El caleidoscopio de la interdisciplina - Mara Mattioni - E-Book

El caleidoscopio de la interdisciplina E-Book

Mara Mattioni

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El abordaje de la salud mental, a partir de sanción y la reglamentación de la Ley Nacional 26.657 se encuadró en un paradigma de carácter interdisciplinario, intersectorial y comunitario. A partir de dicho marco legal, el dispositivo que más ágilmente se vio transformado fue la guardia externa de los hospitales polivalentes, donde los equipos interdisciplinarios de salud mental entraron en escena y fueron gradualmente afianzando su presencia, delimitando su tarea y construyendo una identidad. En este sentido, las percepciones que atraviesan a los agentes sanitarios empezaron a visibilizar la modalidad de trabajo interdisciplinaria entendida como un proceso de construcción que parece no contar con un manual de procedimientos ni pautas preestablecidas, evidenciando el valor de las trayectorias laborales. El caleidoscopio de la interdisciplina apuesta a comprender, de la mano de la voz de los agentes sanitarios, el proceso de construcción de las prácticas profesionales interdisciplinarias al interior de los equipos de salud mental en el dispositivo de guardia de un hospital público polivalente de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Para ello presenta un estudio de caso desplegado durante casi diez años de investigación que incluyó la realización de entrevistas en profundidad, biográfico-narrativas, así como también observaciones participantes y no participantes buscando dilucidar ¿de qué hablamos cuando aludimos a prácticas interdisciplinarias en salud mental?

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Seitenzahl: 223

Veröffentlichungsjahr: 2021

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El caleidoscopio de la interdisciplina

El caleidoscopio de la interdisciplina

La construcción de prácticas profesionales en una guardia de salud mental

Mara Mattioni

EDITORIAL ENTREIDEAS

Índice
Portada
Portadilla
Legales
Prólogo, de Silvia Balzano
Prólogo, de Claudio Robles
Presentación, de María Elena Lequio
Introducción
Capítulo 1. ¿De dónde partimos? Consideraciones vinculadas con el estado del arte de la temática
Capítulo 2. Consideraciones metodológicas: el trabajo creativo tras bambalinas
Capítulo 3. “Con fuerza de ley”: acerca de los sentidos atribuidos y asumidos durante el proceso de implementación de la Ley Nacional de Salud Mental argentina en una guardia polivalente de CABA
Capítulo 4. La guardia polivalente como dispositivo elegido para la inclusión de los equipos interdisciplinarios de salud mental: entre lo fértil y lo marginal
Capítulo 5. Nuevas modalidades de atención: la construcción (¿o la imposición?) de las prácticas profesionales interdisciplinarias
Conclusiones y desafíos
Epílogo, de Cristina Inés Bettanin
Referencias bibliográficas
Sobre la autora

El caleidoscopio de la interdisciplina. La construcción de prácticas profesionales en una guardia de salud mental

Mara Mattioni

ISBN: 978-987-47608-7-6

Primera Edición Editorial Entreideas, junio de 2021

Dirección editorial: Marcela Pereira

Diseño tapa e interior: Adriana Llano

Corrección de estilo: Nicolás Bocles

© Editorial Entreideaswww.editorialentreideas.com.ar [email protected]

Primera edición en formato digital: agosto de 2021

Versión: 1.0

Digitalización: Proyecto451

Queda hecho el depósito que previene la Ley 11.723

Mattioni, Mara

El caleidoscopio de la interdisciplina : la construcción de prácticas profesionales en una guardia de salud mental / Mara Mattioni. - 1a ed. - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Entreideas, 2021.

Libro digital, EPUB

Archivo Digital: descarga y online

ISBN 978-987-47608-7-6

1. Trabajo Social. I. Título.

CDD 361.3

Queda rigurosamente prohibida, sin la autorización escrita de los titulares del copyright, bajo las sanciones establecidas en las leyes, la reproducción parcial o total de esta obra por cualquier medio o procedimiento, comprendidos la reprografía y el tratamiento informático, en castellano o en cualquier otro idioma.

A toda mi red de mujeres colegas y amigas,

por sostener y vibrar colectivamente.

A Silvia Balzano,por acompañar el proceso rigurosa y amorosamente.

A “Lupinton”,por sacarme siempre “las papas del fuego”.

A Susana y Eduardo,por criarme en libertad incondicionalmente.

