6,99 €
En este libro el autor le canta a la tierra que alguna vez trabajó, a la Patagonia inmensa donde se dilata la soledad, a los glaciares y a los árboles. Además, relata la historia simple y sencilla de un pueblo antiguo rodeado de bardas donde aflora la chichina después de las tormentas. Esta aldea se ubica sobre el margen norte del río Negro que fecunda la simiente feraz de su Alto Valle para hacer llegar el dulce fruto a lejanos puertos de ultramar.
Das E-Book können Sie in Legimi-Apps oder einer beliebigen App lesen, die das folgende Format unterstützen:
Seitenzahl: 149
Veröffentlichungsjahr: 2022
Producción editorial: Tinta Libre Ediciones
Córdoba, Argentina
Coordinación editorial: Gastón Barrionuevo
Diseño de tapa: Departamento de Arte Tinta Libre Ediciones.
Ilustración de tapa: Yanina Tinti.
Diseño de interior: Departamento de Arte Tinta Libre Ediciones.
Llanquitrú Infante, Patricio
Chichinales : Arenas negras / Patricio Llanquitrú Infante. - 1a ed. - Córdoba : Tinta Libre, 2022.
176 p. ; 21 x 15 cm.
ISBN 978-987-817-658-1
1. Historia Regional. 2. Relatos Históricos. 3. Experiencias Regionales. I. Título.
CDD 306.0982
Prohibida su reproducción, almacenamiento, y distribución por cualquier medio,total o parcial sin el permiso previo y por escrito de los autores y/o editor.
Está también totalmente prohibido su tratamiento informático y distribución por internet o por cualquier otra red.
La recopilación de fotografías y los contenidos son de absoluta responsabilidadde/l los autor/es. La Editorial no se responsabiliza por la información de este libro.
Hecho el depósito que marca la Ley 11.723
Impreso en Argentina - Printed in Argentina
© 2022. Llanquitrú Infante, Patricio.
© 2022. Tinta Libre Ediciones.
Dedico el presente trabajo a mis hijos y nietos
Chichinales
Arenas negras
Patricio Llanquitrú Infante
Sobre el autor
Patricio Llanquitrú Infante nació en la estancia Los Remolinos, en el departamento Catán-Lil de la provincia de Neuquén, el 11 de setiembre de 1943.
Cursó sus estudios primarios en el Colegio Ceferino Namuncurá de Junín de los Andes, provincia de Neuquén, y sus estudios secundarios en el Colegio Domingo Savio de la ciudad Fuerte General Roca, provincia de Río Negro.
Vive en Chichinales desde agosto de 1972.
Es integrante fundador del Centro de Escritores “Oscar Raúl Ferro”, de Chichinales.
Índice
Sobre el autor Pág. 9
Prólogo Pág. 13
Canto al álamo Pág. 15
Pehuén Pág. 17
A mi alma gemela Pág. 19
Himno a ti Pág. 21
La lid inútil Pág. 23
Canto al silencio Pág. 25
La voz de la Patagonia Pág. 27
Destino Pág. 29
Patagonia Pág. 31
Ternuras Pág. 33
Canto a mi raza Pág. 35
El maestro Pág. 37
Reseña histórica de Chichinales Pág. 39
Centro tradicionalista Pág. 67
Escuelas de Chichinales Pág. 71
Instituciones de Chichinales Pág. 97
Exalumnos de las escuelas de Chichinales: testimonios y recuerdos Pág. 107
Testimonios y recuerdos de descendientes de antiguos pobladores Pág. 121
Imágenes de Chichinales Pág. 155
Agradecimientos Pág. 173
Prólogo
Para que esa tendencia al olvido que tenemos los seres humanos no se concrete, asoma la pluma y la palabra del historiador del pueblo, quien crea una obra rica en matices y en panoramas preservando seres, situaciones y sucesos que son el basamento de la vida social e institucional de Chichinales.
Este libro de Patricio Llanquitrú Infante realiza un aporte excepcional a la historia comarcal y nos permite gozar con la descripción poética que realiza de objetos y seres cercanos.
