El estrés - Alberto Orlandini - E-Book

El estrés E-Book

Alberto Orlandini

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Beschreibung

¿Qué es el estrés?, ¿qué lo provoca? y, sobre todo, ¿cómo combatirlo? Este libro es una clara respuesta a éstas y muchas otras preguntas vinculadas con el estrés. Escrito por un especialista de reconocido prestigio en la materia, el libro analiza la problemática del estrés desde diversos ángulos: los aspectos biológicos, psicológicos y sociológicos; las enfermedades psíquicas y somáticas, y la descripción de algunos tipos de estrés: sexual, sentimental, académico y laboral, entre otros.

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Seitenzahl: 261

Veröffentlichungsjahr: 2012

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El estrés

Qué es y cómo evitarlo

Alberto Orlandini

Primera edición (FCE Argentina), 1996 Segunda edición (La Ciencia para Todos), 1999    Quinta reimpresión, 2012 Primera edición electrónica, 2012

La Ciencia para Todos es proyecto y propiedad del Fondo de Cultura Económica, al que pertenecen también sus derechos. Se publica con los auspicios de la Secretaría de Educación Pública y del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología.

D. R. © 1999, Fondo de Cultura Económica Carretera Picacho-Ajusco, 227; 14738 México, D. F. Empresa certificada ISO 9001:2008

Comentarios:[email protected] Tel. (55) 5227-4672

Se prohíbe la reproducción total o parcial de esta obra, sea cual fuere el medio. Todos los contenidos que se incluyen tales como características tipográficas y de diagramación, textos, gráficos, logotipos, iconos, imágenes, etc., son propiedad exclusiva del Fondo de Cultura Económica y están protegidos por las leyes mexicanas e internacionales del copyright o derecho de autor.

ISBN 978-607-16-1177-2

Hecho en México - Made in Mexico

La Ciencia para Todos

Desde el nacimiento de la colección de divulgación científica del Fondo de Cultura Económica en 1986, ésta ha mantenido un ritmo siempre ascendente que ha superado las aspiraciones de las personas e instituciones que la hicieron posible. Los científicos siempre han aportado material, con lo que han sumado a su trabajo la incursión en un campo nuevo: escribir de modo que los temas más complejos y casi inaccesibles puedan ser entendidos por los estudiantes y los lectores sin formación científica.

A los diez años de este fructífero trabajo se dio un paso adelante, que consistió en abrir la colección a los creadores de la ciencia que se piensa y crea en todos los ámbitos de la lengua española —y ahora también del portugués—, razón por la cual tomó el nombre de La Ciencia para Todos.

Del Río Bravo al Cabo de Hornos y, a través de la mar Océano, a la Península Ibérica, está en marcha un ejército integrado por un vasto número de investigadores, científicos y técnicos, que extienden sus actividades por todos los campos de la ciencia moderna, la cual se encuentra en plena revolución y continuamente va cambiando nuestra forma de pensar y observar cuanto nos rodea.

La internacionalización de La Ciencia para Todos no es sólo en extensión sino en profundidad. Es necesario pensar una ciencia en nuestros idiomas que, de acuerdo con nuestra tradición humanista, crezca sin olvidar al hombre, que es, en última instancia, su fin. Y, en consecuencia, su propósito principal es poner el pensamiento científico en manos de nuestros jóvenes, quienes, al llegar su turno, crearán una ciencia que, sin desdeñar a ninguna otra, lleve la impronta de nuestros pueblos.

Comité de Selección

Dr. Antonio Alonso Dr. Francisco Bolívar Zapata Dr. Javier Bracho Dr. Gerardo Cabañas Dr. Juan Ramón de la Fuente Dr. Jorge Flores Dr. Leopoldo García-Colín Scherer Dr. Tomás Garza Dr. Gonzalo Halffter Dr. Jaime Martuscelli Dr. José Luis Morán López Dr. Héctor Nava Jaimes Dr. Manuel Peimbert Dr. Julio Rubio Oca Dr. José Sarukhán Dr. Guillermo Soberón

