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¿Has pensado alguna vez lo corta que es la vida? Si pudieras comprar un billete y tener la oportunidad de ver y formar parte del futuro, ¿reservarías tu sitio? ¿Te cuestionas alguna vez las ideas tradicionales sobre la vida y la muerte, o reflexionas sobre qué hay después de la vida? Existen otros libros sobre criopreservación, pero ninguno como este. Este libro explica el concepto de "viaje en el tiempo ", también conocido como Criónica, y da detalles prácticos que permiten a personas corrientes financiar esta extraordinaria tecnología. "Buscando la inmortalidad" te da las claves para que puedas hacer algo concreto para disfrutar de la Criónica y de la tecnología futura. Dentro de pocas generaciones, la muerte será algo opcional. Tienes la oportunidad de tener en tus manos un billete para viajar en una "máquina del tiempo", que te ofrecerá la posibilidad de disfrutar de una apasionante odisea hacia una larga vida y bienestar.
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Seitenzahl: 191
Veröffentlichungsjahr: 2020
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BUSCANDO La inmortalidad
¡Quizás puedas vencer a la muerte y a los impuestos!
© Rudi Hoffman
© de esta edición, Fundación Longenia
Editado por Sean Donovan
Traducción de Alba Ramón Cazorla
Coordinación del proyecto: Alba Ramón Cazorla
ISBN papel:978-84-685-5393-1
ISBN ePub: 978-84-685-5394-8
Editado por Bubok Publishing S.L.
Tel: 912904490
C/Vizcaya, 6
28045 Madrid
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Para ti, lector, Benjamin Franklin dijo una vez: «En este mundo no se puede decir que haya nada seguro, excepto la muerte y los impuestos».
Bueno, los tiempos han cambiado.
Aprovéchalo.
«Si fuera posible, desearía inventar un método para embalsamar a las personas, de tal manera que pudieran ser traídas de vuelta a la vida en cualquier período, por lejano que fuera, y así poder satisfacer el ardiente deseo de poder ver el Estado de América dentro de cien años. Antes que cualquier muerte ordinaria, preferiría ser sumergido en un barril de vino de Madeira con unos pocos amigos hasta que llegase ese momento, para luego ser llamado a la vida por ¡la calidez solar de mi querido país!».
Índice
Prólogo La criopreservación: Plan B
Introducción
Bienvenido al futuro
Porqué he escrito este libro
Capítulo 1 Un decisión de vida o muerte. ¿Qué harías tú?
Capítulo 2 Máquina del tiempo al futuro
Capítulo 3 ¿Cuánto cuesta esta máquina del tiempo?
Capítulo 4 La épica odisea criónica de Jerry
Capítulo 5 Un capítulo nada aburrido sobre seguros de vida
Capítulo 6 ¿Tu vida es mejor que lo fue la de tu abuela? ¿Por qué querrías que te reanimaran en el futuro?
Capítulo 7 Sabiduría criónica
Capítulo 8 La matriz de Merkle
Capítulo 9 Eliminando objeciones
Capítulo 10 Mujer feliz, vida feliz
Capítulo 11 Una excusa para irse de vacaciones
Capítulo 12 Una visita a la máquina del tiempo
Apéndices (Cosas que probablemente te interesan pero que no han encajado en la narrativa del libro)
Apéndice 1 Cinco puntos clave
Apéndice 2 Los diez pasos a seguir para completar un contrato criónico
Apéndice 3 Nota sobre la propiedad de los seguros de vida y los requisitos de la organización criónica
Contactos y referencias
Agradecimientos
Acerca del autor
Carta abierta de científicos en apoyo de la criónica
Agradecimientos
Nota del autor sobre la traducción
Prólogo La criopreservación: Plan B
Ser criopreservado después de la muerte es la segunda peor cosa que podría pasarte. Lo peor es morir sin ser criopreservado.
Ben Best, expresidente de Cryonics Institute, 2005
Si la criónica fuera una estafa, tendría una comercialización mucho mejor y sería mucho más popular.
