Colonia Silvio Pellico - Daniel Pomba - E-Book

Colonia Silvio Pellico E-Book

Daniel Pomba

0,0
5,49 €

oder
-100%
Sammeln Sie Punkte in unserem Gutscheinprogramm und kaufen Sie E-Books und Hörbücher mit bis zu 100% Rabatt.

Mehr erfahren.
Beschreibung

Este libro puede considerar una actualización del publicado por Sebastián Alonso Cien años de historia del pueblo de Silvio Pellico en ocasión de celebrar los 100 años de la fundación de esa Colonia. En esta oportunidad, los autores Daniel R. Pomba y Sebastián Alonso han puesto al día la historia del pueblo, reuniendo para ello gran cantidad de datos y fotografías e incorporando al contenido del libro anterior, el devenir de estos últimos 25 años buscando con ello reforzar la identidad y mantener viva la memoria histórica de los pioneros de la colonia y municipio de Silvio Pellico. En esta investigación se ha buscado resaltar aspectos referidos a los colonos, la cooperación entre ellos, la educación, la vida religiosa, la descripción de cómo se fueron instalando las fábricas lácteas y desarrollando otras actividades, además del relieve que tuvo la interacción con los poblados cercanos, en particular La Playosa y Alto Alegre. En estas páginas también se ofrece una minuciosa investigación de como la Sociedad Cooperativa Unión Popular Ltda. se creó, creció y se fortaleció, transformándose en icono de las cooperativas agrarias del país. El libro ha contado además con la colaboración de la fotógrafa Evelyn Paschetta quien ha retratado todos los lugares investigados y también ha rescatado y mejorado antiguas fotografías para una mejor interpretación. Forma parte también de esta obra un informe genealógico de las familias patricias de la colonia por lo que en su conjunto esta publicación constituye una importante fuente de consulta y un valioso aporte al conocimiento integral de esta zona cordobesa: la Colonia Silvio Pellico.

Das E-Book können Sie in Legimi-Apps oder einer beliebigen App lesen, die das folgende Format unterstützen:

EPUB

Veröffentlichungsjahr: 2019

Bewertungen
0,0
0
0
0
0
0
Mehr Informationen
Mehr Informationen
Legimi prüft nicht, ob Rezensionen von Nutzern stammen, die den betreffenden Titel tatsächlich gekauft oder gelesen/gehört haben. Wir entfernen aber gefälschte Rezensionen.



Daniel Pomba ~ Sebastián Alonso

Colonia Silvio Pellico: sus raíces, religión y cooperativismo

(1894 - 2019)

Edición especial por el 125º aniversario de la constitución de la colonia Silvio Pellico y el 100º aniversario de la fundación de la Asociación Cooperativa Unión Popular Ltda.

Pomba, Daniel

Colonia Silvio Pellico : sus raíces, religión y cooperativismo : 1894-2019 / Daniel Pomba ; Sebastián Alonso Funes. - 1a ed . - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Abrapalabra Editorial, 2019.

634 p. ; 22 x 15 cm.

ISBN 978-987-4999-24-5

1. Historia de la Provincia de Córdoba . 2. Historia de América. 3. Historia de América del Sur. I. Alonso Funes, Sebastián. II. Título.

CDD 982.54

Coordinación, diseño y producción:

Helena Maso Baldi

Maquetado:

Abrapalabra Editorial

Diseño de portada:

Gustavo Trullás

Imágenes de portada:

Daniel Pomba

Fotografías aéreas: Daniel Pomba, Evelyn Paschetta y Oscar Bohl.

Fotografías de interior: Evelyn Paschettay Daniel Pomba

Edición y revisión de texto:

Helena González

Primera edición: septiembre 2019

Abrapalabra Editorial

Manuel Ugarte 1509, CP 1428 - Buenos Aires

E-mail: [email protected]

www.abrapalabraeditorial.com

ISBN: 978-987-4999-24-5

Hecho el depósito que indica la ley 11.723

Impreso en Argentina

Índice

Prefacio

Prólogo

Parte I

Colonia Silvio Pellico: sus raíces, su historia

Descripción general

El ejido rural municipal

El ejido municipal

Escudo de Silvio Pellico

Bandera oficial

Mapa topográfico

Mapa de suelos

Mapa de parcelas

Características de la zona

Hidrografía

Los arroyos

Clima

Flora

Fauna

Rutas y caminos

Agricultura

Origen e historia

Los antiguos dueños de la tierra

Primer reconocimiento territorial

La Merced del Totoralejos

La Merced de los Moyano

La Merced de Las Mojarras se divide

Mensura y venta de terrenos en la zona

Causa de la inmigración a la Argentina

La inmigración italiana en Argentina

Integración de los inmigrantes

La Pampa cambió de dueño

Las colonias en Córdoba

La colonización mixta

Parte II

Silvio Pellico un poco de historia

Un poco de historia

Silvio Pellico: el hombre

Don Pedro Fraire

Fundación de Silvio Pellico

Plano de la Colonia Silvio Pellico

Plano Colonia Alcira

Las primeras familias

Los primeros tiempos

Datos de la zona, principios de 1900

Las plagas en la Colonia

La cuestión del ferrocarril

El progreso de la Colonia y el surgimiento del pueblo Silvio Pellico

Los primeros habitantes del pueblo

La antigua Plaza

El correo

La Comisión Pro Camino

El transporte

Paraje Santa Rosa

La Ruta Provincial nº2

Vida religiosa

El cementerio

Personajes que fueron parte de la historia de la Colonia Silvio Pellico

Creación de la Municipalidad

Casa de la Cultura

Registro Civil

Juzgado de Paz

Autoridades policiales

Patrulla rural

Club Deportivo y Biblioteca Silvio Pellico

La salud

La educación

Fotos satelitales de Silvio Pellico

Parte III

Actividad comercial en la Colonia Silvio Pellico

Actividad comercial en Silvio Pellico

Sociedad Cooperativa Unión Popular Ltda.

La juventud agraria

Sucursal de Alto Alegre

Sucursal de La Playosa

Cooperativa de Electricidad y Servicios Públicos SIL-PE Ltda.

Reseña histórica

Energía eléctrica

Servicio telefónico

Televisión por cable

Agua potable

Internet

Breve historia de la actividad lechera en Argentina

Efectos de la gran crisis de 1929

Escuela Superior Integral de Lechería-ESIL

Fábricas lácteas

Cooperativa de Tamberos La Primera de Silvio Pellico

Fábrica láctea Pedro Bautista SRL de Valerio Romano

Cooperativa de Tamberos La Internacional Ltda.

Cooperativa de producción y consumo Santa Lucía Ltda.

Fábrica láctea QUE VI MAR o Indiana I

Fábrica láctea QUE VI MAR II o Indiana II

Fábrica Fontana o Santa Ana

Fábrica láctea San Blas

Fábrica láctea Quaranta

Apicultura

Veterinario

Banco de la Provincia de Córdoba

Anexos

Anexo 1

Consorcio Caminero nº 2

Presidentes del Consorcio Caminero nº 2

Encargados del Servicio del Consorcio Caminero nº 2

Anexo 2

Sacerdotes que evangelizaron en la Colonia Silvio Pellico

Sacerdotes que evangelizaron en la Colonia Silvio Pellico

Anexo 3

Municipalidad de la Colonia Silvio Pellico

Intendentes

Personal que ha trabajado en la municipalidad desde su creación hasta la actualidad

Anexo 4

Destacamento Policial de la Colonia Silvio Pellico

Encargados del Destacamento

Primera comisión de la Patrulla Rural

Integrantes de la comisión actual

Anexo 5

Club Deportivo

Integrantes de la Primera Comisión Directiva

Personas que ejercieron la presidencia del Club

Anexo 6

Personal de Salud en la Colonia Silvio Pellico

Profesionales que tuvieron a su cargo el cuidado de la salud de los colonos

Otros profesionales que trabajaron en el hospital en enfermería, odontología, ginecología, kinesiología, bioquímica, asistencia social, etc.

Anexo 7

Educación

Escuela Martín Güemes *

Directoras de la Escuela desde sus inicios a la actualidad

Docentes de la Escuela Martín Güemes a partir de 1957 hasta el año 2018

Instituto Provincial de Enseñanza Agropecuaria-IPEA 392

Docentes del IPET 392

Promociones Instituto Provincial de Enseñanza Técnica-IPET nº 392

Escuela Vera Peñaloza

Presidentes de la Cooperadora Escolar la Escuela Vera Peñaloza (ex 488)

Docentes de la Escuela Vera Peñaloza desde sus inicios a la actualidad

Actual planta docente

Listado de alumnos de la Escuela Vera Peñaloza

Escuela Esteban Echeverría de Los Troncos

Directores y docentes que estuvieron en la Escuela desde sus inicios a la actualidad

Alumnos que pasaron por las aulas de la Escuela desde 1955 hasta aproximadamente 1990

Escuela 9 de Julio

Docentes que estuvieron en la Escuela desde sus inicios a la actualidad

Alumnos que pasaron por las aulas de la Escuela 9 de Julio

Anexo 8

Datos y Anuarios comerciales

(años 1900 a 2018)

Información tomada del Anuario Comercial Kraft. Gran Guía General de la República Argentina

Anexo 9

Cooperativa Unión Popular Ltda.

