De vuelta a casa - Nadia Boccara - E-Book

De vuelta a casa E-Book

Nadia Boccara

0,0
2,99 €

oder
-100%
Sammeln Sie Punkte in unserem Gutscheinprogramm und kaufen Sie E-Books und Hörbücher mit bis zu 100% Rabatt.

Mehr erfahren.
Beschreibung

El libro escrito por Nadia Boccara y Francesca Crisi, ha sido objeto de una tesis magistral, discusión acerca del significado de la traducción y resultando en la traducción al español de dicho texto. Después de un gran esfuerzo, y deliberaciones acerca del mejor modo de traducir una frase, palabra o expresión, o de cómo modular un significado, Marta logró una traducción fiel al original en un español de carácter internacional.
Este trabajo hoy ve la luz en español con el nombre «DE VUELTA A CASA: DE LAS IMÁGENES DEL CUENTO A LAS PALABRAS DE LA FILOSOFÍA».
El texto presenta una visión de lo que puede ser una enseñanza efectiva de la filosofía, desde un punto de vista empirista. Cada una de las autoras presentan visiones diferentes que se complementan una con la otra. Las preguntas planteadas, el viaje a través de distintas rutas puede equipar al estudiante con las herramientas para entenderse a sí mismo. Mersault, el Barón Rampante, la alienación, el exilio, el extranjero, los niños de la escuela, los azulejos, el encuentro con la nieve de Francesca, todas estas imágenes flanquean el camino hacia casa, la vuelta a sí mismo y la valoración de la experiencia como elemento primordial del encuentro con uno mismo.
Marta Secondi tradujo el libro en español como trabajo de tesis en la Università degli Studi della Tuscia di Viterbo, Italia.

Das E-Book können Sie in Legimi-Apps oder einer beliebigen App lesen, die das folgende Format unterstützen:

EPUB

Veröffentlichungsjahr: 2015

Bewertungen
0,0
0
0
0
0
0
Mehr Informationen
Mehr Informationen
Legimi prüft nicht, ob Rezensionen von Nutzern stammen, die den betreffenden Titel tatsächlich gekauft oder gelesen/gehört haben. Wir entfernen aber gefälschte Rezensionen.



Nadia Boccara y Francesca Crisi

DE VUELTA A CASA

Traducción de Marta Secondi
BIBLIOTECA

serie studi filosofici

Direttore della serie

Nadia Boccara (Università della Tuscia)

Comitato scientifico della serie

Francesca Crisi (cultrice della materia e esperta in metodologie autobiografiche)
Nkolo Foé (Université de Yaoundé 1,Cameroun)

Gianna Gigliotti (Università  di Roma Tor Vergata)

Gaetano Platania (Università della Tuscia)

Comitato scientifico della collana

Olivier Poncet (École Nationale des Chartes)

Roberto Perin (York University)

Francesco Bono (Università di Perugia)

Matteo Sanfilippo (Università della Tuscia)

Giovanni Pizzorusso (Università di Chieti)

Il volume è stato tradotto da Marta Secondi nell’ambito della sua Tesi Magistrale discussa peresso il dipartimento DISUCOM, Università degli Studi della Tuscia - Viterbo, Italy.

Título original: In viaggio verso casa
Traducción: Marta Secondi
2015 Editorial 'Sette Città'
Cualquier violación será perseguida de acuerdo con la ley.
Todos los derechos de autor están reservados.
Premisa: Emma Miliani
Paginación: Marta Secondi
Ilustración: detalle de la pintura Mujer en jardín de Claude
Monet

ISBN:978-88-7853-569-5

Table of contents

Premisa

Parte primera

Capítulo I

Pasión e interés filosófico

Inteligencia y sentimiento

Seguir un hilo ...en la edad moderna

​... En la edad contemporánea

​Capítulo II

Un lugar físico, un espacio mental

Exilio

“Atravesar” un tema filosófico

​Viaje real y viaje interior

​Aprender a recordar

​De vuelta a casa

​(Los) Azulejos

​La lengua materna

​Viaje en el exilio

​Lengua materna, lengua extranjera

De las palabras a las imágenes

​De las imágenes a las palabras

Donar un alma a las palabras

​Prólogo de Camus a El Revés y el Derecho

​Capítulo III

EN EL DINTEL DE UNA FILOSOFÍA MORAL EMPIRISTA

​Filosofía moral y el método de investigación

​Concebir la ética como resultado de la libertad humana

​Comunicar la filosofía

​El lector apasionado

Parte segunda

Capítulo I

​¿Por qué el tema del exilio?