Eliezer Yudkowsky, filósofo transhumanista, 2009
La criopreservación es un puente hacia el futuro, es una extensión de la medicina de emergencia presente.
Max More, presidente de Alcor, 2015
Buscando la inmortalidad: ¡Quizás puedas vencer a la muerte y a los impuestos! de mi gran amigo Rudi Hoffman, líder mundial en seguros criónicos, es un libro realmente revolucionario: revolucionario en sus ideas, revolucionario en sus propuestas. Una obra que plantea cómo vencer a la muerte, ahora, y cómo financiarlo con un seguro de vida. De hecho, compañías en Estados Unidos ya están comenzando a ofrecer un seguro de criopreservación como parte de su seguro de vida. Los seguros tradicionales de hoy no son realmente seguros de vida, sino seguros de muerte, pero un seguro de criopreservación sí puede ser considerado como un verdadero seguro de vida.
Un puente hacia el futuro
En mi reciente bestseller, La muerte de la muerte, explico como una esperanza de vida indefinida será posible en unas pocas décadas, pero ¿qué podemos hacer hasta entonces? La triste realidad es que la gente seguirá muriendo durante los próximos años, y la única forma que conocemos hoy para conservar nuestros cuerpos es a través de la criopreservación. De hecho, la criopreservación puede ser considerada como el plan B hasta llegar al plan A de una esperanza de vida indefinida.
La era moderna de la criónica se inició en 1962, cuando Robert Ettinger, un maestro de física en Michigan, publicó su libro La perspectiva de la inmortalidad, donde considera que la congelación (las palabras criónica y criopreservación fueron inventadas después) de personas tal vez fuera el camino para llegar a una futura tecnología médica. Aunque la congelación de una persona pueda ahora ser aparentemente fatal, Ettinger argumentó que lo que parece ser fatal hoy puede ser reversible en el futuro. Se aplica el mismo argumento para el proceso de la muerte en sí, al decir que las primeras etapas de la muerte clínica pueden ser reversibles en el futuro. Combinando estas dos ideas, Ettinger sugiere que la congelación de personas en el momento de fallecer puede ser una forma de salvar vidas. Sobre la base de estas ideas, Ettinger y otros cuatro colegas fundaron en 1976 el Cryonics Institute cerca de Detroit, Michigan. La primera paciente fue la madre de Ettinger, quien fue criopreservada en 1977, con todo su cuerpo congelado a la temperatura de ebullición del nitrógeno líquido (-196 °C).
Antes, en California, en 1972 se había fundado otra institución de criopreservación por Fred y Linda Chamberlain con el nombre de Alcor Life Extension Foundation (originalmente llamada Alcor Society for Solid State Hypothermia hasta 1977). Su primer paciente fue el padre de Fred Chamberlain en 1976, quien se sometió a una neuropreservación, es decir, con solo la cabeza criopreservada. Alcor se mudó en 1993 a Scottsdale, Arizona, lejos de la actividad sísmica de California, y su actual presidente es el filósofo y futurista inglés Max More, quien ha explicado:
La ciencia de la criónica es una extensión de la medicina de emergencia de hoy y podría muy bien dar a la humanidad otra oportunidad para vivir una vez que la tecnología avance lo suficiente para revivir pacientes criopreservados en Alcor.
Muchos pacientes deciden criopreservar solo sus cabezas o cerebros. Algunos lo hacen por razones económicas; otros creen que la identidad humana y la memoria se almacenan en el cerebro y, por lo tanto, no será necesario el cuerpo entero, que además luego puede ser recreado o clonado.
Cryonics Institute solo hace criopreservaciones de todo el cuerpo, mientras que Alcor hace neuropreservaciones y criopreservaciones de cuerpo completo. A principios de 2020, Cryonics Institute y Alcor tienen cerca de 200 pacientes cada uno en sus centros de criopreservación, y más de 1200 miembros en espera para cuando sea necesario. Ambas instituciones además tienen muchas muestras congeladas de tejido / ADN, mascotas y otros animales bajo criopreservación. Cryonics Institute cobra entre 28 000 y 35.000 para criopreservaciones de cuerpo completo (no incluyendo los altos costos de EET: Espera/Estabilización/Transporte, en inglés, SST: Standby/Stabilization/Transport) mientras que Alcor cuesta US$ 80.000 para neuropreservaciones y US$ 200.000 para criopreservaciones de cuerpo completo (normalmente incluyendo todos los altos costos de EET).
