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La inteligencia intercultural no se trata solo de aprender el idioma del otro, ni de solo desarrollar habilidades esenciales para trabajar a nivel internacional, sino que también tiene una dimensión estratégica fundamental en el aspecto económico: la negociación, la conquista de mercados, la implantación, la asociación, la comercialización, etc., deben tener en cuenta los factores culturales. La inteligencia cultural amplía así el espectro de la gestión intercultural hacia la "inteligencia económica" y es en esta apertura donde podemos decir que el saber descodificar otras culturas nos ayudará a identificar, reunir, analizar y difundir información cultural con fines económicos. "La mejor manera de profundizar en el conocimiento de uno mismo es tomar enserio la cultura de los demás…" Edward Hall Este libro reúne los principios y las nuevas teorías de la comunicación intercultural de forma concisa y práctica, centrándose en la comunicación como base para la gestión y el liderazgo global. Una Guía práctica para todos aquellos que viven en un ambiente intercultural y/o trabajan, negocian con otros países o culturas dentro de un universo tecnológico y global. Es una propuesta teórica y práctica donde se analiza de forma breve las teorías sobre la comunicación y el management interculturales y se estudian casos prácticos de cómo negociar y trabajar con varias culturas que van desde China, o Rusia a Estados Unidos, varios otros países europeos, etc., países en los cuales la autora ha vivido o ha efectuado misiones específicas.
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Seitenzahl: 283
Veröffentlichungsjahr: 2022
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COMUNICACIÓN INTERCULTURAL:
GUÍA PARA SABER COMUNICAR Y NEGOCIAR CON OTRAS CULTURAS
Autora: Margarita Celedón
Edita:
© FUNDACIÓN CONFEMETAL
Príncipe de Vergara, 74 – 28006 Madrid
Tel.: 91.782.36.30. Fax: 91.561.66.93
www.fundacionconfemetal.com
ISBN ebook: 978-84-17701-89-5
Conversión ebook: Alma María Díez Escribano
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Acerca del autor
Margarita Celedón
Con nacionalidades chilena y francesa. Formada en Ciencias Políticas en París, Francia, especialización ejecutiva en políticas Públicas en Harvard Kennedy School. Con 27 años de experiencia trabajando en el área internacional, ha vivido en 15 países, actualmente recorre el mundo dando Conferencias y Workshops en el área del Management, Comunicación e Inteligencia Intercultural en varios países del mundo y en particular en Latinoamérica.
A lo largo de su trayectoria profesional ha dirigido empresas, asesorado políticos en Latinoamérica, trabajado en varias misiones en organizaciones internacionales, la autora ha adquirido una experiencia única en el diálogo intercultural: para ella, la comunicación y el poder de persuasión y negociación con otras culturas, el “So power”, se ha convertido con el tiempo en un sexto sentido.
www.margaritaceledon.org
https://www.linkedin.com/in/margaritaceledon
Índice
Comunicación intercultural: Guía para saber comunicar y negociar con otras culturas
Créditos
Acerca del autor
Índice
Agradecimientos
Prefacio
Prólogo
Introducción
Capítulo 1. ¿Qué es la cultura?
1.1. Definición de cultura
1.2. Identidad
1.3. Aculturación y tercera cultura, transculturación, deculturación, la noción de confiscación cultural
1.4. El modelo del iceberg cultural
1.5. El choque cultural: ¿De qué se trata?
1.6. Interculturalidad
Capítulo 2. Comunicación intercultural
2.1. Definición de comunicación
2.2. Los fundamentos del análisis y management intercultural
2.2.1. Las dimensiones de Geert Hofstede
2.2.2. El Modelo de Lewis
2.2.3. Edouard Hall (1914-2009)
2.2.4. Modelo de Trompenaars y Hampden-Turner de las siete dimensiones culturales
2.2.5. El enfoque de Philippe d'Iribarne
Capítulo 3. Los estereotipos
3.1. Efecto Pigmalión o efecto Rosenthal
3.2. La amenaza del esteriotipo
Capítulo 4. Principios básicos de la comunicación intercultural y sus respectivos protocolos. Introducción
4.1. Comunicación verbal y escrita
4.1.1. Comencemos con la comunicación verbal
4.1.2. Ahora, analicemos la comunicación escrita
4.1.3. Videoconferencias
4.2. Comunicación no verbal
4.2.1. Comunicación Kinésica
Capítulo 5. Casos prácticos: protocolos y buenas prácticas para negociar con otras culturas
4.1. China
5.2. India
5.3. Países Bajos
5.4. Bélgica
5.5. España
5.6. Alemania
5.7. Francia
5.8. Inglaterra
5.9. Estados Unidos
5.10. Portugal
5.11. Italia
5.12. Chile
5.13. Brasil
5.14. Oriente Medio
5.15. Rusia
Conclusión
Bibliografía
Notas
Mis agradecimientos a todos mis queridos amigos del “AVARAP Grandes Écoles del ESCP de Paris, Francia”, que fueron los primeros en incentivarme a escribir;
Mis agradecimientos de igual forma para Andra Morosi, Pascale Habourdin, Jazmine Chamizo, Verónica de la Fuente que fueron las primeras en apoyarme en mi nueva vida de “Interculturalista”;
Mis agradecimientos a Sara Gallinari, gran especialista de Francia e Italia, quién tuvo el detalle de revisar y corregir el capitulo sobre la negociación con los italianos.
