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La pluralidad nos hace normales, la singularidad nos hace únicos.
Das E-Book EL PODER DE LA SINGULARIDAD wird angeboten von BoD - Books on Demand und wurde mit folgenden Begriffen kategorisiert:
poesía, filosofía, libertad, Reflexión, Emocionalidad
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Seitenzahl: 41
Veröffentlichungsjahr: 2024
[A mi madre,
Mujer imparable por proteger a sus
polluelos.
A mi Loli,
Por estar y ser todo sin recibir nada.
A mi familia,
Por ser abrigo en invierno.]
Soy un librepensador.
Epitafio
Quédate 2.0
Quédate 3.0
Inflexión
Quédate 4.0
Intento
Cruda, pero realidad
Morir para aprender a vivir
Un librepensador es aquel que no se encasilla, que no pertenece a ningún grupo social, que no rinde pleitesía a ninguna doctrina.
Un librepensador no cree en la ciencia ni la religión ni en un ideal y, a la vez, cree en todos ellos.
Porque un librepensador no es finito.
Sabe que, si el universo es infinito, las posibilidades también lo son. Una persona sabia huye de las etiquetas: «ateo», «creyente», «científico sectario», «espiritual ególatra»... Todas ellas van en contra de toda lógica, porque la lógica es relativa y subversiva.
Un librepensador sólo es alguien que deja todas las puertas abiertas, porque sabe que en todas ellas hay posibilidades.
Porque un librepensador sabe que el hecho de que haya unas reglas en este videojuego llamado vida no la exime de que algo —o alguien— esté detrás y, a la vez, por encima.
Dicen...
Que no hay forma más bonita
de decir algo sin decirlo.
Que las primaveras
son el verano del invierno.
Que languidezco
cuando no me encuentro
y sólo me hallo
en las hojas de un cuaderno.
Que quiero que me arropen
las manos de una mujer
cada día en la noche
de su anochecer.
Que soy un diablo en el cielo
porque no entiendo
a los buenos, dígase de esos
que aceptan aprender con el sufrimiento.
Y si el universo es amor
qué sentido tiene el dolor
que esgrime esa condición
para el crecimiento interior...
Que todo esfuerzo
tiene su recompensa.
Mucho para pocos,
pocos a la inversa.
Nos vemos sumergidos
en costumbres ilógicas.
Despiertos, avanzamos dormidos
por las calles de la zozobra.
«La suerte no existe —dicen—,
existe tu sacrificio».
Esa es la realidad que esgrimen
los que por suerte pueden decirlo.
El esfuerzo claro que tiene recompensa,
sumado a la suerte de la familia,
al lugar donde naces, al entorno
y a la destreza.
La madre naturaleza es sabia,
pero eso es intrínsecamente contradictorio:
¿dónde quedó esa sabia inteligencia
cuando la vida se basa en comernos?
Y hablemos de conocernos:
no nos interesa.
Una cara y un cuerpo
es lo único que nos apremia.
Llaman interés
a quien se arrima por dinero,
dime qué diferencia ves
cuando lo hacen por su cuerpo.
Y dime cómo sumar
cuando el resto, resta.
Es como multiplicar
un cero a la izquierda,
pero qué pereza
pensar por los que no piensan.
El virus más letal
es un ideal
incrustado en tu cabeza.
Nos metimos en la cama,
te quitaste el camisón,
me rasgaste el pijama,
te lancé contra el colchón.
Se nos unió la que faltaba,
dejamos de ser dos...
Ahora sí, en aquella estancia,
el aforo se cerró.
Sin ella, éramos nada
hasta que ella apareció,
desterrada monogamia...,
empezaba lo mejor.
La miraste ensimismada,
la desnudé con convicción,
no existían alambradas
entre ella, tú y yo.
Ella era esperanza,
ella era la pasión,
ella era una palabra:
ella se llamaba amor.
Hoy en día,
decir: «yo solo creo en lo que veo y en lo que
toco»
sería el equivalente a que el daltónico
dijera que ni existe, ni cree en el rojo.
No sé si me entiendes…
El hecho de que no podamos ver ni sentir algo solo indica nuestras limitaciones, que no estamos preparados para entenderlo.
Nuestra mente tiene un límite: la tridimensionalidad. Más allá, todo lo que intentemos comprender —por mucho que nos esforcemos— será en vano. Nuestra mente no está hecha para comprender una inteligencia tan superior.
Intenta pensar en un color que no exista o, más bien, que no haya sido descubierto... Inténtalo.
Jamás conseguirás que tu mente vea un color que no puede mirar.
Tampoco podrás imaginarlo. Existen muchos más colores de los que vemos, está demostrado, y tu mente —la nuestra— no está creada para poder hacerlo.
¿Lo entiendes ahora?
«Magia» o «imposible» son palabras que se utilizan para nombrar algo que todavía no ha sido descubierto.
Sed librepensadores, no cerréis ninguna puerta. Las frases: «Yo no creo» o «Pondría la mano en el fuego»… limitan tu mente, tu alma y tu corazón.
Persona que vivió despierta
en un mundo dormido.
•
Que se dio cuenta
de que, si todo tiene explicación,
es porque hay algo detrás
que no la tiene.
De que pensar limitado por ideas,
ideologías o creencias
es estancarse
en el palacio de la apnea cognitiva.
De que nada tiene precio
pero todo tiene valor.
De que no es lo que tienes,
sino lo que eres.
De que no hay acciones
condenadas por la moral
cuando la libertad
es quien quiere hablar.
