Discurso y contexto - Teun A. van Dijk - E-Book

Discurso y contexto E-Book

Teun A. van Dijk

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¿De qué manera las situaciones sociales influyen en el uso del lenguaje y en el discurso? Este libro constituye la primera monografía en presentar una teoría multidisciplinaria del contexto. Tradicionalmente, el contexto se definía como variables sociales "objetivas" (como el género o la clase social de los hablantes). Sin embargo, Teun A. van Dijk señala que no es la situación social en sí misma la que influye en las estructuras del texto y el habla, sino la definición de las propiedades relevantes de la situación comunicativa que realizan los participantes del discurso. La nueva noción teórica desarrollada para explicar estos constructos mentales subjetivos consiste en modelos contextuales que cumplen un papel crucial tanto en la interacción como en la producción y comprensión del discurso. Estos controlan de forma dinámica la manera en que el uso del lenguaje y del discurso se adaptan a su escenario situacional; de ahí que también definan bajo qué condiciones estos discursos son apropiados. Los modelos contextuales son el vínculo que faltaba entre el discurso, la situación comunicativa y la sociedad y, por eso, también forman parte de la base de la pragmática. En este libro, los modelos contextuales se estudian especialmente desde una perspectiva (socio) lingüística y cognitiva. En otro libro publicado por Cambridge University Press, Sociedad y Discurso, Teun A. van Dijk desarrolla las dimensiones sicológica, sociológica y antropológica de la teoría del contexto.

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Seitenzahl: 634

Veröffentlichungsjahr: 2012

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Teun A. van Dijk

DISCURSO YCONTEXTO

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El discurso como interacción social

Racismo y discurso en América Latina

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Dominación étnica y racismo discursivo en España y América Latina

Discurso y poder

DISCURSO YCONTEXTO

Un enfoque sociocognitivo

Teun A. van Dijk

© Teun A. van Dijk

Traducción: AndreaLizosain

Diseño de cubierta: Iván de Pablo Bosch

Primera edición: Mayo de 2012, Barcelona

Edición en formato digital, 2013

Derechos reservados para todas las ediciones en castellano

© Editorial Gedisa, S.A.

Avenida del Tibidabo, 12, 3.º 2.ª

08022 Barcelona, España

Tel. (+34) 93 253 09 04

Fax (+34) 93 253 09 05

Correo electrónico:[email protected]

http://www.gedisa.com

Formato digital:

Editor Service, S.L.

Diagonal 299, entlo. 1ª

08013 Barcelona

www.editorservice.net

[email protected]

eISBN: 978-84-9784-449-9

Depósito legal: B.19992-2013

Índice

Prefacio

Agradecimientos

1. Hacia una teoría del contexto

2. Contexto y lenguaje

3. Contexto y cognición

4. Contexto y discurso

5. Conclusiones

Prefacio

Hace treinta años escribí un libro llamadoTexto y contexto. Dicho libro aborda de manera exhaustiva y bastante formal el texto, pero deja un poco de lado el contexto, una noción de vital importancia para comprender la forma en que el discurso se inserta en la sociedad. En mi trabajo posterior, en el marco de los Estudios Críticos del Discurso —por ejemplo, sobre racismo, ideología y discurso—, el contexto se aborda exhaustivamente como un trasfondo social para el discurso, pero casi no se analiza en términos teóricos. Tradicionalmente, en el campo de estudio del lenguaje y el discurso, el contexto se concibe en términos de variables sociales independientes como el género, clase, grupo étnico, edad, identidad o como condiciones sociales del texto y el habla.

Tanto los estudios formales como los etnográficos de la indexicalidad definen los contextos más bien en términos semánticos, por ejemplo, como referentes de expresiones deícticas; sin embargo, gran parte de esos trabajos se limitan a las orientaciones espaciales o temporales de los participantes.

Las teorías de los actos de habla han dado explicaciones formales de algunas de las propiedades de los hablantes y los oyentes, como su conocimiento, sus deseos o su estatus, con el fin de formular condiciones de adecuación, pero no han buscado desarrollar un análisis sistemático de tales condiciones contextuales. El Análisis Crítico del Discurso (ACD) se interesa principalmente en las condiciones sociales del discurso y específicamente en cuestiones de poder y de abuso de poder, pero tampoco ha desarrollado teorías más explícitas del contexto como base para su propio trabajo crítico. Obviamente, el poder no se despliega sólo en algunos aspectos del «discurso poderoso» y necesitamos conocer el contexto en su totalidad y complejidad para saber cómo se relaciona el poder con el discurso y, más en general, de qué manera éste reproduce la estructura social.

En las últimas décadas, tanto la psicología cognitiva del discurso como la inteligencia artificial, han avanzado notablemente en lo que se refiere al descubrimiento de los procesos y representaciones involucrados en la producción y comprensión del discurso. Estas disciplinas han ayudado a comprender el papel fundamental de los modelos mentales y el conocimiento en relación con el procesamiento y el uso del discurso. Sin embargo, estos modelos también eran más semánticos que pragmáticos. Aparte de algunos estudios experimentales de diferencias individuales u objetivos distintos, existen pocos trabajos empíricos sobre la influencia del contexto en el procesamiento del discurso.

La psicología social es una de las pocas disciplinas que ha desarrollado ideas sobre las estructuras de las situaciones y episodios que podrían usarse como propuestas para la base de una teoría del contexto, pero no se pensaron como una teoría del contexto para el discurso. De hecho, el estudio del discurso en la corriente dominante de la psicología social es todavía bastante marginal, excepto en la psicología discursiva.

Si existe una disciplina que debería ayudar a comprender la naturaleza de los contextos y su influencia en el discurso, ésa es la sociología. No obstante, irónicamente, la principal influencia de la sociología en el análisis del discurso ha sido el análisis de la conversación, el cual, al menos al principio, dejaba más de lado el contexto que gran parte del análisis del discurso y se centraba más en las estructuras de la interacción que en el escenario (setting), los actores y sus propiedades. No hay que olvidar, sin embargo, que en décadas anteriores, la sociología ocasionalmente intentó definir las situaciones sociales, lo que culminó especialmente en el trabajo de Erving Goffman, quien podría ser el sociólogo que más hacontribuido a nuestra comprensión de la manera como se sitúan la interacción y el habla.

La antropología y, especialmente, la etnografía del habla y la antropología lingüística son las únicas direcciones de la investigación que durante algunas décadas han prestado atención al estudio del contexto como un componente obvio de los «eventos comunicativos», empezando con el conocido modeloSpeakingde Dell Hymes en los años sesenta. Éste se relaciona con los estudios etnográficos de John Gumperz y otros científicos del campo de la sociolingüística interaccional en lo que llaman «contextualización». Hasta hoy, éstas son unas de las pocas aproximaciones que han producido (editado) libros sobre el contexto y la contextualización.

Podemos concluir en este brevísimo resumen que, en la mayoría de las disciplinas de las humanidades y las ciencias sociales, existe un interés creciente pero aún poco canalizado en el estudio del contexto. Existen miles de libros, en diversas disciplinas, que exhiben la palabra «contexto» en sus títulos, pero la vasta mayoría de estos estudios la usan informalmente, como «escenario», «situación», «condiciones» o «circuns­tancias» sociales, políticos, geográficos o económicos, y casi nunca en el sentido estricto de «contexto del texto o el habla».

Existen algunos libros de lingüística, estudios del discurso o ciencias sociales que utilizan la noción de contexto en términos de límites y consecuencias del discurso, pero la mayor parte de estos estudios se concentra en el discurso mismo y no en la compleja naturaleza de sus contextos. Ciertamente no sorprende, ya que la noción misma de «contexto» implica que se define en relación a un «texto» y que, en ese caso, el «texto» (o habla) es el fenómeno central. Es decir, generalmente, los contextos se consideran sólo para comprender o analizar el discurso de una manera mejor. De otra manera, un estudio del «contexto» sería pura psicología, sociología o antropología de los escenarios, los actores sociales y sus propiedades, así como de sus cogniciones, actividades, interacciones, prácticas sociales u organizaciones.