Mis agradecimientos a Florence Pinot de Villechenon por su Prefacio y a mi querido amigo Francisco Queiruga que poéticamente nos introduce en el mundo de la interculturalidad,
Y finalmente mis sinceros agradecimientos a la Doctora en Historia, Sra. Astrid Elbers, que sin su apoyo incondicional este libro nunca habría sido escrito.
Prefacio
La creciente internacionalización de la economía y de las empresas se refleja en el auge de los intercambios de bienes y servicios por el mundo y en la organización de la actividad económica en múltiples cadenas de valor regionales y globales. Consecuentemente, trabajadores y dirigentes se ven cada vez más confrontados con una insoslayable realidad: la de desempeñarse en entornos diferentes del propio, de aquel en el que han crecido y en el que han forjado sus valores y creencias.
A la rica literatura dedicada a la comunicación intercultural, Margarita Celedón aporta una obra pragmática, fruto de un trabajo de introspección personal y de su propia exposición a otras culturas, así como de una larga práctica en tanto formadora y capacitadora en el área. La reflexión se inicia con una recapitulación de las principales escuelas y modelos de análisis que nutren el debate desde finales del siglo pasado y se adentra luego en el terreno de la experimentación –allí donde se producen los encuentros entre culturas y las hibridaciones– siguiendo los varios canales de la comunicación verbal y no verbal ilustrada con una gran diversidad de situaciones inspiradas en los entornos culturales de tres continentes.
El trabajo de descodificación llevado por la autora provee al lector una rica caja de herramientas para hacer frente a una gran variedad de actitudes y situaciones originadas en sustratos culturales heterogéneos. Todos aquellos que se desempeñan en contextos culturales plurales encontrarán en las páginas que siguen un sinnúmero de ejemplos y de recomendaciones para comunicarse exitosamente con pares y socios por el mundo.
FlorencePinotdeVillechenon ProfesoraenESCPBusinessSchoolydirectoradeCERALE
PrólogoLenguaje, comunicación y aprendizaje intercultural en un mundo global
El advenimiento de la pandemia provocada por el “coronavirus” COVD-19, ha provocado no solo una crisis sanitaria y económica, también ha desencadenado un replanteamiento de las bases filosófico-políticas del desarrollo económico, tecnológico y humano de nuestro modelo de sociedad.
En efecto, las medidas sanitarias de urgencia, consistentes en el confinamiento de la población para frenar la expansión del virus, han supuesto la aceleración de un proceso ya iniciado, pero bloqueado por múltiples barreras culturales, de flexibilización de las relaciones laborales.
¿Cómo se ha producido este cambio?
El proceso fue incentivado por la introducción de las Nuevas Tecnologías de la Información y de la Comunicación (NTIC), cuya aplicación, cada vez más sistemática, nos está conduciendo hacia un nuevo “contrato social”.
¿En qué sentido se produce dicha transformación?
Se puede observar cómo la tradicional división del trabajo se está transformando, afectando a las relaciones jerárquicas, así como a la “comunita+rización” de las empresas y la eclosión de nuevas identidades corporativas. Otra de las transformaciones cada vez más visibles, es la virtualización de los espacios de comunicación y de intercambio, convirtiendo en una necesidad imperativa, el dar contenido y consistencia a los nuevos vínculos socio-profesionales y a las pasarelas de comunicación entre culturas, para que la necesaria armonización de criterios comunicativos no finalice por extirpar las identidades, que son –como el oro– las principales reservas de valor en una sociedad global y multicultural.
Tenemos pues un difícil trabajo dual: “armonizar criterios de comunicación cultural y, al mismo tiempo, preservar las diferencias culturales que determinan la identidad”.
En esta sociedad global hacia la que nos dirigimos, nos iremos encontrando con nuevos problemas, a los que tendremos que aplicar nuevas soluciones, las cuales exigirán el desarrollo de nuevas competencias, con grandes dosis de transversalidad y de comunicación intercultural.