A Guadalupe y Mayumi,por iluminar días y noches.

A mi amor, mi compañero de ruta,por materializar sueños en equipo.

Prólogo

SILVIA BALZANO

Ph. D. en Antropología

Departamento de Sociología (UCA)

El ingreso a la guardia de un hospital general de una persona con una enfermedad mental es una experiencia única, tanto para quien la padece como para quienes lo reciben. La entrada a este mundo ajeno abre las puertas a situaciones desconocidas para los considerados “normales”. El trabajo que presenta Mara Mattioni nos lleva de la mano para introducirnos, con rigurosidad científica, en las vicisitudes de esta experiencia, centrándose en los procesos de construcción de las prácticas profesionales interdisciplinarias que los equipos de salud mental fueron componiendo, sin un manual previo, para hacer efectivo lo establecido en los lineamientos de la Ley 26657, que regula el derecho a la protección de los derechos humanos y sociales de personas con padecimientos mentales.

El extenso y sostenido ejercicio de su profesión como trabajadora social dentro del dispositivo de guardia del Hospital General de Agudos Dr. Cosme Argerich ubica a la autora en una posición privilegiada para abordar la institución desde la perspectiva de los estudios de caso, en tanto provee datos de primera mano, recabados a través de nutridas entrevistas en profundidad administradas a los agentes de la guardia polivalente del Hospital, y de largas y fructíferas horas de observación participante y no participante a diversos horarios y en distintos días de la semana.

El contacto diario con el personal de la guardia permitió una efectiva familiaridad con sus diferentes integrantes. Su característico trato cordial y empatía la habilitó, además, para ganar la confianza de sus informantes y generar ricas historias de vida que permiten al lector entender aspectos novedosos que van más allá de la dificultad de la implementación de la Ley Nacional de Salud Mental en su intento de aplicarla.

Como decíamos, la llegada de una persona con un padecimiento mental y las decisiones y acciones consecutivas tomadas en la guarda del Hospital se constituyen en tema central en las evaluaciones de seguimiento que hacen los equipos de salud mental. Los testimonios recogidos por Mara Mattioni muestran los procesos profundos de reflexión de estos actores participantes en los escenarios mismos de la acción.

Por un lado, aparecen los aspectos críticos señalados por estos profesionales que desarrollan sus tareas en la guardia y la dificultades que se vinculan a la falta de una infraestructura y organización acorde con las necesidades del padeciente: ausencia de una sala de internación para salud mental, equipo interdisciplinario incompleto, falta de dispositivos alternativos de externación como hospitales de día o casas de medio camino.

Pero dichas dificultades se agudizan ante el desborde en el número de ingresantes a la guardia. Es especialmente bajo estas circunstancias donde el viejo paradigma manicomial cobra vida, en tanto salen a la luz los problemas vinculados a la distribución del poder como núcleo central de los conflictos. Pero es entonces también cuando la fuerza de la ley congrega a los nuevos equipos interdisciplinarios de salud mental a fin de legitimar y defender los derechos de sus pacientes, estableciendo igualdad de condiciones con el resto de la población atendida.

Nutriéndose de la terminología de Wacquant, Mara Mattioni caracteriza el comportamiento del equipo interdisciplinario de salud mental como el de un gueto, en tanto la categoría dominante –el tradicional grupo hegemónico– intenta confinar y controlar a la categoría dominada, pero, al mismo tiempo, revela la comunión que se genera dentro del equipo interdisciplinario que atiende. Dicha situación lleva a los integrantes del equipo de salud mental a cuestionar si esta modalidad de trabajo no revierte y reinstala las viejas prácticas conservadoras y médico-hegemónicas.

Este doble enlace en cuanto al comportamiento de los equipos de salud mental al interior del hospital lleva finalmente a desarrollar el tema crucial de su presentación: la interdisciplina. El planteo de diferentes definiciones se aúna en la consideración de que imposibilita la fragmentación de los hechos médico-sociales a tratar, en función de que supera el fraccionamiento propio de cada disciplina. Como toda buena práctica no se constituye instantáneamente, sino que requiere un tiempo prudencial para que los llamados equipos primerizos logren transformarse en equipos de expertos.