Ha llegado la hora de tomar los contextos seriamente y de desarrollar teorías explícitas de los contextos y de las maneras en que se asume su relación con el discurso y la comunicación. Este libro, así como tambiénSociedad y discurso(Van Dijk, 2011), en el que exploro el estudio del contexto en las ciencias sociales, son un intento de plantear dicha teoría. Lo citado anteriormente se llevará a cabo examinando la noción (el uso) del contexto y sus posibles componentes en la lingüística, la sociolingüística y la psicología cognitiva.Sociedad y discursoamplía esta exploración teórica a la psicología social, la sociología y la antropología, estudios a los que con frecuencia se hará referencia en este volumen. Aunque están muy relacionados como un estudio integral del contexto, ambos libros se pueden leer como estudios independientes. Este libro se dirige, en gran parte, a los lectores de (socio)lingüística y psicología cognitiva, mientras que la otra monografía está pensada para lectores de psicología social, sociología, antropología y ciencias políticas. Claramente, puedo esperar que los lectores de este volumen también lean el otro estudio sobre el contexto en las ciencias sociales, dadas las relaciones obvias entre los contextos sociales del discurso y el estudio de las situaciones e interacciones comunicativas en las ciencias sociales.

Este libro constituye la primera monografía dedicada por entero a la noción de contexto y, por lo tanto, debe considerarse exploratoria. Se trata de un estudio teórico, inspirado en ideas, nociones y avances en la lingüística, la sociolingüística y la psicología cognitiva. Aunque reviso una gran cantidad de estudios empíricos, no puedo dar cuenta de ningún estudio etnográfico del contexto ni de experimentos nuevos. En lugar de eso, en el libro ilustraré la teoría con el ejemplo de uno de los discursos más influyentes de los últimos años: el debate sobre Irak en la Cámara de los Comunes del Reino Unido. En su discurso en este debate, Tony Blair presentó y defendió una moción para legitimar la guerra contra Irak, una guerra cuyas nefastas consecuencias conocemos todos.

Tanto éste como los discursos siguientes de otros parlamentarios, sirven de ejemplo para demostrar que un enfoque que no considere el contexto en el estudio del discurso y la conversación es limitado, y conduce a descripciones superficiales, formalistas y a veces triviales que analizan pobremente el discurso, que se encuentra profundamente arraigado en la vida social y política.

Debido a que, por intuición, casi todo puede volverse relevante para el discurso (no sólo los temas de los que hablamos o la miríada de situaciones en las que podemos conversar, escribir, escuchar o leer), una teoría del contexto podría volverse una «Teoría de Todo». Por lo tanto, es fundamental «definir» literalmente, es decir, delimitar, lo que de otra manera podríamos extender a una gran parte de la sociedad. De hecho, no es exagerado sostener que el discurso de Tony Blair tiene que entenderse no sólo como el discurso de un Primer Ministro que se dirige a los parlamentarios (a la nación y al mundo) en el contexto de un debate parlamentario en la Cámara de los Comunes británica el 18 de marzo de 2003, sino también como parte de la política exterior del Reino Unido, sus relaciones con Estados Unidos y la Unión Europea, la cuestión de Oriente Medio, etcétera.

A menos que queramos perdernos en contextos infinitos, debemos concluir que no todo lo que de alguna manera podría entenderse como «trasfondo» para el discurso es necesariamente parte de su «contexto» cuando éste se define en términos más teóricos o restrictivos. El contexto se basa en el conocimiento del mundo, pero no es lo mismo que éste último. De esta manera, elaborar una teoría del contexto significa, primeramente, seleccionar aquellos elementos de una situación comunicativa que son sistemáticamente relevantes para el discurso. Lo anterior significa que, primero, debemos examinar la manera en que se definen dichas situaciones en la lingüística, la sociolingüística, la psicología cognitiva y social, la sociología y la antropología, para luego definir los criterios de lo que se debe incluir o no en la teoría del contexto.

Este libro no sólo constituye una exploración y una revisión de trabajos anteriores. También presenta y defiende una tesis teórica que puede ser obvia (al menos para los psicólogos y algunos sociólogos fenomenológicos), pero que no es evidente en muchas de las ciencias sociales actuales y las numerosas aproximaciones al discurso y la comunicación. Esta tesis es bastante simple, pero fundamental para entender qué es el contexto y cómo se relaciona con el discurso:1

No es la situación social «objetiva» la que influye en el discurso, ni es que el discurso influya directamente en la situación social: es ladefinición subjetiva realizada por los participantes de la situación comunicativala que controla esta influencia mutua.

Entonces, los contextos no son una clase de condición objetiva o de causa directa, sino que más bien son constructos (inter)subjetivos diseñados y actualizados continuamente en la interacción de los participantes como miembros de grupos y comunidades. Si los contextos representaran condiciones o límites sociales objetivos, todas las personas de la misma situación social hablarían de la misma manera. Por lo tanto, la teoría debeevitar el positivismo, el realismo y el determinismo social al mismo tiempo: los contextos son constructos de los participantes. Ésta también es la razón por la cual la principal hipótesis de la teoría del contexto es sociocognitiva y este libro puede definirse como una perspectiva sociocognitiva del estudio del contexto dentro de un enfoque multidisciplinario más amplio.

La tesis de que los contextos son constructos subjetivos de los participantes, también explica la singularidad de cada texto o conversación (o de sus fragmentos), así como también la base común y las representaciones sociales compartidas de los participantes al aplicarlas en su definición de la situación que llamamos contexto.

Veremos que la psicología tiene una noción teórica muy útil que ubica la teoría sobre una base cognitiva sólida: un modelo mental. Es decir, como interpretaciones subjetivas de situaciones comunicativas, los contextos se definirán como modelos contextuales. A continuación se enumera lo que dichos modelos contextuales hacen (o deben hacer):

•Controlan la manera en que los participantes producen y entienden el discurso.•Permiten que los participantes adapten el discurso o sus interpretaciones a la situación comunicativa según sea relevante para ellos en cada momento de la interacción o comunicación.•Proporcionan una interfaz esencial en la teoría del procesamiento textual entre los modelos mentales de los acontecimientos acerca de los quese habla (referencia) y la manera en que el discurso se formula en la realidad.•Definen las condiciones de adecuación del discurso; de ahí que sean la base de una teoría de la pragmática.•Son la base de una teoría del estilo, género, registro y, en general, de toda la variación del discurso.•Constituyen la interfaz entre el discurso y la sociedad, entre lo personal y lo social, y entre la acción y la estructura; de ahí que confirmen que el conocido problema micro y macro (también) puede formularse en estos términos, al menos en el caso del dominio fundamental del lenguaje y la comunicación.•Para la lingüística y las gramáticas (formales), los modelos contextuales pueden formalizarse (y así se ha hecho al menos parcialmente) de manera que van más allá de la semántica referencial de los deícticos.•Los modelos contextuales permitirán que la investigación sociolingüística continúe más explícitamente su desarrollo para ir más allá del estudio de las correlaciones con variables sociales y, al mismo tiempo, se concentre más en la influencia social sobre las estructuras discursivas.•Los modelos contextuales explicitan nociones antiguas pero relevantes de la sociología, como la definición de la situación, que también se aplica en los análisis de la interacción y la conversación.•Ponen en evidencia cómo el contexto también puede controlar aspectos del texto y el habla que resultan relevantes para los participantes, pero que no se pueden observar.•Reformulan los primeros marcos de la antropología para el estudio de los eventos comunicativos.•Finalmente, así como el análisis crítico y contextual del discurso de Tony Blair y de otras intervenciones en el debate sobre Irak mostrarán una explicación más sistemática del contexto, forma parte de la base de los Estudios Críticos del Discurso de igual manera que lo es para todos los enfoques más socio-políticos del discurso.