El momento actual es por lo tanto clave, pues la transición de un modelo a otro genera espacios de dudas y nebulosas en las que los patrones de funcionamiento del viejo mundo pierden su nitidez, su contundencia, frente a la superposición de estructuras dúctiles y cambiantes, cuyas formas y fundamentos adivinamos solo parcialmente. Por ello, necesitamos que nuestras competencias adaptativas e interculturales asimilen el proceso de mutación social y no pierdan de vista el sendero que podrá conducirnos hacia las nuevas pautas sociales de comportamiento y comunicación.
Dicho de otra manera, en este proceso de cambio se necesitarán actores, interlocutores, organizadores, docentes, que puedan hacer de puentes entre culturas distintas, que aun siendo originarias del mismo genoma cultural, el tiempo y el medio acabaron por transformar su esencia. Y solo mentes despiertas, cuyas experiencias les hayan permitido sobrevivir al cambio cultural, podrán convertirse en vectores de un nuevo aprendizaje basado en la agilidad o competencia intercultural.
Llegados a este punto, es interesante visualizar estos conceptos a través de experiencias individuales. Así, por ejemplo, en la perspectiva que han definido mis vivencias, al pasar de un mundo tradicional, y aun territorial, al mundo global dominado por las NTIC que conocemos hoy, el elemento clave de la comprensión intercultural ha sido la comunicación, pues más allá de las diferencias lingüísticas, el sustrato cultural de la lengua es la parte más difícil de percibir por alguien de otra cultura, aunque conozca tu lengua, ya que cada una de nuestras expresiones hacen referencia a nuestros propios mitos y transmiten comprensiones distintas (un español, un mexicano, un chileno y un colombiano, comparten la lengua, pero no las mismas referencias culturales, ni los mismos mitos).
Por estas razones, en la coexistencia de grupos multiculturales envueltos en una actividad profesional, no solo se suele exigir el uso de un idioma común, sino también que este idioma se vea reducido a estructuras simples y a expresiones que puedan identificar elementos dispares de las otras culturas, y categorizarlas en el marco profesional. Algo parecido hicieron los romanos cuando rebautizaron los nombres de los Dioses y Héroes de los pueblos dominados, o simplemente en contacto comercial, emparentándolos con los nombres de sus propios Dioses, cuando estos cumplían funciones semejantes o tenían características similares (Marte-Ares; Hermes-Mercurio-Lug,…).
Esta competencia de apropiación y adaptación intercultural que poseían los romanos, les permitió crear un imperio que dio lugar a una nueva cultura. Y en ese proceso hubo hombres que consiguieron representar las dos culturas, y llevarlas al más alto nivel (Séneca, Trajano,…).
Volviendo a nuestra época, y siendo conscientes tanto de la importancia como de la dificultad de abordar la complejidad de la interacción entre el movimiento globalista, las NTIC, las culturas tradicionales territoriales y la salvaguarda de nuestros principios y mitos políticos, no puedo hacer otra cosa que admirar el trabajo realizado en este libro que, si puede ver el alma de esta nueva sociedad e interpretarla convenientemente, será gracias al complejo recorrido vital de su autora, quien con sólidos estudios y su constante balanceo entre dos mundos y dos concepciones distintas de la humanidad y de la empresa, ha construido un modelo interpretativo del globalismo multicultural, que espero ilumine, como lo ha hecho conmigo, a todos aquellos que vivirán plenamente un diálogo intercultural multidimensional, en este nuevo universo tecnológico y global.
Gracias Margarita, por haber compartido tus inquietudes y por abrir mi espíritu a esta nueva realidad. Tu trabajo, estoy seguro, se convertirá en un hito que marcará un antes y un después, en el análisis del impacto de la interculturalidad en todos los ámbitos de la sociedad.
J. Francisco Rodríguez Queiruga Escritor y Presidente de la Cámara de Comercio Latinoamericana. París, Francia
Introducción
“El humor es el camino más corto de un hombre hacia el otro”.
Georges Wolinsky
Este Libro-Guía nace en pleno “Confinamiento del Covid-19” y se inspira enormemente en Workshops que organizo por todo el mundo y en particular en Latinoamérica. El objetivo es ser una Iniciación a la Comunicación Intercultural, ser una Guía para saber comunicar y descodificar otras culturas y de esta forma tener éxito en el ámbito personal (expatriación voluntaria, love expat...) como profesional (negociaciones comerciales, expatriación por motivos profesionales...).
