOBIERNOS DE KIM YOUNG-SAM Y KIM DAE-JUNG

LA REPÚBLICA DE COREA EN LA DÉCADA DE LOS 2000

CULTURA DE LA REPÚBLICA DE COREA

12. La década de 2010 en Corea

Anexo I: Formaciones políticas en Corea

Anexo II: Corea y su entorno

Bibliografía

Breve historia

de Corea

Breve historia

de Corea

Rubén Almarza

Colección: Breve Historia

www.brevehistoria.com

Título:Breve historia de Corea

Autor: © Rubén Almarza

Copyright de la presente edición: © 2021 Ediciones Nowtilus, S. L.

Camino de los Vinateros 40, local 90, 28030 Madrid

www.nowtilus.com

Elaboración de textos: Santos Rodríguez

Diseño y realización de cubierta: Universo Cultura y Ocio

Cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública o transformación de esta obra solo puede ser realizada con la autorización de sus titulares, salvo excepción prevista por la ley. Diríjase a CEDRO (Centro Español de Derechos Reprográficos) si necesita fotocopiar o escanear algún fragmento de esta obra (www.conlicencia.com; 91 702 19 70 / 93 272 04 47).

ISBN edición impresa: 978-84-1305-185-7

ISBN impresión bajo demanda: 978-84-1305-186-4

ISBN edición digital: 978-84-1305-187-1

Fecha de edición: septiembre 2021

Impreso en España

Imprime: Calprint Digital

Depósito legal: M-20092-2021

Este es para mis abuelos,

en especial para Juan Antonio,

a quien no pude dar este libro y decir:

lo conseguimos, lo hemos logrado.

Prólogo

En las últimas décadas, gracias al acceso universal a Internet, y como consecuencia de un planeta cada día más globalizado, la población mundial ha tenido la oportunidad de poder aprender, investigar e interesarse por idiomas, culturas y lugares totalmente alejados de su entorno. Con tan solo apretar un botón, desde nuestro teléfono móvil disponemos de millones de horas de entretenimiento, de contenido para aprender y de noticias que nos mantienen informados al minuto de todo lo que ocurre a lo largo y ancho del globo. Actualmente, los habitantes de la Tierra somos los ciudadanos que contamos con una mayor cantidad de información, y tenemos el derecho, y a la vez la responsabilidad, de ser nosotros mismos quienes debemos gestionar e interactuar con ella. Esta circunstancia nos ha permitido tomar conciencia de multitud de situaciones dispares, tan ajenas como extrañas a nuestra realidad, y con una amplia gama de puntos de vista diferentes y compatibles entre sí. Sin embargo, esta nueva condición de la información no nos ha hecho más sabios ni tolerantes, sino que ha polarizado la opinión de toda la población de una manera u otra.

Si usted ha llegado a este libro, y se dispone a leer las páginas que suceden a este prefacio, seguramente sea por dos razones fundamentales. La primera de ellas hace alusión a la polaridad existente entre los dos gobiernos actuales de Corea, así como a la posición en los mercados y a la política internacional de ambas potencias. La segunda de ellas puede tener que ver con la creciente relevancia en occidente del soft power de la República de Corea, ya sea debido a su literatura, a su cine o a su música. Y, sin duda, está usted en lo cierto: en esta Breve Historia de Corea se desgranarán los motivos que llevaron a la partición de la península, y se darán retazos y pinceladas de lo que significa el poder cultural surcoreano en la actualidad. No obstante, me veo en la obligación de señalar que estos dos temas ocupan una parte realmente pequeña del conjunto del libro, y que el título de la obra describe de forma sucinta y concreta el contenido de la misma.

Si antes se mencionaba que la opinión está dividida y polarizada, sabrá el lector que en Corea la situación es similar desde mediados del s. XX. La partición del territorio es una consecuencia directa del periodo de ocupación japonés, pero también de la conocida como Guerra Fría. Es su primer escenario, y a la vez el que aún hoy continúa vivo y sin fecha para una solución satisfactoria para todas las partes implicadas. Es probable que esta no se llegue a materializar. Sin embargo, la historia de Corea es sustancialmente más extensa. En este libro se explicarán todos los acontecimientos relevantes desde la prehistoria hasta la actualidad anterior a la pandemia del coronavirus, ya que se desconoce el impacto que esta haya podido tener tanto en la península como en el planeta entero. El objetivo de esta obra es doble. Por un lado, como en mis anteriores trabajos, mi auténtico propósito es poder acercar, aunque sea, un pequeño fragmento de la historia y la cultura de una región que, en realidad, es desconocida para el público generalista. Por otro lado, y en consonancia con el anterior punto, se trata de llenar un espacio en la historiografía en castellano. Usted podrá encontrar multitud de obras escritas en español que versen sobre alguno de los temas que se tratarán en las próximas páginas, pero muy pocas hablarán del conjunto de la historia de Corea. Este libro, aunque se trate de un volumen de Breve Historia, aspira a hacerlo.

Por ello, debido a las características de la colección, es más que probable que se hayan quedado cosas en el tintero. Es posible que un lector prefiriera más detallismo acerca de lo acontecido durante el s. XX, ya que le puede resultar más atractivo. Por otro lado, habrá quien prefiera saber sobre los siglos anteriores, sobre el Periodo de los Tres Reinos o sobre la Dinastía Yi de Joseon. Se ha optado por intentar contentar a todos, y a la vez a ninguno de los lectores, buscando siempre dar un contexto a todas las etapas de la historia de Corea y aportando una más que extensa bibliografía a la que, por descontado, le remito si su deseo es ampliar conocimientos sobre algún tema en concreto.

La documentación sobre la que se ha trabajado ha sido realmente variada: desde tesis doctorales, hasta artículos en revistas universitarias, pasando por monografías, libros generalistas y, en menor proporción en esta ocasión, obras escritas o traducidas al castellano. Se ha intentado trabajar con obras de los nombres más reputados en la historiografía coreana, como Michael Seth, Christopher Bae o Peter Lee, así como con multitud de autores coreanos.

