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Premio 'Educación y Sociedad'. MEC 1995. Los valores pueden enseñarse y aprenderse y ello requiere determinadas estrategias didácticas. Valores como: Responsabilidad, Sinceridad, Diálogo, Confianza, Autoestima, Creatividad, Paz, Amistad, Respeto, Justicia, Cooperación, Compartir... se abordan siguiendo todos el mismo esquema: definición, interacción con otros valores y contravalores, temporalización de actividades, propuestas prácticas y desarrollo detallado de distintas actividades que se pueden realizar con alumnos y alumnas de distintas edades, comprendidas entre los 6 y los 16 años. Este libro es a la vez, una guía para la reflexión interna en los claustros y para la elaboración de instrumentos didácticos.
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Seitenzahl: 330
Veröffentlichungsjahr: 2023
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Índice
Prólogo
Introducción
l. Pedagogía de los valores
2. Los valores en el diseño curricular
INTERIORIZACIÓNDE VALORES POR PARTE DEL PROFESORADO
l. Dinámica para la interiorización
2. Propuestas prácticas a nivel docente-discente
PROPUESTAS PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES PARA EL ALUMNADO
Preliminares
l. Responsabilidad
2. Sinceridad
3. Diálogo
4. Confianza
5. Autoestima
6. Creatividad
7. Paz
8. Amistad
9. Respeto
10. Justicia
11. Cooperación
12. Compartir
ANEXOS
l. Textos de trabajo para el profesorado
2. Textos de trabajo para los alumnos/as
EXPERIENCIA SOBRE COOPER ACIÓN Y DIÁLOGO ENTRE PADRES/MADRES E HIJOS /AS
Cómo mejorar la convivencia en casa (12-16 años)
Bibliografía
Títulos publicados
Cover
Cómoeducar envalores
MATERIALES,TEXTOS,
RECURSOSYTECNICAS
Cómoeducar envalores
MATERIALES,TEXTOS, RECURSOSYTECNICAS
Llorenc Carreras
Pilar Eijo Assumpció Estany
M.ª Teresa Gómez
Ricard Guich
VictòriaMir
FelipaOjeda
Teia Planas
M.ª GràciaSerrats
NARCEA, S. A. DE EDICIONES MADRID
Queremosagradeceralseñor Serafí Antúnez y Marcos su estimable
colaboración en revisaryaportarsusvaliosas sugerencias y consejos.
Al señor Félix y Casademont su corrección y estímulo para este trabajo.
Al señor Antonio Marcos su ayuda y colaboración.
A los del programa de Educación Compensatoria la aportación de algunos textos de trabajo.
Alosalumnosyprofesores que nos han estimulado a realizarestasactividadesya poner en práctica nuestros propósitos.
Índice
Prólogo
Introducción
l. Pedagogía de los valores
2. Los valores en el diseño curricular
INTERIORIZACIÓNDE VALORES POR PARTE DEL PROFESORADO
l. Dinámica para la interiorización
2. Propuestas prácticas a nivel docente-discente
PROPUESTAS PRÁCTICAS Y ACTIVIDADES PARA EL ALUMNADO
Preliminares
l. Responsabilidad
2. Sinceridad
Diálogo
Confianza
5. Autoestima
6. Creatividad
7. Paz
8. Amistad
9. Respeto
10. Justicia
11. Cooperación
12. Compartir
ANEXOS
l. Textos de trabajo para el profesorado
2. Textos de trabajo para los alumnos/as
EXPERIENCIA SOBRE COOPER ACIÓN Y DIÁLOGO ENTRE PADRES/MADRES E HIJOS /AS
Cómo mejorar la convivencia en casa (12-16 años)
Bibliografía
Títulos publicados
Prólogo
Concebir la educación escolar como una práctica basada únicamente en la simple transmisión de conocimientos: teoremas, postulados, fenómenos del mundo físico, acontecimientos históricos..., en suma: contenidos relativos a los hechos, los conceptos o los principios, responde a un análisis o a unas visiones o creencias sin duda limitadas e incompletas respecto a los fines de la educación y al papel de las instituciones escolares. Las personas que nos dedicamos a la educación sabemos de la importancia de proporcionar estímulos de orden diverso a nuestros alumnos y alumnas para tratar de promover aprendizajes y desarrollar capacidades también de naturaleza diversa que coadyuven a su educación integral y no sólo a su instrucción. Esta convicción no es nueva. Ha estado y está presente especialmente en los hábitos docentes de muchos profesores y profesoras de Educación Infantil y Primaria, aunque no siempre compartida o, al menos, desarrollada suficientemente con prácticas concretas en etapas educativas superiores.
La Educación en valores se justifica por la necesidad que tenemos los individuos de comprometernos con determinados principios éticos que nos sirvan para evaluar nuestras propias acciones y las de los demás. Están presentes en la vida cotidiana, los manifestamos mediante conductas y también mediante opiniones expresadas oralmente o por escrito y suelen dar lugar a normas sociales. Los valores «sirven» para guiar las conductas de las personas, son el fundamento por el cual hacemos o dejamos de hacer una cosa en un determinado momento. Dicho de otra manera, los valores son creencias prescriptivas o, si se prefiere, principios normativos y duraderos que nos sugieren que una determinada conducta o un estado final de existencia es personal y socialmente preferible a otros que consideramos opuestos o contradictorios.