Primera Comisión Directiva

Personas que ejercieron la gerencia de esta Cooperativa (1919-2013)

Empleados de la Cooperativa Unión Popular Ltda.

Comisión directiva para el ejercicio 2019-2020

Nómina de socios que solicitaron una sucursal en Alto Alegre

Socios pertenecientes a las colonias Silvio Pellico y Alcira al año 1958

Socios pertenecientes a la sucursal de Alto Alegre

Socios pertenecientes a la sucursal de La Playosa

Nómina de socios pertenecientes al 50º ejercicio (año 1969)

Nómina de socios pertenecientes al 75º ejercicio (año 1994)

Nómina de socios pertenecientes al 99º ejercicio (año 2019)

Estadística de socios

Cooperativa de Electricidad y Servicios Públicos SIL-PE Ltda.

Presidentes que estuvieron al frente de la institución

Actual Consejo de Administración (2018)

Personal que ha pertenecido a la institución desde sus inicios a la actualidad

Integrantes del actual Consejo de Administración (2018)

Personal que ha pertenecido a la Institución desde sus inicios a la actualidad

Anexo 10

Movimientos de la estación FF.CC. de Alto Alegre y Exportaciones lácteas desde Argentina hacia el mundo

Movimientos de la estación FF.CC. de Alto Alegre

Movimientos de la estación FF.CC. de Alto Alegre

Exportaciones productos lácteos desde finales del siglo XIX (en toneladas)

Anexo 11

Nuestros ancestros

¿Quién soy yo?

Anexo genealógico

Familias

Familia Conrero / Giletta

Familia Conrero Giletta / Vagliengo Bobagliati

Familia Conrero Giletta / Conrero Vagliengo

Familia Conrero Giletta/ Busso Romano

Familia Conrero Giletta/ Della Rossa

Familia Conrero Vagliengo / Demarchi Audisio

Familia Conrero Vagliengo / Demarchi Conrero

Familia Conrero Vagliengo / Demarchi Audisio

Familia Conrero Vagliengo / Demarchi Audisio

Familia Conrero Vagliengo / Demarchi Audisio

Familia Conrero Vagliengo / Fumero

Familia Conrero Vagliengo / Demarchi Conrero

Familia Conrero / Demarchi Alesso

Familia Conrero Demarchi / Maero

Familia Conrero Demarchi / Maurino Demarchi

Familia Demarchi / Audisio

Familia Demarchi Audisio / Bruna

Familia Demarchi Audisio / Nicolino

Familia Demarchi Audisio / Conrero Vagliengo // Contreras López

Familia Demarchi Audisio / Ravarino

Familia Demarchi Audisio / Primo

Familia Demarchi Audisio / Conrero Della Rossa

Familia Demarchi Audisio / Conrero Vagliengo

Familia Demarchi Audisio / Romano Bonerotti

Familia Demarchi Audisio / Conrero Vagliengo

Familia Demarchi Audisio / Conrero Vagliengo

Familia Demarchi Alesso / Conrero Giletta

Familia Demarchi Conrero / Demarchi Alesso

Familia Demarchi Conrero / Cerutti Piatti

Familia Demarchi Conrero / Cerutti Piatti

Familia Demarchi Conrero / Demarchi Alesso

Familia Demarchi Conrero / Mandrile Franco

Familia Demarchi Conrero / Demarchi Alesso

Familia Demarchi Conrero / Conrero Vagliengo

Familia Demarchi Conrero / Conrero Della Rossa

Familia Demarchi Conrero / Maurino Demarchi

Familia Ravarino Granioli / Bulgra Posso

Familia Ravarino Besso / Demarchi Mandrile

Familia Ravarino Granioli / Mino

Familia Ravarino Granioli / Demarchi Audisio

Familia Ravarino Granioli / Demarchi

Familia Nicolino Cacciolatto / Demarchi Audisio

Familia Nicolino Demarchi / Mié

Familia Nicolino Demarchi / Marchisio Cravero

Familia Nicolino Demarchi / Turaglio Bechero

Familia Nicolino Demarchi / Nicolino

Familia Nicolino Demarchi / Demarchi Bruna

Familia Nicolino Demarchi / Caffaro Rufinatti

Familia Nicolino Demarchi / Demarchi Conrero

Familia Nicolino Demarchi / Martini

Familia Nicolino Demarchi / Romano Marino

Familia Pomba Cantone / Battagliotti Bruera

Familia Pomba Cantone / Massera Fosatti

Familia Romano Bonerotti / Marino Bestaina

Familia Romano Bonerotti / Demarchi Audisio

Familia Romano Bonerotti / Besso Verderone

Familia Romano Marino / Demarchi Conrero

Familia Romano Bonerotti / Besso Conrero

Familia Besso Verderone / Ravarino Bulgra

Familia Besso Verderone / Demarchi Bruna

Familia Besso Verderone / Conrero

Familia Chiappero Boaglio / Cignetti Lila

Familia Paschetta Martinengo / Daniele

Familia Margaría Rosso / Baldassa Baravalle

Familia Margaría Rosso / Franco Mainardi

Familia Margaría Rosso / Fiorina

Familia Margaría Rosso / Giraudo Cometto

Familia Margaría Rosso / Giraudo Cometto

Familia Allocco Calosso / Aquiles

Familia Allocco Calosso / Quiñonez

Familia Allocco Calosso / Conrero Conrero

Familia Allocco Calosso / Trabucco Brussa

Referencias bibliográficas

Una nota para cerrar

San José y Nuestra Madre la Virgen María Auxiliadora, protectores de este proyecto.

Capilla San José de la Colonia Silvio Pellico

Agradecemos la colaboración, aporte de datos y fotografías a las personas que hicieron posible realizar este trabajo, y a todas aquellas que de una u otra forma colaboraron con la realización de este libro. A todos…

Gracias

En memoria de Rafael Demichelis,

nacido y criado en Silvio Pellico,

amigo y compañero

Daniel Pomba

En memoria de mi abuela

Alcira D. B. Argumedo Fraire de Alonso

y de mi padre Claudio A. Alonso Argumedo

Sebastián Alonso

Fuente: Legislador José Escamilla

Prefacio

Me siento honrada de representar hoy a la localidad de Silvio Pellico y poder formar parte de estas líneas que resumen la historia, el desarrollo y el devenir de las familias y las instituciones que dieron y dan vida a esta comunidad.

Cuando Daniel apuntó la idea de escribir este libro con ayuda de Sebastián, un descendiente de nuestro fundador, inmediatamente el interés y entusiasmo de todo el pueblo se manifestó en un solo sentir: reivindicar nuestro pasado y nuestros ancestros. De esta manera comenzó una tarea minuciosa de recolección de datos e imágenes que nos harán reencontrarnos con nuestro origen y nuestra identidad más aún cuando incorporar la genealogía significa recuperar la presencia de los otros en un intento de dar vida a los que ya no están.

Esta obra permite bucear en nuestro pasado, recordar a nuestro fundador don Pedro Fraire y los deseos de su legado, ir transitando la historia a la par de la de nuestras instituciones que hoy son el sustento de nuestro pueblo, y de este modo entender nuestro presente.

El espíritu visionario de quienes nos antecedieron y decidieron que Silvio Pellico sería el lugar donde forjarían su destino es lo que nos permite ser un pueblo con valores arraigados que logró atravesar adversidades, tanto así que la inmediatez y el individualismo que caracterizan los tiempos modernos no han logrado extirpar la esencia cooperativista que lo caracteriza.

Como hija de este pueblo aspiro poder transmitir a las generaciones futuras el sentimiento de pertenencia necesario para mantener vivos aquellos valores que son los cimientos que hoy sostienen la idiosincrasia de quienes formamos parte de esta historia.

Leticia Alloco

intendenta de silvio pellico

Prólogo

En el marco de la celebración del 125º aniversario de la colonización y fundación por Don Pedro Fraire de nuestra Colonia Silvio Pellico –llamada así en honor del político y escritor italiano del mismo nombre–, Daniel Pomba –nieto de inmigrantes, cantante e investigador– junto con Sebastián Alonso –historiador, genealogista y tataranieto del fundador de esta colonia– presentan este libro con el que pretenden dejar reflejados los hechos acontecidos y la historia de las familias llegadas de otras tierras con el fin de afianzarse aquí para desarrollarse, educarse y crecer en este lugar tan inhóspito en esos tiempos.