Debido a que la teoría está incompleta, este libro busca incentivar el desa­rrollo de otras investigaciones. Aborda numerosas cuestiones que necesitan un desarrollo teórico adicional, experimentos psicológicos, una descripción etnográfica y un análisis discursivo detallado. La influencia del contexto por lo general es sutil, indirecta, compleja, confusa y contradictoria, con resultados que van mucho más allá de los efectos principales de las variables sociales.

Los contextos son igual que otras experiencias humanas: en cada momento y en cada situación, dichas experiencias definen la manera como vemos la situación actual y la forma en que nos desenvolvemos. Es una tarea fundamental para las humanidades y las ciencias sociales en general y para los estudios del discurso en particular, mostrar la manera exacta en que nuestros textos y habla dependen de dichos contextos, así como los influencian.

Más que cualquiera de mis otras obras, la redacción de mis dos libros sobre el contexto ha significado un tremendo esfuerzo de varios años. Aunque construir teorías (y analizar ejemplos interesantes) puede resultar entretenido, a veces también puede ser desesperante por la complejidad de las cuestiones involucradas. Al generar una teoría general del contexto y determinar su relación con el contexto, no podemos limitarnos a un estudio más enfocado en, digamos, pronombres, cambios de turno o metáforas (ya en la actualidad, cada una de las cuales es una tremenda área de estudio en sí misma). Por una parte, se necesitan considerar casi todos los aspectos de las situaciones sociales y, por otra, todas las estructuras variables del uso del lenguaje y del discurso. ¡No es de extrañar, entonces, que me llevara años entender los principales problemas involucrados! ¡No es de extrañar, tampoco, que este estudio, a pesar de los estrictos límites que me impuse, creciera sin cesar hasta llegar al presente tamaño de dos monografías independientes, aunque muy relacionadas! Y aún tengo la molesta sensación de haber llegado sólo a la superficie, la misma sensación que tenía sobre mi comprensión del discurso cuando escribíTexto y contextohace tres décadas.

Por lo tanto, espero que a pesar de las obvias imperfecciones que tienen mis libros y de que están incompletos, otras personas asuman el desa­fío y desarrollen el campo de los estudios del contexto como una de las áreas más importantes de los estudios del discurso en todas las disciplinas de las humanidades y las ciencias sociales.

Como siempre, los comentarios críticos y las sugerencias son bienvenidos([email protected]).

Barcelona, marzo de 2011

Teun van Dijk

Universidad Pompeu Fabra

Notas:

1. La siguiente formulación de la tesis más importante de este libro, ha sido corregida en esta versión española del libro original en inglés.

Agradecimientos

Me complace agradecer los comentarios críticos y las sugerencias de algunos de mis colegas más respetados.

En primer lugar, estoy en deuda con Ronald Macaulay por su lectura y comentarios comprensivos, generosos y detallados del capítulo sobre contexto y discurso. Él es uno de aquellos sociolingüistas que han enfatizado que la sociolingüística no debería limitarse al estudio de la variación de la –rpost-vocálica, sino que debería abocarse al estudio mucho más amplio de la manera en que el discurso puede variar en las situaciones sociales. Walter Kintsch, Art Graesser, Rolf Zwaan y Celso Álvarez-Cáccamo leyeron el capítulo sobre cognición de manera críticay estoy en deuda con ellos por sus múltiples correcciones, sugerencias y referencias. También le agradezco a Michelle Lazar por su lectura crítica del capítulo 4. No podría estar más de acuerdo con ella al referirse a que las primeras investigaciones también deberían contextualizarse siempre especificando el lugar, el tiempo y los sujetos a los que se aplican. Me satisface contar con la opinión experta de Theo van Leeuwen en el capítulo sobre lenguaje y contexto. Le debo mucho a Anita Fetzer, editora y autora de libros sobre el contexto, quien leyó el manuscrito completo de manera crítica; muchas de las ideas que no abordo en este libro (adecuación, Grice, etcétera) las aborda ella en su trabajo. Barbara Tversky y Bridgette Martin me enviaron estudios cognitivos relevantes sobre la estructura de la experiencia y la comprensión de los acontecimientos. Finalmente, mis agradecimientos a los revisores anónimos de este libro.

1

Hacia una teoría del contexto

El martes día 18 de marzo de 2003, el Primer Ministro británico Tony Blair dio un discurso en la Cámara de los Comunes en el que proponía una moción para permitir una acción militar británica contra Irak «por su continua falta de cumplimiento de las Resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas». Después de leer la moción, comenzó su discurso de la siguiente manera:

De entrada, opino que es correcto que la Cámara debata sobre este asunto y dicte sentencia. Esa democracia es nuestro derecho, pero otros luchan en vano por ella. Otra vez aclaro que no es que no respete las opiniones que están en oposición a las mías. Se trata, ciertamente, de una elección difícil, pero también absoluta: retirar las tropas británicas y regresar o mantenernos firmes en el curso de acción que hemos establecido. Creo fervientemente que debemos mantenernos firmes en ese curso. La pregunta más frecuente no es «¿Por qué importa?», sino «¿Por qué importa tanto?». Aquí estamos, el gobierno, ante su prueba más seria, su mayoría en riesgo, la primera renuncia del Gabinete por un problema de políticas, los partidos principales divididos internamente, personas que están de acuerdo con todo lo demás…

[Parlamentarios: «¿Los partidos principales?»]

Ah, sí, claro. El Partido Liberal Demócrata, unido, como siempre, en el oportunismo y el error.

[Interrupción].

Para que tanto los parlamentarios presentes como nosotros los lectores y analistas podamos entender este fragmento —como está transcrito en el registro oficial Hansard— es obviamente fundamental conocer la gramática y las normas del discurso. Al mismo tiempo, dicha comprensión requiere grandes cantidades de «conocimiento sobre el mundo», es decir, sobre la democracia o las tropas británicas e, implícitamente en este fragmento, sobre Irak. Así podemos entender, entre otras muchas cosas, que el hablante está defendiendo el envío de tropas a Irak para lograr la democracia, a la vez que está suponiendo, entre muchas otras cosas, que Irak no es una democracia y que las tropas (la guerra, etcétera) pueden lograr la democracia.

Esta comprensión, sin embargo, que se basa en la gramática, normas discursivas y el conocimiento del mundo, es sólo parte de nuestra comprensión. Lo que los parlamentarios entienden particularmente es también que dicha intervención es apropiada en este debate y en el parlamento, así como por qué, cuáles son las funciones del parlamento y lo que el hablante, Tony Blair, está haciendo en este momento (en contraste con lo que está hablando, lo que está queriendo decir o a lo que está haciendo referencia, por ejemplo, en este caso, las tropas británicas).

Es decir, no sólo entiende el texto del discurso de Blair, sino que también su contexto. Saben que la persona que está hablando es Tony Blair. Al mismo tiempo, saben que está hablando como Primer Ministro ycomo líder del gobierno británico actual; que se está dirigiendo a ellos como parlamentarios y miembros de partidos políticos; que su intención es defender la actual política con respecto a Irak de su gobierno; que cuando se refiere a «la Cámara» se está refiriendo deícticamente a «esta» Cámara de los Comunes de la cual son miembros y en la que está hablando en ese momento; que se está burlando del Partido Liberal Demócrata por su supuesto oportunismo; y mucho más.

Al entender la combinación texto en contexto de este discurso, los parlamentarios, y nosotros como lectores del informe Hansard, comprendemos de qué trata este discurso realmente: de una manera específica de «hacer política» por medio de la participación en debates políticos. Gracias a nuestro conocimiento del contexto político de este discurso, sabemos que no sólo se trata de una muestra de inglés gramatical y con significado, sino que también es apropiado para la situación actual de un debate parlamentario y también entendible como parte del proceso político de toma de decisiones y de legislación parlamentarias. En resumen, entendemos la función política central de este discurso.

