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Dragón de sangre, obra ganadora del Premio Nacional de Dramaturgia Emilio Carballido, 2022, retoma uno de los hechos más crueles y vergonzosos de nuestra historia: la matanza de ciudadanos chinos en Torreón, en el año de 1911, a manos de las fuerzas revolucionarias maderistas. Pero su autor, curtido no sólo en la experiencia dramatúrgica sino también en el trabajo de la investigación histórica, va mucho más allá del hecho en sí y profundiza en la xenofobia, en el miedo secular a "los otros" y en el origen de los mayores crímenes que la humanidad puede cometer: el racismo. Con gran destreza técnica, Pascual pone el dedo en la llaga y a través de la farsa y el humor descarnado, nos obliga a mirar nuestra realidad en el espejo: México es un país profundamente racista y en su nacionalismo extremo, ha buscado eliminar siempre cualquier influencia extranjera considerando al otro como "un extraño enemigo". Pero al margen de la tesis de la obra, dragón de sangre se convierte en una avalancha de acontecimientos, en un torbellino de tragedias particulares, de abandonos, risas amargas y nostálgica belleza. Es también una triste historia de amor y es, según los miembros del jurado que la premiaron, "una pieza de gran teatro épico. De ese gran teatro que ya no se escribe y del que la escena nacional está tan necesitada".
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Seitenzahl: 73
Veröffentlichungsjahr: 2023
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dragón de sangre
Pieza épica de realismo crítico dialéctico en un acto
Carlos Pascual

UNIVERSIDAD VERACRUZANA
Martín Gerardo Aguilar Sánchez
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UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN
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Secretario de Extensión y Cultura
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Director de Editorial Universitaria
Primera edición, 31 de octubre de 2023
D. R. © Universidad Veracruzana
Dirección Editorial
Nogueira núm. 7, Centro, CP 91000
Xalapa, Veracruz, México
Tels. 228 818 59 80; 228 818 13 88
https://www.uv.mx/editorial
ISBN electrónico: 978-607-8923-
D.R. © Universidad Autónoma de Nuevo León
Dirección de Editorial Universitaria
Padre Mier núm. 909 poniente esquina con Vallarta Centro
Monterrey, Nuevo León, México
CP 64000 Teléfono: 818329 4111
www.editorialuniversitaria.uanl.mx
ISB electrónico: 978-607-8923-57-1
Imagen de forros: Juan Corral Aguirre (óleo sobre cartón con tela, 28 x 35.5 cm)
Cuidado de la edición: Agustín del Moral Tejeda
Producción de ePub:Aída Pozos Villanueva
Deseo agradecer a Rosalba Delgado por la traducción directa que hizo del español al mandarín, así como por la generosa asesoría lingüística que me proporcionó durante el proceso de escritura.
Agradezco también a David Reyes Vega por la valiosa información que me hizo llegar en forma de libros, periódicos de la época, testimonios y mapas, así como de ensayos políticos y sociales que explican los antecedentes de los hechos narrados en la obra.
Pieza épica de realismo crítico dialéctico en un acto dividido en veinte cuadros
Lugares en que los que se desarrolla la obra:
Playa del Pacífico, Torreón, Hermosillo, Mazatlán, Puerto de Shangái, Malecón de Guaymas, Colonia Penal de las Islas Marías.
Tiempo de la acción:
Entre 1911 y 1931. Los principales hechos descritos ocurrieronenunperiodode20añosyserepitieron,conasombrosasimilitud,en buena parte de la República Mexicana, por lo que el autor ha debido deconstruir el tiempo lineal e histórico para crear uno diferente, acorde a los objetivos deltexto.
