Decrecimiento - Federico Demaria - E-Book

Decrecimiento E-Book

Federico Demaria

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Beschreibung

El decrecimiento se resiste a una definición simple. Como la libertad o la justicia, el decrecimiento expresa una aspiración que no puede ser encerrada en una frase. El decrecimiento es un marco en el que coinciden diferentes líneas de pensamiento, imaginarios o propuestas para actuar. Esta versatilidad es una de sus principales fortalezas. El decrecimiento es un rechazo al espejismo del crecimiento y un llamamiento a favor de una repolitización del debate público, hoy colonizado por el lenguaje economicista. Decrecimiento es la hipotesis de que podamos "vivir bien con menos y en común". Personas muy diferentes llegan a él desde diversos ángulos. Algunos, porque constatan que hay límites al crecimiento. Otros, porque consideran que estamos entrando en un período de estancamiento económico y que deberíamos hallar vías para mantener la prosperidad sin crecimiento. Otros más, porque creen que una sociedad verdaderamente igualitaria solo puede ser aquella que se libere del capitalismo y su búsqueda insaciable de expansión. Y otros, finalmente, porque el término "decrecimiento" les resulta muy coherente con el modo de vida que han elegido. Las contribuciones a este libro provienen de diversas escuelas de pensamiento, de diferentes disciplinas y de variadas esferas de vida: economistas ecológicos, antiutilitaristas, (neo)marxistas, ecologistas políticos, cooperativistas, "nowtopistas" y diversos activistas y practicantes. Estamos ante una red de ideas y conversaciones en forma de vocabulario, el desarrollo de un conjunto de conceptos que construyen el andamiaje imprescindible para responder a un cambio de paradigma civilizatorio. El resultado es el compendio más exhaustivo sobre el decrecimiento hasta ahora publicado en castellano, útil como referencia internacional. Decrecimiento ha sido publicado en inglés y catalán y próximamente en francés, alemán, portugués, holandés, croata e italiano.

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Veröffentlichungsjahr: 2016

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decrecimiento

Giacomo D’Alisa, Federico DemariayGiorgos Kallis

decrecimiento

un vocabulario para UNa nueva era

IcariaAntrazyt

decrecimiento

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Título original de la obra: Degrowth. A vocabulary for a new era, Nueva York, Routledge, 2015

Traductor del inglés: Angello Ponziano

Diseño de la cubierta: Adriana Fàbregas

Ilustración de la cubierta: Bárbara Castro Urío

© Giacomo D’Alisa, Federico Demaria, Giorgos Kallis, Blake Alcott, Samuel Alexander, Diego Andreucci, Isabelle Anguelovski, Viviana Asara, Denis Bayon, David Bollier, Mauro Bonaiuti, Rita Calvário, Chris Carlsson, Claudio Cattaneo, Marta Conde, Chiara Corazza, Sergi Cutillas, Marco Deriu, Kristofer Dittmer, Arturo Escobar, Silke Helfrich, Joshua Farley, Mayo Fuster Morell, Erik Gómez-Baggethun, Eduardo Gudynas, Tim Jackson, Nadia Johanisova, Christian Kerschner, Serge Latouche, David Llistar, Sylvia Lorek, Joan Martínez-Alier, Terrence McDonough, Mary Mellor,Barbara Muraca, Dan O’Neill, Iago Otero, Philippa Parry, Susan Paulson, Antonella Picchio, Mogobe B. Ramose, Xavier Renou, Onofrio Romano, Juliet Schor, Filka Sekulova, Alevgül H. Şorman, Ruben Suriñach, Erik Swyngedouw, Gemma Tarafa, Sergio Ulgiati, Brandon J. Unti, Peter A. Victor, Solomon Victus, Mariana Walter, Amaia Pérez Orozco, Juan Carlos Monedero, Alberto Acosta, Florent Marcellesi.

© De esta edición

Icaria editorial, s. a.

Arc de Sant Cristòfol, 11-23

08003 Barcelona

www. icariaeditorial. com

Primera edición: junio de 2015

ISBN: 978-84-9888-662-7

Depósito legal: B 14287-2015

Fotocomposición: Text Gràfic

Impreso en Romanyà/Valls, s. a.

Verdaguer, 1, Capellades (Barcelona)

Printed in Spain. Impreso en España.

Este libro ha sido impreso en papel 100% Amigo de los bosques, proveniente de bosques sostenibles y con un proceso de producción de TCF (Total Chlorine Free), para colaborar en una gestión de los bosques respetuosa con el medio ambiente y económicamente sostenible.

COMENTARIOS SOBRE EL LIBRO

Este libro es una excelente introducción a la política del «decrecimiento» en sus diversos significados y dimensiones, que son aquí analizados y catalogados en decenas de entradas que proporcionan un punto de referencia indispensable para quienes estén interesados en participar en los debates en torno a esta perspectiva. Es también una obra reveladora sobre la evolución del concepto; pues como la introducción de sus coordinadores demuestra, el «decrecimiento» implica para muchos una variedad de iniciativas —bancos de tiempo, monedas sociales, huertos urbanos, economías solidarias— que plantean una alternativa a la acumulación capitalista y proponen la reconstrucción de nuestra reproducción en términos más cooperativos. Es, por lo tanto, un volumen de consulta, útil para aquellas personas comprometidas con el establecimiento de relaciones no explotadoras, pues ofrece un mapa de las alternativas mundiales al capitalismo.

Silvia Federici, profesora emérita en la Hofstra University de Nueva York

En un momento de la historia en que los líderes políticos, económicos e intelectuales nos aseguran que nada fundamental puede ser ya cuestionado, nada puede ser más importante que el movimiento —de ideas y de acciones— que este libro sobre el decrecimiento representa. Se plantea aquí la posibilidad de trascender los dos demonios mellizos —el productivismo y el consumismo— que son los responsables de muchos fracasos históricos de la izquierda y también de la derecha, y nos invita a abocarnos a la esencial tarea de imaginar y construir una sociedad en la que puedan vivir los seres humanos.

David Graeber, profesor de Antropología, London School of Economics, Londres

Este libro es una concienzuda y reveladora presentación de los debates sobre las teorías y las prácticas económicas en el ámbito de la economía del decrecimiento; un intento revolucionario de entender la economía como si los seres humanos y la naturaleza importasen.

Manuel Castells, profesor emérito de Planificación Urbana y Regional de la Universidad de California, Berkeley

El decrecimiento analiza la falsa moneda del crecimiento económico mediante la acumulación de capital y la cuestiona sin ambages: No hay mayor riqueza que la vida, y para proteger la vida en el planeta y asegurar un futuro para todos es necesario salir del actual sistema de producción. Tal es mensaje esencial de nuestra época.

John Bellamy Foster, profesor de Sociología en la Universidad de Oregón, Eugene

Romper con mitos siempre será difícil. El llamado al pragmatismo frena los cambios. La comodidad y los privilegios se oponen sistemáticamente. Uno de esos mitos es el crecimiento económico, asumido sin cuestionamiento como vía indispensable e indiscutible para atender las demandas sociales e inclusive para disponer de herramientas que permitan minimizar los impactos ambientales. A pesar de ser insostenible el crecimiento económico permanente en un mundo con límites biofísicos inocultables, esta verdadera cacotopía mantiene su vigor y su vigencia. A contrapelo con esta visión dominante, desde hace mucho tiempo atrás, se han elevado voces en su contra. El crecimiento económico se ha convertido en un camino sin salida. Es más, no basta una economía estacionaria. El decrecimiento —sobre todo para muchas economías opulentas— aparece como una urgencia insoslayable. En ese espíritu se han concentrado las lecturas de este libro: ¿será posible escaparnos del monstruo del crecimiento? La respuesta es simple. Más que posible, es indispensable, pero no suficiente. Se precisa pensar, simultáneamente, nuevas utopías que nos orienten. Las respuestas múltiples y diversas que se encuentran en este libro huelen a utopía. Esas utopías implican tanto la crítica de una realidad perversa, como la construcción paciente y solidaria de opciones nuevas y diversas. Es decir, alternativas para ser imaginadas colectivamente, para ser ejecutadas por acciones democráticas, en todo momento y circunstancia.