Este trabajo no habría sido posible sin la ayuda de personas clave que, como siempre, aportan su granito de arena para que usted tenga, en estos momentos, este libro en sus manos. Como siempre, agradecer tanto a mi familia como a mi pareja en primer lugar el apoyo recibido, actuando de lectores beta y dándome consejos que, como siempre, han resultado especialmente valiosos. Cabe mencionar a Luis Almarza como lector beta, especialmente realizando labores de corrección y a Álvaro Coca, que me ayudaron en las labores de recopilación bibliográfica, así como a Javier Fernández Negro, director del siempre espacio amigo El café de la lluvia, que me dio la oportunidad de presentar Breve Historia de la China Contemporánea y que me ha proporcionado un escaparate tan necesario como único. Por último, y no por ello menos importante, debo mencionar a mis compadres David, Antonio y Sergio que, con su personalidad, su comprensión y su camaradería, han ayudado a que este proyecto haya salido a la luz.

Antes de comenzar a explicar la historia de esta zona, hay que atender a su localización geográfica, que nos ayudará a comprender, en primera instancia, una buena parte de su situación política, económica y cultural actual. La península de Corea se encuentra situada al este de Asia, conectada al continente a través de Manchuria, y se encuentra rodeada por agua en su mayoría. Al oeste se encuentra el mar Amarillo, al sur el mar de China y el estrecho de Corea, mientras que al este se localiza el mar de Japón. El norte es, como se mencionaba, la única conexión terrestre, haciendo frontera principalmente con la República Popular de China, y en una minúscula parte con la Federación Rusa. La división entre ambas Coreas se sitúa en torno al paralelo 38, lugar en el que se fijó la partición tras la Segunda Guerra Mundial y que se mantuvo tras el Armisticio de Panmunjom con pequeños cambios en 1953. Esas son las fronteras actuales de la República Popular Democrática de Corea (conocida como Corea del Norte) y la República de Corea (Corea del Sur). Al este se encuentra el archipiélago de Japón. Especialmente cerca de las costas surcoreanas se encuentra la isla nipona de Tsushima. No es baladí la situación de Corea, ya que como se descubrirá en la segunda mitad del libro, la península coreana se sitúa en el centro de un tablero donde varias potencias quieren ejercer mayor o menor influencia sobre ella, comprometiendo la estabilidad de la región.

Mapa de Corea con sus clásicas ocho provincias. Se señalan los ríos más grandes de la península y la isla de Jeju.

En el sur y en el oeste de la península predominan las llanuras, mientras que en el norte se sitúan las principales cadenas montañosas de la región. Un ejemplo es el Monte Paektu, montaña más alta de Corea con casi tres mil metros de altitud, que actúa de frontera natural con China. Esta forma parte de una cordillera llamada Baekdudaegan, la cual recorre la península de norte a sur en la parte oriental. También actúan de frontera natural el río Yalu, que nace en el monte y desemboca en la bahía de Corea, en el mar Amarillo, y el río Tumen, que hace lo propio en el mar de Japón. Estos no son los únicos ríos que se localizan en la península. Al norte del Paralelo 38 se encuentra el río Taedong, que pasa por la capital del régimen norcoreano, Pyongyang, nace en las montañas Rangrim, otra cadena montañosa de relevancia que divide el país desde el norte hasta el sur en dos zonas diferenciadas: la occidental y la oriental. Al sur encontramos el río Han, que cuenta con multitud de afluentes y que atraviesa Seúl, la capital surcoreana. Además, el río Nakdong atraviesa de norte a sur el tercio inferior de la península, desembocando en las cercanías de Busan, una de las ciudades más importantes de la República de Corea. El río Geum, por otro lado, desemboca en el mar Amarillo, naciendo en la montaña de Simmu. La principal cadena montañosa de Corea del Sur son los Montes Sobaek. Por otro lado, la formación de las islas pertenecientes a sendos gobiernos se produjo mediante actividad volcánica durante el Cenozoico, caso del Monte Hallasan, ubicado en la isla de Jeju, al sur de la península. En realidad, toda la isla tiene actividad volcánica. Las costas de la península, principalmente las occidentales, cuentan con multitud de rías propicias para la pesca. Mención aparte merece el clima, continental húmedo que hace que los inviernos sean especialmente duros y los veranos húmedos y calurosos. Las precipitaciones se suelen concentrar en los meses de verano, cuando es posible la presencia de tifones. El norte es más frío que el sur, superando los diez grados bajo cero en invierno.

Proporcionadas estas consideraciones geográficas y geopolíticas, no me demoro más. Simplemente, extender mi agradecimiento a usted por haberse interesado por esta obra, que espero que le ayude a comprender la historia y la realidad de una región que ha tenido que atravesar situaciones realmente variopintas. Unas especialmente traumáticas; otras, quizá, algo más benévolas. Al final, es el proceso por el que pasa un país el que forma su carácter y su idiosincrasia, y espero que mi propósito se haya cumplido al final de su lectura. Como siempre indico en estas primeras páginas, esta es una ventana a la que asomarse a una cultura fascinante. A partir de aquí, ha de ser usted quien continúe el camino. Espero que sea ameno, instructivo y claro.

1

La prehistoria

y el reino Gosojeon

Antes de comenzar a desgranar los acontecimientos más recientes, conviene acudir a los orígenes de la civilización coreana. Como se verá a lo largo de los próximos capítulos, la historia de la península no ha estado exenta de episodios memorables entremezclados con otros amargos, como ocurre en el pasado de cualquier otro país. Por ello, es importante retrotraerse al momento en el que comenzó todo. Y, en el caso de Corea, este proceso es, en cierto modo, complejo.

La política ha jugado un papel importante a la hora de establecer fechas clave o para constituir las etapas básicas de la prehistoria coreana. Por desgracia, los acontecimientos acaecidos durante el s. XX han llevado a que haya existido un uso partidista de su estudio, especialmente durante la segunda mitad del siglo. Esto no es nuevo, ya que uno puede enumerar sin pestañear infinidad de casos en los que los políticos de prácticamente la totalidad de los países han aprovechado la historia de su nación para crear una identidad nacionalista. El problema, en el caso coreano, es que no solo la República de Corea o la República Popular Democrática de Corea han aprovechado la situación, sino que hasta Japón ha querido usar la prehistoria coreana para reforzar la identidad nacional nipona.