El autor, tanto en la narración histórica —“Testimonios y recuerdos de descendientes de antiguos pobladores”— como en la obra lírica —“puñalada de frescura en el vientre de enero” (Canto al álamo); “con tu recuerdo retorna la pifilca, la trutruca retumba en loncomeo” (Pehuén)—, nos transporta con gran maestría de lo real a lo poético; de lo objetivo de los sucesos históricos a lo subjetivo del mundo íntimo.
Invito al lector a dar vuelta la página para descubrir la obra de Patricio, esa que estuvo mucho tiempo esperando ver la luz y que hoy emerge gracias al tesón y al esfuerzo de su creador.
Ana Emilia del Rosario Giovanini
Mayo de 2022
Canto al álamo
¡Álamo!Enhiesto soldado de un cuartel de avanzadas;cuidador inmóvil de un delicioso tesoro de manzanas.Invencible luchadorde patagónicos vientos;enigmático pensadorde los silencios.
¡Álamo!Puñalada de frescuraen el vientre de enero;elegante vestimentade una tierra de progreso.¡Soberbio altar de trinos,mártir de los inviernos!¡Árbol amigo, noble y hermoso,olvidado verso de todos los troveros!
¡Álamo!Gracias por tu sombraen nombre de los hombres que te olvidan;gracias en nombre del desiertoy de mis errantes golondrinas.Yo te traigo el saludo del viajero río Negroque va rumbo a la atlántica costa bravía.Te dejo el humilde decir de mi verboy mi araucana ilusión de lejanías.
¡Álamo!Yo quisiera fundirme en tu savia,quisiera ser pájaro,nido entre tus ramas,para no verte triste ni solo en las tardes…Quisiera ser la tierraque alimenta tus fibras;pero solo soy tu amigo,neuquino poeta de nostalgias.
Chichinales, 10 de diciembre de 1972
Pehuén
Milagro vegetal de la montaña,sombra secular de mis abuelos;pehuén legendario,te canto en mis recuerdos.En la quietud de mi alma pehuencheanida la magia de tu exótico misterio.
Pehuén de Quillén y Pulmarí,de Aluminé, de Atreu-co y Curi-co…Árbol de Antical y Curru-mil,amigo, sombra y tumba de Aigó.Árbol de paisajes y de hombres,hermanos que somos en la Nuñeque-Mapú;alimento que me donas en piñónla savia que me hace tu huentrru cantor…
Con tu recuerdo retorna la pifilca,la trutruca retumba en loncomeoy la sagrada historia de mi razase cubre de gloria, heroísmo y trofeo.Sentada mi niñez en tus raíces,echaba a volar una ilusión;cuando allí, muy cerca de tu copa,estaba el azul de Futá-Chao, nuestro Dios.
Alguna vez, entre tus agudas hojas,sentí los himnos que el vientote cantaba a la luz de Collí-Pal:eran quejumbres de andinas congojasque algún día se harían versos en mi andar.
Por eso, pehuén, yo te canto,por las sendas del gran Genechén,la emoción de mi alma pehuencheque le ha dado tu nombre, pehuén.En mi vida eres tiempo pasado,pero olvido no fuiste jamás.Solo Él, Dios, me dirá si algún día,árbol mío, te pueda olvidar.
Chichinales, 29 de enero de 1989
A mi alma gemela
Quisiera compartir contigoeste bello mediodía,la sombra de un árbol,el pimpollo del rosaly el vuelo de una dulce golondrina.
Quisiera compartir el sol,el azul del cielo,el horizonte donde nace la lejanía,y sentir en el hueco de tu manoel latir de la vida….
Tú, que compartiste mis sueños,mi cuerpo y mis caminos idos,solo tú, con tu ausencia,me llenas de silencio.¡Solo contigo compartiría el cielo!
La poesía infinita de mi almatiene tu nombre en un “siempre” contenido,en un trino, en una flor, en una estrella,en cada latido; mi corazón¡te llama y te espera…!
Chichinales, 14 de diciembre de 1992.
