Color verde ladrón - Patricia García-Rojo Cantón - E-Book

Color verde ladrón E-Book

Patricia García-Rojo Cantón

0,0

Beschreibung

Un cumpleaños, un zumo que parece radiactivo, una tarta que no es de nata, un collar que no le gusta a nadie, unos testigos que no han visto nada, un ladrón que no deja pistas...Erika, Manu, Carol y Álex son los detectives de la Lupa. Sí, sí, esos, los que se reúnen en un banco que huele a salchichón. ¿Y cuál es su siguiente caso? ¡Pues el asombroso robo del collar!

Sie lesen das E-Book in den Legimi-Apps auf:

Android
iOS
von Legimi
zertifizierten E-Readern

Seitenzahl: 105

Veröffentlichungsjahr: 2018

Das E-Book (TTS) können Sie hören im Abo „Legimi Premium” in Legimi-Apps auf:

Android
iOS
Bewertungen
0,0
0
0
0
0
0
Mehr Informationen
Mehr Informationen
Legimi prüft nicht, ob Rezensionen von Nutzern stammen, die den betreffenden Titel tatsächlich gekauft oder gelesen/gehört haben. Wir entfernen aber gefälschte Rezensionen.



Para Manuel, Carmen y Lucía,

¿Estás listo para investigar? ¡Pon a punto tu ingenio! Abre los ojos en la oscuridad...

¡Bienvenido a la pandilla de la Lupa!

Me llamo Manu. Soy mellizo. Hago judo. Y me gusta estar con mis amigos de la pandilla de la Lupa. Tengo un don especial para ver las cosas a la primera y, además, dibujo de miedo. De miedo para bien, claro. Solo tengo un defecto: cuando me agobio, se me hace el cerebro papilla. Si no fuese por eso, sería el rey del mundo. O, por lo menos, de mi casa. Bueno, o de la Lupa.

Soy Erika y tengo una tortuga que se llama Coliflor. Me encanta el olor del verano y el dibujo que hacen las gotas en el cristal cuando llueve, como si echasen carreras. En mi cuarto hay un tipi indio donde hacemos las reuniones de la Lupa. Somos investigadores de crímenes y fechorías. A mí se me da fenomenal mirar a la cara de la gente y descubrir si son culpables a la primera (o a la segunda).

Hola, soy Carol, una investigadora de la pandilla de la Lupa. También toco la guitarra y hago scrapbook, porque no puedo parar de crear (eso dice mi abuela Pili). Siempre estoy atentísima a cada detalle. ¡Nada se me escapa! Soy rápida, soy lista, soy valiente, soy... A lo mejor queda mal decir que soy fantástica, pero es que lo soy. ¿Qué le voy a hacer?

Me llamo Álex y de mayor voy a construir robots, lo tengo claro. Algún día veré otros planetas, viajaré a galaxias inexploradas y no volveré a tomar ni una de las sopas de verduras de mi padre. Además, formo parte de la Lupa y eso significa que tengo que estar atento a lo que pasa en el universo, por si se produce algún crimen espacial. ¡Cuidado, malhechores!

Ningún caso se le resiste a la pandilla de la Lupa... ¿o sí?

•DOMINGO 19 DE ABRIL

DIARIO DE ÁLEX

Es domingo y tú miras la agenda y te crees que vas a tener una semana totalmente normal. Una semana como todas las semanas. Una semana que empieza en lunes y termina en domingo. Una semana que tiene clases de mates y de lengua, de natu y de música... Pero en realidad no. Tu semana no va a ser como todas las semanas, porque tu madre te suelta una noticia bomba.

Y cuando digo tu madre quiero decir mi madre, que para eso este es mi diario.

Y yo me pregunto: ¿se pondrán de acuerdo mis padres para mantener en secreto sus planes y desvelarlos en el último momento? Porque si es así, no sé por qué no contratan una máquina de humo de esas que ponen en los conciertos o en las películas de miedo, así conseguirían un mayor efecto.

Estábamos cenando tan tranquilos, pensando que nuestra vida era una vida más, llena de normalidad familiar. Julio mareaba sus salchichas de un lado a otro del plato como si así fuesen a desaparecer (sí, tengo un hermano pequeño que odia las salchichas, es inexplicable). Mario se estaba inflando a pan, porque ha leído en internet que comiendo pan en cantidades industriales te vuelves más listo (que un hermano sea mayor que tú no significa que tenga más luces que tú). Yo, mientras tanto, mezclaba a la perfección cada trozo de salchicha con un poco de kétchup, un poco de mostaza y un poco de queso de untar, feliz con mi vida cotidiana, con mi pijama cotidiano, con mi familia cotidiana...

Y entonces mi madre ha soltado la frase que lo ha cambiado todo:

–Bueno, hijos, tenemos algo que contaros.

