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«'Desintoxicado, ¿y ahora qué?' es un libro que está lleno de compasión, sabiduría y divertidas anécdotas que proporcionan una hoja de ruta para saber cómo alcanzar una vida feliz, equilibrada y plena». Sandra D. Comer, PhD, Universidad de Columbia Desintoxicarse es fácil, cualquiera puede dejar de consumir la droga que sea durante unos días (¡sí, el alcohol también es una droga!). Pero ¿cómo hacemos para mantenernos limpios a largo plazo? En este libro no vas a encontrar respuestas milagrosas porque —lo sabes tan bien como yo— no existen. Tampoco pretende ser una guía literal de lo que debes o no debes hacer. Consumir o dejar de consumir es una decisión tuya, absolutamente personal, que quizá sí repercuta en otras personas. Eso solo lo sabes tú. Aunque, si necesitas un apoyo para plantearte dejarlo a largo plazo, esta obra quizá te ayude, aunque sea un poquito. La escribe el doctor Walter Ling, un crack en este campo. Psiquiatra, neurólogo y especialista en adicciones, ha sido reconocido en todo el mundo. Y es que su enfoque no puede ser más práctico, de hecho, él lo llama «la neurociencia del sentido común».
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Seitenzahl: 175
Veröffentlichungsjahr: 2023
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Un manual con el que queremos que aprendas a convivir con tu adicción
WALTER LING
Prólogo de ALAN I. LESHNER
Traducción de MAR COBOS VERA
Título original:Mastering the Addict BrainPublicado por primera vez en EE.UU. por New World Library, 2017.
© Del textoWalter Ling
© De la traducciónMar Cobos Vera
© Next Door Publishers, SLPrimera edición: mayo 2023
Editor: Oihan IturbideDiseño: Ex.EstudiComposición: NEMO Edición y Comunicación, SLCorrección: María Celaya (www.apiedepagina.net)
Next Door Publishers, SLwww.nextdoorpublishers.comwww.yonkibooks.com
ISBN: 978-84-126126-7-7ISBN eBook: 978-84-126126-8-4DEPÓSITO LEGAL: NA 328-2023
Gráficas AlzateImpreso en Navarra, España
El papel utilizado tiene certificado FSC y PEFC que garantizan la gestión sostenible de las materias primas y una trazabilidad completa desde los bosques de origen.
Reservados todos los derechos. No está permitida la reproducción total o parcial de este libro, ni su tratamiento informático, ni la transmisión de ninguna forma o por cualquier medio, ya sea mecánico, electrónico, por fotocopia, por registro u otros medios, sin el permiso previo y por escrito de los titulares delcopyright.
El fin de esta publicación es proporcionar información rigurosa y acreditada en torno al tema tratado. Su venta no implica el compromiso del editor de ofrecer servicios psicológicos, legales o profesionales de cualquier tipo. En el caso de requerir ayuda profesional o asesoramiento, se aconseja acudir a los servicios de profesionales competentes en la materia.
Prólogo
Prefacio
Introducción
1.La adicción es una enfermedad mental. Cómo se vuelve adicto el cerebro
2.Dejar las drogas. La desintoxicación y los riesgos de la recaída
3.Llegar a Sanam Luang, o prepararse para una nueva vida. Prevenir la recaída
4.La salud física
5.La salud emocional
6.Vivir de manera responsable
7.Relaciones personales
8.Ser un miembro del grupo
9.Una vida equilibrada
Agradecimientos
EnDesintoxicado, ¿y ahora qué?,Walter Ling nos regala una obra de doble finalidad y fácil de leer, en un lenguaje accesible para profanos en la materia. El libro ofrece un resumen relativamente sencillo pero sumamente riguroso de lo que la ciencia moderna está demostrando sobre la naturaleza de la adicción y qué hacer al respecto. También nos proporciona algunas sugerencias muy prácticas sobre la forma, tal como él mismo dice, de «construir una vida sana y plena para superar la adicción».
