Cómo cura la cebolla - Francesc J. Fossas - E-Book

Cómo cura la cebolla E-Book

Francesc J. Fossas

0,0

Beschreibung

La cebolla es uno de los alimentos más habituales en nuestra cocina, pero a menudo sus numerosas propiedades pueden pasar desapercibidas: es rica en vitamina C, un tónico general, antiséptica, expectorante, anti acné... Sus beneficios para la salud son muchos y variados. En Cómo cura la cebolla. La mejor aliada del sistema respiratorio, Francesc Fossas pone a tu alcance todo lo que debes saber sobre esta hortaliza. En este libro encontrarás pautas dietéticas para todos los miembros de la familia; los beneficios terapéuticos de la cebolla para tratar distintas dolencias; indicaciones paso a paso para preparar vinos, aceites esenciales, tinturas o jarabes para problemas respiratorios y un completo recetario para sacar el máximo partido a la cebolla en la cocina.

Sie lesen das E-Book in den Legimi-Apps auf:

Android
iOS
von Legimi
zertifizierten E-Readern

Seitenzahl: 75

Veröffentlichungsjahr: 2015

Das E-Book (TTS) können Sie hören im Abo „Legimi Premium” in Legimi-Apps auf:

Android
iOS
Bewertungen
0,0
0
0
0
0
0
Mehr Informationen
Mehr Informationen
Legimi prüft nicht, ob Rezensionen von Nutzern stammen, die den betreffenden Titel tatsächlich gekauft oder gelesen/gehört haben. Wir entfernen aber gefälschte Rezensionen.



Cómo cura la cebolla

FRANCESC FOSSAS

Cómo cura la cebolla

La mejor aliada del sistema respiratorio

NOTA IMPORTANTE: en ocasiones las opiniones sostenidas en «Los libros de Integral» pueden diferir de las de la medicina oficialmente aceptada. La intención es facilitar información y presentar alternativas, hoy disponibles, que ayuden al lector a valorar y decidir responsablemente sobre su propia salud, y en caso de enfermedad, a establecer un diálogo con su médico o especialista. Este libro no pretende, en ningún caso, ser un sustituto de la consulta médica personal.

Aunque se considera que los consejos e informaciones son exactas y ciertas en el momento de su publicación, ni los autores ni el editor pueden aceptar ninguna responsabilidad legal por cualquier error u omisión que se haya podido producir.

© Francesc Fossas, 1998

© de esta edición: RBA Libros S.A., 2012

Avda. Diagonal, 189 – 08018 Barcelona

rbalibros.com

Primera edición en esta colección: octubre de 2012

REF.: OEBO893

ISBN: 9788416267743

Queda rigurosamente prohibida, sin autorización por escrito del editor, cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública o transformación de esta obra, que será sometida a las sanciones establecidas por la ley. Pueden dirigirse a Cedro (Centro Español de Derechos Reprográficos, www.cedro.org) si necesitan fotocopiar o escanear algún fragmento de esta obra (www.conlicencia.com; 91 702 19 70 / 93 272 04 47).

Todos los derechos reservados.

Contenido

Prefacio

Introducción

Generalidades

Un poco de historia • Clasificación • Producción y consumo • Características de la hortaliza

La cebolla como alimento

Contenido nutricional • Contenido no nutricional

La cebolla, fuente de salud

Indicaciones dietéticas • Indicaciones terapéuticas • Usos externos • Otras preparaciones

Uso y abuso de la cebolla

Cuándo, cómo y con qué hay que comer cebolla • Contraindicaciones

La cebolla en la cocina

Conservación • Cebolla deshidratada • Cebolla congelada • Cebollas fermentadas • Cebollas encurtidas • Cebollas irradiadas • Utilización de la cebolla en crudo • Cómo cocinar la cebolla

Bibliografía utilizada

Prefacio

Conocer los alimentos es indispensable para planificar nuestra alimentación, de modo que se cubran las expectativas higiénicas, nutricionales y organolépticas.

Pero el mundo de los alimentos es extraordinariamente amplio y complejo y a los aspectos de orden biológico señalados se deben añadir los culturales. Conocer la historia del hombre supone comprender la de sus alimentos y viceversa. La identidad del ser humano se ha ido conformando de acuerdo con los alimentos que lo han sustentado, y cada uno de ellos ha tenido sus «andaduras» particulares hasta llegar a su situación actual. Tampoco la de hoy es una situación estable, sino que los alimentos están sometidos a un constante cambio en función de todas las demás influencias del entorno.

Por ejemplo, los hábitos alimentarios han registrado desde mediados del siglo XIX cambios tan espectaculares que casi resulta difícil realizar cualquier comparación con los tiempos pasados. Nuestra alimentación se parece muy poco a la de nuestros abuelos, con sus ventajas e inconvenientes; hoy se vive, en el mundo económicamente desarrollado, una situación nueva con respecto a la relación histórica hombre-alimento: hay más oferta de alimentos que demanda. Además, muchos de estos han aparecido de nuevo y otros prácticamente han desaparecido. Se está interviniendo a nivel genético en las materias primas alimentarias de siempre para obtener nuevas variedades de plantas y de especies animales. Hoy los alimentos se adquieren, conservan y preparan como nunca se había hecho. Algunos de los grandes interrogantes son: ¿podrán nuestros organismos hacer frente a tanta modificación o se verá superada su capacidad de adaptación?, ¿son beneficiosos estos cambios para nuestra fisiología?, ¿el motor de la innovación está más de acuerdo con intereses económicos que con el propio desarrollo humano?, ¿corremos el peligro de ser desbordados por la tecnología?, ¿existe criterio y honestidad suficiente para mantener lo válido y desechar lo peligroso?, ¿cuáles son las repercusiones ecológicas de esta nueva situación?