Alberto Acosta, profesor de Economía en la Universidadflacsoy ex presidente de la Asamblea Nacional Constituyente de Ecuador

¡Qué espléndido vocabulario! Toda una gama de autores internacionales analiza el emergente ámbito de una economía que dice adiós a la obsesión por el crecimiento. Las entradas son compactas pero elocuentes, eruditas pero enfocadas a la acción. Dentro de un pensamiento económico de nuevo cuño, conceptos como compartir, frugalidad, dinero libre de deuda, desmaterialización y procomunes digitales, juegan un papel fundamental. Todo aquel que desee saber más sobre una economía de la permanencia para el sigloxxidebería consultar este libro.

Wolfgang Sachs, profesor de Ciencias Sociales en el Wuppertal Institute de Berlín

Para que los pobres puedan alcanzar una economía de estado estacionario que sea suficiente para una buena vida y sostenible en el futuro, los ricos deben hacer espacio ecológico decreciendo hasta ese mismo estado estacionario suficiente y no opulento. Los ensayos reunidos en este volumen reconocen la necesidad de afrontar esta difícil tarea de convergencia, la de compartir con justicia nuestro mundo finito.

Herman Daly, profesor emérito de Economía Ecológica, Universidad de Maryland,eeuu

Prefacio a la edición en inglés

Giacomo D’Alisa, Federico Demaria, Giorgos Kallis*

Cuando el lenguaje de uso corriente es inadecuado para expresar lo que pide ser expresado, comienza a ser hora de disponer de un nuevo vocabulario.

Vivimos en una época de estancamiento, de rápido empobrecimiento de gran parte de la población, de crecientes desigualdades y de desastres socioecológicos; desde el huracán Katrina, pasando por Haití y Filipinas, a Fukushima, del derrame de petróleo en el Golfo de México o el entierro de residuos tóxicos en la Campania italiana, al cambio climático y el continuo desastre de muertes evitables provocado por la falta de acceso a la tierra, el agua y los alimentos.

Se percibe un fracaso, aun por parte de pensadores radicales, a la hora de aportar respuestas que no se basen en los imperativos del crecimiento y el desarrollo. Si el afán por el crecimiento provoca crisis económicas, sociales y ambientales, tal como afirman los autores de este libro, el crecimiento no puede ser entonces la solución. Hay nuevas alternativas brotando por doquier. Van desde nuevas formas de vivir, producir y consumir en común hasta nuevas instituciones que permitan asegurar la subsistencia de todos, sin crecimiento. No obstante, son necesarias narrativas contrahegemónicas más integradoras para poder articular y conectar estas nuevas alternativas. Esperamos que este libro proporcione las palabras clave para elaborar tales narrativas.

El decrecimiento tiene múltiples interpretaciones. Personas muy diferentes llegan a él desde diversos ángulos. Algunos, porque constatan que hay límites al crecimiento. Otros, porque consideran que estamos entrando en un período de estancamiento económico y que deberíamos hallar vías para mantener la prosperidad sin crecimiento. Otros más, porque creen que una sociedad verdaderamente igualitaria solo puede ser aquella que se libere del capitalismo y su búsqueda insaciable de expansión, una sociedad que aprenda a limitarse a sí misma de forma colectiva y que trabaje sin estar permanentemente calculando la utilidad egoísta. Y otros, finalmente, porque el término «decrecimiento» les resulta muy coherente con el modo de vida que han elegido.

Las contribuciones a este libro provienen de diversas escuelas de pensamiento, de diferentes disciplinas y de variadas esferas de vida: economistas ecológicos (bioeconomistas y defensores de una economía en estado estacionario), antiutilitaristas, (neo)marxistas, ecologistas políticos, cooperativistas, «nowtopistas» y diversos activistas y practicantes. Cada uno de nuestros colaboradores ve al decrecimiento de modo ligeramente diferente. No todos ellos comparten necesariamente lo que se afirma en otras contribuciones.

El decrecimiento se resiste a una definición simple. Como la libertad o la justicia, el decrecimiento expresa una aspiración que no puede ser encerrada en una frase. El decrecimiento es un marco en el que coinciden diferentes líneas de pensamiento, imaginarios o cursos de acción. Interpretamos esta versatilidad como fortaleza. De ahí que decidiésemos representar al decrecimiento mediante una forma (suelta) de diccionario. El vocabulario del decrecimiento es una red de ideas y conversaciones, basada fundamentalmente en las tradiciones radicales y críticas, pero a la vez abierta y dispuesta a múltiples conexiones.

El libro comienza con un ensayo escrito por tres de nosotros. Es más extenso que el resto de entradas del libro, no porque hayamos sido más indulgentes con nosotros mismos en cuanto al máximo de palabras, sino porque trata de presentar al «decrecimiento» relacionando todas las demás palabras clave que aparecen en el libro. En esta introducción presentamos la historia del término decrecimiento y las diversas propuestas e ideas que engloba.

El resto del libro está dividido en cuatro secciones. La primera examina las raíces intelectuales sobre las que se sustenta este concepto, es decir, las epistemologías del decrecimiento. Las entradas resumen en pocas palabras determinadas escuelas de pensamiento y su relevancia para el decrecimiento. La segunda parte presenta los conceptos centrales de la crítica que el decrecimiento hace delpensamiento únicodel crecimiento y las propuestas de alternativas a tal modelo. En esta sección, cada entrada representa un enfoque diferente del decrecimiento. Conjuntamente, estas entradas conforman la teoría del decrecimiento. La tercera parte pasa a la acción y se centra en propuestas institucionales concretas y en ejemplos existentes de cómo luce el decrecimiento en la práctica. Las entradas van desde políticas estatales a proyectos de activistas, y tratan de abarcar toda la gama de imaginarios postcapitalistas basados en el decrecimiento. Finalmente, la cuarta y más breve sección del libro analiza las «alianzas»; presenta escuelas de pensamiento, actores y conceptos que comparten mucho con el proyecto del decrecimiento, pero que hasta ahora solo tienen vagas conexiones con él. Es allí donde podrán hallarse y fortalecerse los vínculos geográficos más fértiles, así como las futuras áreas de ampliación del decrecimiento.

Los lectores pueden abordar el libro del modo lineal habitual, leyéndolo entrada por entrada; pero, según nuestro parecer, esta sería la forma más aburrida de hacerlo. Una alternativa sería comenzar por la que parezca la entrada más sugerente y luego dejarse llevar por las remisiones (señaladas en negrita) a otras entradas. Un lector meticuloso puede desear leer todas las entradas mencionadas en una determinada entrada, para luego pasar a la siguiente entrada no leída y hacer lo mismo, hasta que él o ella haya leído el libro en su totalidad. Invitamos a los lectores a trazar su propio itinerario a través del libro y a sacar sus propias conclusiones sobre qué significa el decrecimiento para cada uno.

Al final del libro, en un ensayo titulado «De la austeridad a la dépense», definimos lo que el decrecimiento ha llegado a significar para nosotros en el proceso de preparar este vocabulario y leer las contribuciones. Dejamos constancia allí de nuestra visión políticamente comprometida y selectiva respecto al libro. Invitamos a los lectores a visitar el sitio www.vocabulary.degrowth.org para conocer nuestro enfoque y, si así lo desean, dejar sus propias reflexiones y opiniones sobre el contenido de este libro.

A los autores que participaron en este volumen se les recomendó que escribiesen de forma accesible pero sin caer en el simplismo. Las entradas están escritas para un público amplio, no para especialistas. No requieren conocimientos previos sobre los debates o manejar determinada terminología. No obstante, están encuadrados y redactados con el rigor y la pericia que pueden esperarse en capítulos de un libro académico. Al finalizar cada entrada, hay una bibliografía de un máximo de cinco referencias para quienes deseen profundizar más en cada tema.

El libro es una obra colectiva, pero con nuestro sesgo particular en la selección de los colaboradores y en la disposición de las entradas. Como en todo producto cultural, las aportaciones al libro no son exclusivamente nuestras, sino el resultado del esfuerzo conjunto de todos aquellos con quienes hemos leído y discutido el contenido. Encarna y está integrado en la función social y familiar de la reproducción. Es el resultado de una puesta en común.