​¿Cómo sacar a los estudiantes del exilio?

​El encuentro con Ítalo Calvino

​Enseñar la filosofía desarrollando la imaginación

​Ten el valor de usar tu inteligencia

​Melancolía y soledad

​Pasión y reflexión filosófica

​La búsqueda de un lenguaje para comunicar la filosofía

​El pensamiento que edifica: Montaigne cambia el cuarto de atrás

Capítulo II

​Sensibilidad, emociones, intelecto

Aprender de la experiencia

​Imaginación y pensamiento

​De la palabra a la imagen

​De la imagen a la palabra

​Pensamiento narrativo y pensamiento lógico-científico

​¿Por qué la palabra puede convertirse en un enemigo?

Crear las condiciones necesarias para dar a la luz una narración

​El trabajo con los niños y el laboratorio de filosofía moral

​De las imágenes de la novela a las palabras de la filosofía

Notas

Premisa

rerum omnium magister usus

La experiencia es la maestra de todas las cosas

El libro escrito por Nadia Boccara y Francesca Crisi, ha sido objeto de una tesis magistral, discusión acerca del significado de la traducción y resultando en la traducción al español de dicho texto. Después de un gran esfuerzo, y deliberaciones acerca del mejor modo de traducir una frase, palabra o expresión, o de cómo modular un significado, Marta logró una traducción fiel al original en un español de carácter internacional.

Este trabajo hoy ve la luz en español con el nombre «DE VUELTA A CASA: DE LAS IMÁGENES DEL CUENTO A LAS PALABRAS DE LA FILOSOFÍA».

El texto presenta una visión de lo que puede ser una enseñanza efectiva de la filosofía, desde un punto de vista empirista. Cada una de las autoras presentan visiones diferentes que se complementan una con la otra. Las preguntas planteadas, el viaje a través de distintas rutas puede equipar al estudiante con las herramientas para entenderse a sí mismo. Mersault, el Barón Rampante, la alienación, el exilio, el extranjero, los niños de la escuela, los azulejos, el encuentro con la nieve de Francesca, todas estas imágenes flanquean el camino hacia casa, la vuelta a sí mismo y la valoración de la experiencia como elemento primordial del encuentro con uno mismo.

Se discuten los conceptos fundamentales de la filosofía empirista, valor sentimiento verdad interna y externa. Como dice la autora en el libro:

[...] Mis años de docencia e investigación me han enseñado que la pasión y la curiosidad pueden ser estimuladas por la enseñanza, pero hay también el peligro de que esta pasión sea el resultado del deseo de imitar y emular al maestro. El docente puede crear las condiciones para que la pasión se encienda, pero cada estudiante tendrá que ser capaz de encender su propia pasión.

Sabía, desde un punto de vista teórico, que debía hacer participar no sólo su inteligencia, sino también sus sentimientos. Sólo esta condición habría despertado el interés filosófico en los estudiantes.

También me daba cuenta de que el requisito previo para despertar el interés filosófico es la predisposición a pensar por sí mismos y a tener el control de su propia educación. [...]

Señalan las autoras que la intención de este libro es centrarse sobre todo en el aspecto de la investigación filosófica en el 1700, que pone énfasis en el ser humano, en su experiencia, en su límite y también en la función fundamental de la pasión, entendida como la energía vital para actuar y conocer. Además, también dicen que otro propósito es presentar, es documentar, este proceso íntimo de creación de un curso de filosofía.

En conclusión, aun cuando no enseño filosofía, solo soy una aficionada, no vacilo en recomendarlo ampliamente como un camino, como un viaje a realizar con los estudiantes para conducirlos al amor por la filosofía y a su práctica.

