Cómo Sí - Luis Campos - E-Book

Cómo Sí E-Book

Luis Campos

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Beschreibung

Cómo sí es el título de este libro que presenta la historia de Luis Campos, el empresario que ha llevado a Grupo Befra (la empresa creada por la fusión de Betterware y Jafra) a convertirse en la primera empresa mexicana que cotiza en el NASDAQ (con el identificador BWMX), destacándose por su inclusión en el mercado de valores con acciones, a diferencia de otras compañías que están inscritas a través de instrumentos como los ADR (American Depositary Receipts). En 2021, alcanzó el estatus de "SPAC más exitosa" en la Bolsa de Nueva York. Este libro revela la impresionante trayectoria de Luis Campos que, a los 50 años, decidió dejar el mundo corporativo para incursionar en el negocio de la venta directa con su propia empresa. Así fue como llegó a ser dueño de Betterware en México. En sus páginas, Luis comparte momentos clave de su vida, los cuales reflejan su constante inquietud por avanzar, con un ¿y ahora qué sigue? siempre presente en su mente. A lo largo del desarrollo de sus proyectos, su enfoque siempre ha sido buscar y encontrar la respuesta al cómo sí.

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Seitenzahl: 106

Veröffentlichungsjahr: 2025

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#CómoSí

LA SOLUCIÓN PARA ENFRENTAR NUEVOS RETOS ES ENCONTRAR SIEMPRE EL «CÓMO SÍ»

¿Qué sigue? Esa fue la pregunta que cambió el destino de Luis Campos. Con casi 50 años y una carrera consolidada en el mundo corporativo de Estados Unidos, decidió emprender. El camino no fue fácil, pero su pasión, su mentalidad de crecimiento y su inquebrantable determinación para encontrar el «cómo sí», lo llevaron a adquirir e iniciar la transformación de Betterware que, en tan solo 20 años, se convirtió en la empresa número uno de venta directa en México y en la primera compañía mexicana en cotizar en el NASDAQ de Nueva York, así como a adquirir Jafra Cosmetics.

En este libro, el autor comparte los nueve principios que han guiado su vida, dentro y fuera de los negocios, y que han sido la clave del éxito del Grupo Befra.

Para aquellos que están buscando una vida con propósito, Luis nos abre su corazón y comparte una historia inspiradora de cómo se construye una visión y, sobre todo, los principios y valores para «cómo sí» hacer que esa visión se materialice. En estos tiempos de tanta incertidumbre, este libro es una lectura obligada e imprescindible.

Salvador Alva Expresidente del Tecnológico de Monterrey y de Pepsico Latinoamérica

Luis Campos nos comparte «cómo sí» se puede soñar en grande y alcanzar algo que parecía imposible. Esta lectura nos muestra cómo todos los retos se pueden superar y cómo sus éxitos se pueden transformar en inspiración para todos los mexicanos.

Lorena Ochoa Golfista profesional

A mis padres, por su enorme cariño y por haber impulsado mi desarrollo en mi niñez y juventud.

A Mónica, por su amor, comprensión y apoyo en más de 46 años de matrimonio.

A mis hijos, con gratitud por su inmenso afecto, cercanía y las extraordinarias satisfacciones que me han dado.

A mis nietos, a quienes deseo con todo mi corazón que alcancen los sueños de su vida.

Contenido

Prólogo de Manuel G. Romo Garza

Prólogo de José de Jesús Valdez Simancas

Introducción

Capítulo 1. Las oportunidades

Capítulo 2. La gran oportunidad

Capítulo 3. El arranque

Capítulo 4. El crecimiento

Capítulo 5. Los nueve principios

1. Foco en lo fundamental

2. Sin el hoy, no hay un mañana

3. Lo que se mide, se hace

4. Orden, disciplina y constancia

5. Simplificar

6. Comunicar, comunicar, comunicar

7. Foco en la solución, no en el problema

8. El mérito es de todos

9. Hacer algo más y algo mejor cada día

Capítulo 6. El ingrediente social

Capítulo 7. El relevo

Capítulo 8. El campanazo

Navegación estructural

Cubierta

Contracubierta

Portada

Dedicatoria

Epígrafe

Créditos

Comenzar a leer

«Nadie valdrá por sus pensamientos secretos, ni por lo que quiso decir o hacer.

El hombre vale por su acción, por la causa que sigue, por la huella que deja.»

Prólogo

Tienes en tus manos un ejemplar de Cómo sí, un libro que narra la actitud de su autor frente a los fracasos, siempre positiva —sin resentimientos ni reclamos— para resolver los retos que la vida le ha presentado y, también, su postura frente al triunfo, que ha sabido asimilar sin pretensiones, y al éxito ajeno, que siempre ha observado con la humilde intención de aprender.