Para lograr su cometido estas familias debían tener una herramienta en común y fue así como con la ayuda del cura párroco Pablo Cicerón Colabianchi se lanzaron a formalizar su propósito y en el año 1919, más precisamente el 19 de noviembre, firmando el acta fundacional de lo que es hoy nuestra Sociedad Cooperativa Unión Popular Ltda., por entonces llamada Sociedad Cooperativa de Consumo Unión Popular Ltda. de Silvio Pellico.

Entidad que les fue de gran utilidad para desarrollarse y satisfacer sus necesidades, ya que desde ella se proveían de todo lo necesario para la subsistencia y para comercializar lo producido, por entonces trigo como producto de mayor valor.

Con este resumen de lo que a mi entender es el espíritu del libro de los 125 años de Silvio Pellico y los 100 años de la Sociedad Cooperativa Unión Popular Ltda. de Silvio Pellico, quiero agradecer a Daniel y a Sebastián por tanta perseverancia y dedicación para lograr recabar tantos datos de este lugar, de sus familias, de sus instituciones y en especial de la que represento como presidente, nuestra SCUP.

A Daniel y a Sebastián, muchas gracias.

René Alberto Paschetta

presidente de la sociedad

cooperativa unión popular

Parte I

Colonia Silvio Pellico: sus raíces, su historia

Descripción general

Silvio Pellico es un municipio situado entre las Pedanías de Arroyo Algodón y Las Mojarras, en la zona oeste del departamento Gral. San Martín, cuya ciudad cabecera es Villa María, en la provincia de Córdoba, Argentina.

No se encuentra sobre ninguna ruta nacional o provincial, por lo que el acceso a la localidad se hace a través de vías secundarias (ripio) como la 336 y 226. Tampoco cuenta con líneas de ferrocarril próximas.

Esta zona pertenece a la llanura chaco pampeana, atravesada por algunos sectores deprimidos de terreno, de rumbo Noroeste-Sureste.

Sus coordenadas geográficas, de acuerdo con los datos del Instituto Geográfico Militar son las siguientes:

31º15´ Latitud Sur

61º53´ Longitud Oeste

Altura s.n.m: 159 m

El ejido rural municipal

Luego de varias fuentes consultadas se puede obtener una “aproximación” a lo que históricamente le correspondía a la municipalidad de Silvio Pellico, lo que es el llamado ejido municipal rural, gracias al exintendente Sr. Daniel Besso quien en 1994 –como consecuencia de la primera epidemia de “cotorras” que diezmaron las cosechas en la zona – tuvo que recorrer toda el área, definiendo los límites del ejido rural municipal de Silvio Pellico. Fue así como estableció que el ejido llegaba hasta la ruta provincial nº 2 y parte oeste de la actual comuna de Ana Zumarán, pasando al frente del boliche Santa Rosa y la Estancia Rancho P, hasta llegar al campo de los Hnos. Mauro para tomar la calle T. 2-21 y allí tomar hacia el norte por la calle T. 2-11. Según Don Besso, en ese momento, la municipalidad tenía una superficie de 40.000 has.

En la actualidad, y de acuerdo con los cambios dinámicos que se han producido entre los límites rurales de los municipios de Silvio Pellico, Arroyo Algodón, la Playosa y la comuna de Ana Zumarán (llamados según las autoridades “…zonas grises…”) se presenta a modo de referencia el actual ejido rural municipal de Silvio Pellico cuyo radio municipal –a esta fecha–está delimitado:

Al este: límite interdepartamental, desde el cruce de los caminos S 218 y T. 2-4, pasando por el frente de la Fábrica láctea de La Gina y la Escuela Pública Esteban Echevarría, hasta la calle RPS 226, cruzando la RP 2.Al sur: por la calle T 149-9 y T 49-10Al oeste: Calle T 49-11, pasando por la RPS 226 hasta el Arroyo Algodón, luego continúa por la Calle T 2-3 (gira hacia T 2-2) para retomar la calle T 2-8 (gira hacia T 2-21) para retomar la calle T 2-11;Al norte: RPS 218.

El ejido municipal

En febrero del año 2010 se modificó el radio municipal de la localidad de Silvio Pellico, amparado en la Ley provincial nº 9745. En esta modificación se incorporan las nuevas medidas de la zona urbana (74 has. 3.605,27 m2), las instalaciones de la feria –ex Reguera– (2 has. 4.886,82 m2) y el cementerio Sagrado Corazón de Jesús (1 ha. 3.312,75 m2).

La superficie total del radio urbano municipal de la localidad de Silvio Pellico es de 78 has., 1.804,84 m2, como lo representa el mapa de catastro de la provincia de Córdoba.

Escudo de Silvio Pellico

Por ordenanza Nº 113/94 se adoptó como Escudo de la Colonia Silvio Pellico el siguiente: en campo de azur (azul), una azucena de plata y en jefe (parte superior) una corona de laureles de oro. La orla es de plata. En su parte superior hay un sol naciente de oro con nueve rayos.

Fue diseñado por el Lic. Alejandro Moyano Aliaga. La corona de laureles simboliza al poeta Silvio Pellico y la vara de azucena simboliza a San José, patrono del pueblo. La forma es de escudo español cuadrilongo, con la parte inferior redondeada.

Sus proporciones son de 6 x 5, es decir que la sexta parte de la altura cabe cinco veces en su ancho.

La corona de laureles representa al poeta y escritor Silvio Pellico (1789-1854) autor de la célebre obra La mie prigioni (Mis prisiones). La vara de azucenas simboliza a San José patrono de la capilla.

Esmaltes: colores y metales; Azul: simboliza la dulzura, la inocencia, la piedad; Oro: la riqueza, la caridad, la nobleza; Plata: la fe, la integridad

Bandera oficial

En el año 2014, el IPEA Nº 216 anexo Silvio Pellico, organizó un concurso para crear la bandera oficial de la municipalidad de Silvio Pellico y por la Ordenanza Nº 316/2014 se sancionó que dicha bandera fuera adoptada como bandera oficial de la localidad de Silvio Pellico, para su utilización en todos los actos y lugares en los que fuera necesario identificar a nuestra localidad.

La bandera consiste en un rectángulo que equivale a un ancho de dos unidades y largo de tres, dividido en tres partes, con los colores en el siguiente orden a partir del l asta: Verde, Azul y Rojo.

Verde: Los campos; Azul: Simboliza la dulzura, la inocencia, la piedad. O el Cielo; Rojo: El origen o la sangre de los primeros habitantes; Trigo: Cultivo; Sol: Nobleza, luz; Vara de Nardo: San José.

Mapa topográfico

A finales de la década de los años cuarenta y comienzos de los treinta, el Instituto Geográfico Militar realizó un relevamiento topográfico de gran parte de la provincia de Córdoba. El mapa que corresponde a la zona investigada fue relevada en 1949.

Mapa de suelos

El anterior mapa topográfico sirvió para otros trabajos posteriores, como el “mapa de suelos” desarrollado por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) durante los años 1979 a 1981, en el que se detallan las características propias del suelo teniendo como referencia la base de datos topográficos precedentes.

Para el presente proyecto se incluye el informe que corresponde a la zona de Silvio Pellico.

Informe de suelos

Complejo de Series Estancia La Leona 20%; Laguna Blaizot 20%; Silvio Pellico en fase poco anegable 30% y Silvio Pellico en fase moderadamente salina en profundidad 30%

Símbolo: ELL2

Capacidad de uso: IIIsc

Índice de Productividad: 39

Con este símbolo se identifican las líneas de avenamiento temporarias poco manifiestas, próximos a la localidad de Silvio Pellico. Está integrado en un 60% por suelos de las fases de Silvio Pellico, con limitaciones muy ligeras de salinidad en profundidad y anegamientos de corta duración. La limitación mayor radica en la presencia de 40% de las otras dos series en la zona central de las unidades: Laguna Blaizot y Estancia La Leona por drenaje imperfecto y alcalinidad sódica subsuperficial. Eventualmente suele presentar mayor provisión de humedad que las lomas, aunque en épocas de lluvia, el agua puede permanecer sobre el suelo durante cierto lapso. Es apta para cultivos anuales con limitaciones.

Mapa de parcelas

El Instituto IDECOR, que depende de la Secretaría de Ingresos Públicos del Ministerio de Finanzas del gobierno de la provincia de Córdoba, realizó entre los años 2017 y 2018 una cobertura de “parcelas” en la zona de estudio que arrojó el mapa que se incorpora a continuación, donde se deja el nombre de los dos poblados: La Playosa y Alto Alegre a modo de referencia de distancia.

Características de la zona

Hidrografía

El río más cercano e importante de la Colonia Silvio Pellico es el río Ctalamuchita (ex Río Tercero) situado a más de 30 kilómetros al sur, al que se llega por los caminos S 336 y por la RP 2 o RP 2 y 36.