A pesar de que los números de pacientes y de afiliados son todavía relativamente pequeños, Cryonics Institute y Alcor eran básicamente las dos únicas organizaciones de criopreservación en el mundo hasta 2005, cuando KrioRus fue creado en las afueras de Moscú, Rusia. KrioRus ha crecido rápidamente y pronto llegará al centenar de pacientes, que van desde neuropreservaciones (15.000 euros) hasta criopreservaciones completas (36.000 euros). Más recientemente, en el año 2017, se creó en China el centro criónico de Yinfeng, por una organización que se especializa en diferentes áreas que van desde la fertilización in vitro hasta la criopreservación de células y órganos. Adicionalmente, hay pequeños grupos en Alemania y Argentina, además de California, Florida y Oregón, en Estados Unidos, que tienen unos pocos pacientes, principalmente neuropacientes. En estos momentos hay planes para construir un centro en Australia y otro en Suiza, de manera que pronto existirá la posibilidad de la criopreservación en diferentes partes del mundo.
¿Cómo funciona la criónica?
Hasta ahora nadie ha revivido tras haber sido criopreservado, esto se debe a que aún no sabemos cómo curar las condiciones que causaron la enfermedad terminal que el paciente sufrió su momento. Sin embargo, gracias a los avances tecnológicos exponenciales, es muy probable que seamos capaces de reanimar a los pacientes en las próximas décadas. El futurista estadounidense Ray Kurzweil habla de la década de 2040 para las primeras reanimaciones de pacientes criopreservados, primero serán las de los últimos en haberse sometido a dicha técnica, que deben de haber sido criopreservados con mejores tecnologías, y después serán reanimados los primeros pacientes.
La prueba de concepto es que ya se ha hecho la criopreservación con diferentes células vivas, tejidos y pequeños organismos. Los minúsculos osos de agua (tardígrados) son organismos multicelulares microscópicos que pueden sobrevivir si se sustituye la mayor parte de su agua interna por azúcar trehalosa, que evita la cristalización de las membranas celulares. Varios vertebrados también toleran la congelación, y existen organismos que sobreviven el invierno por congelación sólida y cese de sus funciones vitales. Algunas especies de ranas, tortugas, salamandras, serpientes y lagartos pueden sobrevivir a la congelación y recuperarse completamente después de pasar el invierno en climas fríos. Algunas especies de bacterias, hongos, plantas, peces, insectos y anfibios que viven cerca de los polos han desarrollado crioprotectores que les permiten sobrevivir en condiciones de congelación.
El científico británico James Lovelock, conocido por proponer la hipótesis Gaia acerca de la vida en la Tierra, fue quizá la primera persona que intentó congelar y reanimar animales. En 1955, Lovelock congeló algunas ratas a 0 °C y luego las reanimó exitosamente usando la diatermia de microondas. Recientemente, DARPA, la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzados de Defensa en Estados Unidos, ha comenzado a financiar investigaciones sobre animación suspendida, esencialmente «apagar» el corazón y el cerebro para poder ofrecer más adelante el tratamiento adecuado a determinados pacientes, algo que puede considerarse como un paso para la criopreservación de los seres humanos.
Óvulos, espermatozoides e incluso embriones son criopreservados hoy en día para ser reanimados en el futuro. Se han utilizado óvulos y esperma congelados en reproducción animal, e incluso se han criopreservado embriones humanos que posteriormente se han desarrollado sin problemas congénitos ni de ninguna otra índole. Además, actualmente se congela y descongela sangre, cordones umbilicales, médula ósea, semillas de plantas y diferentes muestras de tejido. Uno de los grandes éxitos recientes de la criónica fue el nacimiento en 2017 de un embrión criopreservado durante casi 25 años.