Esta obra es tanto nuestra como del colectivo barcelonés Recerca i Decreixement / Research & Degrowth / Investigación y Decrecimiento (www.degrowth.org, @R–Degrowth). En sus encuentros de lectura de los lunes hemos desarrollado la mayoría de las ideas contenidas en este libro. Muchos de los miembros de este colectivo, algunos de ellos también investigadores en el Institut de Ciències i Tecnologia Ambientals (icta) de la Universitat Autònoma de Barcelona, también colaboran en este libro. Pero permítasenos citarlos uno a uno: Filka, Viviana, Claudio, Marta, Kristofer, Erik, Christian, Iago, Christos, Daniela, Diego, Rita, Lucha, Aggelos, Marco y los diversos participantes ocasionales en el grupo de lectura, demasiados para ser nombrados aquí. Nuestro especial agradecimiento a Joan Martínez-Alier, que creó en el icta un maravilloso refugio para el pensamiento radical, sin el cual nunca hubiésemos podido coincidir para trabajar en común, y a François Schneider, que trajo a Barcelona su pasión por el decrecimiento y la compartió con todos nosotros. Queremos también agradecer a todos aquellos sin cuya ayuda este libro no se hubiese completado: a Jacques Grinevald, que generosamente nos transmitió sus conocimientos sobre la historia del decrecimiento, a nuestros traductores del francés y del castellano, Bob Thompson y Cormac De Brun, a nuestros editores en Routledge, Robert Langham, Andy Humphries, Lisa Thomson, Laura Johnson y Natalie Tomlinson, y a Valerie McGuire (con la colaboración de Jason Badgley) que no solo tradujeron las entradas del italiano, sino que concienzudamente leyeron y editaron todas las entradas del libro, mejorando el inglés de los colaboradores no nativos y posibilitando que sea este un volumen verdaderamente internacional; y a Bàrbara Castro Urío (labarbara.net), nuestra diseñadora gráfica y autora de la ilustración de la portada, por su asesoramiento estético.

Finalmente queremos agradecer la ayuda del Gobierno español mediante el proyectocso2011-28990 begisud(Beyondgdpgrowth: Investigating the socio-economic conditions for a Socially Sustainable Degrowth) y de la Unión Europea, a través del Programa Marie Curie Action Initial Training Networks:fp7 – people- 2011; contract No 289374 —entitle(European Network for Political Ecology).

Este libro tiene varios capítulos y autores. No hemos sido los únicos que trabajamos en él, pero lo hemos hecho esmeradamente. Desearíamos dedicar nuestras contribuciones a quienes más queremos. Giacomo D’Alisa a su presente y su futuro, a su esposa Stefania y a sus hijos Claudia y Nicolás. Federico Demaria a su compañera Verónica, a sus padres María y Mario y a su hermano Daniele. Giorgos Kallis a su esposa Amalia, a sus padres Vassili y María y a su hermana Iris. Y por último, si bien no menos importantes, a todos nuestros amigos y compañeros.

Barcelona, abril de 2014

*Investigadores delicta uaby miembros de Recerca i Decreixement (www.degrowth.org) vocabulary.degrowth.org.

Prefacio a la edición española

Federico Demaria, Giacomo D’Alisa y Giorgos Kallis

Afortunadamente, cuando desembarcamos en Barcelona alrededor del 2007 el movimiento decrecentista ya estaba floreciendo en la península ibérica. Hoy en día las idea y las prácticas del decrecimiento ya se han consolidado en los diferentes rincones. Sin embargo, no tenemos mucho mérito por esto. Por razones relacionadas a nuestro trabajo y biografía, nos enfocamos en el intento de construir puentes con otras realidades (más bien académicas) que se llevaban a cabo fuera de este territorio, mientras que aquí mujeres y hombre realizaban lasnowtopiasque son presente y horizonte del decrecimiento.

Por lo que conocemos, nadie ha escrito aún una historia del decrecimiento en España,2como Timothée Duverger3(2011) ha hecho en Francia, analizando las diferentes corrientes y dimensiones del movimiento. Estos dos países, junto con Italia, han sido la cuna del decrecimiento (o descrecimiento, como prefieren en México). Esperamos que pronto alguien se atreva a hacerlo.

Nosotros solo nos podemos atrever aquí a esbozar algunos hechos relacionados a Cataluña,4la realidad en la que hemos vivido los últimos años. Convivencialmente hemos tenido la experiencia de la fuerza que el decrecimiento iba tomando. Sin embargo, cualquiera de sus protagonistas u observadoras —con muchas de las cuales compartimos amistad personal— darían una versión diferente. Nuestra descripción quiere solo brindar un reconocimiento a los hechos que nos han regalado fuerza, emoción e inspiración.

Es difícil dar una fecha de inicio de un movimiento que sigue la línea de continuidad de movimientos anteriores, como el ecologismo y el de la antiglobalización. Ya a principio de los años 2000 había varios debates que llevarían al despegue del decrecimiento, como los de la crisis energética y las posibles alternativas que se podían leer, por ejemplo, en la página web crisisenergetica.org. En octubre de 2005 laRevista de pensament ecologista Userda—entonces dirigida por Xavier Borràs y cercana a ‘Els Verds — Alternativa Verda’— publicó un número especial sobre decrecimiento titulado «Consumim? O ens consumim».5En 2006 el libro francésObjectif décroissance6se tradujo al castellano y catalán con la Editorial Leqtor.7Ese mismo año, en diciembre, la organización ecologista Una Sola Terra, animada —entre otras personas— por Santiago Vilanova de Alternativa Verda, organizó una conferencia alcccbde Barcelona titulada «El decreixement per salvar la Terra».8Artículos y entrevistas sobre decrecimiento también se podían leer en la revistaIllacrua,que más adelante se fundió conLa Directa.Por esas fechas, el activista y habitante de Can Masdéu, Arnau Montserrat, ponía la siguiente pregunta en la lista de correos «Energia Decreixent»:

Movimientos de sensibilidad antidesarrollista no nos faltan en nuestra región, pero ¿están articulados en una visión propositiva común? […] «decrecimiento» podría ser una expresión más idónea para provocar el debate y poner el dedo en la llaga del que se podría considerar el problema central de este sistema: el crecimiento perpetuo.

Su propuesta fue bien recibida, y a principios de 2007, a partir de un grupo dedicado al estudio y a la difusión de la crisis energética, se funda en Barcelona el colectivoEntesa pel Decreixement.Más tarde, con muchos de sus miembros, como Edu, Laura, Salva, Rubén, Joan, Arnau, Esther, Alfonso, Stefano, Oriol, Enric y Andrea, compartimos ideas y esperanzas. Muchos de estas activistas habían participado en el movimiento antiglobalización (ej.Observatori del Deute en la Globalització,odg), pero también en colectivos ecologistas, pacifistas y libertarios. La mismaEntesaorganizó en marzo de 2007 una conferencia en la Universitat de Barcelona sobre «Decreixement, idees per desfer el creixement, i refer el món». Con la intención de «descolonizar el imaginario del desarrollo sostenible» se invitó a ponentes como Serge Latouche, Jordi Roca, Daniel Gómez, Enric Tello y Helena Díaz. Entre las actividades más creativas de este evento cabe recordar el mítico taller sobrede-croissantsen la panadería del Valle de Can Masdéu. A ese valle nowutópico, nuestro compañero y colega Claudio Cattaneo, para nuestra fortuna y felicidad, nos introdujo desde el principio de nuestra llegada. Ese año, el entonces director de la Agenda Latinoamericana, Joan Surroca i Seus, también invitó a Serge Latouche a Girona, en colaboración con diferentes grupos locales.

En 2008 Icaria Editorial publicó el primer libro de Serge Latouche en castellano, por iniciativa del activista de laEntesaStefano Puddu,La apuesta por el decrecimiento, y más tarde, en 2009,Pequeño tratado del decrecimiento serenoyLa sociedad de la abundancia frugal, en 2012. La 1º conferencia international de París de abril 2008 y la presencia de François Schneider en Barcelona tuvieron eco inmediato en dos revistas de ámbito peninsular y latinoamericano.Ecología Políticaeditada por Joan Martínez Alier, Miquel Ortega, Anna Monjo e Ignasi Puig dedicó su número 35 de finales de 2008 a lo sucedido en París. Y Martínez Alier publicó un artículo sobre Decrecimiento Sostenible en laRevista de Economía Crítica, n. 8, en 2009, donde sostenía que «a primera vista parece que el Sur se perjudica si el Norte no crece porque hay menor oportunidad de exportaciones y también porque el Norte no querrá dar créditos y donaciones. Pero son precisamente los movimientos de justicia ambiental y el ecologismo de los pobres tan vigorosos en el Sur los mejores aliados del movimiento por el decrecimiento económico socialmente sostenible del Norte».9

En aquellos años, el activista catalán Enric Duran estaba llevando a cabo su exitosa acción de desobediencia financiera que haría pública el 17 de septiembre de 2008 con la publicaciónCrisis, dos días después de la quiebra de Lehman Brothers, donde explicaba cómo el dinero se crea de la nada. Recordamos con simpatía y orgullo los días en que participamos en repartir algunas copias de las 200.000 de la publicación que denunciaba la apropiación indebida del sistema financiero en contra del 99% de la población. Nuestro compañero Enric sigue hoy en día perseguido injustamente por aquellos que son los verdaderos culpables de la crisis financiera: los bancos. Siempre ha tenido, tiene y tendrá nuestro apoyo para que pueda regresar con la libertad que lleva dentro y seguir con fuerza los ambiciosos proyectos anticapitalistas en los que participa (véase la campaña #RetornoEnLibertad10). Esperamos poder abrazarlo pronto.