La sociedad actual es una “Aldea Global” con encuentros y “desencuentros” cada vez más frecuentes de diferentes pueblos y culturas. A veces, nos resulta difícil hablar o entender al vecino o simplemente vivir con él. Y negociar con otras empresas de otros países no es siempre fácil. A veces perdemos contratos que están casi ya firmados por un detalle o un acto que en esa otra cultura no es bien visto. Difícil, complejo, en fin, cuando nos enfrentamos a otras culturas tenemos que “adaptarnos” para poder comunicar y que nuestro mensaje no genere malentendidos o situaciones embarazosas.
En este inicio del siglo XXI no tenemos opción de vivir sin estar en contacto con otras culturas (a no ser que vivamos en una isla perdida en medio del océano) ya que nunca en la historia moderna se ha tenido tanta facilidad para tener acceso a ellas. La tecnología ha sido clave en este proceso. Incluso se llegó a pensar que en el ámbito de la gestión y de los negocios había una “Cultura única”. Como si la globalización económica llevara implícitamente a la aculturación y predominara un modelo de tecnocracia, de gestión por objetivos, de comunicación explícita, de control del tiempo, un modelo que sería más el de la sociedad mercantil cuyo modelo supremo era el “sueño americano”. Y por otro lado, la globalización cuanto más estandariza las culturas, mayor es el despertar de las identidades culturales (fenómeno llamado por Dominique Wolton de “La paradoja inesperada”).
Analicemos el mundo de los negocios actualmente: hoy en día hay una fuerte competencia y por variadas razones se buscan alianzas o asociaciones en otras regiones del mundo. Ya sea que alguien esté buscando un nuevo proveedor, haciendo una presentación, negociando un contrato o una fusión-adquisición. La Harvard Business Review publicó un artículo en el que se demuestra que los fracasos en fusiones y adquisiciones representan entre el 70 y el 90% de los casos, y entre las causas principales enunciadas estarían los conflictos “interculturales” en la problemática de integración de equipos de trabajo multiculturales.
Por estas razones, entre otros factores, entender los códigos culturales es cada vez más importante, y podríamos decir “vital”, para tener éxito cuando comunicamos y negociamos internacionalmente.
El saber “comunicar” con otra cultura juega y jugará un papel importante. Saber “descodificar” esa otra cultura para hacerse entender mejor y tener éxito en las negociaciones interculturales, es hoy una necesidad vital en el ámbito de los negocios.
Quiero aquí ilustrar con un ejemplo que aconteció realmente y que testimonia como el desconocimiento de la cultura puede hacer fracasar un negocio, una idea, o simplemente una campaña que en otra cultura sería un éxito:
El 2 de diciembre de 2011, la Federación de los Emiratos Árabes Unidos (EAU) celebra el 40º aniversario de su nacimiento. Para esta ocasión la empresa PUMA tuvo la idea de crear un modelo especial de zapatillas deportivas con los colores de la bandera de los Emiratos Árabes Unidos. El lanzamiento de este modelo provocó una ola de indignación… …y PUMA tuvo que retirar estos zapatos del mercado y disculparse.
¿Por qué debe disculparse PUMA?
Desde una perspectiva intercultural, era absolutamente erróneo poner una bandera nacional en los zapatos o en cualquier otra cosa que se llevara en los pies. Esto, en la cultura árabe, se considera una gran falta de respeto (mostrar las plantas de los pies o de los zapatos a otra persona se considera de muy mal gusto y falta de educación).
Por otra parte, se ha demostrado que trabajar en la economía mundial globalizada tiene un efecto positivo en individuos y empresas: como ejemplo, se ha constatado que a medida que la gente se ve obligada a pensar fuera de “sus parámetros culturales”, se desarrollan habilidades interpersonales y se incentiva la creatividad.
En este libro, comenzaremos con una breve descripción de las principales teorías sobre las dimensiones culturales, ya que consideramos necesario el conocer la base teórica y quiénes fueron los pioneros en los estudios de la Interculturalidad y en especial del Management Intercultural. Luego entraremos en la problemática de la Comunicación intercultural en sí: aprender a descodificar los mensajes de las otras culturas para poder entenderlas.
¿Entenderlas para qué?
Para tener una “expatriación” agradable y positiva, para que las negociaciones económicas con otras culturas sean exitosas, etc. En otras palabras, saber cómo establecer las mejores relaciones de comunicación y cooperación entre actores de diferentes culturas para poder llevar a buen puerto una expatriación profesional y/o que las negociaciones comerciales y los objetivos de internacionalización de las empresas sean bien sucedidos. En el fondo que se logre alcanzar un nivel de Agilidad o Inteligencia intercultural que servirá para toda la vida.
Concluiremos con una serie de consejos sobre cómo negociar en ciertos países: daremos “tips” para saber negociar con empresas de China, India, Países Bajos, Bélgica, España, Alemania, Francia, Rusia, Inglaterra, Estados Unidos, Portugal, Chile, Brasil, Italia y Oriente Medio. He escogido estos países porque son los que conozco personalmente.