Himno a ti
Miro tu cuerpoextenso, tibio, satisfecho y mío,y en tus orillas, y dentro de ti y de mí,pienso en nuestros fragoresy en la ternura que me hace feliz,en los gemidos que suben por mi sangrey en el torrente de mi vidacorriendo por tu cauce húmedo y sutil,en un enredo de brazos y de piernas,en el ansia incontrolada derramándose febril…
Contemplo tu cuerpo tan mío como la vida,me miro en tu miraday encuentro los confines de nuestros destinos.Estoy a tu lado, cayéndome en la pazdulce y tenue de la satisfacción;late de amor mi vidaal ritmo del corazón.En la intimidad de tu montaña de Venus,acabas de esconder los secretos de nuestro amor.Por ellos me iré en tiahora y siempre.
Y aunque creas olvidarme, algún día vendrán nuestros pajaritosa traerte las dulzuras de hoyen nostalgia inolvidable,en flores de otras primaveras.Y en el oro de las tardesme volverás a hallar,para besar tu frente,para beber tu bocay hundirme en el néctar de tu eternidad…
Chichinales, 1 de octubre de 1996.
La lid inútil
Olvidar…Es el más ferviente anhelo,pero el recuerdose resiste en singular duelocon el olvido…En el horizonte, a veces, al alba, al anochecer,bajo las estrellas, en las floresy las mieses,en los recovecos del alma,en el ruido y el silencio,se resiste, se resiste y persisteel recuerdo.En las esquinas, las calles,los caminos, se aparece el temblor de los besos idos,en el silbo del viento,sobre la escarcha del invierno,a pesar del anhelo y el frío.¡No te puedo olvidar, amor mío!Olvidares el deseo, pero el amorno sabe de olvidos.Porque olvidar es moriry el amor es la vida,es vivir con el dulce afán de ser feliz;es la eternidad que anidaen tu corazón y en mí.Por eso nunca podré olvidarte;pese al deseo,inútil será la lidentre el recuerdo y el olvido.¡Jamás será vencidoel latir del corazónque es el ritmo de Diossosteniendo la vida,y solo la vida es amor!
Chichinales, 15 de junio de 2005
Canto al silencio
Desde el sabio silencio de mi padre,que me enseñó el caminohacia el silencio del alma,entendí el silencio del olvido,donde sufre el alma lacerada…En el silencio penumbroso de las noches estrelladas,muchas veces me fui sombra adentro,a esperar, en silencio, el milagro del alba.
En silencio meditésobre el latir del corazóny me fui por mis confinesa encontrarme con Dios…En silencio nace la semillay en silencio sale el sol,en silencio vine al milagro de la viday en silencio recuerdo el blanco pañuelo de un adiós…
En silencio me crucé con tu mirada,y todos los ruidos del silenciose callaroncuando, en silencio, nuestros labiosse encontraron.En silencio la sombra de los álamosalivió mi verano agobiador,y en el húmedo silencio del delirioestallamos en fuego silencioso,¡en el indecible silencio del amor!
Chichinales, 22 de noviembre de 1996.
La voz de la Patagonia
Tengo una historiade piedra y coirón,una historia de silencios y mesetas,una historia de nostalgias, de ilusión.Tengo un recuerdo de lengas y michay,tengo una historia con relinchos de guanacos,con vuelo de piuquenes y rojizos otoñalesdel ñiranto.Tengo una historia limpia junto al mar;tengo nupcias de ballenasy el hielo continental.Tengo un misterio blanco allá en la paz del glaciar,tengo azules y grisesen mi paisaje austral.Tengo el piñón araucano,y un tehuelche sin olvido;tengo el Gastre amenazadopor extranjeros designios…Tengo en la voz del poetamarineras gaviotas blancas,la inocencia del pingüinoy viejas cumbres nevadas…¡La virgen piedra de Gastreestá a punto de ser violada!Disfruta mi paz, viajero,respira mis aires puros,toma tu pluma o tu espada,defiende mi indefensión;yo te daré lo que quieras:mis nostalgias, mi ilusión,mis gaviotas marineras,mis pingüinos inocenteso el amor de mis ballenas,o el misterio del glaciar.¡Te pido que me defiendasde la basura nuclear!