Esta zona (entre el arroyo Algodón y la RP 2) se encuentra caracterizada por tener bañados y depresiones dado que por allí pasa el arroyo Las Mojarras.

Los arroyos El Manantial (también llamado Acequión), arroyo Algodón, Las Mojarras y el Pampa Cocha (en quechua: llanura lago) marcan el límite sur de la cuenca de Mar Chiquita. También en toda esta extensión existen lagunas menores que retienen importante cantidad de agua en los meses de lluvia, pero debido a las características del terreno tienen drenaje natural

Los arroyos

La Colonia Silvio Pellico está atravesada por el arroyo El Manantial o Acequión que pasa a algo más de 8 Km. al norte del actual municipio, y el arroyo Algodón al sur, a 4,5 km. Este último fue el límite “natural” de las tierras adquiridas por Don Pedro Fraire, y con los años este cauce fue anexado a la zona de influencia del municipio de Silvio Pellico.

Según el mapa digital del departamento de catastro de la provincia (año 2019), la presencia de los arroyos y bañados es más notorio en el arroyo el Manantial y en el arroyo Las Mojarras.

Arroyo El Manantial o Acequión

Nace en una antigua cañada llamada Los Troncos Viejos para desembocar en la Cañada de las Mulitas al SO del municipio de San Antonio de Litín, con una extensión total de 55 km. Este arroyo fue canalizado en el año 2008 y nuevamente en 2016, dado el grave problema que ocasionó el ascenso de las napas freáticas. En el transcurso del año 2019 ha tenido importantes desbordes, ocasionando grandes pérdidas a los colonos y haciendo intransitables los caminos aledaños.

Arroyo Algodón

Históricamente fue el límite natural al sur del campo comprado por don Pedro Fraire. Este arroyo nace al este de la localidad de Pampayasta para desembocar en el río Ctalamuchita, entre las localidades de Bell Ville y San Marcos Sud, con una longitud total de 138 km.

Históricamente este arroyo siempre tenía agua en su cauce. Según Daniel Besso y Roberto Pomba (padre de Daniel Pomba), el puente que está antes de llegar al municipio de Alto Alegre era el lugar elegido para tirarse al agua o incluso había colonos que iban con horquillas a pescar. Ya entre las décadas de los años cuarenta y cincuenta se fueron construyendo los diques sobre el cauce del Río Tercero (actual Ctalamuchita), ocasionando que las “ollas de agua” que había en su cauce fueran desapareciendo. Debe destacarse que en varias ocasiones éste ha desbordado afectando campos vecinos y particularmente la localidad Dr. García González. Se recuerdan particularmente los hechos ocurridos en los años 1936 y 1940, así como también lo ocurrido durante el verano 1957-1958 cuando nuevamente se desbordó afectando gravemente el municipio de Alto Alegre.

En enero del año 1982 las abundantes lluvias afectaron una importante zona productiva de la colonia, al punto que en varios sectores del ripio que une el municipio con la ruta 2 se planteó nuevamente el problema sobre la falta de drenaje de su cauce, logrando que varios meses después se ampliaran los canales de los arroyos Las Mojarras y de arroyo Algodón.

En la temporada de lluvias de 1984 hubo que hacer mejoras en su cauce instalando alcantarillas nuevas o ampliando las que ya había. El año 2016 la gravedad radicó en que el mal tiempo se mantuvo durante semanas ocasionando que subieran las capas freáticas de manera alarmante, ocasionando –como manifestaba don Hugo Conrero– que los propietarios rurales tuvieran que cortar alambrados para poder circular por dentro de los campos.

En junio de 2019, y ante la situación generada por las constantes lluvias en toda la zona, se reunieron productores de James Craik y Silvio Pellico para realizar una asamblea y así constituir al Consorcio Canalero Arroyo Algodón, con el objetivo de promover la realización de diversas obras para sistematizar el funcionamiento del arroyo Algodón, evitando así los anegamientos de campos y áreas urbanizadas.

Clima

Esta zona tiene un clima templado. El período lluvioso suele extenderse desde octubre a marzo, no obstante, con la aparición de los efectos de El Niño y La Niña en los últimos 30 años, la época de lluvias ha durado hasta mayo. A pesar de ello ha tenido épocas de sequía que no llegaron a durar mas de 6 meses. Los vientos más frecuentes son los del Norte noroeste suroeste o pampeano; rara vez soplan vientos cálidos y secos del Oeste.

Flora

Los ejemplares más comunes que se observan en esta región son el tala, el algarrobo, el chañar, el espinillo, arbustos y gran variedad de hierbas y trepadoras que adornan la vera de los caminos. Estas plantas son autóctonas del lugar, sin embargo, la acción del hombre (en estos últimos 50 años) ha modificado el paisaje natural de la Colonia Silvio Pellico y las praderas y los montes fueron sustituidos por importantes extensiones de cultivo para cosecha, pastos para ganadería o para la actividad tambera.

Fauna

La fauna autóctona se ha visto modificada por la depredación del hombre y por monocultivos. Las especies que se conservan aún son las iguanas, cuises, zorros, sapos escuerzos, cotorras y diversas clases de aves tales como los horneros, calandrias, tordos, gorriones, palomas, garzas, chimangos, caranchos. En algunas lagunas al norte de la colonia aún se pueden encontrar ejemplares de chajá.

Las especies que han menguado son las liebres, las perdices y en algunos lugares ya no hay ranas, situación dada por la actividad intensiva del hombre con el uso indiscriminado de agroquímicos. También hay serpientes, en su mayoría culebras.

Rutas y caminos

El municipio está comunicado con la Ruta Provincial nº 2 por la S 336 (a 13 km) y desde allí hasta la ciudad de Villa María hay 28 km; al municipio de Alto Alegre por la S. 226 (a 14 km); al municipio de La Playosa por la S 336 y S 218 (a 26 km).

La zona rural tiene una importante red de caminos, de orientación norte-sur y este-oeste, mantenidos por el Consorcio Caminero nº 2, con asiento operativo en el municipio.

Agricultura

Los primeros colonos que llegaron a esta zona lo primero que tuvieron que hacer fue desmontar las grandes extensiones de montes de algarrobos y árboles menores, dado que en su mayoría se dedicaron al cultivo de la cosecha fina como el trigo y el lino. Sólo algunos y ya en los primeros años de la creación de la Colonia se dedicaron a la cría de ganado ovino (vale aclarar que este ganado, en esta zona, no fue utilizado como medio de tracción).

Origen e historia

Los antiguos dueños de la tierra

La población de estas regiones –al llegar los españoles– era bastante escasa: las cifras de ese entonces mencionan entre 20.000 a 30.000 indígenas en todo el territorio de lo que es hoy la provincia de Córdoba. “Las tribus que habitaban el sud y sudeste del actual territorio de esta provincia de Córdoba pertenecían a las razas pámpidas, que se caracterizaban por la carencia de residencia fija en poblaciones o núcleos más o menos estables. Eran aborígenes que vagaban por las inmensas llanuras de una parte a otra y apenas se estacionaban durante breves temporadas (...) Convergieron y se entremezclaron los elementos culturales de origen comechingón con los de procedencia chaqueño-litoralense, unidos a una población humana del grupo pámpida” (Pedernera, 1970, pp. 4-6).

Los indios del Río Tercero (actualmente Ctalamuchita) se encomendaron a Don Lorenzo Suárez de Figueroa, Alférez de Don Jerónimo Luis de Cabrera (1573). Suárez de Figueroa exploró la mayor parte del territorio actual de la provincia de Córdoba. En 1585 el Gobernador D. Juan de Burgos repartió al General Don Lorenzo Suárez de Figueroa y a Antonio Mexía “todas las tierras vacas del Río Tercero”, como merced. Heredó estas tierras Catalina Cabrera y Figueroa, hija de Suárez de Figueroa, casada con Don Juan de Ávila y Zárate. Luego compró las tierras Don Antonio Quijano de Velazco. Su única hija, Josefa Quijano, se casó con Gil Moyano, antecesor de la familia Moyano que fuera dueña de estas tierras por muchos años.

Primer reconocimiento territorial

Unos meses previos a la fundación de la ciudad de Córdoba se le encomendó a Don Lorenzo Suárez de Figueroa –quien era Teniente de Gobernador, Capitán General y Justicia mayor– el servicio de reconocimiento de las tierras de las provincias de Comechingones, Sanavirones y Río de la Plata. Don Lorenzo llevó a cabo su viaje entre finales del año 1572 y comienzos de 1573 explorando el Suquía (ex río Primero), Xanaes (ex río Segundo) y el Ctalamuchita (ex río Tercero) por este último paso (por lo que hoy es la ciudad de Villa María y Bell Ville) rumbo al Paraná. Suárez de Figueroa documentó la situación de los aborígenes que habitaban en estas tierras levantando “un empadronamiento” –acaso el primero de la historia en estas latitudes– de los pueblos de indios y comarcas por donde pasaba, así como de las diferentes lenguas y costumbres que encontraba en su trayectoria.