CAPÍTULO 1. ¿QUÉ ES CULTURA?
1.1. DEFINICIÓN DE CULTURA
“La cultura es una noción que, si se puede explicar, no se puede definir”
Rémi Hess
Definir Cultura no es una tarea fácil. Trataremos de ser claros y sobre todo sintéticos.
Primero, veamos la etimología de la palabra “cultura”, este término deriva de la palabra latina “cultus”, que significa “cultivo” o “cultivado”. Este término es el participio pasado de la palabra “colere” que significar “cultivar”, que a su vez significa el cuidado dado a los campos y el ganado. A finales del siglo XIII, significaba una parcela de tierra cultivada. Luego, a principios del siglo XVI, se produce un cambio de sentido y ya no designa un estado, el de las tierras cultivadas, sino una acción, la de cultivar la tierra. A partir de entonces, se forma el sentido figurado que se impuso a mediados del siglo XVI, entonces hablamos de la cultura como una “facultad”, en otras palabras, para desarrollarla a través de “ejercicios intelectuales apropiados”. No fue hasta el siglo XVIII, que el término “cultura” aparece en artículos sobre literatura, filosofía, arte, ciencia, educación y muchos otros.
La noción de cultura está entonces en plena consonancia con la ideología de la Ilustración (siglo de luces) y se caracteriza por dos aspectos importantes:
• El primero asocia la cultura con la evolución, el progreso y la educación, que están en el corazón del pensamiento de este período.
• El segundo, a menudo utiliza la cultura en singular y la confunde con la civilización. Este último se refiere a procesos o progresos colectivos, en contraposición a la cultura, que es mucho más evocadora del progreso individual. La civilización se considera, pues, como un medio de destilar el pueblo de su ignorancia e irracionalidad, lo que puede transformar el conocimiento en una herramienta para ejercer el poder para repensar la educación, la legislación y las diversas instituciones.
El concepto de cultura es introducido en el siglo XIX en el marco de la Antropología como objeto de análisis. El primer matiz antropológico es entonces traído por el británico Edward Burnett Tylor en su libro “Cultura Primitiva” donde se define la cultura como “un todo complejo que incluye conocimiento, saber y habilidades. Creencia, arte, moral, derechos, costumbres y otras habilidades o hábitos adquiridos por el hombre como miembros de la sociedad(1)”. Apoyando la idea de los rasgos culturales adquiridos. Sin embargo, Tylor no es inmune a la visión universalista de una cultura humana única en evolución. La cultura expresa la totalidad de la vida social de las personas, se caracterizada por una dimensión colectiva y por lo tanto no es hereditaria.
En el siglo XX tenemos un sinnúmero de escuelas, estudios y análisis sobre la cultura y se integran parámetros de varias ciencias: la antropología social, con Levi Strauss, la psicología social, el primitivismo, etc.
Y es con Levi-Strauss (1959) cuando podríamos decir que se integra la noción de antropología social a la cultura, y Franz Boas, antropólogo alemán naturalizado americano, habla de “cultura” en plural (“culturas”), retomando así la definición propuesta por Tylor. Influenciado por el particularismo alemán, cree que cada cultura es única y representa una totalidad singular que debe ser detectada y descrita. De ahí el interés por comprender los hechos, el contexto cultural y no solo describirlos. Según Boas, cada cultura se expresa de manera diferente, a través de creencias, costumbres, idiomas, arte, etc. Todos estos elementos afectan el comportamiento de cada individuo.
En 1999, Remi Hess señala que “desde un punto de vista antropológico, la cultura define las formas de ser de los seres humanos, formas de construir su mundo y de constituirse a sí mismos(2)».
Ya en 2011, Dick Hebdige y Milena Doytcheva(3) integran la noción de “subculturas” que están incluidas dentro de una cultura dominante.
Actualmente la noción de IDENTIDAD está siendo muy utilizada y revindicada. Cultura e Identidad son dos nociones que se entrelazan. Una clara definición de CULTURA e IDENTIDAD puede ser:
«Un fenómeno universal que crea un entorno estructurado dentro del cual una sociedad puede funcionar. Abarca los objetos que hemos creado y utilizado en nuestra vida diaria, así como nuestras instituciones, nuestras ideas y nuestros valores. La cultura siempre se manifiesta en un sistema de orientación típica de un país, compañía, organización o grupo. Este sistema de orientación consiste en símbolos específicos como el lenguaje, el lenguaje corporal, el mimetismo, la ropa y los rituales de bienvenida y se transmite a las futuras generaciones de la sociedad, de la organización o de un grupo respectivo. Este sistema de orientación proporciona a todos los miembros un sentido de pertenencia e inclusión a una sociedad o grupo y crea un entorno en el que los individuos pueden desarrollar un sentido único de sí mismos, y funcionan de manera efectiva y a esto se le llama Identidad(4)».