Fue el mismo Enric Duran, junto a Entesa pel Decreixement, Gessamí y otras personas,quien en 2008 dinamizó una marcha en bicicleta por el decrecimiento en Cataluña, que condujo a la creación de la Xarxa pel Decreixement, con la intención de fomentar el discurso y las prácticas relacionadas con el decrecimiento en toda Cataluña. En ese momento estuvimos siguiendo el caso, aunque más bien enfocados en la teoría y la academia, en vez de en la acción, como a veces se nos ha reprochado justamente.

La marcha tuvo el mérito de popularizar el debate sobre los límites del crecimiento y así como la penetración cultural en los movimientos sociales y más allá. Gracias a ella un creciente número de personas y grupos empezaron a ver el decrecimiento como horizonte no solo en la reflexión, sino también de lucha y acción. Al final de marcha, más de 300 personas se reunieron en la cooperativa de vivienda de Cal Cases. La red, por unos años, intentó articular los grupos locales según la localización geográfica y sus intereses temáticos (educación, alimentación, comunicación, economía contrahegemónica, defensa del territorio, etc.). A pesar de tener a disposición una sofisticada herramienta web y del esfuerzo humano, después de unos años la red se disolvió evolucionando en otras formas.

Las idea y las prácticas decrecentistas siguieron difundiéndose gracias a los movimientos libertarios promotores de la autoorganización, vinculados con otros movimientos sociales y prácticas fundadas en el anticapitalismo. Entre otros, destacan los grupos implicados en conflictos ambientales (relacionados con el agua, las infraestructuras o el cambio climático), la agroecología, la economía solidaria, la educación, la salud y la concienciación.11

Queremos mencionar aquí un par de proyectos con los cuales tuvimos más relaciones, aunque ha habido y hay muchos más. Primero, recordamos la experiencia de repoblamiento rural denominada Can Piella12(«hija» de Kan Pasqual13y Can Masdéu14), donde se ocupó y transformó una masía abandonada (y a la merced de la especulación inmobiliaria) en un centro de vida comunitaria, experimentación y producción primaria. Segundo, la cooperativa integral catalana (cic),15con su intención de integrar producción, intercambio y consumo así como satisfacer de forma innovadora necesidades básicas. Forman parte de lacic, la colonia eco-industrial poscapitalista de Calafou16y Aurea Social,17un centro de salud, educación y autogestión a los pies de la Sagrada Familia, donde uno de nosotros ha sido huésped con su grupo de crianza compartida. Lacicrecientemente ha evolucionado en FairCoop,18una cooperativa abierta de ámbito mundial que se autoorganiza a través de Internet, y con la que las comunidades serían capaces de comerciar a través de la moneda Faircoin, promoviendo la redistribución de la riqueza y la toma de decisiones de forma colectiva.

Aparte de los variados colectivos, también ha habido varios intelectuales y activistas que —desde diferentes tradiciones y perspectivas— han contribuido al debate y la difusión. Como ejemplo mencionamos a Stefano Puddu y a Oriol Lleira en relación a las cuestiones del imaginario y la pedagogía de las catástrofes; Rubén Suriñach Padilla, Álvaro Porro, Arnau Montserrat y Marc Gavaldà con consumo responsable, energía y ciudades en transición; Arcadi Oliveras, David Llistar y Giorgo Mosangini respecto a los vínculos entre decrecimiento y las relaciones Norte-Sur.

La consolidación del decrecimiento en Cataluña la demuestran su llegada, más allá del activismo de base que sigue prevalente, a la academia, los medios de comunicación, los sindicatos y los partidos políticos.

En la academia existe nuestro grupo delicta uab(que ha sufrido la migración forzada de varios de sus miembros por la crisis), pero también otros —aparte de los anteriormente mencionados— como Joaquim Sempere, Enric Tello y Jordi Pigem. El colectivo del cual formamos parte, Recerca i Decreixement, nació a raíz de la Segunda Conferencia Internacional sobre Decrecimiento que contribuimos a organizar en Barcelona en 2010. Hermana de Recherche & Decroissance, colectivo de investigadores francés fundado en 2006 por Francois Schneider (que vino a vivir a Barcelona en 2009), Fabrice Flipo y Denis Bayon.19En este evento de 2010, que coincidía con el inicio de la crisis «financiera», el decrecimiento tuvo bastante resonancia mediática. Aquí cabe destacar el importante rol que ha tenido el periodista y especialista en temas ambientales (y, por cierto, amigo) Antonio Cerrillo, deLa Vanguardia, que ha publicado regularmente noticias sobre el decrecimiento de modo riguroso y efectivo.

Para demostrar que el decrecimiento ya forma parte del debate político catalán (y también cada vez más, en España), es importante mencionar su presencia en el 15M catalán. A parte la subcomisión Decreixement,20destacamos que el punto del Manifiesto (que al final nunca vería la luz en su totalidad) «El sistema económico basado en el crecimiento ilimitado es insostenible» fue votado por la unanimidad por miles de personas en la Plaça Catalunya. También cabe destacar los diferentes debates que han tenido sobre el tema sindicatos comocgty partidos políticos comoicvy lacup. La fundación Nous Horitzons deicvdedicó un número especial de su revista titulado «Decreixement Econòmic: nous arguments sobre els límits del creixement».21En su interior, este debate ha sido promovido con fuerza por el grupo de trabajo Iniciatives pel Decreixement, grupo mixto formado por miembros deicvy personas no ligadas al partido pero interesadas en el debate y la profundización del tema que aquí nos ocupa.22Recientemente se ha creado la Plataforma Ecosocialista Seglexxi,constituida únicamente por miembros de laicv, con el objetivo de influir en la ideología y en los programas electorales deicv.23Lacupno ha tomado una posición oficial respecto al decrecimiento, pero es cierto que diferentes grupos locales han tenido un rol activo en su promoción, por ejemplo en relación a las ciudades en transición, como los de Sant Cugat,24Girona,25Mataró26y Santa Maria de Palautordera, entre otros.

Más recientemente, a parte del Manifiesto Última Llamada de ámbito español con autores como Jorge Riechman,27hay que destacar las sorprendentes declaraciones del conseller de Territori i Sotenibilitat Santi Vila (ciu), que el 17 de diciembre de 2014 hizo en el parlamento catalán. En el contexto del debate sobre la «Agenda de trabajo sobre la mitigación y adaptación del cambio climático», el conseller propuso explícitamente el debate sobre decrecimiento citando nuestro libro:28

[...] Ante estas evidencias [del cambio climático] yo creo que hay una constatación más general —si me permiten, de tipo más ideológico— que diferentes investigadores de la Universidad Autónoma de Barcelona y profesores de universidades británicas nos han puesto sobre la mesa. Tenemos un material recientemente editado, y que encuentro una buena tradición, que quizás se sorprenderán de que yo la cite, la tradición del decrecimiento. Sabemos y compartimos que la Tierra no resiste el incremento de consumo de más de 7.200 millones de personas, un incremento que además no se parará si hemos de ser conscientes de las expectativas demográficas. Al mismo tiempo, sabemos que no podemos pedir disminuir el consumo a quien no tiene nada y que, por lo tanto, somos los países más avanzados los que tenemos que hacer los esfuerzos necesarios para revisar qué entendemos por progreso y —en definitiva— para combatir con toda la nuestra claridad y contundencia las desigualdades. Fíjense que hablar de modelo de progreso, hablar de reducir desigualdades, tiene que ver con una nueva espiritualidad y también tiene que ver con las políticas de cambio climático.

Hace tan solo unos años una intervención de este tipo hubiera sido improbable, y lo que quiera significar exactamente solo los podremos saber de aquí a unos años.