Estimamos que las personas criopreservadas hoy podrán ser reanimadas en el futuro mediante el uso de técnicas avanzadas. Cada vez hay más literatura científica que apoya la viabilidad de la criónica. Algunos científicos prestigiosos firmaron una carta abierta apoyando la criónica, incluidos el gerontólogo inglés Aubrey de Grey y el ingeniero estadounidense Marvin Minsky, considerado uno de los «padres» de la inteligencia artificial, que fue criopreservado al morir en 2016:
La criónica es un esfuerzo legítimo con fundamentos científicos que busca preservar a los seres humanos, especialmente el cerebro humano, con la mejor tecnología disponible. Las futuras técnicas de reanimación podrían implicar la reparación molecular mediante nanomedicina, computación altamente avanzada, control detallado del crecimiento celular y regeneración tisular.
Teniendo en cuenta estos avances tecnológicos, existe una posibilidad real de que la criónica, realizada en las mejores condiciones que se pueden lograr hoy en día, conserve la suficiente información neurológica para permitir la eventual restauración de una persona sana.
Los derechos de aquellos que eligen la criónica son importantes y deben respetarse.
En 2015, un grupo de científicos de las universidades de Liverpool, Cambridge y Oxford estableció una red de investigación criónica en Reino Unido para el impulso y la promoción de la investigación en criónica y sus aplicaciones, incluida la criopreservación humana. Gracias a estos avances, cada día más personas en todo el mundo empiezan a darse cuenta de que la criopreservación humana es posible, sobre todo porque la prueba de concepto ya está disponible.
El auge que se avecina de la criónica
Sobre la criónica se podría decir mucho más y desde múltiples puntos de vista. Lleva bastante tiempo revisar todas las objeciones y malentendidos que se han generado a su alrededor. Para acceder a una introducción sugerente sobre el tema, recomendamos el exhaustivo artículo de marzo de 2016 escrito en la publicación digital Wait But Why por el bloguero estadounidense Tim Urban con el título «Por qué la criónica tiene sentido».
Este excelente artículo incluye indicaciones sobre muchas materias relacionadas con la criónica. Quizá los lectores también aprecien las variadas perspectivas que contiene el dcumento Preservar mentes, preservar vidas, disponible gratis en la página web de Alcor.
Vamos a hacer ahora unos breves comentarios finales sobre la criónica y sobre por qué pensamos que no solo es viable, sino que además va a avanzar mucho en los próximos años:
• Los costes económicos de la preservación criónica, el almacenamiento a largo plazo y una eventual reanimación (si todo va bien) ya pueden incluirse en las pólizas de seguro de vida.
• Los costes económicos derivados de la criopreservación de un solo paciente podrían descender en varios órdenes de magnitud si el número de pacientes creciera significativamente; es el conocido principio de las «economías de escala».
• Mientras el paradigma de «aceptación del envejecimiento» siga siendo mayoritario, gran parte de la gente sufrirá una fuerte presión social y psicológica en contra de la investigación criónica y, por tanto, será reacia a firmar contratos de criopreservación. Sin embargo, a medida que este paradigma vaya retrocediendo (tal y como pensamos que ocurrirá) debido a la creciente publicidad que ofrecerán los avances en rejuvenecimiento, además de los propios avances en criopreservación, un número creciente de gente se abrirá a la posibilidad de la criónica.
• El interés creciente en la materia también llevará a que más gente lleve a cabo investigaciones para mejorar la criónica. Esto incluirá mejoras en la tecnología, en la ingeniería, en las redes de apoyo, en los modelos de negocio, en los marcos organizativos y en los métodos para comunicar estos avances a un público más amplio. A su vez, las innovaciones que tendrán lugar harán aumentar el atractivo de la criónica.
• A medida que figuras relevantes procedentes de campos como el entretenimiento, los negocios, la academia y las artes apoyen esta idea se abrirá el camino para que el público en general se sienta cómodo y admita sentirse identificado como crionicista o criopreservacionista.