Los centros educativos tenemos planteado un triple frente en relación a la Educación en valores. En primer lugar, considerando a cada uno de nuestros alumnos y alumnas, podemos tratar de incorporar procesos de enseñanza y aprendizaje relativos a los valores morales: de la conciencia personal, del juicio, del razonamiento moral de cada cual con el fin de que modele un estilo de vida ético personal. En segundo lugar, si consideramos al individuo dentro de la sociedad en la que vive y en su relación con ella, aparece el ámbito de los valores cívicos y la posibilidad de promover una educación de la conciencia colectiva respecto a los principios constitucionales, para los hábitos democráticos o para la convivencia pacífica. En tercer lugar, si consideramos al centro educativo, veremos que aquellos valores personales y sociales modelan y son modelados por los valores internos propios de cada Colegio o Instituto que le confieren un estilo y una cultura propios y que impregnan e inspiran, en suma, su Proyecto Educativo Institucional.
Los valores son contenidos que pueden ser aprendidos y que pueden ser enseñados. Sería deseable que no únicamente mediante la intervención de los educadores y de sus alumnos a través de las diversas áreas curriculares o de las enseñanzas transversales. No sólo la educación cívica o moral plantean contenidos relativos a los valores. La educación sexual y para la salud, la del consumidor, la educación medioambiental, la educación para la igualdad entre las personas de distinto sexo o la educación vial incluyen contenidos relativos a conceptos y a procedimientos, pero también se refieren sobre todo a valores y a actitudes. Los aprendizajes deberían ser promovidos igualmente a través de la imitación de modelos y de prácticas propias de la vida cotidiana observables en el centro educativo y en las familias de nuestros estudiantes y, a la vez, a través de las distintas áreas curriculares con la contribución decidida y compartida por el equipo docente.
La Educación en valores sugiere el empleo de un conjunto de estrategias didácticas muy específicas. Utilizar los juegos de simulación, los debates, las mesas redondas, el comentario de películas, de noticias de actualidad recogidas de la prensa o el análisis de un hecho acaecido en el propio centro son, entre otras, alternativas apropiadas que contrastan a menudo con las estrategias didácticas oportunas para otros contenidos y aprendizajes.
Que los valores pueden enseñarse y aprenderse y que ello requiere determinadas estrategias didácticas son dos de los principios en los que se fundamenta el trabajo del equipo de profesores y profesoras, autores de la obra que presentamos. Su aportación pretende ayudar a completar el estudio de un ámbito de reflexión sobre el que se están presentando múltiples contribuciones recientemente. Tal vez las directrices para los procesos de aplicación de la Reforma Educativa en la que se enfatiza la Educación en valores mediante un marco y un modelo curricular nuevos, la relativa vuelta a la actualidad del tema o las urgencias están contribuyendo a una revisión conceptual y a una actualización de la reflexión teórica que todos agradecemos.
Los autores y autoras han recogido y resumido su práctica dilatada, en absoluto nueva u oportunista ya que está arraigada e incorporada en la cultura sus centros, a través de la reflexión sobre esa misma práctica. El análisis y el contraste de sus propuestas con otros colegas y centros -sus planteamientos han servido de guía en múltiples actividades de formación permanente del profesorado- les ha permitido enriquecer e incrementar la validez de las pautas que nos ofrecen.
Han construido sus propuestas sobre una base conceptual imprescindible, pero han querido que emerja la parte instrumental y aplicativa de su trabajo, es decir: la operativización de la Educación en valores mediante una serie de estrategias docentes que se presentan como referencias y guías de acción flexibles y abiertas siempre a la crítica.
Sus planteamientos, fundamentados en las convicciones y prácticas personales y sobre los principios institucionales bien arraigados en este grupo de profesionales de la enseñanza y en sus centros, van a ayudar sin duda a sistematizar la Educación en valores en otros centros, ya que nos ofrecen una metodología de trabajo útil y práctica para su tratamiento. El libro, es, a la vez, una guía para la reflexión interna en los claustros y para la elaboración de instrumentos didácticos.
Sea bien venida y bien acogida esta obra entre las personas interesadas en el estudio de temas educativos y especialmente entre aquellas que tratan de encontrar soluciones para el ejercicio diario de su trabajo en los centros educativos.
SERAFÍ ANTÚNEZ
Facultad de Pedagogía
Universidad de Barcelona
Introducción
Este libro es un instrumento útil para los profesores * de Educación Infantil, Primaria y Secundaria, y para educadores sociales, animadores socioculturales, etc.
En este momento, existe una cierta confusión en los distintos estamentos sociales sobre las actitudes y formas de actuar, en relación a determinados valores que los autores consideramos necesarios e insustituibles. Como consecuencia de esto y en el marco de una Reforma Educativa, nos planteamos una triple finalidad:
Reflexionar sobre el momento actual de nuestra sociedad, lo cual nos lleva decididamente a abordar el tema de los valores en la escuela.
Partir del marco legal vigente para enfocar el trabajo de valores, actitudes y normas en el ámbito escolar.
Plantear esta propuesta práctica en función de nuestra experiencia como educadores y formadores de profesorado con un doble propósito:
Proporcionar una aportación útil y eminentemente práctica sobre el tratamiento y desarrollo de los valores.
Facilitar elementos de trabajo que se puedan usar libremente según el criterio y necesidades del profesorado.
* Para que la lectura del texto resulte más sencilla, se ha evitado utilizar conjuntamente el género femenino y masculino en aquellos términos que admiten ambas posibilidades. Así, cuando se habla de «niño» o «alumno», se entiende que se refiere también a la «niña» o
«alumna»; y aludir al «profesor» no excluye a las profesoras.