El doctor Ling se sirve de sus más de treinta años de investigación científica para confirmar que la adicción es una enfermedad mental, una con componentes conductuales que se expresan en numerosos contextos sociales, pero una enfermedad mental al fin y al cabo. Este hecho tiene una gran trascendencia porque, además de sugerir planteamientos orientados a su tratamiento, también ayuda a explicar por qué una persona adicta no puede «simplemente decir “no” a las drogas». El concepto de enfermedad mental, que ha ido ganando más reconocimiento tanto entre profesionales como entre el público en general, ha necesitado alrededor de veinte años para obtener amplia aceptación. Entre otras implicaciones, establece que las políticas públicas deberían ir más allá del enfoque relativamente simple de la justicia penal e incluir estrategias sanitarias de prevención y tratamiento. Entre otros rasgos, su curación es sumamente compleja, debido sobre todo a los múltiplescomponentes intervinientes: biológicos, conductuales y sociales.
A lo largo del trayecto, el doctor Ling derriba claramente una serie de mitos sobre la adicción y su tratamiento. Uno de sus argumentos más destacados es que tomar medicamentos contra la adicción no es lo mismo que tomar drogas. Otro mito es que se necesita «querer el tratamiento» o «tocar fondo» para que el tratamiento sea efectivo. Por el contrario, el tratamiento involuntario o emitido por orden judicial suele ser tan efectivo como el tratamiento voluntario.
Cuando el doctor Ling recurre a dar consejos sobre cómo evitar la recaída después de un tratamiento exitoso y cómo construir una vida plena a pesar de la adicción, no solo se apoya en la investigación científica, sino también en algunos de los antiguos proverbios chinos y tailandeses más sugerentes y relevantes, además de perlas de sabiduría de su propia madre. Creo que, ya seamos profesionales, pacientes o familiares, muchos de esos consejos tendrán eco en nosotros. Todos encontraremos muchas enseñanzas en este delicioso libro.
Alan I. Leshner, PhD,director ejecutivo emérito de la American Association for the Advancement of Science y exdirector del National Institute on Drug Abuse,National Institutes of Health
¡Hola!
Este libro va sobre dejar y mantenerse alejado de las drogas y sobre vivir una vida libre, sana y plena. Está dirigido a personas con adicción, especialmente a los opioides, como la heroína y los analgésicos, y a los estimulantes, como la metanfetamina y la cocaína, pero los principios y sugerencias que incluye son aplicables a la superación de cualquier adicción, como al alcohol, al tabaco, a la comida, etc. Combina la historia del recorrido, en ocasiones letal, de la adicción con una guía detallada para superarla y emprender un nuevo camino hacia una vida plena y satisfactoria.
Sin importar si lo estás leyendo para ti o para alguien a quien quieres o alguien que conoces, o si eres profesional sanitario o simplemente sientes curiosidad por la adicción y el cerebro y cómo las personas se meten en problemas y salen de ellos, espero que encuentres esta información útil y relevante. Si eres tú quien está lidiando con la adicción, a lo largo de estas páginas se ofrecen provechosas indicaciones, fáciles de entender y de seguir. Sin embargo, consulta con tu médico o terapeuta para que te oriente sobre la manera de aplicar estas ideas y principios en tus circunstancias personales.
Este libro reúne y revisa gran variedad de material desarrollado en el transcurso de los años por mis colegas y por mí mismo para ayudar a nuestros pacientes y a sus familias, así como a nuestros terapeutas y trabajadoresen proceso de formación. Me alegra decir que muchos de nosotros todavía estamos en activo y que seguimos trabajando juntos. Además de aportaciones de colegas y amigos, también me he beneficiado del trabajo de anteriores pioneros en la materia, entre los cuales figuran Alan Beck, Herb Kleber, Jim Klett, Alan Leshner, Alan Marlatt, Tom McLellan, Bill Miller, Chuck O’Brien y muchos más. Aquí prácticamente ninguna idea es nueva, por lo que siempre intento dar el debido reconocimiento a la persona o fuente correspondiente. Además, con el tiempo, algunas ideas pueden condensarse en forma de dichos, proverbios, fábulas, etc. Esos evocadores dichos no tienen «autor», pero capturan consejos «de sentido común» y sabiduría práctica fáciles de recordar. Yo me crié con dichos de ese tipo, ya que a mi madre le gustaban mucho, y en estas líneas he espolvoreado algunos de sus favoritos.
Quizá te preguntes por qué el subtítulo promete «convivir» con la adicción en lugar de «librarse de» la adicción. Es porque la adicción cambia tu cerebro de forma permanente. Una vez que alguien se convierte en adicto, podrá aprender a dejar de tomar drogas, pero siempre seguirá teniendo un cerebro adicto. Una vez que tu cerebro se vuelve adicto, siempre podrá conducirte de nuevo a una vida de consumo, puesto que él decide cómo vas a actuar, y ser un adicto significa actuar como un adicto. Tu cerebro sigue siendo «tú», solo que es un «tú» alterado. Puedes aprender a dominar tu cerebro adicto y controlar las manifestaciones conductuales de la adicción, pero no puedes realmente librarte de laadicción sin librarte de ti mismo, lo cual tampoco te haría ningún bien.