Parte primera

De la imágenes del cuento a las palabras de la filosofía

Capítulo I

SEGUIR UN HILO

Pasión e interés filosófico

 

 

Mis años de docencia e investigación me han enseñado que la pasión y la curiosidad pueden ser estimuladas por la enseñanza, pero hay también el peligro de que esta pasión sea el resultado del deseo de imitar y emular al maestro. El docente puede crear las condiciones para que la pasión se encienda, pero cada estudiante tendrá que ser capaz de encender su propia pasión.

Sabía, desde un punto de vista teórico, que debía hacer participar no sólo su inteligencia, sino también sus sentimientos. Sólo esta condición habría despertado el interés filosófico en los estudiantes.

También me daba cuenta de que el requisito previo para despertar el interés filosófico es la predisposición a pensar por sí mismos y a tener el control de su propia educación. Además, entendí que para lograr este objetivo, era necesario usar algo que tuviera el poder de despertar la curiosidad y el interés para salir de sí mismos y, por lo tanto, de abrirse al mundo. (1)

 

Estoy hablando de pasión y, en este contexto, de la pasión por la investigación filosófica.

 

Inteligencia y sentimiento

Este objetivo no es fácil de alcanzar ya que es evidente cómo, en nuestras escuelas, cada vez se presta menos atención y aceptación a los sentimientos y a los afectos a medida que se avanza de la escuela primaria a la universidad. (2)

Mi experiencia de enseñanza e investigación me ha hecho consciente de que para lograr el objetivo que ya Montaigne se planteaba (educar a las personas para que piensen por sí mismas), es necesario predisponer a los estudiantes a escuchar su propio mundo afectivo, sus propios sentimientos. Sabía, en teoría, que sólo de esta manera se despertaría en ellos el interés por cultivar su propio jardín, cuidándolo a lo largo del tiempo, y por encontrar gusto en esta actividad.(3)

Francesca, como experta en metodologías autobiográficas, tenía la tarea de hacer-nos experimentar, y por lo tanto de verificar, la veracidad de esas convicciones teóricas.

La tarea que Francesca y yo nos habíamos fijado era difícil y estaba plagada de escollos, ya que la metodología propuesta implicaba para todos, sin excepciones, hacer hincapié en la inteligencia y en los sentimientos.

En el libro se narra la experiencia nacida y construida sobre lo anteriormente dicho. Para ayudar al lector a seguirnos en lo que ha sido nuestro viaje, creemos oportuno recordar que esta investigación hunde sus raíces en la filosofía de la Ilustración, movimiento cultural que surgió en la Europa del siglo XVIII, siglo a menudo considerado como el período en que se exalta una razón fría, abstracta, científica a la que se contrapone el periodo romántico, totalmente centrado en el aspecto emocional del hombre.

La intención de este libro es, en primer lugar, demostrar la falsedad de esta común concepción y centrarse sobre todo en el aspecto de la investigación filosófica en el 1700 que pone énfasis en el ser humano, en su experiencia, en su límite y también en la función fundamental de la pasión, entendida como la energía vital para actuar y conocer.

De aquí que, consideremos oportuno detener brevemente la atención en algunas palabras claves del siglo XVIII, palabras que han representado el tema central de nuestra investigación.

Hay que recordar que el 1700, con respecto al tema de las pasiones, hunde sus raíces no sólo en el Humanismo y en el Renacimiento, sino también en corrientes antecedentes, como, por ejemplo, en la filosofía de Aristóteles.(4) De hecho, el desafío que nosotras hemos aceptado es el que propuso el filósofo griego: Aristóteles ponía en evidencia cómo las pasiones, cuando se ejercitan bien, tienen su propia sabiduría; ellas guían nuestro pensamiento, nuestros valores y nuestra misma supervivencia. (5)

 

Seguir un hilo ...en la edad moderna

Immanuel Kant, quién en varias ocasiones se declara deudor del empirismo y en particular de David Hume, en la Respuesta a la pregunta: ¿qué es la ilustración? de 1784, publicada ese año, escribía como sigue:

 

“La Ilustración es la salida del hombre de su auto culpable minoría de edad. La minoría de edad significa la incapacidad de servirse del propio entendimiento sin la guía del otro. Uno mismo es culpable de esa minoría de edad cuando la causa de ella no reside en la carencia de entendimiento, sino en la falta de precisión y valor para servirse por sí mismo de él, sin la guía del otro. ¡Sapere Aude! ¡Ten valor de servirte de tu propio entendimiento! He aquí el tema de la Ilustración.” (6)

 

Les invitamos a centrar la atención en la palabra valor. Hablar de valor es hablar de pasión. Porque tener valor presupone enfrentar el miedo y la incertidumbre ante un camino desconocido.

