El Holocausto - 50Minutos - E-Book

El Holocausto E-Book

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Este libro es una guía práctica y accesible para saber más sobre el Holocausto, que le aportará la información esencial y le permitirá ganar tiempo.

En tan solo 50 minutos usted podrá:

• Conocer en profundidad el contexto que conduce al Holocausto, tras la derrota de Alemania en la Primera Guerra Mundial y el auge de los nacionalismos en la Europa de la posguerra y del pangermanismo en Alemania, en plena Segunda Guerra Mundial
• Entender quiénes fueron los principales personajes implicados en la mayor masacre de judíos de la historia y cómo lograron perpetrarla, movilizando la burocracia y la tecnología alemanas al servicio del régimen nazi y del exterminio y siguiendo una serie de operaciones premeditadas
• Examinar el impacto del Holocausto en la sociedad judía y en el resto de pueblos del mundo, desde el trauma y el silencio inicial de los supervivientes hasta el establecimiento de políticas de la memoria y la creación del Estado de Israel, pasando por los testimonios y reconocimientos

SOBRE en50MINUTOS.ES | Historia

en50MINUTOS.ES le ofrece las claves para entender rápidamente los principales acontecimientos históricos que cambiaron el mundo. 

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Seitenzahl: 76

Veröffentlichungsjahr: 2017

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El Holocausto

¿Cuándo? Entre 1941 y 1945.¿Dónde? En Alemania y en los países sometidos a su autoridad.¿Contexto? El Tercer Reich (1933-1945) y la Segunda Guerra Mundial (1939-1945).¿Principales protagonistas?Adolf Hitler, estadista alemán, proclamado Führer en 1934 (1889-1945).Heinrich Himmler, alto dignatario del Tercer Reich, jefe de las SS, ministro del Interior y comandante en jefe del Ejército de Tierra (1900-1945).Reinhard Heydrich, general de las SS, director de la Oficina Central de Seguridad del Reich (RSHA, por sus siglas en alemán) y protector adjunto de Bohemia y Moravia (1904-1942).¿Balance? Casi seis millones de judíos murieron durante el Holocausto.¿Repercusiones?La destrucción del corazón del judaísmo en Europa del Este.El exilio de miles de refugiados al final de la guerra, que huyen de Europa del Este para ir a Palestina o a los Estados Unidos.La creación del concepto de crimen contra la humanidad a manos del Tribunal Militar Internacional (TMI), encargado de juzgar a los criminales de guerra nazis en 1946, así como la elaboración de un derecho internacional relativo a esas violaciones de los derechos fundamentales.La implementación, en Europa, de políticas de la memoria y de leyes que sancionan el racismo, el antisemitismo y la negación de los crímenes contra la humanidad.

El Holocausto, un episodio trágico de la historia europea del siglo XX, designa la persecución y el exterminio sistemático de los judíos de Europa organizada por los nazis —que ostentan el poder en Alemania desde 1933— y por sus colaboradores durante la Segunda Guerra Mundial.

Los nazis, que son profundamente antisemitas, consideran que la comunidad alemana posee una raza pura y superior a las demás. Para conservar esta pureza, sugieren a sus adeptos que se deshagan de los elementos inferiores que la amenazan. Así, a partir de 1939, el régimen nacionalsocialista lleva a cabo una masacre sistemática y sin concesiones de millones de judíos, pero también de eslavos (polacos y rusos), de gitanos, de discapacitados mentales, de testigos de Jehová, de homosexuales y, finalmente, de todos aquellos que se oponen al programa político del Führer.

Al final de la guerra, el balance de las víctimas judías del Holocausto es extremadamente trágico: se tiene constancia de cerca de seis millones de muertes, lo que representa más de un tercio de la población judía mundial. Con ellos, desaparece del continente el corazón del judaísmo. El horror tiene una magnitud tan importante que, durante los años posteriores a la guerra, se hace todo lo posible para olvidar lo ocurrido. El Holocausto no se redescubrirá hasta los años sesenta y, desde entonces, ha sido y sigue siendo objeto de muchos estudios para que no vuelva a repetirse algo así.

Contexto

La permanencia del antijudaísmo en Europa

El genocidio judío, aunque procede de la ideología racista defendida por el Tercer Reich, se enmarca en un proceso mucho más antiguo que tiene sus raíces en el reinado de Constantino (entre los años 270 y 288-337). Este emperador, al instaurar el cristianismo como religión oficial del Imperio romano, marca el inicio de la persecución de los judíos. Sin embargo, habrá que esperar varios cientos de años y, más en concreto, a la primera cruzada (1096-1099), para que los judíos sean víctimas de graves abusos.

En el siglo XII, los judíos son considerados culpables colectivos, entre otras cosas, de conspiración con el diablo. Son obligados a vivir en guetos, y el Cuarto Concilio de Letrán (1215) les impone el porte de un signo distintivo, la rodela, una pieza de tela circular. La hostilidad del pueblo hacia ellos es tal que ya solamente se les deja ejercer profesiones que en esa época son consideradas humillantes, como el comercio, el empeño y la usura. La situación es aún más tensa en Alemania, donde la tradición antijudía es alimentada por las palabras del reformador Martín Lutero (1483-1546), que en el siglo XVI declara que el «judío es una mancha de la que es preciso purificarse» (Bensoussan 2005, 18). Poco a poco, los judíos abandonan Europa occidental para viajar al este del continente.