Por otro lado, el consenso entre historiadores chinos y coreanos es el de no utilizar los términos de periodización que están extendidos en occidente para delimitar las diferentes etapas de la historia. Como es lógico, cada zona ha tenido un ritmo de asentamiento y de evolución único, por lo que las generalidades no siempre resultan apropiadas para poder periodizar procesos particulares. Ocurre en el caso de Japón y, como veremos a continuación, también en el caso coreano, donde el término conocido como Paleolítico Medio no está delimitado de forma clara, por lo que autores como Bae tienden a prescindir de él. De todos modos, para que al lector le resulte más sencillo comprender el relato, se efectuará una comparativa con las fechas que se manejan para occidente y Oriente Medio.

El Paleolítico en Corea, por ejemplo, oscilaría entre los ochocientos mil años y los setecientos ochenta mil, mientras que en África comenzó hace dos millones y medio de años. Esta etapa se corresponde con el momento en el que el ser humano comenzó a fabricar sus propios utensilios de piedra, aunque también se utilizasen otros materiales como huesos, madera o cuero. Estas herramientas se fueron sofisticando con el paso del tiempo, haciéndose menos toscas y más ligeras. En el caso coreano, este periodo no se divide en las tres etapas conocidas: Paleolítico inferior, medio y superior. La partición se hace únicamente en dos subetapas, siendo estas el Paleolítico antiguo y el reciente, como recomienda, entre otros, el arqueólogo Hyeong Woo Lee, en una división más parecida a la que se aplica en China actualmente. El antiguo duraría hasta la llegada del Homo Sapiens, que pudo haber coincidido además con una bajada de las temperaturas que provocó un cambio en el clima.

EL PALEOLÍTICO

Lo más probable es que la forma de entrada en la península fuese a través del norte, desde la zona de Manchuria, así como de las actuales provincias al norte de China, especialmente en los periodos glaciares, algo llamativo debido al tipo de clima de Corea, frío de por sí. Estos pobladores debieron atravesar el río Yalu o, al menos, bordearlo. Es posible que también tuvieran que encontrar un paso por las Montañas Changbai, una cordillera que hace de frontera natural entre la actual República Popular Democrática de Corea, la República Popular de China y la Federación Rusa. Por otro lado, hay consenso en indicar que, entre Corea y Japón, debía haber una conexión terrestre que pudo haber permitido la colonización del archipiélago nipón. Si esa vía pudo existir, podría ser factible la idea de que el mar Amarillo pudiera contar con un menor volumen de agua del que cuenta hoy en día y que pudiera ser otra forma de entrada a la península, en este caso por el sur.

Pese a las diferencias temporales existentes con respecto a Oriente Medio y occidente, los primeros pobladores de la península coreana se asemejaban en el modo de vida a sus homólogos en las zonas antes mencionadas. Eran sociedades compuestas por cazadores-recolectores que, por lo general, vivían guarecidos en cuevas. Resultan significativos los yacimientos encontrados como el de la cueva Geomeunmoru, en Sangwon; o el de Jeongok-ri en Yeoncheon. La primera de ellas, en el momento de su excavación, en la década de los sesenta del s. XX, albergaba una serie de reliquias que hoy se pueden contemplar en el Museo de Historia Central de Corea, en Pyongyang.

Ejemplo de lasca encontrada en Jeongok-ri. Probablemente fue usada para la caza o como utensilio para partir alimentos.

Fue a partir de esa misma década cuando en Corea del Sur comenzaron a explorarse los yacimientos existentes. Un ejemplo claro es el de Jeongok-ri, situado cerca del río Hantan, y que comenzó a investigarse a finales de los años setenta. Hasta la fecha, se han encontrado más de tres mil restos, siendo una de las fuentes principales de estudio del Paleolítico en Corea del Sur. Muchas de estas reliquias se pueden ver en el Museo Nacional de Corea, en Seúl. Allí se pudieron encontrar lascas de piedra concebidas como puntas para armas o como cuchillos. La forma de estas piedras, trabajadas por ambas caras de forma simétrica, recuerda en cierto modo la industria lítica achelense, que se extendió hasta China, por lo que estos habitantes pudieron resultar influenciados. Con estas armas podían cortar la piel de los animales y alimentarse de su carne, o incluso utilizar la piel como ropa. Por otro lado, lo habitual era que utilizasen cuarzo y cuarcita para fabricar estos utensilios.

Sin embargo, no resulta del todo acertado afirmar que la industria lítica coreana puede englobarse dentro del achelense, ya que se han encontrado herramientas cuyo estilo se asemeja al de la técnica Levallois, algo posterior al achelense, y a su vez muy llamativo, ya que no abundan los restos de Levallois en Asia. Este estilo consiste en la extracción de lascas para un uso más especializado, como pudieran ser las puntas de flecha. Es decir: es una producción lítica con una intencionalidad previa, lo que supone un avance con respecto al estilo anterior, y que no se abandonó con el tiempo. Por otro lado, en Corea es abundante el uso de piedras poliédricas que, mediante martilleo constante con un percutor, transformaban en esferoides que eran utilizados como armas.

Tampoco es estrictamente correcto reducir los restos encontrados a las cuevas: gracias a los estudios estratigráficos realizados en las últimas décadas, ha sido posible encontrar yacimientos en las riberas y valles de los ríos, donde se concentrarían la mayor parte de los restos, caso del mencionado río Hantan y del Imjin, así como en el curso bajo del río Han, ya que se podía realizar pesca. También se han localizado yacimientos en ríos como el Mangyeong, el Yeongsan o el Nakdong. Buena parte de la fauna que encontraron estos primeros habitantes se componía de dientes de sable, el bisonte estepario o el rinoceronte lanudo, todos ellos extintos hace entre diez mil y doce mil años.