Coordinadora

María del Carmen Farías

ÍNDICE

Prólogo

Palabras preliminares

I. Importancia del estrés como problema en la economía, la sociedad y la salud

II. Definiciones del estrés

Estresor: definición y clasificación

Agentes del estrés según el momento en que actúan

Estresor único y reiterado

Estresores únicos y múltiples

Clasificación de los estresores según la intensidad del impacto

Estresores de acuerdo con su naturaleza

Magnitudes de estresores psicosociales

Estresores reales, representados e imaginarios

Estresores exógenos, endógenos e intrapsíquicos

El buen y el mal estrés

Estresores sinérgicos, antagónicos y ambivalentes

Estresor causal, mixto o desencadenante de enfermedad

El estrés como una respuesta biológica al estímulo

La respuesta psicológica al estrés

El estrés y la enfermedad psicogénica

III. Biología del estrés

El aparato del estrés

El factor liberador de corticotrofina (CRF)

El locus coeruleus/norepinefrina (LC/NE)

Respuesta del cerebro al estrés

Respuesta endocrina al estrés

Respuesta del sistema inmunitario al estrés

La liberación de catecolaminas por las terminaciones simpáticas y la médula suprarrenal

Enfermedades en que se han demostrado anormalidades del sistema del estrés

IV. Psicología del estrés

Las cogniciones anómalas

Las cogniciones que propician o reducen el estrés

El psicotrauma psicoanalítico remoto como punto de resonancia del estresor actual

Mecanismos de enfrentamiento o coping

Factores que facilitan o dificultan los mecanismos de enfrentamiento. Adquisición de estos mecanismos

Las defensas y su distinción de los mecanismos de enfrentamiento

Tipos de mecanismos de enfrentamiento

Tipos de defensas inconscientes

Personalidades vulnerables y resistentes al estrés

Las personalidades e instituciones de tipo a y b

Personalidades duras y blandas de Kobasa

Personalidades, red de apoyo social y estrés

Formas de respuesta al estrés psicosocial

V. Sociología del estrés

Inventario de estresores psicosociales

Escala valorativa de reajuste social de Holmes y Rahe

Las instituciones y el estrés

El sentido de la coherencia

Marcadores del estrés en los lugares de trabajo y las medidas antiestrés en las instituciones

Los sistemas de valores y el estrés

El estrés de las relaciones interpersonales

Prevención y tratamiento de las malas relaciones con el otro

El estrés en las comunidades

VI. Las enfermedades por el estrés

Patogenia de las enfermedades por el estrés

Tipos de enfermedades psíquicas según la vulnerabilidad

Los síntomas más comunes de la enfermedad situacional

Formas clínicas de la enfermedad situacional

Formas clínicas según la evolución: aguda, intermedia y prolongada o trastornos postraumáticos

Uso indebido de drogas por estrés

Trastornos de los instintos por el estrés: sueño, alimentación y sexo

Los trastornos corporales o psicosomáticos por el estrés

El estrés como causa asociada de enfermedades genéticas, constitucionales u orgánicas

VII. Formas del estrés según el tema traumático

El estrés amoroso y marital

El estrés sexual

El estrés familiar

El estrés por duelo

El estrés académico

El estrés médico y la iatrogenia. Las instituciones médicas iatrogénicas

El estrés ocupacional

El estrés militar y de la guerra

El estrés de la tortura, el encarcelamiento y los campos de concentración

VIII. El estrés de la infancia como causa de neurosis y de trastornos de la personalidad

IX. Factores de riesgo de las enfermedades por estrés

X. Cómo se estudia a un enfermo con estrés

XI. Tratamientos del estrés

Educación para la salud

Intervención sobre el estilo de vida

Medicamentos con efecto antiestrés

Métodos de relajación

Las psicoterapias

Las intervenciones sociales

Consejos sencillos para evitar el estrés

Bibliografía

PRÓLOGO

La teoría del estrés y sus aplicaciones en la práctica médica, constituyen una de las mayores contribuciones científicas de este siglo a la medicina social. La cultura del siglo XX está signada por una constante y veloz capacidad de cambios que se producen en todos los campos de la ciencia y de la tecnología. Esto, con sus riesgos, repercute y afecta a la calidad de vida en la Tierra, no sólo a la humana sino también a la de todo el reino animal y vegetal. Además, se deben tener presentes las consecuencias de esos cambios que también involucran al aire, al agua, al suelo y los cielos. Esto coloca al ser humano en situaciones tan difíciles de sobrellevar que a veces cabe pensar que ya no se intenta vivir sino que desesperadamente se debate en una cultura de la sobrevivencia.