El cuadro de situación de los equipos interdisciplinarios de salud mental se completa no solo con la perspectiva institucional, sino con la intersección de la faceta subjetiva encarada desde las historias de vida de los protagonistas; la evidencia de los testimonios, que dan cuenta de la inserción de estos sujetos en los nuevos dispositivos, sugiere una ruptura previa y una decisión consecuente en lo que hace a las conductas relativas al entorno laboral: se busca pensar, decidir y hacer con otros.

Finalmente, Mattioni deja abierta la posibilidad a nuevas líneas de investigación, tales como, por ejemplo, la necesidad de evaluar cómo impacta la formación de grado de cada profesión en la predisposición u obstaculización para el ejercicio de las prácticas interdisciplinarias.

El caleidoscopio de la interdisciplina. La construcción de prácticas profesionales en una guardia de salud mental es de lectura obligada para cualquier especialista en temas de salud mental dispuesto a entender formas particulares de efectivización de la Ley Nacional 26657 dentro de nuestro fragmentado sistema de salud. El proceso de reflexión sobre el tema de la interdisciplina, lejos de manejarse con discursos sobre el papel, se encarna en la cuidadosa descripción de la práctica cotidiana. Así, la Ley de Salud Mental constituye un hito a partir del cual se pueden dar los primeros pasos en torno a conformar un proyecto de salud que dignifique a todos y cada uno de los ciudadanos.

Prólogo

CLAUDIO ROBLES

Magíster y Doctorando en Trabajo Social

Docente e Investigador (UBA-UNLaM)

Escribir un libro, y más cuando se trata del primero, es un acto de profunda inspiración creadora. De modo que ser invitado a prologarlo es ser designado como observador especial del surgimiento de ese singular acto creador. Y es desde ese lugar desde el cual quiero partir para hablar de este libro: desde el reconocimiento amoroso de quien me invita a celebrar algo bueno.

Fui acompañando a Mara en distintos momentos de su carrera profesional: inicialmente, como profesor de una destacada estudiante de grado, aplicada y responsable; más tarde, como supervisor de una colega desafiante y comprometida; y, poco después, como jurado de su tesis de maestría que, dada la virtuosidad de su trabajo, nos llevara a los miembros de dicho jurado a recomendar de manera unánime su publicación. De manera que prologar este libro es, de algún modo, sellar aquel presagio de sus tiempos de estudiante que auguraba un camino destacado, cualquiera fuese la tarea profesional que decidiera encarar.

Este libro tiene la virtud de pensar la práctica profesional interdisciplinaria en salud mental y es, en ese sentido, una producción conceptual rigurosa que no se limita a la teorización –cuestión que ya representa un innegable acierto–, sino que la pone al servicio del hacer cotidiano, volviéndola operativa. Como sostenía Enrique Pichon-Rivière (1985), un esquema conceptual y referencial es operativo por cuanto contribuye a transformar la realidad –al tiempo en que se transforma el/la sujeto–. El conjunto organizado de nociones teóricas que presenta la autora en este libro conforma un abanico de ideas instigantes que invitan a pensar las prácticas profesionales cotidianas para interpelarlas y transformarlas.

La autora presenta una elaboración teórico-práctica que, desde la perspectiva de la reflexividad, parte de la observación de sus propias prácticas durante largos años integrando equipos interdisciplinarios de salud mental en una guardia polivalente de un hospital público. Su tesis de maestría, ahora traducida en libro, implicó un laborioso trabajo de observación sistemática como parte constitutiva de su cuidadoso abordaje metodológico. Ello implicó un exhaustivo trabajo de campo para abordar las percepciones que los/as agentes sanitarios/as tienen respecto del proceso de construcción de sus propias prácticas interdisciplinarias, tarea que llevó adelante mediante la realización de cerca de treinta entrevistas.

Este libro aborda un tema original y de relevancia para las disciplinas vinculadas al campo de la salud y constituye un aporte singular dada la vacancia en el abordaje de la temática, tanto en lo referido a los equipos de salud mental en los dispositivos de urgencia como a la interdisciplina que los fundamenta. Mara demuestra dominio del tema valiéndose de un nutrido soporte bibliográfico que es tratado de manera articulada y pertinente. La autora hilvana reflexiones conceptuales con observaciones personales y testimonios de profesionales, tarea que realiza con pertinencia y creatividad, produciendo una articulación sólida que da por resultado un texto atractivo, problematizador y elucidador.

