El chico del sur - José María River - E-Book

El chico del sur E-Book

José María River

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Beschreibung

El chico del sur es un repaso a nuestra vida. El niño que todos fuimos y somos. El entusiasmo perdido y recuperado. La conexión del ser con la más sabia de todas las madres: la naturaleza. El amor y el desamor en la adolescencia y la juventud. Aquellos sueños frustrados y las utopías que se hacen realidad ante las miradas ingenuas de nuestro alrededor. La pérdida repentina y el valor de la regeneración espiritual. Los traumas más profundos y sus neurosis. Es sexo en su estado más primitivo y pasional. Es irresponsabilidad, hedonismo, engaño, fracaso...pero también, es compromiso, valentía, coraje y éxito. Este chico que se considera sur, también encuentra su norte, su este y oeste. Es una búsqueda de los cuatro puntos cardinales, es un proceso en el que todos y todas nos vamos a sentir identificados de alguna forma. Son experiencias con mucho de verdad en sus discursos, disfrazados de misterio, reflexión e incertidumbre. No os dejéis engañar queridos lectores, porque aquí, también habitan los ángeles y demonios que en ocasiones invaden nuestras entrañas y sentidos. Es un continuo resurgir. Aquí se muere pero también se resucita. En este libro plagado de relatos, microrrelatos y poesías, tú eres el ave fénix que resurge de sus cenizas en busca de su estabilidad y regeneración más profunda. Te invito libre, sin complejos, a adentrarte en las profundidades de este libro que es vida en su más amplio término de la palabra. Adelante.

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Seitenzahl: 56

Veröffentlichungsjahr: 2022

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© Derechos de edición reservados.

Letrame Editorial.

www.Letrame.com

[email protected]

© Jose María River

Diseño de edición: Letrame Editorial.

Maquetación: Juan Muñoz

Diseño de portada: Rubén García

Supervisión de corrección: Ana Castañeda

ISBN: 978-84-1114-819-1

Ninguna parte de esta publicación, incluido el diseño de cubierta, puede ser reproducida, almacenada o transmitida de manera alguna ni por ningún medio, ya sea electrónico, químico, mecánico, óptico, de grabación, en Internet o de fotocopia, sin permiso previo del editor o del autor.

Letrame Editorial no tiene por qué estar de acuerdo con las opiniones del autor o con el texto de la publicación, recordando siempre que la obra que tiene en sus manos puede ser una novela de ficción o un ensayo en el que el autor haga valoraciones personales y subjetivas.

«Cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública o transformación de esta obra solo puede ser realizada con la autorización de sus titulares, salvo excepción prevista por la ley. Diríjase a CEDRO (Centro Español de Derechos Reprográficos) si necesita fotocopiar o escanear algún fragmento de esta obra (www.conlicencia.com; 91 702 19 70 / 93 272 04 47)».

NOTA DEL AUTOR

Querido lector, gracias en primer lugar por confiar en esta obra que tienes presente en este mismo instante rozando tus manos. Es un regalo el que me brindas al aventurarte en las sensaciones, emociones, experiencias y añoranzas que engloba este manuscrito. Son muchas las historias que aquí habitan y he de confesarte que todas tienen algo de realidad en sus páginas. El chico del sur es amor y desamor, desorden y orden, fracaso y éxito, realidad y utopía, neurosis y clarividencia, pero sobre todo es muerte, regeneración y en toda su esencia es vida.

El libro está dividido en tres partes. La principal la componen un conjunto de profundos relatos críticos con la sociedad actual y los medios que la guían. Crisis existenciales, el valor y la importancia de la naturaleza y la enseñanza ancestral que ésta transmite. La importancia del amor y la pérdida. La inocencia de la infancia y los sueños que con el paso del tiempo se convierten en lejanas utopías. En la segunda parte nos encontramos la sección de microrrelatos, donde nos lanzaremos de lleno en varias temáticas de diversa índole que nos harán sentir emociones de todo tipo. Pequeños textos con un sentido muy profundo. Y, para finalizar, la sección de poesía, donde cada lector interpretará con su visión y experiencia el cariño y amor ahí expuesto. Toda la obra sostiene un mágico nexo común que la une mediante unas evocaciones que deberás experimentar por ti mismo o por ti misma durante el avance de la lectura. Cada texto está situado donde debe estar. Por muy diferentes que parezcan las temáticas encontrarás palabras clave que se repiten en muchas de las historias aquí relatadas. Te recomiendo introducirte en este libro de lleno, libre, sin complejos, sin juzgar, recordando tu niñez, trayendo al presente todos esos sueños interiores que un día sin saber por qué se marchitaron en el lejano olvido.