En ocasión del Primer Congreso Ibero Luso Americano de Medicina Psicosomática realizado en Buenos Aires en 1956, Hans Selye, el creador de la teoría del estrés, ofreció una poca conocida definición: estrés es la velocidad de desgaste vital. En consecuencia, la medicina actual requiere de enfoques integralistas que comprendan la psiquis y el cuerpo de las personas en función de su contexto socioeconómico y cultural. La teoría del estrés reúne con excelencia estos requerimientos.

Por lo expuesto, este libro de Alberto Orlandini, escrito en un lenguaje sencillo, directo y basado en la experiencia clínica, resulta accesible a un perfil de lectores mucho más amplio que el correspondiente al del mundo médico. Coincido en la validez de esta intención que mi amigo Orlandini expresará en sus palabras preliminares.

Son tantas las víctimas del proceso socioeconómico y cultural que se desarrolla en esta década final del siglo XX, que los enfoques médicos requeridos no pueden dejar de contemplar una visión macroscópica del campo social en el que se trabaja. Este texto cumple con ese requisito y se convierte por ello en un recurso de gran utilidad, porque no solamente esclarece acerca de los significados de una amplia gama de reacciones humanas que redefine a la luz de la teoría del estrés, sino que también ofrece con visión integradora y pragmática una orientación hacia las posibles soluciones terapéuticas.

DR. EDUARDO KALINA

Palabras preliminares

Esta obra está dedicada a las personas que sufren el estrés, con la intención de que el conocimiento de las causas, los mecanismos, los síntomas y los tratamientos, permita prevenir o atenuar el impacto de este flagelo de la vida actual y, de esta manera, reducir el deterioro de la calidad de vida y la mortalidad. Aunque el texto está dirigido al lector no especializado, también es de interés para médicos, psiquiatras, psicólogos, sociólogos, trabajadores sociales y otros profesionales relacionados con la salud.

Mis conocimientos sobre el estrés provienen especialmente del trabajo con mis pacientes, de sus relatos, de mi experiencia como administrador de salud, de las discusiones académicas en los cursos y comisiones sobre esta materia, y de las investigaciones que he realizado en empresas, hospitales, consultorios de médicos de familia y áreas territoriales de salud.

La palabra estrés se utiliza con significados múltiples. En ocasiones se la aplica para definir aquello que Hans Selye denomina distrés o mal estrés, que consiste en la ocurrencia de una situación traumática como puede ser un drama amoroso. Otros profesionales de la salud hablan de estrés cuando se evidencia una respuesta biológica a determinados psicotraumas manifestada en los sistemas nervioso, endocrino o inmunitario, que suele expresarse en taquicardia, sudoración, secreción de noradrenalina y cortisol, como así también en la disminución de los anticuerpos y de la actividad de los leucocitos.

E1 término estrés también denomina la respuesta psíquica que se manifiesta por pensamientos, emociones y acciones ante la situación de amenaza, y que se expresa a través de comportamientos como estados de perplejidad, de ansiedad, de humor o de agresión. También se diagnostican como estrés las enfermedades mentales o corporales provocadas por los estresores psicosociales como la depresión, la fatiga patológica, las arritmias cardíacas o la cefalea de tensión, como así también la activación biológica, los cambios psíquicos y las enfermedades como respuesta compleja a los estresores.

E1 término estrés suena bien. Ha tenido gran aceptación por parte del público y en los medios académicos, pero su éxito no se debe tanto al encanto de la palabra sino a su valor teórico. Se ha convertido en una noción de gran generalidad en la medicina con capacidad para vincular distintas ciencias y alienta el progreso de una enorme cantidad de estudios. A pesar de que el uso del término se remonta a más de medio siglo, aún resulta novedoso y la acumulación de observaciones sobre esta materia aumenta día a día en la literatura médica.

Desde el punto de vista teórico, para la realización de este libro se han tenido en cuenta las contribuciones de la biología, las clasificaciones estadounidenses e internacionales de las enfermedades, la psiquiatría tradicional, la medicina psicosomática, el psicoanálisis, la psicología cognoscitiva, el conductismo y aun la medicina folklórica tomados de la forma más desprejuiciada posible.

El texto consta de once partes en las que se tratan la epidemiología del estrés; las definiciones; los aspectos biológicos, psicológicos y sociológicos; las enfermedades psíquicas y somáticas por psicotraumas; la descripción de algunos tipos de estrés (sexual, sentimental, académico, ocupacional, etc.). También se anotan consideraciones sobre la vulnerabilidad, la resistencia y la prevención de enfermedades; la metodología para el estudio de una persona con estrés y algunos consejos sencillos para poder manejar estos desarreglos. En el libro se comenta que muchos tratamientos del estrés pecan de ingenuidad o sólo resultan sintomáticos; por ello se propone que estas terapias se dirijan a objetivos más amplios.

