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En 2020, Ecuador cumplió dos décadas desde que el Gobierno de ese entonces anunciara la adopción del dólar estadounidense como moneda de curso legal y sustituyera al sucre. En estos años, Ecuador atravesado épocas de turbulencias económicas, sociales y políticas. Pese a estos eventos adversos, la dolarización ha podido mantenerse. La inflación se ha situado en rangos inferiores a un dígito, el desempleo presenta niveles moderados, entre otros aspectos. Aunque la dolarización proporciona un ancla para la inflación, esta no garantiza la resolución de problemas estructurales e institucionales más profundos de una economía. El propósito de esta obra es entregar al lector las herramientas necesarias para comprender las implicaciones de la dolarización, responder a varias de las interrogantes planteadas y aportar nuevos elementos de discusión para posteriores investigaciones en el ámbito económico, en especial del sistema monetario ecuatoriano.
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Seitenzahl: 191
Veröffentlichungsjahr: 2022
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DOLARIZACIÓNVEINTE / VEINTE
Perspectivas y alcances de unamoneda extranjera en Ecuador
DOLARIZACIÓNVEINTE / VEINTE
Perspectivas y alcances de unamoneda extranjera en Ecuador
León Padilla
Dolarización veinte/veinte
Perspectivas y alcances de una moneda extranjera en Ecuador
©León Padilla
© Universidad de Las Américas
Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas
Campus Granados
Avenida Granados y Colimes
www.udla.edu.ec
Facebook: @udlaQuito
Quito, Ecuador
Primera edición: noviembre, 2020
EDICIÓN
Susana Salvador Crespo
Coordinadora Editorial UDLA
CUIDADO DE LA EDICIÓN
Fabricio Cerón Rivas
Analista Editorial UDLA
CORRECCIÓN Y ESTILO
FLAP Servicios Editoriales
DISEÑO DE CUBIERTA
Andrea Gómez
DIAGRAMACIÓN
Andrea Gómez
EDITORIAL
UDLA Ediciones
IMPRESIÓN
V y M Gráficas
Jorge Juan N32-36 y Mariana de Jesús
ISBN: 978-9942-779-28-1
Gracias por respetar las leyes del copyright al no reproducir, escanear ni distribuir ninguna parte de esta obra, sin la debida autorización. Al hacerlo está respetando a los autores y permitiendo que la UDLA continúe con la difusión del conocimiento.
Reservados todos los derechos. El contenido de este libro se encuentra protegido por la ley. Impreso en Quito, Ecuador
Antes de su publicación, esta obra fue evaluada bajo la modalidad de revisión por pares anónimos.
A mi madre, Norma Calderón,por su amor incondicional.
A mi padre, Luis Padilla,por siempre creer en mí.
A Luis Padilla, mi padre, por las prolongadas horas de revisión del contenido y redacción de este texto. A Andrea Naranjo y Carlos Arrellano por sus importantes observaciones en la estructuración y redacción. A los revisores por sus valiosas observaciones, comentarios y contribuciones. A Susana Salvador, Coordinadora Editorial de la Universidad de las Américas (UDLA), por su incondicional apoyo y paciencia en el camino de la publicación de esta obra. A Alejandro Acosta por su importante asistencia en esta investigación. A los diversos autores de la literatura económica, y particularmente en el área de la dolarización, sin su motivación esta obra no hubiese sido posible. Por último, a mis estudiantes, este libro es para ustedes.
Introducción
Capítulo primero
La teoría detrás de la dolarización
Sistemas Monetarios
Panorama de los Sistemas Monetarios en Sudamérica
Un Régimen de Tipo de Cambio, ¿fijo o flexible?