Desde los colectivos de docentes, asociaciones de padres, instituciones culturales, sociales y otros, se plantea la necesidad de un trabajo pedagógico importante sobre valores, que nos lleve a modificar determinadas actitudes y que nos haga más solidarios y más humanos. La aplicación y desarrollo de la LOGSE puede ser determinante en este sentido.
Creemos que en la escuela se puede educar en valores básicos para la convivencia en democracia sin olvidar que la efectividad educativa dependerá siempre de la implicación de la familia y de la sociedad en general, así como de la colaboración de los medios de comunicación de masas cuyo enorme poder de persuasión puede llegar a modificar actitudes y hábitos.
Lograr formas correctas de convivencia, respeto, diálogo, espíritu crítico, sensibilización ante los problemas, -en contraposición a la exhibición de violencia, sexo desmesurado, valoración de la fuerza y de la prepotencia, etc.- es algo que está en la mente de cualquier educador.
Por ello desearíamos que nuestra aportación condujera a reflexionar sobre los valores y contravalores que existen en nuestra sociedad y por ende en nuestro núcleo familiar, laboral, social... a fin de cambiar un poco la dinámica actual para que sea factible y deje de ser utópica una sociedad democrática y justa.
Todo esto nos haría posible, sentirnos ciudadanos del mundo, obligados a mantener el patrimonio natural y cultural que nos han legado; conservándolo y mejorando lo mejorable, luchando para potenciar positivamente la calidad de vida que nos permita ser libres dentro de los límites que nos marque nuestra propia naturaleza.
Nos ayudaría mucho, el concienciarnos de que nos es necesario ser valientes para cambiar todo lo que sea posible, tener serenidad para aceptar lo que sea imposible cambiar y poseer una sabiduría que nos permita reconocer la diferencia.
l. Pedagogía de los valores
Concepto de valor
La axiología o estimativa, es decir, la filosofía de los valores, trata de ellos en cuanto tales y de los llamados juicios de valor.
La esencia de los valores es su valer, el ser valiosos. Ese valor no depende de apreciaciones subjetivas individuales; son valores objetivos, situados fuera del tiempo y del espacio. Los principales serían: paz, amor, justicia, generosidad, diálogo, honradez, etc.
Los valores se perciben mediante una operación no intelectual llamada estimación.
De estudios realizados sobre éstos, deducimos que todo valor tiene una polaridad, ya que puede ser positivo y negativo; es valor o contravalor.
Cualquier valor está vinculado a la reacción del sujeto que lo estima; por ejemplo: ante el valor del «amor» uno puede reaccionar sublimándolo y otro encarnándolo.
Hay unos más estimables que otros, les otorgamos una jerarquía. Según ésta, los valores pueden clasificarse en vitales, materiales, intelectuales, morales, estéticos y religiosos.
Los valores pueden ser realizados, descubiertos e incorporados por el ser humano. Justamente en esta triple posibilidad reside su importancia pedagógica, por ello se puede hablar de la educación como realización de valores y de una pedagogía de los valores. El descubrimiento, la incorporación y la realización de valores positivos constituyen tres pilares básicos de la tarea educativa.
El término «valor», está relacionado con la propia existencia de la persona, afecta a su conducta, configura y modela sus ideas y condiciona sus sentimientos. Se trata de algo cambiante, dinámico, que, en apariencia, hemos elegido libremente entre diversas alternativas. Depende, sin embargo, en buena medida, de lo interiorizado a lo largo del proceso de socialización y, por consiguiente, de ideas y actitudes que reproducimos a partir de las diversas instancias socializadoras.
Conflicto de valores
Cualquier sociedad a través de la historia, ha aceptado e interiorizado de forma distinta unos valores propios y alguno de otras culturas.
Antes la escuela transmitía los valores que marcaba la religión y el Estado, que eran también los que imperaban en la sociedad, con lo cual generalmente no había problema de conflicto. Cuando estos valores no han sido libremente interiorizados por la mayoría, no han tenido sentido o han sido rechazados fuera del ámbito escolar, se han creado situaciones de disarmonía afectiva, escolar, laboral y familiar (baste recordar la inseguridad ciudadana, la desestructuración familiar, la violencia, la agresividad manifiesta, etc.).
«La crisis más espectacular es la que afecta a las religiones y a los sistemas de valores vigentes durante los últimos siglos, los cuales hacían posible el consenso de las sociedades civiles y eran el fundamento de la convivencia» (Martí, 1993).
Creemos que este consenso era artificial, estaba basado en la imposición y cimentado en una obediencia institucionalizada a nivel social, familiar y escolar.
La crisis de los sistemas de valores y de las religiones puede que en el fondo no sea tan negativa; la humanidad ha sufrido y está sufriendo un profundo cambio, es una etapa nueva; por ello, debemos estar atentos a los valores que van emergiendo, dispuestos a modificar nuestra forma de actuar como elementos efectivos de esta dinámica.
Es imprescindible volver a poner las cosas en su sitio, puesto que estos cambios han afectado directamente a las personas: falta de trabajo, intranquilidad, agresividad manifiesta, escasa solidaridad...
El hombre se ha instalado en lo cómodo y superfluo, ve muy lejos la problemática ajena. Si queremos que el barco en el que vamos todos no se hunda debemos luchar por una cultura de la paz.
Nos apoyamos en las afirmaciones de Federico Mayor Zaragoza y de Félix Martí.