Es preciso mencionar yacimientos cuya importancia les permite ser destacados como ejemplos para el lector. Uno de ellos podría ser el de Yonghodong, en cuyo tercer nivel estratigráfico se han encontrado, además de lascas y núcleos, unos pocos utensilios realizados con carbón. La escasa cantidad de este tipo de elementos, unido a que estos no se encuentran presentes en demasiados yacimientos, convierte Yonhodong en uno del que habrá que estar pendiente en el futuro. La presencia de carbón en algunos de estos yacimientos se debe a la propia composición del suelo que, al igual que en China, es rico en este material. Otro yacimiento donde se atestigua la presencia estos utensilios es Hopyeongdong, que cuenta con siete niveles estratigráficos estudiados hasta la fecha. En este, además, se han encontrado restos de armas y de artefactos fabricados con obsidiana y con silicio, aunque en una proporción minúscula en comparación con los compuestos de cuarzo y cuarcita. Un yacimiento que se encuentra alejado de los ríos Hantan e Imjin es el de Dosan, situado al suroeste de la península. Aquí se han encontrado cuchillas afiladas realizadas con riolita, una roca volcánica con una composición similar a la del granito. Galsanri, en el delta del río Mangyeong, es uno de los yacimientos al aire libre que ha sido excavado más recientemente, concretamente en 2012. Cuenta hasta la fecha con casi dos mil artefactos descubiertos, principalmente lascas y núcleos poliédricos.

Desgraciadamente, son relativamente escasos los restos fósiles de homínidos correspondientes al Paleolítico, que autores como Bae o Park achacan a la acidez del suelo, que impide la fosilización de los restos. Curiosamente, hay constancia de mayor cantidad en el norte de Corea que en el sur, ya que en el norte proliferan las cuevas y en el sur los espacios al aire libre. En Ryonggok, situado cerca de Pyongyang, se ha encontrado una cantidad considerable de restos, principalmente mandíbulas, de Homo Sapiens que en los primeros estudios fueron datados con quinientos mil años de antigüedad, aunque actualmente se ha reducido a cincuenta mil. Es posible que ese lugar se utilizase como emplazamiento para enterramientos, dada la cantidad de huesos que se maneja. Otro yacimiento sería el de Mandalli, cerca del río Taedong, que cuenta tanto con restos del Paleolítico como del Neolítico. Aquí se han encontrado fósiles y utensilios de obsidiana. Sin embargo, los restos humanos se reducen a un cráneo y a dos mandíbulas. En la cueva de Heungsu se ha encontrado, en cambio, el esqueleto de un niño enterrado en un estado de conservación asombroso, prácticamente intacto.

Restos del cráneo de un Homo Sapiens encontrado en la cueva Ryonggok.

No hay una secuencia clara en lo que a la industria lítica se refiere. En prácticamente todos los yacimientos se utilizaba el cuarzo y la cuarcita, pero dependiendo de la zona se empleó el carbón, la obsidiana, el silicio e incluso riolita. Por otro lado, parece que el uso de lascas y de núcleos convivió con el proceso de sofisticación que se puede apreciar en alguno de los lugares mencionados, como el uso de puntas de flecha o de cuchillas. Sí es común el mismo estilo en la confección de artefactos. La fauna también evolucionó con el tiempo, y con el paso de los años fueron desapareciendo carnívoros grandes, como el oso de Corea, cuya extinción se produjo hace treinta mil años. Su lugar lo ocuparon mamíferos de menor tamaño como el tigre asiático o el ciervo rojo.

Dentro del Paleolítico Reciente (entre cuarenta mil y diez mil años antes de nuestra era) podríamos citar los yacimientos de Jeongok-ri, Juwol-ri, Geumgul o Mansu-ri. En todos ellos se encontraron hachas de mano, artefactos hechos con núcleos y lascas. La industria lítica del Paleolítico Reciente destaca por el uso más extendido de filos, que se encontrarán presentes en prácticamente todos los yacimientos correspondientes a esta subetapa. Un ejemplo es Jangnamgyo, donde además se encontraron multitud de hachas de mano, cuyo uso comenzó a decaer en estos años, si bien sigue siendo una herramienta de uso común si lo comparamos con yacimientos coetáneos en zonas como el sur de China. No obstante, se encuentran ciertas diferencias con respecto a los hallados en lugares del Paleolítico Antiguo: son más afilados, menos ovalados y con retoques en ambas caras. La industria microlítica se mantiene: mientras que en otros lugares de Eurasia aparece, desaparece y reaparece dependiendo de la zona, en Corea parece ser una actividad continuada en el tiempo. Un ejemplo lo encontraríamos en Hahwagye-ri, donde la mayoría de los utensilios de menor tamaño están hechos con obsidiana. En Gigok, en cambio, estos estarían hechos con cuarzo y con silicio. Como cabe deducir, los materiales siguen siendo los mismos, pero se tiende a una sofisticación que resultó en una mayor efectividad de estas herramientas. Por otro lado, se han hallado colgantes, así como lamas.

Los estudios realizados por Lee, Seong y otros historiadores atestiguan una caída significativa de la población en esta etapa, coincidiendo con el cambio progresivo del clima a un ambiente más cálido tras el Último Máximo Glacial. Esto explica la ausencia de asentamientos prolongados que indicasen el comienzo del sedentarismo de estos pobladores, lo que nos habla de una transición hacia el Neolítico. No se descarta que existan, pero por el momento no se han encontrado. Es posible que esta ausencia se deba al aumento del nivel del mar y de los ríos debido al deshielo que se produjo en este periodo. Otra hipótesis es la de la propia movilidad de las poblaciones, que emigraron hacia zonas más cálidas o favorables. Corea se convirtió, de este modo, en un lugar en el que permanecer de forma estacional dependiendo de la época del año.

EL NEOLÍTICO: EL PERIODO CHUMUN

Poco a poco, los habitantes de la península fueron asentándose en poblados compuestos por grupos numerosos de personas que comenzarían a formar los primeros sitios permanentes en los que vivir. Paulatinamente se abandonó el estilo de vida nómada y, con ello, la forma de subsistencia de cazadores y recolectores para comenzar a desarrollar una de las características más significativas del Neolítico: la agricultura y la ganadería, aunque esto no significase el abandono de las técnicas que ya conocían de antemano. Por otro lado, la producción de herramientas formadas con piedra se sofisticó, pasando a ser utensilios con las caras pulidas o con piedras molidas.