El abordaje de la salud mental, a partir de la sanción y reglamentación de la Ley Nacional 26657, se encuadró en un paradigma de carácter interdisciplinario, intersectorial y comunitario. La sanción de esta ley fue posible en un contexto político signado por la ampliación de los derechos ciudadanos que receptó las demandas de diversos sectores materializándolas en un sinnúmero de leyes que hicieron posible redefinir los/as sujetos de nuestras intervenciones profesionales: niños/as, jóvenes, matrimonios, identidades sexogenéricas, personas con padecimientos mentales, etc. Va de suyo que la sanción de las leyes supone su implementación y es en este complejo escenario donde discurre la autora, mostrando las tensiones desde la perspectiva de los agentes que intervienen en la práctica asistencial cotidiana en un hospital público. Como sostuvo Rouanet (1993), el desarrollo de la autonomía –que es característica de las ciudadanías emancipadas– supone libertad para disponer de los derechos, pero también capacidad para poder ejercerlos. Suponer que una ley tiene impacto inmediato en la sociedad implica caer en el fetichismo normativo, pero resulta obvio que la ley es el punto de inicio sin el cual todo reclamo ciudadano deviene ilusorio.

Desde hace muchos años el Trabajo Social (disciplina de pertenencia de la autora y de quien escribe este prólogo) ha insistido en la importancia de una intervención interdisciplinaria, interinstitucional e intersectorial, casi en los mismos términos en que la Ley 26657 propone –en el año 2010– el abordaje de la salud mental. Y ello responde, sin más, a la comprensión multidimensional de los problemas psicosociales, que exige de quienes intervienen frente a ellos en vistas a su resolución una comprensión pluricausal que no se agote en el sujeto y su contexto más inmediato y que comprometa a las organizaciones comunitarias y al Estado como garante de su resolución. Si bien no ha sido abordada de manera homogénea a lo largo de la historia reciente, la salud mental ha tendido a ser pensada desde paradigmas biologicistas e individualizantes, poniendo el foco en el paciente desde perspectivas reduccionistas que contribuyeron a reforzar el lugar de sujeto tutelado de los usuarios de servicios de salud mental.

La construcción de equipos interdisciplinarios de salud mental en las guardias polivalentes de los hospitales del GCBA implicó, para quienes de uno u otro modo hemos podido aproximarnos a la cocina de las guardias, un verdadero desafío en una doble vía: hacia el adentro de las propias guardias, pero también al interior de los propios equipos interdisciplinarios. Algunos de esos avatares han sido recogidos en las entrevistas que aportaron atractivas ideas que nutren este libro. Esta cuestión lleva a repensar el tema de las subalternidades, que conviene ser problematizado tanto a nivel interdisciplinario –revisando las hegemonías que pretenden imponerse entre diferentes profesiones– como intradisciplinario –dado que las subalternidades al interior de la disciplina también operan y obstaculizan ese proceso de hacer colectivo–, a los fines de comprender integralmente las dificultades que conlleva el ejercicio de la interdisciplina.

Los dispositivos de atención en salud continúan mostrando una fuerte adhesión al modelo médico hegemónico, que jerarquiza y fragmenta las intervenciones sanitarias. Es desde una mirada contextual e histórica, signada en ocasiones por la exclusión e incluso el desprecio por parte de dicho modelo hacia prácticas contrahegemónicas, que se vuelve necesario reconocer el meritorio trabajo que implicó para los equipos interdisciplinarios acceder al reconocimiento de sus prácticas. Problematizar prácticas instituidas en el ámbito de la salud que sostienen que “es lo que hay” forma parte de la ardua tarea que estos equipos han venido desarrollando, deconstuyendo y reconstruyendo. Para eso se necesita de una alta dosis de valentía y de rebeldía frente a lo que “es así”, y de resistencia a la resignación que indica lo que nunca va a cambiar, puesto que, como postula uno de los tantos principios freireanos, “el mundo no es, el mundo está siendo”.

Tampoco se trata de asumir posiciones mesiánicas que, como recoge Mara, construyen una subjetividad heroica que anula al sujeto a quien se dirige la intervención y también al propio profesional. Como señala Karsz (2020), se trata de tomar en cuenta al sujeto de la intervención, escuchar su demanda y establecer una alianza que implique un compromiso vivible y aceptable para él/ella.

La categoría interdisciplina recorre esta producción y la define, constituyendo esta obra una apuesta fuerte a un abordaje colectivo que, como señala Mara, implica hacer, pensar y decidir junto a otros/as.