Sistema Monetario de Dolarización
Costos y beneficios de la dolarización
Capítulo segundo
El camino hacia la dolarización en Ecuador
El boom petrolero
Aceleramiento de la Deuda Pública
Crisis Económica y Salvataje Bancario
Dolarización Oficial en Ecuador
Costos de la crisis económica
Capítulo tercero
Evolución de los principales indicadores macroeconómicos en dolarización
Desempeño Macroeconómico
Niveles de Empleo
Estabilidad de precios
Inversión y Credibilidad
Riesgo País
Sector externo
Capítulo cuarto
La dolarización en Ecuador, una unión monetaria incompleta.
La Teoría de Áreas Monetarias Óptimas
Apertura económica y diversificación de producto
Enfoques de optimidad en un área monetaria
Evaluación del primer enfoque (criterios tradicionales)
Evaluación del segundo enfoque (costo-beneficio)
Evaluación del tercer enfoque (sincronización de ciclos económicos)
La dolarización vs. el proceso de integración monetario europeo
Capítulo quinto
¿Por qué la dolarización requiere un mercado laboral flexible?
La movilidad laboral en la dolarización de Ecuador
Contexto del mercado laboral ecuatoriano
¿Qué tan flexible es el mercado laboral ecuatoriano?
La flexibilidad laboral en dolarización
Capítulo sexto
Otros elementos para la sostenibilidad de la dolarización
Apertura del mercado financiero
Dependencia del petróleo
Equilibrio Fiscal
Manejo de la política monetaria: dinero electrónico
Cambios en la política monetaria del BCE
El riesgo país: el termómetro de la economía ecuatoriana
Actividad económica: pandemia mundial del COVID-19
Capítulo séptimo
Una opción a la dolarización; una unión monetaria en sudamérica
¿Por qué las economías podrían adoptar monedas regionales?
Uniones montearias en Asia
Uniones montearias en África
Una unión monetaria en Sudamérica
¿Qué países podrían conformar un área monetaria en Sudamérica?
Resultados del análisis comparativo de los criterios de Maastricht y MIP
Un modelo SVAR para identificar posibles candidatos para una moneda regional
Resultados del modelo de SVAR
Apéndice Metodológico
Epílogo
Referencias
Notas al Pie
Gráfico 1. Clasificación de los regímenes cambiarios
Gráfico 2. Regímenes monetarios a nivel mundial (1900-2001)
Gráfico 3. Regímenes monetarios a nivel mundial (2008-2016)
Gráfico 4. Dolarización de depósitos en Sudamérica (1998-2017)
Gráfico 5. Dolarización de depósitos en Centroamérica (1998-2017)
Gráfico 6. Crecimiento del PIB y exportaciones reales en Ecuador (1970-2000)
Gráfico 7. Deuda externa y servicio de la deuda (1970-2000)
Gráfico 8. Determinantes del multiplicador monetario (1990-1999)
Gráfico 9. Emisión monetaria y devaluación del sucre (1980-1999)
Gráfico 10. Entradas y salidas de ecuatorianos (1997-2007)
Gráfico 11. Evolución del PIB real (1965-2018)
Gráfico 12. PIB per cápita y precio del petróleo (1973-2018)
Gráfico 13. Tasa de desempleo (1988-2019)
Gráfico 14. Inflación Ecuador (1969-2018)
Gráfico 15. Inflación de Estados Unidos y de Ecuador (1990-2018)
Gráfico 16. Evolución de la Formación Bruta de Capital (1965-2017)
Gráfico 17. Inversión extranjera directa en relación con el PIB (1990-2017)
Gráfico 18. Riesgo País Ecuador, promedio mensual (1995-2019)
Gráfico 19. Remesas (2001-2018)
Gráfico 20. Índice de tipo de cambio real (1980-2017)
Gráfico 21. Exportaciones e importaciones de bienes y servicios (1980-2017)
Gráfico 22. Composición de las exportaciones e importaciones (1990-2019)