En más de sesenta años de convivencia y profunda amistad con el autor, he podido observar la congruencia de sus actos, así como el saludable equilibrio entre sus aspiraciones profesionales y sus proyectos de vida familiar y personal. Además, he comprobado la efectividad de los valores, conductas y principios que menciona en este libro, por lo que te recomiendo su lectura a fondo. Estoy seguro de que —independientemente de tu edad o situación económica— su aplicación te cambiará la vida.

Manuel G. Romo Garza Empresario

Prólogo

En 1982, tuve la oportunidad de constatar la tenacidad y creatividad del autor de este libro. Desde entonces, desarrollamos una gran amistad.

En Cómo sí descubrirás los factores que han sido clave para el éxito del emprendimiento del autor: Betterware, la compañía número uno de venta directa en el país, la cual, además, es la primera empresa mexicana que cotiza en el NASDAQ (con acciones) y que alcanzó el estatus de «SPAC más exitosa» en el mercado de valores de Nueva York, en 2021.

Además de su pasión y actitud determinada para nunca darse por vencido ante los obstáculos, Luis es un eterno inconforme, pero no creas que es de esos que siempre se están quejando o que nada les parece. Su insatisfacción es saludable y productiva, rasgo de personalidad que lo conduce a la búsqueda permanente de la mejora de productos, procesos y operaciones en un ejercicio continuo de creatividad.

Sería injusto terminar estas líneas sin mencionar la influencia del amor familiar como el mayor incentivo e impulso a la inquieta vida de Luis.

El texto es breve, porque refleja la sencillez y objetividad de su autor. Yo lo leí en menos de una hora. Espero que lo disfrutes.

José de Jesús Valdez Simancas

CEO en Alpek S. A. de C. V. (1977-2023)

División Petroquímica, Grupo Alfa

Expresidente de Canacintra Nuevo León

Introducción

«¿Qué sigue?», me pregunté. Luego, tomé una decisión que —según la opinión de varias personas cercanas a mí— parecía una locura: hacer un nuevo intento para tener mi propio negocio. Parecía una locura, porque aventurarse a emprender «es cosa para los chavos» y yo rondaba el medio siglo de edad, ya había fracasado en dos ocasiones y, además, mi quehacer profesional se había forjado y consolidado en el ambiente corporativo norteamericano, siempre respaldado por marcas con gran reconocimiento y recursos financieros casi ilimitados. Por si todo eso fuera poco, con el patrimonio personal que había acumulado, podía permitirme un retiro anticipado sin tener que sacrificar mi estilo de vida.

Después de algunos meses de tratos con los directivos y accionistas de Betterware —empresa inglesa dedicada a vender productos para la organización del hogar—, compré su División Latinoamérica —un negocio con serios problemas de comercialización y rentabilidad— y me lancé en busca del «cómo sí» para que mi aventura resultara exitosa. Corría el año 2001.

Desde el inicio, el camino fue difícil. No contaba con el dinero suficiente para cerrar la operación —que estuvo a punto de caer—, pero encontré un fondo de inversión inglés que me apoyó. Cuando mis socios y yo nos independizamos de la tutela de Betterware Inglaterra, tuvimos que desarrollar nuestro propio portafolio de productos. Las fábricas chinas nos vendían muy caro —por nuestros volúmenes modestos— y, además, había que pagarles por anticipado. En el aspecto financiero, imagina cómo estábamos: el gasto de un boleto de avión para mí, de Guadalajara a la Ciudad de México, podía cambiar el color de los números de nuestro estado de resultados de negro a rojo.

En este libro comparto contigo algunas experiencias de vida, de mi inquietud constante por descubrir el «¿qué sigue?» y los desafíos en los que estuve a punto de «tirar la toalla», pero que, gracias a que estaba convencido del valor de mi objetivo y seguro de mi capacidad para resolver los retos, encontré el «cómo sí».

Hay que hacer a un lado el «quizá», el «porque no», el «ya terminé», el «si las cosas se dan». No hay que temer a la incertidumbre, porque siempre existirá, ni al fracaso —que es una condición necesaria para el éxito—, porque ayuda a forjar el carácter, a ponerlo en forma, así como el levantamiento de pesas fortalece al cuerpo.

Ante la caída, lo importante es levantarse y persistir, no desanimarse frente a la crítica negativa del propio espíritu o la de aquellos que jamás han intentado algo.

En tu camino tropezarás con mucha gente que te dirá «no se puede», «ya es suficiente», «estás loco», «no es el momento», «¿para qué quieres tanto?», y habrá pocas personas que te animarán con un «¡tú puedes, ánimo, adelante!».

Para mantenerte firme, vas a requerir mucha fortaleza de espíritu, tenacidad, entrega y sacrificio, pero te garantizo que —aun en las circunstancias más difíciles— siempre encontrarás una mano que te apoye, una brecha alterna, una solución.