Siempre he pensado que la interdisciplina –en tanto propuesta que invita a descentrarse y a reconocer la falta, un no saber que es aportado por otro/a– supone una dosis alta de coraje, entendiendo, como señalaba Paulo Freire, que todos/as sabemos algo y todos/as ignoramos algo, por lo tanto, todos/as podemos aprender y todos/as podemos enseñar. Pero ocurre que ese no saber se vuelve persecutorio de manera recurrente, obturando las prácticas interdisciplinarias y reforzando narcisismos monodisciplinarios que potencian la arrogante creencia –puesto que no alcanza el estatus de teoría– de la autovalía. Como síntesis de esos empobrecidos procesos de intervención, la realidad permanece poco o nada modificable al tiempo que se amplía la profundidad de nuestros ombligos.

Decía José Bleger hace sesenta años que el punto máximo del aprendizaje se logra cuando quien enseña puede decir “no sé”. Y a ello convoca la interdisciplina: a alojar el desconcierto, a habitar la incertidumbre, a construir un saber colectivo que no desdeña la posibilidad de enfrentar los problemas psicosociales desde la complejidad. El trabajo interdisciplinario supone un proceso de implicación al tiempo de representa un acto de profanación (Agamben, 2013) de lo que es, de lo instituido, de lo sagrado. Sonia Kleiman (2009) nos convoca a suspender perspectivas estructurales que reenvían a los/as sujetos a ocupar sus lugares en la estructura, para habitar, en cambio, lugares desde una versión situacional que permita pensar, replantearse y considerar los cambios contextuales, alojando lo singular, el acontecimiento, lo novedoso. Dirá esta autora que la perspectiva situacional implica hacer lugar a la contingencia y supone una clínica a la intemperie.

Coincido con los/as autores/as que convoca Mara que piensan la interdisciplina en tanto modalidad de ejercicio de la práctica profesional, es decir, como mirada epistemológica y como modo de producir conocimiento; es desde esa perspectiva que sostengo que se trata de una estrategia de abordaje profesional, y de allí su carácter profundamente epistemológico en tanto modalidad de conocimiento de la realidad. Trabajar interdisciplinariamente remite, de manera inexorable, a un hacer colectivo, posición que hace comprensibles –aunque no aceptables– las diversas resistencias que ella despierta. Creo justo también señalar que la interdisciplina es un abrigo para quienes la practican, en tanto ámbito de sostén que cobija, ampara y protege de la sobreimplicación.

Pero nada de todo lo señalado será posible si nos abandonamos a la queja –victimizante, que impotentiza a quien la enuncia– como conducta estereotipada de tramitar el malestar (Quiroga, 2009). Esta autora propone la protesta como medida de rebeldía e indignación que moviliza un ejercicio explícito de poder, de lucha y creatividad. Y es desde allí, modestamente y siguiendo el “optimismo trágico” desde el que se define Boaventura de Sousa Santos, o desde “el pesimismo de la razón y el optimismo de la voluntad” que postula Gramsci, que podremos mantener la lucha dentro de un campo –en este caso, la salud–, que, como sostiene Bourdieu (2000), no es otra cosa que un campo de batalla en el que los contendientes rivalizan por establecer el monopolio sobre el tipo específico de capital eficiente en él. Hemos aprendido con Bourdieu que el capital es económico, social, cultural y simbólico. Y es este último –el prestigio, el reconocimiento, la opinión, el poder– tal vez el más disputado en todas las prácticas donde aparece el trabajo interdisciplinario.

La interdisciplina tampoco resulta homogénea al interior de sus equipos ni otorga inmunidad alguna a quienes la desarrollan. Como sostiene Mara, se construye material y simbólicamente. Y he ahí su más atractivo desafío: el de aquello que siempre está estructurándose, sin moldes ni ataduras.

Al momento de escribir este prólogo, cuatro hospitales psiquiátricos de la provincia de Buenos Aires encaran su proceso de desinstitucionalización. Hermosa coincidencia que merece ser festejada como expresión de lo mucho que resta por hacer en materia de salud mental, para que también esta deje de encerrar en sí misma un estigma dentro del campo de la Salud. Y este libro que tengo el honor de prologar constituye un aporte hacia ese objetivo. Felicitaciones Mara: estás llegando tan lejos como me lo imaginé hace quince años.