No obstante, la criónica está lejos de ser la única idea mediante la que se puede transportar gente (por decirlo de alguna manera) por esta ambulancia temporal desde la medicina primitiva del presente hasta la medicina avanzada del futuro. Lo que sí es seguro es que la criónica seguirá expandiéndose por el mundo, especialmente ahora que estamos tan cerca de revertir el envejecimiento. Estamos entre la última generación de mortales y la primera de inmortales, así que la gente no va a querer morir y que la incineren o la entierren cuando sepan que existen alternativas, aunque todavía con baja probabilidad, de reanimarlas en el futuro.
La criopreservación es la principal «alternativa radical» que mencionamos aquí, pero no es la única posibilidad que nos ofrecerá el futuro. Lo que motiva la criopreservación es la posibilidad de que, en algún momento, la medicina haya avanzado tanto como para que estén disponibles terapias de rejuvenecimiento extremadamente potentes. La aplicación de estas terapias futuras curaría a los pacientes de lo que sea que estuviera a punto de acabar con sus vidas antes de ser suspendidos a través de la criónica. En principio, la aplicación de estas terapias devolvería a los pacientes a un excelente estado de salud. Mientras tanto, creemos que será relativamente barato mantenerlos en una cápsula llena de nitrógeno líquido indefinidamente.
Otras tecnologías del futuro (que pronto estarán con nosotros)
Los científicos también están llevando a cabo experimentos para conservar el cerebro de otras maneras. Creemos que lo fundamental es preservar la estructura de las sinapsis en el momento que la persona fallece. También es posible que podamos leer el contenido de las conexiones cerebrales con otros métodos y tecnologías, incluso antes que la persona muera. Ya existen aparatos que capturan la información de más de mil neuronas a nivel individual, número que seguirá aumentando a un ritmo exponencial.
Desde el punto de vista informático o computacional, apenas estamos comenzando a comprender la complejidad del cerebro humano. Nuestro cerebro, que contiene casi cien mil millones de neuronas, es la estructura más compleja del universo conocido hasta el momento. Sin embargo, hay científicos trabajando en la creación de cerebros artificiales y estiman que en dos o tres décadas podremos crear estructuras más complejas que el cerebro humano. Gracias a la Ley de Retornos Acelerados de Kurzweil (y a la anterior Ley de Moore) que indica el crecimiento exponencial del poder de los ordenadores, es posible que una inteligencia artificial pase la prueba de Alan Turing en 2029 y que alcance la «singularidad tecnológica» en 2045. Llegado ese momento, será imposible diferenciar entre una inteligencia artificial y una inteligencia humana. Entonces se podrá subir todos los conocimientos, recuerdos, experiencias, y sentimientos a ordenadores o a Internet (la «nube»), que incluso tendrán una memoria expandible y superior a la memoria humana.
La memoria artificial, además, también mejorará y crecerá, al igual que la capacidad y la velocidad de procesamiento de la inteligencia artificial. Todo será parte de un proceso acelerado de mejora de la inteligencia humana gracias a la continua evolución tecnológica. La humanidad apenas está comenzando a transitar el fascinante camino de la evolución biológica a la evolución tecnológica, una nueva evolución consciente e inteligente. Según indica Kurzweil, un kilogramo de «computronio» (la hipotética unidad máxima de computación de la materia) tiene la capacidad teórica para procesar cerca de 5×1050operaciones por segundo, algo que adquiere su verdadera dimensión si lo comparamos con un cerebro humano que puede procesar entre 1017y 1019operaciones por segundo (según diferentes estimaciones). De forma que todavía tenemos un potencial enorme por desarrollar, de varios órdenes de magnitud, para seguir aumentado la inteligencia humana y más tarde posthumana, pasando de los cerebros biológicos convencionales a cerebros postbiológicos aumentados. Todo esto forma parte de las ideas de la extensión y de la expansión de la vida. Así concluye Kurzweil su libroCómo crear una mente:
Nuestro destino es despertar al universo para luego decidir inteligentemente cuál es su futuro imbuyéndole de inteligencia humana en su forma no biológica.
Aunque muchas personas todavía pueden pensar que la criónica es solo ciencia ficción, vamos a recordar las famosas tres Leyes del Futuro del autor inglés Sir Arthur C. Clarke:
1. Cuando un científico famoso y anciano afirma que algo es posible, es casi seguro que tiene la razón. Cuando afirma que algo es imposible, es muy probable que esté equivocado.
