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El albañil es básicamente un artesano; es decir, desarrolla su labor a partir de ciertas habilidades manuales. Pero la artesanía contiene la idea de "arte", que implica todo lo que tenga que ver con el talento, ingenio, habilidad, virtud y capacidad; es decir, sensibilidades innatas. La construcción en tanto edificaciones concebidas para satisfacer necesidades, encierra en sí misma, diversas significaciones; entre ellas: cobijo, confort, progreso, desarrollo, poder económico y simbolismo. Desde la vivienda precaria hasta el monumento más fastuoso, aportan, a las personas, satisfacciones físicas y espirituales. Pero, además, le permite dejar huellas y testimonio de su propia existencia, ya que las obras trascienden la vida misma. Se trata de un compendio de sugerencias a modo de consejos útiles para quienes deseen emprender tareas relacionadas con la obra en construcción. Este es el aporte de un pequeño granito de arena.
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Seitenzahl: 144
Veröffentlichungsjahr: 2021
Producción editorial: Tinta Libre Ediciones
Córdoba, Argentina
Coordinación editorial: Gastón Barrionuevo
Diseño de tapa: Departamento de Arte Tinta Libre Ediciones. María Magdalena Gomez.
Diseño de interior: Departamento de Arte Tinta Libre Ediciones.
Arellano, Ramón Saturnino
Cosas de albañiles : consejos útiles para la construcción / Ramón Saturnino Arellano. - 1a ed. - Córdoba : Tinta Libre, 2021.
156 p. ; 21 x 14 cm.
ISBN 978-987-708-800-7
1. Albañilería. 2. Construcción. 3. Técnicas de Construcción. I. Título.
CDD 690.028
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Impreso en Argentina - Printed in Argentina
© 2021. Arellano, Ramón Saturnino
© 2021. Tinta Libre Ediciones
Cosas de albañilesRamón Arellano
PALABRAS PRELIMINARES
La construcción, en tanto edificaciones concebidas para satisfacer necesidades, encierra en sí misma diversas significaciones, entre ellas: cobijo, confort, progreso, desarrollo, poder económico y simbolismo. Desde la vivienda precaria hasta el monumento más fastuoso, aporta al hombre satisfacciones físicas y espirituales, pero además le permite dejar huellas o testimonio de su propia existencia ya que las obras exceden a la vida misma.
De todos estos conceptos, voy a detenerme en el que otorga la significación de cobijo. ¿Por qué? Porque lo pude observar en mi madre, a quien dedicaré este modesto trabajo. En su ancianidad no deseaba abandonar su casa, era como si los ladrillos contenidos en las paredes le proporcionaran seguridad, paz y resignación. Aquella construcción estaba lejos de ostentar funcionalidad, y mucho menos belleza estética, sin embargo, cumplía eficientemente con lo que espiritualmente necesitaba. Con el tiempo comprendí los motivos de su conducta; era quizás su único logro material y lo poco o mucho que nos dejaba. Amaba esa casa y seguramente bendijo las manos desconocidas que la construyeron.
Evocando esta semblanza, quiero homenajear a todos los albañiles que edifican aquellos espacios que luego son sagrados para quienes construyen allí sus historias de vida.
Índice
PALABRAS PRELIMINARES Pág. 7
INTRODUCCIÓN Pág. 13
EL HOMBRE PRIMIGENIO Y LA NECESIDAD DE UN REFUGIO Pág. 19
BREVE RESEÑA HISTORICA Pág. 21
NUESTRO ALBAÑIL: SU HERENCIA O LINAJE Pág. 25
LO QUE DEBE SABER EL ALBAÑIL EN CONSTRUCCIONES TRADICIONALES Pág. 27
Datos de la realidad que no podemos soslayar Pág. 29
NORMAS DE HIGIENE Y SEGURIDAD IMPRESCINDIBLES Pág. 31
CUIDADOS DEL MEDIOAMBIENTE Pág. 37
Tecnología sustentable en construcciones de casas Pág. 37
LAS HERRAMIENTAS Pág. 41
DESTREZA, ARTESANÍA Y OFICIO Pág. 49
La destreza Pág. 49
La artesanía Pág. 49
El oficio Pág. 50
REGLAS BÁSICAS DEL ALBAÑIL EN CONSTRUCCIONES TRADICIONALES Pág. 53
Línea Pág. 54
Escuadra Pág. 55
Nivel Pág. 57
Plomo o verticalidad Pág. 60
LEGAJO DE OBRA Pág. 63
El legajo de obra Pág. 64
INTERPRETACION DE PLANOS Pág. 65
Medidas en escala Pág. 66
Simbología Pág. 67
TRABAJOS PRELIMINARES Pág. 71
REPLANTEO Pág. 75
Colocación de vallado o caballetes del replanteo Pág. 76
FUNDACIONES Pág. 79
Zapata corrida Pág. 81
Losa o platea de fundación Pág. 83
Zapatas aisladas, viga de fundación y pilotes o pilotines (hormigón armado) Pág. 85
COTA DE NIVEL, MURO DE COMPENSACIÓN Y AISLACIONES HORIZONTALES Pág. 91
CONTRAPISO Pág. 95
MORTERO Pág. 99
ELEVACIÓN DE MUROS Y TABIQUES (APAREJOS) Pág. 101
Distribución de materiales Pág. 104
Mojado de ladrillos Pág. 105
Trabado Pág. 105
Aparejos de ladrillos comunes Pág. 106
Aparejos de ladrillos huecos Pág. 108
Ladrillos huecos (no portantes) Pág. 109
Técnicas de manejo Pág. 110
Refuerzos y encadenados Pág. 112
REVOQUES Pág. 113
Revoque grueso Pág. 113
Aplicación artesanal Pág. 114
La plomada Pág. 114
La cuchara Pág. 115
La regla Pág. 116
ABERTURAS Pág. 119
Colocación Pág. 119
Colocación de puertas Pág. 122
Colocación de ventanas Pág. 123
REVOQUE FINO Pág. 125
Aplicación Pág. 126
REVESTIMIENTOS Y PISOS Pág. 129
REVOQUE BAJO REVESTIMIENTOS Pág. 131
CARPETA DE ASIENTO PARA PISOS Pág. 133
Colocación Pág. 134
Pegamento de cerámicas Pág. 135
TECHOS Pág. 137
Cubiertas, tirantearía, ferfilería de hierros y losas de viguetas pretensadas Pág. 137
Estructuras de techos Pág. 138
Estructuras de madera Pág. 138
Estructura de madera a la vista (bajo teja) Pág. 139
Estructuras metálicas Pág. 140
Cubiertas Pág. 141
TECHOS DE LOSA CON VIGUETAS PRETENSADAS Pág. 143
Apuntalamiento Pág. 143
Componentes Pág. 144
MATERIALES DE FRENTE, ORNAMENTACIONES Y MOLDURAS Pág. 147
FINALIZACION Y ENTREGA DE OBRA Pág. 149
EPÍLOGO Pág. 157
INTRODUCCIÓN
El espíritu de estas páginas está basado en humildes consejos y en la transmisión de conocimientos derivados de una vasta experiencia acumulada a partir de largos años de convivencia con las vicisitudes de la obra en construcción. La palabra consejo, en general, encierra la intención sana de quien emite el mensaje; desde luego que el tono es apenas por encima de una sugerencia y muy por debajo de una orden o regla estricta a seguir, es acaso una manera de estrechar la mano cálida con aquel que desea encontrar alguna referencia que pueda ayudar en aquello que necesita emprender. La inquietud por transmitir saberes se exterioriza en los que sienten la necesidad de aportar algo, su granito de arena.
El albañil es básicamente un artesano, es decir, desarrolla su labor a partir de ciertas habilidades manuales, pero la artesanía contiene en su propia palabra el vocablo “arte”, lo cual conlleva en su abstracción a todo lo que tenga que ver conel talento, ingenio, habilidad, virtud y capacidad, es decir, sensibilidades innatas.
Quiero compartir con ustedes esta acotación: al observar el trabajo de un albañil, podemos encontrar, o no, orden, cuidado, esmero, delicadeza, y esta peculiaridad será determinante para dimensionar los valores espirituales que posee; en otras palabras, como una cita personal: “El arte salta a la vista cuando está presente la sensibilidad del buen gusto”. Desde luego que la belleza del arte que se manifiesta en su trabajo responde a la estética, es decir, está basada en la armonía del diseño, la perfección de las líneas y la tersura de las superficies y no en la creación, como se distingue en otro tipo arte. La creación le es ajena porque concierne al diseño arquitectónico y su rol como artesano consiste en interpretar y ejecutar la obra ensamblando, mezclando y moldeando los materiales que vienen a dar forma tangible a esa idea inicial que, desde luego, no le pertenece.
No es precisamente la búsqueda de perfección lo que sugiere el contenido de lo expresado libro adentro, sino más bien el respeto por las reglas básicas de construcción. Para desarrollar una tarea, es necesario adoptar conductas que consideren las características que debe poseer la obra realizada. En el caso de la albañilería, todo trabajo debe estar: en línea, escuadra, nivel (horizontalidad) y plomo (verticalidad). Son apenas cuatro los preceptos que vienen a delinear las tareas que debe realizar; alejarse de ellos o subestimarlos representa en sí mismo un error que conspira contra el éxito del emprendimiento.
Como sabemos, un porcentaje amplio de la albañilería se desarrolla en ámbitos empresariales, pero acaso esta fracción de la actividad sea la que menos necesite de estos consejos, debido a la cadena de mandos que supervisan o controlan cada tarea. Si bien estas páginas tendrán un pretendido enfoque universal, las recomendaciones situadas más adelante serán dirigidas a la fracción de trabajadores comprendidos en micro emprendimientos, cooperativas, auto construcciones y trabajo informal o no registrado.
Mi experiencia como docente, capacitador de jóvenes y adultos en albañilería me autoriza a pensar que la dinámica sociocultural tiende a rectificar ciertos cánones en costumbres antes exclusivas del género masculino. La mujer, como protagonista de estos cambios, adoptó iniciativas aleccionadoras, tomando las herramientas para realizar tareas antes vedadas o reprobadas por la sociedad. Con orgullo y satisfacción, puedo comprobar que el número de inscriptas en la matrícula se incrementa año tras año. La capacitación como formación educativa les permite incorporar información a las experiencias recogidas de la práctica, cerrando así el círculo virtuoso que representa el conocimiento. Lejos ya de antiguos prejuicios, no reclama por la igualdad de sus derechos, sino que, afortunadamente, los ejerce cabalmente capacitándose para los desafíos que debe afrontar como individuo libre, autodependiente.
La mujer incorporada a la actividad de la construcción es una realidad que comienza visualizarse, muestra de ello es la asidua concurrencia a los corralones de materiales. Afortunadamente, las veo en estos negocios y puedo suscribir las decisiones que toman porque están fundamentadas mediante el asesoramiento e información que exigen para efectuar una compra. Es lógico pensar que, entre la capacitación, el asesoramiento y la compra de los materiales, existe un hilo conductor que indefectiblemente las conecta con la ejecución o participación en las tareas. No cabe ninguna duda de que transitamos épocas de cambios, desde mi óptica, la revolución cultural tiene a la mujer como absoluta protagonista, ya no como una expresión de deseo, sino como una realidad emergente, dado que desde entidades gubernamentales exigen cupos para la mujer en la obra pública.
Los cambios culturales y tecnológicos encuentran un campo propicio en la industria de la construcción. En los últimos tiempos, distintos sistemas o técnicas de construcción en seco están ganando terreno en soluciones prácticas constructivas. Consecuentemente, los antiguos tabiques de mampostería son rápidamente reemplazados por perfilería liviana y placas cementicias o de yeso. Actualmente contamos con diversas opciones de sistemas constructivos que se fueron agregando a lo largo del tiempo. El futuro es hoy y la industria está adoptando procedimientos que minimizan el impacto ambiental, es decir, se obliga a cuidar el medioambiente aplicando métodos sustentables. La cita responde a los cambios que el futuro albañil deberá afrontar para acompañar la dinámica que exigen los nuevos sistemas constructivos que se incorporan al mercado. Este nuevo obrero de la construcción deberá concientizarse y capacitarse para manejar nuevas técnicas que serán aplicadas a nuevos materiales, solo hay un aspecto que se mantendrá invariable y es la sensibilidad artesanal innata que cada artesano lleva consigo.
Desde luego que será muy difícil erradicar los antiguos métodos de la albañilería tradicional, la solidez de los muros elevados con ladrillos de arcilla, genera una sensación de confianza y protección difícil de conseguir con materiales alternativos. La cultura es un factor determinante a la hora de elegir o adoptar métodos constructivos. Hemos visto a nuestros padres, tíos, abuelos, vecinos, preparar la mezcla (mortero) para pegar cada uno de los ladrillos que luego se convirtieron en esos lugares que atesoran nuestros mejores recuerdos. De eso se trata, de costumbres heredadas, felizmente heredadas, porque nos enseñaron valores y nosotros los asimilamos, y también nos encargamos de transmitir a nuestros hijos. Acaso este sea el punto más sólido a defender cuando elegimos la albañilería tradicional para emprender nuestras obras. Sabemos que existen soluciones más rápidas, pero ese muro que vamos a elevar vale el sacrificio, porque ese valor, el de perseverar, es el que otorga satisfacciones ante el objetivo logrado. Desde luego que la evolución tecnológica es dinámica y promueve cambios insoslayables, nada es exactamente igual que antes, pero la esencia se resiste y permanece en lo tradicional.
Mientras mantenemos luchas intestinas entre antiguas y nuevas culturas a partir de los avances tecnológicos, seguiremos aplicando todo aquello que nos genera confianza, basados en las experiencias de vida que cada quien acumula en su acervo, pero además estaremos anexando a esas técnicas todo lo necesario para mejorar la eficiencia, incorporando materiales que reduzcan el consumo de energía y, así, contribuir al cuidado del medioambiente. Dicho de otra manera, mejorando día tras día nuestra manera de construir, seguiremos apostando al sacrificio de esperar pacientemente los resultados seguros satisfactorios de lo habitual, mientras en internet se nos explica de manera fácil y rápida, cómo construir una casa en veinte minutos.
EL HOMBRE PRIMIGENIO Y LA NECESIDAD DE UN REFUGIO
Tal vez deberíamos comenzar este encuentro mágico, sin tiempo ni distancias, con una pregunta, una de las tantas que visitan la inquietud de nuestra voluntad por el saber: ¿En qué momento ancestral del proceso evolutivo el hombre comenzó a construir su propio refugio o vivienda?
Sin dudas, la posibilidad lógica deviene de una necesidad y esta responde al instinto de supervivencia, es decir, agotada la posibilidad de encontrar una caverna, construir refugios con piedras y otros elementos recogidos de la naturaleza no solo permitía el abrigo natural, sino que los ponía a resguardo de animales predadores, incluso de otros humanos que desconocían la sociabilidad.
Desde luego que el albañil, quien nos ocupa en estas páginas, como hombre de oficio o persona dedicada a esas tareas profesionales, aparece bastante más tarde en la historia. Sabemos que el albañil necesita de ciertos materiales para preciarse de tal y estos surgieron con el paso del tiempo.
Como vimos, construir proviene de una necesidad, esta necesidad propicia una demanda y esa demanda, inicialmente, se logró satisfacer con elementos de la naturaleza como: piedras, troncos, ramas, tierra o barro que estaban al alcance de la mano. De todos estos elementos naturales, las piedras ocuparían un rol importante por su dureza y estabilidad, además reúnen las condiciones ideales para ser expuestas a embates, resistiendo las inclemencias climáticas.
Si observamos la geografía de la superficie total de la Tierra, nos encontramos con vastas zonas de mesetas y humedales, es decir, lugares donde no existe acumulación de rocas. El hombre que habitaba estos sitios debió utilizar su natural ingenio para fabricar adobes de barro, imitando troncos para luego encontrar formas o moldes más eficientes. De esta manera podríamos imaginar que aparece en escena la célula que da origen al hombre como constructor de su propia vivienda. Los primeros adobes secados al sol darían origen al germen de los albañiles que debieron adherirlos con algún tipo de mezcla (mortero) para elevar mampuestos, aplicando así, también, las primeras técnicas constructivas valiéndose de estos elementos.
BREVE RESEÑA HISTORICA
Observando la cultura de antiguas civilizaciones, nos encontramos con obras monumentales llevadas adelante por etnias que, debido a sus conocimientos —excepcionales, por cierto— de cálculos y diseños arquitectónicos, nos dejan testimonios edilicios conservados hasta nuestros días. El Antiguo Egipto y el Imperio grecorromano, por citar algunos ejemplos, nos dejaron valiosísimas obras, hoy patrimonios culturales de la humanidad, que nos permiten revisar nuestra propia historia. Estos magníficos monumentos, algunos de ellos descubrimientos arqueológicos, nos otorgan la posibilidad de apreciar técnicas constructivas aplicadas con resultados asombrosamente eficientes.
Se sabe que esas monumentales construcciones responden a la necesidad del ser humano por crear edificaciones que reflejen sus acciones, sus convicciones religiosas políticas o sociales. Desde luego que la historia cita solo a los autores intelectuales de aquellas maravillosas obras, o más bien, a quienes las encargaron construir, pero la intervención decisiva de la mano especializada de los maestros albañiles es un factor muy importante de las mismas.
En general, las obras monumentales se llevaron a cabo incorporando a sus proyectos los arcos de medio punto, arcos tipo cañón y enormes bóvedas; tales técnicas de construcción se aplicaron a los diseños que necesitaban cubrir grandes espacios. Estos arcos y bóvedas ocupaban manos especializadas para las minuciosas y estrictas formas en que debían trabarse los ladrillos, ya que de su correcta aplicación dependía el éxito de la distribución de las fuerzas de carga y, por ende, su armónica estabilidad. En otras palabras, detrás de cada obra construida están las manos del albañil, con su artesanía dieron forma concreta a todas las abstracciones de sueños y pensamientos plasmados en un papel, formas reales y tangibles que perduran en el tiempo, es decir, que exceden la existencia misma de aquellos sacrificados albañiles.
Esta pequeña reseña se remonta a los primitivos momentos de un largo trayecto donde se fueron incorporando nuevas técnicas constructivas. Luego de varios siglos, ocurrió un acontecimiento muy importante en ese amplio camino histórico de la construcción; se trata del descubrimiento de las formas o técnicas de producir cemento Portland. Acaso estos señores, James Parker y Joseph Aspdin, al momento de patentar aquel descubrimiento, no tuvieran conciencia de la magnitud revolucionaria en materia constructiva que a posteriori ocasionara aquel producto.
Los métodos de obtención de este maravilloso aglomerante (cemento Portland) fueron dados a luz en 1824, sin embargo, pasaron muchos años hasta que pudiese ser utilizado en forma masiva, ya que esto último sucede en 1890, cuando se logró el proceso de industrialización mediante hornos adecuados para tal fin. En realidad, el cemento Portland, nombre que le otorgan sus descubridores inspirándose en un tipo de piedra existente en la isla de Portland, en el condado de Dorset (Inglaterra), se constituye como el embrión que da origen a la verdadera revolución en materia constructiva. El hormigón armado aflora a partir del producto cemento, dado que este poderoso aglomerante, sumado a otros elementos como acero y gravas, logra formar una estructura capaz de soportar cargas equilibrando esfuerzos de tracción y compresión.
Con el advenimiento del hormigón armado surgen innumerables técnicas que llegaron para solucionar problemas estructurales engorrosos, dado que los antiguos procesos demandaban demasiado tiempo, esfuerzo y dinero. Los ingenieros de aquella época no tardaron en encontrar soluciones pragmáticas valiéndose de las virtudes que este nuevo elemento les otorgaba. Es entonces la ingeniería quien se encarga de llevar el Hormigón Armado a su máxima expresión a partir de la inercia que impulsa el avance tecnológico.
NUESTRO ALBAÑIL: SU HERENCIA O LINAJE