Es necesario tener valor, ya que usar la propia inteligencia, sin ser guiado por otro, signfica centrarse en la responsabilidad individual y en la propia soledad, significa hacerse cargo de uno mismo: en otras palabras, elegir conscientemente el propio destino.

Este propósito se puede lograr usando la inteligencia de manera crítica (7), liberándola de dogmas metafísicos, prejuicios morales, supersticiones religiosas y tiranías políticas. Sin embargo, el uso confiado en una inteligencia crítica, no debe inducir al lector a considerar dicha época simplemente como la edad de la razón, tal como ha sido entendida por el común de la gente.

David Hume -al igual que otros filósofos del siglo XVIII, como Diderot, La Mettrie, Helvétius (8), Rousseau, d'Holbach (9)- en su juvenil Tratado sobre la naturaleza humana, investiga, por ejemplo, los papeles desempeñados por el intelecto y por la pasión en el conocimiento y en la conducta humana; pasión, que es preciso recordar, se considera como neutral, es decir, ni buena ni mala en sí misma, pero concebida como la única energía capaz de llevar la mente del individuo fuera de sí misma y de la propia soledad, y, en consecuencia, la única capaz de crear una comunicación posible con el mundo. Hume afirma que no podemos contraponer de ninguna manera la fuerza de la pasión a la del intelecto, ya que éste último es débil si se identifica con el deber o la voluntad y si se opone al instinto (10). Para este filósofo, el intelecto adquiere una función meramente instrumental, como medio para alcanzar los fines hacia los que aspira el hombre impulsado por las pasiones. De esta manera, el juicio moral se traslada del ámbito de la pasión al del intelecto.

Con el fin de seguir buscando ese hilo que estamos persiguiendo en nuestra investigación, somos conscientes de que sólo podemos mencionar las cuestiones filosóficas de mayor alcance.

La cuestión clave, de la que todo se deriva, es el rechazo en el setecientos de una verdad exterior al hombre y en consecuencia absoluta e inmodificable, a la que se contrapone una verdad que es el fruto de la experiencia humana. A partir de esta primera gran transformación, surge una manera distinta de entender la relación entre individuo y autoridad, tanto laica como religiosa, entre individuo y sociedad. Nace el interés y la reflexión sobre el origen de las reglas morales y, en consecuencia, sobre las motivaciones de la actuación humana. Al abandonar una verdad absoluta y ajena al hombre, la atención de los filósofos se fija en el estudio del funcionamiento de la naturaleza humana en sus diversos componentes. Siguiendo esta ruta se examina, por lo tanto, la relación entre el intelecto y la pasión y su papel en el conocimiento humano.

​... En la edad contemporánea

 

 

Estamos convencidas de que la época contemporánea aún está empeñada en contestar a las cuestiones planteadas en el setecientos e incluso antes, en el Humanismo y en el Renacimiento (11), cuestiones que conciernen la concepción de un hombre ya no dividido, sino entero.

Pero ¿qué significa “hombre entero”? Se trata de un hombre que posee el coraje de reconocer y escuchar sus propias pasiones, sirviéndose de una inteligencia unida a una sensibilidad. Gracias a la búsqueda continua de un equilibrio entre el intelecto y la pasión, el hombre adquiere su unidad y en consecuencia su propia dignidad, abando-nando lo que Kant define como el estado de minoría.

En la edad contemporánea, la función de la pasión como fuente de movimiento, es reconocida por distintas disciplinas, tales como la filosofía, la psicología, la sociología, la semiótica, las cuales, en cierto modo, han oscurecido el significado de la palabra ‘pasión’, al preferir a menudo la palabra ‘emoción’.