Chichinales, 6 de junio 1996
Destino
La vida me dio el vino,el canto, las penas y las flores,me dio los horizontes, las nostalgiasy el camino;me dio los soles del veranoy la “barca de los tiemposalejándose de abril…”.Me quitó el único amor indioentre pedreros y colliguay.Me dio soledades tristesy silencios profundos y sagradosdonde escuché la voz del alma;me acurruqué en el suelopara dormir mi pobrezay así, sencillamente,sentí el latido de la tierra…Me alcoholicé en el vinoy en el fondo del abismoencontré el dolor y la desesperanza;caminé en la obscuridadenclenque y desvalido,y una vez en los confines del olvido,en los umbrales de un destino, ya sin vuelta,me alumbró el relámpago divinoy recordé la luz, la vida y el amor,mi auténtico destino.Entonces luché, afloró mi rebelión,sentí el empuje bravío de mi raza,¡que me elevaba hacia el reino dorado de Dios!
Chichinales, 27 de mayo de 1994.
Patagonia
Patagonia, tierra mía,de neneo y coironal;tierra de mi alegría,de michay y chacayal.
Patagonia, tierra mía,que te hundes en el mar;tierra de silencio y poesía,¡recibe mi cantar!
Andando la inmensidad de tus mesetas y pedreros,encontré la antigüedadde tu olvido y tu misterio.
Patagonia, tierra amada,cuna y tumba del tehuelche,desde tus cumbres nevadaste doy mi canto pehuenche…
Patagonia de mi sangre,solar sagrado de mi estirpe,te canto las saudadesde mi raza que en tu seno sobrevive…
Bajo la luz de Collí-pal,en tus piedras y quebradas,vaga en el tiempo ancestralel sueño de tus indiadas…
Patagonia, aquí estoy,cantando mi verso con orgullo,y en aras del viento voyllenando tu silencio de murmullos…
Chichinales, 30 de marzo de 1995.
Ternuras
Dedicado a mis hijas
Una de cal y otra de arenala vida me fue dando;una blanca, otra morena,mis ternuras van juntandoRosalía y Nazarena.
Rosalía y Nazarena,mis dos hijas pequeñas,son las que alivian mis penasy de mi vida son dueñas,y me llevan en sus venas.
Cual torcacitas del montecorren y andan todo el día;ven el sol del horizontecon inocente alegríaNazarena y Rosalía.
De cariño, en tierno afán,llenan mis noches y días,piden agua, piden pan,lloran, ríen y porfíanpor algo que no les dan.
Una de cal y otra de arenason mis pequeñas queridas,que entre soledades y penasal final me dio la vida:Rosalía y Nazarena.
Casi al final del olvido,en mi última primavera,tras tanto dolor sufridoRosalía y Nazarena¡trajeron a Dios conmigo!
Chichinales, 11 de noviembre de 1992.
Canto a mi raza
Ñire y silencio,soledad y lenga;sobre la cumbre, la nieve.La realidad prominente y cordilleranaen mi fuerza mental se conmueve.Andes milenarios y sísmicos,solitario promontorio colosal;en mis remembranzas me veo niño,parte del misterio, de la piedra… ancestral.La sangre bulle presurosa y roja;me remonto, en recuerdos y nostalgias,presintiendo mi origen araucano,¡disfrutando el orgullo con que cayó mi raza…!Esa raza que ahogó en vino“la conquista del desierto”,y que hoy emerge altivaen las cenizas endiosadas de mis versos.Quietud y silbo de colihues,regresar majestuoso de los cóndoresque un día vieron mis hermanos huiliches,caminando entre notros y cohigues.Estos versos palpitan en el viento,en los márgenes de Antú, el eterno,y en razón de conquista, la lengua castellanarevindica el honor del Dueño del desierto.El indio ya no es símbolo de oprobio,ni la carne soez de los insultos;no encarna la miseria ni los piojos,es el altivo señor de los ríos puros.Él jamás quemó su bosque secularni lo sometió al afán depredador,por eso la basura nuclearensucia su memoria y su nación.Por eso hoy mi canto es de triunfo,porque si los guerreros están muertos,fue por preservar la grandeza invencibleque duerme en la paz de los ancestros.¡Vive Namuncurá allá en Chimpay,Aigó en Ruca-Choroy,Painé-Filú en Aucapán,Quinchao, Curruhuinca y Paillalefen la savia vital del Limay, allá en el sur!¡Fecundan la tibieza de la tierra de Neuquén!Que no revisen la historiani el origen de los bronces,porque a la pampa mal habida y ajenala ilumina el sol de los pampas y ranqueles.La mentira de la academia razón de ser no tiene,porque un indio con el verbo castellanocamina por senderos milenariosmostrando su orgullo limpio y soberano.