Como analistas sabemos que los parlamentarios entienden el discurso de Blair (más o menos) de esta manera no sólo porque nosotros también lo hacemos, dado nuestro conocimiento sobre política, debates parlamentarios, el Reino Unido y la historia mundial actual, sino también porque Blair y los parlamentarios varias veces expresan, suponen y señalan dicho entendimiento «contextual», tanto en ésta como en partes posteriores de este debate (consulte el análisis enSociedad y discurso). Por ejemplo, en este fragmento Blair utiliza varias expresiones deícticas que se refieren de manera explícita a la manera en que él mismo entiende el contexto actual de su discurso, al incluir los referentes «yo», «la Cámara», «este asunto», «nuestro derecho», «[yo] opino», «el curso de acciónque hemos establecido», «aquí estamos, el gobierno», «los partidos principales»; es decir, refiriéndose a la situación actual y a sí mismo como hablante, su función como Primer Ministro, el parlamento, los partidos políticos británicos, la política actual, etcétera.

En sus intervenciones posteriores en este fragmento, los parlamentarios también muestran su comprensión del contexto, por ejemplo, al cuestionar críticamente la referencia de Blair a los partidos principales y «olvidar» al Partido Liberal Demócrata. Es decir, estos parlamentarios muestran que tienen una definición diferente de la situación comunicativa relevante, y la reacción irónica de Tony Blair muestra nuevamente que entiende esta construcción alternativa del contexto de los parlamentarios al explicitarla bajo la forma de una idea de último momento: la presencia del Partido Liberal Demócrata como partido en la Cámara… y en el debate. En otras palabras, su comprensión pragmática del discurso de Blair implica su contextualización, es decir, involucra inferencias sobre su definición de la situación comunicativa, una definición con la que pueden no concordar.

Vemos que la producción y el entendimiento del texto y el habla implican fundamentalmente lo que tradicional e informalmente se conoce como el «contexto» de este discurso, lo que comprende categorías como la identidad y papel del participante, el lugar, el momento, la institución, las acciones políticas y el conocimiento político, entre otros componentes. Lo más probable es que un análisis más detallado exigirá un estudio con más detalle de este fragmento y su contexto, como el hecho de que el comentario irónico de Blair sobre el Partido Liberal Demócrata presupone que éste es parte de la oposición y no del partido o los partidos de gobierno. Sin embargo, no se trata de una presuposición o implicancia semántica como es el caso de que el apoyo a las tropas presupone que el Reino Unido tiene tropas, y que además está involucrado en una acción militar; por el contrario, se trata de alguna clase de presuposición pragmática o contextual basada en el conocimiento político sobre la interacción política actual en el debate.

También podemos ver que este fragmento no sólo contiene una pregunta y una respuesta, sino que la pregunta puede oírse como un de­safío a Blair y que su respuesta a este desafío puede entenderse como «ironizar». Además, aunque el análisis interaccional de este fragmento puede y debería refinarse, no permite una comprensión completa de lo que está sucediendo sin un análisis más profundo de las propiedades relevantes del contexto, como la relación entre Tony Blair como Primer Ministro y los miembros del Partido Laboral y su opinión sobre el Partido Liberal Demócrata y su oposición a éste. Sin un entendimiento contextualizado de estas características, no sabemos que la interrupción del Primer Ministro no es sencillamente una pregunta, o incluso una crítica, sino que también es una forma de oposición política si los hablantes son miembros de la oposición. Sólo a través de una comprensión política del contexto relevante, la respuesta de Blair se puede entender como una ironía y, de esta manera, como un ataque político importante al Partido Liberal Demócrata. En otras palabras, para comprender este fragmento como una interacción, es decir, para entender lo que Blair está haciendo realmente, los parlamentarios, así como nosotros los analistas, debemos construir un contexto (político) apropiado para el fragmento.

A partir de este ejemplo y mis breves comentarios analíticos, también podemos concluir que el análisis contextual del discurso va más allá del análisis o la comprensión gramatical, «textual» e interaccional. Asimismo, este análisis va más allá del análisis «cognitivo» tradicional. No sólo necesitamos explicitar el conocimiento del mundo que sostiene la comprensión semántica de este fragmento, sino que también requerimos el conocimiento político más específico necesario para construir un contexto relevante para este fragmento y, por lo tanto, entender su significado político como una contribución apropiada a un debate parlamentario y al proceso político en el Reino Unido.

En otras palabras, entender un discurso significa entenderlo en contexto. En consecuencia, el análisis del discurso y el análisis conversacional necesitan explicitar lo que son los contextos y la manera exacta en que se analizarán las relaciones entre contextos y discursos de manera que expliquen cómo lo hacen los usuarios.

¿Qué es el «contexto»?

Tanto en la conversación cotidiana como en el discurso científico, con frecuencia usamos nociones generales como «lenguaje», «discurso», «acción», «mente», «conocimiento», «sociedad» o «poder», pero nos resulta difícil definirlas de una manera más o menos satisfactoria. Lo dicho anteriormente a menudo significa que estamos frente a nociones fundamentales que requieren teorías complejas, o también disciplinas completas, para explicar sus propiedades. Al mismo tiempo, con frecuencia tenemos campos especializados de filosofía que se encargan de dichos conceptos.

Lo mismo es cierto para la noción de «contexto». Quizás porque la vemos como medianamente más formal que conceptos relacionados como «situación», «circunstancias» o «escenario», utilizamos la idea de «contexto» siempre y cuando queremos indicar que un fenómeno, evento, acción o discurso tiene que verse o estudiarse en relación con su escenario, es decir, con las condiciones y consecuencias «circundantes». Así, no sólo describimos, sino que también explicamos especialmente la incidencia o las propiedades de un fenómeno central en los términos de algunos aspectos de su contexto.

Cuando nos referimos informalmente al «contexto» del discurso de Tony Blair, podemos resumirlo en líneas generales con la descripción «el debate parlamentario en la Cámara de los Comunes del Reino Unido el18 de marzo de 2003». Sin embargo, posteriormente también podríamos definir el contexto del discurso de Blair en términos mucho más amplios como el «debate sobre la guerra de Irak» o incluso como la «política exterior del Reino Unido». Es decir, los contextos vienen determinados en diferentes tamaños o ámbitos; pueden ser más o menos micro o más o menos macro; y, metafóricamente hablando, parecen ser círculos concéntricos de influencia o efecto de algunas situaciones, acontecimientos o discursos.

Por otra parte, parece haber una relación mutua de influencia condicional entre los acontecimientos y sus contextos. El contexto más amplio de la política exterior de Blair (o, en términos más generales, del Reino Unido), como las relaciones con Estados Unidos o la situación en Oriente Medio, sin duda explica muchos aspectos del debate parlamentario actual así como también el discurso de Tony Blair. Y, al mismo tiempo, el debate y el discurso actual contribuyen a esta misma política exterior del Reino Unido. El texto y el habla no sólo son componentes de sus contextos (o incluso producidos por éstos), sino que también parecen componerlos: al dirigirse al parlamento acerca de la acción militar en Irak, Tony Blair también está estableciendo o definiendo la política exterior del Reino Unido.

Vemos que la noción de «contexto» se usa con frecuencia para ubicar o explicar cosas. Las cosas se ponen o se ven en su «propio contexto» y a menudo nos instan a no sacar de contexto o a no describir las cosas sin su contexto. Ésta es también la razón por la que el esquema del informe noticioso de la prensa generalmente tiene una categoría de contexto especial que ubica los acontecimientos actuales en su contexto político, social o histórico (Van Dijk, 1988b).