«Es necesaria una renovación conceptual, hace falta equilibrar lo económico con lo social. Las palabras clave en todas las religiones son: amor y compartir» (Mayor Zaragoza y Martí, 1993).
«Debemos participar en la construcción de formas de vida que tengan más en cuenta al hombre; ser más solidarios, creer en la dignidad humana y favorecerla. tener en cuenta las relaciones entre el ser humano y su entorno y luchar para eliminar todo lo que en este momento signifique caos y violencia» (Martí, 1993).
Educación en valores
En lo que a la comunidad educativa se refiere, es necesario que todos los implicados en su construcción, participen de forma efectiva y coherente.
Esta coherencia la necesitan los alumnos; es imprescindible que aceptemos unos determinados objetivos, aunque sean mínimos, sobre ideales educativos, refrendados por los valores que proponemos.
Sólo de esta forma conseguiremos, además de enseñar, educar, es decir: guiar en la construcción de una personalidad humana y fuerte.
«Es imposible educar sin principios educativos y sin valores. Es impensable la existencia de una escuela de educación si no tiene unos principios. si en esta escuela no se respetan unos valores que den sentido a la idea del hombre. del mundo, de la vida y del sentido de la historia...» (Rubíes, 1980).
La LOGSE plantea la Educación en valores como un trabajo sistemático a través del cual, y mediante actuaciones y prácticas en nuestros centros, podamos desarrollar aquellos valores que vienen explicitados en nuestra Constitución, y que deben ser la base de la democracia.
En este contexto y desde esta perspectiva pedagógica, concretamos la definición de valor, actitud y norma.
Valor: Es un objetivo que nos proponemos en la educación y que parte de la idea que se tenga del hombre y que le ayuda a ser más persona. Es sencillamente la convicción razonada de que algo es bueno o malo para llegar a ser más humanos.
Como consecuencia, entenderíamos como contravalor, todo aquello que dificultara al hombre llegar a ser más persona y le restara humanidad.
Actitud: Es una disposición que debemos despertar en el niño para adquirir y asimilar un valor. Cuando la actitud llega a ser fácil de ejecutar tenemos un hábito.
Norma: Es la explicitación a nivel colectivo de un valor.
Insertar en los centros educativos una pedagogía de los valores es educar al alumnado para que se oriente hacia el valor real de las cosas. Por esta pedagogía, las personas implicadas creen que la vida tiene un sentido, reconocen y respetan la dignidad de todos los seres.
Todos los valores que configuran la dignidad del ser humano, son el fundamento de un diálogo que hará posible la paz entre todos los pueblos. El «mundo de los valores» también es la guía del individuo en sus deseos de autorrealización y perfección.
En este caso el objetivo de la educación es ayudar al educando a moverse libremente por un universo de valores para que aprenda a conocer, querer e inclinarse por todo aquello que sea noble, justo y valioso.
Educar en los valores es educar moralmente, porque son los valores los que enseñan al individuo a comportarse como hombre, establecer una jerarquía entre las cosas, llegar a la convicción de que algo importa o no importa, vale o no vale, es un valor o un contravalor.
Además, la educación moral tiene por objetivo lograr nuevas formas de entender la vida, de construir la propia historia personal y colectiva.
La educación moral promueve el respeto a todos los valores y opciones. No defiende valores absolutos, pero tampoco es relativista; no toma una posición autoritaria (una solución única) ni una posición libertaria (haz lo que te apetezca). Por eso ante un conflicto de valores es necesario conjugar estos dos principios:
La autonomía personal frente a la presión colectiva.
La razón dialógica en oposición al individualismo que olvida los derechos de los demás.
Los criterios para vivir en sociedad desde el punto de vista moral son:
La crítica, como instrumento de análisis de la realidad que nos rodea y para cambiar todo lo que sea injusto.
La alteridad, que nos permite salir de nosotros mismos para establecer unas relaciones óptimas con los demás.
Conocer los derechos humanos y respetarlos.
Implicación y compromiso. Es la parte activa, evita que los otros criterios queden reducidos a una simple declaración de buenas intenciones.
El valor, como hemos apuntado, es la convicción razonada de que algo es bueno o malo. Organizamos esta convicción en nuestro psiquismo en forma de universo de preferencia (uno o varios valores predominan por encima de los otros). Es un trasfondo que se ha venido formando en nosotros desde los años de la infancia.
Una vez interiorizados, los valores se convierten en guías y pautas de conducta en cuya ausencia la persona queda a merced de criterios y pautas ajenas.
Los auténticos valores son asumidos libremente y nos permiten definir con claridad los objetivos de la vida dándole su pleno sentido. Nos ayudan a aceptarnos y a estimarnos tal y como somos, facilitando una relación madura y equilibrada con las personas y las cosas. La escuela, pues, debe interesarse y ocuparse de la educación moral que forma parte de la educación integral de la persona, ayudando a los alumnos y alumnas a construir sus propios criterios, permitiéndoles tomar decisiones, para que sepan cómo enfocar su vida y cómo vivirla y orientarla.
Hay criterios que, debemos reconocer por sí mismos, como deseables para la convivencia pacífica y respetuosa con los demás, estando por encima de los propios intereses personales.
Cuadro general sobre la Educación en valores
El siguiente cuadro sobre la «Educación en valores», nos muestra de forma esquemática en qué nos fundamentamos y los medios que utilizamos para el desarrollo e interiorización de los mismos.