El autor entiende que no resulta empeño fácil tanto escribir como leer literatura de educación para la salud. A pesar de ello ha preferido tratar la mayoría de los aspectos sin simplificar ni vulgarizar los conocimientos, por lo que agradece el esfuerzo y la paciencia del lector.

ALBERTO ORLANDINI

Buenos Aires, 1996

I. Importancia del estrés como problema en la economía, la sociedad y la salud

TAN SUBESTIMADAS como cuantiosas suelen ser las pérdidas que el estrés causa a la economía de una sociedad.

De acuerdo con estadísticas, las situaciones de estrés individual o colectivo ocasionan a países y empresas grandes pérdidas por defectos en la calidad y cantidad de productos y servicios, ausentismo, cambios de cargos, deserción laboral, accidentes, jubilaciones prematuras e, incluso, la muerte del trabajador. Además, también engrosan las cifras los gastos en servicios de salud por envejecimiento prematuro, enfermedades, uso indebido de drogas, tramitaciones legales por divorcio, violencia y conflictos laborales.

Se ha demostrado que en los animales, el ser humano incluido, el estrés crónico aumenta las manifestaciones de envejecimiento cerebral. Los psicotraumas ocasionan mayor utilización de los servicios médicos por enfermedades psíquicas, manifestaciones corporales del estrés que suelen llamarse somatizaciones, o agravamiento de desarreglos genéticos como la diabetes mellitus, la hipertensión arterial o el asma bronquial. Resulta evidente que el estrés también provoca un aumento del consumo de alcohol y de drogas, y favorece la automedicación con fármacos psicotrópicos y analgésicos.

En el Reino Unido las enfermedades por estrés ocasionan millones de días productivos perdidos por ausencia al trabajo y 55 millones de libras esterlinas de gastos a la seguridad social y al seguro nacional. En los Estados Unidos se ha calculado que las enfermedades ocupacionales por estrés ocasionan pérdidas equivalentes del 1 al 3% del producto bruto interno. Por su parte, la Asociación Norteamericana de Cardiología calculó que las enfermedades cardiovasculares por estrés demandaban 26 700 millones de dólares anuales. En esa misma nación se evaluó que el síntoma dolor relacionado con el estrés provocaba pérdidas por 50 000 millones de dólares anuales.

Sin embargo, no sólo el aspecto económico debe tenerse en cuenta para medir el impacto del estrés en una sociedad. Éste también causa desarreglos sociales cuyas consecuencias se evidencian en el maltrato al prójimo las malas relaciones interpersonales, el descontento en las escuelas, en los trabajos, en las comunidades y, finalmente, la alienación laboral.

La institución familiar no escapa a las consecuencias de ciertas situaciones estresantes: el malestar en las parejas, el distrés y la disolución familiar, el sufrimiento de los hijos, el abuso infantil, la violencia hogareña, muchas veces son causas de consultas médicas.

Es de considerar que el estrés ocasiona un notable impacto sobre la salud de la población, que lo evidencia de distintas maneras, pero sus reacciones pueden resumirse en tres grandes grupos. Existen quienes, al no encontrar alternativas, deben optar por estilos de vida malsanos debido a cambios de horarios, privación de sueño, consumo defectuoso o exagerado de alimentos, aumento de carga física o sedentarismo, reposo y recreaciones insuficientes, abuso de café, tabaco, alcohol y drogas. Otro grupo manifiesta enfermedades corporales e inmunitarias causadas o agravadas por los estresores, y el último lo componen aquellas personas que padecen enfermedades mentales, los suicidas y los homicidas.

Las enfermedades por estrés han superado a las infecciones como causa de muerte y, sobre el final de este siglo, la mayoría de las defunciones depende de enfermedades crónicas no transmisibles influidas por los psicotraumas.

En 1986, en un estudio realizado por el autor y colaboradores en Santiago de Cuba, se observó a un grupo de cien niños que presentaba estrés mental. El 91% de ellos demostraba ansiedad; el 69%, ira; el 64%, tristeza y el 11% había cometido intentos de suicidio. La cuarta parte de estos niños manifestaba como causa principal del estrés el duelo por la muerte de algún familiar. El 14% tenía problemas de discordia en la familia; 10% eran hijos de padres divorciados; el 9% demostraba signos de inadaptación a la escuela y el 6% había sido separado de alguna persona significativa para su vida. Además, el 40% de estos niños presentó anormalidades en la personalidad antes de enfermarse y provenía de familias disarmónicas o incompletas en el 64% de los casos.