Si para Cataluña hemos podido intentar un breve recorrido en la historia y geografía del decrecimiento, más difícil lo tenemos por el resto de la península ibérica. Nos limitamos a mencionar la presencia de más de 20 colectivos locales en todo el territorio.29Desde 2011 ha habido regulares encuentros de las redes decrecentistas y de transición con el objetivo de compartir las experiencias de las distintas personas y colectivos decrecentistas del Estado español: Zarzalejo (2011), Victoria-Gasteiz (2012), Sevilla (2013) y Granada (2015).30Los organizadores de estos encuentros fueron, respectivamente: Decrece Madrid, Desazkundea, Red de Decrecimiento de Sevilla y Red de Decrecimiento de Granada.

Entre las personalidades que más han destacado en la elaboración teórica y la difusión, mencionamos a Carlos Taibo, Yayo Herrero, Amaia Orozco, Jorge Riechmann, Antonio Turiel, Florent Marcellesi, Luis González Reyes... aunque hay muchas más. También podríamos mencionar críticos informados, como José Manuel Naredo, Albert Recio, Miguel Amorós, Félix Rodrigo Mora o Juan Torres López, y otros como Miren Etxezarreta y Vincenç Navarro.31El decrecimiento es variado, y siempre sería más riguroso especificar a qué autores o proyectos del decrecimiento uno se refiere en sus críticas. De todas formas, no cabe duda de que las críticas nos permiten avanzar.

Consideramos que este libro puede contribuir, en su conjunto, a clarificar los términos del debate en España y América, donde existen grupos ya desde hace años que propugnan el decrecimiento (o descrecimiento, que es lo mismo). Verán, por ejemplo, que nuestra versión del proyecto de decrecimiento es menos catastrofista y más política que algunas de las de la primera hora. Propone un estilo de vida sobrio para las personas, aunque ni ascética ni fundamentalista de la autolimitación, y anima a la participación del gasto del surplus colectivamente producido (déspense).

En fin, el documental reciente tituladoDecrecimiento, del mito de la abundancia a la simplicidad voluntariaofrece una exploración del concepto a través de entrevistas, aunque parecen haber olvidado a las protagonistas mujeres.32

Desde 2010 el grupo de lectura de Recerca i Decreixement ha seguido activo. Con dicho grupo hemos tenido varias colaboraciones, como recientemente con el Colectivo de Economía Feminista de Barcelona, que nos ayudan a seguir aprendiendo.Hemos participado como coorganizadores de los congresos de Venecia, Montreal y de Leipzig en 2012 y 2014, y desde Barcelona hemos difundido la palabra y el concepto deDegrowthinternacionalmente, con este propio libro y muchos artículos y números especiales de revistas que se citan en este libro.

Lo que pasará en el futuro está abierto. Sin embargo, los resultados de una reciente encuesta de opinión pública en España sobre el crecimiento económico y el medio ambiente, realizada por los investigadores de nuestro institutoicta uab, Stefan Drews y Jeroen van den Bergh, dan buenas esperanzas. El 16% dice estar de acuerdo con que las políticas públicas «acaben de perseguir el crecimiento económico. La producción y el consumo individual debería reducirse de una forma equitativa para conseguir la sustentabilidad ecológica». El 20% se declara agnóstico respecto al crecimiento, el 60% cree en la posibilidad de hacer compatible crecimiento económico y la sustentabilidad, mientras que menos de un 5% está de acuerdo en perseguir el crecimiento económico a pesar de los impactos ambientales.

Considerando estos resultados, la cuestión quizás no sea solo si presentarse a unas elecciones planteando el decrecimiento, sino más bien qué hacemos si la economía sigue sin crecer. Hasta elfmi33—junto con un creciente número de economistas ortodoxos, como Lawrence Summers34y Paul Krugman— está argumentando que las economías industriales y maduras —como España— puede que hayan entrado en una fase de «Estancamiento secular»35(o sistemático), y que esto sea la «Nueva normalidad». Si este fuera el caso, ¿qué hacemos? Quizás haya que hacerle caso a las Indignadas y, simplemente, perder el miedo.

Para ofrecer unas primeras respuestas a esta pregunta hemos enriquecido la edición española con una nueva sección denominada «Sí, podemos decrecer». En ella reproducimos diez propuestas de nuestro Colectivor&den relación a las políticas económica. Hemos invitado a Alberto Acosta (flacso-Ecuador),Juan Carlos Monedero (Podemos) y a Florent Marcellesi (equo) a comentarlas. Tenemos claro que la política es mucho más que la política parlamentaria, como demuestra «la historia que hemos contado». De hecho, creemos que es necesario —al mismo tiempo— fomentar el activismo, verdadero protagonista de la historia del decrecimiento hasta hoy, así como impulsar este tipo de debates sobre qué proyecto de decrecimiento queremos también en la política parlamentaria. Queremos contribuir a generar un debate social y a movilizar múltiples actores para conseguir una sociedad más justa, solidaria y respetuosa con el medio ambiente.

A la realización de este libro han contribuido casi cien personas: ¡Gracias! En esta edición española, queremos agradecer a todas las activistas que con sus acciones nos llenan de esperanza por un presente y un futuro mejor. También le debemos mucho a Anna Monjo y a todo el equipo de Icaria Editorial, así como al traductor Angello Ponziano por su excelente trabajo. Entre todas las personas que nos ayudaron a revisar la traducción, queremos expresar un especial agradecimiento a Neus, Annika, Santiago, Iago, Marta, Mariana y Gustavo.

Barcelona, abril de 2015

2Para más información sobre el movimiento, véase:http://www.decrecimiento.info/yhttp://teoriadeldecrecimiento.jimdo.com/.

3La décroissance, une idée pour demain. Timothée Duverger, Sang de la terre, 2011, 235 pages.http://ecorev.org/spip.php?article879.

4Agradecemos las aportaciones de Stefano Puddu, ítalo-catalán, que ha sido uno de los pioneros del Decrecimiento en Cataluña.

5«Consumim? O ens consumin». Revista de pensamiento ecologistaUserda, N. 15. Octubre de 2005.https://dl.dropboxusercontent.com/u/18720032/userda/numerosanteriors/200510.htm.

6M. Bernard, V. Cheynet y B. Clémentin (eds.),Objectif décroissance,Ed.Parangon/Vs, Lyón, 2003.

7Colectivo RevistaSilence(2006) Objetivo Decrecimiento. Leqtor.http://www.leqtoruniversal.com/tienda/libros/objetivo-decrecimiento/.

8Conclusiones del Simposio y Manifiesto por el «Decrecimiento».http://www.verds-alternativaverda.org/sec.asp?id_link=163&id_up=110.

9Joan Martínez-Alier (2008), «Hacia un decrecimiento sostenible en las economías ricas».Revista de Economía Critica, n. 8. http://www.revistaeconomiacritica.org/sites/default/files/revistas/n8/7_decrecimiento.pdf.

10Enric Duran (2015), Hoy hace 2 años del no al juicio, 2 años del sí a la libertad.https://enricduran.cat/es/hoy-hace-2-anos-del-no-al-juicio-2-anos-del-si-a-la-libertad/

11Para una visió general rápida, véase el documentalHomenatge a Catalunya II (también disponible en inglés).www.homenatgeacatalunyaii.org.

12Can Piellahttp://www.canpiella.cat/.

13Kan Pasqualhttps://kanpasqual.wordpress.com/.

14Can Masdéuhttp://www.canmasdeu.net/.

15Cooperativa Integral Catalana:http://cooperativa.ecoxarxes.cat/.

16Calafouhttps://calafou.org/.

17Aurea Socialhttp://www.aureasocial.org/es/.

18Fair Coophttps://fair.coop/.

19D. Bayon, F. Flipo y F. Schneider (2012) Decrecimiento. 10 preguntas para comprenderlo y debatirlo. El Viejo topo.http://www.elviejotopo.com/web/libros_detalle.php?idLibro=288.

20«Decreixement acampada bcn»https://decreixementacampadabcn.wordpress.com/.

21Varios autores (2012) Decreixement Econòmic: nous arguments sobre els límits del creixement. RevistaNous Horitzons, N. 202.http://noushoritzons.cat/publications/1060.

22Iniciatives per al decreixement.http://icvdecreixement.blogspot.com.es/.

23Ecosocialista Seglexxi.http://icvcorrentecosocialista.blogspot.com.es/.

24Sant Cugat s’adhereix al moviment de «ciutats en transició» pel decreixement a petició de lacupSant Cugat.http://santcugat.cup.cat/noticia/sant-cugat-sadhereix-al-moviment-de-ciutats-en-transici%C3%B3-pel-decreixement-petici%C3%B3-de-la-cup.