Puesto que probablemente no estemos preparados para digerir estos cambios tan rápidos, los expertos en nutrición actualmente se esfuerzan para que no se pierdan —o para recuperar— los alimentos «de siempre» de nuestros hábitos alimentarios actuales.

En ese sentido, las palabras del filósofo alemán Ludwig Feuerbach (1804-1872) mantienen hoy una vigencia muy especial: «¿Quiere usted que las personas sean mejores? Pues entonces, en lugar de predicar contra el pecado, proporcióneles una alimentación mejor. El hombre es según lo que come. La alimentación humana es la base de su cultura y de su orientación».

Introducción

La cebolla es una vieja conocida del hombre. Son muchos miles de años acompañándole en sus avatares y participando de sus estrategias para la supervivencia.

Es de aquellos alimentos que, sin desempeñar un papel espectacular y sin destacar por unas características estéticas deslumbrantes, ha realizado siempre un trabajo serio y efectivo.

¿Cuál es nuestra posición actual con respecto a esta hortaliza? En la actualidad se trata de un alimento de bajo coste, lo que en nuestros días implica que sea poco apreciado y valorado, utilizado más como condimento que como alimento principal. Además, la dinámica de relación que vive nuestra sociedad tampoco se presta a ir propagando «según qué emanaciones» al vecino. El consumo de cebolla cruda o de platos preparados a base de cebolla ha experimentado un gran retroceso, de modo que este alimento se encontraría actualmente entre aquellos cuyo consumo probablemente debiéramos esforzarnos por recuperar.

No será fácil, puesto que, como bulbo subterráneo que es, la cebolla está muy arraigada a la tierra, a lo primitivo, a lo esencial. Es difícil de imaginar su consumo en medio de un entorno «refinado». Más bien parece estar emparentada a las limitadas pretensiones que de por sí emana la expresión «contigo, pan y cebolla».

No obstante, nada impide que pueda seguir siendo aquel recurso fiel al que solemos acudir en los momentos en que desaparecen ciertos perfumes y solo nos valen las esencias.

Generalidades

UN POCO DE HISTORIA

La cebolla proviene de Asia, ya que probablemente es originaria de Afganistán, Irán o Pakistán.

Según los antropólogos en la dieta de los primeros Homo sapiens ya figuraban las bayas salvajes, las setas, las avellanas, las cerezas, los ajos y las cebollas.

La historia nos relata cómo los egipcios, siguiendo los ritmos de subida y bajada del Nilo, plantaban cebollas, cebolletas, habas y pepinos en las terrazas cercanas al río; en el interior de las pirámides se encontraron inscripciones que registraban la increíble cantidad de rábanos, cebollas y otros alimentos que consumieron los obreros que las construyeron.

En tiempos del Imperio romano la cebolla formaba parte de la cultivada gastronomía de la época y, tal y como se describe en el famoso libro de cocina romana escrito por Apicio, eran uno de los ingredientes de las salsas de pescado que tanto apreciaban.

La cebolla ha sido y es muy utilizada como condimento, pero la mayoría de plantas que hoy concebimos como condimento fueron utilizadas como medicinales antes de que fueran usadas para la alimentación de la población.

En la Edad Media, época en la que existía pasión por las especias y en la que la pertenencia a una clase social determinaba lo que cada uno tenía que comer, se denominaba a los ajos y cebollas «las especias fuertes del pobre». No obstante, aunque con «otras compañías», la cebolla también entraba en casa de los poderosos: la reina Isabel I estaba acostumbrada a iniciar el día con un bouillon de santé, que era un consomé de pollo condimentado con un puñado de perejil, una ramita de tomillo y tres de menta verde, media cebolla grande y un poco de pimienta y clavo.

En esta época, personajes de otros mundos «más inquietantes» también echaban mano de la cebolla: las brujas la utilizaban como ingrediente de sus brebajes, combinada con otras plantas menos «inocentes». Los descubridores del Nuevo Mundo observaron como los indios de la parte oriental de América del Norte se contentaban con el sabor natural de los alimentos excepto cuando recurrían al uso de cebollas y ajos silvestres existentes en la zona.

Las brujas solían usar la cebolla como ingrediente para sus brebajes

Las cebollas pequeñas eran uno de los ingredientes del «ketchup de mar», destinado a los largos viajes marinos que, paradójicamente, estaban impulsados en gran medida por la búsqueda de nuevas especias.

Hasta nuestros días la cebolla ha venido conservando un espacio en muchas de las cocinas del mundo. Aun así, es evidente que por sus características no ha servido nunca como alimento de base a ninguna cultura, ni ha sustentado nunca ningún pueblo, como en momentos determinados ha ocurrido con el trigo, el maíz, el arroz o las patatas, pero el hecho de que haya acompañado la vida del hombre durante miles de años demuestra que se ha producido una excelente simbiosis entre esta hortaliza y nosotros.

CLASIFICACIÓN

La cebolla pertenece al grupo de alimentos que habitualmente llamamos «hortalizas», es decir, productos de la huerta. De hecho, hortalizas son todas las plantas o partes de plantas herbáceas que pueden utilizarse como alimento para el hombre; la designación de verdura corresponde exclusivamente a las partes comestibles de color verde aptas para la alimentación.