Ejercicio de tiro - Faustino Velázquez Ramírez - E-Book

Ejercicio de tiro E-Book

Faustino Velázquez Ramírez

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Beschreibung

Memorioso amante de los libros, degustador del arte, de la filosofía y de la música, Faustino Velázquez ejercita a su modo la disciplina del arquero zen. El horizonte de su ejercicio abarca lo mismo lienzos, partituras, flora y fauna, danzantes, taxistas, saltimbanquis, boleros, desposeídos, prostitutas, estudiantes y monjas benedictinas. Lucífuga en el péndulo del aire/ tu imagen es la órbita de un sueño/ el centro de la esfera y mi escritura. El erotismo, el sueño, la pasión o el deseo, el gusto por las formas y los colores, el júbilo inefable de flotar a la deriva de la música, la filosofía, el misticismo, el éxtasis, la religión y la locura. En la presencia negra de los cuervos/ escucha./ Escucha/ el diálogo en sosiego de los ríos. La tierra, el sol, el agua, el aire y sus rumores. El viento ha transportado a este poeta hasta las costas del Golfo, desde su Altiplano natal, sobre las amplias faldas del Popo y del Iztaccíhuatl. Este libro está hecho de júbilo y de dolor, de reflexiones y de recuerdos. Mejor si leído en el delirio, no se recomienda a quien no tenga el ánimo dispuesto a la inmersión en las más oscuras aguas abisales. (Jorge Brash)

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Seitenzahl: 38

Veröffentlichungsjahr: 2023

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EJERCICIO DE TIRO

UNIVERSIDAD VERACRUZANA

Martín Gerardo Aguilar Sánchez

Rector

JuanOrtiz Escamilla

Secretario Académico

Lizbeth Margarita Viveros Cancino

Secretaria de Administración y Finanzas

Jaqueline del Carmen Jongitud Zamora

Secretaria de Desarrollo Institucional

Agustín del Moral Tejeda

Director Editorial

 

Faustino Velázquez Ramírez

ejercicio de tiRO

 

Primera edición, 1 de noviembre de 2023

D. R. © Universidad Veracruzana

Dirección Editorial

Nogueira núm. 7, Centro, cp 91000

Xalapa, Veracruz, México

Tels. 228 818 59 80; 228 818 13 88

[email protected]

https://www.uv.mx/editorial

ISBN electrónico: 978-607-8923-58-8

Cuidado editorial: Angélica María Guerra Dauzón

Maquetación de forros y collage digital: Jorge Cerón Ruiz

Elaboración de ePub: Aída Pozos Villanueva

 

(Primer Ejercicio)

Equilibrio

 

Tránsito

La noche con su río

de palomas negras

alrededor de mí.

 

Digo noche

en la trama muda

de mis ojos cansados.

 

En la quietud del sueño,

el cerco de la Luna,

su claridad, su forma.

 

Un enjambre de luz,

un cristal que refleja

su diálogo trenzado.

 

Digo noche

y la esfera rojiza

en mi latir, gravita.

 

Una penumbra

sesgada en la vigilia

tenaz de los objetos.

 

De aire los barrancos,

los pensamientos de agua.

 

Un rumor en mi frente

donde pálida y viva

la Luna gira en torno.

 

Río de palomas negras

alrededor de mí,

río,

con los ojos cerrados,

con la Luna en mi frente,

río.

 

Muchacha leyendo

(Desde el cuadro de Gustav Adolf Henning)

 

Con la mirada baja la muchacha

de cabellera oscura, luminaria

sus párpados de un color taciturno.

 

Un libro abierto entre sus manos

–mariposa antigua: terca erosión

detenida en el óleo–, la izquierda

que seduce a la derecha, protegiéndola.

 

Como la lluvia en junio la muchacha,

cuello y vestido, centrífuga, timidez

en su rostro. Recrea lo que no vemos

inefable periplo –¿la música, el instante?

 

Caravela en responso el libro abierto.

 

Pausa

La hora reposa

entre las sábanas.

 

Tú dejas en mi pecho

los himnos de tu beso,

los nombres de tu cuerpo.

 

Tu sexo entre mis labios

como un edén de lirios,

granada que encendida

abisma la memoria.

 

La noche es un capullo

donde guardar el alma.

 

Bajo la Luna mínima

la hora se dilata.

 

Como el ojo del búho,

es otra y es la misma.

 

La claridad desborda,

pero no pasa el tiempo.

 

Caminata

En el muro de nadie

en desplome

la piedad de una sombra.

 

Una lámpara

cuando duermen los árboles

afuera

meciéndose en sí mismos.

 

Afuera

cuando duerme una lámpara

los árboles

en mí mismo

en la piedad del muro.

 

Libélula

En la memoria

en lo inefable

de un tiempo

de oscilante fluir

hacia los campos.

 

Un dialogar de esporas

un viento desatado

marítimo de siglos

y montañas nubes

de ánima y de vuelo

si amanece en la altura

con su ágil mecánica.

 

El cantar de sus alas

cuando abrazan el aire

al retirarse del tilo.

 

Ella

con la dicha en los ojos

delgada como el pétalo.

 

Ella en su cuerpo escarlata

en el triunfo del símbolo

en el agudo trazo

que reposa en la dicha

la tinta y sus colores

la mutación del dibujo

en un tríptico vivo

preñado de constelaciones

desde el comienzo del rito

en el ensayo y la trama

en el esbozo en papel

cuando una línea diluye

su tirada en el blanco

fija

concéntrica

donde el mármol antiguo

para luego cautiva

de sus giros y el sol.

 

Ella

en los pechos del agua

en los brotes del musgo

a la sombra o la orilla

de los graves barrancos.

 

Enfrentándose al tábano

resguardado en la sombra

combativa en la flor

sigilosa y constante

se desplaza a intervalos

la vastedad su forma

detenida en los biombos

o el estanque mientras cae

vertical por el crepúsculo

abatido el enemigo

su arrojo

su tono

en el crisol de su figura

con matices rotundos

en el junco o la teja

en crisantemos turbios

como barca en el río

que repasa los viajes

fija

en la espada o el casco

del samurái valiente

que se suicida al alba.

 

En campanas de bronce

que repican violentas

con sus rumores hondos

Ella

Ínsula viento

manantiales de luz

vuela en el bosque

en la gruta y su peña

en la hierba mojada.

 

Sonata de otoño

Subía por los muros el vaho de la niebla.

 

Esa noche el cielo era legítimo: caminábamos

lento hacia una banca en el pasillo del parque.

 

La fuente repetía en sus paredes lo diáfano

del agua para memorizarla, acantilaba sus bordes

para oírla, en las fugas del día, solícita de impulso.