El «contexto» en las humanidades y las ciencias sociales

Podemos concluir a partir de esta caracterización informal de la noción de «contexto», que no entendemos a cabalidad los fenómenos complejos sin entender su contexto. Lo citado anteriormente también es cierto en el caso de los discursos parlamentarios. Apenas podríamos entender grandes partes y especialmente la función política central del discurso de Blair si no supiéramos que está defendiendo su política con respecto a Irak en la Cámara de los Comunes británica. Gran parte del «contenido» de este discurso sobre Irak podría ser debatido (y así ha sido) por otros hablantes en otras ocasiones, también fuera del parlamento, pero, obviamente, con funciones muy distintas si se expresa en situaciones diferentes. En esta situación del debate parlamentario, sólo Blair como Primer Ministro —así como también algunas otras personas autorizadas por las normativas y el Presidente de la Cámara— puede abrir el debate, presentar mociones y realizar otras acciones políticas. Y, al revés: lo que Blair dice, y cómo lo dice, puede no resultar apropiado en otras situaciones. De hecho, es poco probable que durante una discusión familiar en casa, Tony Blair dijera algo como «no es que no respete las opiniones que están en oposición a las mías». Aparentemente, el contexto también controla el estilo del discurso, como en el caso de este uso formal de la atenuación retórica (lítotes) y sus opciones léxicas (por ejemplo, «en oposición a las mías» en lugar de «opuestas» o «disidentes»). Es decir, como Blair conoce los límites contextuales específicos de los debates parlamentarios en el Reino Unido, puede formular el contenido y el estilo de su discurso en concordancia con dichos límites.

Literatura, semiótica y arte

En el estudio de la literatura y el arte, en varios momentos históricos, los alumnos debían estudiar las obras de arte y sus estructuras «por sí solas», ignorando el contexto social y las condiciones psicológicas del autor. Con el tiempo, esta posición «aislacionista» o «autónoma» (l’art pour l’art, formalismo, nuevo criticismo, lectura detallada [close reading], etcétera, Bell-Villada, 1996; Gibbons, 1979; Erlich, 1965) fue rechazada a favor de un enfoque más «contextual» que explica muchas propiedades de las obras de arte en términos de «circunstancias» psicológicas, sociales, culturales o históricas. Esto no significa que debemos ser menos precisos y sistemáticos en la descripción de las estructuras de un poema o una novela, sino que nuestra comprensión es seguramente más completa cuando podemos describir y también explicar muchas más propiedades de los textos literarios en función de sus varios contextos. La contextualización es una parte fundamental de nuestra comprensión de la conducta humana, en general, y de la literatura, otros textos y el habla, en particular. De hecho, el con-texto se llama así, porque viene con «textos» etimológicamente hablando.

Se pueden realizar observaciones similares para la aparición de la nueva interdisciplina de la semiótica en los años sesenta, uno de los paradigmas del movimiento estructuralista en las humanidades (consultar, entre un vasto número de otras introducciones, Eco, 1978). En gran parte basada en conceptos abstractos de «signos» aplicados a otras formas del discurso y la comunicación, por ejemplo, en la literatura, la narrativa, las películas, la danza, las artes o el diseño, e inspirada en las ideas estructuralistas de Saussure, Jakobson, Hjelmslev, Martinet, Barthes, Greimas y otros, fueron pocos los estudios semióticos que se fijaron en los contextos sociales o culturales. Sin embargo, hacia la década de los noventa, con la aparición de una semiótica social más explícita y el análisis crítico de los mensajes multimodales, la semiótica tomó una dirección investigativa más social (consultar, por ejemplo, Hodge y Kress, 1988; Van Leeuwen, 2005).

Lingüística

Lo mismo sucede con el estudio del lenguaje, como veremos con más detalle más adelante (capítulos 2 y 4). No se necesitan muchos conocimientos históricos de la lingüística para saber que esta disciplina se limitó durante décadas a un estudio «formalista», «estructuralista» o «transformacional» de los signos, sonidos, palabras, oraciones, significados o actos de habla (consultar, por ejemplo, los capítulos en Aronoff, 2003). En dichos estudios apenas se menciona, si es que se hace, y por lo general sólo en los capítulos introductorios, el hecho de que el lenguaje y el uso del lenguaje son fenómenos sociales, obviamente, y que necesitan estudiarse en sus contextos sociales y culturales. Pocas escuelas lingüísticas, originalmente interesadas sólo en la gramática, han explorado el papel del contexto, a excepción del enfoque sistémico y otros enfoques funcionales, a los que nos referiremos en el capítulo 2 (consultar el trabajo de Givón, en Givón, 2005, por ejemplo).

Tenemos que esperar hasta finales de la década de los sesenta para ser testigos de la aparición de nuevas interdisciplinas como la pragmática, la psicolingüística, la sociolingüística y la etnografía del habla, que comenzaron a profundizar en los «contextos» cognitivos y especialmente sociales y culturales del lenguaje y su uso (consultar las referencias en capítulos posteriores y especialmente enSociedad y discurso).

De esta manera, en el límite de la lingüística y la filosofía, el estudio de los actos de habla, las implicaciones y los postulados conversacionales (Austin, 1962; Grice, 1975; Searle, 1969) por primera vez no sólo enfatizan el papel de la acción social en el uso del lenguaje, sino que también explican las condiciones contextuales (formales) de la adecuación de las expresiones, como una de las características de la nueva interdisciplina de la pragmática. Es también en este marco donde la noción de «contexto» se analiza en su propio derecho (véase, por ejemplo, Stalnaker, 1999; Horn y Ward, 2004).

Susan Ervin-Tripp, una de las pioneras de la sociolingüística, se encuentra entre aquellos lingüistas que defendieron el estudio explícito del contexto de manera más enfática, al tiempo que criticaban la falta de análisis contextual en los primeros estudios:

La omisión del contexto en las explicaciones lingüísticas ha tenido lugar porque algunos lingüistas han considerado que la estructura contextual es demasiado caótica, demasiado idiosincrática, como para caracterizarla sistemáticamente. Cuando los lingüistas comenzaron a identificar las reglas variables (Labov, 1969, 1-44), la separación de lo variable de lo obligatorio o categorial era obvio e inevitable. Los variacionistas han introducido el contexto en su análisis gradualmente. Lo que estamos comenzando a hacer es usar contrastes en los elementos lingüísticos, incluidos aquellos que son variables, como nuestra señalética para identificar tanto la estructura de la conversación como la estructura del contexto, ciertamente la estructura social inmediata para los hablantes. Los elementos lingüísticos pueden decirnos cuáles son las categorías humanas naturales para el contexto. Dicho enfoque puede al fin sistematizar el dominio del contexto (Ervin-Tripp, 1996: 35).

Estudios del discurso

Los estudios del discurso que surgieron en la década de los sesenta trajeron importantes ideas nuevas al estudio del lenguaje y la comunicación (Van Dijk, 1985, 1997). Sin embargo, muchas de sus primeras contribuciones fueron más bien estructuralistas y formales. Las primeras gramáticas textuales a menudo emulaban gramáticas generativas de la oración (Van Dijk, 1972), aunque con intentos de incorporar una explicación formal del contexto como parte de un componente pragmático (Van Dijk, 1977). Los primeros estudios de género (por ejemplo, de la narrativa y la argumentación) por lo general seguían un paradigma formal y pocas veces utilizaban enfoques más contextuales. La psicología cognitiva del procesamiento del texto más tarde generó luces sobre lo que podría llamarse el «contexto cognitivo» del discurso, pero —con algunas excepciones— lo haría en términos de una mente aislada socialmente (Van Dijk y Kintsch, 1983).

Estos primeros análisis discursivos dieron un paso hacia la explicación del contexto, pero principalmente limitaron dicho contexto al contexto verbal o co-texto (Petöfi, 1971) para unidades del lenguaje o del uso del lenguaje. Muchos estudios del «contexto», tanto en la lingüística como en otros enfoques más formales, aún limitan esta noción al «contexto verbal» de palabras, oraciones, proposiciones, expresiones o turnos de conversación previos (y a veces siguientes).

Tuvimos que esperar hasta finales de los años setenta y principios de los ochenta antes de que las estructuras discursivas se estudiaran más sistemáticamente en sus contextos sociales, históricos y culturales, algo que ya se hacía en parte en la sociolingüística (Labov, 1972a, 1972b) y en la etnografía del habla (Bauman y Sherzer, 1974; consultar a continuación y para más detalles véaseSociedad y discurso).

