El lenguaje de las almas - Alejandra Balbuena - E-Book

El lenguaje de las almas E-Book

Alejandra Balbuena

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Beschreibung

Agatha sabía que algo tenía que hacer en ese mundo nuevo: algo la invitaba a seguir y ningún dolor anunciado, ningún sueño postergado, iba a detener su intriga y su pasión. Todos tenemos un camino y un adiós. Saber a qué vinimos y descubrir nuestra misión desde un disparador divino como el amor es lo más sublime que cualquier ser quisiera experimentar a pesar del desgarro y del dolor. Agatha y Horacio fueron dos seres en almas que ya pactaron su amor con anterioridad. Más allá de la lucha, de las intenciones, de los obstáculos, de la negación y de lo que nunca expresaron, hubo una historia. Te invito a sentir, a dejarte habitar por cada emoción que surja cuando leas cada palabra de ambos, cada expresión y solo disfruta: permitite sentir. Si Agatha sabía que debía quedarse, Horacio no, y esta contradicción es la mayor intriga que sostiene toda esta historia de un trasfondo espiritual, donde se funde pasión, silencios, tristeza y amor. Esta novela breve pero intensa intenta revelar muchas verdades: no es lo mismo que te amen que amar. El que ama puede estar acá, transitando este espacio finito, y tocar el cielo a la vez.

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Seitenzahl: 52

Veröffentlichungsjahr: 2023

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Producción editorial: Tinta Libre Ediciones

Córdoba, Argentina

Coordinación editorial: Gastón Barrionuevo

Diseño de tapa: Departamento de Arte Tinta Libre Ediciones.

Diseño de interior: Departamento de Arte Tinta Libre Ediciones.

Balbuena, Marcela Alejandra

El lenguaje de las almas / Marcela Alejandra Balbuena. - 1a ed. - Córdoba : Tinta Libre, 2023.

62 p. ; 21 x 15 cm.

ISBN 978-987-824-266-8

1. Narrativa Argentina. 2. Novelas. 3. Novelas Románticas. I. Título.

CDD A863

Prohibida su reproducción, almacenamiento, y distribución por cualquier medio,total o parcial sin el permiso previo y por escrito de los autores y/o editor.

Está también totalmente prohibido su tratamiento informático y distribución por internet o por cualquier otra red.

La recopilación de fotografías y los contenidos son de absoluta responsabilidadde/l los autor/es. La Editorial no se responsabiliza por la información de este libro.

Hecho el depósito que marca la Ley 11.723

Impreso en Argentina - Printed in Argentina

© 2023. Balbuena, Marcela Alejandra

© 2023. Tinta Libre Ediciones

El lenguaje de las almas

Prefacio

Ella era para él hermosa, su hermosa. Adjetivo que encerraba un alma cautivante y bondadosa: una atracción diferente de las que había tenido hasta entonces. Agatha despertó en Horacio lo que ninguna mujer antes, y en tan poco tiempo. Sensaciones y emociones dormidas brotaban de un corazón inquieto, como decía Horacio: “Inquieto pero bien”. Su ansiedad por controlarlo todo lo abrumaba y lo atraía.

Ya nada era igual en su rutinaria vida: las piezas se movían, alguien había irrumpido. Alguien que lo conduciría hacia su mundo interior de una manera minuciosa y profunda. Alguien que lo invitaría a revisar sus logros y lo incentivaría a seguir luchando por ellos, a tocar afectos alejados, a ir hacia lugares olvidados, a escudriñar fantasías dormidas, a mirar su propio rostro y prometerle que allí estaría cuando él temiera hacerlo.

Agatha sabía que algo debía hacer con ese ser… y quería internarse en su misterioso mundo.

Personalidad impactante la de Horacio: hombre bueno, de buena madera —como decía Agatha—, dispuesto a darlo todo a pesar de sus dolores pasados; autoexigente, querido, ovacionado por todos, amigable, muy dedicado a su profesión (profesor de historia) pero, además, deportista y cantante.

Solidario, sensible, amante de lo simple, apasionado, estructurado, inteligente e inseguro en terrenos donde no pisaba desde antaño.

—Con ella me siento fluir, no tengo que usar caretas; es especial, es muy especial, es hermosa, quiero protegerla, contenerla y cuidarla, pero tengo miedo, miedo de hacerla sufrir.