Luego de la fundación de la Ciudad de Córdoba por el Capitán Don Jerónimo Luis de Cabrera el 6 de julio de 1573, se le ordenó a Don Suárez de Figueroa encabezar el libro de Mercedes que fue el primer Registro Público de la Propiedad inmueble cuyo primer asiento data de diciembre de 1573.

En 1587 Don Suárez de Figueroa junto con Antonio Suárez Mexía reciben del Teniente de Gobernador Juan de Burgos “todas las tierras vacías que pertenecen a los indios del Rio Tercero, así de la una parte del río como de la otra”.

Don Lorenzo Suárez de Figueroa contrajo matrimonio con doña Ana Caballero y como fruto de esa unión tuvieron una hija llamada Catalina de Cabrera y Figueroa, quien posteriormente contrajo matrimonio con Don Juan de Ávila y Zárate. Entre los bienes aportados al matrimonio, Doña Catalina llevó la estancia de la familia a orillas del Río Tercero, que Ávila y Zárate supo explotar y mejorar, por lo que inmediatamente se realizaron las primeras crías de mulas, al mismo tiempo que Gabriel García de Frías lo hacía en la estancia La Punilla (norte de la provincia de Córdoba), estableciéndose así las primeras postas desde el Virreinato del Río de la Plata al Virreinato del Alto Perú (Moyano, 1997).

La Merced del Totoralejos

En 1641, Don Guzmán Coronado pidió en merced las tierras de Totoralejos, de las sobras del Río Tercero y de las tierras vacantes de los indios (Moyano, 1997). En 1647 Don Juan de Ávila y Zárate vende en remate judicial la merced al General Don Luis de Navarrete. Pedro Navarrete –su hermano y único heredero– las vendió en 1690 a su sobrina Doña Josefa de Ledesma y Ceballos, esposa de Antonio Quijano y Velasco (Colondrero, s.f.). Quijano y Velasco –como se puede observar en mapas posteriores– sería el dueño de las tierras de esta zona en el período hispano.

La Merced de los Moyano

Esta merced tenía aproximadamente 16 leguas de extensión, desde Zarzola (cerca de la localidad de James Craik) hasta la Cañada de Litín (ubicada al norte del departamento Unión entre las localidades de Monte Leña y Chilibroste). Antonio Quijano y Velasco y su esposa Doña Josefa de Ledesma y Ceballos tuvieron tres hijos: el mayor de ellos, llamado Francisco, nació en 1689 y falleció por sarampión en 1719; los otros dos hijos del matrimonio murieron a muy temprana edad.

En 1690, Don Antonio Quijano y Velasco mide su merced: desde los carrizales o junta de los arroyos Del Pino y Zarzola (James Craik) como mojón de partida al este, toda la longitud que alcance a recorrer a caballo un jinete de sol a sol hacia el naciente, pasando por el Paso de Funes en la Cañada y arroyo de Las Mojarras y siguiendo por esta y en continuación de Los Hormigueros y Litín hasta finalizar el día.

La latitud o sabanas –como se denominaba a fondos de los terrenos que tenían su frente sobre ríos, arroyos o cañadas– sería de cuatro leguas al sur y otras tantas al norte contadas desde el centro de las citadas cañadas, continuación la una de la otra dada por el río, es decir, ocho leguas.

Francisco contrae matrimonio en el año 1713 con Doña Catalina de Cabrera y Mendoza de la que tuvo una sola hija: Josefa de Velasco nacida en 1713 –única heredera de estas tierras– quien con el tiempo contrajo matrimonio con Don Gil Moyano Oscáriz. Con el nombre de Merced de los Moyano pasó a la historia la extensa Merced de don Antonio Quijano y Velasco (Villarruel, 1976: pp. 230-232).

La Merced de Las Mojarras se divide

En el tiempo del gobierno del Marqués de Sobremonte (gobernador de Córdoba entre los años 1783 a 1797), Don Cipriano Moyano reclamó a éste que vecinos de las Costas el Tercero al norte invadían sus terrenos. Sobremonte comisionó al perito Francisco Patiño para mensurar la merced trazando el paralelogramo de 16 por 8 leguas desde el Totoralejos o junta de los arroyos Zarzola y Pino (norte de la actual estación de James Craik) hasta el mojón o límite de la merced en la Cañada de Litín (a unos 14 km al sur de la estación de Chilibroste), quedando la merced descompuesta en dos fracciones: una, Zarzuela y Pino al Paso de Funes; otra, el Paso de Funes a Litín. Así quedaron 6 leguas en el primer trayecto y 10 leguas para el segundo, llamándose la primera fracción Totoralejos y la segunda de los Moyano (Furlani, A., s.d.). El pedido de Don Moyano se justificaba ya que había vecinos que invadían el arroyo Algodón y la Cañada de Las Mojarras, cursos de agua importantes para su época. A la luz de los acontecimientos parece que a finales del siglo XVIII comenzaban los latifundios entre los mercedarios que estaban ubicados en la zona de Tercero Abajo. El gobernador mandó a realizar un censo a principios de 1789 en todo el Tercero Abajo en el que quedaron incluidos el Paso de Ferreyra, Fraile Muerto (actual Bell Ville) y Litín (Penna, 2009).

Mensura y venta de terrenos en la zona

A partir de la Constitución provincial de Córdoba del año 1855 se previó la privatización del suelo provincial y se facultó al ejecutivo para vender tierras públicas con la autorización de la legislatura.

En 1858 –durante la gestión de gobierno de Don Mariano Fragueiro– se produjeron profundas y novedosas reformas en el régimen impositivo, como lo fue la administración de la deuda provincial y la reglamentación de la venta de tierras públicas, entre otras referencias. En el año 1862 se creó otra ley fijando nuevas extensiones, precios y tramitaciones generales de las ventas, ya que los bajos precios reinantes atraían a inversores criollos, políticos de la época e ingleses interesados en estas latitudes.

En ese mismo año se creó el Departamento Topográfico, organismo destinado a efectuar mensura, deslinde y amojonamiento de los terrenos fiscales, el cual desarrolló una intensa actividad de mensuras en aquellas regiones más alejadas que contaban con grandes extensiones de tierras públicas. Esta región geográfica es reconocida oficialmente a partir de los relevamientos efectuados por el Ing. Echenique, en el año 1866, donde se incluyen los terrenos mensurados a cada lado del Ferrocarril Central Argentino (Echenique, 1866).

Desde el año 1862 hasta 1872 la tierra pública comenzó a ser vendida en gran escala, sobre todo en los departamentos de Río Cuarto y Unión, pues eran campos aptos para la agricultura y la ganadería. En ese periodo se realizaron varias operaciones inmobiliarias en toda la extensión del departamento Unión y es así como se van incorporando nuevos nombres a parajes de la zona, como se puede observar en mapa del año 1871, donde figura la primera división política departamental que tiene la provincia de Córdoba, realizado por el agrimensor Thompson Erg.

A finales de 1864 el señor Gregorio Ortiz adquiere a la mesa de Hacienda de la Provincia de Córdoba unos terrenos al norte del actual departamento Unión, llamados Los Hormigueros Viejos (según consta en copia del expediente de la mensura de terrenos del señor Gregorio Ortiz, en el Archivo Histórico de Córdoba, año 1864).

Causa de la inmigración a la Argentina

Una causa posible de la inmigración se produce cuando los estados y/o regiones superpobladas (en relación con sus recursos y posibilidades de empleo y de acuerdo a las expectativas en las zonas de llegada) hacen necesario que la población pueda y quiera desplazarse, lo cual hace intervenir muchos otros factores además de la legislación, tradiciones, costumbres, medio de transporte, recursos y hasta un cierto dinamismo aventurero.

Entre las razones que explican por qué estos amplios grupos de población dejaron su tierra natal, se pueden citar:

La presión demográfica.La escasez de trabajo.El espíritu aventurero y las ansias de superación.Los factores bélicos.Los cambios ideológicos (como ejemplo, el caso de los vascos en la vertiente sur del Pirineo)El despoblamiento relativo de los países receptores.La falta de mano de obra que fue constante en Argentina hasta la crisis de 1929.Una activa propaganda de quienes requerían inmigrantes.

Estos tres últimos puntos fueron los pilares de la política liberal implantada en la nación bajo la gestión de los gobiernos de Sarmiento, Avellaneda, Julio A. Roca, Miguel J. Celman, Carlos Pellegrini, José E. Uriburu, Manuel Quinteros y Roque S. Peña (estos últimos en menor medida), política que fortaleció la inmigración a estas tierras aún inexploradas de la República Argentina (Sarramone, 2012).