Esta guía está diseñada para que sea breve y fácil de leer. A un ritmo promedio de lectura de doscientas cincuenta palabras por minuto, se puede leer entero en dos o tres horas, más o menos. Una razón para su brevedad es mi antipatía por los sermones largos y las eternas lecciones escolares de los domingos. Los principios que contiene son sencillos, aun cuando su aplicación pueda requerir bastante tiempo y un esfuerzo considerable.
Igualmente importante: debo decir que no me gusta incluir cosas que no ayuden a hacer el trabajo. En ningún momento vas a encontrar que se acuse o se culpabilice o se intente moralizar o hacer sentir culpable o insultar a los adictos o a la adicción. Todo eso no ayuda en absoluto y, además, resulta desmoralizante para la persona en proceso de recuperación que está intentando cambiar su comportamiento adictivo. Lo que sí se ofrece son consejos prácticos para quienes están preparados para cambiar.
Dicho esto, tampoco te metas mucha prisa por acabarlo. Tómate tu tiempo. Piensa en la mejor forma de aplicar las ideas y propuestas a tus circunstancias personales o a tu vida en particular. A lo largo de la lectura te irás encontrando unas «pausas» que te recuerdan justamente eso: hacer una pausa.
Al final, lo que saques de esta obra dependerá de cuánto le dedicas, no en términos de dinero, sino en cuanto a tiempo y energía. Como reza el dicho: «El que algo quiere, algo le cuesta». Invierte en ti, y me atrevo a decir que merecerá la pena pagar el precio.
Empezaré hablando del cerebro, de cómo evolucionó hasta funcionar como lo hace y por qué la adicción es una enfermedad mental. Quizás esta información no sea necesaria para dejar de consumir drogas; sin embargo, creo que ayuda a entender el marco que utilizo para trabajar.
La idea de que la adicción es una enfermedad mental solo es un marco teórico. Aunque considero que este es el mejor marco que tenemos basándonos en los últimos hallazgos científicos, hay otras maneras de entender la adicción. Por otro lado, esta teoría de que la adicción es una enfermedad mental seguramente será revisada o incluso totalmente descartada algún día. Como ocurre con todas las demás teorías humanas, en algún momento se probará que es incompleta y será sustituida por una mejor y más próxima a la verdadera naturaleza de las cosas.
Esto no significa que este planteamiento no nos sea de utilidad ahora mismo. De hecho, sirve a nuestros propósitos perfectamente. Mi madre solía decir que aunque en una época pasada se creía que la Tierra era plana –lo cual demostró ser del todo erróneo–, la gente seguía enamorándose y gozando de vidas felices y fructíferas. Si vives lo suficiente, básicamente todo lo que crees ahora como cierto quizá sea dado como falso más adelante. ¿Y qué? Si nuestras ideas nos llevan a vivir vidas felices y fructíferas, ¿no es eso acaso lo que importa?
Lo que estoy diciendo es que las teorías son los andamios que nos ayudan a construir nuestra vida; nos ayudan a alcanzar ciertas metas. Mientras sean provechosas y útiles, deberíamos conservarlas. Una vez que dejen de ser útiles, deberíamos cambiarlas. Si no estás de acuerdo del todo con el esquema de este libro, no pasa nada, pero no te quedes enganchado en ello ni malgastes tu tiempo en debates o angustias. Pon a prueba las estrategias que te ofrece, conserva las que te ayuden a resolver tus problemas y descarta el resto. Esta es la razón por la que no me detengo en teorías que se asientan en la culpa y el pecado y el demonio y la debilidad de carácter. Por mi experiencia, estos escenarios no ayudan.
El mensaje clave en el capítulo 1 es que al entender la adicción como una enfermedad mental, podemos aprender a lidiar con lo que ocurre realmente y ejercitar el dominio sobre nuestra conducta, a la vez que evitamos todo el otro equipaje que mina nuestra energía y que, por lo tanto, no ayuda a resolver el problema. En particular, diferencio entre volverse adicto y ser adicto. No son lo mismo.