Debo confesarte que este chico del sur es un niño, es adolescente, es tu padre o tu madre, tu abuela o abuelo, o incluso es el amor de tu vida. Es el paso del tiempo y lo que ello conlleva, son las metas frustradas y los éxitos cosechados o venideros. Es la muerte de alguien cercano o la resurrección de un alma dormida. Es el patio del colegio. Son los maestros que te marcaron. Es el ángel que todos llevamos adentro o los demonios que luchan constantemente en las entrañas más profundas de nuestro ser. El chico del sur es puro hedonismo, gozo, crítica, pasión desenfrenada, sexo, drogas, miedos y aventura. Es un viento de poniente que te despeina. Tu hogar. Es pura naturaleza. Es un torbellino de emociones en ascuas. Un alma desnuda ante la inmensidad del universo. El chico del sur bien podríamos ser tú o yo. ¿Quién sabe qué? ¡Qué más da! Es una biblioteca llena de fantasía y sueños. Es un trovador con un corazón de artista emocionado. Es sin lugar a dudas la vida misma.

La idea no es vivir para siempre, la

idea es crear algo que sí lo haga

.

Andy Warhol

RELATOS

Hay placer en los bosques sin hollar.

Hay éxtasis en las costas solitarias.

Hay sociedad, donde nadie se inmiscuye,

junto al hondo mar, y música en su rugir:

no amo menos al hombre, sino más a la naturaleza

Lord Byron

EL NEURÓTICO

¿Qué es el amor? Si no un estado de ausencia compartida. Esa cuestión revoloteaba día tras día en mi testa. Mientras tanto, un cigarrillo se consumía entre mis labios. ¿Sería esto amor? Más bien, placer. Respondí al aire que enjaulaba las cuatro paredes de mi habitación. Besé suavemente mi mano y en un acto de pura egolatría, volví a formularme la misma pregunta: ¿Es esto amor? Es percepción propia, respondí. Sentir una extremidad del cuerpo inherente es natural y, tal vez, un acto de amor; pero no de encrespamiento de la dermis ni de pasión foránea ni de adrenalina mística. Amar es distinto, al menos, desde mi propia visión. Apagué pensativo la colilla del pitillo consumido y transformado en ceniza sobre la superficie ovalada de un medio coco, y seguí en el afán de indagar sobre esta cuestión que me sumía en un constante conflicto interior; librando una férrea batalla entre mis demonios y ligeros estados de lucidez. Me levanté cuidadosamente de la butaca en la que permanecí inmóvil durante toda la conversación aparentemente íntima. Miré a través de la ventana que hay en el salón, la cual se mantenía abierta de par en par. Pude observar detenidamente la frenética forma de caminar de unos individuos que desde un séptimo piso a vista de pájaro, más bien, daban la sensación de pertenecer a un clan de hormigas estresadas y robotizadas por unos quehaceres diarios dirigidos por sus dispositivos móviles. Zombis sin rumbo ni miradas cómplices, sin ningún contacto físico ni humano, liderados por un medio invisible que conecta a toda una sociedad que en su ignorancia anega de sus utopías, ilusiones e ideales más profundos.

Tengo la impresión de haber amado, pero el sufrimiento que latió en esos delirios desenfrenados me induce a la confusión, a considerar la fugacidad del tiempo y los recuerdos. El conjunto de esas evocaciones se traduce en el sexo y sus aromas de camas húmedas y a veces vacías, en las sustancias viciosas y amaneceres de resaca.

Echo la vista atrás y recuerdo a Omar, Víctor o Diego y las sensaciones me inundan. Debo confesar que cuando abro el cajón del olvido aún puedo visualizar instantes, carcajadas, carantoñas, discusiones sin fundamento e incoherencias basadas en conclusiones y reconciliaciones fundidas en esperma. Posiblemente, confundí el amor con el me gustas o con el te quiero, cuando en realidad fue un insignificante te estimo