Estos cambios tan bruscos en los hábitos de vida de las personas no se dieron por capricho, sino que atienden directamente a las circunstancias climatológicas: el fin de la era glacial conllevó una migración hacia el norte de ciertos mamíferos que no estaban preparados para soportar temperaturas más altas, por lo que la caza dejó de ser una práctica a la que poder sacarle el suficiente provecho. Esto no significó su desaparición, pero perdió su protagonismo en la dieta de los seres humanos con el paso del tiempo, y comenzó a producirse la domesticación de ciertos animales como el cerdo. Proliferó, por otro lado, la pesca y el consumo de marisco, y con ello la sofisticación de utensilios que ayudasen a desarrollar esta actividad. También aumentó la caza de mamíferos pequeños y se mejoraron las técnicas de recolección, lo que habría retrasado el uso generalizado de la agricultura, ya que el uso extensivo del cultivo comenzó a darse en la Edad del Hierro. En el caso de Corea, que había sufrido un descenso de su población, volvió a contar con olas migratorias desde Manchuria y China que introdujeron todos estos cambios en el modo de vida de sus habitantes. Al contrario que en el Paleolítico, en el que la población es tardía con respecto al resto de Eurasia, en el caso del Neolítico Corea inició esta etapa en torno al año ocho mil antes de Cristo, mediante las olas migratorias mencionadas anteriormente que comenzaron en torno al año diez mil.

Por otro lado, el deshielo provocó una subida del nivel del mar Amarillo hasta el actual, lo que acabó por delimitar de forma natural a la actual Corea. Habiendo desaparecido la vía terrestre de la que hablamos con anterioridad que conectaba provincias del noreste de China con la actual península, es posible que se encuentren sumergidos más vestigios de asentamientos costeros, cuyos habitantes fueron abandonando al marchar tierra adentro de forma paulatina. Los historiadores mantienen un consenso en lo relativo a las posibles olas migratorias que se adentraron en el territorio coreano. Para ellos, hubo tres: la primera de ellas en torno al año 4000 a. C., compuesta por habitantes procedentes de Siberia, Mongolia y Manchuria. La segunda de ellas, en torno al 3000 antes de nuestra era, se compondría de los mismos grupos. La última, entre el 1800 y el 800 antes de nuestra era, será estudiada con más detalle en el siguiente punto.

Al parecer, la sociedad se organizó mediante clanes, con un objetivo claro: el de la supervivencia. La pertenencia a un grupo garantizaba una mayor seguridad ante amenazas como los mamíferos grandes u otros clanes. El sentimiento de protección llevó a una diversificación de las tareas y, con ello, a la estratificación de estas proto sociedades dependiendo de la función que desempeñase cada individuo, encontrándose en la cúspide los que realizaba las labores de protección. Esto está estrechamente ligado con el cambio en la alimentación de estos habitantes: una mayor organización del trabajo permitió hacer una caza enfocada en pequeños mamíferos que abundaban, abandonando así los enormes esfuerzos que suponía la caza de uno de mayor tamaño. El asentamiento común fue el de una estancia de una única habitación semi horadada en el suelo y con una terminación del techo en forma de cono. En ella se guarecían del frío y podían utilizarla a modo de despensa o para realizar reuniones grupales. Un ejemplo de este tipo de viviendas se encuentra en Amsa-dong, un barrio de Seúl cercano al río Han que cuenta con un poblado histórico con restos neolíticos. Entre ellos, se encontraron vasijas y restos de cerámica. Sobre este arte se hablará más adelante, ya que en el Neolítico coreano se cultivó especialmente su producción. El material con el que se hacían estas viviendas era lodo para la estructura y postes de madera y paja para el techo.

En lo concerniente a los alimentos que se cultivaron de forma extensa en la península, destaca el mijo, así como la cebada, el sorgo, la soja, la judía azuki y el trigo. Además, sería a partir del segundo milenio antes de nuestra era cuando comenzó a cultivarse el arroz, concretamente en torno al año 1300 a. C. Los restos más antiguos de mijo, hallados en el yacimiento de Chitam-ri, han sido datados en torno a doscientos años antes de los primeros vestigios de arroz. Sin embargo, recientes descubrimientos en la zona de Goseong, en la provincia de Gangwon, datan una granja cerca del año cinco mil.

El sitio de Amsa-dong cuenta con viviendas neolíticas que serían testigos del estilo de vida de sus habitantes.

Esto parece indicar que, aunque existiesen asentamientos permanentes, en ellos pudo no desarrollarse la agricultura, o al menos no hay registros de ello de forma generalizada hasta el segundo milenio a. C. Sin embargo, encontramos testimonios de cerámica del octavo milenio antes de nuestra era, siendo una de las regiones donde antes comenzó a realizarse esta práctica. La primera de estas culturas cerámicas, Chulmun o «al peine», se desarrolló entre los años ocho mil y mil quinientos a. C., y cuenta con más de ochocientos yacimientos descubiertos, la mayoría en la República de Corea. Los asentamientos de casas antes mencionados podían contar con concheros, montículos de conchas, huesos e instrumentos de alfarería que se apilaron con el paso del tiempo. Este primer estilo de cerámica se extendió por toda la península y por la isla de Jeju, de donde proceden los restos más antiguos, datados con diez mil años de antigüedad. En un principio sin elementos decorativos, con el paso del tiempo irían incorporando relieves geométricos y otros motivos y técnicas como el punzón en torno al año tres mil, y las formas se estilizaron desde vasijas con fondos planos a bases puntiagudas. Se ha encontrado cerámica de este tipo en Amsadong, en Osan-ri o en Dongsam-dong, en Busan.