En él indicamos unas determinadas técnicas que desarrollamos en el último capítulo de este libro, y que nos conducirán a su asimilación e integración, a la vez que a unas actitudes y normas de convivencia. Subrayamos el aspecto de revalorización de la figura del profesor/a, debido a que, para el alumnado, el educador/a es un representante de los valores vigentes en la sociedad, es una guía de valores. Si no se reconoce su autoridad, difícilmente podrá ejercerla y ser esta guía.
2. Los valores en el diseño curricular
Marco legal
El marco legal que rige el sistema educativo hoy nos proporciona los puntos de referencia a tener en cuenta en lo relativo a actitudes y valores.
La LOGSE, -Ley Orgánica General del Sistema Educativo-, en su artículo primero afirma que los valores que deben presidir dicho sistema educativo son los valores de la Constitución; entre ellos están los que hacen referencia a la educación democrática -que deben traducirse en hábitos de tolerancia y participación-, a la educación cívica, ética, etc. En este artículo se hace también hincapié en los fines de la educación, que son los que ya había establecido la LODE (Ley Orgánica del Derecho a la Educación).
Así, el DCB (Diseño Curricular Base) (MINISTERIO DE EDUCACIÓN Y CIENCIA (1992): Diseño Curricular Base, pág. 9.) pretende
«La educación social y moral de los alumnos, en la medida que contiene una educación para las actitudes y los valores que ha de permitir opciones responsables de los niños y adolescentes dentro del pluralismo característico de la sociedad moderna, respetando al propio tiempo los valores y las creencias de otras personas y grupos sociales».
Por tanto, los fines en la educación no deben limitarse a instruir y a desarrollar el conocimiento, sino que también deben contribuir al desarrollo de la persona de forma global y de la sociedad.
La necesidad de una sociedad en la que las relaciones interpersonales estén basadas en el respeto y la tolerancia, y la participación social crítica y constructiva son razones suficientes que justifican la integración de valores y actitudes en el currículum escolar.
Lograr una adecuada educación moral no se consigue solamente con una ley o una normativa; el criterio autónomo de moralidad es el resultado de un proceso de ir construyendo poco a poco, formando idea clara de la justicia y la solidaridad, lo cual constituye el núcleo básico de la educación social.
«Construir criterios “prosociales” es básico dentro de una formación social completa. Difícilmente se podrá educar en valores como la colaboración, la solidaridad, la convivencia ... si no llega a entenderse el compromiso “prosocial”. La “prosocialidad”, que se define como la conducta que tiende a beneficiar a otras personas, grupos o metas sociales sin que exista la previsión de una recompensa exterior. Se trabaja la “prosocialidad” en programas educativos» (Roche, 1985)
«que inciden en aspectos como los siguientes: ayuda física, servicio físico, compartir, ayuda verbal, consuelo verbal, confirmación y valoración positiva del otro, presencia positiva, escucha profunda, empatía y solidaridad» (Goñi, 1993).
En función de lo que afirma la LOGSE intentamos ofrecer una propuesta de síntesis de los valores y actitudes a tener en cuenta en las diferentes áreas: los grandes valores que configuran los más importantes ejes transversales y las actitudes y normas globales que hay que tener en cuenta en todas las actividades educativas y también en cualquier relación escolar de convivencia e interrelación.
La escuela se halla ante el reto de asumir la propuesta de trabajar unos contenidos que venían configurando el currículum oculto, y que no son ni de conceptos ni de procedimientos, sino que se introducen como valores, actitudes y normas en cada uno de los bloques de contenidos de cada área curricular y como educaciones finales (Educación para la Paz, Educación para la Salud, Educación Cívica, Educación Ambiental, Coeducación) en los contenidos transversales que deben impregnar todas y cada una de las áreas.
El gráfico siguiente es una parte del esquema general de la Reforma Educativa. Nos permite ver la ubicación de los valores en el contexto de dicha Reforma.
Este esquema parte del Diseño Curricular Base que define los objetivos y los contenidos generales, así como los criterios de evaluación del primer nivel de concreción.
Los contenidos generales pueden ser:
Contenidos Conceptuales (hechos, conceptos y principios).
Contenidos Procedimentales (procedimientos).
Contenidos Actitudinales (actitudes, valores y normas).
Este último apartado es el tema objeto de nuestro estudio y a su consecución e interiorización va dirigida nuestra propuesta de trabajo.
A partir de los contenidos a que nos hemos referido, ofrecemos una selección y síntesis de los que según nuestro criterio son más relevantes para orientar niveles de concreción posteriores.
Hemos considerado oportuno enumerar simplemente las tres áreas de experiencia referentes a la Educación Infantil, puesto que deben ser tratadas globalmente en esta etapa.
Hemos escogido, sin embargo, algunos de los contenidos que se enumeran en el apartado de Enseñanza Primaria, que, adecuadamente adaptados y por la relación existente con las áreas de esta etapa, pueden tener cierto interés y utilidad. Los distinguimos con un subrayado.
Los contenidos referidos a las diversas áreas de Educación Primaria y Educación Secundaria vienen enumerados por bloques; si la nomenclatura del área es común, vienen separados por línea de puntos. Los que se enumeran después de ésta son específicos de Secundaria. Es necesario tener presente que, a lo largo de la Secundaria, siguen teniendo validez curricular los enunciados en el apartado de
Primaria.
EDUCACIÓN INFANTIL
Identidad y autonomía personal.
Descubrimiento del medio físico y social.
Comunicación y representación.