De la misma manera, dejar las drogas es diferente de dejar de drogarte para siempre. Como digo en el capítulo 2, «superar la adicción» es equivalente a dejar de consumir para siempre. Parar el consumo, o entrar en desintoxicación, es el primer paso necesario, aunque el fundamento de una vida sin drogas es mantenerse alejado de ellas, y prevenir la recaída. La desintoxicación puede ser difícil, pero la prevención de la recaída es un trabajo de por vida. Las recaídas no ocurren por casualidad. Son el resultado de actitudes y acciones específicas. El grueso de este libro, desde el capítulo 3 hasta el 9, describe qué hacer para impedir que haya una recaída.
Si estás luchando contra la adicción, descubrirás que conseguir estar libre de drogas no te devuelve tu antiguo yo, el cual, incluso si eso fuera posible, no sería suficiente para mantenerte lejos de las drogas. Recuerda que, para empezar, fue tu antiguo yo el que te metió en este lío. No obstante, quedarse al margen de las drogas sí que te devuelve al «punto cero», tal como se describe en el capítulo 3. Desde ese punto de partida, puedes comenzar otra vez y tomar una nueva dirección que te llevará a una vida sana y plena. ¿Acaso no es este el verdadero propósito de dejar las drogas y mantenerse lejos de ellas? Construir una nueva vida que sea satisfactoria va de la mano de superar la adicción.
Esa nueva vida empieza con, y depende de, ponerse en forma, tanto física como mentalmente. Como verás en los capítulos 4 y 5, se requiere tanto de energía física como de buena salud mental para construir una vida satisfactoria y plena. Te puede sonar mundano, pero esa es la base para convivir con la adicción. Si el «punto cero» es un lugar en construcción, la salud mental y física son el cemento y el acero de tu vida. Aunque no sean bonitos en absoluto, es preciso tener en cuenta que sin ellos no se puede construir nada que sea fuerte, útil o hermoso. Si los consejos y prácticas incluidos en estos capítulos te re-sultan un esfuerzo desmesurado, ten paciencia. Construir buenos hábitos quizá parezca tedioso a ratos, es decir, hasta que empiecen a verse las recompensas. Los adictos que empezaron a consumir drogas en la adolescencia casi nunca aprenden esto directamente. Al respecto de estos adictos, es justo decir que crecieron pero no maduraron. Ahora es el momento de madurar.
Madurar significa cuidar de uno mismo, pero también cuidar y actuar de manera responsable con los demás, lo cual trataremos en los capítulos 6, 7 y 8. Para permanecer alejado de las drogas, tienes que hacer algo más que adoptar un estilo de vida saludable: tienes que aprender a cuidar de tus propios asuntos, así como a ser un miembro activo en tu comunidad, asumiendo tu propia responsabilidad, creando vínculos, desarrollando la confianza, aprendiendo a amar y a ser amado, siendo considerado con los demás, haciendo amigos y siendo un amigo. Esta es la auténtica recompensa de una vida sin drogas: ser amado y necesario, y alguien que aporta a su entorno.
Por último, a lo largo de todo el libro he incluido dos tipos de texto especial: frases clave y «pausas». Las frases clave simplemente destacan puntos importantes a recordar, mientras que las «pausas» son recordatorios para no avanzar por el material a toda prisa. Las pausas plantean preguntas para animarte a evaluar las ideas del libro y reflexionar sobre cómo podrían aplicarse en tu vida. Estas pausas son como esas señales que ves en las carreteras indicando que más adelante hay un lugar desde donde divisar un lugar pintoresco. Detente en el arcén y contempla el paisaje y el horizonte. ¿Ves algún lugar al que te gustaría llegar? ¿Puedes visualizar la ruta hasta allí? Haz una foto mental que puedas recordar. Cuando llegues a una pausa, tómate un descanso de la lectura y permite que se absorba lo que estás aprendiendo para que se quede contigo.
Como decía, muchos de los consejos que incluyo son de sentido común. Podrías pensar en ello como la neurociencia del sentido común. Aun así, quizá te preguntes, y con razón: ¿funcionará conmigo? Aquí verás cómo saber si estás haciendo lo correcto; además, se puede aplicar a cualquier tratamiento para la adicción que estés realizando. Por ejemplo, si seguir el programa de Alcohólicos Anónimos o asistir a las sesiones hace que te entren ganas de consumir, deja de ir, pues es una señal de que estás en la dirección equivocada. Sin embargo, si el programa te motiva lo suficiente como para mantenerte lejos de las drogas y luchar para ser una mejor persona, continúa yendo.