1.2. IDENTIDAD
En las ciencias sociales, el término “identidad” se caracteriza por su polisemia y ha sido objeto de diferentes definiciones y varias reinterpretaciones. Fue en 1950, en Estados Unidos, cuando el término “identidad cultural” se introdujo en la psicología social. Se usó para tratar los problemas relacionados con la integración de los individuos en un entorno cultural diferente al suyo.
Este enfoque se abandonará, ya que se considera que a menudo es estable e invariable, los investigadores optarán más tarde por una visión más dinámica teniendo en cuenta el factor “relación” en las interacciones entre diferentes individuos. La identidad es un proceso que garantiza que el individuo forma parte de un grupo social. Existe un fuerte vínculo entre la cultura y la identidad.
¿Quién soy yo? Aquel que pienso que soy o aquel que los otros dicen que soy.
1.3. ACULTURACIÓN Y TERCERA CULTURA, TRANSCULTURACIÓN, DECULTURACIÓN, CONFISCACIÓN CULTURAL
Para entender la complejidad de la noción de cultura, creo interesante hacer un breve análisis de estos conceptos.
Aculturación: “La aculturación es un proceso de adaptación gradual de un individuo (o de un grupo de individuos) de una cultura a otra con la cual está en contacto continuo y directo, sin que ello implique, necesariamente, el abandono de los patrones de su cultura de origen. Dicho contacto suele derivar en influencias culturales mutuas que implican cambios en una o en ambas culturas(5)”.
Se ha constatado que en general cuando hay contacto entre cultura 1 y cultura 2, en un primer momento hay un fenómeno llamado de “ACULTURACIÓN”: las culturas “cambian” cuando se entra en contacto con otra cultura. En este proceso nace una “Tercera cultura” que es una síntesis de la cultura 1 y 2. Todo esto engloba la noción de “Interculturalidad”.
Este fenómeno ha sido muy estudiado en el caso de niños, de hijos de expatriados o inmigrantes.
La transculturación: “Es un fenómeno que ocurre cuando un grupo social recibe y adopta las formas culturales que provienen de otro grupo. La comunidad, por lo tanto, termina sustituyendo en mayor o menor medida sus propias prácticas culturales(6)”.
El concepto de transculturación fue introducido en el campo de la antropología cultural por el cubano Fernando Ortiz (1881-1969) como un intento de expresar de forma más exacta el término inglés “acculturation” definiendo las diferentes fases de la asimilación de una cultura a otra.
La diferencia entre aculturación y transculturación radica en que la aculturación es el proceso de asimilación de una cultura nueva a través del contacto cultural, mientras que la transculturación expande este proceso, incorporando la pérdida de elementos y la creación de una nueva identidad cultural.
Deculturación: el diccionario de la Real Academia Española no incluye este término. Alude al proceso que provoca la pérdida de la identidad cultural de un individuo mientras se adapta a otra cultura distinta.
La noción de “confiscación cultural”: durante los últimos diez años, aproximadamente, en Estados Unidos y, recientemente, en Francia, se han desarrollado polémicas y debates en torno a la noción de apropiación cultural y sus implicaciones. El término se refiere a un fenómeno aparentemente simple: una persona u organización que se hace cargo de uno o más elementos de una cultura extranjera. Por ejemplo, Madonna ha sido criticada por llevar un vestido bereber y promocionarse más que la cultura amazigh. De igual forma, se criticó violentamente las rastas de Amanda Lind, la Ministra de Cultura de Suecia, y algunos llegaron a argumentar que, como representante de Suecia, no debería llevar peinados extranjeros, otros piensan que simplemente no tiene derecho a hacerlo, porque así se está apropiando libremente de una apariencia que ha llevado y sigue llevando a la discriminación en Suecia.
El principio invocado en esta situación es el siguiente: la comunidad de la que se ha tomado prestado un rasgo no reconoce a esa persona u organización como “embajador” de su carga cultural.
Sin embargo, la idea de “apropiación cultural” puede ser ambigua ya que el hecho de “querer apropiarse de una cultura” puede conllevar querer valorizar esa cultura en cuestión. El caso sería diferente si esa “apropiación” tuviera fines comerciales o de branding personal.