Es en esta etapa cuando encontramos vestigios de arte rupestre en Corea. Los más importantes son los petroglifos de Bangudae, en Ulsan. Se encuentran en los acantilados situados en la orilla de uno de los brazos del río Taehwa, y representan en su mayoría la pesca de ballenas con arpón y el uso de estos animales. No obstante, también tienen representaciones de otros animales como tigres o jabalíes y del estilo de vida de los habitantes de la zona. No es, por otro lado, el único lugar donde se encuentran restos de arte rupestre: en Chonzon-ri, también en Ulsan, se encuentran figuras animales y humanas junto a elementos abstractos. En la región de Kyungju se encuentran los sitios de Sangsin-ri y de Sekjang-ri. El primero de ellos se sitúa en un arrozal cercano a unos dólmenes y presenta elementos geométricos. El segundo de ellos entremezcla las figuras geométricas con las animales y las antropomorfas. Además delas riberas de los ríos, se han encontrado grabados en montañas, caso del sitio de Sokok-ri, en la provincia de Youngil, en el que se encuentran formas de vulvas y elementos abstractos. Bosung-ri se encuentra en Youngchon y se especula que pudo ser un lugar con un aura de sacralidad. En Youngil se encuentra también Imbi-ri, un lugar que contiene hasta ochenta dólmenes en las cercanías, y que cuenta con representaciones posteriores, de la Edad del Bronce. Este estilo mantiene ciertos elementos en común con la cerámica de Jômon, en Japón, con la cultura Xinle en el norte de China y con ciertas zonas del sudeste de China y el norte de Vietnam, lo que podría hablarnos de intercambios culturales y de influencias.

Imagen de los petroglifos de Bangudae.

En resumen, esta etapa tiene una importancia capital: el abandono de la forma de vida nómada en favor del sedentarismo en poblados conllevó un paulatino aumento de la población que, a su vez, comenzó a crear un sentimiento de pertenencia al lugar y al grupo con el que convive. Un fenómeno similar se pudo dar en todas las sociedades de la periferia de la península, y con ello aumentaría la hostilidad entre pueblos. El comienzo del uso de la agricultura permitió su utilización de forma generalizada en la siguiente etapa de la que vamos a hablar, la Edad del Bronce, en la que se continuó la producción de cerámica.

LA EDAD DE BRONCE: EL PERIODO MUMUN

Si bien no hay una fecha exacta en la que ubicar el comienzo de la Edad de Bronce, sí hay cierto consenso en situarlo en torno a los mil quinientos años a. C. Esta etapa, que comienza trescientos años después de su inicio en China, se caracteriza por el establecimiento de las sociedades jerarquizadas comentadas anteriormente, así como por el uso extendido de los cultivos. El cambio tecnológico que supuso abandonar los utensilios y las armas de piedra en favor de los empleados por metales equivalió a un desarrollo de avances en todos los ámbitos sin precedentes. En Corea, todo parece indicar que la introducción del uso de este metal se debió a una tercera migración que aconteció en torno a estos años, procedente de Manchuria, si bien se diferenció rápidamente del estilo de esta zona en cuanto a formas y motivos decorativos. Por ejemplo, en Corea resultó habitual el uso de cuchillos con forma semilunar o con forma de avispa, como se puede observar en la foto.

Aunque el comienzo de este periodo se date en torno a los años comentados, no hay evidencias de que la aparición del bronce se produjese antes del siglo séptimo antes de Cristo. Principalmente, se acotan estas fechas porque son muy similares a las que tiene el desarrollo de la cerámica Mumun, una evolución del estilo Chumun que, por lo general, abandonó los motivos decorativos conocidos y cuyos artesanos apostaron por los recipientes de almacenaje sin decoración. Sin embargo, aunque el bronce no se emplease hasta mediados del periodo, es importante destacar que hubo elementos propios de esta Edad que se encontraron presentes en estas sociedades desde antes, caso de la agricultura, especialmente el cultivo del arroz. El estilo de las casas mantendría la misma estructura, abandonando parcialmente la planta circular por una más rectangular cuyos cimientos y parte de la estructura se encontraban excavados en la tierra. Para el final del periodo, la tendencia fue la de vivir en casas semi subterráneas, como preludio del cambio que experimentaron las casas en la Edad del Hierro. Por otro lado, fue en este momento cuando comenzó la construcción de casas comunales. Uno de los yacimientos mejor conservados es el de Songguk-ri, en la provincia de Chungcheongnam-do. Datado en torno al 850 a. C., cuenta con todos los elementos propios de este periodo, desde las casas horadadas en la tierra a utensilios de bronce, incluyendo además vasijas de estilo Mumun.

Dagas con forma de avispa, que se pueden ver en el War Memorial of Korea, en Seúl.

En cuanto a los emplazamientos donde se instalaron, en muchos casos mantuvieron los existentes durante el Neolítico, por lo que no será extraño encontrar en algunos yacimientos restos de ambas etapas. No varió, en el caso de los nuevos asentamientos, las localizaciones preferentes: los valles en torno a las riberas de los ríos o cerca de las costas, donde más cerca tenían alimentos y donde podían desarrollar la pesca con facilidad. En estos poblados, en los que la desigualdad jerárquica comenzaba a fraguarse, acontecieron, a su vez, diferentes transformaciones sociales. Una de ellas, por ejemplo, sería la de los trabajos colaborativos, principalmente para garantizar la subsistencia del grupo. Un símbolo de estatus dentro del grupo era el dominio de la lucha a caballo y de otras artes de guerra, esenciales para ser seleccionados como oficiales. Por otro lado, es posible que en estas casas comunales se organizase la defensa del lugar o, incluso, el posible ataque a otros poblados cercanos, así como ritos chamánicos que habían sobrevivido desde periodos anteriores. Dos yacimientos que cuentan con este tipo de edificación son Pyeonggeodong, cerca del río Nam, en la provincia de Gyeongnam; y Baekseok-dong, al norte de la provincia de Chungnam. Este último contó con una gran densidad de población para el momento, ya que se han excavado ochenta y siete casas que, en su mayoría, se sabe que fueron construidas a la vez o en un breve lapso de tiempo, lo que nos indica la tendencia a abandonar las poblaciones de pequeño tamaño para formar o emigrar a otras de mayor densidad.

Propio de este momento es la creación de ritos funerarios y ceremoniales. En aquellos posteriores al s. VIII a. C. se encontraron elementos de bronce como armas o utensilios ceremoniales, lo que habla ya de una jerarquización social en estratos de poder consolidada. Por otro lado, la importancia de este material se vio reflejada en que las personas que se ubicaban en estos emplazamientos se enterraban con ellos. En estos yacimientos se pudieron encontrar dagas pulidas por ambas caras, objetos realizados con jade y cerámicas de color rojo creadas para la ocasión. Otro tipo de enterramiento fue el de la cista, espacio individual pequeño hecho con piedra, apareciendo hacia el final del periodo. El enterramiento en vasija fue habitual también.