Otro estudio realizado también en Cuba con cien adolescentes con desarreglos mentales, en el cual se indagó sobre estresores sexuales, mostró que el 56% de los jóvenes había tenido o tenía relaciones sentimentales insatisfactorias. El 52% era víctima de represión sexual familiar; el 41% lo había sido de abusos sexuales. La cuarta parte había sido testigo de relaciones sexuales entre adultos. El 14% tenía conflictos de celos en las relaciones sentimentales. El 11% había sufrido represión sexual escolar, mientras que el 2% fue víctima de represión sexual policial. El 5% había sido victimado por perversos sexuales. El 3% se había trastornado por incesto y el 2% había sido objeto de violación.

En 1983 investigamos a 48 adolescentes que habían realizado intentos de suicidio. El 35% de ellos alegó conflictos amorosos; el 10% problemas escolares. El 37,5% tenía una mala relación con sus padres y el 12,5% con sus hermanos. Cabe destacar que el 72% de estos jóvenes integraba familias disfuncionales o incompletas.

Orlandini y Durán, en una muestra de 1 340 habitantes que se obtuvo en 1981 visitando casa por casa a los sujetos de un área de salud urbana de Santiago de Cuba, encontraron que más de 750 (51,5%) padecían síntomas psíquicos. El 36,1% manifestaba ansiedad. Casi la tercera parte (30%) sufría insomnio. El 24,4% era víctima de depresión y el 12,2% de fatiga. Quedó demostrado que la cuantía de los síntomas psíquicos en la población era alta. Como conclusión de este estudio estimamos que al menos la mitad de los síntomas eran causados por el estrés psicosocial.

En 1990, luego de los accidentes, el suicidio fue la segunda causa de muerte entre las personas de 15 a 49 años de edad en la provincia de Santiago de Cuba. Los intentos de suicidio se relacionaron con conflictos amorosos en el 40.9% de los casos y con estrés familiar en el 32.7% de las ocasiones. En las personas que murieron se encontró que el motivo más común del suicidio fue el de los conflictos en la pareja (37,5%).

En 1981 y 1982 se estudiaron adicciones en Santiago de Cuba. Encontramos que el 18% de la población se automedicaba y el 10% consumía alcohol de manera exagerada o patológica. En un trabajo cubano publicado en 1985, sobre 6 555 sujetos los fumadores resultaron el 47,5% de la muestra.

Las muertes por violencia incluyen los accidentes, los homicidios y los suicidios, y pueden ser consideradas como una manifestación de estrés en las comunidades. En 1987 Cuba ocupó el cuarto lugar por muertes violentas en las Américas, luego de El Salvador —donde se producía una guerra civil—, Colombia y México. Las muertes por violencia en Cuba mostraron una prevalencia de 64.8 por cada 100 000 habitantes, y 22.6 correspondieron a suicidios. En 1991, también en Santiago de Cuba, se estimó que un tercio de los homicidios de mujeres se debía a estrés marital. Un estudio a individuos que habían provocado lesiones u homicidios mostró que en el 28,6% de los casos, el factor causal de la agresión fue el odio generado en riñas callejeras o la actualización de viejos rencores. La quinta parte de los individuos (20.9%) atacó para abusar sexualmente; el 12.4% actuó motivado por celos y discordias en la pareja; el 9.8% debido a enfermedades mentales y el 8.8% para robar con violencia.

El autor desea ser disculpado por el uso de tantos datos estadísticos, pero las cifras resultan indispensables para poder explicar la importancia del estrés en el origen de las enfermedades psíquicas.

II. Definiciones del estrés

LAPALABRAESTRÉS se utiliza en forma confusa y con significaciones múltiples. En la literatura son cinco los sentidos más utilizados del término. Suele llamarse estrés al agente, estímulo, factor que lo provoca o estresor. También a la respuesta biológica al estímulo o para expresar la respuesta psicológica al estresor. Asimismo, para otros expresa la respuesta psicológica al estresor. También denomina las enfermedades psíquicas o corporales provocadas por el factor estrés y, finalmente, en un sentido más amplio, significa el tema general que puede incluir todos los variados asuntos que se relacionan con esta materia.