Análisis crítico del discurso

A finales de los años setenta, un grupo de investigadores liderado por Roger Fowler inició una mirada más crítica y sociopolítica al uso del lenguaje, el discurso y el poder, defendiendo el estudio de la «lingüística crítica» (Fowler, Hodge, Kress y Trew, 1979). Durante los años ochenta y noventa este enfoque «crítico» se transformó rápidamente en un movimiento internacional de Análisis Crítico del Discurso (ACD), bajo la influencia inicial de académicos europeos (Fairclough, 1995; Fairclough y Wodak, 1997; Jäger, 1993b; Van Dijk, 1993b, 2001; Wodak y Meyer, 2001).

Más que la sociolingüística, la etnografía de la comunicación u otros enfoques de los aspectos sociales y culturales del uso del lenguaje, este movimiento crítico se interesaba específicamente en la reproducción discursiva del poder social (Fairclough, 1989; Wodak, 1989), el estudio crítico del discurso político (Chilton, 1985), la ideología (Van Dijk, 1998) y el estudio de los problemas sociales fundamentales, como el racismo (Jäger, 1993a, 1998; Reisigl y Wodak, 2000; Van Dijk, 1984, 1987, 1993a, 2007; Wodak y Van Dijk, 2000). Este movimiento se desarrolló en paralelo y se inspiró en el movimiento feminista y el estudio crítico del género, el lenguaje y el discurso (de un vasto número de estudios, consultar Eckert y McDonnell-Ginet, 2003; Holmes y Meyerhoff, 2003; Lazar, 2005b; Wodak, 1997; véanse muchas otras referencias en el capítulo 4).

A pesar de este estudio extensivo de las dimensiones sociales y políticas del discurso, el ACD no desarrolló su propia teoría del contexto y de las relaciones contexto/discurso (véase también la crítica de Blommaert, 2001 sobre el contextualismo limitado del ACD). De hecho, muchos de sus estudios presuponían varias formas de determinismo social, según las cuales el discurso está controlado directamente (o «en última instancia») por fuerzas sociales.

Sociología

También en el campo de la sociología los años sesenta trajeron una renovación al sumar una dimensión cualitativa y microsociológica importante al estudio de la sociedad enfocándose en los detalles de la interacción situada en general y en la conversación en particular (consultar, por ejemplo, Button, 1991; Ten Have, 1999). Sin embargo, estos primeros estudios «etnometodológicos» siguieron de muchas maneras el mismo patrón de la lingüística, centrándose inicialmente más en las estructuras formales de la interacción y la conversación, como las reglas para tomar turnos, que en su «situacionalidad» social (Sackset al., 1974). Más tarde, las estructuras metodológicas del análisis conversacional se aflojaron un poco (o simplemente se ignoraron) con el fin de colocar las estructuras y estrategias de la conversación y la interacción en su «contexto» social, institucional o cultural de manera más explícita (si quieres acceder a los primeros trabajos en esta nueva dirección del análisis conversacional, consulta, por ejemplo, Boden y Zimmerman, 1991; y muchas otras referencias enSociedad y discurso). Desde finales de la década de los noventa, también nos encontramos con una atención cada vez mayor al contexto en el análisis conversacional y en los enfoques relacionados para el estudio del uso del lenguaje y la interacción (consultar también la publicación especial editada por Karen Tracy, 1998).

Etnografía y antropología

Si existe una sola disciplina que por definición debe considerarse una excepción a esta tendencia general de las humanidades y las ciencias sociales de concentrarse en las propiedades formales primero y de tratar con las situaciones, el contexto y los factores ambientales después, es la antropología. De cierta manera, esto resultaba cierto en el caso del estudio general y más amplio de la cultura, y obviamente también es cierto para la mayoría de los estudios etnográficos del discurso que, por definición, no se limitan a la exposición del discurso solamente.

Sin embargo, de una manera muy parecida a las disciplinas mencionadas anteriormente y, de hecho, con frecuencia precediendo e influenciándolas, la antropología moderna también ha pasado por fases estructuralistas y formalistas. En los años sesenta, el estudio sistemático de las leyendas y mitos en la antropología (por ejemplo, de Levi-Strauss; consultar Levi-Strauss, 1963) se transformó de muchas maneras en el paradigma para el estructuralismo en el caso de la nueva disciplina de la semiótica y en estudios relacionados, primero en Europa y luego en Estados Unidos y el resto del mundo.

Al mismo tiempo, en Estados Unidos la etnografía realizó una contribución original en los años sesenta al enfocarse en el estudio detallado de los «eventos comunicativos» y la «competencia comunicativa» de los miembros de una comunidad (Bauman y Sherzer, 1974; Saville-Troike, 2002). En este paradigma, Dell Hymes, su fundador, formuló su conocido modeloSpeakingcomo un resumen de los factores contextuales de los eventos comunicativos (Hymes, 1972), una de las primeras explicaciones más explícitas de las estructuras del contexto. Aunque esta formulación era bastante programática para la etnografía del habla, no condujo a una exploración sistemática de los factores contextuales del uso del lenguaje y del discurso.

Al principio, estos avances en la antropología estuvieron muy relacionados con los de la lingüística y otras ciencias sociales. Como en el caso de las disciplinas antes mencionadas, tuvimos que esperar una década para que estos estudios etnográficos tomaran un rumbo más «contextual», al introducir nociones como la «recontextualización» (Bernstein, 1971), por un lado, por ejemplo en el trabajo de Gumperz y otros (Gumperz, 1982a, 1982b), y dimensiones como identidad, poder, estructura social o relaciones étnicas, por el otro (consultar, por ejemplo, las contribuciones en Duranti, 2001). Como se ve con más detalle en mi libroSociedad y discurso, la antropología lingüística se volvió así (otra vez) una de las disciplinas más importantes, esta vez debido a varios académicos —como Hymes, Gumperz, Duranti y Hanks, entre otros— y también a estudios que trataban explícitamente del contexto.

Psicología

La psicología tradicionalmente se concentró en la «conducta» individual de las personas y más tarde en sus «mentes» y mucho menos en el «contexto» más allá de las condiciones experimentales del laboratorio, en el cual los factores «contextuales» se presentan principalmente como variables independientes, como género, edad o conocimiento de los sujetos experimentales. Nuevamente, lo citado anteriormente fue cierto para gran parte de la psicología conductual y cognitiva hasta los años ochenta y sigue siendo así para gran parte de la corriente dominante de la psicología hoy en día, incluso en el caso de la llamada psicología «social». Como siempre, existen excepciones notables, como el trabajo de F.C. Bartlett y Herbert Clark, al que me referiré en el capítulo 3. En las últimas décadas, el interés en el papel del contexto en el procesamiento del discurso ha crecido rápidamente en el caso de la psicología cognitiva. Pero al igual que los enfoques sociales para abordar el discurso han ignorado la naturaleza cognitiva de la comprensión del contexto, la mayoría de los psicólogos cognitivos no le han prestado mucha atención a los enfoques sociales para abordar la contextualización. Incluso aquellos psicólogos interesados en el discurso, por lo general se centraban en las estructuras del discurso, el significado y la naturaleza de su interpretación en los «modelos situacionales» de la memoria, en lugar de concentrarse en el papel del contexto (y su representación en la memoria) en la producción y la comprensión. El estudio de la «cognición social» en lapsicología social moderna pareció entregar el contexto social necesario para el estudio de la cognición pero por lo general se limitó al estudio de los esquemas mentales formalistas y experimentos en laboratorios que apenas se diferenciaban de aquellos de la psicología individual (Augoustinos y Walker, 1995). De hecho, hasta hace poco resultaba difícil encontrar una referencia a un libro sobre la sociedad o la cultura en la corriente principal de la psicología social. Sólo a partir de los años ochenta comenzamos a presenciar el desarrollo hacia una orientación «social» y «crítica» para el estudio de las mentes, el conocimiento, las personas, los grupos y las actitudes, por un lado, y un enfoque más discursivo e interaccional para abordar la psicología social, por el otro (de entre varios estudios, consultar, por ejemplo, Resnick, Levine y Teasley, 1992; y otras referencias enSociedad y discurso).