Gráfico 23. Balanza Comercial Petrolera y No Petrolera (1990-2018)
Gráfico 24. Composición de importaciones (1990-2019)
Gráfico 25. Exportaciones e importaciones hacia Estados Unidos (1990-2017)
Gráfico 26. Porcentaje de exportaciones hacia Estados Unidos y ciclo (1985-2018)
Gráfico 27. Shocks asimétricos, uso de política monetaria
Gráfico 28. Shocks asimétricos, mecanismos de ajustes alternativos
Gráfico 29. Apertura comercial con relación al PIB (1990-2018)
Gráfico 30. Costos de adoptar la dolarización, 1980 - 2000
Gráfico 31. Costos de adoptar la dolarización, 2001 - 2018
Gráfico 32. Emigrantes ecuatorianos por destino (2017)
Gráfico 33. Movilidad transfronteriza (porcentaje de la población) 2010
Gráfico 34. Distribución de la PEA (2007-2018) (datos a diciembre de cada año)
Gráfico 35. Productividad e índice de salario real (2003-2018)
Gráfico 36. Índice Global de Competitividad, pilar Mercado Laboral (2019)
Gráfico 37. Índice de Tipo de Cambio Real Efectivo (TCRE), Base 2005=100 (2005-2019)
Gráfico 38. Inflación y crecimiento económico en Ecuador (2007-2018)
Gráfico 39. Transición empleo adecuado (2015-2016)
Gráfico 40. Transición del desempleo (2015-2016)
Gráfico 41. Participación por tipo de empleo (2007-2018)
Gráfico 42. Ciclo Económico y Empleo no adecuado en Ecuador (2007-2018)
Gráfico 43. Ciclo Económico y Empleo no adecuado en Colombia (2007-2018)
Gráfico 44. Ciclo Económico y Empleo no adecuado en Perú (2007-2018)
Gráfico 45. Índice de Salario Real mínimo (1968-2000)
Gráfico 46. Bancos Nacionales y Extranjeros en países dolarizados (2019)
Gráfico 47. Composición de la cuenta corriente (2000-2018)
Gráfico 48. Remesas de emigrantes (datos trimestrales 2003-2019)
Gráfico 49. Resultado primario neto del Gobierno en países dolarizados (2000-2018)
Gráfico 50. Deuda Bruta del Gobierno en economías dolarizadas (2000-2018)
Gráfico 51. Servicio de la Deuda sobre PIB (2006-2019)
Gráfico 52. Relación RI y depósitos del SPNF (datos mensuales 2006-2019)
Gráfico 53. Riesgo País en dolarización (2010-2020 julio)
Tabla 1. Regímenes cambiarios en Suramérica y objetivos de PM.
Tabla 2. Principales costes y beneficios de la dolarización
Tabla 3. Crecimiento promedio del PIB real
Tabla 4. Variación promedio por décadas
Tabla 5. Hechos relevantes en la evolución del Riesgo País.
Tabla 6. Beneficios de dolarización
Tabla 7. Exportaciones por grupo de producto en porcentaje de participación
Tabla 8. Valor agregado por industria en porcentaje de participación
Tabla 9. Parámetros del Tratado de Maastricht
Tabla 10. Criterios Maastricht de países adheridos a la Eurozona desde 2006
Tabla 11. Salario Básico Unificado en dólares (2001-2019)
Tabla 12. Productividad laboral y Salario mínimo en Sudamérica en 2018
Tabla 13. Índice Global de Competitividad de Ecuador, octavo pilar 2019
Tabla 14. Costos Salariales en Ecuador, Perú y Colombia en 2017 (en dólares)
Tabla 15. Hoja de balance de un banco privado
Tabla 16. Nueva estructura del Banco Central del Ecuador
Tabla 17. Balance del BCE en millones de dólares
Tabla 18. Escenarios elaborados por el BCE para el 2020
Tabla 19. Tasas de variación de indicadores macroeconómicos en base a los escenarios del BCE para el 2020
Tabla 20. Criterios Primarios de Convergencia para la WAMZ
Tabla 21. Promedio de inflación por período
Tabla 22. Promedio del tipo de interés referencial
Tabla 23. Promedio del déficit neto por período.