ESTRESOR: DEFINICIÓN Y CLASIFICACIÓN

Se denominan estresores a los estímulos que provocan la respuesta biológica y psicológica tanto del estrés normal como de los desarreglos que llegan a convertirse en enfermedades. Los factores del estrés pueden clasificarse según trece criterios:

— Momento en que actúan (remotos, recientes, actuales, futuros);

— Periodo en que actúan (muy breves, breves, prolongados, crónicos);

— La repetición del tema traumático (único o reiterado);

— La cantidad en que se presentan (únicos o múltiples);

— La intensidad del impacto (microestresores y estrés cotidiano, estresores moderados, estresores intensos, estresores de gran intensidad);

— La naturaleza del agente (físicos, químicos, fisiológicos, intelectuales, psicosociales);

— La magnitud social (microsociales, macrosociales);

— El tema traumático (sexual, marital, familiar, ocupacional, etc.);

— La realidad del estímulo (real, representado, imaginario);

— La localización de la demanda (exógena o ambiental, endógena, intrapsíquica);

— Sus relaciones intrapsíquicas (sinergia positiva, sinergia negativa, antagonismo, ambivalencia);

— Los efectos sobre la salud (positivo o eustrés, negativo o distrés);

— La fórmula diátesis/estrés (factor formativo o causal de la enfermedad, factor mixto, factor precipitante o desencadenante de la enfermedad).

AGENTESDELESTRÉS SEGÚNELMOMENTOEN QUE ACTÚAN

Los psicotraumas pueden considerarse remotos, recientes, actuales o futuros, de acuerdo con el momento de la vida del sujeto en que actúen.

Los estresores remotos actúan durante la infancia y la adolescencia y provocan enfermedades psíquicas inmediatas o determinan una sensibilidad o vulnerabilidad permanente que se evidencia en la adultez. Factores de estrés remoto pueden resultar tanto el trauma erótico entre el niño pequeño y sus padres, que Freud denominara conflicto de Edipo, como el incesto, los abusos y las represiones sexuales. Ser víctima de padres abusivos y enfermantes (autoritarios, perseguidores, castigadores, culpabilizantes, negligentes, inconsistentes, contradictorios, desvalorizadores del niño, distantes, crueles, rechazantes, exageradamente exigentes o permisivos, sobreprotectores, melancólicos, esquizofrénicos o alcohólicos) y el divorcio o la separación de los padres o la preferencia de éstos por un hermano, demostrada a través de comparaciones humillantes, pueden resultar psicotraumas remotos. La crianza en instituciones que no brinden afecto ni una adecuada estimulación sensorial, social, moral y cultural, o un ambiente familiar horrible por falta de comunicación y jerarquías, por discordia, envidias, odios y violencia, y los abusos y conflictos entre hermanos, también son factores de este tipo de estrés, al igual que la desventura, enfermedad o muerte de un progenitor o de un familiar de gran significación.

Los estresores recientes actúan durante los dos últimos años. Los factores de estrés actuales suceden en el momento presente y el psicotrauma futuro resulta una desgracia anunciada o esperada que Influye desfavorablemente antes de que ocurra.

De acuerdo con el tiempo que duran, los estresores se clasifican como muy breves, breves, prolongados y crónicos. Un temblor de tierra que dura solamente unos segundos resulta un ejemplo de distrés muy breve. Los factores de estrés breves pueden ocurrir durante horas o días. Cuando duran meses se clasifican como prolongados y si se mantienen durante años se denominan crónicos.

ESTRESORÚNICOYREITERADO

La repetición del mismo tema puede reducir o agravar la respuesta al estrés. De este modo, la multípara percibe menos el estrés de los últimos partos o el médico se inmuniza al malestar que supone la asistencia repetida al sufrimiento de enfermos en agonía. Por el contrario, en otras ocasiones, la reiteración del psicotrauma provoca mayor aflicción, como en los casos de recidivas de neoplasias o reiterados fracasos de la respuesta sexual.

ESTRESORESÚNICOSY MÚLTIPLES

Las enfermedades por estrés ocurren por un psicotrauma único. Sin embargo, resulta frecuente que un individuo esté sometido a estresores múltiples que se producen en cadena, donde el precedente determina al consecuente. Un ejemplo de esto puede ser el caso de una disfunción sexual (primer estresor) que provoca insultos y abandono de la pareja (segundo estresor), la posterior privación de la convivencia con los hijos (tercer estresor), la pérdida de comodidades y de la vivienda (cuarto estresor) y la conquista y la adaptación a una nueva pareja (quinto estresor).