25Lacupproposa que Girona s’adhereixi al moviment de les «transition towns»http://icvdecreixement.blogspot.com.es/2013/01/la-cup-proposa-que-girona-sadhereixi-al.html.

Conferencia Decreixementhttp://girona.cup.cat/sites/girona.cup.cat/files/cartell%20xerrada%20ambiental.jpg.

26Manifiesto «Mataró pel Decreixement. Alternatives a la crisi capitalista».https://www.llibertat.cat/2010/03/la-cup-dona-a-coneixer-el-manifest-mataro-pel-decreixement.-alternatives-a-la-crisi-capitalista-9442.

27Manifiesto Última Llamada:https://ultimallamadamanifiesto.wordpress.com/.

28Video completo ( traducimos al castellano, minuto 3.34-4.31):http://www.parlament.cat/web/actualitat/canal-parlament/compartir-diferit?p_cp1=7273435&p_cp2=7274328.

29El blog de referencia en España sobre el decrecimiento ofrece en la portada un listado de unos 20 grupos:http://www.decrecimiento.info/.

30IV Encuentro de Redes e Iniciativas Decrecentistas y Transicioneras de Granada 2015.http://ivencuentrodecrece.wix.com.

31Para una recopilación de criticas al decrecimiento, véase:

http://www.decrecimiento.info/2009/04/diferentes-criticas-al-decrecimiento.html.

32Documental «Decrecimiento, del Mito de la Abundancia a la Simplicidad Voluntaria».http://documentaldecrecimiento.com/.

33imf(2015) Lower Potential Growth: A New Reality. World Economic Outlook.http://www.imf.org/external/pubs/ft/survey/so/2015/new040715a.htm.

34Lawrence Summers (2013) «Why stagnation might prove to be the new normal».Financial Times.http://www.ft.com/cms/s/2/87cb15ea-5d1a-11e3-a558-00144feabdc0.html.

35Secular Stagnation. Facts, Causes and Cures. Edited by Coen Teulings and Ricard Balowin. voxeu.org.

Prólogo: palabras vivas ante un sistema biocida

Amaia Pérez Orozco*

El decrecimiento de la esfera material no es una opción, es un hecho.37Esta afirmación dota de una tangibilidad inescapable a la crisis multifacética de la que se habla en estas páginas y en la que podríamos englobar una severísima crisis ecológica global, crisis socioeconómicas (de los procesos de reproducción social), crisis políticas (de representación) y crisis éticas (de sentido) de diversa gravedad y tono en distintos contextos del Norte y el Sur globales. Más allá del sumatorio de dimensiones, se trata de una crisis civilizatoria en la que se tambalea el crecimiento «económico» en tanto que noción fundacional de esa Cosa escandalosa en expansión.38No es el fin de la historia, sino el comienzo de una historia distinta y, ojalá, mejor.

¿Qué implica decir esto? Implica afirmar que estamos viviendo ya la transición. Dado que el desarrollo y el crecimiento han fracasado, el reto es fracasar mejor:39evitar la salida ecofascista a la crisis; evitar la proliferación y el agravamiento de los malos-vivires desiguales y, peor aún, naturalizarlos y legitimarlos. Esta pedagogía del desastre nos sorprende: el órdago es celebrar el fracaso. La marcha atrás a la sociedad del crecimiento no es posible… ni deseable. Desde la convicción de que el sistema que está cambiando es biocida, confiamos en la capacidad colectiva de lograr no solo un menor metabolismo material, sino un metabolismo social diferente que ponga las condiciones de posibilidad de vidas que merezcan la alegría ser vividas por y para todxs.40

La pregunta, entonces, no es si queremos que el mundo cambie, sino hacia dónde y cómo transitar. Este debate está abierto; necesitamos repolitizarlo, logrando que se dé en términos radicalmente democráticos entre comunidades expertas y no entre comunidades de expertos. Y debemos conseguir que de él emane un proyecto colectivo, cuya carencia es síntoma patológico del propio sistema en crisis. Necesitamos una utopía compartida, no como un futuro prediseñado, sino como una aspiración abierta y móvil que pueda guiar los pasos hoy. ¿Podríamos llamar buen vivir a esta utopía? El decrecimiento así expresaría una forma concreta de orientar la transición inevitable en el Norte global de cara a lograr el buen vivir: ir poniendo la sostenibilidad de la vida en el centro a la par que discutimos colectivamente cuál es esa vida que merece ser sostenida.41

Para lograr lo anterior son imprescindibles narrativas contrahegemónicas que ayuden a romper con el actual vaciamiento de la política causado por el consenso sobre el desarrollo. Estas narrativas tienen una responsabilidad histórica en definir líneas rojas para el debate. Primera línea roja: superar la idea del contrato social. No estamos hablando del sumatorio de individuos que deciden agruparse… ¡como si pudieran hacer otra cosa! Es una discusión sobre la vida en común, la vida que solo es comprensible como conjunto vivo. Segunda línea roja: las vidas tienen límites. El desarrollo como aspiración a una progresiva emancipación de la naturaleza, de lxs otrxs y de nuestro propio cuerpo es una quimera dañina. La vida es vulnerable: posible, pero no cierta. Solo es si se cuida y habita un entorno vivo. Se acabaron los delirios de autosuficiencia: la interdependencia y ecodependencia son condiciones inescapables de la existencia.42Tercera línea roja: aquello que convirtamos en nuestro sentido colectivo, aquello a lo que llamemos buen vivir, vida que merece ser vivida, ha de respetar dos criterios éticos: la universalidad (o es para accesible todxs, o no es buen vivir) y la singularidad (o respeta la diversidad de las vidas, abriendo espacio a la diferencia, sin homogeneizarla ni penalizarla como desigualdad, o no es buen vivir).

Estas líneas rojas establecen qué territorios se vuelven ética y políticamente inaceptables. Y definen también el sentido en el que transitar: vía contraria al proyecto del crecimiento, porque este violenta todas ellas. Descuartiza lo vivo: escinde vida humana y no humana, y convierte el planeta en recurso para un alegado proyecto civilizatorio. Una vez que nos hemos quedado, ay, supuestos seres superiores, en tanta soledad, nuestras vidas humanas son aisladas entre sí y medidas contra un referente único: el sujeto mayoritario frente al cual se definen las «minorías», demostrando que la matemática es puro juego de poder. Ese al que hemos llamadobbva(blanco, burgués, varón, adulto… y además heterosexual, funcionalmente normativo y etc.). Aquel que define la vida plenamente digna de ser sostenida por el conjunto social y rescatada en tiempos de crisis a costa de los malos vivires desi­gualmente repartidos del resto. Y, por último, ya solitarias y aisladas nuestras vidas, las trocea: hay dimensiones del hecho de vivir que se convierten en relevantes para el crecimiento y otras que sobran. La mercantilización impone que nuestra dignidad vital nos la otorgue el ser reconocibles para la lógica del crecimiento. Por todo ello, decimos que hay un conflicto estructural e irresoluble entre el crecimiento y la sostenibilidad de la vida. Para responder a esa «vida» a la que aspiramos, nos devoramos. Economía caníbal, hay quien le dice.

En ese contexto, este vocabulario es un potente aporte. Nos regala un conjunto móvil de palabras clave con las que ir construyendo esos otros mundos posibles en los que confiamos toda vez que el miedo ha cambiado de bando: ya no el miedo al estancamiento sino al delirio del crecimiento. La figura de «los expertos» que piensan el mundo desde un despacho, sin que esto les genere un ansia irrefrenable de levantarse del sillón e intentar cambiar algo, lo que sea, es un síntoma de enfermedad en el sistema de conocimiento. Bien al contrario, este vocabulario transmite un lenguaje que surge de la práctica y la alimenta; reconoce el conocimiento como un proceso social y lo compromete. Aunque se sitúa primordialmente en la academia, logra moverse dentro-fuera de las instituciones legitimadas como depositarias del saber y hacedoras de la política. Y lo hace planteando una diversidad de enfoques, un lenguaje plural alejado de las verdades únicas. Las epistemologías de las que reconoce emanar son multiformes, los términos que conforman su eje conceptual tienen resonancias múltiples y las vías de acción recogidas desbordan lo que podría etiquetarse como decrecimiento desde una visión estricta, además de conectar movimientos «civiles» e «inciviles». En suma, no se trata de grabar en piedra algo así como La Teoría del Decrecimiento, sino de abrir un diálogo horizontal; algo que se necesita como el agua en tiempos de monoteísmo científico, político y socioeconómico.