EDUCACIÓN PRIMARIA Y EDUCACIÓN SECUNDARIA
Área 4. Lengua y Literatura
Valoración del lenguaje oral como uno de los principales instrumentos para satisfacer las propias necesidades de comunicación, y para planificar y realizar tareas concretas. (Actitudes, valores y normas). (Bloque 1.1).
Valoración del lenguaje como instrumento primordial de la comunicación humana. (B. 5.1).
Valoración del lenguaje escrito como uno de los principales instrumentos para satisfacer las propias necesidades de comunicación y para planificar y realizar tareas concretas. (B. 4.5).
Actitud crítica ante los mensajes transmitidos por los textos escritos, mostrando una especial sensibilidad hacia los que denotan una discriminación social, sexual, racial, etc. (B. 4.4).
Valoración del lenguaje oral como instrumento para satisfacer una amplia gama de necesidades de comunicación (buscar y transmitir información, expresar sentimientos e ideas, contrastar opiniones, etc.). (B. 1.1).
Interés y gusto por expresar las propias ideas, sentimientos y fantasías mediante los distintos géneros literarios. (B. 4.4).
Valoración de las diversas producciones literarias en lengua castellana y en las otras lenguas del Estado Español... (B. 4.3).
Área de Lengua y Literatura (E.P. y E.S.O.)
Audición atenta y crítica.
Respeto al turno de palabra, a las intervenciones e ideas.
Interés por participar y hacerse entender.
Sentido crítico ante las producciones escritas publicitarias y medios de comunicación de masas.
Valoración de la comunicación y del aprendizaje.
Apertura y curiosidad intelectuales.
Respeto por la pluralidad cultural y valoración de la propia identidad.
Área 5. Lenguas extranjeras
Sensibilidad ante la importancia de la comunicación oral en una lengua distinta de la propia. (B. 1.1).
Actitud receptiva y respetuosa ante las personas que hablan una lengua distinta de la propia. (B. 1.2).
Gusto por expresarse oralmente en una lengua extranjera mediante la participación en actividades de grupo (juegos grupales, trabajos en equipo, etc.). (B. 1.3).
Curiosidad por conocer el funcionamiento de la lengua extranjera y aprecio de la corrección en su uso como garantía de una comunicación fluida y eficaz. (B. 3.1.).
Valoración del enriquecimiento personal que supone la relación con personas pertenecientes a otras culturas. (B. 4.3).
Actitud positiva hacia las actividades de clase más idóneas para desarrollar al máximo la competencia comunicativa y hacia la superación de los problemas que puedan surgir en el proceso de aprendizaje. (B. 3.2).
Área de Lengua Extranjera (Primaria - C.M. y Secundaria)
Esfuerzo para comprender a los demás y hacerse entender uno mismo.
Valoración positiva hacia las lenguas extranjeras y respeto hacia otras formas de vida y de cultura.
Actitud abierta hacia otras personas, comunidades y culturas.
Valoración de la comunicación interpersonal y del aprendizaje de una lengua extranjera.
Respeto a la pluralidad cultural y valoración de la propia identidad.
Apertura y curiosidad intelectuales.
Área l. Conocimiento del medio
Valoración y adopción de hábitos de cuidado, limpieza y salud. (B. 1.3).
Sensibilidad ante la influencia que ejercen los medios de comunicación en la formación de opiniones, con especial atención a la publicidad y al consumo. (B. 9.2).
Responsabilidad en el ejercicio de los derechos y de los deberes que corresponden como miembro del grupo (en la familia, en la clase, en la escuela, en el grupo de iguales, etc.). (B. 8.4).
Interés por conocer los animales y plantas del medio natural y reconocimiento de su importancia para las actividades humanas (económicas, laborales, deportivas, de ocio, etc.). (B. 10.3).
Valoración de la metodología de trabajo en equipo sobre proyectos de investigación científica, teniendo en cuenta que la construcción de la Ciencia es una actividad humana de carácter colectivo. (B. 2.3).
Valoración de la provisionalidad de las explicaciones como elemento diferenciador del conocimiento científico y como base del carácter no dogmático y cambiante de la Ciencia. (B. 2.2).
Ciencias de la Naturaleza/Ciencias Sociales, Geografía e Historia (E.S.O.)
[Conocimiento del medio (E.P.)]
Respeto por las normas que hacen referencia a la conservación de materiales, a la seguridad e higiene.
Rigor en el tratamiento de la información y de la comunicación utilizando los instrumentos apropiados.
Responsabilidad en cuanto a establecer relaciones con las personas y el medio.
[Ciencias de la Naturaleza (E.S.O.]j
Respeto por el patrimonio natural, por uno mismo y por los demás.
Sistematización del trabajo en las ciencias experimentales.
Valoración del espíritu científico y de la importancia de la ciencia y la tecnología.
Área l. Conocimiento del medio
Participación responsable en la realización de las tareas del grupo (familia, clase, grupo de iguales, etc.). (B. 8.1).
Responsabilidad en el ejercicio de los derechos y de los deberes que corresponden como miembro del grupo (en la familia, en la clase, en la escuela, en el grupo de iguales, etc.). (B. 8.4).
Sensibilidad y gusto por la precisión, inteligibilidad y valores estéticos en la recogida, elaboración y presentación (oral, escrita, gráfica, etc.) de las informaciones relativas al paisaje. (B. 2.4).
Sensibilidad por el orden y limpieza del lugar de trabajo y del material utilizado. (B. 1.4).
[Conocimiento del medio -Social- (E.P.)]
