EL PODER DE LA SINGULARIDAD - DAVID IGLESIAS RODRIGUEZ - E-Book

EL PODER DE LA SINGULARIDAD E-Book

DAVID IGLESIAS RODRIGUEZ

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Beschreibung

La pluralidad nos hace normales, la singularidad nos hace únicos.

Das E-Book EL PODER DE LA SINGULARIDAD wird angeboten von BoD - Books on Demand und wurde mit folgenden Begriffen kategorisiert:
poesía, filosofía, libertad, Reflexión, Emocionalidad

Das E-Book können Sie in Legimi-Apps oder einer beliebigen App lesen, die das folgende Format unterstützen:

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Seitenzahl: 41

Veröffentlichungsjahr: 2024

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[A mi madre,

Mujer imparable por proteger a sus

polluelos.

A mi Loli,

Por estar y ser todo sin recibir nada.

A mi familia,

Por ser abrigo en invierno.]

Indice

Soy un librepensador.

Epitafio

Quédate 2.0

Quédate 3.0

Inflexión

Quédate 4.0

Intento

Cruda, pero realidad

Morir para aprender a vivir

Soy un librepensador.

Un librepensador es aquel que no se encasilla, que no pertenece a ningún grupo social, que no rinde pleitesía a ninguna doctrina.

Un librepensador no cree en la ciencia ni la religión ni en un ideal y, a la vez, cree en todos ellos.

Porque un librepensador no es finito.

Sabe que, si el universo es infinito, las posibilidades también lo son. Una persona sabia huye de las etiquetas: «ateo», «creyente», «científico sectario», «espiritual ególatra»... Todas ellas van en contra de toda lógica, porque la lógica es relativa y subversiva.

Un librepensador sólo es alguien que deja todas las puertas abiertas, porque sabe que en todas ellas hay posibilidades.

Porque un librepensador sabe que el hecho de que haya unas reglas en este videojuego llamado vida no la exime de que algo —o alguien— esté detrás y, a la vez, por encima.

Dicen...

Que no hay forma más bonita

de decir algo sin decirlo.

Que las primaveras

son el verano del invierno.

Que languidezco

cuando no me encuentro

y sólo me hallo

en las hojas de un cuaderno.

Que quiero que me arropen

las manos de una mujer

cada día en la noche

de su anochecer.

Que soy un diablo en el cielo

porque no entiendo

a los buenos, dígase de esos

que aceptan aprender con el sufrimiento.

Y si el universo es amor

qué sentido tiene el dolor

que esgrime esa condición

para el crecimiento interior...

Que todo esfuerzo

tiene su recompensa.

Mucho para pocos,

pocos a la inversa.

Nos vemos sumergidos

en costumbres ilógicas.

Despiertos, avanzamos dormidos

por las calles de la zozobra.

«La suerte no existe —dicen—,

existe tu sacrificio».

Esa es la realidad que esgrimen

los que por suerte pueden decirlo.

El esfuerzo claro que tiene recompensa,

sumado a la suerte de la familia,

al lugar donde naces, al entorno

y a la destreza.

La madre naturaleza es sabia,

pero eso es intrínsecamente contradictorio:

¿dónde quedó esa sabia inteligencia

cuando la vida se basa en comernos?

Y hablemos de conocernos:

no nos interesa.

Una cara y un cuerpo

es lo único que nos apremia.

Llaman interés

a quien se arrima por dinero,

dime qué diferencia ves

cuando lo hacen por su cuerpo.

Y dime cómo sumar

cuando el resto, resta.

Es como multiplicar

un cero a la izquierda,

pero qué pereza

pensar por los que no piensan.

El virus más letal

es un ideal

incrustado en tu cabeza.

Nos metimos en la cama,

te quitaste el camisón,

me rasgaste el pijama,

te lancé contra el colchón.

Se nos unió la que faltaba,

dejamos de ser dos...

Ahora sí, en aquella estancia,

el aforo se cerró.

Sin ella, éramos nada

hasta que ella apareció,

desterrada monogamia...,

empezaba lo mejor.

La miraste ensimismada,

la desnudé con convicción,

no existían alambradas

entre ella, tú y yo.

Ella era esperanza,

ella era la pasión,

ella era una palabra:

ella se llamaba amor.

Hoy en día,

decir: «yo solo creo en lo que veo y en lo que

toco»

sería el equivalente a que el daltónico

dijera que ni existe, ni cree en el rojo.

No sé si me entiendes…

El hecho de que no podamos ver ni sentir algo solo indica nuestras limitaciones, que no estamos preparados para entenderlo.

Nuestra mente tiene un límite: la tridimensionalidad. Más allá, todo lo que intentemos comprender —por mucho que nos esforcemos— será en vano. Nuestra mente no está hecha para comprender una inteligencia tan superior.

Intenta pensar en un color que no exista o, más bien, que no haya sido descubierto... Inténtalo.

Jamás conseguirás que tu mente vea un color que no puede mirar.

Tampoco podrás imaginarlo. Existen muchos más colores de los que vemos, está demostrado, y tu mente —la nuestra— no está creada para poder hacerlo.

¿Lo entiendes ahora?

«Magia» o «imposible» son palabras que se utilizan para nombrar algo que todavía no ha sido descubierto.

Sed librepensadores, no cerréis ninguna puerta. Las frases: «Yo no creo» o «Pondría la mano en el fuego»… limitan tu mente, tu alma y tu corazón.

Epitafio

Persona que vivió despierta

en un mundo dormido.

Que se dio cuenta

de que, si todo tiene explicación,

es porque hay algo detrás

que no la tiene.

De que pensar limitado por ideas,

ideologías o creencias

es estancarse

en el palacio de la apnea cognitiva.

De que nada tiene precio

pero todo tiene valor.

De que no es lo que tienes,

sino lo que eres.

De que no hay acciones

condenadas por la moral

cuando la libertad

es quien quiere hablar.