Altagracia Rivera,mujer mestiza
Shon Chung,empresario chino, su esposo
Huan Chung, banquero chino, abuelo de Shon
El DirectordelPeriódico
ElSecretario
ElPolítico
ElMédico
ElEmpresario
Méi, de siete años, hija de Altagracia y Shon
ElGeneral
ElTeniente
Revolucionario1
Revolucionario2
RevolucionariosMexicanos
ChinosdeTorreón
Chusma
MujerdelPueblo
ElCientífico
La Maestra
ElAbogado
La Enfermera
La Prostituta
el Cantor
estudiante de medicina 1
estudiante de medicina 2
Un Indio Viejo
Un Mestizo
Un Chino débil
Miembro de laTripulación
un Arriero
Doctor WongLim
RevolucionariosChinos
PopulachoChino
HombreInglés
Shun Lu, abuela de Shon
Lí Chung,madre de Shon
Liù Chung,esposa china de Shon
Méi,adolescente, 12 años
Chino joven
Méi,joven, 15 años
ElCónsul
ElAgregado
Li Hsing Tao,juez
ElTraductor
Agente deMigración
LaCeladora
Un Preso
En una playa del Pacífico mexicano. Década de los años 1920. La playa está vacía. Sonido de mar y de aves marinas.
Altagracia Rivera (29 años, el rostro ajado prematuramente) habla al público.
ALTAGRACIA:Mi nombre es Altagracia. Altagracia Rivera. Yo nací en el puerto de Guaymas, en el estado de Sonora. Nací acabandito el siglo pasado. Era ya chamaca cuando llegó el año 1900 y todos festejaron. Casi no conozco Guaymas. Desde niña anduve de un lado a otro por el trabajo de mi papá, que vendía herramientas para todo. Para arreglar desde máquinas de ferrocarril hasta grifos de agua… Pero eso no les importa a ustedes. Creo, no sé. Al menos, a mí no me importa. Ya no me importa. Como no me importa si mi abuela, la mamá de mi papá, era o no una señora española, de Madrid, según presumía mi pá. Y menos quiero acordarme de que mi mamá era india. India yaqui, decía… o hija de yaquis, o nieta, ya ni sé. Hace mucho que no los veo. Años. Desde que mi papá me aborreció por lo que hice y se fueron los dos. Nunca más los volví a ver ni a saber nada de ellos. Cómo lloraba mi mamá. Que si no había yo aprendido nada de cómo sus abuelos fueron maltratados y hasta muertos por ser lo que eran. ¿Pero qué eran? Indios yaquis… ¿Y por eso les han cometido tal cantidad de injusticias y barbaridades? Que si no apreciaba mi fortuna de ser mestiza, ¡y más de ser hija de español! (Sonríe) Mi mamá… Para ella, la palabra de mi padre era ley… (Pausa) Pobrecita. Creo que, en ese momento, ni se podía imaginar que todo lo que estaba por pasarme sería, precisamente, por ser lo que soy: mestiza. Y eso porque ahora resulta que los mestizos somos la nueva raza. Una raza nueva, superior… ¡hasta cósmica, dicen! Más me hubiera valido no tener raza. Y mucho menos esa… (Pausa) Lo único que sé es que ya estoy de vuelta en mi tierra. Y ahora puedo contar… no mi historia, porque mi historia no ha terminado.
Eso será hasta que yo me muera… o cuando deje de respirar, porque muerta… (Pausa) Pero lo que sí puedocontaresloquehastaahorahevividoyalomejor,hablándolo,logroentender algo, ver un poco de luz entre tanta obscuridad, entender una razón entre tantos desvaríos, encontrar un alivio a tanta tristeza… un perdón a miscrímenes…
¡Aunque no estoy segura de cuáles fueron mis crímenes…! A excepción de uno, claro. Ese no tiene perdón. Una bestia de la noche no habría podido hacer lo que yo hice. A lo mejor y hasta me merezco todo lo que me pasó. Todo lo que me hicieron. A lo mejor me fueron castigando de a poquito, desde mucho antes, como si la gente supiera o presintiera lo que iba yo a hacer, de lo que sería yo capaz... (Pausa. Respira) Entonces, esto es lo que ha pasado conmigo, señores. Conmigo, Altagracia Rivera, nacida en Guaymas, huérfana de padres… huérfana de hijos... y de raza mestiza.