Para ilustrar sobre traumas múltiples simultáneos, valga el caso de un ama de casa de 48 años con desavenencias y falta de amor al esposo, que se sentía sola por vivir en una casa aislada. Recientemente habían fallecido sus padres, debía ayudar a una hermana psicótica de trato difícil, y su hija esperaba el diagnóstico histológico de un nódulo de mama. Además debía atender a su suegro que padecía demencia senil y la ofendía con sus expresiones.

CLASIFICACIÓNDELOSESTRESORESSEGÚN LAINTENSIDAD DEL IMPACTO

De acuerdo con la magnitud del impacto, los factores de estrés se ordenan como microestresores y psicotraumas de intensidad moderada, grave o excepcional (gran estrés). Los microestresores de la vida cotidiana pueden ser positivos o uplifts, como el resultado de un encuentro con amigos queridos, o negativos o hassles, como puede ser el experimentado ante un corte de electricidad en la vivienda. En los últimos años los microestresores negativos han recibido una atención especial por parte de la medicina y se asegura que pueden provocar tanto estrés como acontecimientos más dramáticos.

Las catástrofes, las guerras y la tortura significan circunstancias de gran estrés para la mayoría de las personas, pero en general lo que determina la sensibilidad al psicotrauma es la susceptibilidad personal. Por ello, la viudez puede resultar un psicotrauma mínimo, moderado o severo según la intensidad del amor y la dependencia a la pareja perdida.

La intensidad del psicotrauma suele determinar la forma clínica de la enfermedad psíquica por estrés. De este modo los microestresores cotidianos originan irritabilidad, fatiga o burnout (agotamiento); los moderados y graves provocan ansiedad, ira o melancolía; y los estresores excepcionalmente intensos dan lugar a trastornos permanentes postraumáticos como lo fue el síndrome pos-Vietnam.

En un estudio del estrés sobre 665 trabajadores japoneses, se observó que la mayoría de ellos (82.5%) atribuyó su malestar al microestrés cotidiano de su ocupación, y sólo una minoría (17,5%) lo relacionó con sucesos más dramáticos.

ESTRESORESDEACUERDOCONSU NATURALEZA

Los agentes del estrés pueden ser físicos, químicos, fisiológicos, intelectuales o psicosociales. Se consideran factores de estrés físico la gravitación y la ingravidez; la aceleración, la carga biomecánica por el levantamiento de peso, los traumatismos mecánicos, las vibraciones; la polución por el ruido; la irradiación y la exposición al sol; el defecto o el exceso de luz, de humedad o de temperatura; las ondas, los campos electromagnéticos y las descargas eléctricas; las tormentas, ciclones y terremotos. Estos estresores provocan ciertas enfermedades como pueden ser los síndromes por vibraciones de equipos mecánicos, la melancolía por defecto de luz, el golpe de calor producido por exceso de temperatura y humedad, y las enfermedades de las articulaciones y de los ligamentos por sobrecarga biomecánica.

Los agentes de estrés químico no son otros que aquellos producidos por el estrés nutricional debido al exceso o defecto de azúcares, grasa, proteínas, vitaminas o minerales. También por el déficit o exceso de oxígeno, por sustancias irritantes o tóxicas, el consumo abusivo de café, de tabaco, de alcohol y de drogas. La polución ambiental es también agente de estrés químico. Pueden enumerarse algunos de los síndromes específicos por factores químicos: la enfermedad por hipoxia de las alturas; el estrés oxidativo por exceso de oxígeno como resultante de una complicación en el uso de cámaras hiperbáricas; el síndrome de los empleados que trabajan en edificios herméticos con aire acondicionado pero viciado; y las intoxicaciones por drogas.

Los estresores fisiológicos son el ejercicio, la privación de sueño, el hambre, el encuentro sexual, la menstruación, el parto, la lactación, la inflamación de algún órgano, las infecciones, las heridas, las quemaduras, las hemorragias con anemia aguda, el shock, las enfermedades corporales, las intervenciones quirúrgicas, la picazón y el dolor.