Al final, cuando hayas logrado cierto grado de éxito y equilibrio en tu nueva vida sin drogas, empezarás a reflexionar sobre quién eres y para qué estás aquí. Sopesarás los pros y los contras y buscarás una vida plena de significado. Reflexionarás sobre lo que te hace feliz siendo quien eres, lo cual plantea la pregunta central sobre la adicción: ¿Por qué la gente empieza a consumir drogas? ¿Por qué lo hiciste tú?
Como ya analizaremos, la gente toma drogas para sentirse bien o para sentirse mejor; la gente toma drogas en busca de la felicidad. No obstante, de hecho hay dos clases de felicidad: una se centra en el placer personal o en pasarlo bien por el simple hecho de pasarlo bien, y la otra se centra en la satisfacción, una experiencia exclusivamente humana que surge cuando nos sentimos bien por hacer las cosas bien, cuando estamos contentos con quienes somos. Puede parecer irónico, pero perseguir únicamente el placer daña nuestra salud y nuestra vida, mientras que perseguir la satisfacción es siempre positivo,ya que nuestra felicidad viene de proporcionar felicidad a otras personas.
De acuerdo a una famosa frase, después de que todo está dicho y hecho, siempre hay más cosas dichas que hechas1. Se han expuesto muchas ideas hasta aquí, pero acabamos de empezar. Vamos a ponernos en marcha ya. Y recuerda, si ves algún sentido a esta historia del viaje, sigue leyendo y pon las sugerencias en práctica. Solo la acción marca la diferencia.
Buena suerte y buen aprendizaje.
1.Este dicho es original de Esopo. Se hizo popular gracias a Lou Holtz, entrenador de fútbol de la NCAA. Viene a decir que se habla más de lo que se hace: “más hacer y menos hablar”. (N. de la T.).
1
Apenas pasa un día sin que algún investigador, político o legislador diga que, basándose en cuarenta años de investigación científica, la adicción debería ser considerada una enfermedad mental crónica y tratada como cualquier otra enfermedad crónica. Los pacientes deberían tener un mayor acceso a tratamiento, en la línea de lo que se ofrece para otras patologías crónicas como las enfermedades cardiacas. Aunque todo eso está muy bien, ¿es cierto que la enfermedad mental es igual que otras enfermedades crónicas? ¿Qué significa realmente tener una enfermedad mental para las personas que sufren adicción, para sus familias y amigos, y para los médicos? Esta es tanto una cuestión médica como filosófica, o para ser más exactos, aquí es donde confluyen la medicina y la filosofía.
Hace casi dos mil años, el médico y filósofo griego Galeno observó que las personas con enfermedad mental se comportan de manera diferente que las que sufren enfermedades de otros órganos del cuerpo. Vio que cuando la enfermedad afecta al cerebro, no solo deja de funcionar adecuadamente una parte determinada del cuerpo, sino que toda la persona se ve afectada. Mientras que un órgano enfermo puede hacer que te sientas fatal, la gente todavía te reconoce como la persona que eres. Sin embargo, la enfermedad mental afecta a la persona por completo: tu sentido de ser una persona, tu personalidad y tu calidad de persona. Ya no eres la persona que fuisteuna vez, y no eres la persona que tu familia y tus amigos conocieron una vez. La gente no reconoce a la persona en la que se ha convertido el adicto y, en ocasiones, los adictos ni siquiera se reconocen a sí mismos.
Cuando los dirigentes políticos y legisladores dicen que deberíamos tratar la adicción de la misma forma que tratamos la hipertensión, la diabetes y las enfermedades cardiacas, lo que están diciendo principalmente es que los médicos deberían tratar a los pacientes adictos como a los pacientes aquejados de otras enfermedades crónicas, y que los seguros médicos deberían proporcionar una cobertura similar. Si hablamos de políticas, no está mal. Sin embargo, fracasan al considerar que las enfermedades de la adicción son similares a otras enfermedades. La enfermedad mental afecta a mucho más que el cuerpo. Nuestro cerebro nos define de manera simbólica, meta-física, moral y espiritual. Es el órgano de las relaciones y su enfermedad perjudica nuestro vínculo con la familia, la sociedad y Dios (en el caso de que seamos creyentes), y también a nosotros mismos. El cerebro es lo que nos hace ser quienes somos.