La inmigración italiana en Argentina

El fenómeno de la inmigración en nuestro país fue tan masivo y de tal magnitud que se convirtió en un hecho decisivo para la formación de la Argentina moderna.

A finales del siglo pasado la Argentina redefinió su inserción en el sistema económico mundial como país productor de materias primas provenientes de la agricultura y la ganadería: para ello se conjugaba la existencia de tierra abundante y fértil con la llegada de numerosa mano de obra extranjera. A mediados del siglo XIX, la Argentina era un país de escasos recursos humanos y baja densidad de población. En cambio, Italia, estaba densamente poblada y había escasez de terrenos cultivables, especialmente en las áreas montañosas.

Seis millones de inmigrantes recibió nuestro país en el periodo de 1870-1930, de los cuales más de la mitad se radicó aquí de manera definitiva. Esto produjo un gran impacto en la composición de la población: en 1914 casi el 30% era de origen extranjero. Italia contribuyó con dos millones de inmigrantes. Los inmigrantes italianos de manera pacífica y en el curso de pocas generaciones, cambiaron la fisonomía étnica, cultural y económica de un país, contribuyendo de manera determinante su progreso y por qué no a su desarrollo civil.

Se creó así una segunda patria para los italianos y no existe otra nación tan afín a Italia por estrechos vínculos de sangre y de cultura: se calcula que la mitad de la población argentina es de origen italiano. Pero, ¿qué era un inmigrante? La ley de 1876 de Inmigración y Colonización lo define como “aquel extranjero, jornalero, artesano, industrial o profesional, que siendo menor de 60 años y acreditando su moralidad y sus aptitudes llegará a la República para establecerse en ella, en buque a vapor o vela, pagando pasaje de segunda o tercera clase o teniendo el viaje pagado por cuenta de la Nación, de las provincias o de empresas particulares, protectoras de la inmigración y la colonización”.

Juan Bautista Alberdi (“Gobernar es poblar”), principal promotor de la inmigración sostenía que con la escasa población con la que contaba la Argentina era imposible movilizar toda esa fuerza productiva que latía en sus pampas.

Grande habrá sido también la fuerza que movilizó a millones de italianos a abandonar su tierra natal, su familia e historia y los llevó a la distancia hacia lugares extraños. Aparte de la necesidad económica, producto de la pobreza que se extendía por amplias áreas de Italia, también factores subjetivos, creencias y expectativas bullían en el corazón y en las mentes de los inmigrantes: esa pampa infinita, donde 5 o 10 ha. no eran nada (en Italia constituye una propiedad considerable), la idea de una nueva vida en libertad y lejos de la guerra y los pesares que sufrían en Italia. Desde el hambre a la desocupación, y desde la ilusión de ascenso social a la aspiración de transformarse en pequeños propietarios agrarios, la emigración no fue solo una vía de escape sino el único camino de civilidad que tenía el campesino italiano.

De manera que ambos procesos históricos se complementaron. Por un lado, el excedente de población en Italia y la resistencia de vastos sectores campesinos a proletarizarse frente a una incipiente industrialización, y por el otro lado, un país que necesitaba insertarse en el mercado mundial como país productor de bienes agrícolas pero sin la mano de obra necesaria para trabajar los campos.

Integración de los inmigrantes

En 1862 el Congreso Nacional autorizó la contratación de inmigrantes para colonizar los territorios nacionales. Estos se radicarían en primer lugar en la provincia de Entre Ríos. En 1869 la flamante Dirección de Migraciones nombró agentes en Europa para seducir y reclutar nuevos inmigrantes que gozarían de alojamiento gratuito y exención de impuestos. Para el año 1875 –durante la presidencia de Avellaneda– se creó la Comisión General de Inmigración y al año siguiente se dictó la Ley de Inmigración y Colonización número 817. El estímulo incluyó propaganda en Europa a través de las agencias oficiales en ciudades y puertos, como también el anticipo de pasajes. A mediados de la década de 1880-1890 el gobierno nacional subsidió pasajes en barco para los inmigrantes. Esta inmigración de ultramar fue esencial en el poblamiento del país, aportando entre 1881 y 1914 un número superior a 4 millones de individuos procedentes principalmente de Italia, España, Alemania y Suiza, entre otros. La mayoría de ellos se abocaron a tareas agrícolas, atraídos posiblemente por la propuesta oficial en la que se prometía distribución de tierras en las inmensas extensiones aún despobladas de la pampa húmeda, sin embargo, la mejor parte de los terrenos públicos ya se habían vendido para el año 1885 dando origen a enormes latifundios en esa región.

La integración política de los inmigrantes siempre fue reducida. Para el año 1900 solo 4% de los adultos en condiciones de votar era de origen extranjero. El desinterés en nacionalizar a los recién llegados se sumaba a la indiferencia de estos por hacerlo, pues muchos conservaban la idea de volver a su país de origen luego de ahorrar lo suficiente, de manera que las políticas del Gobierno Federal apuntaron a una total homogeneización cultural de los inmigrantes, creando la obligatoriedad de la enseñanza primaria a partir de 1884, la inculcación de la épica nacional y la conscripción obligatoria en el ejército nacional a partir de 1902, sólo para nativos, muchos de ellos hijos de inmigrantes.

Ya a comienzos de la década de 1920-1930 la inmigración disminuyó considerablemente como consecuencia de varios factores, entre otros: mayor control (por las autoridades nacionales) de la llegada de anarquistas y, en los países de origen, la Gran Guerra que había producido un enorme empobrecimiento y falta de mano de obra. La crisis del año 1929 puso fin a la inmigración masiva desde Europa (OEA/SICREMI-Sistema Continuo de Reportes sobre Migración Internacional en las Américas, 2011).

La Pampa cambió de dueño

Hacia finales del siglo XIX y como consecuencia de la organización política de la nación, las colonias agrícolas se expanden dado que comienza la cruza de ganado, la cría de ovejas, empieza la industria frigorífica y se necesitan mayores extensiones de campo para sembrar cereales y forrajes. También mejoran las técnicas de labranza, como así también las de los cereales, de manera que la población comienza a crecer y el capital extranjero afluye incesantemente.

Esta ola migratoria produce un cambio significativo, profundo y radical en el nuevo mapa social del país, dado que, con la llegada de un enorme contingente poblacional de extranjeros en vastas áreas de las provincias de Buenos Aires, Entre Ríos, Santa Fe y el sudeste de la provincia de Córdoba, los pocos indígenas que quedaban se tornaron numéricamente inexpresivos pasando a ser identificados como la población criolla.

Las colonias en Córdoba

A partir de 1860 se produjo la formación de colonias en tierras cordobesas. En esta época existió la natural tendencia al nucleamiento de los habitantes en aquellos lugares que desde hacía mucho tiempo estaban destinados a fortín o a comunidades indígenas. Con la posterior colonización se inician los departamentos fronterizos –a Santa Fe– de San Justo y Marcos Juárez como consecuencia del progreso agrícola de la vecina provincia, pues saturados sus campos, donde hay un desbordamiento hacia las todavía vírgenes tierras de la llanura cordobesa y a las colonias de la región este de la provincia, estas fueron pobladas tanto por suizos, como alemanes y en forma mayoritaria por italianos siguiendo la línea ferroviaria.

Entre 1870 y 1902 fueron fundadas en Córdoba 410 colonias. Por ejemplo, puede citarse que en 1875 se funda Colonia Sampacho, teniendo a los pocos años una población de unos 858 habitantes de los cuales 650 eran italianos. En el año 1876 la nación funda Colonia Caroya por la Ley 1876, sobre la base de inmigrantes friulanos. En esta localidad los colonos se organizaron en cooperativas. Ese mismo año se funda Villa María.

En tanto en 1886 se funda la ciudad de San Francisco, que al poco tiempo habría de convertirse en la ciudad de Córdoba con más italianos, ya que era el punto de encuentro de los inmigrantes que venían del oeste y centro de la provincia de Santa Fe. Al año siguiente se funda la única colonia oficial –con total intervención del estado provincial– de Vélez Sarsfield.

La atracción de mano de obra extranjera a la provincia de Córdoba se vio fortalecida al implantarse la Ley de Colonias del año 1871. Sin embargo, el contexto de la inseguridad frente al problema de la frontera indígena –que aún estaba sin solucionar– puso freno temporal a estos planes de colonización. A pesar de ello, y a partir de 1880, la provincia comenzó a recibir contingentes cada vez mayores de inmigrantes en los departamentos del sudeste de la provincia como también en la ciudad de Córdoba, que se vio fortalecida por la Ley de Colonias de 1886, por la cual se establecían importantes beneficios fiscales para los grandes propietarios rurales dispuestos a fundar colonias agrícolas, por lo que el espacio geográfico de la Pampa se vio tomado por la presencia de núcleos poblacionales (Río y Achával, 1905, Tomo II, p. 625).