Construcción de la identidad personal:
a) Conciencia progresiva de la responsabilidad y de la toma de decisiones.
b) Valoración de uno mismo y de un estilo de vida personal.
c) Aceptación de las normas referentes a uno mismo como persona y como miembro de una comunidad.
Educación cívica:
a) Sensibilización hacia los deberes y derechos humanos.
b) Participación en la vida colectiva respetando las normas de convivencia.
c) Valorar las tareas encaminadas a lograr la paz y el bienestar.
Comunes: E.P. y Ciencias Sociales, Geografía e Historia (E.S.O.)
Defensa de la identidad medioambiental y cultural:
a) Concienciación sobre los límites de los recursos naturales.
b) Respeto a los seres vivos en general.
c) Valoración de la importancia de los avances científicos-tecnológicos en la mejora de la calidad de vida.
Actitudes personales en el trabajo...
Área 2. Educación Artística
Confianza en las posibilidades de realización y ejecución artística y valoración de las producciones propias y de los otros. (B. 2.2).
Apreciación de las imágenes artísticas y disfrute con su contemplación. (B. 1.4).
Valoración de la voz como instrumento de expresión y comunicación. (B. 4.1).
Respeto por las contribuciones de los compañeros y escucha activa para unir la propia voz a la de otros. (B. 4.5).
Valoración del silencio como elemento imprescindible para la ejecución musical. (B. 5.7).
Cuidado y responsabilización de los instrumentos de la clase, manejo con corrección y mantenimiento de los mismos. (B. 5.2).
Curiosidad por conocer lo que otros han conseguido en la creación de formas nuevas y configuraciones plásticas determinadas. (B. 3.2).
Exigencia en las elaboraciones hasta concretar la intención plástica que las guía. Disposición para ensayar repetidamente la elaboración y modificar lo que sea necesario. (B. 3.3).
Seguimiento de las normas e instrucciones de manejo y conservación de instrumentos, materiales y espacios. (B. 2.4).
Educación Artística (E.P.) /Educación Plástica y Visual, y Educación Musical (E.S.O.)
Inquietud para experimentar.
Sensibilidad hacia los fenómenos estéticos.
Responsabilidad en la utilización correcta de los materiales e instrumentos.
Concienciación hacia los mensajes visuales presentes en el ambiente.
Sensibilización hacia el mundo del arte y de la imagen.
Espíritu de superación de las propias posibilidades plásticas.
Valoración y respeto hacia las personas, sus obras y manifestaciones artísticas.
Responsabilidad en la adquisición de hábitos posturales.
Valorar la música como elemento cultural.
Valorar la potencialidad del lenguaje musical dentro de la propia educación.
Audición atenta y consciente que estimule la reflexión y la investigación.
Disposición para coordinar las propias acciones con las de los del grupo con fines expresivos y estéticos. (B. 6.7).
Valoración de las manifestaciones musicales y de danza representativas de otros pueblos y grupos sociales. (B. 8.6).
Valoración de la lectura y escritura musical como medio para comunicarse mejor en actividades musicales y en danza, y como medio para aprender de otros. (B. 7.1).
Respeto por el espectáculo: conocimiento y observancia de las normas de comportamiento más usuales en espectáculos musicales. (B. 8.5).
Aprecio, valoración y respeto por las diversas formas de conocimiento técnico y de actividad manual. (B. 9.3).
Actitud crítica hacia los usos incontrolados de la tecnología y preocupación por las consecuencias de los mismos en los ámbitos de la salud, de la calidad de vida y del equilibrio ecológico. (B. 9.5).
Reconocimiento y valoración de las relaciones existentes entre procesos de innovación tecnológica, organización del trabajo y estructura social. (B. 10.1).
Interés y curiosidad por conocer el papel que desempeña el conocimiento tecnológico en distintos trabajos y profesiones. (B. 10.3).
Tecnología (E.S.O.)
Valoración de la actividad tecnológica y de la limitación de recursos.
Corrección en la utilización de objetos, materiales y medios tecnológicos.
Conciencia de la importancia de la aportación del trabajo individual al trabajo de grupo.
Valoración positiva de profesiones y trabajos, así como de las condiciones de trabajo.
Área 3. Educación Física
Gusto por el cuidado del cuerpo. (B. 4.1).
Esfuerzo por lograr el máximo rendimiento y por superar el reto que supone el oponerse a otros en situaciones de juego sin que ello derive en actitudes de rivalidad o menosprecio. (B. 5.6).
Valoración de las posibilidades como equipo y de la participación de cada uno de sus miembros con independencia del resultado obtenido. (B. 5.4).
Valoración de la importancia de un desarrollo físico equilibrado y de la salud (B. 4.4).
Participación en situaciones que supongan comunicación con otros, utilizando recursos motores y corporales (B. 3.4).
(B. 5.6).
Actitud de respeto a las normas y reglas del juego. (B. 5.2).
Toma de conciencia de la propia condición física y responsabilidad en el desarrollo de la misma. (B. 1.1).
Aceptación y respeto de las normas para la conservación y mejora del medio natural. (B. 5.2).
Educación Física (Primaria y Secundaria)
Aceptación y respeto del propio cuerpo.
Iniciativa en la acción.
Esfuerzo para vencer las dificultades superables.
Valoración de la higiene y de la salud.
Motivación hacia la comunicación corporal.
Aceptación y respeto hacia la diversidad física de opinión y de acción.
Responsabilidad hacia las normas, respeto por la naturaleza, las instalaciones y el material.