Referencias bibliográficas

AGAMBEN, G. (2013). Profanaciones. Buenos Aires, Argentina: Adriana Hidalgo Ediciones.

BOURDIEU, P. (2000). Elementos para una Sociología del campo jurídico. En P. Bourdieu y G. Teubner. La fuerza del derecho. Bogotá: Siglo del Hombre Editores.

KARSZ, S. (2020). Ponencia en Seminario Tendencias contemporáneas “Desafíos del/en Trabajo Social”. Universidad Andrés Bello, sede Viña del Mar, Chile.

KLEIMAN, S. (2009). Las parejas y las familias: dispositivos e intervenciones. Curso de posgrado del Instituto Universitario Hospital Italiano.

PICHON-RIVIÈRE, E. (1985). El proceso grupal. Del Psicoanálisis a la Psicología Social. Buenos Aires, Argentina: Nueva Visión.

QUIROGA, A. (2009). Los grupos y la queja. Recuperado de http://milnovecientossesentayocho.blogspot.com.ar/2014/12/la-queja-ana-quiroga.html

ROUANET, S. (1993). Mal-estar na modernidade. Sao Paulo, Brasil: Cia. Das Letras.

Presentación

Demencia: el camino más alto y más desierto.

Oficio de las máscaras absurdas; pero tan humanas.

Roncan los extravíos; tosen las muecas

y descargan sus golpes afónicas lamentaciones.

Semblantes inflamados; dilatación vidriosa de los ojos

en el camino más alto y más desierto.

Se erizan los cabellos del espanto.

¿A quién llamar?

¿A quién llamar desde el camino

tan alto y tan desierto?

(JACOBO FIJMAN, “El canto del cisne”)

¿A quién llamar desde ese camino tan alto y tan desierto? ¿Podrán escucharlo? ¿Alcanzarán a subir tan alto por el desierto de su demencia? Quizá no lo re-conozcan si acceden a la guardia polivalente del hospital. Su padecer se expresa en lengua poética… ¿Hay a quien llamar?

Como brujos reunidos junto al fuego, los portadores del saber experto, iniciados en el oficio de amalgamar sus conocimientos a partir del reconocimiento de la incompletud de sus disciplinas individuales, verterán en el caldero dosis de saberes propios cuyo mestizaje alumbre el camino.

Quizá los integrantes del equipo se sorprendan pensando: “Hoy nos faltó un poeta, un artista. Otros días nos falta un chamán, una tarotista, un equilibrista…”.

Es que como dice Alicia Stolkiner, también habrá que pensar cómo incorporar saberes no disciplinarios para abordar el desafío de la complejidad planteada a los equipos interdisciplinarios de salud mental, a fin de no transformarse en meros grupos tecnocráticos.

Sin embargo, esa incompletud de saberes nunca podrá ser suturada, y las prácticas interdisciplinarias se construirán sobre ese terreno movedizo.

Formados en disciplinas parceladas, muchos sentirán como una imposición inquietante de la ley esta apertura que descubre la insuficiencia de los saberes fragmentarios y los arroja a la vez a la construcción de prácticas emergentes en un dispositivo de guardia hospitalaria.

La ley es un plano que obliga a levantar edificios nuevos sobre terrenos ocupados. Prolijamente, habrá que abocarse a la tarea de reformar, reciclar y remover obstáculos, y también habrá que demoler, una a una, todas las cercas que impidan la apertura.

María Elena Lequio

Lic. en Trabajo Social (UNLaM)

Introducción

Breve historia de un comienzo

El 3 de diciembre del año 2010 fue publicada en el Boletín Oficial la Ley Nacional de Salud Mental y Adicciones N.º 26657 que regula, en el orden nacional, el derecho a la protección de la salud mental.

Al momento de la sanción de una ley, esta puede irrumpir para producir un cambio cuyos alcances no pueden anticiparse ni ser acabadamente comprendidos ni asumidos por el conjunto de los actores involucrados –lo que conlleva el riesgo de posicionarla como una legislación de cumplimiento imposible–; o bien puede ser sancionada para reflejar una realidad que ya ha cambiado de hecho –lo que conlleva el riesgo de transformarla en un instrumento innecesario–. La irrupción de este nuevo marco legal en la Argentina puso de manifiesto un contexto histórico donde conviven dos paradigmas en la realidad sanitaria: uno médico hegemónico y asilar, y otro desmanicomializador e interdisciplinario.