Casa de Huan Chung en Torreón, Coahuila. 1911.
HUANG CHUNG, 75 años, discute con su nieto, SHON CHUNG, de 28 años. En la pared hay dos retratos enlazados por una pequeña bandera de México y una del Imperio Chino bajo la Dinastía Qing (un dragón azul que persigue un sol rojo sobre un fondo amarillo).
Las banderitas enlazan los retratos de Porfirio Díaz y la emperatriz Zishí (fallecida tres años antes de la acción). Junto a estos retratos vemos una fotografía de un pequeño niño de cinco años: es el emperador Xuantong, popularmente conocido como Puyi.
HUANG CHUNG viste a la usanza oriental. Es un hombre rico. SHON CHUNG lleva traje y corbata a la usanza occidental.
NOTAS: Cuando los personajes chinos hablan en español, se evitará la caricaturización que cambia las “erres” por “eles”. Los parlamentos en chino no deben ser traducidos de ninguna manera.
SHON CHUNG:¡Hágame caso, yéyé! ¡Vámonos! ¡Todavía tenemos tiempo…!
HUANG CHUNG:Wǒ shénme dōu bù qù! (¡Yo no voy a ningún lado!)
SHON CHUNG: ¡Se lo suplico, abuelo! Los maderistas entraron a la ciudad en la madrugada.Loschinosdelossembradíoslesdispararonyahoravienenalaciudad. ¡Dicen que nosotros les dimos las armas a los del Pajonal para defender a los soldados federales…!
HUANG CHUNG: Ràng tāmen lái. Wǒmen méiyǒu zuò cuò rènhé shì… (Que vengan. Nosotros no hemos hecho nada malo.)
SHON CHUNG: ¿Y usted cree que les importa o que se van a detener apreguntar razones? ¡Ellos vienen por eldinero!
HUANG CHUNG:Wǒ kěyǐ gěi tāmen qián! (¡Yo les puedo dar dinero!)
SHON CHUNG: ¡Pero si no vienen por un préstamo, yéyé! ¡No sea necio…!
HUANG CHUNG lo abofetea.
HUANG CHUNG: ¡DonPofirio cuida nosotros…!
SHON CHUNG: (Baja la cabeza) Hace una semana cayó Ciudad Juárez ante Madero y sus cómplices. Hay muchos muertos. Robos. Asesinatos. (Sopesa sus palabras) Don Porfirio va a renunciar. Ya están en Juárez los de su Gobierno para firmar la rendición.
HUANG CHUNG: (Sin dar crédito) ¿DonPofirio? ¿Renunciar…? Suǒyǐ, yěxǔ Huángdì…! (¡Entonces, quizá el emperador…!)
SHON CHUNG: Usted parece no enterarse de nada, abuelo… El emperador tampoconospuedeayudar.Noesmásqueunniño.LapoderosaZishíestámuerta ylaemperatrizviudaesdébilyestúpida.EnChina,eldescontentosiguecreciendo. ¡HayunarevoluciónenXinhai!(No puede contener las lágrimas) Ladinastíaimperial de China está muriendo,yéyé…
HUANG CHUNG: ¿El fin del Imperio? ¿El fin del dragón?Tiānkōng luòzài wǒmen shēnshang. Yèwǎn tūnshìle wǒmen… Lóng sǐle… Zhè jiùshì jiéjú... Zhè jiùshì jiéjú… (El cielo cae sobre nosotros. La oscuridad nos devora… El dragón ha muerto… Es el final… Es el final…)
SHON CHUNG: ¡Por favor, venga conmigo…! Wǒmen réngrán kěyǐ déjiù! (¡Todavía podemos salvarnos!)
HUANG CHUNG: (Se pone de pie y enciende una varita de incienso.) No… Zhè jiùshì jiéjú