Tabla 24. Promedio de la deuda bruta por período
Tabla 25. Promedio del coeficiente de variación del tipo de cambio nominal
Tabla 26. Resumen criterios del Tratado de Maastricht (2011-2018)
Tabla 27. Descomposición de la varianza, 2001-2015.
En el año 2020, Ecuador cumplió dos décadas desde que el gobierno de ese entonces anunciara la adopción del dólar estadounidense como moneda de curso legal y sustituyera al sucre, que había permanecido como unidad monetaria desde 1884. En el transcurso de estos años Ecuador ha atravesado épocas de turbulencias económicas, sociales y políticas: migración de ecuatorianos por falta de oportunidades laborales, derrocamientos de gobiernos elegidos mediante vías democráticas, la crisis económica y financiera mundial de 2008, la caída del precio del petróleo a finales de 2014, períodos de apreciación del dólar, desequilibrios fiscales que derivaron en el incremento de la deuda, la aprobación del código monetario que buscó un papel más activo del Banco Central y un ambiente de descontento popular en 2019. Los próximos años también mostrarán si la dolarización resistirá a la pandemia del COVID-19, que ha provocado la peor crisis a nivel global desde la Segunda Guerra Mundial.
Pese a estos eventos adversos, la dolarización ha podido mantenerse. Los principales agregados macroeconómicos han evolucionado favorablemente. La inflación se ha situado en rangos inferiores a un dígito, el desempleo presenta niveles moderados, el riesgo soberano se ha ubicado en niveles inferiores, en comparación con la época de autonomía monetaria y la formación bruta de capital ha crecido a una mayor velocidad. Otros indicadores no han presentado el desempeño esperado. La inversión extranjera directa se ha mantenido en niveles bajos y el peso de las exportaciones totales hacia Estados Unidos ha disminuido.
A principios del siglo XXI varios economistas (Alesina y Barro, 2001; Larraín y Tavares, 2003; Calvo y Mishkin, 2003) plantearon la posibilidad de que más países de Latinoamérica, además de Ecuador y El Salvador, sustituyeran su moneda por la de los Estados Unidos —como medida para reducir los desequilibrios macroeconómicos y la volatilidad cambiaria—. Sin embargo, luego de la dolarización en El Salvador en 2001, ningún otro país de América Latina acogió este régimen.
La cuestión más relevante es que, aunque la dolarización proporciona un ancla para la inflación, esta no garantiza la resolución de problemas estructurales e institucionales más profundos de una economía (Hochreiter y Siklos, 2002). Varias interrogantes surgen. ¿Cuáles son las característica de un sistema de dolarización?, ¿cuáles fueron los motivos para sustituir la moneda nacional?, ¿cuáles son los costos que implica la adopción de una moneda extranjera?, ¿los beneficios han excedido a los costos? Sin embargo, tal vez las preguntas más trascendentales son: ¿la dolarización es la mejor opción para Ecuador?, ¿es sostenible la dolarización a largo plazo?, ¿cuáles son las condiciones que la sociedad debe asumir en pos de mejorar la sostenibilidad del sistema? y ¿existen alternativas monetarias para Ecuador?
El propósito de esta obra es proporcionar al lector las herramientas necesarias para comprender las implicaciones de la dolarización —utilizando un lenguaje inclusivo para el público no especializado—, responder a varias de las interrogantes planteadas y aportar nuevos elementos de discusión para posteriores investigaciones en el campo económico, en especial del sistema monetario ecuatoriano.