Chichinales, 24 de noviembre de 1988.
El maestro
Desde la Villa de Mercedes,tradicional y cuyana,hasta la tierra araucana,patagónica y helada;patria del viento,la piedra y la soledad.Del guanaco, la heredad;del Mapuche, su silencio.Con su sueño de maestro,buscando nuevo horizontese vino don Aldo Poncea sembrar de abecedariola inocencia de los chicos.Embargado de emociónen la diáfana mañana,una ilusión azul y blancavio subir en Cosquelén…Era el tiempo de enseñary también el de aprender,era el tiempo de la patriay de cumplir con el deber.Perdido en esa orfandadcomenzó su andar docente:lápiz, cuadernos y pizarrón;alumnos de tez morena,con timidez y humildad,aprendieron a hacer la “a”,los números del uno al diez,a sumar, multiplicar,a restar y dividir,a enriquecer su vivircon las estrofas del Himno,cantando “Aurora” al subirnuestro símbolo argentinoen el corazón del viento,de la piedra y el olvido.Doña Leonza Aguilar,noble esposa y compañerade este maestro rural,complementó la tareaen ese inhóspito lugar,enseñando el Padrenuestro.Y junto a ella y junto a Dios,¡cumplió su sueño el maestro!
Chichinales, 11 de setiembre de 2005
Reseña histórica de Chichinales
Se toma como fecha de fundación del pueblo de Chichinales el 4 de junio de 1879, día en que arribó al lugar la vanguardia del ejército expedicionario comandado por el general Julio A. Roca.
Pese a haber consultado a distinguidos historiadores y revisado documentos, libros y partes del Ejército, no he podido encontrar un acta de fundación del pueblo Chichinales. Al establecerse el Fortín Chichinal, se formó alrededor de este un rancherío pequeño donde se establecieron algunos pobladores como consecuencia del avance que significaba el paso del Ejército.
Desde 1879 hasta noviembre de 1886 no hay mayores datos que puedan significar acontecimientos importantes o dignos de historiar.
El padre salesiano Raúl Entraigas, historiador, poeta y escritor, dice: “El 18 de noviembre de 1886 llega el monseñor Juan Cagliero a las tribus de Sayhueque y de Yancuche que estaban en Chichinales”. Desde esa fecha hasta la llegada del Ferrocarril del Sud, en 1898, no se registran mayores datos sobre la historia del pueblo.
A partir de la llegada del tren, que comenzó a transitar después de 1899, empezaron a registrarse los nombres de los primeros pobladores, como el Sr. Sebastián Goitía, jefe de estación; Fausto Coronel, capataz de la estancia de la Sucesión Zorrilla; Ponce de León, cuidador de hacienda; Juan Chaves y Eloy Payera, de la isla Los Cristales1.
En 1907, llegó con hacienda desde Guatraché (provincia de La Pampa) don Pablo Pérez. En 1914, vino desde La Japonesa (también provincia de La Pampa) don Joaquín Santos: fundó la estancia La Manuela en las inmediaciones de la zona conocida en la actualidad como Puente de Fierro y se dedicó a la cría y explotación ganadera.
En 1918 se estableció con hacienda Martín Lavayén; venía desde el sur de Río Negro, de un lugar llamado Quetrequile. Otros hacendados establecidos por esa época fueron don Francisco García Santos, Manuel Silveira y, más tarde, Nazario Quintulén. Hago mención de estos hacendados porque los primeros tiempos de Chichinales fueron esencialmente ganaderos y pastoriles2.
En 1920 se realizó la primera subdivisión de tierras, de la que surgió la colonia La Flora.