Quizá resulte sorprendentemente escueta la parte de alianzas. O quizá sea así porque las alianzas ya impregnan el conjunto. Se mencionan cuatro; tiremos aquí del hilo de dos: los feminismos (más allá de la economía feminista, que si bien es una arista clave, no puede suplantar a las críticas feministas al delirio del crecimiento) y las miradas decoloniales, particularmente aquellas que parten de América Latina y el Caribe (espacio de referencia para esta edición en español). Fortalecer estas alianzas puede abrir espacio para introducir temas fundamentales hoy fuera de estas páginas, entre ellos, la migración y la propia noción de derecho(s). Y puede reforzar el análisis de las relaciones de poder, hilando más fino en la intersección de ejes de desigualdad y poniendo mayor énfasis no solo en denunciar la subalternidad, sino en comprender la (re)construcción del privilegio.

Mentar la alianza con los ecofeminismos y los feminismos anticapitalistas significa que aspiramos a que en un vocabulario futuro sobre el decrecimiento (o como quiera que vayamos renombrando a esta transición hacia una utopía colectiva) no quepan cosas como hablar de reparto del trabajo y referirse solo a empleo, o afirmar que el trabajo no remunerado es autónomo como si severísimos códigos heteropatriarcales, entre otros, no lo normaran. Señalemos telegráficamente algunas aportaciones potenciales de los feminismos. Explicitan una crítica en ocasiones latente (por ejemplo, al afirmar que el crecimiento económico es antieconómico), a menudo y lamentablemente ausente: economía no son mercados, sino los procesos de sostenibilidad de la vida. Aportan reflexiones sobre aspectos constitutivos de la sociedad del crecimiento aquí intocados, como la escisión entre los ámbitos público y privado-doméstico. Abren nuevas vías de reflexión, como la conexión entre el mito del crecimiento y la construcción de la masculinidad hegemónica. Ofrecen una elaboración en torno al cuidado aún más amplia de lo recogido en este vocabulario: complejizan y desmitifican su comprensión, alejándolos del ideal pernicioso del amor, rompiendo su asociación con las mujeres y visualizando la cantidad de trabajo penoso que encierran; y reconocen la vida como una experiencia de vulnerabilidad e interdependencia resuelta a día de hoy en términos de explotación y desigualdad, tal como evidencian las cadenas globales del cuidado. La conceptualización del conflicto capital-vida permite renombrar el conflicto capital-trabajo y ligarlo al conflicto crecimiento-límites biofísicos. Desde ahí, se desvela el papel sistémico del cuidado como la contracara del trabajo asalariado. Cuidados son los trabajos residuales del capitalismo heteropatriarcal que cierran el ciclo económico e intentan responder a los ataques de la lógica de acumulación; y lo hacen bajo tres condiciones: privatizados, feminizados e invisibilizados.

En un terreno político, los feminismos nos abren preguntas; por ejemplo, cuán simples son esas formas de vida «simples» si vemos sus implicaciones en términos de división sexual del trabajo. Nos sugieren sentidos de incidencia. Entre ellos, la «democratización de los hogares» (repolitizarlos en tanto que unidad socioeconómica básica y escenario de relaciones de poder heteropatriarcales; avanzar hacia relaciones de horizontalidad intra-hogar; y fomentar lasfamilias libres y diversas) y la«socialización del cuidado» (sacar de los hogares las tareas de atención a situaciones de dependencia; involucrarnos en relaciones de cuidado mutuo; establecer mecanismos colectivos de gestión cotidiana de la vida). Y, en última instancia, replantean el decrecimiento como un movimiento hacia la construcción de una responsabilidad colectiva sobre el buen vivir; esto es, una responsabilidad desfeminizada y desprivatizada.

La segunda alianza reconoce la urgencia por descolonizar el imaginario… y las prácticas. Este vocabulario aborda el significado del decrecimiento en términos de redistribución global de los recursos. Afirma que el decrecimiento es indispensable para abrir espacio conceptual (y material, añadiríamos) a otros imaginarios. Sin embargo, ¿la incidencia no ha de ser más bien al contrario? Nuevos imaginarios y prácticas desde el Sur Global, particularmente el buen vivir (sumak kawsay, suma q’amaña, lekil kuxlejal…), han de ayudarnos a ver lo imprescindible del decrecimiento y a imaginar otros futuros posibles distintos al desarrollo. Las miradas decoloniales son especialmente potentes de cara a desmontar las perniciosas nociones de trabajo y riqueza que forman parte del vocabulario del crecimiento (y corren el riesgo de colársenos). Nos ayudan a superar la paralizante escisión entre lo individual y lo colectivo (que se nos atasca, por ejemplo, al discutir sobre los límites) y pueden dotar de cuerpo comunitario a la autonomía, disociándola de una vez por todas de la autosuficiencia. El feminismo indígena nos ofrece un espacio en el que encarnar nuestra utopía: el territorio cuerpo-tierra. En definitiva, urgente es la labor de descentrar a Europa y, en lo tocante a esta edición, lanzarla en español descentrando a España y mirando desde Abya Yala.

Acabemos este prólogo llamando a una doble estrategia. De un lado, resistirse a la expansión de esa Cosa escandalosa, que, por penetrante que sea, aún no lo ha colonizado todo: ni todos nuestros imaginarios, ni todas las vidas y ni todos los territorios. Hay que resistir a la expansión de las fronteras de las mercancías como proceso material y simbólico. Y, de otro, implementar medidas de transición, entendiéndolas como medidas que responden a las urgencias a la par que sientan las bases de un cambio sistémico. En un intento final de alimentar la lucha colectiva, proponemos varias preguntas que pueden ayudarnos a distinguir las medidas de transición de los parches: ¿Promueven una revolución silenciosa que transforme los imaginarios, las subjetividades y las relaciones de cotidianeidad? ¿Cuestionan los privilegios e implican un proceso de asunción de nuestras responsabilidades asimétricas? ¿Construyen puentes entre la política y lo político, la macropolítica y la micropolítica? ¿Rompen la paz social y abordan los conflictos, particularmente el conflicto crecimiento-vida y sus dimensiones antropocéntrica, colonialista y heteropatriarcal? ¿Son multiescalares, abordando las problemáticas locales junto a los retos de mayor envergadura? ¿Abren la pregunta sobre para qué trabajamos, en qué condiciones y qué construimos con ese trabajo?

Decrecimiento es una forma de nombrar esa última llamada a hacernos cargo del mundo futuro al que aspiramos. Es una apuesta por tener un futuro. Es un camino en pos de una utopía que se reconstruye mientras caminamos. Es un tránsito cimentado en la construcción de una responsabilidad colectiva en hacer posible una vida que merezca la alegría ser vivida para todas, todos, todes. ¡En ello andamos!

Mayo de 2015

*Doctora en economía por la Universidad Complutense de Madrid.

37Este prólogo retoma ideas lanzadas aquí y allá, se inspira en personas y colectivos varios. Con especial fuerza en los planteamientos de Yayo Herrero, Lorena Cabnal, el grupo de feminismos de Desazkundea y las Mesoamericanas en resistencia por una vida digna. Echa igualmente mano de numerosas ideas contenidas a lo largo de las páginas de este vocabulario. Lo hace ahorrándose los entrecomillados, no como un ejercicio de apropiación intelectual, sino entendiendo que esa es la apuesta del pensamiento crítico en movimiento, en general, y de este vocabulario, en particular: no encasillarse en planteamientos literales, sino dejarse contagiar.

38Tomamos esta expresión de Donna Haraway (Ciencia, cyborgs y mujeres: la reinvención de la naturaleza. Valencia, Universitat de Valencia, 1991/1995) intentando hallar un nombre que cubra un sistema que, amén de capitalista, es heteropatriarcal, colonialista, racista… y añádanse los calificativos que se considere pertinentes, que eso está también abierto a debate.

39Esto es lo que nos propone Jorge Riechmann enFracasar mejor. Fragmentos, interrogantes, notas, protopoemas y reflexiones(Olifante. Ediciones de poesía, 2013). La noción de transición ha sido muy usada en el Estado español. Por ejemplo: Encuentros de Redes e Iniciativas Decrecentistas y Transicioneras 2013 y 2015 (antes llamados Encuentro Decrecentista, 2011 y Encuentro Decrecimiento y Ciudades en Transición, 2012); la Red de Transición España; la wiki Movimiento de Iniciativas en Transición y elGrupo de Investigación Transdisciplinar sobreTransicionesSocioecológicas, con sede en lauam.