La estructura de esta obra es la siguiente. En el primer capítulo, analizamos los principales fundamentos de la teoría monetaria, sistemas cambiarios y el marco conceptual relacionado con la dolarización. En el segundo capítulo, abordamos los principales elementos que influyeron en la crisis económica de 1999 y que contribuyeron a la sustitución del sucre. En el tercer capítulo, evaluamos cómo han evolucionado los principales indicadores macroeconómicos en Ecuador durante las dos décadas de dolarización. En el cuarto capítulo, analizamos por qué la dolarización en Ecuador constituye un modelo similar al proceso de integración monetaria europea, y además establecemos por qué la dolarización es un área monetaria incompleta. En el quinto capítulo, determinamos el grado de flexibilidad del mercado laboral ecuatoriano, para comprender la relevancia del funcionamiento de este mecanismo en una economía dolarizada. En el sexto capítulo, estudiamos aspectos relacionados con el sostenimiento de la dolarización —entre estos se encuentran la estabilidad fiscal, la dependencia petrolera, la apertura del mercado financiero y la conducción de la política monetaria—. En el séptimo capítulo, examinamos la posibilidad de adoptar una moneda común en Sudamérica y establecemos un grupo de países candidatos que podrían formar parte de este acuerdo. Finalmente, en la última sección se presentan las premisas más relevantes de esta obra.
En este primer capítulo, discutimos y analizamos los principales fundamentos de la teoría relacionada con la economía monetaria, sistemas cambiarios (fijos y flexibles) y el marco conceptual referente al sistema de dolarización. A consideración del autor, el discernimiento y compresión de estos aspectos es crucial en miras de una posición crítica, en especial para el público no especializado1.
En primer lugar, un sistema monetario es el conjunto de instituciones por el cual un gobierno provee dinero a la economía. Además, este sistema define el activo financiero (dinero) que puede ser utilizado para realizar transacciones económicas. Del mismo modo, el sistema monetario establece el régimen cambiario que una economía adopta.
El régimen cambiario (o monetario) estipula las políticas que determinan el valor de la moneda de un país en relación con otras (es decir, el tipo de cambio)2 en el mercado internacional. En otras palabras, el régimen cambiario delimita cuál será el valor de una moneda y cómo será fijado. La taxonomía convencional destaca principalmente tres tipos de regímenes cambiarios, según su grado de flexibilidad: flotante, intermedio y fijo.
En el régimen de tipo de cambio flexible —o flotante— el valor de una moneda, en relación con otra, es fijado por el mercado. Teóricamente, en este régimen no existe la intervención por parte de la autoridad monetaria —comúnmente conocida como el Banco Central—. Por lo tanto, el valor del dinero es determinado por la libre interacción entre la oferta y la demanda en el mercado de divisas. A pesar de que la ausencia de intervención podría considerarse un precepto demasiado apegado a los cánones teóricos, en la praxis cierto grado de intervención no ha desaparecido.3
En una línea más intervencionista se encuentran los sistemas cambiarios intermedios —o mixtos— donde, de manera circunstancial, los bancos centrales intervienen para estabilizar el tipo de cambio. Es decir, este tipo de sistemas busca la combinación entre cierto grado de liquidez y de flexibilidad monetaria, generalmente aplicados en economías emergentes.
En último lugar, en el régimen de tipo de cambio fijo —o paridad rígida— la autoridad monetaria determina un valor de cambio fijo de la moneda nacional respecto a una divisa extranjera (ancla monetaria), a una cesta de monedas o a un activo (como el oro). Para garantizar una tasa de cambio constante, el Banco Central interviene en el mercado, generalmente mediante la compra y venta de divisas, siendo necesario un stock de reservas internacionales para cumplir este objetivo. Además, la autoridad monetaria adopta otros mecanismos restrictivos que evitan variaciones inesperadas tanto de la oferta como de la demanda monetaria. (Ver gráfico 1)
Las tres categorías descritas abarcan otras subcategorías, resumidas en el gráfico 1 y explicadas en el recuadro Regímenes cambiarios. Nótese que la dolarización, el sistema monetario que nos interesa estudiar, está dentro de los regímenes de tipo de cambio fijo que han abandonado su moneda propia. La dolarización es considerada dentro de la teoría económica como un régimen monetario de tipo de cambio fijo extremo, puesto que presupone renunciar a la moneda nacional. Sin embargo, cabe destacar que, en esencia, la dolarización implica la ausencia de una moneda local respecto a una moneda extranjera; en consecuencia, en este régimen cambiario el tipo de cambio no existe.