¿Las culturas tendrían el monopolio y es uso exclusivo de valores que le son propios? Y si con el tiempo estos valores se vuelven “universales”… Un ejemplo caricatural, y que ilustraría esto, ¡sería que ninguna persona que no fuese original de las islas Ryukyo podría dar clases de Karate(7)!
1.4. EL MODELO DEL ICEBERG CULTURAL
La analogía del “iceberg” es familiar para muchas personas. Un iceberg es una enorme masa de hielo que se separa de uno de los polos y se encuentra navegando en el océano. Los científicos afirman que cerca del 80 y hasta 90% de la totalidad de la masa se encuentra debajo de la superficie. Esto significa que solo puedes ver una pequeña parte de él. La cultura de un país es como un iceberg. La punta del iceberg representa la cultura evidente, mientras que la parte mayor se encuentra debajo del agua, la cultura profunda.
La cultura evidente incluye todo lo que podemos percibir con nuestros cinco sentidos y se percibe en forma muy rápida y fácil: son las cosas que pueden ser razonablemente descritas tales como la vestimenta, la comida, las costumbres, el idioma, etc. Sus elementos son utilizados generalmente para distinguir diferentes culturas entre sí y son usualmente los primeros fenómenos culturales que permiten reconocer al otro como extranjero. Ejemplos: La comida picante en México, tomar Mate en Argentina, Corrida de toros en España, ser puntual en Alemania, el sobrepeso en Estados Unidos, etc.
El enorme pedazo remanente del Iceberg se esconde debajo de la superficie e incluye los aspectos invisibles de la cultura, tales como valores, tradiciones, experiencias y comportamientos que definen a esa cultura. La cultura profunda se aprende desde que se nace y son los fundamentos de tus juicios y la base de tu comportamiento, pero posiblemente no te des cuenta de su poder gobernante. Esta es la parte más difícil de saber y se requiere mucho tiempo en poder percibir esta cultura profunda.Esto constituye el desafío más grande ya que se trata de lo que crea la mayoría de los problemas en la comunicación intercultural ya sea profesional o personal.
El principio es no ignorar ninguna de las dos partes del iceberg. Hay personas e incluso empresas que quizás nunca se den cuenta que han golpeado a un iceberg, pero sin duda sentirán el impacto. Y es esta una de las razones más comunes en proyectos demorados o abandonados, malentendidos en la comunicación, empleados frustrados y una gran pérdida de negocios y reputación. El coste de la miopía cultural y la inhabilidad de ajustarse puede ser asombroso.
Los principios del Iceberg se aplican a todas las culturas del planeta. Cuando estudias y tratas de memorizar una larga lista de hechos y cifras (información de la Cultura Evidente) sobre un país “X”, puedes aplicar este conocimiento en un viaje de negocios a otro país “Y”. Sin embargo, te sorprendería saber que muchos de los principios generales que aprendes mientras estudias la Cultura Profunda (el iceberg del país “X”), pueden ser aplicados en alguna manera al iceberg del país “Y”, por más que estas culturas sean drásticamente diferentes.
Esto es lo que hoy se le llama la “INTELIGENCIA O AGILIDAD CULTURAL”. En el fondo lo primero que tienes que hacer es conocer y estar consciente de la parte escondida del iceberg de tu propia cultura. Y luego podrás entender mejor la cultura profunda o la parte escondida del iceberg de la otra cultura.
1.5. EL CHOQUE CULTURAL: ¿DE QUÉ SE TRATA?
El choque cultural es una forma de explicar por qué te sientes diferente cuando estás en un nuevo país, cuando estás inserto en una nueva cultura. Una cultura que no es la tuya: se habla otro idioma, se tienen costumbres diferentes a las que tú estás acostumbrado, te confrontas a ritos diferentes. Al inicio te resulta difícil e incluso confuso y hay momentos en que quisieras dejarlo todo y volver a “casa”, a tu cultura, a tus costumbres, a la forma de relacionarse que has aprendido desde pequeño... a tu zona de confort.
¡No hay que asustarse! Estos son sentimientos normales. Y para que te alivies un poco, estos sentimientos no durarán para siempre.
El término de “choque cultural” fue conceptualizado por el antropólogo canadiense Kalervo Oberg en 1954 y hace referencia a los sentimientos de ansiedad provocados por el hecho de verse inmerso en un contexto “extranjero”, y por tanto, extraño o diferente al que estas habituado desde tu niñez.
Los expertos afirman que todas aquellas personas que viven en el extranjero o que tienen que viajar por motivos de trabajo –e independientemente de la duración de la estancia– padecen, en mayor o menor medida, el efecto del choque cultural.