En paralelo, comenzaron a levantarse construcciones megalíticas, muchas de ellas para ser utilizadas como lugares de enterramiento. Corea es el lugar del mundo donde más dólmenes se encuentran levantados en la actualidad, contando con aproximadamente el cuarenta por ciento del total, unos treinta mil aproximadamente, lo que habla de la importancia de estas estructuras para las sociedades que habitaban la península. Su construcción es, a su vez, un testimonio excelente del grado de organización y de cohesión que habían logrado estas sociedades, dada la mano de obra necesaria para levantar estos proyectos. Sin embargo, cerca de estos dólmenes no se enterró a personas pertenecientes al estrato alto de la escala social: se han encontrado restos de utensilios rudimentarios, como dagas de piedra en enterramientos en los que el bronce brillaba por su ausencia. Por ello, el criterio utilizado para enterrar a una persona bajo estos dólmenes es hoy día objeto de debate. Hay varios ejemplos de estas industrias megalíticas, pero quizá destaque el complejo de Gochang, que cuenta, junto con el de Ganghwa y Hwasun, con la mayor densidad y variedad de dólmenes en la República de Corea. Estos se encuentran en Jeolla del Norte, Jeolla del Sur e Inchon, respectivamente, siendo todos ellos Patrimonio de la Humanidad.

El desarrollo de estructuras sociales complejas no afectó únicamente a la distribución del poder y de la responsabilidad de la defensa del grupo, sino que se extrapoló a otras áreas como la economía, que fue redistribuida por las capas altas. A su vez, el comercio entre zonas alejadas comenzó a estar presente en la economía de estas poblaciones. Ello explica la presencia de vasijas Chumun y Mumun, así como de otros utensilios coreanos en suelo japonés en yacimientos del periodo Jômon y Yayoi.

La isla de Ganghwa cuenta con ejemplos muy ilustrativos de la existencia de dólmenes en Corea.

Al final del periodo comenzaron a realizar emplazamientos fortificados en lo alto de las colinas, como el asentamiento de Namsan, al sur de la península. Estas estructuras, como es lógico, se utilizaban de forma defensiva ante las amenazas de otras poblaciones. Por un lado, se parapetaban detrás de zanjas o de barreras para evitar el enfrentamiento directo. Por el otro, obtenían ventaja en altura, con la que podían defenderse mediante el uso de arcos y flechas u otros objetos arrojadizos. En el caso de Namsan, además de un conchero que ilustraría las actividades de caza y pesca, se ha encontrado una zanja de cuatro metros de profundidad rodeando el asentamiento. Este anillo defensivo no sería principalmente para ocultarse en él, sino para impedir la entrada de extraños en el lugar. Otro ejemplo sería el de Songguk-ri, que contó con una empalizada que rodeaba su zona residencial. La presencia de otros poblados en la cercanía de este es un indicativo claro de la hostilidad que podía existir.

Para el declive de esta etapa, los asentamientos comienzan a disminuir, lo que parece indicar que estos pueblos se reagruparon en estructuras sociales más grandes y complejas que aumentarían el tamaño de los que lograron subsistir. La posibilidad del uso de la diplomacia para el desarrollo de este escenario no es, por desgracia, la única hipótesis que se maneja: la violencia entre grupos pudo ser otra de las causas, así como las situaciones climatológicas adversas que estaban aconteciendo en estas fechas, anegando cosechas e impidiendo la subsistencia de las poblaciones en determinadas zonas. Por otro lado, el comercio comenzó a experimentar un auge pronunciado, ya que hay testimonios materiales de contactos con la Dinastía Zhou en China y con las poblaciones del periodo Yayoi en Japón.

En resumen, la Edad del Bronce en Corea, a pesar de tener en la actualidad registros tardíos de la presencia de este material, cuenta desde antes de la aparición de este metal con todos los elementos clásicos de esta etapa: asentamientos permanentes, construcciones defensivas y ritos funerarios complejos que hablan de otra característica esencial: la estratificación social. A su vez, el uso intensivo de la agricultura permitió que los asentamientos multiplicasen su población para, finalmente, reducir la cantidad de sitios habitables en favor de poblaciones más numerosas en habitantes. Este es el contexto que dará el pistoletazo de salida de la Edad del Hierro, que veremos en el próximo capítulo. Sin embargo, aún hay un aspecto de la Edad del Bronce que merece nuestra atención: el reino de Gojoseon, la primera estructura política compleja de la que se tiene constancia en Corea.

EL REINO DE GOJOSEON

Si el lector se ha mantenido atento al anterior punto, habrá caído en la cuenta de que gran parte de lo mencionado sobre la Edad del Bronce se ha acotado a la parte sur de la península. Esto es por dos razones. La primera de ellas es que la información con la que contamos es considerablemente mayor. La segunda es porque fue en el norte de la península donde se desarrolló el primer protoestado, si se puede llamar así, de la historia de Corea.

Sus orígenes no están claros, dado que las fuentes clásicas de Corea lo sitúan en torno al tercer milenio antes de Cristo. Su capital fue Pyongyang. Como sucede en todas las fundaciones de una cultura o de un reino, en este caso también contamos con un origen mitológico o legendario del comienzo de Gojoseon y, por ende, de la historia coreana. El peso recae en la figura de Dangun Wanggeom, descendiente del dios de los cielos Hwanin, que tuvo un hijo llamado Hwanung que, a su vez, se casó con una osa que se convirtió en una mujer y, de esa unión, nació Dangun. La osa fue transformada tras haber vivido en una cueva durante cien días alimentándose solamente de cereales.