Merece la pena recordar que esta palabra, en 1900, se relaciona también con paradigmas educativos. Por ejemplo J. Piaget, H. Gardner y D. Goleman. Este último subraya la “necesidad de enseñar a los niños lo que podríamos definir como el alfabeto emocional, las capacidades fundamentales del corazón”. Él habla de mente emocional y mente racional, la primera percibe, mientras que la segunda piensa: “la mente racional es la modalidad de comprensión de la que solemos ser conscientes, más despierta, más pensativa, más capaz de ponderar y de reflexionar. El otro tipo de conocimiento, más impulsivo y más poderoso –aunque a veces ilógico- es la mente emocional.”

 

“La mayor parte del tiempo, estas dos mentes –la mente emocional y la mente racional- operan en estrecha colaboración, entrelazando sus distintas formas de conocimiento para guiarnos adecua-damente a través del mundo”.

 

Goleman afirma que habitualmente existe un equilibrio en el que la emoción alimenta y da forma a las operaciones de la mente racional y la mente racional ajusta y a veces censura las entradas que preceden de las emociones.

Y añade:

 

“En muchísimas ocasiones, pues, estas dos mentes están exquisitamente coordinadas porque los sentimientos son esenciales para el pensamiento y lo mismo ocurre a la inversa. Pero, cuando aparecen las pasiones, el equilibrio se rompe y la mente emocional desborda y secuestra a la mente racional”. (12)

 

Así, Goleman, con palabras actuales y más comprensibles para nosotros, nos habla del funcionamiento de la mente racional y de la emocional, ambas comprometidas en un proceso de conocimiento. Este estudioso nos explica cómo estas dos mentes se complementan entre sí para guiarnos en la vida real. Pero es importante recordar que ya Kant creía que la diferencia entre el intelecto y la sensibilidad no era de grado sino de naturaleza, ya que el intelecto piensa, mientras que la sensibilidad recibe. Sin los datos materiales ofrecidos por la sensibilidad, el intelecto no puede funcionar. Kant introduce también la distinción entre intelecto y razón explicando que el intelecto es el conocimiento condicionado por la sensibilidad que se atiene a los fenómenos, mientras que la razón exige lo incondicional. El intelecto indaga y conoce lo que es finito (el fenómeno), mientras que la razón piensa en lo infinito por necesidad pero no alcanza conocerlo. Cuando la filosofía, después de Kant, abandona el concepto de razón universal, la razón pierde su carácter substancial y adquiere solo el carácter funcional, capaz de poner orden en la realidad. Luego, con el triunfo gradual de las razones discursivas, la distinción entre la noción de intelecto y la de la razón deja de existir. Por eso, al escribir este libro, hicimos referencia mayormente a la contemporaneidad y por lo tanto utilizamos los términos ‘intelecto’ y ‘razón’ como sinónimos.

Para concluir consideramos necesario subrayar que nuestra investigación se basa en la así llamada filosofía empírica.

El empirismo es un sistema filosófico, una actitud especulativa opuesta al racionalismo que reconduce todos nuestros conocimientos a la experiencia interior y exterior concebida como una totalidad. (13)

¿Qué queremos decir con experiencia interior y exterior concebida como una totalidad? Podemos hablar de la experiencia interior sólo cuando lo que hemos vivido, es decir las emociones que nos han “atravesado”, son exploradas y organizadas por la razón, de modo que el sentimiento individual pueda transformarse en palabra y en pensamiento transmisible al ‘Otro’, convirtiéndose en un punto de partida para un proceso de conocimiento. Por experiencia exterior, entendemos todo lo que está fuera de nosotros y con lo que nosotros entablamos relaciones a través de nuestra sensibilidad y emotividad, en busca de un diálogo continuo -dictado por la razón- entre nuestra experiencia individual y la de los demás. El campo de investigación y de conocimiento de la filosofía empírica, por lo tanto, se encierra totalmente en esta dialéctica interminable entre la experiencia interior y la experiencia exterior, concebida como una totalidad.