Estos son algunos de los sentimientos que puede experimentar en un nuevo país donde puedes ir por trabajo, por estudios o simplemente para negociar y firmar acuerdos comerciales: tristeza, soledad sin tu familia y amigos, ansiedad, frustración, nostalgia. Puedes tener dificultad para dormir, dolores de cabeza, malestar estomacal, problemas de concentración.
¿Por qué y cómo se produce el choque cultural?
Has crecido en una cierta cultura y estás acostumbrado a hacer cosas de cierto modo (tienes tus ritos) y tu forma de pensar está condicionada a tu cultura nativa. La mayoría de estas cosas suceden naturalmente, de manera inconsciente. Ahora bien, cuando estas inmerso en otra cultura necesitarás ajustarte a las formas en que la gente piensa y actúa. Algunas cosas son similares, mientras que otras se oponen a lo que eres y estás acostumbrado. Este ajuste se hace de forma muy personal. Cada persona, en función a sus factores culturales y personales se ajusta a las nuevas situaciones de diferentes maneras. Algunos antes de viajar ya aprenden el idioma del país donde viajará. Otros tienen miedo de intentarlo porque tienen miedo de cometer errores. Tratar de entender lo que está pasando mientras se compara con las cosas que son familiares son un desafío. Pero no todo el mundo experimenta el choque cultural de igual forma.
Son numerosos los modelos de choque cultural propuestos (Oberg, 1954; Adler, 1972; Bennet, 1993; Levine y Adelman, 1993; Winkelman, 1994, White: 2007, entre otros) pero, por regla general, se puede afirmar que el choque cultural está formado por las siguientes cuatro fases presentadas por Oberg y reflejadas posteriormente en todos los modelos propuestos posteriormente:
1. Luna de miel. Dependiendo de las circunstancias abarca los primeros días, las primeras semanas, o incluso, en algunos casos, los primeros seis meses. Se caracteriza por los sentimientos de euforia y curiosidad que despierta todo lo nuevo. Es el descubrimiento de la nueva cultura, y como los turistas, se experimenta esta primera fase de manera positiva. Hay un desfase entre los comportamientos de la cultura de origen y la cultura de acogida sin cuestionar el propio sistema de valores. Sin embargo, el optimismo puede disminuir a medida que surgen las dificultades (la mayoría de las veces: problemas de comunicación y suministro de productos y alimentos conocidos). Entonces viene la Crisis o el “Choque cultural”.
2. Choque cultural. El “choque cultural” es un estado psicológico que puede conducir a sentimientos de miedo, de estrés, irritabilidad y desorientación. De hecho, el cambio en los valores culturales para un individuo puede ser un shock después de unos meses. Este período de desilusión y frustración varía entre las personas y los países. En general comienza cuando eres consciente de que algunos de aquellos aspectos que antes llamaban tu atención ahora afectan a tu autoestima (diferencia de idioma, forma de comportarse, ideología). Percibes que los comportamientos son distintos, te sientes fuera de tu cultura y esto te puede provocar una situación de rechazo hacia la cultura en la que te encuentras. Si eres capaz de superar esta etapa, muy probablemente permanecerás en ese país, pero si no la superas, es muy probable que te vayas del país.
En esta fase la persona puede volverse agresiva, suele encontrarse con compatriotas y criticar aspectos de la cultura en la que se encuentra, pueden asociarse a esta etapa el surgimiento de clichés o estereotipos. Por el contrario, si superas esta crisis, profundizas en el conocimiento de la lengua y comienzas a relacionarte con más gente del lugar, estarás abriéndote a la nueva cultura. En ese momento, aún tendrás dificultades, las sentirás, pero te dirás a ti mismo que tienes que superarlas. En esta etapa te sentirás ya más seguro de ti mismo, serás incluso capaz de bromear acerca de tus propias dificultades. Mostrarás empatía hacia los demás. Si superas esta etapa entraremos en la fase de “Adaptación”.
3. “Adaptación”. En esta fase, cambias tu marco de referencia adoptando parcialmente el marco del país anfitrión. Es a través de un proceso de “aculturación” que lograrás superar el choque cultural y la aceptación del cambio. Así comenzarás a entender la cultura extranjera, en particular modificando tu comportamiento. Esto no significa que renuncies a tu cultura de origen, sino simplemente que comienzas a comportarte de acuerdo con las normas culturales locales.
4. La última etapa es la “Madurez”. A través de la adaptación gradual, mejorarás tu capacidad de funcionar eficazmente en la nueva cultura. Una vez superadas todas las anteriores, serás ya capaz de expresarte sin dificultad, aceptarás las costumbres de la nueva cultura y disfrutarás de tus propias experiencias.
Como dice Oberg: “el medio que te rodea no ha cambiado, ha cambiado tu actitud hacia el medio. En este momento estarás ya adaptado”.