Gráfico 1. Clasificación de los regímenes cambiarios
Fuente: Clasificación del Fondo Monetario Internacional y tomado de Lahura y Vega (2013).
Cabe destacar, también, que optar por un régimen de tipo de cambio fijo no implica necesariamente renunciar a la moneda local. Es decir, es posible adoptar una paridad fija convencional en la que las economías mantengan su moneda nacional y posean un tipo de cambio fijo. De hecho, en la práctica pocas economías4 han determinado un régimen de tipo de cambio fijo junto con la renuncia de su moneda.
En este régimen la única moneda de curso legal es la moneda de otro país. Por lo tanto, el país o bloque que adopta esta moneda renuncia al control independiente de las autoridades monetarias sobre la política monetaria interna. Dentro de esta clasificación se encuentran la dolarización (por ejemplo: Ecuador) y las uniones monetarias (por ejemplo: la Eurozona).
En este régimen la autoridad monetaria asume el compromiso de convertir la moneda nacional a una tasa fija de cambio con una moneda extranjera. Además la emisión monetaria solo puede ser emitida con el respaldo de la moneda extranjera, restringiendo las funciones tradicionales del banco central (por ejemplo: Argentina en los noventa).
Dentro de estos regímenes, las economías fijan el valor de su moneda respecto a una moneda o a una canasta de monedas, sin que esto implique la renuncia de la moneda propia.
La característica principal de este régimen es que el banco central establece una banda en la que el tipo de cambio nominal puede fluctuar en relación con un valor central (por ejemplo, un margen de +/- 1 o 5%). En consecuencia, cuando existe un desvío del margen establecido, la autoridad monetaria interviene para controlar el tipo de cambio.
En este régimen, el tipo de cambio nominal puede ajustarse periódicamente como respuesta al desempeño macroeconómico y al objetivo establecido por el banco central. Esto implica que el establecimiento de ciertas restricciones al manejo de la política monetaria, similares a los sistemas cambiarios rígidos.
Similar a las bandas horizontales, en este sistema se establecen márgenes en los que el tipo de cambio puede fluctuar. Sin embargo, la diferencia con las bandas horizontales es que el tipo de cambio central puede ajustarse periódicamente en respuesta al desempeño macroeconómico.
Si bien este régimen cambiario pertenece a la flotación, en la práctica las autoridades pueden intervenir en el mercado cambiario según cierta discrecionalidad.
Al igual que la administración ajustada, las autoridades monetarias intervienen activamente en el mercado cambiario para establecer una tasa de cambio; sin embargo, no existe una trayectoria anunciada previamente.
En este régimen la tasa de cambio nominal se determina libremente de acuerdo con las condiciones de oferta y de demanda del mercado de divisas.
Frankel (2010) señalaba que en los ochenta los modelos teóricos sugerían la adopción de anclas nominales para solucionar de manera rápida problemas de inflación o hiperinflación, problemas recurrentes en la década de los ochenta. Sin embargo, a partir del fin del Sistema Monetario Internacional (SMI) de Bretton Woods, en donde los regímenes cambiarios fijos prevalecían, el SMI se inclinó hacia la adopción de regímenes más flexibles, considerando los beneficios de las modificaciones cambiarias para afrontar desequilibrios en la balanza de pagos.
Las estadísticas permiten dilucidar hacia dónde se dirige la tendencia del SMI. Según los datos de Andrea Bubula e Inci Ötker-Robe (2002), desde 1990 la dinámica de la elección de los regímenes de tipo de cambio a nivel mundial refleja una clara inclinación hacia la adopción de sistemas flexibles, pasando de un 15,1% en 1990 a un 35,5% en el 2001. Además, los regímenes intermedios han disminuido su relevancia en el espectro mundial, mientras los fijos presentan una tendencia creciente.