Informática e inteligencia artificial

Curiosamente, existen más trabajos sobre el contexto en enfoques formales de la informática, la inteligencia artificial (IA) y el área del procesamiento de lenguajes naturales que en la psicología (véase, por ejemplo, Hovy 1998; 1990). Estos enfoques buscan explicar en términos formales la interpretación del discurso, por ejemplo, de los pronombres, las expresiones deícticas, los tiempos verbales, las presuposiciones, la acumulación de conocimiento y muchas otras propiedades del discurso que necesitan modelos contextuales (véase, por ejemplo, Akman, Bouquet, Thomason y Young, 2001; Iwan Ska y Zadrozny, 1997). Este trabajo se relaciona con estudios de gramática formal, lógica y filosofía, originalmente inspirados por Montague (1974) y Hans Kamp (véase Kamp y Partee, 2004; Kamp y Reyle, 1993). Aunque a menudo se le denomina pragmática formal, la mayor parte de estalínea de investigación se concentra en la semántica, es decir, en cómo interpretar expresiones discursivas en términos de contextos (formalmente representados), más que en su adecuación. Este acercamiento formal al contexto es también la única dirección investigativa que representa el contexto como modelos, como yo lo haré, pero no como modelos formales, sino mentales. Además, estos académicos son los únicos que organizan una conferencia bianual sobre el contexto.

En estos paradigmas formales, los contextos a menudo se reducen a conjuntos de proposiciones (como en Sperber y Wilson, 1995) y muy pocas veces se analizan por derecho propio más allá de los parámetros obvios como el tiempo, el lugar y el conocimiento compartido (base común) de los participantes, como también sabemos gracias a la psicología (véase también Clark, 1996).

El «contexto» en otras disciplinas

El análisis del contexto no se limita a las disciplinas de las humanidades y las ciencias sociales. De los miles de libros que tienen la palabra «contexto» en su título o descriptores bibliográficos, muchos tienen que ver con otros fenómenos y disciplinas.

De hecho, se podría decir que el contexto no sólo es un concepto o categoría estudiado en muchas disciplinas, en cada una de las cuales tiene un significado medianamente diferente y con implicaciones distintas. Por el contrario, podemos hablar decontextualismo, es decir, de un movimiento, perspectiva o tipo de teoría que en el caso de cada disciplina se contrasta con otras formas libres de contexto, abstractas, estructuralistas, formalistas, autónomas, aisladas o «introvertidas» de estudiar los fenómenos. De esta manera, en muchas disciplinas el contextualismo implica que los fenómenos siempre deben estudiarse en relación con una situación o ambiente, como es el caso de los estudios del lenguaje y el discurso.

Por ejemplo, en la filosofía, y especialmente en el caso de la epistemología, el contextualismo rompe con una teoría del conocimiento que no considera el contexto o que cree en verdades absolutas en la que el conocimiento tradicionalmente se define como creencias verdaderas justificadas. La epistemología contextualista conceptualiza una noción de conocimiento más realista y que tiene sentido (Blaauw, 2005; Brendel y Jäger, 2005; Preyer y Peter, 2005). Enfatiza que la verdad de las creencias puede variar dependiendo de las situaciones sociales: lo que es cierto en un contexto, para algunas personas, puede no serlo en otros, de manera que también el conocimiento puede variar en términos de contexto (véase el capítulo 3 para un análisis de los conceptos filosóficos de contexto y conocimiento).

Por definición, el estudio de la historia se centra en el contexto histórico del discurso. Como es el caso de varias otras disciplinas en las ciencias sociales, tales como las ciencias políticas y la educación, la mayoría de los datos de la investigación histórica constituyen varias formas de texto y habla (Struever, 1985; Blommaert, 2005, y capítulo 6). Ciertamente, la historia también se ha descrito en términos de «comunidades» de discurso (Wuthnow, 1989). El estudio de la «historia oral» se ha transformado en un método y un enfoque importante en los campos de la historia, la narratología y los estudios del discurso, y además es particularmente relevante para la explicación de las relaciones entre los acontecimientos sociales y su interpretación personal desde la perspectiva de los miembros sociales (véase, por ejemplo, Charlton, Myers y Sharpless, 2006; Douglas, Roberts y Thompson, 1988; Tonkin, 1992). Dentro del campo más amplio del Análisis Crítico del Discurso, Wodak defiende específicamente un enfoque histórico más sistemático (Martin y Wodak, 2003), por ejemplo en sus primeros estudios del antisemitismo (véase Wodaket al., 1990, entre otros muchos estudios). Véanse también los estudios históricos del discurso del periodo nazi (Maas, 1984). Desafortunadamente, no podré dar cuenta del vasto campo del análisis discursivo de la historia.

Muy relacionado con los demás estudios de las ciencias sociales que tratan con el discurso está el interés en el contexto en el campo de las ciencias de la comunicación. En gran parte esbozado en base al patrón de la investigación de la psicología social tradicional, dicho interés en el contexto generalmente se centra, por una parte, en las dimensiones contextuales como las variables independientes que influyen en los mensajes comunicativos o, por otro lado, en los «efectos» de los mensajes (de los medios de comunicación o de persuasión) sobre las personas. Sin embargo, existen algunas publicaciones que muestran un interés más explícito en el estudio del contexto en la comunicación, como es el libro editado por Owen (1997), publicado por una editorial aparentemente enfocada en el contexto: Context Press, de Reno en Nevada, Estados Unidos.

En su introducción, James Owen destaca especialmente el estudio de Stephen Pepper (1942) sobre hipótesis del mundo: una de estas visiones de mundo (además del «mecanismo», «formismo» y «organismo») es el «contextualismo». La metáfora a partir de la cual surge este contextualismo es el «acontecimiento histórico» o el «acto» que está vivo en el escenario actual; cada individuo experimenta estos acontecimientos que tienen lugar en el mundo real de una forma nueva; el objetivo del contextualista es la comprensión, un proceso personal y situacional. Como es el caso de otros estudios editados sobre el contexto, en este libro varios de los artículos sólo tienen relaciones indirectas con una teoría del contexto; más bien siguen las direcciones investigativas respectivas de cada autor. Uno de estos estudios, de Gary Cronkhite (sobre la representación cognitiva de las situaciones retóricas), que resulta relevante en mi propio enfoque, será revisado con más detalle en el capítulo 3. Muchos autores incluidos en el libro, como Shailor (1997: 97-98), destacan la relación de esta clase de contextualismo con el pragmatismo del campo de la filosofía y con el enfoque Manejo Coordinado del Significado (MCS) de las ciencias de la comunicación que defienden Pearce, Cronen y sus asociados, para quienes los contextos no son «cosas encontradas, sino que… logros interpretativos».

En el campo de los estudios de la organización existe un debate sobre si los discursos deben estudiarse de forma autónoma o dentro de sus contextos organizacionales, sociales, políticos, etcétera (Grant, Hardy, Oswick y Putnam, 2004; Barry, Carroll y Hansen,2006).

En la biología (Smocovitis, 1996), la física (Kitchener, 1988) y otras ciencias, existen estudios que enfatizan que las formas de vida o los acontecimientos físicos tienen que estudiarse en sus contextos respectivos. Este libro no puede incluir un estudio más detallado de estos enfoques, pero deberían considerarse como una manifestación intelectual de la misma clase de preocupación meta-teórica, es decir, que podemos entender mejor los fenómenos cuando los vinculamos explícitamente a sus ambientes.