Las exigencias mundiales de esos años, en lo que a la calidad de carnes se refiere, obligó a obtener mejores forrajes para los animales. Así, en el sistema extensivo de cría de ganado vacuno que se desarrollaba en la provincia, la tierra se tornó un factor decisivo para la ampliación de la ganadería, lo que llevó a que la agricultura tuviera que subordinarse a ésta.

Los gobiernos que se fueron sucediendo en la provincia abrieron las puertas a una corriente inmigratoria que en solo cuatro décadas cambió la estructura social de la provincia. Esta podía proporcionar todas las condiciones dada la limitación de sus recursos humanos, como ocurrió por ejemplo –al amparo de la Ley de Colonias de 1870– con la Colonia Marengo Monferratti y la Colonia Tortugas en el Departamento Marcos Juárez.

Con la nueva Ley de Colonias del año 1886 se fundan otras colonias, algunas en los departamentos de Tercero Abajo, Unión y Marcos Juárez. Debe señalarse que después del año 1890 la colonización fue prosperando rápidamente en el Departamento Unión, de tal modo que fue el área con mayores hectáreas sembradas.

Por lo expuesto y por los datos oficiales de 1895 se calcula que había algo más de 1.400.000 hectáreas colonizadas, en su mayoría en los departamentos San Justo, Tercero Arriba y Unión (Sarramone, 2012).

La colonización mixta

La colonización de la llanura de Córdoba fue tardía en relación con las de las vecinas provincias de Buenos Aires, Entre Ríos y Santa Fe que entre los años 1853 y 1856 recibieron las primeras corrientes migratorias que llegaron al país, mientras que en la provincia de Córdoba apenas se inicia en 1870, justo cuando Santa Fe comienza a experimentar su última forma de colonización, que fue “el arrendamiento”.

En 1882, con motivo de los proyectos iniciados por el gobierno de Julio A. Roca que provocó un auge de la inmigración, y dado también el encarecimiento paulatino del precio de la hectárea en la provincia de Santa Fe y la perspectiva de los trazados de los nuevos ferrocarriles en la provincia de Córdoba, tomó impulso la radicación de ciudadanos italianos, españoles, franceses y de otras nacionalidades, apareciendo así las colonias fronterizas de los departamentos Unión y Marcos Juárez, fundadas bajo la modalidad de “colonización mixta”, que estaba signada por la aparición de una colonia autónoma en la que debían reunirse algo más de 20 familias de inmigrantes y radicarse en un paraje donde aún hubiera tierras fiscales de la provincia.

Un ejemplo de colonización mixta es la fundación de la Colonia de Porteña (Departamento San Justo) en el año 1886, realizada por un puñado de inmigrantes. Fue una de las pocas colonias de la provincia creadas por este sistema “mixto”. Estos departamentos son los primeros que se beneficiaron con la expansión migratoria que ya desbordaba los límites de la vecina provincia de Santa Fe adentrándose en busca de buenas y baratas tierras (Sarramone, 2012).

En el trabajo de los ingenieros Río y Achával (1904 y 1905) se deja constancia de que “… Las 31 Colonias de 1887 habían ascendido a 146 en 1895, llegaron a 164 en 1897 y actualmente (1902) su número alcanza a 268, sin contar los campos colonizados que contienen extensiones muy considerables de sementeras y alfalfares…” o “… La colonización ha avanzado y marcha todavía del Sud y del Este hacia el centro del territorio de la Provincia, extendiéndose primeramente en amplias fajas, a lo largo de las vías férreas, y cubriendo en seguida poco a poco los espacios intermedios comprendidos en la zona de explotación de aquellas…” (Río y Achával, 1904).

La colonización privada por venta

Con la Ley de Colonias de 1886 y la creación de la colonia Vélez Sarsfield en 1887 (última colonia creada por el gobierno provincial) se terminó una etapa y se abrió otra que fue la del predominio absoluto de la colonización por medio de empresas particulares cuya actividad se desarrolla en la economía hasta el año 1914.

Los factores que hacían declinar la colonización en Santa Fe, sumados a las ventajas de la Ley de 1886 y el gran desarrollo ferroviario habido entre los años 1882 y 1892, fueron las causas del extraordinario avance experimentado por la colonización en esta etapa. Córdoba construyó los ferrocarriles como el Central Córdoba de San Francisco a Córdoba, el Oeste de Santa Fe que llegaba hasta Cruz Alta (Córdoba), el Buenos Aires y Rosario que iba de San Francisco a Morteros, el Gran sur Santa Fe y Córdoba que iba desde Arias hasta La Carlota y el ramal de Río Segundo a Alta Gracia, provincia de Córdoba. Estas nuevas vías de comunicación incrementaron las posibilidades para la creciente presencia de inmigrantes en la provincia.

En ese periodo, los empresarios colonizadores como César Comelli, Juan Gödeken, Carlos Inflinger, Emilio Ortiz, Alfredo de Arteaga, Olcese y Cía., Antonio Bonadero, Samuel Moyano, Seco Hnos., Molina y Loza, Marull y Lejarza y muchos pequeños empresarios compran tierras y las lotean acogiéndose a la Ley de Colonias u organizan establecimientos ajenos por cuenta y orden de grandes propietarios territoriales de la provincia. En ese tiempo el Ferrocarril Central Argentino reanuda la parcelación y venta de las tierras marginales entre Villa María y Córdoba, teniendo el mismo procedimiento la “compañía de Tierras del Ferrocarril Gran Sur” también llamado Ferrocarril Bs. As. - Pacifico en el sur de la provincia de Córdoba.

Esta tercera etapa, la de la ‘Colonización privada por arrendamiento’, se superpone a la segunda etapa que era la entrega a los inmigrantes de tierra en propiedad. Una de las características de esta nueva y última etapa de colonización es que hay una mayor profundidad de los nuevos inmigrantes en la provincia de Córdoba, dado el trazado de los últimos ferrocarriles ligados a la función agroexportadora de la llanura cordobesa, en gran parte utilizando el arrendamiento con la modalidad de ‘alfalfamiento’. Es así como a comienzos de 1900 aparecen numerosas colonias, dado el impulso de tres nuevos ferrocarriles, tales los ramales del Pacífico, del Gran Sur y del Ferrocarril Central Argentino. A ellos se debe la fundación de nuevos establecimientos y dos importantes localidades del sur: Villa Huidobro y Huinca Renancó (Ferrero R., s.f.: La pampa gringa cordobesa, pp. 22-27).

Es precisamente en esta zona, en gran parte propiedad de estancieros de la provincia de Buenos Aires y terratenientes de origen británico, donde comenzaría a aplicarse el sistema de arrendamiento ‘con alfalfamiento’, modalidad perniciosa que subordinó la agricultura a la ganadería extensiva y retardó la aparición de la pequeña y mediana propiedad agraria.

Estudio sobre las características del inmigrante piemontés

Al solicitarme Daniel Pomba un estudio sobre las características de los piemonteses en Argentina para incorporarlo al presente trabajo no puedo dejar de recordar mi infancia en el pueblo de Silvio Pellico, reminiscencia de una infancia inolvidable.

Existen muchos trabajos al respecto, sin embargo, en las líneas que siguen, intentaré hacer una compilación de los estudios más característicos aplicados a los colonos piemonteses de la Colonia Silvio Pellico.

En el caso de la importante inmigración de italianos que se constituyeron en uno de los mayores grupos étnicos de Argentina, cabe poner de relieve factores como el clima, una política inmigratoria favorable de parte del gobierno argentino, así como la posibilidad de desarrollo de la actividad económica, especialmente la agrícola, los cuales atrajeron de un modo masivo a los inmigrantes italianos.

Estudiosos sobre el tema reconocen diversas corrientes inmigratorias de italianos hacia la Argentina, comenzando a mediados del siglo XIX, provocada por el nacimiento de la Italia Moderna que produjo profundas transformaciones de diferentes ámbitos como el económico, el social y demográfico, transformaciones que incomodaron especialmente a los sectores más desfavorecidos económicamente al tiempo que llegaban las noticias de prosperidad del nuevo mundo. A esto se suman otras causas de mayor peso para favorecer la idea del traslado, como la epidemia del cólera que castigó a Italia entre 1835-1885; la fuerte crisis económica ante la falta de adaptación a la “revolución industrial”; la falta de tierras aptas para el cultivo necesario para satisfacer la demanda de una población creciente; y la necesidad de escapar de los horrores de las guerras durante gran parte de la primera mitad del siglo XX. Procedían principalmente de las regiones del norte de Italia, en particular Lombardía, Calabria, Piemonte, Liguria, Sicilia y Campania, y compartiendo identidad cultural, la misma religión (“catolicismo romano”) y un idioma, se instalaron principalmente en Buenos Aires, Córdoba, Entre Ríos, Santa Fe y Mendoza.