​Capítulo II

CONVERSACIÓN ENTRE DOS

El cuarto de atrás

Un lugar físico, un espacio mental

Es hacia el final del verano, en septiembre, que Nadia y yo nos reunimos a trabajar y construir juntas la ruta que les propondremos a los estudiantes para el próximo año académico. Trabajamos en su casa, en su encantadora terraza, en la planta superior de un moderno y atractivo edificio. El lugar es tranquilo, lejos de los ruidos de la calle; la terraza, a la sombra de un toldo, está rodeada de plantas, de las más variadas, y por una vid americana que deja filtrar los rayos del sol y ver algunos pedacitos de cielo. Las hojas de la enredadera de la vid americana van a cambiar poco a poco del verde al rosado y luego al rojo, y nuestra ropa ligera y de colores será reemplazada por suéteres y bufandas. Es el paso del tiempo, pero, siempre permanecen engastados en la pared pintada de blanco, los azulejos de color azul con tonalidades cálidas y marinas, tan queridos por Nadia y sobre la mesa nos acogen libros, hojas, lápices, bolígrafos, una bandeja con dos tazas y una jarra llena de café.

Sentadas en esa mesa, circundadas por la vegetación y el silencio, hemos construido paso a paso, entre intuiciones, reflexiones, virajes, dudas y algunas certezas, el camino que se presentará a los estudiantes. Camino que no habría sido posible idear, ni tampoco crear, si nuestro trabajo juntas no se hubiese fundado en el mutuo respeto, en el diálogo y en la intuición, muy rápidamente transformada en toma de conciencia de que nuestras diferencias de carácter y de conocimientos han sido y son nuestra riqueza, nuestro impulso creativo: si no hubiéramos estado sentadas la una frente a la otra muchas consideraciones e ideas no habrían nacido nunca.

Nuestro propósito es mostrarles la forma como procedió nuestro trabajo, desde sus primeras fases -preparatorias a las reuniones con los estudiantes- hasta las clases en la universidad; la dificultad estribará en reflejar la intensidad del trabajo, el calor y las emociones, además de las reflexiones surgidas en nuestro viaje; la pasión que nos ha estimulado a realizarlo, a ir más allá del cansancio y de los momentos de desazón; esa pasión que nos ayudó a hacer nuestra la duda, a tolerar la incertidumbre, a interrogarnos continuamente poniendo en duda las gratificaciones y las respuestas fáciles, en la búsqueda de un rigor basado en la afectividad y en la racionalidad. También será difícil expresar el entramado de niveles que implica el trabajo con los estudiantes: aprendizaje filosófico, conocimiento de sí mismos, interacción con el grupo.

Mientras escribo, nace una imagen: es la de una fuente de la que brota un riachuelo de agua, lo sigo mientras desciende hacia el valle, lo veo acoger y traer consigo otras corrientes que lo engrandecen creando un río que fluye lento o impetuoso; ahora lo veo acoger más agua, cruzar paisajes, más maduro, ponderado; después me detengo y lo pierdo, mientras se dirige hacia el mar.

Exilio

El tema del exilio, entendido como extra-ñamiento de sí mismo, me ha interesado siempre desde niña y me llevó a leer, entre otras cosas, muchas páginas de Gide y de Camus. Mi interés, más tarde, se concretó, como docente, en la didáctica y en la investigación de este tema. (14)

 

No es casual, entonces, que el tema propuesto a los estudiantes sea el de la alienación y que el texto utilizado para profundizar esta cuestión filosófica sea El extranjero de Camus.

Aunque desde perspectivas diferentes, Francesca y yo estuvimos de acuerdo en considerar el texto de Camus muy representativo, tanto por su belleza como por su profundidad; queríamos utilizar esta novela-ensayo, la que narra la historia de un hombre que vive alejado de su mundo afectivo y de sus emociones. Francesca, sin embargo, puso de relieve cómo el texto fuese difícil y complejo, lleno de matices difíciles de entender sin una preparación adecuada; esta fue la razón principal por la que decidimos “atravesar” primero nosotras la experiencia del extrañamiento.

“ [...]