DESDE EL ESCRITORIO
Álvaro Santa Cruz
PRIMERA EDICIÓN
Septiembre 2021
Editado por Aguja Literaria
Noruega 6655, departamento 132
Las Condes - Santiago - Chile
Fono fijo: +56 227896753
Sitio web: www.agujaliteraria.com
Facebook: Aguja Literaria
Instagram @agujaliteraria
ISBN: 9789566039884
DERECHOS RESERVADOS
Nº inscripción: 2021-A-7902
Álvaro Santa Cruz
Desde el Escritorio
Queda rigurosamente prohibida sin la autorización escrita del autor,bajo las sanciones establecidas en las leyes, la reproducción parcial o total de esta obrapor cualquier medio o procedimiento, incluidos la reprografía y el tratamiento informático
Los contenidos de los textos editados por Aguja Literaria son de la exclusiva responsabilidad de sus autores y no necesariamente representan el pensamiento de la Agencia
TAPAS
Imagen: Elijah O'Donnell (Pexels)
Diseño: Josefina Gaete Silva
Palabras del autor
Empecé a escribir este libro como una manera de recolectar los borradores que más me han gustado de los que escribí a lo largo de los años; sin embargo, de a poco creció en mí la idea de expresar sentimientos de manera seria y ver si es que a otros gusta este tipo de textos.
Así comenzó mi travesía, pidiendo opiniones a distintas personas para ver si valía la pena seguir trabajando en esto y que fuese más que una buena anécdota por contar.
Las reacciones eran positivas, quizás no ante todos los cuentos, pero sumando y restando parecía gustar tanto la temática como el estilo en que estaban escritos. Para no alargarme en introducciones y mantener la tónica del libro (cuentos cortos), te saludo querido lector y te doy la bienvenida a un viaje por mi mente; ojalá lo disfrutes, reflexiones y te logres identificar con algún cuento, aunque sé que es difícil, ya que la vida y las experiencias no se manifiestan de igual manera en cada persona.
Para no atrasar más tu lectura, me despido con un muchas gracias por interesarte en este rincón de mi mente llamado Desde el Escritorio.
ÍNDICE
Capítulo 1
Capítulo 2
Capítulo 3
Capítulo 4
Capítulo 5
Capítulo 6
Capítulo 7
Capítulo 8
Capítulo 9
Capítulo 10
Capítulo 11
Capítulo 12
Capítulo 13
Capítulo 14
Capítulo 15
Capítulo 16
Capítulo 17
Capítulo 18
Capítulo 19
Capítulo 20
Capítulo 21
Capítulo 22
Capítulo 23
Capítulo 24
Capítulo 25
Capítulo 26
Capítulo 27
Capítulo 28
Capítulo 29
Capítulo 30
Capítulo 31
Capítulo 32
Capítulo 33
Capítulo 34
Capítulo 35
Capítulo 36
Capítulo 37
Capítulo 38
Capítulo 39
Capítulo 40
Capítulo 41
Capítulo 42
Capítulo 43
Capítulo 44
Capítulo 45
Capítulo 46
Capítulo 47
Capítulo 48
Capítulo 49
Capítulo 50
Capítulo 51
Capítulo 52
Capítulo 53
Capítulo 54
Capítulo 55
Capítulo 56
Capítulo 57
Capítulo 58
Capítulo 59
Capítulo 60
1
Corro y corro, pero no llego a destino. No sé qué busco ni cuál es el camino; solo sé que, desde mi partida, todo ha sido un caos.
El alcohol se convirtió en mi consejero. Me escuchaba sin hablar hasta terminar la sesión. Teníamos varias por día, pero siempre terminaban de la misma forma, conmigo tendido en el suelo sin saber de situación alguna.
Parecía que todo era mejor antes: cuando había luz, sentido; lo que fuere... Quizás algún día volverá esa luz. Tal vez volveré a sonreír, incluso puede que te vea de nuevo.
Por ahora solo me queda correr, es hora de una nueva noche de sesiones para buscar una respuesta.
2
Parecía un día como cualquiera. Fui a la universidad y después a tomar con mis amigos, tal como acostumbrábamos. Era nuestra rutina desde hacía tiempo: llegar temprano, juntar gente y luego irnos a beber. Mis clases poco importaban; estaba solo, cursándolas por tercera vez, sin conseguir buenos resultados.
Con posterioridad decidí dejarlo todo. Llegué a mi casa, escribí esto a un amigo y decidí no pelear más. Entonces descubrí que llevaba un buen tiempo muerto, solo me faltaba descansar en paz.
3
Cuando volví todo estaba igual. Todo, menos una cosa. Algo faltaba, la casa se sentía vacía. No comprendí el cambio hasta que lo divisé: vi mi adorno favorito en el piso, roto, destrozado en mil pedazos; incapaz de realizar su función.
Lo entendí entonces, todo terminó. Las risas, las alegrías, todo aquello que ese simple adorno me daba. Solamente quedaban los recuerdos de cuando me había ido para, al volver, ya no encontrarte.
Desde ese día todo cambió. Las fuerzas y las ganas me abandonaron. Intento recuperarlas; sin embargo, no lo consigo. El problema es que ese simple adorno era mi todo. La razón para levantarme, de continuar cada día, y que ahora se reduce a un pedazo roto, aquel que atesoro con mi vida.
4
La oscuridad parecía no terminar. Llevaba mucho tiempo viajando sin señales de luz, solo el tenue resplandor de mi teléfono, a minutos de quedarse sin batería.