Gráfico 2. Regímenes Monetarios a nivel mundial (1900-2001)
Fuente: Andrea Bubula y Inci Ötker-Robe (2002).
En los años recientes, según el Informe Anual de Regímenes Cambiarios y Restricciones Cambiarias publicado por el Fondo Monetario Internacional (FMI) en 2016, la dinámica ha variado sustancialmente. Los regímenes dominantes son los intermedios y flotantes, con un 39,6 % y 37 % respectivamente. Las paridades fijas apenas representaron un 13 % en 2016. Estas estadísticas tan solo revelan los patrones actuales que predominan en el SMI y no necesariamente indican cuál es el mejor régimen cambiario.
Gráfico 3. Regímenes Monetarios a nivel mundial (2008-2016)
Fuente: Annual report on exchange arrangements and exchange restrictions 2016 (FMI).
Respecto a Sudamérica, el mismo informe demuestra que el 70 % de los países de esta región mantienen vigentes regímenes de tipo de cambio flexibles, el 20 % intermedios y apenas un 10 % fijos. La tendencia global también se replica en la región sudamericana. Además, existe la presencia de los dos extremos, Ecuador con la dolarización (paridad irrevocablemente fija) y Chile con la flotación libre.56
Tabla 1. Regímenes Cambiarios en Sudamérica y objetivos de PM
Fuente: Annual report on exchange arrangements and exchange restrictions 2016 (FMI).
A pesar de que la elección del régimen cambiario es un elemento clave para la conducción de un país, ningún régimen puede evitar perturbaciones económicas7. Esto nos puede llevar a la conclusión errónea de que los distintos regímenes cambiarios conducen a un mismo resultado. Por el contrario, cada alternativa de régimen de tipo de cambio presenta pros y contras, analizados en esta sección.
Teóricamente, si un país opta por un régimen cambiario flexible, la autoridad monetaria puede diseñar una política contra cíclica para responder a perturbaciones económicas externas. Esto significa que si un país —por ejemplo, Colombia— experimenta una reducción en el nivel de demanda exterior, es decir de sus exportaciones, el Banco Central de este país podría realizar una política monetaria expansiva, aumentando la cantidad de dinero y depreciando su moneda. Esta práctica es muy común en las economías que poseen un tipo de cambio flexible.
Seguramente, el lector podrá recordar que en ciertos períodos a los ecuatorianos les puede resultar atractivo viajar a Colombia para adquirir bienes a precios más competitivos en relación con los productos elaborados en Ecuador. Esto ocurre porque el gobierno colombiano puede llevar a cabo políticas de depreciación, con el objetivo de reducir sus déficits de cuenta corriente. La reducción del valor del peso colombiano estimula a un aumento de la demanda externa de bienes de este país (exportaciones) y al mismo tiempo reduce la demanda de productos extranjeros por parte de los colombianos (importaciones).
En sí, una paridad flotante está relacionada con la posibilidad de usar la política monetaria de manera autónoma para corregir desequilibrios tanto internos (por el lado del mercado laboral) como externos (balanza de pagos). Por consiguiente, este régimen reduce la vulnerabilidad de las economías frente a shocks y facilita alcanzar el equilibrio en la balanza de pagos. No obstante, la opción de modificar el tipo de cambio lleva a un entorno de incertidumbre tanto para el riesgo de tipo de cambio como por las alteraciones imprevistas en el nivel de precios.
En contraste, bajo un régimen cambiario rígido la política monetaria está subordinada a conservar inalterado el tipo de cambio nominal (Alesina y Barro, 2001). En otros términos, la política monetaria no es autónoma. El Banco Central únicamente intervendrá, mediante el uso de instrumentos de política monetaria, para mantener constante el valor de su moneda —en relación con otra— ante presiones externas.