Las primeras referencias a Dangun (que en coreano significa dios de la montaña) se encuentran en el Samguk Yusa, una colección de relatos y leyendas en las que se relata, principalmente, el periodo de los Tres Reinos, del cual se hablará en el próximo capítulo. Data del s. XIII, aunque su primera publicación es del s. XVI, y en él se habla de Gojoseon como el primer reino de Corea. Go significa viejo, por lo que Gojoseon significaría «Viejo Joseon». Fue durante la posterior dinastía Joseon cuando la figura de Dangun quedó establecida como fundadora de Gosojeon. Sin embargo, Dangun no es la figura central de este relato, sino su ascendencia celestial. En el Jewang-ungi, una colección de poemas que cuenta con acotaciones en prosa a modo de glosas, añade detalles nuevos a la historia conocida. Por ejemplo, que fue Hwanung quien bajó a gobernar a los seres humanos desde el Reino de los Cielos junto a tres mil seguidores para que enseñasen el cultivo de cereales, la diferencia entre el bien y el mal y otro tipo de lecciones morales. Llegaron a través del Monte Paektu, localización que tendrá una vital importancia para entender en parte la legitimación de la República Popular Democrática de Corea en la actualidad, como se verá en los últimos capítulos.

Sin embargo, hubo voces en el s. XVIII que no eran favorables a dar veracidad a la parte no mitológica de esta historia. Comentaban que esta leyenda fue inventada por Yi Gyubo, supuesto autor del Samguk Yusa, ignorando las fuentes chinas sobre el asunto. El principal argumento a su favor, por otro lado, es la ausencia de restos documentales, o su no conservación, previos a Yi que hablasen de la existencia de Dangun.

Imagen del exterior de la tumba de Dangun, fundador de Gojoseon.

Sea como fuere, sí hay consenso a la hora de delimitar el espacio en el que existió Gojoseon, ocupando la actual provincia china de Liaoning, la parte sur de Manchuria y la norte de Corea. Según el tratado histórico del s. XVDongguk Tonggam, Dangun comenzó a gobernar en el año 2333 a. C. El día 3 de octubre de cada año se celebra la fiesta de Gaecheonjeol, que para Corea del Norte es el inicio del reinado de Dangun, mientras que en el sur es una fiesta nacional en la que se celebra la «apertura del cielo». En cualquier caso, ambos Estados comparten este día señalado. Su tumba se encuentra situada cerca de Pyongyang y tiene forma de pirámide escalonada, en un complejo conocido como el Mausoleo de Dangun. Este fundador, además, será una figura clave para ensalzar el nacionalismo coreano durante la ocupación japonesa, como nexo de todos los ciudadanos contra el invasor.

En lo que a testimonios materiales se refiere, Gojoseon consiguió medrar y convertirse, hacia el s. IV a. C., en el protoestado más importante de la región, incorporando ciudades cercanas a su dominio mediante sistemas de alianzas o por la fuerza. También comenzó la hostilidad entre este reino y Yan, un Estado que se desarrolló en China durante la Dinastía Zhou. Esta disputa condujo con el tiempo a la pérdida de esa posición de fuerza que había ganado en el noreste asiático.

Mención aparte merece el periodo conocido como Wiman Joseon, el cual fue el desencadenante de la desaparición de Gojoseon. Wiman fue un general perteneciente al ejército Yan que decidió rendir pleitesía al rey Jun de Gojoseon. Este le encomendó la tarea de proteger la frontera occidental de los ataques Yan. Sin embargo, el militar decidió traicionar a la familia real y tomó el trono, obligando al rey Jun a emigrar al sur de la península. En el año 194 a. C., estableció una nueva etapa dentro de Gojoseon conocida como Wiman Joseon, en la que se expandió su territorio por Manchuria, desplazando la capital de Pyongyang a Yodong, en Liaodong.

Para el año 109 a. C., el rey Ugeo de Gojoseon intentó recuperar parte del territorio perdido antaño, ahora propiedad de la Dinastía Han, por lo que el emperador Wu envió sesenta mil efectivos que acabaron con Gojoseon y su estructura política un año después. Por otro lado, la presencia de Gojoseon en la zona impedía que la Dinastía Han se pudiese comunicar vía terrestre con el reino Jin, ubicado en el sur de la península, y del cual se hablará en el próximo capítulo. Además, para Wu existía la posibilidad de que Gojoseon pudiese aliarse con Xiongnu, una confederación de pueblos nómadas que se movían por amplias partes de Mongolia y de Rusia. En la extensión que ahora se quedaba sin gobernante, los Han formaron cuatro feudos: Xuantu, al norte, en Manchuria; Lelang y Lintun, en torno al río Yalu y el monte Paektu y Zhenfan, al sur, al oeste de la península. La caída de este primer protoestado coreano significó el auge de otras estructuras de poder de capital importancia para entender parte del devenir actual de Corea. Estos son Buyeo, Okjeo, Dongye, y otros a los que se dedicará espacio en el siguiente capítulo como Goguryeo y Baekje.

Gojoseon significó la primera estructura política de calado dentro de la península de Corea. Bajo su control estuvo gran parte de la actual Corea del Norte, así como zonas de las actuales China y Rusia. Fue fruto de todos los pasos que habían dado los pobladores coreanos desde el Paleolítico hasta ese momento, y fue un precedente para todas las formaciones políticas que vinieron en el futuro. Gojoseon es, además, la primera toma de conciencia, si se puede denominar así, de pueblo para sus habitantes. Mientras que en occidente se utiliza la palabra Corea, una romanización del reino Goryeo que se verá más adelante, en el norte de la península denominan al territorio como Joseon o Chosŏn, en una clara referencia a Gojoseon que, como se indicó anteriormente, significa Antiguo Joseon. En el sur, en cambio, llaman al conjunto peninsular e insular Hanguk. Esta diferencia se verá en otros aspectos como el alfabeto coreano, al que en Corea del Norte se le llama chosongul y en Corea del Sur hangul.

El fin de esta etapa, junto con la Edad del Bronce, da entrada a la Edad del Hierro, que se tratará en el próximo capítulo. A su vez, se asistirá a la formación de entidades de gobierno de escasa importancia para el relato principal y que se mencionarán de pasada. Tras estas, se vio en Corea cierto equilibrio entre tres reinos que se disputaron la hegemonía de la península y de la diplomacia con el exterior. En el segundo capítulo se hablará, por tanto, del periodo de los Tres Reinos.