40Evitar el sexismo en el lenguaje es difícil, más aún lo es escapar del binarismo heteronormativo. El uso de la «x» es una forma de «desobediencia lingüística» para casos en que los genéricos no son posibles o bien cuando se quiere enfatizar el carácter plural (actual o deseado) en términos de identidad sexual y de género del conjunto social al que nos referimos.

41El nexo entre las nociones de decrecimiento y buen vivir es expreso en los Encuentros de Decrecimiento y Buen Vivir 2011, 2012, 2013 y 2014, Bilbo.

42Una vivaz explicación de estas dos condiciones puede verse en el vídeo «Decrecimiento en un minuto» (de EkologistakMartxan, Desazkundea, Paz con Dignidad, Bizilur, Coordinadora deongdde Euskadi, ESK, Ingenierías sin Fronteras País Vasco,reasEuskadi y Mugarik Gabehttps://youtu.be/Ypgrq_4Aj84).

Decrecimiento

Giorgos Kallis, Federico Demaria y Giacomo D’Alisa

Las peripecias del decrecimiento

El término «décroissance» (decrecimiento, en francés) fue utilizado por primera vez por el intelectual francés André Gorz en 1972. Gorz planteó un interrogante que continúa siendo esencial en el actual debate sobre el decrecimiento: «¿El equilibrio del planeta, para el cual el no crecimiento —y hasta el decrecimiento— de la producción material es una condición necesaria, es compatible con la supervivencia del sistema capitalista?» (Gorz, 1972: IV). Otros autores francófonos comenzaron a utilizar el término después de la publicación del informe «Los límites del crecimiento» (Meadows et al., 1972). Por ejemplo, el filósofo André Amar (1973) escribió sobre «La croissance et le problème moral» (El crecimiento y el problema moral) en la publicaciónLes objecteurs de croissance(Los objetores del crecimiento) de losCahiersnef.

Pocos años después, André Gorz reivindicó explícitamente el decrecimiento en su libroEcología y libertad:

Solo un economista, Nicholas Georgescu-Roegen, ha tenido la cordura de constatar que, aun estando estabilizado, el consumo de recursos limitados acabará inevitablemente por agotarlos completamente, y que por consiguiente la cuestión no estriba ya en consumir cada vez más, sino en consumir cada vez menos: no existe otro medio de conseguir que los stocks naturales alcancen para las generaciones futuras. Esto es realismo ecológico. […] Todos aquellos que, situándose a la izquierda, se niegan a abordar desde este punto de vista el problema de una equidad sin crecimiento demuestran que para ellos el socialismo no es más que la continuación, por otros medios, de las relaciones sociales y de la civilización capitalistas, del modo de vida y del modelo de consumo burgueses […] Hoy día la utopía no consiste en preconizar el bienestar por el decrecimiento y la subversión del actual modo de vida; la utopía consiste en creer que el crecimiento de la producción social aún puede aportar el superbienestar, y que dicho crecimiento es materialmente posible. (Gorz, 1979 [1977]: 14)

Gorz fue un precursor de laecología política. Para él, la ecología era parte esencial de una transformación política radical. Nicholas Georgescu-Roegen, que inspiró a Gorz, fue el pionero intelectual de labioeconomía. En 1971 publicó su obra magnaLa ley de la entropía y el proceso económico. En 1979, Jacques Grinevald e Ivo Rens, profesores en la universidad de Ginebra, compilaron una selección de artículos de Georgescu-Roegen con el título deDemain la décroissance(Mañana, el decrecimiento) sin tener conocimiento de que Gorz ya había utilizado el término. Grinevald escogió el título del libro con el consentimiento del autor, traduciendo como decrecimiento la palabra inglesa «descent» del artículo de Georgescu-Roegen sobre un «Mínimo programa bioeconómico» (1974).

En las décadas de 1980 y 1990, con el fin de la crisis del petróleo y el surgimiento del neoliberalismo, el interés sobre los límites del crecimiento y el decrecimiento declinó, a pesar de que en 1993 el activista lionés Michel Bernard, especializado en ecologismo y no violencia, contactó con Grinevald y lo invitó a escribir un artículo para su revistaSilencesobre «Georgescu-Roegen: Bioeconomía y biosfera», que se centraba explícitamente en el decrecimiento. No obstante, fue recién en julio de 2001 que Bruno Clémentin y Vincent Cheynet, también residentes en Lyon, ex publicistas y fundadores con Bernard de la revistaCasseurs de pub(el equivalente francés de la canadienseAdbusters), lanzaron el término «decrecimiento sostenible». Clémentin y Cheynet registraron la expresión como una propiedad intelectual, para señalar la fecha de su invención y —con humor— prevenir su mal uso o convencionalización. El debate público sobre el decrecimiento despegó en Francia en 2002 con una edición especial deSilencesobre el tema, coordinada por los dos periodistas mencionados y como homenaje a Georgescu-Roegen. La edición vendió 5.000 copias y fue reeditada en dos ocasiones. Fue probablemente este el punto de partida del actual movimiento por el decrecimiento.

En la primera fase del debate sobre el decrecimiento, en la década de 1970, el énfasis recaía en los límites de los recursos. En la segunda fase, a partir de 2001, la fuerza impulsora era la crítica de la idea hegemónica del «desarrollo sostenible». Para el antropólogo económico Serge Latouche, el desarrollo sostenible era un oxímoron, según argumentaba en «A bas le développemente durable! Vive la décroissance conviviale!». En 2002 se realizó en París la conferencia «Défaire le développement, refaire le monde» convocada por launescoy que contó con 800 participantes. La conferencia posibilitó una alianza entre los activistas del ecologismo establecidos en Lyon, como Bernard, Clémentin y Cheynet, y la comunidad de académicos por el post-desarrollo a la que pertenecía Latouche (verdesarrollo). En 2002 se creó en Lyon el Instituto para los estudios económicos y sociales sobre el decrecimiento sostenible. Un año después, el Instituto organizó en esa ciudad el primer coloquio internacional sobre decrecimiento sostenible. El evento reunió a más de 300 participantes de Francia, Suiza e Italia. Entre los oradores estaban quienes posteriormente se convertirían en los autores más prolíficos sobre el decrecimiento, como Serge Latouche, Mauro Bonaiuti, Paul Ariès, Jacques Grinevald, François Schneider y Pierre Rabhi. Ese mismo año, Bernard, Clémentin y Cheynet publicaron el libroObjetivo decrecimiento, que vendió 8.000 copias y mereció tres reediciones, además de ser traducido al italiano, el castellano y el catalán.

El decrecimiento, como movimiento de activistas, se inició en Lyon a comienzos de la década de 2000 como consecuencia de las protestas a favor de ciudades libres de coches, comidas comunales en las calles, cooperativas de alimentos y campañas contra la publicidad. Desde Francia comenzó a difundirse, convirtiéndose en 2004 en uno de los eslóganes de los activistas italianos por la ecología y contra la globalización (como «decrescita») y, a partir de 2006, en Cataluña (como «decreixement») y en España. Desde 2004, el decrecimiento en Francia fue ganando una audiencia cada vez más amplia mediante conferencias, acciones directas e iniciativas como la revistaLa Décroissance, le journal de la joie de vivre, que actualmente vende 30.000 copias cada mes. Ese mismo año, el investigador y activista François Schneider emprendió un recorrido a lomos de un burro por toda Francia para difundir las propuestas del decrecimiento; esta acción mereció una amplia cobertura mediática. En 2007, Schneider fundó en Francia el colectivo académico Recherche & Décroissance (Investigación & Decrecimiento), junto a Fabrice Flipo y Denis Bayon, y promovió una serie de conferencias internacionales. La primera tuvo lugar en París en 2008 y la segunda en Barcelona en 2010. El término inglés «degrowth» fue utilizado «oficialmente» por primera vez en la conferencia de París, marcando el nacimiento de una comunidad internacional de investigadores. Cuando el grupo de Barcelona del Institut de Ciència i Tecnologia Ambientals (icta) se incorporó al movimiento al albergar la segunda conferencia, la comunidad se amplió más allá de sus iniciales reductos en Francia e Italia. Elictaaportó sus vínculos con la comunidad académica especializada en economía ecológica, así como con las redes latinoamericanas deecología políticayjusticia ambiental