Horacio pensaba y volvía a decirse: “Los halagos del alma no son para mí”; estaba acostumbrado a los halagos públicos solamente.

Y… ¿si Horacio hablaba de sus propios miedos, de su sufrimiento, de sus inseguridades? ¿Y si fueron esas inseguridades las que captaron la atención de Agatha?

Nunca sabremos qué hizo Horacio para enamorar a Agatha. La de ella también se trataba de una personalidad misteriosa e intensa, perseverante, compleja, solitaria, rebelde, auténtica, casi altruista cuando se trataba de amor verdadero. Con un pasado tumultuoso, en lucha permanente con fantasmas de aquel y que siempre volvían, su vida le enseñó a descubrir misiones en cada sitio, almas tímidas y dormidas.

No obstante, estaba experimentando un largo camino espiritual e iba solo a mitad del trayecto; de ahí que los errores que surgían no la sorprendían; sí la lastimaban, pues también Agatha se había negado a recibir amor. No se lo merecía.

Primera parte

Capítulo uno

.

Primer encuentroYa hablaron nuestras almas antes

Ellos se conocieron en red, pero inmediatamente establecieron una comunicación que los mantuvo unidos hasta que ella decidió ir a conocerlo. Nada hubiera sido posible si él no le hubiera manifestado su afecto, su confianza, su seguridad. Ella sintió admiración desde ese instante en que escuchó su voz por primera vez, cuando iba en el colectivo. Él la llamó inmediatamente después de haberse pasado los teléfonos por la red.

En el intercambio de sus voces y de sus energías quedó una señal silenciosa. Y como no estaba acostumbrada a ver todo lo que le despertaba emoción profunda, decidió solo guardarlo para más adelante, siguió su vida, siguió sonriendo, saliendo y llenándose de otras cosas para distraerse de lo verdadero y que, además de haberle llamado la atención, le había tocado el corazón. Pero para una Agatha que ríe y niega o se frena ante lo que cree merecer, era la actuación correcta.

Mientras vivía otras cosas, ese intercambio amistoso con Horacio fue extraño para ella: algo le provocaba, había una atracción y un deseo diferentes de querer conocerlo.

Antes de viajar a tener ese encuentro físico pendiente, los intercambios telefónicos y las llamadas eran frecuentes e intensas. En esas reciprocidades ya parecía que se conocían, había mucha confianza y mucha fluidez y valentía para contarse sus cosas, describir sus vidas. Lo primero que hablaron fue sobre sus inseguridades, ansiedades y experiencias dolorosas, como también de la necesidad de superar y de sanar.

Largo viaje, otra provincia, otra gente, pero un impulso frenético estaba instalado en ella, a la vez que una calma inexplicable, misteriosa y prometedora. Al bajar del micro aquella tarde de febrero, ella ignoró la multitud: solo vislumbró una sonrisa tranquila, familiar, amistosa y agradable que la atraía, lo cual le produjo una descarga eléctrica y a la vez, una paz: la paz de haber anclado.

Ella caminó hacia él: sonrieron, esta vez con complicidad y con la sensación de que la conexión entre ambos había pasado; es que sí había pasado.

Se abrazaron, se tomaron de la mano, se besaron: fue mágico, desbordante, casi indescriptible.

Cuenta Sussie, una vieja amiga de Agatha, que de casualidad viajaba con ella en el micro, que quedó estupefacta al ver esa imagen…

—Si no la hubiera conocido a Agatha, no hubiera sabido qué decir ante esa escena. Sin embargo, la conozco, poco, desde un lugar no tan lindo que le ha tocado vivir y yo presenciar, y es el ser humano más impredecible y querible que pueda existir.

Seguía relatando Sussie:

—Fue un encuentro de enamorados que se habían prometido ese momento, pero que se conocían de toda la vida; así se los veía. Reían mientras conducían su equipaje, no paraban de mirarse, de hablar. ¡Qué felices se los veía! Y luego los perdí, seguramente se dirigían a ese real y primer encuentro.

Cuando ambos llegaron a la casa de Horacio, fue como un déjà vu para Agatha; simplemente ya había estado allí. Su energía era familiar y detalles que nunca hubiera imaginado estaban ahí como en un orden perfecto: la pequeña, la compañera canina de Horacio, la recibió dulcemente, lo que la sanó y sensibilizó. La conexión con todo era armónica.