Resultados similares en muchas disciplinas

Podemos ver que la mayoría de las humanidades y ciencias sociales han mostrado resultados muy similares entre los años sesenta y ochenta, es decir, una expansión desde el estudio formal de las oraciones, discursos, actos de habla, interacción, eventos comunicativos o procesamiento mental, a enfoques más sensibles a la situación social o el contexto. Durante los años noventa, en la mayoría de los estudios discursivos, la sociolingüística, la psicología social, la etnografía, la lingüística formal y la inteligencia artificial contemporáneos, el «contexto» y la «contextualización» se han transformado en conceptos clave y otras disciplinas, como la filosofía, la historia y algunas otras ciencias naturales, se han visto influenciadas por varias formas de «contextualismo».

Se podría esperar que, gracias a estos avances, la noción de contexto se use ampliamente en muchas disciplinas y que se han escrito muchos artículos y monografías relativos a esta noción. Pero la verdad no es ésa. Existen muchos artículos y libros que exhiben la noción de contexto en su título o descriptores, pero, generalmente, estas publicaciones no estudian el contextoper se, sino que simplemente lo dan por sentado.

Existen artículos, libros editados y ediciones especiales de revistas especializadas que estudian la noción de contexto de manera más explícita (véase, por ejemplo, Auer y Luzio, 1992; Duranti y Goodwin, 1992; Fetzer, 2004; Leckie-Tarry, 1995; Owen, 1997; Tracy, 1998, y otras referencias en los capítulos siguientes), pero hasta ahora no existe una sola monografía que ofrezca una teoría integrada de la noción de contexto en las humanidades y las ciencias sociales. Este libro tiene como objetivo —junto conSociedad y discurso(Van Dijk, 2011)— ofrecer una teoría que sea integrada y multidisciplinaria.

Los usos cotidianos de la palabra «contexto»

Antes de concentrarme en la noción de «contexto» sistemática y explícitamente en los capítulos que vienen a continuación, debo describir y delimitarlo de una manera más informal. Para lograrlo, comencemos con un vistazo a algunos usos cotidianos de la palabra «contexto», seguido por un estudio sistemático de los usos de «contexto» en varios corpus.

1. Una búsqueda en Google el 30 de julio de 2007 produjo cerca de 243.000.000 entradas.

2. En el corpus de 56 millones de palabras en inglés que constituye el «WordBank» del CD-ROM de la lengua inglesa,Collins/COBUILD(2002), la palabra «contexto» aparece 1.642 veces, es decir, una vez cada 34.104 palabras. Sólo para comparar, una palabra en apariencia más común, «situación», aparece 7.655 veces y «ambiente», 4.369 veces. Las colocaciones típicas relevantes (palabras que aparecen juntas) para «contexto» son: «social», «histórico», «más amplio», «cultural», «europeo», «familiar», «moderno», «contemporáneo», «internacional» y «global» (así como las palabras obvias, como artículos definidos e indefinidos, demostrativos y preposiciones, como «en» o «dentro de», y verbos como «puesto», «llevado» o «visto».

3. Los diccionarios presentan dos significados básicos de la palabra «contexto»: contexto verbal, y condiciones y circunstancias, como es el caso del Diccionario enciclopédico íntegro Webster del inglés (edición de 1996):

a. partes de una declaración escrita o hablada que anteceden o preceden una palabra o pasaje específico y que por lo general influye en su significado o efecto: Malinterpretaste mi oración porque la sacaste de contexto.

b. conjunto de circunstancias o hechos que circundan un evento, situación, etcétera, en particular.

4. El Diccionario universitario de Merriam-Webster utiliza el término «condiciones interrelacionadas» para el segundo significado y menciona «ambiente» o «escenario» como sinónimos. El Diccionario español de la Real Academia Española (DRAE) también se refiere a estos dos significados básicos.

5. Una inspección informal del uso de la noción de «contexto» en los medios de comunicación cimentado en la base de datos Nexis-Lexis muestra los usos de la palabra sólo en términos de circunstancias sociales, políticas o históricas o trasfondo de los eventos.

Estas primeras observaciones del uso cotidiano del término «contexto» muestran varias cosas. En primer lugar, aunque la palabra «contexto» se usa en millones de sitios web, se utiliza menos que las palabras con significados relacionados, como «situación» o «ambiente». Lo anterior también sugiere que «contexto» tiende a usarse en eventos comunicativos escritos más formales.

En segundo lugar, los diccionarios básicamente presentan dos significados: contexto verbal y situación o conjunto de circunstancias sociales, políticas, económicas o históricas; o en términos de extensión geográfica, como en el caso de «contexto internacional». En ambos casos, la idea es que el contexto de alguna manera influye en una palabra, pasaje, significado o acontecimiento o permite una (mejor) interpretación. De ahí el conocido principio que dice que a las personas no hay que citarlas «fuera de contexto» (McGlone, 2005).

En tercer lugar, los usos reales de la palabra en la prensa, tanto en Estados Unidos como en España, favorecen el segundo significado del diccionario de «situación» u «ocasión» y significados relacionados, como «perspectiva», etcétera.

Debido a las opiniones y noticias que aparecen en la prensa, el significado de «contexto» se relaciona especialmente con trasfondos sociales, políticos, financieros y culturales. En general, entonces, los usos cotidianos de «contexto» implican que algo (un acontecimiento o acción) se relaciona con situaciones, condiciones, circunstancias o trasfondos dados. En términos de las conocidas metáforas utilizadas por la psicología Gestalt, diríamos que el contexto es el «fondo» para la «figura» enfocada (Köhler, 1929).

Un estudio de corpus de la palabra «contexto» en títulos académicos

Para explorar aún más el uso de la noción científica de contexto, se realizó un estudio de corpus preliminar de los 3.428 títulos de libros en inglés (2002) de la Biblioteca del Congreso (en Washington) y de los 5.104 títulos de artículos del Índice de Citación de Ciencias Sociales (entre 1993 y 2001) que incluían la palabra «contexto».

Igual que en el caso de los títulos de artículos, un análisis de corpus (que aquí no se reporta) arrojó que el término contexto en los títulos de libros generalmente se refiere a situaciones, factores o variables temporales, geográficos y socioculturales que inciden en los fenómenos centrales estudiados en dichos libros. La noción de «contexto verbal» (co-texto) casi no aparece fuera del ámbito de la lingüística. Con frecuencia la noción de contexto apenas tiene significado e indica sólo vagamente alguna relación entre un fenómeno estudiado y otra cosa, como en el caso de «contexto de cambio» o «contexto de crisis». Además, la influencia del contexto se menciona sin referirse de qué clase de contexto se habla.

Esta breve síntesis de un estudio de corpus preliminar de los usos «científicos» de contexto, como se resume en los títulos de artículos y libros en inglés (y, por eso, en principio, un concepto importante para su macroestructura semántica) sugiere que muchos fenómenos sociales no se estudian aisladamente, sino en relación con alguna clase de escenario o ambiente geográfico, histórico, sociocultural u organizacional influyente, que también limita el ámbito de estudio. Estudiar la pobreza, el sida o Administración, por ejemplo, junto con un gran número de otros fenómenos de la sociedad, por lo general es imposible en términos generales, y los libros y los artículos en particular sólo pueden estudiar dichos sujetos limitando el ámbito de estudio a un periodo, país, cultura, vecindario u organización en particular.

Hacia una teoría del contexto nueva y multidisciplinaria

En este libro no voy a explorar estos usos de la palabra «contexto», sino que esbozaré los elementos de un marco de referencia para un concepto teórico del contexto que pueda usarse en teorías del lenguaje, el discurso, la cognición, la interacción, la sociedad, la política y la cultura. Antes de concentrarme en los detalles de dicha teoría en los siguientes capítulos y antes de definir la palabra contexto en el lenguaje, la cognición, la sociedad y la cultura respectivamente, permítanme resumir algunos de sus principios fundamentales. Primero lo haré sin hacer referencias relevantes a otros trabajos, ya que éstas se entregarán en capítulos posteriores.

Los contextos son constructos subjetivos de los participantes.