2. La única forma de descubrir los límites de lo posible es aventurarse un poco más allá de ellos hacia lo imposible.
3. Cualquier tecnología suficientemente avanzada no se diferencia de la magia.
La vida apareció para vivir, no para morir. Probablemente vamos a ser capaces de curar el envejecimiento a mediados de este siglo, así que debemos declarar la guerra al envejecimiento para avanzar más rápido, pero la criónica mientras tanto es el Plan B. Ya tenemos las pruebas de concepto de que la esperanza de vida indefinida es posible, y que la criónica es posible también. Ahora necesitamos más avances científicos para resolver algunos problemas técnicos, ya que sabemos que es posible, y cuanto antes mejor para la humanidad.
Cada pérdida humana es una gran tragedia, sin duda personal, pero también familiar y social, y podemos y debemos evitarlo. Mientras avanzamos hacia la muerte de la muerte, mientras trabajamos hacia una esperanza de vida indefinida: ¡larga vida a la criopreservación! Larga vida a Buscando la inmortalidad: ¡Quizás puedas vencer a la muerte y a los impuestos!
José Luis Cordeiro, MBA, PhD (www.cordeiro.org)
Ingeniero, futurista, transhumanista, singularitariano, inmortalista, crionicista
Autor de La muerte de la muerte
Vicepresidente de HumanityPlus
Director de The Millennium Project
Miembro de World Academy of Art and Science
Introducción
Bienvenido al futuro
Porqué he escrito este libro
Mi misión en este libro es doble: primero, comentar algunos de los supuestos que presentan a la criónica como una tecnología emergente y, segundo, explicar cómo la criónica es económicamente factible, si se tiene un estado de salud aceptable y recursos económicos razonables (no necesariamente muy elevados). Si la reanimación es posible solo para aquellos que tienen grandes medios económicos o si requiere un gran sacrificio por parte de sus seres queridos, probablemente se convertiría en algo sobre lo que no valdría la pena reflexionar.
¿Qué espero que obtengas de este libro? Te dejo cinco ideas para que las consideres. Presentarlas de manera interesante me ha mantenido despierto muchas noches. Serás tú quien compruebe si he conseguido exponerlas de una manera convincente.
Cinco puntos a considerar
1. La criopreservación humana es una intervención médica legítima, aunque actualmente no está probada.
2. Asumiendo lo anterior, es posible que te interese estar en el «grupo experimental» de criopreservación, y no en el «grupo de control».
3. La criopreservación puede ser una opción asequible, a través de un seguro de vida.
4. Si la criónica funciona, probablemente serás revivido en un futuro espectacular y divertido.
5. Hay recursos y personas para ayudarte a investigar y a tomar una decisión sobre esta opción. Yo soy una de esas personas.
¡Sí, es posible que puedas vencer a la muerte y a los impuestos! Este libro está escrito para explicar porqué esa frase no es tan absurda como a primera vista pudiera parecer. Entiendo que es una afirmación que crea escepticismo, e intentaré sustentarla a lo largo de los siguientes capítulos.
Este libro explica cómo hacer para que la mayoría de las personas puedan incorporar el gasto de su criopreservación dentro de su presupuesto. Esto se consigue a través de la contratación de un seguro de vida, en el que pagando una pequeña cantidad periódica a una compañía de seguros, se consigue acumular una gran cantidad de dinero para cuando se produzca la «muerte».
El proceso de criopreservación no se lleva a cabo hasta que un profesional médico dictamina la «muerte». En ese momento, cuando un individuo es declarado «legalmente muerto», según la ley actual, cualquier póliza de seguro de vida se puede cobrar, por lo que la compañía de seguros de vida procederá al pago.
Lo que esto significa, en términos prácticos, es que casi todos los que lean estas palabras, incluido tú, querido lector, tienen capacidad financiera para sufragar esta nueva tecnología potencialmente preservadora de la vida.
¡Una gran oportunidad!