Si aprovechas el entusiasmo para descubrir nuevos retos («¿qué sigue?») y enfocas la mente para encontrar una solución («cómo sí»), disfrutarás y sufrirás el camino, pero la recompensa será la satisfacción de haber dado lo mejor de ti porque, a fin de cuentas, de eso se trata la vida.

Luis Germán Campos Orozco

capítulo 1Las oportunidades

Comencé mi historia laboral en 1972 como auditor y, luego, como consultor en Price Waterhouse (PW), con sede en la Ciudad de México, trabajo que nunca fue de la simpatía de mi querido y admirado padre (†), quien siempre trató de disuadirme para que consiguiera «un mejor empleo» en donde ganara el doble o el triple. Fue muy difícil resistirme a su amorosa insistencia, pero me mantuve firme gracias a que tenía muy claros mis objetivos. Además de cumplir con las exigencias de mis puestos como auditor o consultor, me enfoqué en entender el negocio de los clientes que tenía asignados. Busqué entender los «por qué» y los «cómo» de sus procesos, analicé sus errores y sus aciertos. Aprovechaba mis ratos de descanso o las horas de comida para platicar con los empleados, lo que me dio la oportunidad de conocer el interior de muchas empresas, desde pequeñas y medianas hasta muy grandes, como Kodak o IBM.

En asuntos de éxito, yo no creo en la suerte, sino más bien en el aprovechamiento de las oportunidades que nos presenta la vida. Lamentablemente, la mayoría de las personas las deja pasar o, lo que es peor, ni siquiera las identifica.

¿Cómo identificar y aprovechar una oportunidad?

Hay que tener la firme convicción de que el mundo nos presenta oportunidades a todos. Esta creencia nos ayudará a mantener los ojos abiertos. Es necesario «trabajar» la oportunidad, no dejarla al azar, a la suerte o al destino; jamás tomes una oportunidad bajo un criterio exclusivo relacionado con dinero ni nunca «agarres cualquier cosa».

Cuando inicié mi quehacer profesional, ganaba el equivalente actual a unos 8000 pesos mensuales. Muy poco. Por las mañanas asistía a la universidad y por las tardes trabajaba. Mi sueldo apenas alcanzaba para pagar una comida corrida en la calle —porque no me daba tiempo de ir a casa—, la colegiatura y la gasolina de mi auto. Pero yo estaba seguro de que aquel trabajo representaba una gran oportunidad de aprendizaje que en algún momento podría capitalizar.

¿Cómo escoger una buena oportunidad?

Cuando uno mantiene su mente y su espíritu abiertos a las oportunidades, el instinto nos va a decir: «¡Tómala, no la dejes pasar!». No se trata de andar brincando de un lado para otro, necesitamos una directriz interna básica: «¿Me interesan los negocios o el deporte o el arte?», «¿quiero emprender o ser empleado?», «¿quiero una vida tranquila o dinámica?».

Lo primero que hay que hacer es dejar de pensar en cuál nos irá mejor económicamente, porque eso mata la misión, la vocación y la pasión. Hay que dejarse guiar por lo que a uno le apasiona. No se trata de ser multimillonario, sino de ser útil a la sociedad haciendo lo que nos mantiene felices. El dinero que ganemos, será consecuencia del valor que entreguemos.

Después de cinco años trabajando en PW, pasé a ocupar la dirección de finanzas de Aurex —una empresa que producía medios magnéticos bajo un esquema de asociación estratégica con Ampex Corporation—, y en la que en los últimos dos años laboré como director general, para luego lanzarme a mi primer emprendimiento de negocio: Maui Kick, una marca de ropa para niño.

Armé una estructura mínima: un diseñador, un chofer y una camioneta. Yo estaba a cargo de las ventas, las compras y la supervisión del trabajo de las maquiladoras que nos fabricaban las prendas. Muy pronto conseguí clientes importantes, tiendas departamentales como Liverpool y París-Londres figuraban en mi cartera, y también Campanita, una cadena de almacenes especializada en ropa para bebé.

La mayoría de las personas deja pasar las oportunidades, o lo que es peor, ni siquiera las identifica.

«¡Ya la hice!», creí durante algún tiempo… Hasta que un día, a los grandes fabricantes mexicanos que también surtían a mis clientes, les incomodó mi éxito. Entonces, bajaron sus precios a niveles en los que yo no podía competir. ¡Me hicieron pedazos!

Aguanté casi un año de bajas ventas y grandes pérdidas, antes de tomar la dolorosa decisión de dar fin a mi aventura.

Regresé al ambiente que conocía y me integré a Hasbro —el fabricante de juguetes más grande del mundo—, en donde llegué a ocupar la presidencia en México desde su separación de Mattel. En ese entonces (1985), yo tenía alrededor de 32 años, una edad en la que las cosas parecen muy fáciles de lograr. El inicio fue muy difícil, angustiante.