Es así que estamos en condiciones de sostener que la llegada a Argentina de los inmigrantes italianos se dio en un contexto de dolor, sufrimiento, carencias, incertidumbre y mucho temor junto con la esperanza de encontrar un lugar que posibilitara en primer lugar la supervivencia y en segundo lugar el progreso económico, con la disposición de trabajar duramente para lograr sus objetivos de una vida mejor.

El pueblo que nos convoca en estas reflexiones, Silvio Pellico, se conformó por inmigrantes italianos que pertenecen al grupo que acabo de describir.

Como ya se mencionó en páginas anteriores, Pedro Fraire compró las tierras y fundó la Colonia Silvio Pellico un 23 de octubre de 1894. Los colonos que se instalan en el pueblo provienen en su mayoría de Saluzzo y de otras cercanas regiones del Piemonte.

La lista de los primeros habitantes de la colonia se sintetiza en cuatro o cinco apellidos que se reproducen hasta la actualidad en Silvio Pellico. Hoy sabemos de las penurias, los sacrificios, renuncias y sufrimientos que vivieron esas familias primeras pobladoras de la Colonia Silvio Pellico, lo que nos lleva preguntarnos cómo transitaron y protagonizaron el proceso de conformar una Colonia en este país.

Desde la sociología y la historia, disciplinas que se han ocupado del campo de los estudios migratorios centrándose en el impacto y la forma en que los inmigrantes se ubicaron en la estructura social, cultural y económica de la Argentina se sostienen dos tesis para explicar este fenómeno: “Crisol de Razas” o “Asimilacionismo” y “Pluralismo cultural”. La primera se refiere a la tesis del sincretismo cultural, es decir a la unión indisoluble de componentes culturales de los nativos de Argentina y los extranjeros. Esta tesis fue planteada como política de Estado dentro del Programa de integración sociocultural: Argentina “Crisol de Razas”. Este modelo sostenía que la inserción en el espacio laboral y en el sistema educativo había sido una experiencia compartida e igualitaria por los inmigrantes y los nativos.

Más tarde esta tesis fue revisada, dado que se encontraron algunas manifestaciones culturales que no correspondían a una integración real de inmigrantes a las costumbres y cotidianidad de la Argentina, identificándose procesos de identidad y solidaridad étnica, lo que hizo surgir la segunda tesis que hace referencia a la coexistencia de la cultura italiana y la cultura nacional. Gino Germani, sociólogo, sostiene que no es posible que los inmigrantes fueran absorbidos por la cultura y estructura social nativa. Al respecto, este autor afirma: “El resultado de la inmigración masiva no fue la absorción de una masa extranjera que llegó a asimilarse, es decir a parecerse e identificarse con la población nativa”, aunque señala que en todo proceso de este tipo se da una doble influencia en la que los inmigrantes impactan en la estructura del país al que llegan, y éstos aceptan e incorporan modalidades del país que los recibe. Es por esto que surgen los estudios que sostienen que las estrategias de supervivencia de los inmigrantes se centraron en el “Pluralismo cultural”, concepto que refiere a grupos dentro de una sociedad que mantienen sus identidades culturales y son aceptados y permitidos por la cultura dominante.

El caso Silvio Pellico puede explicarse claramente desde la perspectiva del Pluralismo Cultural, es decir, un grupo pequeño que conformó una comunidad manteniendo, defendiendo y preservando su identidad italiana en general y la piamontesa en particular, aun a costa del aislamiento elegido y sostenido por las primeras familias. Pedro Fraire no solo les vendió las tierras, sino también la esperanza de fundar una colonia agrícola e iniciar el trabajo de la tierra, las siembras, las cosechas. Las primeras familias de Silvio Pellico, las que se quedaron, dieron inicio a la colonización arando y sembrando los campos, construyendo sus viviendas, organizando la vida cotidiana de sus integrantes. Y la organización de esta colonia se basó en conformar una unidad separada, sostenida por la lealtad y el proyecto que los unía, a la vez que los preservaba de los temores originados ante lo diferente representado por los otros integrantes de esta Nación, especialmente los nativos. Esta unidad cerrada –en el caso de Silvio Pellico– dio seguridad a estas primeras familias, posibilidad de perpetuar su cultura de origen, enfocarse al trabajo duro y evitar las invasiones que eran sentidas como peligrosas de los criollos originarios de la zona, dado que circulaba (y aún circula) el estereotipo del criollo vago, dedicado al juego, a comer asados y al ocio en contraposición con el gringo trabajador. Al respecto, recuerdo que crecí con el relato de mi abuela, descendiente de piamonteses por parte de madre, sobre este estereotipo que también mi madre fortalecía cuando me contaban que los criollos eran vagos y los gringos tan trabajadores que crecieron económicamente porque los primeros perdían sus campos en el juego y los segundos se los compraban.

Ante necesidades humanas y sociales de las primeras familias fundadoras se configuró una particular estructura social y cultural aislada del país, a través de la construcción de ideas que perciben al otro como distinto y peligroso en este caso, y la construcción de un “nosotros” –como bloque sólido e impermeable– que se conforma por personas idénticas, justificando y necesitando instrumentar la estrategia de la exclusión y la no integración de cualquiera considerado ajeno a ese bloque. Lamentablemente, esta estrategia –sostenida por fuertes y arraigadas representaciones sociales compartidas por los miembros de esa colonia de inmigrantes– incluía mecanismos de discriminación que han provocado racismo y xenofobia ante las dificultades para enfrentarse con la diferencia, convirtiendo al otro en representante de amenazas y males. En este caso, se llegó a ubicar al criollo como chivo expiatorio y representante de todo lo que no querían para ellos ni para sus hijos.

Una de estas estrategias fue el patrón del matrimonio. Entre las primeras familias que fundaron Silvio Pellico se contó –para ellos y las generaciones posteriores– con pautas matrimoniales endogámicas, es decir, casarse solo con miembros de ese grupo, como una estrategia para conservar la pureza de la comunidad y no ser invadidos por esos “otros” peligrosos como los criollos o extraños al grupo. Este dato puede corroborarse en documentación pública de las actas de matrimonio, que claramente se dan entre miembros de las familias que habitaban la colonia, tradición que se extendió hasta mediados del siglo XX. Otra estrategia consistió en el asociacionismo, y como acción concreta puede mencionarse la creación de la cooperativa, que se constituyó en una entidad que posibilitaría la unión y organización del pueblo.

Por lo expuesto, estamos en condiciones de afirmar que este grupo de colonos fundadores formaron un pueblo cerrado, en el que sus habitantes se casaban entre sí (hasta mediada la década de los años sesenta) en un territorio donde solo vivían esas familias excluyendo al de afuera, participando y recreando las manifestaciones culturales de Italia, asociándose siguiendo ese principio popular que expresa que “La unión hace la fuerza”, fuerza que necesitaban para defenderse de cualquier tipo de invasión o intromisión externa donde predomina el pluralismo cultural, un grupo social dentro de un grupo más amplio.

Sin duda, estas reflexiones responden a mis inquietudes e interrogantes provocadas por procesos culturales implícitos. Hoy entiendo que los habitantes de Silvio Pellico sufrieron las inclemencias del tiempo, del desarraigo de su pago natal, de carencias materiales profundas (¿por eso será el estereotipo de pijoteros adjudicados a los piamonteses?), de la incertidumbre ante un proyecto como el que les propuso Pedro Fraire, además de penurias y temores personales –epocales y humanos– por lo que necesitaron crear estrategias como el aislamiento y la asociación entre ellos para sobrevivir, lo que les permitió consolidarse, fortalecerse y continuar de pie ante el devenir incierto que siempre presentó nuestro país.

Para cerrar, unas interrogantes:

¿Qué harán las futuras generaciones de los descendientes de Silvio Pellico? ¿Seguirán reproduciendo la estructura cerrada del pueblo o producirán formas y estrategias de integración a un espacio social más amplio? ¿Podrán abrirse y reconocer nuevas formas de enriquecimiento cultural y social a partir de la aceptación de lo diferente?

Sin lugar a duda, las nuevas generaciones que participan en el municipio y en la Cooperativa Unión Popular están “revirtiendo” esa polarización con un slogan que esperemos no sea temporal, sino la demostración de una apertura integral social más amplia:

Silvio Pellico “Un lugar ¡para vivir y quedarse!”

Vanessa Videla

lic. en psicología - unc

Mapas de época

En el primer mapa de la zona en estudio, realizado en 1855 por el Ingeniero J. H. Colton, se observa un importante relevamiento que luego sería utilizado por otros mapas posteriores, ya que en este se destacan los cauces de los ríos y lagunas en la provincia, como también los parajes que se conocían hasta ese momento.