Tanto la persona con grandes quemaduras como la politraumatizada, o el sujeto sometido a cirugía mayor, pueden desarrollar úlceras gástricas y duodenales, y sangramiento digestivo por estrés. Durante una inflamación, los glóbulos blancos liberan sustancias que se denominan citoquinas y que provocan una respuesta fisiológica al estrés. En algunas mujeres, el estrés del ciclo menstrual les ocasiona un síndrome muy perturbador, que también puede llegar a afectar a sus familias y se denomina tensión premenstrual. Otro caso de estrés causado por agentes fisiológicos resulta la falta de menstruación y la fragilidad en los huesos que suele producirse en mujeres con un entrenamiento excesivo en carrera o en gimnasia aeróbica. A esto se lo designa como amenorrea atlética.

A su vez, los factores de estrés intelectual son el cálculo matemático, los tests de inteligencia, la sobrecarga, la incoherencia, la ininteligibilidad de la información, la lectura de un texto complejo o el jugar al ajedrez. Este tipo de estrés puede ocasionar ansiedad, ira o fatiga, o desarreglos viscerales como la hipertensión arterial.

Los agentes del estrés psicosocial —de los que se tratará en detalle más adelante— resultan el duelo, los conflictos de la pareja, las competiciones deportivas, el trabajo aburrido o excesivo, la pobreza, la guerra y las migraciones humanas. Las consecuencias de estos estresores generalmente se manifiestan en enfermedades mentales, accidentes, violencia, adicciones. También en síndromes psicosomáticos como el infarto de miocardio, las cefaleas o los desarreglos sexuales.

MAGNITUDESDEESTRESORESPSICOSOCIALES

Los estresores psicosociales resultan muy variados y es posible clasificarlos con diversos criterios. Uno de ellos consiste en ordenarlos en macrosociales y microsociales. La influencia de los primeros actúa sobre gran cantidad de personas, como en el caso de los componentes de una clase social o los integrantes de una comunidad. Por ello, resultan estresores macrosociales el desempleo masivo, las crisis económicas, la falta de democracia y las guerras.

Por el contrario, los estresores microsociales operan solamente sobre escasos individuos y son, por ejemplo, el duelo por algún familiar, una desventura amorosa o una vocación frustrada.

Otro modo de clasificar este tipo de estresores es su ordenación de acuerdo con el tema del psicotrauma. De este modo se describen los estresores sexuales, de la pareja, de la familia, los ocupacionales, los académicos, deportivos, religiosos, etc.

ESTRESORESREALES, REPRESENTADOS E IMAGINARIOS

El estímulo del estrés puede ser real, una representación surgida de una obra literaria, de fotografías o videos, o puramente imaginativo, creado por el sujeto. En experiencias de laboratorio, las imágenes de una película de violencia o de sexo han provocado respuestas psíquicas y corporales de estrés bajo formas de ira, temor o excitación sexual. La fantasía vigil y la imaginación de una pesadilla causan notables respuestas de estrés y, en ocasiones, determinan trastornos psíquicos en personalidades vulnerables.

ESTRESORESEXÓGENOS, ENDÓGENOSE INTRAPSÍQUICOS

De acuerdo con la localización de la demanda el agente del estrés puede situarse en el ambiente o en la persona. El estresor que proviene del ambiente se denomina exógeno, y los que se originan en el cuerpo o en la mente se designan como endógenos.

El clima, la radiación solar, el ruido y las relaciones interpersonales son agentes de la primera categoría. El hambre, el deseo sexual o la menstruación, al originarse en el cuerpo del propio sujeto, son estresores endógenos.

Cuando el estrés se produce en la mente del individuo, se lo denomina intrapsíquico. Tanto el estrés de la censura moral —que Freud ubica en esa parte del aparato mental que llama Superyó—, como el malestar que provocan las alucinaciones, los delirios o las pesadillas, pueden ser clasificados como agentes intrapsíquicos.

ELBUENYEL MAL ESTRÉS

Una tarea deseada, agradable y fácil produce un estrés saludable, positivo o eustrés. Por el contrario, una demanda no deseada, desagradable, difícil y prolongada significa un estrés no saludable, negativo o distrés. El carácter de estrés saludable o nocivo no depende solamente de la tarea sino de su interpretación por el sujeto. Una invitación a bailar puede resultar embarazosa y ridícula para una persona o posibilidad de placer, de exhibición y galanteo para otra.

En sujetos susceptibles y con baja autoestima, los sucesos positivos pueden no resultar equivalentes de buen estrés; se ha demostrado que a este tipo de individuos la buena fortuna puede causarle enfermedades. Por el contrario, los sucesos venturosos en personas no vulnerables y con una autoestima alta, no causan males.