Valoración del propio cuerpo y de la comunicación con los demás.
Respeto por el entorno.
Área 6. Matemáticas
Curiosidad por indagar y explorar sobre el significado de los códigos numéricos y alfanuméricos y las regularidades y relaciones que aparecen en conjuntos de números. (B. 1.1).
Rigor en la utilización precisa de los símbolos numéricos y de las reglas de los sistemas de numeración, e interés por conocer estrategias de cálculo distintas a las utilizadas habitualmente. (B. 1.3).
Tenacidad y perseverancia en la búsqueda de soluciones a un problema. (B. 1.4).
Sensibilidad e interés por las informaciones y mensajes de naturaleza numérica apreciando la utilidad de los números en la vida cotidiana. (B. 1.2).
Reconocimiento y valoración de la medida como elemento de relación entre diferentes lenguajes, conceptos y métodos matemáticos. (B. 2.2).
Disposición favorable a la revisión sistemática del resultado de cualquier conteo, cálculo o problema numérico. (B. 1.8).
Sensibilidad y gusto por el cuidado y la precisión en el uso de los diferentes instrumentos de medida y en la realización de mediciones. (B. 2.9).
Matemáticas (Primaria y Secundaria)
Interrogación e investigación ante cualquier situación, problema o información contrastable.
Organización del trabajo, planteamiento, resolución, verificación de resultados y valoración de su significado.
Consideración de los errores como estímulo para nuevas iniciativas.
Adquisición de una progresiva autonomía en la búsqueda de ayudas, instrumentos, así como en la valoración del propio trabajo.
Investigación en situaciones matemáticas contrastables.
Sistematización del trabajo en las Matemáticas.
Valoración de los instrumentos matemáticos.
Área de Religión
Oferta obligada para los centros y voluntaria para los alumnos.
Área de Religión (Primaria y Secundaria)
Apertura al entorno:
a) Respeto a las normas que regulan la conducta en relación con los demás y que regulan la relación con la naturaleza.
b) Crítica ante el entorno y responsabilidad en la participación y colaboración.
Apertura a los demás:
a) Confianza en uno mismo y en las propias posibilidades delante de los demás.
b) Respeto, aceptación y estima hacia los demás.
c) Actitud respetuosa hacia los diferentes sexos y razas.
d) Hábitos escolares, dialogar y compartir.
e) Valoración del compromiso, la solidaridad y la dignidad de la persona.
Apertura al hecho religioso:
a) Valoración de símbolos, actitudes y normas religiosas.
b) Respeto hacia los lugares sagrados y los hechos religiosos.
c) Valorar las actitudes de la vida cotidiana y del estudio.
d) Sensibilización específica ante el hecho religioso.
Actitudes, valores y normas globales
Los equipos docentes los deberán tener en cuenta a la hora de hacer las programaciones generales y de aula a fin de conseguir su asimilación al finalizar la etapa.
En relación a lo que veníamos expresando y tomando como referencia la organización del currículum en la Educación Primaria, podemos priorizar unos objetivos terminales:
Mostrar aceptación y respeto hacia uno mismo y autorreflexionar sobre los propios comportamientos.
Ser personas dialogantes, respetuosas, tolerantes al tiempo que críticas, interesadas por los acontecimientos y hechos cotidianos.
Aceptar las normas consensuadas sobre el funcionamiento de la clase y del centro y colaborar en su cumplimento. Lo mismo puede aplicarse en el juego que en actividades con compañeros.
Valorar el espíritu de colaboración por encima del espíritu de competición.
Responsabilizarse de mantener el orden, pulcritud y cuidado de los materiales, instalaciones y lugares propios y colectivos dentro del centro.
Mostrar autonomía y decisión en las iniciativas propias, al margen de influencias procedentes de otras personas. Ser capaces de rectificar y modificar, cuando sea necesario, nuestra actitud.
Apreciar la constancia y pulcritud en la realización y presentación de trabajos. Recurrir a diferentes fuentes de consulta, interesarse en la recogida de datos y en la experimentación.
Utilización de conceptos con vocabulario preciso y correcto en lo referente a las diversas áreas.
Valorar positivamente la imaginación y la creatividad.
Una vez situados los valores, actitudes y normas (contenidos actitudinales) en el contexto de la gráfica expuesta en la pág. 27 y desarrollada la síntesis en cuanto a contenidos curriculares, presentamos otro esquema en el que están representados los grandes ejes transversales o fundamentales que, juntamente con los contenidos de valores de las diversas áreas curriculares, pueden proporcionar una base ética personal y social para la educación.
Estos temas transversales «responden a problemas y realidades que están vivos en el ámbito social, que los alumnos y alumnas experimentan en su vivir cotidiano y que, por su importancia existencial, en el presente y para el futuro, requieren y demandan una respuesta educativa» (González Lucini, 1993)
Dichos temas y posiblemente algunos otros, entran en el campo de la educación en valores, por lo cual deben tenerse en cuenta y estar en interrelación con los que cada centro haya consensuado en su Proyecto Educativo de Centro y en los Objetivos Generales de Etapa.
Una de las propuestas más innovadoras con que nos enfrentamos en el momento actual, con la implantación de la Reforma, es el considerar la acción educativa como una acción eminentemente humanizadora, es decir, una acción capaz de favorecer y potenciar en los alumnos la interiorización y desarrollo de los valores humanos.
Valores que les permitan trabajar en armonía, aprender a aprender y aprender a vivir.
Ética y educación son dos realidades inseparables.