Y mi padre ha rematado:

–¡Va a ser divertidísimo!

Cuando ves a tus padres así de contentos, en un solo equipo, dándote de cenar salchichas y dejándote hincharte a kétchup, deberías sospechar, pero no lo haces. No lo haces hasta que no empiezan a confabularse y sueltan la bomba:

–Os espera una estupenda semana de chicos –ha continuado mi madre con una gran sonrisa, como si nada, como si mis hermanos y yo no tuviésemos gestos de terror–. ¡Me han elegido en el trabajo para viajar a un congreso en Viena!

Julio ha dejado de marear sus salchichas. Tiene un sensor para identificar el peligro.

–¿Be vas a Vieba? –ha preguntado Mario con la boca tan llena de pan que salpicaba migajas asquerosas.

–¿Nos abandonas? –ha preguntado Julio como si mi madre nos dejase en medio de un ataque zombi.

–¿Nos quedamos solos con papá? –he preguntado yo, porque normalmente soy el que va a lo más importante.

–¿A que es genial? –ha sido la respuesta de mi madre, que no se enteraba de nada.

Así que sí. Tú tienes una vida normal hasta que tu madre deja de ser el capitán de la nave que ha recorrido tantas galaxias, y tu padre, sin carné de conducir, te tiene que llevar todas las mañanas a un colegio que está en la otra punta de la ciudad.

–Seremos como una tripulación de piratas estelares, chicos, como un batallón intergaláctico, como...

A ver, papá es el mejor padre que hay en nuestra galaxia, pero cuando no está mamá, sus dos mayores defectos crecen de forma aterradora:

1. Siente pasión por las sopas de verduras (y sé que no va a parar de hacer experimentos).

2. No tiene carné de conducir y no sabe orientarse (y esto hará que nos tengamos que levantar UNA HORA ANTES durante toda la semana).

Gracias, mamá, por irte a Viena a un hotel de cinco estrellas con spa.

Viendo a mis padres tan felices, de pronto se me ha ocurrido la pregunta del millón:

–¿Y cómo voy a llegar mañana al cumpleaños de Erika?

DIARIO DE CAROL

¡Supersemana!

Por fin ha llegado la semana de los cumples. Mañana es el cumpleaños de Erika y el viernes es el cumpleaños de Lucía, la hermana mayor de Manu, que nos ha invitado a todos.

Yo no invité a Lucía a mi cumple, pero es que lo celebré en el cine y, si éramos muchos, mis padres decían que se salía de presupuesto. Así que solo vinieron mis amigos de la Lupa. ¡Eso sí! Hubo palomitas y chuches y refrescos.

Como Erika va a hacer la fiesta en su casa, pues ha invitado a todo el que ha querido y más.

El viernes, en el recreo, nos repartió las invitaciones. ¡Las ha hecho en verso! Últimamente el profe Ramón está pesadísimo con la poesía, y creo que a Erika se le ha metido hasta el fondo del cerebro...

Yo, por supuesto, no he hecho mi regalo con los pies. Lo he intentado, de verdad, porque quiero mucho a Erika, pero me ha salido un churro y me niego a regalarle un churro por su cumpleaños.

El profe Ramón dice que con la poesía puedes entender un poco lo que te dé la gana. Por ejemplo, el poeta ha podido poner que está solo en el frío azul para transmitir que su alma está congelada de soledad. Pero si tú te imaginas que, en realidad, lo que le pasa es que está en la pista de patinaje sobre hielo, pasándoselo en grande porque tiene todo el espacio para él solo, pues también vale.

Así que he decidido que lo de Erika con los pies es una metáfora que significa que prefiere regalos hechos a mano que comprados. He llamado a Álex y a Manu por teléfono y los dos se han copiado de mi interpretación porque dicen que tengo un sexto sentido para los versos. Y es verdad.

He pensado que, como Erika quiere ser escritora o bióloga marina de mayor (eso dice ella), pues le vendría bien una libreta donde apuntar sus cuentos o el nombre de los animales que descubra en sus expediciones. ¡O las dos cosas!

Por eso el domingo ha sido mi día creativo del finde. He desplegado todo mi material de scrapbook en la mesa grande del salón: papeles de colores, recortes de revista, fotos, pegatinas con brillo, pegatinas sin brillo, pegatinas de animales, pegatinas de fieltro, diamantes de pegatina, sellos de goma, sellos de madera, tinta azul, tinta roja, tinta verde, tinta amarilla, tinta rosa, tinta morada, pegamento de barra, tijeras normales, tijeras de zigzag... ¡Mi caja de manualidades parece el cofre del tesoro!

Y no es porque la haya hecho yo, pero la libreta de Erika me ha quedado chulísima. ¡Es mi obra maestra! He sentido una tentación muy fuerte, muy fuerte, muy fuerte (fortísima, vamos) de guardármela para mí, incluso aunque tuviera el nombre de mi amiga en la primera página.