Más allá del texto jurídico de carácter, a priori, estático, el cumplimiento de esta herramienta legal es posible en tanto hay actores que pueden comprenderla y apropiársela. Sin embargo, también se evalúa como necesaria en tanto factor impulsor de modificaciones, considerando que el cambio de paradigma que se promueve tampoco es ajeno a una serie de reestructuraciones que se han venido dando, a nivel normativo y práctico, en las que el proceso de abandono de un abordaje tutelar y el establecimiento de un enfoque de derechos viene avanzando.

El nuevo sistema creado por la Ley N.º 26657 se sustenta en una visión integral de la salud mental entendida como un proceso determinado por componentes históricos, socioeconómicos, culturales, biológicos y psicológicos, cuya preservación y mejoramiento implica una dinámica de construcción social vinculada a la concreción de los derechos humanos y sociales de toda persona.

En este sentido, si bien múltiples organismos –tales como el Centro de Estudios Legales y Sociales (MDRI y CELS, 2008), la Colonia Nacional Montes de Oca (Ministerio Público Tutelar, 2011) y la Asesoría General Tutelar (Ministerio Público Tutelar, 2014), entre otros– venían trabajando en la línea del instrumento legal nacional, lo cierto es que las instituciones del área se vieron interpeladas en múltiples aristas que contemplaron su estructura, los procedimientos establecidos y especialmente el recurso humano que las habitaba y las diversas modalidades de trabajo que esos agentes sanitarios desplegaban.

Empero, uno de los cambios más significativos propuestos por la Ley Nacional de Salud Mental resultó ser el de las guardias polivalentes, debido a que no solo posiciona al dispositivo de urgencias como un vector del proceso de atención, siendo el escenario donde se llevan adelante las evaluaciones que determinan el inicio, la abstención o la culminación de una internación por salud mental, sino especialmente porque especifica que la modalidad de trabajo debería ser colectiva, en formato de equipos compuestos por diversas disciplinas, dando lugar a un abordaje interdisciplinario dentro de una institución médico hegemónica (Menéndez, 1988) y taylorista por excelencia.

Si bien tanto la ley como la reglamentación y los principios internacionales postulan y proponen a la interdisciplina como la modalidad de abordaje e intervención más adecuada, lo cierto es que no fueron pautados criterios o baremos explícitos que permitan guiar la construcción de las prácticas profesionales o al menos establecer una concepción común de esta.

Justamente esta aparente vacancia es una de las principales motivaciones de la investigación cuyo foco de intereses responde al proceso de construcción de prácticas profesionales interdisciplinarias de salud mental en la guardia de un hospital polivalente de CABA.

Fue precisamente a partir de transitar los pasillos de la institución hospitalaria y escuchar a quienes la habitan que se hizo visible que la modificación del texto legal tiene un correlato directo en las prácticas sanitarias y que allí es donde se ponen de manifiesto tensiones, obstáculos y facilitadores que las guardias polivalentes presentan como espacios laborales para poder llevar adelante la inclusión del abordaje de la salud mental desde una perspectiva interdisciplinaria.

En íntima relación con el desarrollo previo, la investigación que dio origen a este libro tiene como propósito principal partir desde la percepción de los protagonistas, asumiendo que son los agentes sanitarios quienes materializan y ponen en movimiento, en función de sus trayectorias, concepciones, posibilidades y subjetividades, los postulados de la ley que, lejos de ser performativos, son asumidos y desplegados por diversas otredades (Chiarvetti, 2008; Hermosilla y Cataldo, 2012).

Así, el estudio presentado pretende poner de relieve la construcción de prácticas profesionales interdisciplinarias a partir de un caso singular con la expectativa de que el análisis abone al proceso de transición paradigmático al que aún asiste la salud mental argentina.

Presentación de la investigación

Las repercusiones que se generaron a partir de la Ley 26657 fueron estudiadas en múltiples investigaciones que se preocuparon por comprender diversas formas en las que el fenómeno se fue expresando. Se desarrolló así una amplia producción que sostuvo distintas posiciones, tanto teóricas como metodológicas, tal como evidencia el estado del arte, e incluso disímiles interpretaciones de los modos de atravesar la aplicación de la ley y de llevar adelante el cambio de paradigma.