A partir del siglo XVIII, las ideas de la Ilustración les permiten emanciparse de forma progresiva. Con la Revolución francesa (1789) aparece efectivamente la idea de que «los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos» (artículo 1 de la Declaración Universal de Derechos Humanos). Los estados alemanes reconocen esta noción en 1848, y el Segundo Reich permite la emancipación completa de los judíos en 1871. Esto se traduce en un crecimiento de las comunidades judías, especialmente en Alemania, donde pasa de tener 260 000 miembros a principios del siglo XIX a 460 000 en 1871. Además, los judíos ahora pueden ocupar cargos de responsabilidad. Sin embargo, este ascenso social refuerza para algunos el prejuicio del judío usurero y corruptor, atraído por el dinero y vinculado con los bancos, recuperado entre otros por el filósofo alemán Karl Marx (1818-1883). Así, nace el antisemitismo que establece el postulado de un control judío del mundo y transforma el judaísmo en una raza.

El antisemitismo y el darwinismo social

En el siglo XIX, el auge de los nacionalismos refuerza el sentimiento de desconfianza hacia los judíos, que son considerados culpables de la decadencia de la sociedad. En Alemania, esta situación es ensalzada por el imperialismo y el pangermanismo, basados en una concepción de la nación surgida de la raza, de la sangre y de la tierra. Prusia pierde la mitad de su territorio tras la derrota de Jena (14 de octubre de 1806), que representa un verdadero trauma para la Ilustración alemana y provoca el fortalecimiento de la corriente antiliberal y el surgimiento entre las élites de la idea de que el pueblo alemán tendría que cumplir la misión de regenerar la humanidad.

A finales del siglo XIX surge en territorio alemán el movimiento völkisch, que afirma la superioridad de la raza aria frente a los pueblos considerados inferiores, al tiempo que contribuye a la propagación del antisemitismo. Estas ideas penetran en la sociedad y actúan creando un vínculo nacional, mientras encarnan el rechazo de la modernidad, de la industria y de la urbanización.

El antisemitismo europeo pretende legitimar su ideología mediante observaciones científicas, por lo que se basa en las teorías de varios investigadores, entre los que destaca Charles Darwin (1809-1882). Varios filósofos y sociólogos retomaron sus investigaciones y las aplicaron de forma abusiva a las ciencias humanas; de este modo, nació el darwinismo social, que argumenta que las diferentes razas humanas libran una lucha perpetua para seguir existiendo. El concepto, tomado al pie de la letra por los movimientos extremistas, se ve reforzado por varias obras que afirman la superioridad de la raza nórdico-germánica sobre la raza judía. Así, en 1881 Karl Eugen Dühring (filósofo y economista alemán, 1833-1921) hace un llamamiento a la expulsión de los judíos del territorio alemán en su libro La cuestión judía como una cuestión de razas, de costumbres y de cultura. Wilhelm Marr (periodista alemán, 1817-1904) describe, a su vez, el debilitamiento del pueblo germánico a manos de los judíos, y llama a un levantamiento popular en su libro La victoria del judaísmo sobre el germanismo.

A finales del siglo XIX este antisemitismo ideológico se extiende por toda Europa e incluso en América del Norte, acompañado de una lógica eugenésica que tiene una gran influencia en las teorías científicas de la época. Esta ideología socava los valores y fundamentos de la Ilustración, ya que cuestiona la propia humanidad de un segmento de la población.

Una Alemania afligida por la Primera Guerra Mundial

Alemania vive como una auténtica traición el Armisticio del 11 de noviembre de 1918 y el desmantelamiento del imperio. Para muchos, parece imposible que las autoridades políticas y militares alemanas sean responsables de la derrota. Rápidamente, los judíos son acusados de ser los verdaderos causantes de la derrota, especialmente porque inmediatamente después de la guerra Alemania es inestable y se ve amenazada por una revolución comunista. En ese momento, se asocian los conceptos de judaísmo, comunismo y revolución. Asimismo, en un país sin tradición democrática, la República parlamentaria de Weimar —proclamada el 9 de noviembre de 1918— no es popular. Proliferan las teorías del complot y de la traición, así como múltiples sociedades secretas y grupúsculos de extrema derecha.

En este contexto de violencia política, el nacionalismo y el antisemitismo —que resultan de los temores y de las frustraciones de la posguerra— experimentan un crecimiento significativo y son alimentados por discursos propagandísticos. En 1919 se crea el Partido Obrero Alemán, un grupúsculo ultranacionalista al que Hitler se afiliará y convertirá un año más tarde en el Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán (NSDAP). A pesar de su intento de tomar el poder durante el golpe de Estado de Múnich en noviembre de 1923, el NSDAP sigue siendo un partido bastante desconocido hasta la llegada de la crisis económica, que sacude el mundo a principios de los años treinta.

A partir del comienzo de esta década, la crisis económica iniciada en los Estados Unidos en 1929 se propaga por Europa. El desempleo aumenta y la población se empobrece. Hitler se aprovecha de este contexto y de los débiles cimientos democráticos de la sociedad alemana para hacer aflorar su ideología antisemita, antidemocrática, antimarxista, nacionalista y pangermánica. A través de ella, recupera la imagen tradicional del judío como chivo expiatorio y la adapta al contexto para hacerlo culpable de todos los males que afectan a Alemania.