Menos mal que al final se me ha enfriado la cabeza cuando mi padre ha asomado la nariz preguntando por los deberes de inglés y entrecerrando los ojos como si creyese que intentaba ocultarle información.

¡Que yo no oculto información! ¡Que se me habían olvidado!

Como no los termine antes de mañana, la seño Gema me va a poner un cero más hermoso que el cuaderno que le he hecho a Erika.

Compassion, please!

DIARIO DE MANU

Sé que tengo el mejor regalo.

Estoy convencido de que nadie, absolutamente nadie, va a llevarle a Erika un regalo tan absolutamente perfecto en su perfección como el mío.

Lo he pensado muy bien.

Cada detalle ha contado.

Soy un genio.

No como Lucía y Carmen.

Cualquiera esperaría de su hermana melliza (es decir, Carmen) un poco más de colaboración.

Incluso cualquiera esperaría de su hermana mayor (es decir, Lucía) un poco menos de cabezonería.

¡Pero no!

Tus hermanas siempre pueden llegar a sorprenderte.

Sorprenderte no para bien: sorprenderte para mal.

Lucía y Carmen se han tomado palabra por palabra lo de hacer el regalo con los pies.

Y eso que les he explicado lo que me ha contado Carol por teléfono de las metáforas.

Pues les ha dado totalmente igual.

Han cogido una cartulina grande.

Han cogido platos de plástico de la cocina.

Han cogido témpera de sus estuches de plástica.

Han puesto la pintura en los platos.

Se han quitado los calcetines.

Y han metido todos, enteritos, sus pies en los platos.

Lo demás es fácil imaginárselo.

¡Flores de pinrel!

Así han titulado su obra: Flores de pinrel.

Se me ha quedado cara de patata al ver su obra de... ¿arte?

Lucía decía que era brillante.

Pues no, no lo era.

Y a Carmen también le ha encantado su plan.

No las entiendo.

Ya me estoy imaginando la cara de Erika cuando vea esas margaritas gigantes con huellas de pies por pétalos.

Tengo compasión y no quiero que hagan el ridículo, por eso les he dicho que lo de los pies era como un juego de palabras, para que rimara... ¡Pero que se podían usar las manos!

«Porque tú lo digas», me ha soltado Carmen.

Esa es su frase estrella.

Ten una hermana melliza que intenta ganar todas las batallas con un porque-tú-lo-digas.

Además ella lo suelta a toda velocidad.

Algo así como «porquetúlodigas».

¿Porque yo lo diga?

Porquetúlodigas.

A mí no me sale tan rápido.

Yo lo único que digo es que voy a darle a Erika el mejor regalo.

Lo tengo clarísimo.

El año pasado la dejé con la boca abierta con mi tarjeta.

Al abrirla salía Coliflor (la tortuga de Erika, no un trozo de coliflor cualquiera, que eso no tiene gracia).

¡En 3D!

Una pasada.

Este año, cuando vea su regalo, estoy convencido de que pondrá ojos de fuegos artificiales.

Mis ojos preferidos de Erika.

DIARIO DE ERIKA

REPASO NÚMERO 3 DE LA LISTA DE INVITADOS A MI CUMPLEAÑOS

• Erika: confirmado

• Coliflor: confirmado

• Manu: confirmado

• Jaime: confirmado (desgraciadamente)

• Pez II: confirmado

• Carol: confirmadísimo

• Álex: confirmado sin confirmar (acaba de llamar: se ha quedado sin medio de transporte para venir)

• Carmen: confirmado

• Lucía: confirmado

• Micaela: confirmado

• Sandra: confirmado

• Miguel: confirmado

Sigo en mis trece: no pienso hacer una lista de mayores. El año pasado la hice (con bolígrafo morado) y tuve que cambiarla tantas veces que al final había más tachones que nombres. Los padres de Carol, que decían que se quedaban, no se quedaron y en su lugar se quedó la abuela Pili, que me cae muy bien, pero que no me había avisado. El padre de Álex, que no podía venir, al final vino. Mi tío Rodolfo se trajo a su novia nueva por sorpresa y no había contado con ella... Total, que perdí el tiempo haciendo cartelitos con los nombres para cada sitio.

–Te metes en unos embolaos más tontos, Eriza –me soltó Jaime cuando me quejé del descontrol.

Mi hermano es un especialista en quejarse de mí. En cualquier momento le van a dar un diploma al Mejor Reventador de Ilusiones.

Hoy se ha pasado todo el día persiguiéndome con su nube negra de frasecitas chistosas. Si me ponía a hacer guirnaldas con papel de periódico para adornar el salón, aparecía de la nada y me soltaba: