Creatividad e innovación - José Ochoa - E-Book

Creatividad e innovación E-Book

José Ochoa

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Beschreibung

Queremos ir más allá de la revisión de conceptos. Queremos entender cómo funcionan la creatividad y la innovación y explorar de qué formas podemos hacer que ocurran. Ambos conceptos, creatividad e innovación, se usan con frecuencia como sinónimos. Intentaremos discriminar su significado y entender la relación entre ambos. Procuraremos generar la inquietud y el deseo de cambiar las cosas, porque en este terreno, más que en cualquier otro, estamos hablando de verdaderos cambios culturales. Esta selección de lecturas tiene como finalidad abrir ventanas a la exploración de técnicas que se puedan aplicar desde la escuela hasta el ámbito empresarial. Cada obra reseñada va acompañada de secciones que invitan a recorrer senderos de conocimiento, a tomar la iniciativa en procesos educativos y a promover la transformación para el futuro de las organizaciones. Si están comprometidos con el desarrollo del talento, sean bienvenidos a la aventura de la creación.

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Seitenzahl: 102

Veröffentlichungsjahr: 2017

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RESERVADOS TODOS LOS DERECHOS

No está permitida la reproducción total o parcial de este libro, ni su tratamiento informático, ni la transcripción por ninguna forma o medio, ya sea electrónico, mecánico, por fotocopia, por registro u otros métodos, sin el permiso previo y por escrito del editor.

ISBN epub: 978-9942-907-97-4

ISBN papel: 978-9942-907-86-8

Derecho Autoral: 047419

© CODEU

© José Ochoa

Primera Edición en español.

Editorial © CODEU – www.codeu.org.ec

Fecha de publicación: diciembre 2015

Imprenta: Gráficas Iberia - [email protected]

Quito – Ecuador

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Para Carlos Ochoa,

hermano y amigo,maestro y aprendizpermanente de creatividad

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Índice

Introducción 6

Csikszentmihalyi, M. (1998) Creatividad. El fluir y la psicología del descubrimiento y la invención. Barcelona: Paidós. 11

Sternberg, D. y O’Hara (2000) “Intelligence and Creativity”, en Sternberg, R y .J. (ed.) Handbook of Intelligence.Cambridge: Cambridge University Press: Capítulo 27. 17

Marina, J.A. y Marina, E. (2013) El aprendizaje de la creatividad.Madrid: Ariel. 22

De Bono, E. (1997) Lateral Thinking. A Textbook of Creativity. Nueva York: Penguin. 28

Michalko, M. (2001) Thinkertoys. Cómo desarrollar la creatividad en la empresa. Barcelona: Gestión 2000. 34

Henry, T. (2012) Creatividad práctica. Generar espacios para tener ideas en menos tiempo. Barcelona: Random House Mondadori. 39

Florida, R. (2005) The flight of the creative class. The new global competition for talent.Nueva York: Harper Collins. 45

De Bono, E. (1982) De Bono’s Thinking Course.Nueva York: Facts on File. 50

Peters, T. (2005) La esencia: Talento (desarróllalo, véndelo, vívelo).Madrid: Pearson. 56

De Bono, E. (2005) Seis sombreros para pensar.Buenos Aires: Gránica. 61

Castro, E y Fernández de Lucio, I. (2013) El significado de innovar.Madrid: CSIC Catarata. 66

Johansson, F. (2005) El efecto Medici.Barcelona: Deusto. 73

Mulholland, A. y Earle, N. (2008) Mesh Collaboration. Creating new business value in the network of everything.Nueva York: Evolved Technologist Press. 78

De Bono, E. (1992) Seis pares de zapatos para la acción.Barcelona: Paidós. 83

Kelley, T. y Littman, J. (2010) Las diez caras de la innovación.Estrategias para una creatividad excelente.Barcelona: Paidós. 88

Sobre el autor 94

Colección “15 lecturas imprescindibles” 95

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Introducción

“Si eso pudiera hacerse, ya lo habría hecho alguien”. “No vamos ahora a inventar este negocio”. “Eso no nos lo aprobarían”. “No nos vayamos a meter en un callejón sin salida”. “¿Tú sabes cuánta gente habría que involucrar para eso?” “¡Cuidado con los experimentos! No vayan a explotarnos en las manos”. “Mejor no cambiemos lo que está funcionando”.

Esta es una colección de expresiones comunes que podríamos denominar ‘creaticidas’, que matan la creatividad. Y curiosamente el entorno en que más se escuchan son las reuniones etiquetadas como brainstorming o lluvia de ideas, es decir, aquellas en las que se deberían generar nuevas propuestas y donde la creatividad debería respirarse en el ambiente.

Esto ocurre porque en muchas organizaciones, de la creatividad se quiere el resultado, pero no se está dispuesto a pagar el precio del proceso.

Por otro lado, la innovación se ha convertido en nuestro tiempo en un imperativo en todas las organizaciones. Lo nuevo, que otrora fue considerado una amenaza (todavía hoy se le percibe así más de lo que parece), es ahora una necesidad para los entornos de emprendimiento en la sociedad y en los mercados, pero también dentro de las empresas (intraprendimiento) y en las organizaciones de toda índole.

Los retos se acumulan a gran velocidad, las posibilidades se suceden e incrementan con un mundo tecnológico de capacidad interminable de hacernos propuestas. Las personas tienen que convertirse en innovadoras, aún sin haber sido capaces sus organizaciones de adaptar sus estructuras y sus hábitos.

En este contexto, la innovación se ha convertido en una etiqueta no de excelencia, sino de supervivencia. Y para conseguir innovar, hay que crear, aunque la creatividad tiende a reprimirse en nuestros sistemas educativos y nuestros patrones de conducta laboral.

Por todo esto resulta pertinente cuestinarse sobre ambos conceptos, tan íntimamente relacionados: la creatividad y la innovación.

Comenzaremos por definir qué es creatividad de la mano de Mihaly Csikszentmihalyi (p. 15), quien nos ayudará además a entender el entorno, a veces contradictorio, en el que se produce la actividad creadora. Exploraremos qué atmósfera promueve la creatividad y qué significado tiene ese medio en diferentes ámbitos de actividad.

Una mirada desde las ciencias psicológicas nos permitirá saber qué relación hay entre la inteligencia y la creatividad. Robert J. Sternberg y A. W. O’Hare (p. 21) nos plantean en qué consiste dar una solución creativa a los problemas y nos acercan a la cuestión del papel de la creatividad en la educación.

Que la escuela no es el entorno donde se estimula y se fomenta la creatividad está generalmente asumido. José Antonio Marina y Eva Marina (p. 27) han estudiado las características de la creatividad y cuáles son los procesos mediante los cuales es posible promover su aprendizaje. El desarrollo de la inteligencia ejecutiva y la promoción de ciertos hábitos resultan claves de ese aprendizaje.

El egregio maltés Edward De Bono va estar presente en este volumen hasta en cuatro ocasiones. Quizá haya sido una de las personas que más ha trabajado por el desarrollo de la capacidad creativa. En un primer momento le pediremos (p. 33) que nos aclare en qué consiste en pensamiento no convencional, que también podemos llamar divergente o lateral. Se trata de aquél en el que la lógica cede paso a la imaginación y la invención, el que se salta los esquemas prefijados y propone alternativas inusuales.

De Bono ha propuesto técnicas y recursos para estimular la creatividad, algo que también ha trabajado Michael Michalko (p. 39), de cuyo volumen sobre los “juguetes para pensar” (thinkertoys) extraemos algunas de las estrategias cognitivas más audaces y eficaces a la hora de forzarnos a ser creativos. Es decir, ser creativos no por azar o serendipia, no por inspiración, sino deliberadamente.

Ese reto es algo que se plantea Todd Henry, el autor del podcast “Accidental Creative”, quien convirtió en libro (p. 45) sus experiencias, reflexiones y entrevistas sobre cómo se puede ser creativo en sesión continua, qué es ser un ‘creativo’, es decir, alguien que como actividad habitual tiene que proponer sus creaciones como soluciones a problemas. Henry nos indica qué capacidades y habilidades tiene que desplegar este tipo de profesional.

A este colectivo se refiere también Richard Florida (p. 51), que lo caracteriza y estudia, observando el impacto que su presencia y protagonismo tiene en una sociedad dada. Florida incluso recurre a un índice global de creatividad, según el cual Suecia y Japón destacan en la repercusión de la ‘clase creativa’ en el desarrollo social de sus países.

Con De Bono (p. 57) volveremos a pensar sobre el pensar. Qué es el pensamiento y cómo tenemos que activarlo para aumentar la creatividad será el tema vertebral de su curso para pensar, del que destacaremos alguna técnica particularmente eficaz.

Otro concepto al que se recurre en nuestra temática es el de ‘talento’. A él nos acerca Tom Peters (p. 63) con una reflexión sobre la relación de la innovación y la creatividad con el éxito. En el proceso creativo tenemos que asumir que no todos los resultados tendrán el mismo nivel, que no vamos a conseguir lo que buscamos a la primera. A la creatividad hay que darle tiempo, hay que ofrecerle oportunidades. En definitiva, hay que estar dispuesto a asumir riesgos y a tener sonoros fracasos. Así es como se llega a marcar la diferencia. Cada trabajo, cada encargo tienen la posiblidad de convertirse en algo excepcional, si somos capaces de encontrar en él ese potencial.

Nuestra forma habitual de pensar nos conduce reiteradamente a la argumentación, a la lógica del razonamiento, al pensamiento crítico. No obstante, Edward De Bono, nos ofrece una paleta más amplia de colores para pensar (p. 69). Nos propone que abramos la perspectiva y seamos capaces de usar seis sombreros distintos para pensar, con sus pros y sus contras, y nos ayuda a entender cuándo y cómo usarlos.

La creatividad es un ingrediente necesario para conseguir la innovación, pero definir ésta no es tan fácil. Elena Castro e Ignacio Fenández de Lucio (p. 75), miembros del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España, han trabajado muchos años en políticas de innovación en el marco de la Unión Europea. Sus estudios nos ayudan a entender mejor qué es la innovación, qué actitudes son necesarias y cómo se puede articular la actividad empresarial para promover la capacidad innovadora (modelos de innovación).

No todas las innovaciones son iguales. Unas permiten profundizar en un ámbito del saber, otras surgen de la intersección de las disciplinas. A ellas se refiere Frans Johansson (p. 83) con el término “efecto Médici”. En la Florencia de los Médici se produjo una confluencia de saberes que provocó unos niveles de creatividad y novedad que han quedado en la historia como hitos indiscutibles en las ciencias, las artes y las técnicas. Lo que explora Johansson es precisamente ese fenómeno y nos propone reproducirlo hoy en las organizaciones. Para conseguirlo tendremos que ponernos en la intersección, navegando en las aguas turbulentas en las que los ríos del saber se cruzan. Hacer esto supone entender que la innovación no se gestiona con los mismos parámetros que la operación habitual de una organización, sino que tiene sus propias reglas.

Este tipo de propuestas suponen un importante cambio de cultura en las empresas y las instituciones. Las tecnologías de la información nos ofrecen muchas posibilidades, pero hay que definir una estrategia adecuada que les saque partido y las oriente hacia la producción innovadora. Mulholland y Earle (p. 91) ponen el acento en la colaboración como palanca que acciona la creatividad y permite conseguir la innovación.

En el desempeño de nuestras funciones, estamos acostumbrados a que haya una forma específica de afrontar el trabajo, de dar solución a los problemas y cumplir con nuestro cometido. Una última visita a los trabajos de Edward De Bono (p. 97) nos plantea el reto de considerar seis actitudes diferentes para adaptar nuestra forma de tomar decisiones y actuar al contexto en el que tienen lugar. Es lo que él llama los zapatos con los que caminamos la vida. Saber elegir el calzado adecuado y comportarnos en consecuencia nos puede ayudar a ser más eficaces.

Muchos de los trabajos comentados en este libro apelan a la actitud y al esfuerzo personal. No es extraño, dado que la creatividad es por definición una actividad individual. A los equipos no se les ocurren ideas; es a las personas a las que se les ocurren. Por eso es tan importante fomentar un ambiente en el que el individuo tenga libertad para hacerlo.

¿Qué puede hacer, entonces, el equipo con la creatividad?